Puntos claves
- La integración de la inteligencia artificial ocupa un lugar central en el enfrentamiento entre China y Estados Unidos. Según un informe de la RAND Corporation, Pekín considera la IA como una palanca decisiva para recuperar su retraso y tomar la delantera a largo plazo.
- Uno de los ejes fundamentales de esta transformación es la integración de la IA en las kill chains: Pekín busca acelerar todo el ciclo —desde la detección hasta el ataque— para imponer un ritmo operativo superior al del adversario.
- Los sistemas autónomos, en particular los enjambres de drones, ocupan en este sentido un lugar cada vez más importante en la doctrina china. Su empleo podría favorecer estrategias de saturación mediante un gran número de unidades de bajo costo y poner en tela de juicio los modelos basados en plataformas más complejas.
- Esta transformación se basa, sin embargo, en infraestructuras de datos robustas para transmitir y proteger grandes volúmenes de información. El Ejército Popular de Liberación ya se ha embarcado en una carrera armamentística para contrarrestar las tecnologías de interferencia que se están desarrollando.
En un discurso pronunciado en julio de 2020 durante un grupo de trabajo del Politburó, Xi Jinping instó a convertir al Ejército Popular de Liberación en un «ejército de primer orden para mediados de siglo» con el fin de alcanzar o superar las capacidades militares de Estados Unidos.
Según la RAND Corporation, el desarrollo de sistemas de IA podría permitirle alcanzar este objetivo. La integración de estos en las fuerzas armadas constituye una prioridad explícita de la estrategia militar de Pekín. El aumento de las capacidades del EPL preocupa a Washington y a sus aliados en la región indopacífica.
En un informe publicado en marzo de 2026 y titulado «Las perspectivas del Ejército Popular de Liberación sobre la inteligencia artificial. La integración como clave de la ‘inteligentización’», la RAND Corporation —el principal think tank estadounidense sobre cuestiones militares, estratégicas y tecnológicas— ha detallado los esfuerzos de China para prepararse para una guerra de nueva generación.
El informe de RAND, un trabajo de síntesis que repasa un centenar de artículos de revistas y periódicos relacionados con el EPL —así como declaraciones públicas de sus dirigentes—, esboza un doble frente de investigación.
Para los líderes del Partido Comunista Chino, la IA podría permitir una aceleración sin precedentes de las operaciones militares: al convertir el campo de batalla en un espacio transparente, al acelerar el abastecimiento logístico y la coordinación entre sistemas de armas —autónomos o no—, sería posible saturar al enemigo lo antes posible.
Si bien todas las potencias militares están explorando estas vías de investigación militar, hay varias razones que llevan a los investigadores estadounidenses a pensar que China podría mostrarse segura de su ventaja.
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1 — Las tres modernizaciones del ejército chino
En su discurso clave de 2020 ante el Politburó, Xi Jinping enumeró tres objetivos de modernización para el EPL: la mecanización, la informatización y la «inteligentización».
Mientras que el primero de estos objetivos se planteó ya en la década de 1950 y el segundo se formuló a finales del siglo XX, esta doctrina fue la primera en añadir a estos dos objetivos la «inteligentización».
Cada una de estas fases de reforma se basa en la anterior. Si bien la mecanización tiene por objeto modernizar los sistemas de armas para alcanzar el nivel —en calidad y cantidad— de los de otras naciones, la digitalización de los datos procedentes de dichos sistemas debe facilitar su gestión e interconexión. Por último, su «inteligentización» permitiría aprovechar los datos así generados para automatizar los sistemas de armas mediante la IA.
Sin embargo, en los últimos años, China ha logrado varios avances clave en esta dirección. En 2024, el EPL creó la Fuerza de Apoyo a la Información (ISF), que Xi Jinping, el día de su fundación, describió como «un pilar para la planificación, la construcción y la puesta en servicio de una infraestructura de información» dentro del EPL. En junio de 2025, esta fuerza se complementó además con una universidad militar, la Universidad de Ingeniería de la Fuerza de Apoyo a la Información.
Los avances técnicos logrados por China en este ámbito no han pasado desapercibidos para el resto del mundo: con motivo del desfile militar del 3 de septiembre de 2025, el gobierno chino presentó varios drones aéreos, navales y submarinos, como el nuevo AJX002, así como helicópteros no tripulados desplegables desde buques. Como reflejo de la demostración de fuerza que siempre representan los desfiles militares —que, sin embargo, no permiten evaluar las capacidades reales de un ejército—, ninguno de estos armamentos ha sido probado en condiciones reales de combate.
2 — Integrar la IA en las kill chains
La investigación militar china se centra en gran medida en la integración de la IA en las cadenas de combate (kill chains), es decir, el conjunto de etapas que permiten detectar, identificar y atacar un objetivo.
Según los investigadores de RAND, la integración de algoritmos de aprendizaje automático podría acelerar considerablemente ciertas etapas de este ciclo, en particular el reconocimiento de objetos, la identificación de amenazas o el análisis de los datos de los sensores. Al aumentar la velocidad de estos procesos, el EPL espera imponer un ritmo operativo más rápido que el de sus adversarios y obligarlos a adoptar una postura reactiva.
Uno de los objetivos clave de la estrategia china consiste, a tal fin, en fusionar datos procedentes de múltiples ámbitos —satélites, sensores terrestres, redes digitales o drones— con el fin de generar conocimiento operativo en tiempo real. Esta integración tiene como objetivo conectar sensores, satélites, drones y sistemas de mando en una red capaz de proporcionar una visión unificada del campo de batalla para detectar y seguir a las fuerzas adversarias en tiempo real. Aunque China no colabora con actores como Palantir, que desempeñan esta función para los ejércitos occidentales, al subsanar cualquier laguna informativa en el campo de batalla, esta integración dificultaría cualquier operación militar enemiga al reducir la capacidad de ocultarse o maniobrar discretamente.
Si bien la identificación y clasificación de objetivos ya estarían al alcance de los sistemas de IA según el informe, aún habría que realizar avances técnicos para que sean capaces de tomar decisiones tácticas. La autonomía de estas armas no es, por tanto, completa y, debido a la «niebla informativa de la guerra», la IA sigue siendo incapaz de acelerar la kill chain en su conjunto.
Esta carencia no es puramente técnica: también está relacionada con el desarrollo por parte de las potencias adversarias de sistemas de defensa contra drones, sistemas en los que también invierte China. Para protegerse de los ataques de drones, el EPL habría desarrollado así una gama de armas láser que incluye, en particular, sistemas láser de alta energía y armas de microondas de alta potencia.
3 — Desarrollar los enjambres
Dentro del EPL, varios expertos plantean como escenario central que los enfrentamientos entre enjambres de drones serán una de las situaciones más habituales en las guerras futuras: para varios investigadores de la Universidad Nacional de Tecnología y Defensa, los sistemas de combate no tripulados deberían incluso, en las guerras futuras, alcanzar la paridad con los sistemas pilotados. En consecuencia, la investigación militar china presta especial atención a la coordinación de sistemas autónomos —drones o robots— capaces de operar en enjambres.
Esta lección se extrae de la observación de los conflictos en curso: China busca integrar en sus doctrinas los avances tecnológicos impulsados por la guerra en Ucrania, donde la generalización de los drones ha modificado considerablemente el repertorio de técnicas de combate. Si bien la mayoría de los drones en Ucrania aún se controlan manualmente, sin coordinarse ni colaborar con otros drones, queda por ver si el EPL puede lograr avances en este ámbito, ante la falta de datos suficientes sobre el terreno.
Para poder atacar eficazmente un enjambre enemigo, los sistemas autónomos deben desarrollarse de manera que sean capaces de cooperar sin supervisión humana continua. El informe presenta los trabajos realizados por varios investigadores chinos sobre la coordinación de enjambres de drones con el objetivo de permitir que un gran número de plataformas no tripuladas ejecuten misiones complejas —reconocimiento, defensa aérea o ataques simultáneos— distribuyéndose automáticamente las tareas, para saturar las defensas enemigas gracias a un gran número de unidades relativamente económicas.
4 — Modernizar la logística militar
Sin embargo, el mantenimiento de una kill chain eficaz sigue dependiendo de un suministro constante de material. El EPL prevé, por tanto, ampliar las aplicaciones de la IA a tres ámbitos esenciales de la logística: la gestión de inventarios, el transporte y el mantenimiento de los equipos.
Más allá del combate en sí, la IA se considera, de hecho, una herramienta de transformación de la logística militar: los investigadores consideran que la inercia es uno de los principales factores que limitan la conducción de operaciones militares a gran escala. El desarrollo de vehículos autónomos permitiría, en particular, reabastecer más fácilmente los teatros de operaciones.
Ya desde hoy, en aplicación de la política «Artificial Intelligence +», se están desplegando herramientas de IA en varias fábricas de China para supervisar la gestión de inventarios. Para los autores del informe, es probable que estas tecnologías se transfieran del ámbito civil al militar para acelerar las cadenas logísticas del EPL, al tiempo que se reduce el personal. Paralelamente, unidades del EPL ya están experimentando con almacenes «inteligentes» capaces de optimizar la distribución de material y acelerar la respuesta a las demandas operativas. Las publicaciones analizadas por RAND mencionan varias aplicaciones futuras: gestión automatizada de existencias, planificación dinámica del transporte o mantenimiento predictivo de los equipos, anticipando las averías del material.
Para desarrollar aún más el uso de la inteligencia artificial, China espera aprovechar la industria civil del país, así como su ya extenso mercado de vehículos autónomos. Si bien el papel que desempeña el Estado en la economía china le ofrece oportunidades únicas para desarrollar tecnologías de doble uso, la industria del país está ya muy robotizada, y Pekín pretende acelerar este proceso. Si bien varios estudios de RAND han destacado que una de las debilidades críticas del EPL es la falta de personal de mantenimiento profesionalizado, el uso de robots humanoides podría permitir a China sortear esta escasez de mano de obra, así como los costos de formación asociados.
5 — Consolidar las infraestructuras de datos
La IA, lejos de disipar la «niebla de la guerra», bien podría limitarse a cambiar su naturaleza.
Sin infraestructuras para transmitir rápidamente grandes cantidades de información, las arquitecturas operativas basadas en la IA seguirían siendo en gran medida teóricas: los sistemas autónomos y las plataformas interconectadas deben poder intercambiar constantemente información sobre objetivos, posiciones u órdenes de misión.
Muchos ejércitos ya han comprendido que la paralización de las comunicaciones podría permitirles defenderse de las fuerzas de drones enemigas, a falta de poder oponerles, a su vez, otros enjambres. En una carrera armamentística que ya no se centra en la potencia de los drones, sino en la fiabilidad, los investigadores chinos trabajan así para aumentar el ancho de banda, 1 reducir la latencia 2 y proteger las transmisiones contra interferencias o ataques enemigos. El desarrollo de drones que no se basen en la transmisión de grandes volúmenes de datos también podría sortear el problema de las transmisiones a distancia por otra vía.
El entrenamiento de las IA con datos procedentes del campo de batalla es, por lo demás, esencial para que puedan ofrecer respuestas adecuadas a una situación real. Sin embargo, en varios entornos de combate —aéreos y submarinos— la obtención de estos datos en cantidad suficiente resultaría más difícil, ya que las limitaciones del entorno restringen el uso de sensores. Varios investigadores del EPL contemplan, por tanto, el uso de datos virtuales, procedentes de simulaciones, como complemento al entrenamiento de los sistemas de IA. Otra vía explorada es el desarrollo de algoritmos de aprendizaje capaces de operar a partir de un conjunto limitado de datos, al contrario de los métodos que se privilegian hoy en día.
6 — El poder de lo falso: nuevas vulnerabilidades estratégicas
Si bien los nuevos sistemas de armas con IA prometen una ventaja —que, sin embargo, podría neutralizarse mediante la interferencia de las transmisiones— también podrían crear nuevas vulnerabilidades. El informe muestra que los investigadores chinos se muestran especialmente preocupados por la posibilidad de que los adversarios manipulen los algoritmos inyectando datos falsificados —mapas, señales y vídeos ficticios— o aprovechando fallos en los sistemas informáticos.
Además de la manipulación deliberada por parte del enemigo, el uso indebido de los sistemas de armas con IA también podría conducir a una forma de ceguera estratégica, que el EPL busca corregir en la actualidad. Varios de sus investigadores se muestran preocupados por los «nichos de información» que podrían crear los algoritmos de IA, lo que llevaría a sus usuarios a ignorar cualquier otra fuente de información o propuesta estratégica que no sea la presentada por el sistema.
De hecho, si bien los sistemas existentes son especialmente eficaces para ciertas tareas de observación o clasificación —como la identificación de objetos en imágenes—, lo son mucho menos para la toma de decisiones tácticas complejas, al no disponer aún de representaciones suficientemente sólidas del mundo real como para actuar de forma autónoma en entornos militares impredecibles.
Por esta razón, los sistemas de IA desplegados hoy en día siguen dependiendo en gran medida del juicio humano, especialmente para las decisiones finales de intervención, y una automatización completa de las operaciones militares requeriría avances tecnológicos significativos.
7 — Los puntos ciegos del EPL y la guerra híbrida
El informe de RAND también destaca que ciertos riesgos —como la escalada estratégica o la proliferación de armas autónomas— se tratan relativamente poco en la literatura militar china pública.
Si bien esta ausencia puede reflejar una falta de atención o el hecho de que estos debates se desarrollen en publicaciones clasificadas o inaccesibles, la omisión resulta bastante sorprendente dada la creciente atención que reciben estas cuestiones en las investigaciones del ejército estadounidense, al igual que entre otros observadores internacionales.
En junio de 2025, el Departamento de Defensa de Estados Unidos anunció varios contratos «para desarrollar capacidades avanzadas de IA», dotados con hasta 200 millones de dólares cada uno, adjudicados a Google, Anthropic, xAI y OpenAI. En esa ocasión, el EPL denunció los «riesgos inconmensurables» que la decisión de Google podía suponer para el mundo, y advirtió a Estados Unidos contra el hecho de «abrir la caja de Pandora». Si bien estas críticas pueden parecer una forma de doble juego e hipocresía, tal vez delaten también un punto ciego de la doctrina militar china, que solo anticipa a medias la escalada que se perfila en materia de IA.
Dado que varias potencias también están utilizando la IA con fines de guerra de información, también es de esperar que China aproveche los últimos avances en la materia para reforzar su propaganda a escala mundial. Si bien numerosas investigaciones del EPL documentan esta estrategia, estas apuntan a un refuerzo de la seguridad informática de los sistemas militares chinos gracias a la IA, así como a la multiplicación de los ciberataques llevados a cabo por Pekín.
Notas al pie
- El ancho de banda de un sistema es el intervalo de frecuencias de telecomunicaciones en el que la atenuación de la señal es inferior a un valor determinado. Este valor indica el rango de frecuencias que el sistema puede procesar de forma razonable.
- La latencia de una red es el tiempo que se tarda en transferir datos a través de ella.