Cuando se habla del presupuesto de la OTAN en el debate público, en realidad se hace referencia a los presupuestos de defensa de los países miembros. 

  • En este contexto, en 2014 se fijó un objetivo del 2% del PIB, que todos los miembros de la OTAN alcanzaron por primera vez en 2025.
  • Este objetivo se ha elevado al 5% para 2035 —del cual el 1,5% del PIB se destina a la ciberseguridad y las infraestructuras—. 

Sin embargo, los presupuestos de defensa de los Estados miembros de la OTAN y el presupuesto de la OTAN son dos cosas distintas.

  • Los presupuestos de defensa de los Estados miembros se utilizan para financiar operaciones que no tienen nada que ver con la alianza ni con el territorio que esta abarca. 
  • Es el caso, por ejemplo, de la guerra que Donald Trump lanzó contra Irán. También fue el caso de las operaciones exteriores llevadas a cabo por el ejército francés en el Sahel.

El gasto total en defensa de los Estados miembros de la OTAN superó los 1,5 billones de dólares el año pasado, mientras que el presupuesto de la OTAN es de sólo 5.300 millones de dólares para 2026. 

  • Este presupuesto específico cubre tres tipos de gastos: un presupuesto civil para financiar las oficinas de la OTAN y su personal civil, un presupuesto militar para financiar sus estructuras de mando y un presupuesto de inversión para financiar infraestructuras y equipos militares. 
  • En realidad, Estados Unidos sólo contribuye con un 14,9% a este presupuesto común, es decir, el mismo nivel que Alemania.
  • Por su parte, los países de la Unión Europea ya financian a la OTAN en un 60%. 

Por lo tanto, la OTAN está muy lejos de ser una estructura financiada principalmente por los contribuyentes estadounidenses, aunque, por el momento, siguen siendo los militares estadounidenses quienes ocupan los principales puestos de mando.