En 1985, tres científicos del British Antarctic Survey —Brian G. Gardiner, Jon Shanklin y Joe Farman— publicaron en la revista Nature el primer artículo que revelaba la existencia de un agujero en la capa de ozono sobre la Antártida 1. Ese mismo año, la difusión de imágenes satelitales que mostraban una gran mancha violeta extendiéndose desde el Polo Sur contribuyó a convertir el fenómeno en una de las primeras crisis medioambientales de alcance global.

Cuarenta años después, el agujero en la capa de ozono sigue reduciéndose cada año, y se espera que recupere su nivel de 1980 en los próximos 15 años 2.

  • La capa de ozono actúa como un escudo protector alrededor de la Tierra, que filtra los rayos ultravioleta (UV) procedentes del Sol.
  • Sin este escudo, estos rayos UV provocarían mutaciones en el ADN con numerosos efectos sobre la salud. También tendrían un impacto destructivo en los ecosistemas marinos.

El factor responsable del adelgazamiento de la capa de ozono —y de la formación de un «agujero» sobre la Antártida— se conoce desde la década de 1970. Se trata principalmente de los clorofluorocarbonos (CFC), utilizados en frigoríficos, aerosoles, lacas y desodorantes. Una vez liberados a la atmósfera, estos gases ascienden hasta la estratosfera, donde los rayos UV solares los descomponen, liberando átomos de cloro que destruyen las moléculas de ozono.

  • Otras sustancias también contribuyen al fenómeno: el tetraclorometano y algunos otros halocarbonos también liberan átomos de cloro, mientras que el bromometano libera átomos de bromo, que actúan mediante un mecanismo similar pero distinto.

Dos años después de la publicación del artículo de Gardiner, Shanklin y Farman, en 1987, varias decenas de países firmaron el Protocolo de Montreal, un acuerdo multilateral que prevé la eliminación progresiva de la producción y el uso de CFC. De 1,7 millones de toneladas consumidas en todo el mundo en 1989, esta cifra se redujo a 0,3 millones una década más tarde.

  • En 2021, el consumo de CFC estaba prácticamente eliminado: sólo se consumieron 17.000 toneladas a escala mundial ese año, según las Naciones Unidas.

Los CFC han sido sustituidos por hidrofluorocarbonos (HFC). Aunque estos gases no atacan directamente la capa de ozono, retienen mucho más calor que el CO2 y, por lo tanto, tienden a contribuir en mayor medida al calentamiento global 3. Con el fin de repetir la eliminación de los CFC, responsables del adelgazamiento de la capa de ozono, los Estados parte del Protocolo de Montreal adoptaron la Enmienda de Kigali, cuyo objetivo es eliminar los HFC. Hasta la fecha, más de 170 países han ratificado esta enmienda.

Notas al pie
  1. Farman, Joseph C., Gardiner, Brian G., Et Shanklin, Jonathan D., « Large losses of total ozone in Antarctica reveal seasonal ClO x/NO x interaction », Nature, 1985, vol. 315, n°6016, p. 207-210.
  2. Scientific Assessment of Ozone Depletion, World Meteorological Organization, octubre de 2022.
  3. Frank Jacobs, « We saved the world once — we can do it again », Big Think, 31 de marzo de 2026.