Según el programa europeo Copernicus, el objetivo fijado en el Acuerdo de París de 2015 de limitar el aumento de las temperaturas a 1,5 °C con respecto a los niveles preindustriales es prácticamente irrealizable, a la vista de la trayectoria actual. Ante esta constatación, varias iniciativas pretenden intervenir para modificar deliberadamente el sistema climático terrestre. 

La geoingeniería distingue varias técnicas, tales como: 

  • la captura y el almacenamiento de dióxido de carbono, que consiste en secuestrar el CO₂ para limitar su contribución al calentamiento global;
  • la gestión de la radiación solar, cuyo objetivo es reducir la energía solar absorbida por el sistema terrestre con el fin de modificar el balance radiativo del planeta y mitigar su calentamiento. 

También existen iniciativas centradas en la gestión de las superficies y los ecosistemas, como las técnicas de regeneración del hielo polar, en las regiones árticas, que actualmente se calientan cuatro veces más rápido que el resto del planeta.

Hasta la fecha se han presentado varias propuestas.

  • Ante el riesgo de colapso de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC), unos investigadores neerlandeses propusieron en abril construir una presa de 80 kilómetros de longitud en el estrecho de Bering, que separa Alaska de Rusia. 1
  • El año pasado, varios académicos sugirieron recurrir a la inyección de aerosoles estratosféricos para mitigar los efectos del calentamiento global, en particular el uso de partículas sólidas de alúmina y calcita en lugar de aerosoles sulfatados. 2

Hay otros proyectos que se encuentran en fases más avanzadas.

  • La start-up israelí Stardust Solutions publicó el 14 de mayo un estudio sobre el desarrollo de partículas atmosféricas destinadas a la gestión de la radiación solar, en concreto esferas microscópicas a base de sílice amorfa y carbonato cálcico. 3
  • Estas partículas están diseñadas para reflejar parte de la radiación solar con el fin de reducir el calentamiento global, al tiempo que se evalúan sus posibles efectos sobre la química estratosférica y la capa de ozono.
  • Stardust ya ha recaudado 75 millones de dólares, ha presentado una solicitud de patente y actualmente está enviando sus trabajos a revistas científicas. 
  • La empresa calcula que podrá empezar a «enfriar la atmósfera» por 10.000 millones de dólares. 4

El proyecto Stardust es controvertido. 

  • En 2021, varios cientos de científicos firmaron una carta abierta en la que pedían la firma de un acuerdo internacional para no recurrir a la geoingeniería solar. 
  • Entre otras cosas, alegaban riesgos aún poco conocidos, el posible efecto disuasorio para la descarbonización y la falta de un marco internacional claro. 5
  • En 2024, la Unión había considerado que las tecnologías de modificación de la radiación solar podían tener un potencial teórico, aunque precisó que aún no estaban perfeccionadas y que «no podían sustituir a la reducción de las emisiones» de gases de efecto invernadero.
  • Aunque varios países, entre ellos Estados Unidos y China, han recurrido en las últimas décadas a técnicas artificiales de inducción de precipitaciones mediante la siembra de nubes, estos usos siguen siendo puntuales.
  • La aplicación a escala mundial de estas técnicas para combatir el calentamiento global podría resultar especialmente arriesgada, con efectos regionales imprevisibles y potencialmente irreversibles, tanto en el sistema climático como en la biodiversidad, lo que tendría consecuencias para la agricultura y la salud.

Los datos sobre la opinión pública respecto al posible uso de la geoingeniería son escasos, pero una encuesta realizada en 2022 en Australia, Japón, India y Filipinas revela una clara divergencia entre los países desarrollados y los países emergentes. 6

  • El porcentaje de personas a favor de la gestión de la radiación solar fue del 79 % en la India y del 72 % en Filipinas, frente al 48 % en Australia y al 35 % en Japón.
  • Sin embargo, el 44 % de los encuestados en la India afirmaba que nunca se debería recurrir a esta tecnología, independientemente de la situación, y más del 50 % en todos los países expresaba su preocupación por los efectos medioambientales y por el riesgo de que la perspectiva de su uso redujera los esfuerzos para reducir las emisiones de CO₂.

El 27 de abril, las 50 ciudades más calurosas del planeta se encontraban todas en la India, con una temperatura máxima media de 44,7 °C. 7

Notas al pie
  1. Jelle Soons y Henk A. Dijkstra, «The effects of a constructed closure of the Bering Strait on AMOC tipping behavior», Science advances, 2026, vol. 12, n.º 17.
  2. Sandro Vattioni, Thomas Peter, Rahel Weber, et al., «Injecting solid particles into the stratosphere could mitigate global warming but currently entails great uncertainties», Communications earth & environment, 2025, vol. 6, n.º 1, p. 132.
  3. Composite sub-micron solid particles engineered to enable safe, controllable, efficient, and practical SAI, Stardust Labs, Israel, Versión 0.9 – 14 de mayo de 2026.
  4. Eric Niiler, «Can Some Very Tiny Particles Cool the Planet? One Tech Company Says Yes», The New York Times, 14 de mayo de 2026.
  5. Aarti Gupta, Frank Biermann, Ellinore Van Driel, et al., «Towards a non-use regime on solar geoengineering: lessons from international law and governance», Transnational Environmental Law, 2024, vol. 13, n.º 2, p. 368-399.
  6. Sugiyama, M., Asayama, S., Kosugi, T. et al., «Public attitude toward solar radiation modification: results of a two-scenario online survey on perception in four Asia–Pacific countries», Sustain Sci 20, 423–438, 2025.
  7. AQI, «World Top Hottest Cities Belong to India – April 2026», 28 de abril de 2026.