Un primer verano haciendo autostop, un pueblo encaramado, una mansión olvidada.
«En Ajaccio no soy un turista: trabajo». Hace dos años, Pierre Assouline «redescubrió» Córcega.
Ahora vuelve fuera de temporada: entre conversaciones apasionadas, encuentros literarios y unos largos en la piscina municipal, la isla se ha convertido en un lugar para escribir.