Al analizar los resultados de casi 70 000 colegios electorales y cruzarlos con los datos sociales del INSEE, Youssef Souidi y Thomas Vonderscher sacan a la luz contrastes políticos a una escala que rara vez se observa.

Este enfoque permite matizar varias ideas preconcebidas: el RN no parece ser la primera opción de los votantes más precarios, más inclinados a la abstención o a la izquierda; del mismo modo, la oposición entre las metrópolis «progresistas» y las zonas rurales «frontistas» resulta menos clara de lo esperado.

En su Nouvelle cartographie électorale de la France (Textuel, 2026), los autores describen una tripolarización duradera del panorama político francés: una coalición presidencial apoyada por los sectores más acomodados, un RN sólidamente implantado en las zonas periurbanas y las clases medias, y una izquierda urbana que se apoya en electorados diferenciados.

Antes de intentar renovar la cartografía electoral, su libro convierte el colegio electoral en un localizador del nivel de vida. ¿En qué se diferencia la metodología de su trabajo de las investigaciones existentes en sociología electoral?

Youssef Souidi y Thomas Vonderscher, Nouvelle cartographie électorale de la France, 2026, París, Textuel.

Nuestro trabajo renueva la cartografía electoral en gran parte gracias a esta inmersión en las urnas. De hecho, se basa en el análisis de los resultados recopilados por el Ministerio del Interior en las cerca de 70.000 mesas electorales que cubren Francia.

Para cada uno de estos colegios electorales, es posible saber cuántas personas acudieron a las urnas y cómo se distribuyeron sus votos. Gracias al INSEE, también se conocen los barrios asociados a cada uno de los colegios electorales, una publicación que ha sido posible gracias a las repetidas solicitudes de los actores de la sociedad civil, en particular de los investigadores, a quienes estamos muy agradecidos. 1 Este mismo instituto publica en línea datos que permiten calcular el nivel de vida correspondiente a cada uno de estos barrios.

Al combinar estos tres datos, hemos podido establecer una nueva cartografía electoral a escala nacional, con una precisión sin precedentes, que convierte al colegio electoral en un localizador del nivel de vida del barrio circundante.

¿Permiten la circunscripción de la mesa electoral y su clasificación en términos de nivel de vida considerar que dos espacios políticos diferentes, asociados a dos mesas distintas, pueden tratarse de la misma manera?

En nuestro libro, planteamos la hipótesis de que dos mesas electorales con un nivel de vida equivalente tendrían comportamientos políticos similares, es decir, que serían «homotópicamente equivalentes». En otras palabras, se trataría de considerar que el nivel de vida asociado a un colegio electoral constituye el principal determinante de los comportamientos políticos que se observan en él.

En este trabajo, insistimos efectivamente en el nivel de vida como variable explicativa del voto, pero precisamos que no puede ser su único determinante. Damos gran importancia a la ubicación del colegio electoral en el espacio urbano, según se encuentre en el centro de la aglomeración, en una corona urbana o periurbana o en un municipio rural. También ponemos en diálogo nuestros resultados con otros trabajos de ciencias sociales que hacen hincapié en otras variables explicativas del voto: la edad, el título académico o el género.

El cruce entre datos geográficos y sociales, que constituye el núcleo de la obra, se inscribe en la línea del concepto de clase geosocial desarrollado por Julia Cagé y Thomas Piketty. 2 Tras un impresionante trabajo de recopilación y digitalización de archivos, estos investigadores han asociado los resultados electorales de todos los municipios con sus características sociodemográficas, a lo largo de dos siglos y medio.

En nuestro caso, nos situamos en una escala inferior, la de las mesas electorales. Esto permite analizar territorios más pequeños y, por lo tanto, más homogéneos.

Ustedes explican que su enfoque se basa en datos más sólidos que los de las encuestas. En su opinión, ¿cuáles son las deficiencias de su enfoque y qué características lo diferencian del suyo?

En cuanto al muestreo, hay que precisar en primer lugar que el nivel de transparencia que muestran los institutos en la selección de sus encuestados es muy variable. Si tomamos las encuestas postelectorales que siguieron a la primera vuelta de las elecciones legislativas de 2024, se indica que las muestras se constituyeron según el método de cuotas a partir de las siguientes variables: sexo, edad, categoría socioprofesional, región y categoría de aglomeración. Por lo tanto, el nivel de vida no se integra explícitamente, pero sí se integran variables correlacionadas con este indicador.

Más allá de esta cuestión del muestreo, nuestro enfoque contrasta con el que privilegian los encuestadores en varios aspectos. En primer lugar, las encuestas postelectorales se basan en unos pocos miles de personas encuestadas, que pretenden ser representativas de la población francesa. Al realizarse con mayor frecuencia por vía digital, existe un gran riesgo de que, en realidad, dejen fuera a muchas categorías de personas, empezando por las afectadas por el analfabetismo electrónico, es decir, la incapacidad de utilizar las herramientas digitales. Por nuestra parte, podemos basarnos en los datos del conjunto del electorado.

En cuanto a la cuestión concreta del nivel de vida, las últimas encuestas postelectorales, sin integrar esta variable en la muestra, presentan efectivamente los resultados en función del «nivel de ingresos mensuales netos» del hogar. Sin embargo, los especialistas en encuestas estadísticas se preguntan sobre la fiabilidad de la respuesta a una pregunta de este tipo, que puede parecer intrusiva. Además, este concepto no parece tener en cuenta la composición del hogar: una persona soltera que gana 2.500 euros al mes se situará en la misma categoría que un hogar de dos adultos y dos niños con los mismos ingresos. El concepto de nivel de vida desarrollado por el INSEE, y que utilizamos en nuestro trabajo, tiene en cuenta las diferencias en la composición del hogar.

Recordamos en la introducción que, según la encuesta postelectoral realizada tras la primera vuelta de las elecciones legislativas de 2024, el RN y sus aliados se sitúan a la cabeza en todas las categorías de ingresos. Por nuestra parte, observamos que este es el caso en los colegios electorales con un nivel de vida intermedio, pero no en los más pobres ni en los más ricos.

Ustedes escriben: «[nuestros] mapas recuerdan útilmente que las divisiones geográficas y sociológicas se traslapan en parte». ¿Qué geografía de la riqueza dibuja su nueva cartografía?

Entre nuestros mapas, presentamos dos que sitúan el 5 % de los colegios electorales franceses con el nivel de vida más precario y, por el contrario, el 5 % más favorecido.

Estos últimos están muy concentrados: más de la mitad (51 %) se encuentran en la capital o en Hauts-de-Seine. Cuatro de los cinco colegios electorales más ricos se encuentran dentro de la ciudad, en orden: uno en el distrito 8, a 15 minutos a pie del palacio del Elíseo, dos en el distrito 7, uno en Neuilly-sur-Seine y el último en el distrito 17. Se observan otras zonas de concentración, en las metrópolis dinámicas, pero también en los territorios fronterizos con Suiza, especialmente en la Alta Saboya.

En comparación, las mesas electorales con el nivel de vida más bajo parecen mucho menos concentradas. No obstante, el 15 % se encuentra en el departamento del Norte o en Pas-de-Calais y casi una de cada diez en Seine-Saint-Denis. Las cinco mesas electorales más pobres se encuentran en el sur: tres en Nimes, una en Montpellier y otra en Carpentras.

La «teoría del herradura», según la cual los votantes de los extremos pueden encontrarse en una misma oposición al centro, no corresponde con ninguna realidad empírica.

Youssef Souidi y Thomas Vonderscher

A la luz de estas disparidades, ¿sería necesario modificar el método de las encuestas electorales para tenerlas más en cuenta?

Las variables relativas al nivel socioeconómico y al lugar de residencia ya se integran en las cuotas de las encuestas habituales, pero cabe señalar varias limitaciones.

En primer lugar, las cuotas tienen por objeto garantizar la representatividad de las variables tomadas por separado, pero no necesariamente la de sus combinaciones. Así, una muestra puede ser representativa de las categorías socioprofesionales y de las regiones de forma aislada, sin reproducir fielmente la distribución social dentro de los territorios. En segundo lugar, como se ha mencionado anteriormente, los encuestadores ya tienen dificultades para llegar a determinadas categorías de la población, en particular a las más desfavorecidas socialmente.

Por último, un refinamiento estadístico supondría un costo adicional. Sin embargo, como señaló recientemente Hugo Touzet, 3 el mundo de los institutos de sondeos es muy competitivo: la competitividad en materia de costos desempeña un papel nada desdeñable. Por esta razón, puede resultar interesante recurrir a métodos alternativos de análisis del electorado, como hacemos en esta obra.

Ustedes estiman que las clases populares representan el 32 % de la población francesa, lo que supone, literalmente, un tercio del Estado. ¿Ha desaparecido la mayoría sociológica que sería el «pueblo de izquierda», a la que Mitterrand se refería cuando fue elegido presidente?

En las ciencias sociales, existen formas muy diferentes de determinar cuáles serían las clases populares, medias y altas. Hemos optado por clasificar los colegios electorales del 1 al 20 en función del nivel de vida que se les asocia y presentar, en la medida de lo posible, los resultados para el conjunto de estos tipos de colegios electorales. Por lo tanto, razonamos más bien a partir de un continuo. En cuanto a la cifra del 32 %, la tomamos de los trabajos del colectivo Démocratiser la politique, que ha puesto de manifiesto, con ayuda de datos inéditos, la dificultad que tienen los candidatos de clase popular para ser elegidos para los cargos más altos. 4

Observamos que la extrema derecha obtiene mejores resultados en los colegios electorales de nivel de vida medio, mientras que la izquierda unida tiene una estructura de voto opuesta: obtiene sus mejores resultados entre los más pobres y los más ricos. Por su parte, el voto al bloque central crece con el nivel de vida siguiendo una tendencia muy clara.

Los datos utilizados no nos permiten remontarnos muy atrás en el tiempo con una metodología estable, sino solo hasta 2017. Por esta razón, nos mostramos cautelosos con las comparaciones históricas, pero recordamos, no obstante, que cada vez es más poco probable que un solo bando político obtenga la mayoría. El historiador Nicolas Rousselier ha calificado este fenómeno como «la muerte de la mayoría». 5

A falta de una mayoría, conocemos bien los fenómenos de unión: el auge de RN en las urnas hace que se hable mucho de la barrera republicana. ¿Qué votantes contribuyen a construir dicha barrera? ¿Este fenómeno está relacionado principalmente con las elecciones legislativas?

Las elecciones legislativas anticipadas de 2024 revisten una importancia especial para nosotros: son el punto de partida de nuestro enfoque, las últimas elecciones nacionales celebradas y movilizaron a más votantes que las anteriores.

Dos años antes, en las elecciones legislativas de 2022, el frente republicano había cedido: en caso de segunda vuelta entre un candidato de extrema derecha y otro, este último no reunía necesariamente la mayoría de los votos transferidos. Muchos comentaristas anunciaron entonces que el juego de la barrera republicana era ya cosa del pasado.

Ante la perspectiva de un gobierno de Bardella en 2024, hipótesis que ha suscitado cierta dramatización, parece sin embargo que se ha vuelto a instaurar una especie de cordón sanitario. En primer lugar, desde el punto de vista de la oferta política: la regla según la cual el candidato que quedara en tercer lugar debía retirarse en caso de triángulo electoral cuando fuera posible una victoria de la extrema derecha fue ampliamente respetada por la izquierda, pero también por los candidatos de la coalición presidencial. Por el contrario, en la derecha tradicional, muchos candidatos optaron por mantenerse frente a la izquierda, a pesar de que no eran los mejor situados para derrotar a la extrema derecha.

A continuación, los propios votantes restablecieron este frente republicano. A este respecto, hemos distinguido varias configuraciones de segunda vuelta para evaluar los trasvases de votos.

Cuando la coalición presidencial se enfrenta a la extrema derecha, obtiene una media del 21 % de los votos de los inscritos en la primera vuelta y sube al 38 % en la segunda vuelta. En este tipo de configuración, los votos en blanco y nulos, así como la abstención, se mantienen relativamente estables entre las dos vueltas.

Sin embargo, el fenómeno es menos marcado cuando la izquierda se enfrenta a la extrema derecha: los votos en blanco y nulos aumentan entonces cuatro puntos entre las dos vueltas, mientras que la abstención se mantiene estable. Pero es en este tipo de configuración donde el análisis según el nivel de vida resulta más esclarecedor: los votos en blanco y nulos se mantienen estables en los colegios electorales más modestos, mientras que pasan del 1 % al 8 % en los colegios correspondientes a los niveles de vida más altos.

Ustedes elaboran un mapa de los votos a favor de la coalición presidencial (2017, 2022 y 2024) que parece trazar una diagonal del vacío, similar a la dibujada por Hervé Le Bras durante el movimiento de los chalecos amarillos. 6 ¿Se trata de una simple coincidencia?

Este mapa muestra las circunscripciones ganadas por la coalición presidencial en las tres elecciones legislativas del periodo 2017-2024. Geográficamente, estas se sitúan principalmente en el oeste, al oeste de París y alrededor de metrópolis como Lyon y Lille. Las zonas de debilidad de esta fuerza política se destacan, por tanto, de forma negativa: por un lado, la diagonal del vacío, pero también el sureste y el litoral mediterráneo.

La tabla que acompaña a este mapa permite, en parte, establecer un vínculo entre esta distribución y la observada durante los chalecos amarillos. Al presentar las características medias de las circunscripciones a la luz de su color político dominante en 2017, 2022 y 2024, mostramos que en las circunscripciones que se han mantenido fieles a los candidatos que reivindican el macronismo, la proporción de habitantes alejados de los servicios de la vida cotidiana se sitúa en torno al 10 %. Esta cifra es mucho menor que en los distritos electorales que pasaron de la coalición presidencial al RN entre 2017 y 2022, donde esta proporción ascendía al 17 %.

La extrema derecha obtiene mejores resultados en las urnas de los distritos electorales con un nivel de vida medio, mientras que la izquierda unida obtiene sus mejores resultados entre los más pobres y los más ricos.

Youssef Souidi y Thomas Vonderscher

Ustedes escriben: «En 2024, el RN obtiene sus mejores resultados en una amplia constelación de colegios electorales con niveles de vida intermedios». ¿Podría decirse que las últimas elecciones nacionales representaron una revolución sociológica para el RN? Si es así, ¿cómo se debe interpretar?

Efectivamente, observamos que el perfil del electorado del RN tal y como se presentaba en 2022, con zonas de debilidad en lo que se asemeja a las clases medias altas, se ha reequilibrado para dar una forma de trompo: un alto apoyo en una amplia clase media y zonas de relativa debilidad entre los más ricos y los más pobres.

A priori, podríamos atribuir esta evolución a la alianza con Éric Ciotti, procedente del partido Les Républicains, cuyo electorado es bastante acomodado. Sin embargo, esta explicación no parece suficiente, ya que este fenómeno se observa desde las elecciones europeas de 2024, es decir, en un momento en el que Éric Ciotti y el RN aún eran competidores.

Más bien relacionamos esta evolución del electorado del RN con la aparición de Éric Zemmour en la escena política en 2022. Durante las elecciones presidenciales, su puntuación aumentó notablemente con el nivel de vida. Posteriormente, sus resultados se redujeron considerablemente. Éric Zemmour logró tender un puente entre un electorado de derecha hasta entonces reacio a votar por la extrema derecha y el Rassemblement National.

No interpretamos en gran medida esta transformación del electorado cuando los datos utilizados no nos permiten verificar nuestras hipótesis. En cambio, ponemos en diálogo nuestros resultados con los trabajos de las ciencias sociales: en el caso que nos ocupa, estas cifras confirman una lectura productivista del electorado de extrema derecha en varias democracias occidentales. 7 En esta visión de la sociedad, a la que el filósofo Michel Feher ha dedicado un libro, 8 un amplio espacio central está compuesto por trabajadores autónomos y asalariados: tienen la convicción de trabajar duro y la voluntad de disfrutar de los frutos de ese trabajo. Estas personas se oponen a dos tipos de «parásitos», acusados de acaparar parte del trabajo de esta clase productiva: los de abajo, los «asistidos», y los de arriba, los «rentistas» en sentido amplio.

El RN se ha convertido en defensor de un sistema electoral proporcional que, según él, debería aumentar su representación. Sin embargo, las simulaciones realizadas en su libro muestran que dicho sistema no es tan favorable para este partido como se cree generalmente. ¿Por qué?

Hay que ser cautelosos: simulamos los resultados que habrían dado diferentes tipos de escrutinio proporcional a partir de los resultados de las elecciones legislativas de 2017 y 2024, que se celebraron con un sistema mayoritario. Se trata de un ejercicio de reflexión, ya que las configuraciones políticas —por ejemplo, las alianzas entre partidos— habrían sido, por definición, diferentes si se hubiera aplicado un escrutinio proporcional. Del mismo modo, ante una oferta política y unas condiciones electorales diferentes, el voto de los electores también podría haber evolucionado.

Nuestras simulaciones siguen siendo globalmente favorables al FN-RN: en todas las configuraciones probadas, si se hubieran asignado los escaños según un sistema proporcional a partir de los resultados efectivamente observados en la primera vuelta de las elecciones de 2017 y 2024, el partido habría ganado decenas de escaños.

Sin embargo, ninguna de nuestras simulaciones le otorga la mayoría absoluta: en ausencia de una prima mayoritaria, es decir, una bonificación de escaños para la fuerza política que haya obtenido más votos, ninguna fuerza política parece poder prescindir de una alianza en un sistema proporcional.

El RN es el primer grupo parlamentario de la Asamblea Nacional. En las elecciones regionales de 2021, el partido solo obtuvo 252 escaños de consejeros regionales de los 1.296 existentes; en las departamentales, 24 de 1.408. De las 42 ciudades francesas con más de 100.000 habitantes, el partido solo ganó en Perpiñán en las municipales de 2020. Si bien es cierto que la dinámica electoral ha cambiado en seis años, ¿cómo se explican estas diferencias de rendimiento, tanto para este partido como para otros?

Sigue siendo cierto que, según los tipos de proporcionalidad probados —con circunscripciones a nivel departamental, regional o nacional—, el número de escaños asignados a un partido puede variar significativamente. En particular, una fuerza que cuenta con bastiones departamentales pero que está ausente en amplias zonas del territorio se verá muy favorecida por unas elecciones departamentales o, en menor medida, por unas elecciones regionales. Para ilustrarlo, podemos tomar el ejemplo de los partidos regionalistas que, en nuestras simulaciones, obtienen algunos escaños en unas elecciones departamentales, pero ninguno en unas elecciones nacionales, ya que sus votos se diluyen en el conjunto nacional.

Por el contrario, un partido que obtiene un resultado muy estable en todo el territorio, digamos en torno al 10 %, se verá perjudicado en unas elecciones departamentales: tal resultado en un departamento que solo dispone de dos o tres escaños no es necesariamente suficiente para obtener uno.

Esto pone de relieve una de las principales conclusiones de nuestras simulaciones: no existe una única forma de proporcionalidad. Las modalidades de su aplicación pueden tener consecuencias políticas significativas.

Más allá de las encuestas, es interesante recurrir a métodos alternativos de análisis del electorado.

Youssef Souidi y Thomas Vonderscher

Ustedes mencionan la famosa «teoría del herradura» (p. 202), según la cual los votantes de extrema derecha y de extrema izquierda pueden encontrarse en la misma oposición a los candidatos más centristas. ¿Sus resultados le permiten refutarla o confirmarla?

Para evaluar la pertinencia de esta teoría, hemos analizado los 28 distritos electorales en los que se enfrentaron un candidato de la coalición presidencial y un candidato de la unión de la izquierda, con el fin de ver qué comportamiento adoptaron los votantes del Frente Nacional en la segunda vuelta.

En estas circunscripciones, en las que la extrema derecha tuvo dificultades para obtener un amplio apoyo —una media del 11 % de los inscritos, frente a más del 25 % en las que se clasificó—, la proporción de votos en blanco y nulos pasó del 1 % al 4 % entre las dos vueltas y la tasa de abstención aumentó 5 puntos, del 27 % al 32 %. En otras palabras, el comportamiento dominante de los votantes de extrema derecha en la primera vuelta parece ser la retirada del juego electoral en lugar del apoyo a uno de los dos candidatos que siguen en liza.

Por lo tanto, parece que la «teoría de la herradura» no corresponde con ninguna realidad empírica.

Notas al pie
  1. En particular, Joël Gombin y Laure Lucchesi.
  2. Une histoire du conflit politique. Élections et inégalités sociales en France, 1789-2022, París, Seuil, 2023.
  3. Hugo Touzet, Produire l’opinion. Une enquête sur le travail des sondeurs, París, Éditions de l’EHESS, 2025.
  4. Kevin Bhema Vacher (dir.), Taoufik Vallipuram, Tara Dickman, Éléonore Machado, Tous les mêmes ? Portrait social de la France politique de 2002 à nos jours, Groupe de diffusion, de recherche et de veille citoyenne, 12 de septiembre de 2025.
  5. Anne Chemin, «L’impossible deuil de la majorité absolue», Le Monde, 9 de septiembre de 2025.
  6. Hervé Le Bras, Atlas des inégalités. Les Français face à la crise, París, Autrement 2023.
  7. Gilles Ivaldi y Oscar Mazzoleni, «Producerist populist attitudes and electoral support for populism in the USA and Western Europe», Socio-Economic Review, vol. 23, no 1, enero de 2025.
  8. Michel Feher, Producteurs et parasites. L’imaginaire si désirable du Rassemblement national, París, La Découverte, 2024.