1 — Una escalada anunciada
Hoy, sábado 28 de febrero, Estados Unidos e Israel han llevado a cabo varios ataques contra Irán.
La operación, bautizada como «Roaring Lion» por parte israelí y «Epic Fury» por parte estadounidense, es consecuencia de las manifestaciones que comenzaron el 28 de diciembre de 2025 y que fueron reprimidas de forma sangrienta. Según algunas estimaciones, el número de personas asesinadas por el régimen iraní desde el inicio del movimiento de protesta podría superar la cifra de 30.000.
A principios de año, Trump amenazó en varias ocasiones a Teherán con intervenir en caso de represión de las manifestaciones y, más recientemente, había mencionado la posibilidad de un ataque si el régimen no llegaba a un acuerdo para limitar su programa nuclear.
- Sin embargo, cuando se produjeron las primeras amenazas de la Casa Blanca, el Pentágono disponía de pocos recursos en la región, tanto para llevar a cabo un ataque como para proteger a las tropas estadounidenses e israelíes en caso de represalia.
- Desde entonces, Estados Unidos ha desplegado varios cientos de aviones de combate, bombarderos, aviones de apoyo, aviones cisterna y aviones de vigilancia. Dieciocho buques de guerra están presentes en el mar Arábigo, el estrecho de Ormuz, el mar Rojo y el Mediterráneo.
- El portaaviones USS Gerald R. Ford, acompañado de su grupo aeronaval, se encuentra desde ayer, viernes 27 de febrero, cerca de las costas israelíes. Se trata del mayor despliegue de poder aéreo por parte del ejército estadounidense en Oriente Medio desde 2003.
Los objetivos que persiguen Washington e Israel son, esta mañana, cada vez más claros.
- En un discurso grabado, Donald Trump pidió explícitamente un cambio de régimen. El primer ministro israelí también declaró: «Nuestra acción conjunta creará las condiciones que permitirán al valiente pueblo iraní tomar las riendas de su destino».
- Donald Trump ya había declarado el 13 de febrero que el cambio de régimen «sería lo mejor que podría pasar» en Irán.
2 — La cuestión nuclear
En la noche del 21 al 22 de junio de 2025, durante la operación Midnight Hammer, Estados Unidos atacó las tres principales instalaciones del programa nuclear iraní. Se trataba de su primer ataque directo contra el territorio del país.
- Desde entonces, la Casa Blanca ha mantenido como línea oficial que las instalaciones nucleares habían sido «destruidas». En su discurso, Trump declaró que Irán había intentado desde entonces reconstruir su programa nuclear.
- Antes del ataque de junio de 2025, Irán disponía de cerca de 9.000 kilogramos de uranio enriquecido, de los cuales 441 kilogramos estaban enriquecidos al 60%, un porcentaje que podría elevarse al 90%, el umbral necesario para fabricar una bomba.
- Desde el ataque, los observadores del Organismo Internacional de Energía Atómica no han tenido acceso al emplazamiento.
- El director del organismo, Rafael Grossi, declaró el 19 de febrero: «La mayor parte del material que Irán había acumulado hasta junio del año pasado, a pesar de los bombardeos, sigue estando donde estaba en el momento de los ataques. Puede que haya una parte que sea menos accesible, pero sigue estando allí. Desde el punto de vista de la no proliferación, por eso es importante, diría incluso urgente, llegar a un acuerdo que permita evitar nuevas acciones militares en la región».
Desde principios de año, Estados Unidos e Irán han organizado tres rondas de discusiones, con la mediación de Omán. El 27 de febrero, el ministro de Asuntos Exteriores de Omán declaró que un acuerdo entre Washington y Teherán estaba «al alcance de la mano» y podría firmarse «mañana mismo».
- Durante las negociaciones, Estados Unidos pidió, en particular, que cualquier acuerdo sobre el programa nuclear permaneciera en vigor indefinidamente y que Irán renunciara a sus reservas de uranio enriquecido. Washington habría estado dispuesto a aceptar que Irán conservara el derecho a enriquecer uranio, a condición de que Teherán demostrara que no existía ningún medio para fabricar una bomba.
- Teherán rechazó cualquier negociación sobre su programa balístico. El arsenal balístico del país se estima en unos 3.000 misiles, incluidos misiles balísticos de corto alcance (300 a 1.000 km) y misiles balísticos de medio alcance (de 1.000 a 3.000 km).
3 — Lo que se sabe del ataque del 28 de febrero
En la mañana del sábado 28 de febrero, Israel y Estados Unidos atacaron varios objetivos en el país.
- Según un primer análisis de los objetivos, el alcance del ataque es mucho mayor que el de los bombardeos de junio de 2025 y afecta a todo el territorio, desde la región noroeste, fronteriza con Azerbaiyán e Irak, hasta el sur del país, con los puertos estratégicos de Bandar Abbas en el estrecho de Ormuz, y un punto más al sureste.
- La operación no se limita a las instalaciones nucleares, sino que parece apuntar simultáneamente a infraestructuras militares, centros de mando y puntos neurálgicos en todo el territorio, incluidos los accesos marítimos de Irán al golfo Pérsico.
- Según responsables israelíes, uno de los principales objetivos de la primera oleada de ataques conjuntos era alcanzar al mayor número posible de dirigentes. Se habría apuntado a altos responsables militares y políticos iraníes, en particular al líder supremo Jamenei y al presidente Pezeshkian.
- Un responsable estadounidense declaró que Estados Unidos se centra principalmente en objetivos militares, de acuerdo con el discurso del presidente Trump: «Vamos a destruir sus misiles y arrasar su industria de misiles […] Vamos a aniquilar su marina […] Nos aseguraremos de que Irán no consiga armas nucleares. El mensaje es muy sencillo».
Tanto Israel como Estados Unidos se preparan para varios días de ataques.
- Fuentes estadounidenses habían declarado ya el 18 de febrero que una operación militar estadounidense en Irán «probablemente sería una campaña masiva de varias semanas que se parecería más a una guerra en toda regla que a la operación selectiva llevada a cabo en Venezuela».
4 — La respuesta iraní
En un comunicado publicado en Telegram, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica declaró haber lanzado una oleada de misiles y drones sobre Israel en represalia.
- Según la agencia de noticias iraní Tasnim, «Irán ha atacado todas las bases e intereses estadounidenses en la región». La agencia Fars News también señala que los misiles iraníes han apuntado a bases militares estadounidenses en toda la región, en particular la base aérea de Al Udeid en Qatar, la base aérea de Ali Al Salem en Kuwait, la base aérea de Al Dhafra en los Emiratos Árabes Unidos y el cuartel general de la Quinta Flota estadounidense en Manama, en Bahrein.
En un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní declaró: «Ha llegado la gran prueba de la historia […] El pueblo iraní se enorgullece de haber hecho todo lo posible para evitar la guerra […] Al igual que estábamos dispuestos a negociar, ahora estamos más dispuestos que nunca a defender la nación iraní».
La cuestión central de esta nueva fase será si el régimen sobrevive y cuál será la magnitud de la respuesta de Irán.
- Irán podría optar por una respuesta simbólica —lo que resulta cada vez más difícil, dadas las declaraciones estadounidenses que piden un cambio de régimen— o, por el contrario, optar por represalias significativas en forma de ataques contra bases estadounidenses o israelíes, ataques contra el tráfico marítimo en el golfo de Omán o ataques contra los Estados del Golfo o Irak.
- En caso de una respuesta significativa por parte de Irán, es muy probable que Estados Unidos refuerce considerablemente su ataque.
- Irán dispone de varias decenas de buques de superficie, así como de un arsenal de entre 3.000 y 6.000 minas navales que le permiten cerrar temporalmente el estrecho de Ormuz.
5 — ¿Habrá una crisis petrolera?
El viernes 27 de febrero, el precio del Brent alcanzó los 73 dólares por barril, su nivel más alto en siete meses. Un conflicto abierto prolongado en Irán podría reunir las condiciones para una crisis petrolera sistémica, no solo por la destrucción de la capacidad de producción, sino también por la aparición de una prima de riesgo geopolítico en los flujos mundiales.
Un estudio reciente del Center for Strategic and International Studies contempla cuatro escenarios:
- En el primero, una campaña dirigida contra las exportaciones iraníes, en particular la terminal de la isla de Kharg, podría retirar del mercado alrededor de 1,6 millones de barriles al día. El efecto sería principalmente un aumento global de los precios —estimado entre 10 y 12 dólares por barril— relacionado con el reajuste de los flujos comerciales y el aumento de las primas de seguros, con una crisis reversible si cesan las operaciones.
- En el segundo escenario, Irán trataría de perturbar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz mediante ataques, incautaciones de buques o minados. Una parte de los aproximadamente 18 millones de barriles que transitan cada día por el Golfo podría verse afectada temporalmente, lo que provocaría un rápido aumento de los precios del petróleo, del coste del transporte y de los seguros hasta que se restableciera la seguridad marítima.
- El tercer escenario incluye ataques estadounidenses o israelíes contra las instalaciones petroleras iraníes para dañar de forma duradera la capacidad de exportación y producción del país. La pérdida potencial de varios millones de barriles al día, combinada con el riesgo de escalada, haría probable que el precio del barril se mantuviera por encima de los 100 dólares.
- Cuarto escenario: los ataques iraníes contra los yacimientos, terminales o plataformas marítimas de los Estados árabes del Golfo constituirían el impacto más grave, ya que amenazarían una parte significativa de las exportaciones regionales y podrían provocar una subida de los precios superior a los picos observados en 2022. Una interrupción paralela de las exportaciones de GNL de Qatar a través de Ormuz agravaría la crisis al afectar también a los mercados mundiales de electricidad.