{"id":99192,"date":"2026-05-14T10:51:57","date_gmt":"2026-05-14T08:51:57","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=99192"},"modified":"2026-05-14T10:52:03","modified_gmt":"2026-05-14T08:52:03","slug":"el-modelo-meloni-no-existe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/05\/14\/el-modelo-meloni-no-existe\/","title":{"rendered":"El modelo Meloni no existe"},"content":{"rendered":"\n
La contrarrevoluci\u00f3n nacionalista que ha marcado los \u00faltimos a\u00f1os surgi\u00f3 como reacci\u00f3n a una revoluci\u00f3n iniciada en la d\u00e9cada de 1960, que alcanz\u00f3 su apogeo en la d\u00e9cada de 1990 y entr\u00f3 en crisis a principios de la d\u00e9cada de 2010.<\/p>\n\n\n\n
Su din\u00e1mica se basaba en una convicci\u00f3n radical: un orden despolitizado, articulado en torno a una \u00e9tica universalista, los derechos individuales, el Estado de derecho y los mecanismos del mercado, habr\u00eda bastado para garantizar la m\u00e1xima emancipaci\u00f3n de los individuos, as\u00ed como un progreso r\u00e1pido y continuo a escala planetaria. Se derrumb\u00f3 bajo el peso de su propio utopismo y de promesas hiperb\u00f3licas que no supo \u2014ni habr\u00eda podido\u2014 cumplir.<\/p>\n\n\n\n
Como reacci\u00f3n, se fue gestando, de forma lenta y confusa, una rebeli\u00f3n contra un milenarismo impulsado por una antropolog\u00eda unilateral, incapaz de captar la complejidad humana en todas sus contradicciones y alimentada por abstracciones que arrancaban a las personas de sus contextos, ya fueran hist\u00f3ricos o geogr\u00e1ficos.<\/p>\n\n\n\n
Esta rebeli\u00f3n acab\u00f3 adoptando la forma de una contrarrevoluci\u00f3n<\/a> de car\u00e1cter nacionalista. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n A juzgar por la situaci\u00f3n actual, hay que reconocer que esta contrarrevoluci\u00f3n est\u00e1 lejos de haber perdido impulso. Sin embargo, aunque lleva en marcha al menos una d\u00e9cada, si nos preguntamos qu\u00e9 nuevo orden pretende construir para sustituir al que rechaza, la respuesta se nos escapa. Aunque el an\u00e1lisis negativo de la modernidad tard\u00eda que transmite parece fundado en muchos aspectos, hay que admitir que es incapaz de proponer un remedio eficaz.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Las p\u00e1ginas de esta revista tienen el m\u00e9rito de haber dedicado espacio y una atenci\u00f3n sistem\u00e1tica al proceso intelectual<\/a> que acompa\u00f1\u00f3 el segundo ascenso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> Sin embargo, cuanto m\u00e1s se examinan estos textos, m\u00e1s se impone la impresi\u00f3n de un debate que se ha quedado en la superficie, minado por contradicciones flagrantes en el propio pensamiento de cada autor y, m\u00e1s a\u00fan, a veces de forma brutal, de un autor a otro. Tambi\u00e9n queda abierta la cuesti\u00f3n de la incidencia real de esta reflexi\u00f3n en las decisiones de la Casa Blanca. Como siempre en las fases de interregno, la c\u00fapula de las instituciones, en cuanto estas dejan de regirse por normas compartidas, queda a merced de la improvisaci\u00f3n, cuando no de psicosis narcisistas<\/a>. La hostilidad hacia el orden antiguo, moribundo, es, por lo dem\u00e1s, tan violenta que recompensa la afrenta y la provocaci\u00f3n, por muy f\u00fatiles que sean.<\/p>\n\n\n\n De estas condiciones surge un c\u00edrculo vicioso propio de la contrarrevoluci\u00f3n: cualquier reflexi\u00f3n intelectual corre el riesgo de ser considerada, por quienes ostentan el poder, no solo como in\u00fatil, sino como perjudicial. Sobre todo porque esta contrarrevoluci\u00f3n resulta est\u00e9ril. El orden heredado de la revoluci\u00f3n radical de finales del siglo XX parece tan s\u00f3lidamente arraigado que cuesta imaginar c\u00f3mo podr\u00eda desintegrarse si no es a costa de un acontecimiento catastr\u00f3fico. Sin embargo, parece a\u00fan m\u00e1s improbable que la opini\u00f3n p\u00fablica de las democracias avanzadas \u2014desconfiada, pero preocupada por preservar sus bienes y privilegios\u2014 consienta, en el estado actual de las cosas, en dejarse arrastrar hacia un apocalipsis. La propia administraci\u00f3n de Trump, que sin embargo se esfuerza por desmantelar el orden antiguo a toda costa, sigue siendo m\u00e1s radical en palabras que en hechos.<\/p>\n\n\n\n Fruto m\u00e1s de un des\u00e1nimo colectivo que de una decisi\u00f3n proactiva, la victoria de Meloni fue sobria y careci\u00f3 del entusiasmo que suele acompa\u00f1ar a los grandes momentos hist\u00f3ricos.<\/p>Giovanni Orsina<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Al poner de manifiesto el car\u00e1cter profundamente contradictorio del movimiento nacionalista internacional, la espectacular escalada del presidente de Estados Unidos ha acabado, adem\u00e1s, someti\u00e9ndolo a una fuerte presi\u00f3n. Para desactivar esta contradicci\u00f3n y lograr reunir en una alianza mundial a todos aquellos que dan prioridad a los ego\u00edsmos nacionales, se necesitar\u00eda una capacidad de autocontenci\u00f3n y, precisamente, de reflexi\u00f3n cultural totalmente diferente. La propia derrota de Viktor Orb\u00e1n en Hungr\u00eda, aunque atribuible en gran parte a causas internas, puede interpretarse como una se\u00f1al de que el nacionalismo no sabe hacer otra cosa que frenar y obstaculizar el orden al que se opone. A falta de una visi\u00f3n que permita repensar un mundo interconectado, la contrarrevoluci\u00f3n est\u00e1 condenada a seguir siendo el s\u00edntoma de una crisis profunda, y no su remedio.<\/p>\n\n\n\n En este contexto, la victoria en Italia de una coalici\u00f3n de destra-centro<\/em><\/em> <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> en las elecciones de 2022 y el acceso de Giorgia Meloni a la jefatura del gobierno han convertido a la pen\u00ednsula en un laboratorio de la contrarrevoluci\u00f3n nacionalista, y a la l\u00edder de Fratelli d’Italia en un ejemplo cre\u00edble para los conservadores. El caso italiano resulta a\u00fan m\u00e1s instructivo si se tiene en cuenta que la pen\u00ednsula se percibe a menudo como un \u00ablaboratorio pol\u00edtico\u00bb donde se anuncian fen\u00f3menos destinados a extenderse posteriormente a otros lugares, desde el berlusconismo hasta el Movimiento 5 Estrellas, por citar solo la historia reciente. Giorgia Meloni se ha convertido as\u00ed en un caso de estudio y ha impuesto casi un modelo.<\/p>\n\n\n\n Tras casi cuatro a\u00f1os de \u00ab<\/em>melonismo\u00bb<\/em>, es leg\u00edtimo preguntarse no solo si la contrarrevoluci\u00f3n italiana ha \u00abllegado por fin a puerto\u00bb, <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> sino tambi\u00e9n en qu\u00e9 medida la obra de Giorgia Meloni podr\u00eda servir de prototipo reproducible y allanar el camino para otras contrarrevoluciones nacionalistas.<\/p>\n\n\n\n Lo que intentaremos demostrar es que, si bien es posible esbozar las l\u00edneas generales de un \u00abmelonismo\u00bb a partir de esta experiencia, ser\u00eda ilusorio ver en ella, m\u00e1s all\u00e1 de la carrera pol\u00edtica de la actual presidenta del Consejo, un modelo pol\u00edtico que pueda trasladarse a otros contextos.<\/p>\n\n\n\n Giorgia Meloni no gan\u00f3 las elecciones de 2022 gracias al impulso entusiasta de una ola nacionalista. No recibi\u00f3 ning\u00fan mandato ideol\u00f3gico por parte de los italianos. Bastan dos cifras para darse cuenta de ello: con una participaci\u00f3n del 63,9 %, la coalici\u00f3n de centro-derecha obtuvo el 43,8 % de los votos, es decir, algo m\u00e1s de una cuarta parte del electorado. La l\u00edder de Fratelli d\u2019Italia se impuso, por tanto, en un clima de resignaci\u00f3n surgido tras un ciclo de agitaci\u00f3n pol\u00edtica de una d\u00e9cada que se hab\u00eda revelado, por en\u00e9sima vez, incapaz de frenar el declive italiano. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Este ciclo comenz\u00f3 en 2013, tras la experiencia proeuropea y tecnocr\u00e1tica del gobierno de Mario Monti, con el auge electoral del Movimiento 5 Estrellas. Continu\u00f3 con el intento de Matteo Renzi de vencer al populismo combinando el dinamismo reformista con la imitaci\u00f3n de los propios m\u00e9todos populistas, y su fracaso. El Movimiento 5 Estrellas form\u00f3 despu\u00e9s un gobierno para toda una legislatura, de 2018 a 2022, ali\u00e1ndose primero con la derecha y luego con la izquierda, para finalmente apoyar al gobierno, tambi\u00e9n proeuropeo y tecnocr\u00e1tico, dirigido por Mario Draghi, es decir, exactamente lo contrario de todo lo que Beppe Grillo siempre hab\u00eda representado. Mientras tanto, el l\u00edder soberanista de la Liga, Matteo Salvini, hab\u00eda seguido la trayectoria de una especie de estrella fugaz, apag\u00e1ndose a toda velocidad tras alcanzar su cenit pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n La verdadera esencia del \u00ab<\/em>melonismo\u00bb<\/em> no hay que buscarla tanto en el \u00e1mbito de la cultura pol\u00edtica o la ideolog\u00eda como en el \u00e1mbito antropol\u00f3gico.<\/p>Giovanni Orsina<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Entre los dos Mario \u2014Draghi y Monti\u2014 de 2011 a 2022, Italia ha probado y agotado todas las opciones posibles. Al votar por Meloni al final de este ciclo, los votantes se han decantado por el \u00fanico liderazgo que a\u00fan no se hab\u00eda visto desgastado por los compromisos y la gesti\u00f3n cotidiana del poder. <\/p>\n\n\n\n Fruto m\u00e1s de un cansancio colectivo que de una decisi\u00f3n proactiva, fue una victoria sobria, desprovista del entusiasmo que suele acompa\u00f1ar a los grandes momentos hist\u00f3ricos. La primera mujer en presidir el Consejo de Ministros no busc\u00f3 encarnar la libertad que empuja al pueblo a subir a las barricadas. Ofreci\u00f3 la imagen de una l\u00edder fiable, con los pies en la tierra, capaz de garantizar la protecci\u00f3n y de pasar p\u00e1gina a un liderazgo masculino que hab\u00eda marcado la d\u00e9cada populista. Para valorar adecuadamente al 63,9 % de votantes que acudieron a las urnas en 2022, hay que recordar que en 2013 fueron m\u00e1s del 75 %. Las \u00faltimas elecciones legislativas italianas constituyeron, por tanto, una decepci\u00f3n, no el presagio de una aceleraci\u00f3n contrarrevolucionaria.<\/p>\n\n\n\n Al intentar comprender el fen\u00f3meno Meloni, se suelen cometer dos errores de interpretaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n La primera, y la m\u00e1s grave, consiste en querer entender este fen\u00f3meno pol\u00edtico \u2014o m\u00e1s bien en satanizarlo\u2014 situ\u00e1ndolo como una prolongaci\u00f3n directa del fascismo. En Italia, este error se ha visto alimentado por la fragilidad cr\u00f3nica de la izquierda pol\u00edtica y por el sectarismo de gran parte de la cultura progresista, secundada por una minor\u00eda considerable de la opini\u00f3n p\u00fablica. Fuera de Italia, tambi\u00e9n se debe a la pereza de los periodistas, que no se han molestado en corregir la imagen estereotipada que sus lectores tienen de la pen\u00ednsula: pizzas, mandolina y camisas negras.<\/p>\n\n\n\n No cabe duda de que Fratelli d\u2019Italia se presenta \u2014incluso en su logotipo, que retoma el s\u00edmbolo de la llama\u2014 como el \u00faltimo heredero del Movimiento Social Italiano (MSI), en el que coexist\u00edan componentes claramente neofascistas. Sin embargo, han pasado las d\u00e9cadas y, sobre todo desde el fin de la Guerra Fr\u00eda, esta tradici\u00f3n pol\u00edtica ha experimentado una profunda metamorfosis. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> Se puede sostener, y no sin argumentos s\u00f3lidos, que este rechazo habr\u00eda ganado en ser m\u00e1s convincente. Pero tampoco es posible ignorar las ya innumerables ocasiones en las que Meloni ha desautorizado expl\u00edcita y claramente al r\u00e9gimen fascista y ha manifestado su adhesi\u00f3n a los valores constitucionales.<\/p>\n\n\n\n\n\n Basta con leer el discurso que pronunci\u00f3 en la C\u00e1mara de Diputados durante la ceremonia solemne de su toma de posesi\u00f3n en el gobierno, el 25 de octubre de 2022. La presidenta del Consejo declar\u00f3 entonces: \u00abLa libertad y la democracia son los elementos distintivos de la civilizaci\u00f3n europea contempor\u00e1nea, con los que siempre me he identificado\u2026 Nunca he sentido simpat\u00eda ni cercan\u00eda hacia los reg\u00edmenes antidemocr\u00e1ticos \u2014ning\u00fan r\u00e9gimen, incluido el fascismo\u2014, y siempre he considerado las leyes raciales de 1938 como el punto m\u00e1s bajo de la historia italiana, una verg\u00fcenza que marcar\u00e1 a nuestro pueblo para siempre\u00bb. A\u00f1adi\u00f3: \u00abLa comunidad pol\u00edtica de la que provengo siempre ha avanzado hacia una historicizaci\u00f3n plena y consciente del siglo XX, ha asumido importantes responsabilidades gubernamentales, prestando juramento sobre la Constituci\u00f3n republicana, como hemos tenido el honor de hacer hace apenas unas horas. Ha afirmado y encarnado sin ambig\u00fcedad alguna los valores de la democracia liberal, que son el fundamento de la identidad com\u00fan del centro-derecha italiano y de los que no nos apartaremos ni un cent\u00edmetro. Lucharemos contra toda forma de racismo, antisemitismo, violencia pol\u00edtica y discriminaci\u00f3n\u00bb. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> Ver en estas declaraciones una apolog\u00eda encubierta de Benito Mussolini es, como m\u00ednimo, de mala fe.<\/p>\n\n\n\n El segundo error de perspectiva, menos grave que el anterior, consisti\u00f3 en reducir el \u00abmelonismo\u00bb a una forma de populismo. Nacido en v\u00edsperas del ciclo de agitaci\u00f3n pol\u00edtica de 2013-2022, Fratelli d\u2019Italia se dirigi\u00f3 sin duda directamente a los ciudadanos utilizando los argumentos dicot\u00f3micos y moralizantes considerados t\u00edpicos de la ret\u00f3rica populista, oponiendo al pueblo virtuoso a un establishment<\/em> autorreferencial y corrupto:la Uni\u00f3n Europea y su burocracia, los grandes centros de las finanzas internacionales, la intelectualidad progresista atrincherada tras el pensamiento \u00fanico. Y el electorado de este partido, que incluye una innegable dosis de populismo, e incluso de complotismo, sin duda lo ha apreciado. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> Pero las ra\u00edces de la tradici\u00f3n pol\u00edtica a la que se vincula Fratelli d\u2019Italia se remontan a mucho antes de la d\u00e9cada populista. Cuando Giorgia Meloni fund\u00f3 su partido, ya contaba con una s\u00f3lida carrera pol\u00edtica y experiencia ministerial. Adem\u00e1s, rechaz\u00f3 expl\u00edcitamente el populismo, al que calific\u00f3 de \u00abantivisi\u00f3n\u00bb basada en la b\u00fasqueda de estados de \u00e1nimo sociales ef\u00edmeros, mientras que, seg\u00fan ella, la pol\u00edtica deber\u00eda saber guiar a la sociedad sobre la base de un proyecto claro y coherente. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n As\u00ed, aunque Fratelli d\u2019Italia fuera en un principio una peque\u00f1a formaci\u00f3n pol\u00edtica, ha sabido dotarse de una estructura jer\u00e1rquica heredera de la tradici\u00f3n de los partidos de masas del siglo XX. Su direcci\u00f3n no est\u00e1 compuesta por personas ajenas a la vida p\u00fablica, sino por pol\u00edticos de carrera y de larga trayectoria, cuya selecci\u00f3n se produce tras una larga trayectoria sobre el terreno y recompensa el activismo y la fidelidad. Cabe se\u00f1alar, por \u00faltimo, que el partido no rechaza la dial\u00e9ctica pol\u00edtica tradicional entre la derecha y la izquierda, como suelen hacer los populistas. Al contrario, se apoya en ella e incluso la refuerza.<\/p>\n\n\n\n Si ni la etiqueta de populista, ni, con mayor raz\u00f3n, la de fascista permiten definir el \u00abmelonismo\u00bb, es porque, para comprenderlo, conviene partir de un vac\u00edo conceptual. Este se aloja en una brecha abierta precisamente por la implosi\u00f3n del fascismo, ideolog\u00eda superada ya en 1945 y que, desde el fin de la Guerra Fr\u00eda, ya no proporciona, ni siquiera a quienes la reivindican, la modesta renta de posici\u00f3n pol\u00edtica que hasta entonces hab\u00eda asegurado al Movimiento Social Italiano.<\/p>\n\n\n\n Este vac\u00edo se ha llenado de dos maneras: en primer lugar, en el \u00e1mbito cultural, pero tambi\u00e9n, y de forma m\u00e1s profunda, en el \u00e1mbito antropol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n En t\u00e9rminos de cultura pol\u00edtica, se puede afirmar que el \u00ab<\/em>melonismo\u00bb<\/em> se ha alineado con el conservadurismo. A partir de 2020-2021, cuando la ola populista y euroesc\u00e9ptica perdi\u00f3 fuerza, Fratelli d\u2019Italia comenz\u00f3 a prepararse para la posibilidad de alcanzar el poder y Giorgia Meloni asumi\u00f3 la presidencia del Partido de los Conservadores y Reformistas Europeos. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> Esta adhesi\u00f3n expl\u00edcita al conservadurismo no ha sido meramente instrumental. Al contrario, la presidenta del Consejo ha demostrado ampliamente que sabe moverse con soltura en un marco de valores arraigado en los pilares del conservadurismo: realismo y sentido com\u00fan, respeto a la religi\u00f3n, patriotismo y defensa de la familia tradicional. <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Al mismo tiempo, esta adhesi\u00f3n tampoco se ha visto respaldada por una reflexi\u00f3n cultural m\u00e1s arraigada. Si bien es cierto que, a lo largo de los a\u00f1os, no han faltado conferencias y publicaciones de las fundaciones de esta corriente, se trata de actividades de alcance modesto que parecen haberse limitado, en su mayor parte, a dos polos: por un lado, la cr\u00edtica al pensamiento progresista, acompa\u00f1ada de quejas sobre su posici\u00f3n hegem\u00f3nica, y por otro, la reafirmaci\u00f3n ritual de los principios hist\u00f3ricos de la tradici\u00f3n conservadora.<\/p>\n\n\n\n Aunque Fratelli d\u2019Italia era al principio una peque\u00f1a formaci\u00f3n pol\u00edtica, ha sabido dotarse de una estructura jer\u00e1rquica heredera de la tradici\u00f3n de los partidos de masas del siglo XX.<\/p>Giovanni Orsina<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En otras palabras, no se ha observado ning\u00fan intento real de generar un pensamiento original, ni ning\u00fan esfuerzo por actualizar la tradici\u00f3n conservadora en el siglo XXI. Sin embargo, tal actualizaci\u00f3n ser\u00eda urgente: \u00bftiene a\u00fan sentido hablar de \u00abpatriotismo\u00bb en una Italia donde solo el 16 % de los ciudadanos se declara dispuesto a defender su pa\u00eds? <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span> \u00bfQu\u00e9 significa \u00abfamilia tradicional\u00bb en un Estado en plena crisis demogr\u00e1fica que, entre 2008 y 2024, ha visto c\u00f3mo la proporci\u00f3n de ni\u00f1os nacidos fuera del matrimonio pasaba del 20 al 43 % del total? <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span> Es cierto que el gobierno de Meloni no carece de figuras intelectuales que podr\u00edan haber dado lugar a tales discursos, pero este vivero no ha producido ning\u00fan resultado significativo. De hecho, desde las elecciones de 2022 hasta hoy, no se recuerda la publicaci\u00f3n de ninguna obra destacada que el gobierno haya declarado querer adoptar como doctrina, ni siquiera de palabra. Tampoco existe ninguna revista capaz de marcar la pauta del debate p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n Por lo tanto, la verdadera esencia del \u00ab<\/em>melonismo\u00bb<\/em> no hay que buscarla tanto en el \u00e1mbito de la cultura pol\u00edtica o la ideolog\u00eda como en el \u00e1mbito antropol\u00f3gico. Si el fascismo es inaplicable \u2014o incluso directamente perjudicial\u2014 y el conservadurismo no es m\u00e1s que una etiqueta, la experiencia compartida de la familia pol\u00edtica en la que creci\u00f3 Meloni resulta mucho m\u00e1s determinante.<\/p>\n\n\n\n Esta comunidad ya no est\u00e1 marcada por las d\u00e9cadas que pas\u00f3 alimentando la nostalgia del fascismo, pero s\u00ed lo sigue estando en gran medida por las d\u00e9cadas que pas\u00f3 defendi\u00e9ndose contra la marginaci\u00f3n extrema de quienes la acusaban de alimentar esa nostalgia. Fue durante este periodo cuando, transformando el ostracismo y el aislamiento en identidad colectiva y v\u00ednculo de lealtad, esta familia pol\u00edtica se convirti\u00f3 en lo que es: una tribu existencial antes incluso que pol\u00edtica, unida por una serie de referencias simb\u00f3licas y un culto a los m\u00e1rtires:los j\u00f3venes miembros del MSI asesinados durante los a\u00f1os de plomo. <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Que, tras la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, esta familia pol\u00edtica fuera legitimada y llevada al poder por Silvio Berlusconi; que gobernara el pa\u00eds en 1994, de 2001 a 2006 y luego de 2008 a 2011, sin contar la gesti\u00f3n de innumerables regiones y municipios; que la propia Meloni fuera la ministra m\u00e1s joven de la historia de Italia, nada de toda esta institucionalizaci\u00f3n ha modificado la identidad original de esta tribu: once an underdog, always an underdog<\/em><\/em>.<\/p>\n\n\n\n De esta historia, Giorgia Meloni y su partido han extra\u00eddo una mentalidad esencialmente reactiva y reivindicativa que condiciona de manera fundamental todas sus dem\u00e1s caracter\u00edsticas. <\/p>\n\n\n\n Esta tribu pol\u00edtica surge en un entorno hostil y se constituye como instrumento de defensa de una minor\u00eda oprimida por la fuerza dominante de los opresores. Las referencias al conservadurismo pueden, adem\u00e1s, resultar superficiales si se analizan m\u00e1s detenidamente, ya que su funci\u00f3n principal no es tanto generar un pensamiento aut\u00f3nomo y original como crear una identidad que se oponga a la hegemon\u00eda de la cultura progresista.<\/p>\n\n\n\n\n\n Cuando adopta un car\u00e1cter populista, el \u00abmelonismo\u00bb hace hincapi\u00e9 en su propia oposici\u00f3n a los poderosos, en una forma que Pierre Ostiguy define como \u00abla exhibici\u00f3n pol\u00edtica antagonista, con fines de movilizaci\u00f3n, de lo que se encuentra \u201cabajo\u201d\u00bb. <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span> Concebido estructuralmente como minoritario, no sabe proyectarse como una fuerza hegem\u00f3nica o en el poder, incluso cuando lo est\u00e1. Carente de cultura de gobierno, ha nacido y est\u00e1 hecho para la oposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Este marco antropol\u00f3gico \u2014y tambi\u00e9n, cabr\u00eda decir, psicol\u00f3gico\u2014 parece hecho a medida para poner de relieve el talento pol\u00edtico de Giorgia Meloni. Incluso se podr\u00eda suponer que le ha ayudado a desarrollarlo. Y es que este estilo es, a su vez, esencialmente reactivo. La presidenta del Consejo tiene un s\u00f3lido sentido de la realidad y de las relaciones de poder, y lleva la desconfianza y la prudencia a niveles obsesivos. Nunca se adelanta a los acontecimientos, rara vez se arriesga, pero se muestra muy h\u00e1bil a la hora de responder \u2014siempre tras haberse tomado un tiempo para dudar\u2014 a las exigencias que le plantea la historia. En esto, su estilo pol\u00edtico, que sigue siendo fundamentalmente romano, toma prestado algo del \u00abatentismo\u00bb estrat\u00e9gico de Angela Merkel.\u00a0<\/p>\n\n\n\n En definitiva, si nos atrevi\u00e9ramos a dar una definici\u00f3n completa del \u00ab<\/em>melonismo\u00bb<\/em>, podr\u00eda ser algo as\u00ed: \u00abuna t\u00e9cnica de gobierno que consiste en reaccionar con un ligero retraso ante los retos que plantea un orden mundialista y postradicionalista que, aunque sigue siendo fuerte, se encuentra sumido en una profunda crisis, recurriendo a un estilo pragm\u00e1tico que se inspira vagamente, cuando es posible, en los valores tradicionalistas y antiglobalistas<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Los tres a\u00f1os y medio de gobierno de centro-derecha, caracterizados m\u00e1s por la adaptaci\u00f3n a las limitaciones de la realidad que por reformas estructurales, confirman esta definici\u00f3n. Sin pretender aqu\u00ed ofrecer una evaluaci\u00f3n exhaustiva, cabe destacar dos aspectos cruciales: la pol\u00edtica europea e internacional, por un lado; y las pol\u00edticas migratorias y de seguridad, por otro.<\/p>\n\n\n\n La autonom\u00eda de un pa\u00eds como Italia \u2014de tama\u00f1o medio, miembro de la zona euro, importador de materias primas y exportador de productos manufacturados, agobiado por una importante deuda p\u00fablica y sumido en una crisis demogr\u00e1fica y productiva\u2014 solo puede lograrse mediante una pol\u00edtica exterior coherente y sensata. En teor\u00eda, los detractores de las posturas nacionalistas m\u00e1s agresivas de Meloni siempre han tenido raz\u00f3n al hacer hincapi\u00e9 en esta realidad. Pero, en la pr\u00e1ctica, esos mismos detractores han carecido a menudo de sensibilidad pol\u00edtica: en democracia, hay que saber gestionar la opini\u00f3n p\u00fablica; no basta con dar lecciones de racionalidad desde la tribuna. Es incluso contraproducente. Ahora bien, en este sentido, al abordar la situaci\u00f3n europea y mundial con realismo, al tiempo que busca ganar credibilidad y abrirse as\u00ed un peque\u00f1o espacio para iniciativas nacionales aut\u00f3nomas, Meloni sin duda ha actuado mejor de lo que ha predicado.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Esta estrategia se tradujo, en primer lugar, en una gesti\u00f3n rigurosa de las cuentas p\u00fablicas. El diferencial entre los bonos del Estado italiano y los Bunds alemanes, en constante descenso desde finales de 2023, se ha mantenido estable por debajo de los cien puntos b\u00e1sicos desde mediados de 2025. Paralelamente, las agencias de calificaci\u00f3n han valorado positivamente la estrategia italiana de control de la deuda. <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span> En general, esto ha permitido al gobierno participar en la geopol\u00edtica interna de la Uni\u00f3n, logrando algunos \u00e9xitos, como el cargo de vicepresidente ejecutivo de la Comisi\u00f3n para Raffaele Fitto. Meloni tambi\u00e9n desempe\u00f1\u00f3 un papel nada desde\u00f1able a la hora de contener los intentos de par\u00e1lisis de Viktor Orb\u00e1n, actuando como mediadora para evitar bloqueos h\u00fangaros en la ayuda a Ucrania y el presupuesto de la Uni\u00f3n. Por supuesto, esto no ha cambiado su postura respecto a la integraci\u00f3n europea, sino todo lo contrario. Pero ha demostrado que ha comprendido que la protecci\u00f3n del inter\u00e9s nacional italiano pasa por la estabilidad de la zona euro y por una implicaci\u00f3n activa \u2014aunque sea de forma cr\u00edtica\u2014 en los procesos de toma de decisiones de Bruselas. <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n El estilo pol\u00edtico de Giorgia Meloni, que sigue siendo fundamentalmente romano, toma prestado algo del \u00abatentismo\u00bb estrat\u00e9gico de Angela Merkel.\u00a0<\/p>Giovanni Orsina<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Se ha escrito mucho, tanto en Italia como en el extranjero, sobre la cercan\u00eda de Meloni con Trump. Sin embargo, considerar que su relaci\u00f3n supone una alineaci\u00f3n pol\u00edtica perfecta ser\u00eda, una vez m\u00e1s, un error de perspectiva.<\/p>\n\n\n\n En muchos aspectos, los v\u00ednculos establecidos con la internacional conservadora, de la que el Partido Republicano estadounidense es hoy la punta de lanza, se inscriben en un arraigo identitario que se deriva del vac\u00edo conceptual mencionado anteriormente: a falta de otra cosa, no quedaba m\u00e1s remedio que aferrarse al conservadurismo y a su representante m\u00e1s visible. Es en este contexto donde tambi\u00e9n debe entenderse el apoyo de Meloni a Orb\u00e1n en las \u00faltimas elecciones h\u00fangaras. En t\u00e9rminos ideol\u00f3gicos y pol\u00edticos, en definitiva, la presidenta del Consejo est\u00e1 efectivamente cerca de Trump, pero la ra\u00edz m\u00e1s profunda de su atlantismo se encuentra en otra parte. Y no es casualidad que la presidenta del Consejo tambi\u00e9n haya establecido excelentes relaciones con la administraci\u00f3n de Biden. En este sentido, Giorgia Meloni se inscribe en una tradici\u00f3n italiana de pol\u00edtica exterior que, desde hace d\u00e9cadas, consiste en aprovechar el v\u00ednculo transatl\u00e1ntico para reforzar la posici\u00f3n de la pen\u00ednsula en la escena europea frente al t\u00e1ndem franco-alem\u00e1n. <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span> Esta estrategia ha tenido sentido en las circunstancias particulares de los \u00faltimos a\u00f1os, al menos mientras el factor Trump se mantuvo bajo control.<\/p>\n\n\n\n Pero ha sido en el \u00e1mbito de la inmigraci\u00f3n y la seguridad donde sectores importantes de la opini\u00f3n p\u00fablica \u2014en los pueblos y las peque\u00f1as ciudades, en los barrios perif\u00e9ricos de las grandes ciudades, entre las clases sociales m\u00e1s desfavorecidas, entre quienes se sienten m\u00e1s apegados a los lazos identitarios y comunitarios\u2014 se han rebelado contra las abstracciones de la revoluci\u00f3n radical en nombre de las necesidades m\u00e1s concretas y cotidianas. <\/p>\n\n\n\n Para responder a esta demanda de seguridad, el gobierno de Meloni ha reforzado los mecanismos de represi\u00f3n judicial mediante la introducci\u00f3n de numerosos delitos nuevos y el endurecimiento de las penas para los delitos ya tipificados. <\/span>19<\/sup><\/a><\/span><\/span> Por un lado, ha aumentado los poderes de los jueces y ampliado el margen de maniobra del poder judicial. Pero, al mismo tiempo, ha tratado de volver a someterlo a su control mediante la reforma del orden judicial en el refer\u00e9ndum perdido el 22 de marzo de 2026.<\/p>\n\n\n\nLa contrarrevoluci\u00f3n y el modelo Meloni<\/h2>\n\n\n\n
Un anticl\u00edmax: el sentido del momento Meloni<\/h2>\n\n\n\n
Una interpretaci\u00f3n sesgada<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Intento de definir el melonismo<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Un balance de tres a\u00f1os y medio de gobierno<\/h2>\n\n\n\n
Europa y Trump: la doctrina Meloni<\/h3>\n\n\n\n
Inmigraci\u00f3n y seguridad<\/h3>\n\n\n\n