Con el 45,7% de los votos escrutados, se prevé que TISZA obtenga 135 escaños de un total de 199, un resultado que, de confirmarse, supondría un punto de inflexión histórico en la política húngara. El Fidesz de Orbán quedaría relegado muy por detrás.

  • Por primera vez desde 2010, la mayoría nacionalista de Orbán sería derrocada en las urnas.
  • Esta proyección se produce en un país calificado oficialmente como «autocracia electoral» por el Parlamento Europeo en 2022, tras una década de captura de las instituciones por parte del clan Orbán.
  • La participación alcanzó el 78% a las 18:30, un nivel récord en la historia poscomunista del país.

Esta victoria de TISZA sería el resultado de una estrategia de oposición coordinada, sin precedentes en Hungría.

  • El MSZP, Diálogo, LMP y Momentum han renunciado a presentar candidatos para concentrar los votos contrarios a Orbán en el partido mejor posicionado.
  • En un sistema electoral con un fuerte componente mayoritario, esta retirada sin coalición formal ha sido decisiva y constituye en sí misma una forma de «cordón sanitario».

Sin embargo, esta retirada tiene un coste estructural para el centroizquierda húngaro.

  • La oposición socialista y ecologista estará prácticamente ausente del próximo parlamento, pasando de 35 escaños a apenas unos pocos.
  • La política húngara sigue así firmemente anclada en la derecha: FIDESZ-KDNP sigue siendo la segunda fuerza, y Mi Hazánk (ultranacionalista) conserva su representación.

La victoria de Péter Magyar supone un cambio de gobierno, pero no una ruptura ideológica profunda.

  • Magyar se ha comprometido a romper con el sistema de Orbán y a restablecer las relaciones con la Unión Europea.
  • En materia de inmigración y en varias cuestiones sociales, sus posturas siguen siendo similares a las de la mayoría saliente.