Hasta el martes 24 de febrero, al menos cinco embajadores nombrados por Trump desde su regreso al poder, en enero de 2025, han provocado escándalos en Europa tras criticar a los gobiernos ante los que están acreditados, proferir amenazas o realizar comentarios considerados inapropiados por las autoridades.

En Francia, Charles Kushner, suegro de una de las hijas de Trump, Ivanka, fue convocado en dos ocasiones por el Quai d’Orsay, algo poco habitual para los embajadores estadounidenses en París.

  • El pasado mes de agosto, Kushner denunció la «falta de medidas suficientes» de Emmanuel Macron contra el antisemitismo. Hace unos días, el ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, le acusó de «instrumentalizar» la muerte de Quentin Deranque.
  • El 20 de febrero, la cuenta X de la embajada estadounidense en París publicó un mensaje en el que denunciaba «el aumento del extremismo violento de izquierda». Kushner afirmaba «seguir de cerca la situación» y decía «esperar que los autores de estos actos violentos sean llevados ante la justicia».
  • En Bélgica, el embajador estadounidense Bill White también fue convocado por el Ministerio de Asuntos Exteriores tras reprochar a las autoridades belgas ser «antisemitas».
  • En junio de 2025, Stacey Feinberg, destinada en Luxemburgo, declaró durante su audiencia que el Gran Ducado «podía y debía hacer más para examinar y limitar los intereses de China en Europa», lo que provocó una respuesta del ministro de Asuntos Exteriores, Xavier Bettel.
  • En Polonia, Thomas Rose calificó de «insultos escandalosos» las declaraciones del líder del partido Nueva Izquierda, Wlodzimierz Czarzasty, quien había afirmado que Trump «no merecía» el Premio Nobel de la Paz.
  • En X, Rose advirtió que estas declaraciones perjudicaban «gravemente las excelentes relaciones con el primer ministro Tusk y su Gobierno». En respuesta, Tusk declaró que «los aliados deben respetarse mutuamente y no darse lecciones».

Si bien el embajador estadounidense en Copenhague, Kenneth Howery, fue convocado por el Gobierno danés debido a las amenazas de Trump contra Groenlandia, el escándalo más importante provocado por un embajador de Trump es quizás el causado por William Long, nombrado por Trump para ocupar el puesto de Reikiavik.

  • Long, antiguo representante de Misuri en la Cámara de Representantes, «bromeó» en enero al declarar en una conversación privada que Islandia se convertiría en «el 52.º estado de Estados Unidos» y que él sería su «gobernador».
  • Una petición, dirigida a la ministra de Asuntos Exteriores, Þorgerður Katrín Gunnarsdóttir, en la que se le pedía que rechazara el nombramiento de Long, recibió más de 5.000 firmas.

Ayer, lunes 23, el embajador de Trump en Portugal, John Arrigo, instó públicamente a Lisboa a adquirir aviones de combate estadounidenses F-35 para sustituir su flota actual. Estas declaraciones, que aún no han suscitado ninguna reacción oficial, se salen del ámbito diplomático tradicional de un representante de un Gobierno extranjero.

Las prácticas de los embajadores de Trump en Europa comparten similitudes con la «combatividad» que se atribuye a los «lobos guerreros» chinos.

  • Al igual que estos últimos, los nuevos embajadores estadounidenses se apoyan en las redes sociales —especialmente X— y otras herramientas de comunicación digital para defender las posiciones de la administración, a veces atacando directamente a los gobiernos de los países en los que están acreditados.
  • Su falta de formación (sólo hay una embajadora profesional actualmente en funciones en Europa, Kara C. McDonald, nombrada en Vilna en 2023 por Biden) y de consideraciones sobre su posible futura carrera diplomática los convierten en activos para la Casa Blanca, que desea apoyarse en su red de embajadas para impulsar su programa «America First».

En los últimos meses, el Departamento de Estado ha llamado de vuelta a Washington a cerca de 30 diplomáticos de carrera, entre ellos un número importante de embajadores, especialmente destinados en África y Asia. La mayoría de ellos serán sustituidos por personalidades ajenas al servicio exterior alineadas con la política de la Administración 1.

  • La politización de la política exterior estadounidense es especialmente visible si se observa el número de diplomáticos de carrera nombrados embajadores por Trump: sólo 6 de 70 según la American Foreign Service Association (AFSA), es decir, el 8,6%.
  • Se trata de una dinámica sin precedentes para el aparato diplomático estadounidense, que había comenzado a profesionalizarse a principios del siglo XX, tanto para limitar las recompensas políticas otorgadas por los presidentes como para hacer más eficaz la política exterior estadounidense.
  • En la administración Trump se observan prácticas de nombramiento similares a las del siglo XIX, cuando los puestos de embajador estaban reservados casi exclusivamente a donantes o apoyos políticos.
  • A diferencia de los diplomáticos de carrera, estos embajadores políticos a menudo no conocen el idioma ni la cultura del país, no están formados en diplomacia pública y, en su mayoría, consideran su nombramiento como una oportunidad para servir a los intereses del presidente que los ha nombrado.

Salvo contadas excepciones, como el muy controvertido nombramiento de Amer Ghalib en Kuwait, acusado de antisemitismo y de minimizar la violencia sexual cometida por Hamás el 7 de octubre de 2023, los republicanos del Senado aprobaron ampliamente los nombramientos de Trump.

  • En Grecia, Trump nombró a la exnovia de su hijo, Don Jr., y asesora durante su campaña de 2020, Kimberly Guilfoyle.
  • Callista Gingrich, esposa del ex presidente republicano de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, ocupa la embajada en Berna, tras pasar más de tres años en Roma durante el primer mandato de Trump.
  • Nicole McGraw, una exgalerista del condado de Palm Beach, fue nombrada en Croacia tras participar en la campaña de recaudación de fondos de Trump en 2024.
  • En Estonia, Roman Pipko asumió su cargo a finales de noviembre, en sustitución del antiguo embajador y diplomático de carrera George Kent. Su hija, Elizabeth Pipko, fue nombrada portavoz del RNC en 2024, tras contribuir a la campaña de Trump de 2016 y celebrar su boda en Mar-a-Lago en 2018 con el lema «Make Marriage Great Again» (Hagamos que el matrimonio vuelva a ser grande).
  • Warren Stephens fue nombrado en Londres tras contribuir con 6 millones de dólares a la campaña de reelección de Trump, y Edward Walsh, miembro del club de golf de Trump en Bedminster, Nueva Jersey, ocupa el cargo en Dublín.
Notas al pie
  1. Matthew Lee, « Trump removes nearly 30 career diplomats from ambassadorial positions », Associated Press, 22 de diciembre de 2025.