La economía iraní depende en gran medida de la exportación de petróleo. Sin embargo, la guerra y el endurecimiento de las sanciones han provocado una caída de la producción.
- Y ello en un contexto en el que el precio del crudo iraní ha perdido paralelamente un 19 % entre enero de 2025 y enero de 2026.
- Esta caída reduce considerablemente los medios de que dispone el régimen para mantener a flote la economía y comprar la paz social.
Al mismo tiempo, toda la producción industrial también se ha visto afectada.
- La producción automovilística había comenzado a recuperarse ligeramente desde la fuerte caída provocada por la decisión de Estados Unidos de retirarse del acuerdo nuclear con Irán en 2018, durante la primera presidencia de Donald Trump.
- Esta volvió a sufrir una fuerte caída en 2025, retrocediendo en torno a un 20 % con respecto a 2024, y ahora solo alcanza la mitad del volumen de vehículos producidos en 2010-2011, antes de la mayor serie de sanciones estadounidenses.
- Según el Purchasing Managers Index (PMI) elaborado por la Cámara de Comercio iraní, la economía del país se encuentra en recesión casi constante desde mediados de 2024 (un PMI inferior a 50 indica una contracción de la economía).
- Por su parte, la moneda iraní se ha depreciado considerablemente: un dólar estadounidense vale hoy más de 1,3 millones de riales en el mercado libre de Teherán, frente a los 800.000 de principios de año.
- Según el FMI, el PIB iraní debería retroceder un 14 % entre 2024 y 2025, situándose en un nivel inferior a la mitad del de 2011, antes de la aplicación de las principales sanciones estadounidenses.
- Sin embargo, al mismo tiempo, la población iraní ha aumentado un 18 %.
- El PIB per cápita, que era de 9.211 dólares en 2011, es ahora de solo 3.862 dólares, es decir, 2,4 veces menos que hace quince años.
A pesar de la fuerte contracción de la economía, el encarecimiento de los productos importados, combinado con las restricciones de suministro resultantes de la guerra y las sanciones, ha desencadenado una espiral inflacionista que el gobierno iraní no ha logrado controlar.