Hasta el martes 7 de abril, unos 50 países —principalmente en Asia y Europa— han implementado diversas medidas para hacer frente al aumento de los precios de la energía provocado por la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán y el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Teherán.

  • En Asia, una decena de gobiernos han implementado medidas de emergencia destinadas a limitar el consumo o a mitigar el impacto del aumento de los precios, en particular mediante reducciones de impuestos.
  • Entre estas acciones se encuentran el cierre de universidades en Bangladesh, la limitación del uso del aire acondicionado en Camboya, la instauración de un día semanal de teletrabajo para los funcionarios en Indonesia, así como la reducción de las velocidades máximas en las autopistas de Pakistán.
  • Solo unos pocos países de la región, como Timor Oriental, Taiwán, Papúa Nueva Guinea, Bután y Corea del Norte, no han anunciado medidas, según un censo realizado por la Agencia Internacional de la Energía.

En varios países asiáticos, la imposición de estas medidas de emergencia contribuye a alimentar la inestabilidad y la violencia, como en Bangladesh y Pakistán, donde empleados de estaciones de servicio han sido asesinados durante robos de combustible o agresiones. 1 En la India, la propagación de rumores sobre un confinamiento debido a la escasez de energía ha desencadenado un éxodo de las ciudades hacia el campo. 2

Los países asiáticos se encuentran entre los más expuestos a las importaciones de hidrocarburos que transitan por el estrecho de Ormuz.

  • Casi la mitad (46 %) de las importaciones de petróleo crudo de la región transitan por el estrecho de Ormuz, frente a solo el 5 % de Europa y el 12 % de América.
  • En el caso de Japón y Corea del Sur, su dependencia del estrecho supera el 60 % en lo que respecta al petróleo crudo.
  • En cuanto al GNL, es del 47 % para Japón y del 25 % para Corea del Sur.

Si bien los países más desarrollados, como Japón, China o Singapur, cuentan con cierto margen de maniobra fiscal y con reservas estratégicas que les permiten amortiguar el impacto, los países del Sudeste Asiático son mucho menos resilientes.

  • Las subvenciones y las reducciones de impuestos permiten limitar el aumento de los precios de la gasolina y el gas que pagan los consumidores y las industrias, pero estas medidas ejercen una presión presupuestaria considerable.
  • Indonesia estima que necesita cerca de 6.000 millones de dólares adicionales para financiar sus subsidios energéticos, debido al aumento del precio del barril y de los productos refinados.
  • Por su parte, Bangladesh busca obtener 2.000 millones de dólares en préstamos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Asiático de Desarrollo para continuar subsidiando su GNL.
Notas al pie
  1. Rebecca Tan, «Wartime fuel shortages spawn panic, robberies and killings in Asia», The Washington Post, 2 de abril de 2026.
  2. Nirmala Ganapathy, «Iran energy shocks give rise to urban-to-rural migration in India», The Straits Times, 6 de abril de 22026.