Desde 2015, los países de la OTAN han aumentado considerablemente su gasto militar: un incremento del 28% en términos reales, ajustado a la inflación. Esta tendencia es especialmente marcada en los países europeos y en Canadá, que alcanzaron un aumento de más del 19% anual en 2024 y 2025.

Esta tendencia es consecuencia de la anexión de Crimea en 2014 y, posteriormente, de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022, pero también del efecto del primer mandato de Donald Trump y de su regreso al poder en 2025, que vino acompañado, en Europa, de un diagnóstico ampliamente compartido: el de un deterioro profundo y duradero del vínculo transatlántico.

  • Así, en nuestra encuesta Eurobazuca de enero de 2026, al preguntarles sobre cómo debería garantizar la Unión su defensa a partir de ahora, el 73% de los europeos considera que debe contar únicamente con sus propios medios, sin depender del apoyo estadounidense. El 22% considera que aún puede contar con el apoyo de Washington.

Sin embargo, mientras que la mayoría de los Estados miembros se enfrentan a unas finanzas públicas frágiles, una reciente encuesta del European Council on Foreign Relations (ECFR) revela diferencias considerables de un país a otro en cuanto a las concesiones que la opinión pública está dispuesta a aceptar para financiar el aumento del gasto en defensa. A la pregunta «¿Estaría a favor o en contra de que su país aceptara ciertos recortes en el gasto público para invertir en defensa?», casi una mayoría se muestra en contra.

De media, el 38,5% de los encuestados se muestra a favor (el 8,6% «totalmente» y el 29,9% «más bien»), frente al 45,1% que se opone. El apoyo firme sigue siendo minoritario en todos los casos: nunca supera el 17,1%. 

La distribución geográfica de las respuestas pone de manifiesto una división bastante clara entre el este y el norte, por un lado, y el sur y el centro de Europa, por otro. 

  • Estonia destaca claramente con un 54,9% de apoyo acumulado.
  • Les siguen los Países Bajos (54,4%) y Polonia (49%).
  • Por el contrario, Italia registra el rechazo más masivo: un 63% de oposición frente a un 21,9% de apoyo, con el porcentaje más alto de oposición firme entre los países encuestados (32,7%).
  • Alemania, inmersa en su «Zeitenwende» y en un proceso de rearme histórico, cuenta con un 55,6% de su población que se opone a los recortes en el gasto público en favor de la defensa, frente a sólo un 29,1% que los apoya. 
  • Francia presenta un panorama más dividido (un 42,7% a favor y un 37,3% en contra), pero con un elevado porcentaje de indecisos (20%). 
  • España y Austria se suman al bando del «no», con más del 54% y el 58% de oposición, respectivamente.