El viernes 10 de abril, a primera hora de la mañana, Emmanuel Macron se reunió por primera vez con el papa León XIV, elegido hace casi un año. Se trata de su cuarta entrevista oficial con un papa y de su quinta visita presidencial al Vaticano, habiéndose celebrado la anterior con motivo del funeral del papa Francisco en abril de 2025.
- Esta audiencia privada, prevista desde hacía tiempo pero pospuesta en varias ocasiones debido a incompatibilidades de agenda, duró más de una hora, lo cual es inusualmente largo para una reunión de este tipo.
- Durante esta conversación, Emmanuel Macron renovó la invitación a visitar Francia, que ya le había sido dirigida al Papa por la Conferencia Episcopal de Francia (CEF).
- Aunque aún no hay nada seguro, parece que se está barajando una visita el próximo mes de septiembre, con paradas previstas en París y Lourdes.
- Estos dos lugares, la capital política y la capital mariana de Francia, sede de las asambleas plenarias semestrales de la CEF, ya fueron objeto de la última visita papal oficial a Francia, la de Benedicto XVI en 2008.
- De forma más inesperada, también se menciona la ciudad de Scy-Chazelles, en Mosela, donde se encuentra la tumba de uno de los «Padres de Europa», Robert Schuman, ferviente católico recientemente declarado «venerable» por la Iglesia católica.
Esta invitación supone también una oportunidad para reparar el efecto negativo causado por la negativa del papa Francisco a presidir la ceremonia de reapertura de la catedral de Notre-Dame, en diciembre de 2024, un gesto que había ofendido profundamente a la diplomacia francesa.
El tema principal de su conversación giró en torno a la paz en Oriente Próximo y Oriente Medio, más frágil que nunca a pesar del alto el fuego acordado el 8 de abril.
- En este asunto, se observa una notable convergencia entre la diplomacia del Elíseo y la del Vaticano, ambas bastante cautelosas ante el aventurerismo bélico de Donald Trump y Benjamin Netanyahu, aunque no hayan expresado esta desconfianza en los mismos términos, llegando León XIV incluso a una franca condena.
- Francia y la Santa Sede comparten también una preocupación especial por el Líbano, un Estado nacido de la voluntad de las potencias occidentales, entre ellas Francia, antigua potencia mandataria, de garantizar un hogar nacional a los cristianos de Oriente. De ahí la «sensibilidad especial» del Papa y del presidente sobre este tema, reivindicada por el Elíseo.
- Tanto León XIV —que le dedicó el pasado noviembre su primera visita pastoral junto con Turquía— como Emmanuel Macron se han implicado personalmente para resolver la crisis del Estado libanés, mientras el país acaba de sufrir bombardeos israelíes especialmente mortíferos y la derecha israelí ya no oculta sus veleidades anexionistas sobre el sur del Líbano, al sur del río Litani.
En lo que respecta a los temas de política interior, no faltan motivos de desacuerdo: la Santa Sede ha expresado, en particular, su preocupación por la ley sobre el final de la vida aprobada por la Asamblea Nacional, contra la cual se ha movilizado la Iglesia católica; también le inquieta el cuestionamiento del estatuto de la escuela privada confesional, que el Vaticano considera una libertad fundamental. La competencia entre las escuelas públicas y privadas se ha avivado, desde hace algún tiempo, por la disminución del número de alumnos.
- La composición de la delegación francesa, formada por una veintena de personas, permite hacerse una idea de los temas que se han abordado: además de los ministros Jean-Noël Barrot (Asuntos Exteriores) y Catherine Pégard (Cultura), así como del obispo de las Fuerzas Armadas, Antoine de Romanet, y del rector de la basílica de Lourdes, cuenta con el secretario general de la Enseñanza Católica, Guillaume Prévost, François Morinière, presidente del consejo de administración del grupo Bayard, y Jean-Marc Sauvé, antiguo vicepresidente del Consejo de Estado y responsable del informe de la Ciase sobre los abusos sexuales en la Iglesia.
- Para este último, la visita a León XIV supone una recuperación, ya que su audiencia con Francisco, prevista tras la publicación del informe, había sido aplazada sine die en 2021.
- También se cuenta con Didier Duriez, presidente de Secours Catholique; Charles Personnaz, director del Instituto Nacional del Patrimonio; Laurent Landete, director del Collège des Bernardins, donde Emmanuel Macron pronunció un destacado discurso dirigido a la Iglesia en 2018; monseñor Hugues de Woillemont, director general de la Œuvre d’Orient, que presta ayuda a los cristianos de Oriente; y la hermana Miriam An-Nour, directora del Carmelo de San José en el Líbano.
Emmanuel Macron también mantuvo una reunión, durante un almuerzo en la Villa Bonaparte, sede de la embajada de Francia ante el Vaticano, con el número dos de la Santa Sede, el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin. En el cargo desde hace más de 12 años, es sin duda el diplomático con más experiencia de la Santa Sede. Constituye un claro elemento de continuidad con el pontificado de Francisco.
- También se reunió con el prelado británico Mons. Paul Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados (ministro de Asuntos Exteriores) de la Santa Sede.
- A continuación, se dirigió a la Villa Médicis, sede de la Academia de Francia en Roma, un importante instrumento del soft power francés, y luego a la basílica de San Juan de Letrán, catedral de la diócesis de Roma,«madre de todas las iglesias de la ciudad y del mundo», de la que el jefe de Estado francés es el primer canónigo de honor desde una tradición que se remonta al rey Enrique IV (1589-1610). Emmanuel Macron, al igual que Nicolas Sarkozy y a diferencia de su predecesor François Hollande, aceptó venir a tomar posesión de este título honorífico.
- La víspera, Emmanuel Macron se había reunido con Andrea Riccardi, un influyente laico y fundador de la comunidad católica de Sant’Egidio, que trabaja en el ámbito de la diplomacia informal en los escenarios bélicos del mundo. Valérie Régnier, presidenta de Sant’Egidio para Francia, forma parte, por cierto, de la delegación.
El presidente francés iba acompañado de su esposa, Brigitte, vestida de negro, como dicta el protocolo, que reserva el «privilegio del blanco» a las reinas y princesas católicas (como la princesa Charlène de Mónaco recientemente). En cambio, renunció a la mantilla que aún se ve a veces en las cabezas de las primeras damas estadounidenses durante las audiencias papales.
- Entre bastidores, la esposa del jefe de Estado habría desempeñado un papel nada desdeñable como enlace entre Emmanuel Macron y los círculos católicos franceses.
- Si bien Emmanuel Macron se dirigió al papa Francisco en tratamiento de tuteo, sin que este pareciera ofenderse, los intercambios con el papa León XIV estuvieron marcados por una mayor moderación y una sobriedad clásica.
- Aunque la visita de León XIV a Mónaco había confirmado que su dominio del francés era mucho mejor que el de su predecesor, la entrevista se desarrolló en inglés.
- La audiencia también estuvo marcada por un intercambio de obsequios diplomáticos: en un guiño al gran seguidor de los Chicago Bulls que es el Papa, se le obsequió con una camiseta dedicada de la selección francesa de baloncesto, así como con un facsímil del mapa de América del Norte dibujado por el jesuita francés Jacques Marquette (1637-1675), evangelizador de Canadá y de la región de los Grandes Lagos; una recopilación de los textos escritos por Georges Bernanos durante la Segunda Guerra Mundial, en los que el gran escritor católico instaba a la Iglesia y a Francia a cumplir su misión profética contra el totalitarismo; y, por último, la obra Rebâtir Notre-Dame de Paris, dirigida por Matthieu Lours, dedicada a la reconstrucción de la catedral.