Entre el 30 y el 31 de julio, unas 60.000 personas cruzaron la frontera que separa Marruecos del enclave español de Ceuta, una cifra sin precedentes en lo que respecta a las llegadas irregulares a la Unión Europea. Sólo el 30 de julio, con unas 50.000 entradas, se registraron al menos cinco veces más que los picos de 2015 en las islas griegas o el de Lampedusa en 2023.
- El Espace afirma que casi todos los recién llegados ya han regresado a Marruecos y que ninguno ha llegado al continente europeo. 67 personas perdieron la vida durante la travesía.
- Las circunstancias en las que se ha podido llevar a cabo esta operación a gran escala, y en particular el papel desempeñado por las autoridades marroquíes, siguen sin estar claras, pero la situación ya ha desencadenado una violenta crisis política en Europa.
Tal y como ha recordado Patrick Weil, aunque Ceuta y Melilla tienen un estatuto especial dentro del espacio Schengen, con controles de identidad sistemáticos al desplazarse hacia la España peninsular, Giorgia Meloni, la primera ministra italiana, fue la primera en pedir la exclusión de España de la zona de libre circulación europea.
- Italia, que se vio en primera línea durante la crisis de 2015, suspendió unilateralmente el acuerdo de Schengen con España y restableció temporalmente los controles fronterizos para los viajeros procedentes de España, tanto por vía marítima como aérea.
- Otros Estados miembros han criticado a Madrid de forma más o menos abierta: además de Giorgia Meloni, que exigió «medidas extraordinarias» para defender las fronteras, Donald Tusk pidió a España que «siguiera el ejemplo» polaco «si se quiere que Schengen sobreviva», y añadió que «Polonia ha endurecido sus leyes de asilo y sus procedimientos fronterizos, y ha construido barreras eficaces en su frontera con Bielorrusia, que constituye la frontera oriental de la Unión. Hemos invertido miles de millones de euros y movilizado a miles de soldados, policías y guardias fronterizos».
- Mari Rantanen, ministra del Interior de Finlandia —cuyo país cerró su frontera con Rusia en 2023 para luchar contra la instrumentalización migratoria de Moscú—, acusa a España de haber «fracasado por completo a la hora de proteger la frontera exterior del espacio Schengen frente a las intrusiones».
Veintidós jefes de Estado y de Gobierno han firmado conjuntamente una carta impulsada por Italia y Dinamarca en la que se solicita una reunión de urgencia de los ministros del Interior. Estos se reunirán por videoconferencia el martes 4 de agosto.
- Aunque ya no se habla de la exclusión de España del espacio Schengen, los 22 critican la política de regularización masiva llevada a cabo por España, a la que acusan de haber provocado un efecto llamada que ha contribuido a esta intrusión.
Sin embargo, existen opiniones divergentes incluso entre los 22.
- Italia, Dinamarca, Finlandia, Austria, la República Checa y Suecia esgrimen la suspensión del Acuerdo de Schengen como un instrumento legítimo, aunque ello suponga, como en el caso del canciller austriaco Christian Stocker, convertirlo en una amenaza condicional para sus propias fronteras.
- Un segundo bloque, formado por Alemania y Bélgica, rechaza explícitamente la lógica de la exclusión. Berlín prefiere acogerse al reglamento de retorno, mientras que Bélgica y la Eslovaquia de Robert Fico añaden que la exclusión de España «no sería en ningún caso una solución».
- Portugal y Francia, que no han firmado la carta, han anunciado el refuerzo de los controles en las fronteras con España. El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, ha añadido que «no se plantea en absoluto» que España abandone el espacio Schengen.
- El primer ministro portugués, Luis Montenegro, también ha declarado que no hay «motivos para suspender las normas del espacio Schengen, pero que sí hay motivos para reforzar la presencia de las fuerzas de seguridad en las fronteras».
- Luxemburgo e Irlanda tampoco han firmado la carta.
En respuesta, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, también ha enviado una carta a Ursula von der Leyen en la que denuncia, en términos muy duros, las medidas ilegales y egoístas de algunos gobiernos europeos, así como su falta de solidaridad. Recuerda que, bajo su mandato, España ha logrado reducir drásticamente las llegadas de migrantes ilegales a su territorio, que son la mitad que en Italia durante el periodo 2020-2026.