De aquí a 2100, Europa debería perder un 20% de su población.
Ahora que la mitad de los países europeos han alcanzado su pico demográfico, ¿podrá mantenerse el modelo de Estado social forjado durante el baby boom?
Para cinco jóvenes economistas que parten del caso francés, el choque demográfico que se avecina se centra en una cuestión muy política: el patrimonio.