Desde 2015, los países de la OTAN han aumentado considerablemente su gasto militar: un incremento del 28% en términos reales, ajustado a la inflación. Esta tendencia es especialmente marcada en los países europeos y en Canadá, que alcanzaron un aumento de más del 19% anual en 2024 y 2025.
- Se prevé que el gasto en defensa siga aumentando en los próximos años, hasta alcanzar el 5% del PIB en 2035 (del cual, el 1,5% se destinará a infraestructuras y a la seguridad en sentido amplio), de acuerdo con el objetivo adoptado en la cumbre de la OTAN celebrada en La Haya en 2025.
Esta tendencia es consecuencia de la anexión de Crimea en 2014 y, posteriormente, de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022, pero también del efecto del primer mandato de Donald Trump y de su regreso al poder en 2025, que vino acompañado, en Europa, de un diagnóstico ampliamente compartido: el de un deterioro profundo y duradero del vínculo transatlántico.
- Así, en nuestra encuesta Eurobazuca de enero de 2026, al preguntarles sobre cómo debería garantizar la Unión su defensa a partir de ahora, el 73% de los europeos considera que debe contar únicamente con sus propios medios, sin depender del apoyo estadounidense. El 22% considera que aún puede contar con el apoyo de Washington.
Sin embargo, mientras que la mayoría de los Estados miembros se enfrentan a unas finanzas públicas frágiles, una reciente encuesta del European Council on Foreign Relations (ECFR) revela diferencias considerables de un país a otro en cuanto a las concesiones que la opinión pública está dispuesta a aceptar para financiar el aumento del gasto en defensa. A la pregunta «¿Estaría a favor o en contra de que su país aceptara ciertos recortes en el gasto público para invertir en defensa?», casi una mayoría se muestra en contra.
De media, el 38,5% de los encuestados se muestra a favor (el 8,6% «totalmente» y el 29,9% «más bien»), frente al 45,1% que se opone. El apoyo firme sigue siendo minoritario en todos los casos: nunca supera el 17,1%.
La distribución geográfica de las respuestas pone de manifiesto una división bastante clara entre el este y el norte, por un lado, y el sur y el centro de Europa, por otro.
- Estonia destaca claramente con un 54,9% de apoyo acumulado.
- Les siguen los Países Bajos (54,4%) y Polonia (49%).
- Por el contrario, Italia registra el rechazo más masivo: un 63% de oposición frente a un 21,9% de apoyo, con el porcentaje más alto de oposición firme entre los países encuestados (32,7%).
- Alemania, inmersa en su «Zeitenwende» y en un proceso de rearme histórico, cuenta con un 55,6% de su población que se opone a los recortes en el gasto público en favor de la defensa, frente a sólo un 29,1% que los apoya.
- Francia presenta un panorama más dividido (un 42,7% a favor y un 37,3% en contra), pero con un elevado porcentaje de indecisos (20%).
- España y Austria se suman al bando del «no», con más del 54% y el 58% de oposición, respectivamente.