{"id":99226,"date":"2026-05-14T15:14:11","date_gmt":"2026-05-14T13:14:11","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=99226"},"modified":"2026-05-14T15:17:22","modified_gmt":"2026-05-14T13:17:22","slug":"la-gran-brecha-ha-comenzado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/05\/14\/la-gran-brecha-ha-comenzado\/","title":{"rendered":"La gran brecha ha comenzado"},"content":{"rendered":"\n
Al menos habr\u00e1 un elemento com\u00fan en los discursos que Donald Trump y Xi Jinping se disponen a pronunciar en China: esta visita del presidente de Estados Unidos a Pek\u00edn ser\u00eda \u00abhist\u00f3rica\u00bb. Si bien lo es, no es por las razones que expone la comunicaci\u00f3n estadounidense, ni por las que destaca la propaganda china. Estados Unidos no est\u00e1 en Pek\u00edn para imponer un nuevo orden: debilitado, acude por el contrario en busca urgente de victorias a corto plazo \u2014contratos de Boeing, compras agr\u00edcolas, promesas iran\u00edes\u2014 ante una China cuyo modelo se basa en una estabilidad que siente que se tambalea.<\/p>\n\n\n\n
Lejos de ser un encuentro bilateral cualquiera entre dos grandes potencias, esta visita se inscribe en un enfrentamiento sist\u00e9mico entre Estados rivales. Sin embargo, a medida que Trump avanza en su segundo mandato, su enfrentamiento se desarrolla en un terreno que parece cada vez m\u00e1s favorable a Pek\u00edn: la creciente dependencia estadounidense de materiales cr\u00edticos, el debilitamiento de la arquitectura de control tecnol\u00f3gico, la fragmentaci\u00f3n del bando occidental, la vulnerabilidad de Washington respecto a Ir\u00e1n y la creciente ambig\u00fcedad del lenguaje diplom\u00e1tico estadounidense sobre Taiw\u00e1n son elementos que debilitan la posici\u00f3n estadounidense.<\/p>\n\n\n\n
Aunque Donald Trump no ha dejado de afirmar que Estados Unidos est\u00e1 \u00abganando\u00bb a China, su visita de Estado a Pek\u00edn los d\u00edas 14 y 15 de mayo \u2014la primera de un presidente estadounidense a China desde su propia gira de 2017\u2014 ofrece, sin embargo, un contraste sorprendente entre sus alardes en las redes sociales y la realidad estrat\u00e9gica de una relaci\u00f3n de fuerzas estructuralmente deteriorada para Washington.<\/p>\n\n\n\n
Para evaluar el alcance de esta diferencia, hay que situar primero la pol\u00edtica china de Washington en una perspectiva de continuidad. Con el \u00abgiro hacia Asia\u00bb, Barack Obama fue el primero en afirmar expl\u00edcitamente que el centro estrat\u00e9gico del siglo ser\u00eda la regi\u00f3n de Asia-Pac\u00edfico y la relaci\u00f3n con China, lo que ir\u00eda acompa\u00f1ado de una relativa retirada de Europa. Durante su primer mandato, la agresividad de Donald Trump provoc\u00f3 un cambio de tono, sin que por ello se modificara fundamentalmente el diagn\u00f3stico. Joe Biden prosigui\u00f3 posteriormente la guerra comercial iniciada por su predecesor endureciendo los controles tecnol\u00f3gicos e intentando construir un frente tecnoccidental frente a Pek\u00edn. En el fondo, bajo las corrientes contrarias de los cambios en la Casa Blanca, el Departamento de Estado, el Pent\u00e1gono y la comunidad de inteligencia se han mantenido constantes: China es el principal competidor sist\u00e9mico de Estados Unidos, la \u00fanica potencia capaz de rivalizar con Washington tanto en PIB nominal como en gasto en I+D, en la marina y en el n\u00famero de ingenieros formados cada a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n
Sin embargo, desde 2025, Trump ha acelerado considerablemente el deterioro de la posici\u00f3n de Estados Unidos frente a China en los diez \u00e1mbitos en los que se libra la batalla por el futuro.<\/p>\n\n\n\n
Al elevar los aranceles medios mundiales sobre las importaciones de bienes a cerca del 18 %, algo que no se ve\u00eda desde la d\u00e9cada de 1930, Trump quiso demostrar su \u00abfirmeza\u00bb. En la pr\u00e1ctica, esto significa que, en dos a\u00f1os, el arancel medio aplicado por Estados Unidos pr\u00e1cticamente se ha duplicado con respecto a la media de la d\u00e9cada de 2010.\u00a0<\/p>\n\n\n\n
La Suprema Corte ha anulado parte de los aranceles m\u00e1s espec\u00edficos, en particular los aplicados a varios pa\u00edses asi\u00e1ticos, lo que ha obligado a la Casa Blanca a improvisar medidas generales temporales de alrededor del 10 % sobre todas las importaciones. A su vez, estos nuevos aranceles acaban de ser invalidados por el Tribunal de Comercio Internacional (CIT) de Estados Unidos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n
El efecto es doblemente negativo para Washington: la inseguridad jur\u00eddica para las empresas, que se muestran reacias a invertir en las cadenas de valor norteamericanas, se suma a la falta de una correcci\u00f3n profunda de los desequilibrios, mientras que Pek\u00edn elude y reorienta sus flujos a trav\u00e9s de terceros pa\u00edses que act\u00faan como \u00abconectores\u00bb en cadenas de valor alteradas por los aranceles, en particular en el Sudeste Asi\u00e1tico, como en Vietnam, y en el continente americano, en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n
En el \u00e1mbito de las tecnolog\u00edas cr\u00edticas, Donald Trump ha desmantelado parte del sistema de controles a la exportaci\u00f3n consolidado por Joe Biden, que se centraba en los semiconductores de menos de unos pocos nan\u00f3metros, los equipos de litograf\u00eda m\u00e1s avanzados y las supercalculadoras.\u00a0<\/p>\n\n\n\n
Al renegociar las restricciones sobre la venta de chips de IA a China para transformarlas en \u00ablicencias a cambio de regal\u00edas\u00bb, la actual administraci\u00f3n de la Casa Blanca ha optado por dar prioridad a los ingresos a corto plazo de Nvidia o Intel \u2014varias decenas de miles de millones de d\u00f3lares en ingresos potenciales\u2014 en detrimento del objetivo estrat\u00e9gico de mantener la ventaja tecnol\u00f3gica. La presencia de Jensen Huang en el avi\u00f3n de la Fuerza A\u00e9rea que aterriz\u00f3 en la capital china \u2014junto a Elon Musk, cuyas empresas dependen en gran medida de China\u2014 no hace m\u00e1s que confirmar esta orientaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Justo cuando pretende endurecer la lucha con Pek\u00edn, Trump coloca a Estados Unidos en una situaci\u00f3n de mayor dependencia.<\/p>Thierry Breton<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Se trata de un respiro concedido a Pek\u00edn, del que China se beneficiar\u00e1 para acelerar el desarrollo de sus propios chips y sus propias f\u00e1bricas, apostando por la planificaci\u00f3n p\u00fablica: se han anunciado m\u00e1s de 140.000 millones de d\u00f3lares en ayudas para el sector de los semiconductores a lo largo de la d\u00e9cada, que se traducir\u00e1n a nivel local en una avalancha de programas provinciales.<\/p>\n\n\n\n Bajo el mandato de Joe Biden, Estados Unidos tambi\u00e9n hab\u00eda logrado que Jap\u00f3n y la Uni\u00f3n Europea \u2014donde ASML, con sede en los Pa\u00edses Bajos, ocupa un lugar crucial\u2014 se alinearan en una postura com\u00fan para controlar las tecnolog\u00edas cr\u00edticas exportadas a China. Se trataba de un raro ejemplo de coordinaci\u00f3n estrat\u00e9gica avanzada entre Washington, Bruselas y Tokio, especialmente en lo que respecta a los equipos de litograf\u00eda EUV, donde ASML ostenta un cuasi-monopolio. <\/p>\n\n\n\n Al mostrar su disposici\u00f3n a flexibilizar unilateralmente ciertas restricciones para cerrar acuerdos con Pek\u00edn, Trump ha enviado una se\u00f1al perjudicial a sus aliados: Washington est\u00e1 dispuesto a poner en juego los cimientos de la coalici\u00f3n, incluso en detrimento de la autonom\u00eda estrat\u00e9gica europea que, sin embargo, tanto desea. Es una mala noticia para la credibilidad estadounidense y una excelente para Xi Jinping, quien llevaba 15 a\u00f1os apostando por la fragmentaci\u00f3n del frente occidental.<\/p>\n\n\n\n3 \u2014 El fin de la coalici\u00f3n tecnoccidental frente a Pek\u00edn<\/h3>\n\n\n\n
4 \u2014 El aumento de la dependencia de los materiales cr\u00edticos chinos para la defensa estadounidense<\/h3>\n\n\n\n