Estados Unidos ha impuesto una condición a los europeos: cualquier endurecimiento de las sanciones de Washington contra Rusia debe ir acompañado de esfuerzos por parte de la Unión Europea para poner fin a las compras de energía rusa.
El año pasado, las importaciones de gas ruso por parte de los Estados miembros (GNL y a través de gasoductos) representaron el 8,7% del total de las compras del bloque. Si bien esta cifra sigue siendo importante, ha disminuido en 28 puntos desde 2021 (36,7%), antes de la invasión a gran escala de Ucrania.