{"id":97839,"date":"2026-05-01T06:00:00","date_gmt":"2026-05-01T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=97839"},"modified":"2026-04-30T20:33:46","modified_gmt":"2026-04-30T18:33:46","slug":"consenso-desequilibrios-mundiales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/05\/01\/consenso-desequilibrios-mundiales\/","title":{"rendered":"Emerge un consenso sobre los desequilibrios mundiales"},"content":{"rendered":"\n
Para recibir nuestros art\u00edculos en primicia y apoyar el trabajo de una redacci\u00f3n independiente,<\/em> suscr\u00edbase al Grand Continent<\/em><\/a><\/p>\n\n\n\n Antes que nada, precisemos que los desequilibrios de la balanza de cuenta corriente no siempre son perjudiciales. Pueden explicarse por razones v\u00e1lidas, como factores demogr\u00e1ficos. Es, por ejemplo, beneficioso que una sociedad que envejece invierta en el extranjero y genere as\u00ed un super\u00e1vit en su balanza de cuenta corriente. Aqu\u00ed hablamos de desequilibrios excesivos y persistentes. Ha habido dos episodios recientes de desequilibrios globales: a principios de la d\u00e9cada de 1980 y a principios de la d\u00e9cada de 2000.<\/p>\n\n\n\n A principios de la d\u00e9cada de 1980, los desequilibrios mundiales, debidos en parte a las pol\u00edticas macroecon\u00f3micas de Estados Unidos \u2014la expansi\u00f3n fiscal bajo Reagan, tras la pol\u00edtica monetaria restrictiva de Volcker, agrav\u00f3 el d\u00e9ficit de la balanza de pagos\u2014, condujeron a un aumento del proteccionismo, fuente de tensiones internacionales. Los acuerdos del Plaza de 1985, sobre los tipos de cambio, que ten\u00edan como objetivo contrarrestar la apreciaci\u00f3n del d\u00f3lar, permitieron mitigar los efectos de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y Jap\u00f3n, mientras se llevaban a cabo ajustes macroecon\u00f3micos de manera gradual.<\/p>\n\n\n\n Luego, a principios de la d\u00e9cada de 2000, los desequilibrios mundiales se asociaron con un aumento de los riesgos financieros, que culminaron en la crisis de 2007-2008, la m\u00e1s grave desde la d\u00e9cada de 1930.<\/p>\n\n\n\n Hoy asistimos al surgimiento de riesgos similares, tanto en t\u00e9rminos de tensiones comerciales como de riesgos financieros potenciales. Por eso la Presidencia francesa del G7, al igual que los economistas y los responsables pol\u00edticos en general, est\u00e1 preocupada por los desequilibrios. La historia nos muestra que, si los desequilibrios excesivos no se gestionan de manera coordinada, son fuente de tensiones internacionales o terminan resolvi\u00e9ndose de manera abrupta, mediante una crisis financiera.<\/p>\n\n\n\n Nuestro informe se centra en el lado excesivo de los desequilibrios de la balanza de cuenta corriente, es decir, los desequilibrios persistentes de la balanza de cuenta corriente, que se derivan principalmente de modelos de crecimiento que a su vez son desequilibrados. Por lo tanto, son un fen\u00f3meno macroecon\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n Actualmente, tres grandes zonas econ\u00f3micas contribuyen a los desequilibrios mundiales: Estados Unidos, China y Europa.<\/p>\n\n\n\n Estados Unidos se sit\u00faa en el lado deudor<\/a>, debido a d\u00e9ficits presupuestarios amplios y persistentes, que contribuyen al d\u00e9ficit de la balanza de cuenta corriente (d\u00e9ficit gemelo). China y Europa se sit\u00faan en el lado acreedor, debido a una pol\u00edtica de apoyo activo al sector mercantil en China, as\u00ed como a un consumo insuficiente y a una inversi\u00f3n productiva d\u00e9bil en Europa, a falta de una gobernanza adecuada para la integraci\u00f3n de los mercados de bienes, servicios y capitales. En estos tres casos, llegamos a la conclusi\u00f3n de que los desequilibrios mundiales son s\u00edntomas de estos modelos de crecimiento desequilibrados.<\/p>\n\n\n\n En Europa, nos faltan inversiones productivas y capital para el crecimiento. <\/p>H\u00e9l\u00e8ne Rey<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Establecemos una distinci\u00f3n clara entre desequilibrios mundiales y desequilibrios sectoriales. Este \u00faltimo tipo de desequilibrio afecta \u00fanicamente a subsectores, como la industria manufacturera, y a veces se refiere a desequilibrios bilaterales (China, Estados Unidos). No est\u00e1n necesariamente asociados a desequilibrios globales; por ejemplo, el sector energ\u00e9tico de Estados Unidos ten\u00eda un amplio d\u00e9ficit antes de la explotaci\u00f3n del gas de esquisto, ahora tiene super\u00e1vit, pero la balanza por cuenta corriente sigue siendo muy deficitaria. No obstante, estos d\u00e9ficits sectoriales pueden tener graves consecuencias para el empleo, la estabilidad financiera o la seguridad nacional, por lo que tambi\u00e9n suscitan preocupaciones de orden pol\u00edtico y requieren medidas espec\u00edficas.<\/p>\n\n\n\n La idea generalizada de que Estados Unidos tiene un d\u00e9ficit por cuenta corriente porque es el emisor de una moneda internacional \u2014el d\u00f3lar\u2014 es err\u00f3nea. No es necesario tener un d\u00e9ficit por cuenta corriente para emitir una moneda de reserva internacional.<\/p>\n\n\n\n As\u00ed, a muchos inversores extranjeros les gusta poseer o utilizar bonos del Tesoro estadounidense, ya que constituyen la columna vertebral del sistema monetario internacional. Esta deuda, contra\u00edda por no residentes, figura por tanto en el pasivo del balance de Estados Unidos, como pa\u00eds. Sin embargo, esto no significa que la contrapartida de estos bonos del Tesoro deba ser un d\u00e9ficit comercial. Estados Unidos tambi\u00e9n puede adquirir activos extranjeros, financiados con estos bonos. As\u00ed, si se dispone de activos brutos y pasivos brutos, la balanza por cuenta corriente, que corresponde al saldo neto de los flujos brutos, puede ser positiva o negativa. <\/p>\n\n\n\n Por lo tanto, no existe una relaci\u00f3n sistem\u00e1tica entre la emisi\u00f3n de una moneda internacional y la necesidad de registrar d\u00e9ficits por cuenta corriente. Hist\u00f3ricamente, hay numerosos ejemplos que demuestran que un emisor de moneda internacional puede registrar un super\u00e1vit por cuenta corriente. El Reino Unido registraba sistem\u00e1ticamente un super\u00e1vit por cuenta corriente cuando la libra esterlina era una moneda internacional. <\/p>\n\n\n\n Cabe se\u00f1alar tambi\u00e9n que los desequilibrios mundiales no est\u00e1n necesariamente relacionados con un tipo de cambio sobrevalorado. <\/p>\n\n\n\n Es cierto que, antes de 1985, el d\u00f3lar era muy fuerte y que Estados Unidos registraba un d\u00e9ficit exterior colosal. Sin embargo, si se analiza la situaci\u00f3n en 2007, se observa que, en realidad, el d\u00f3lar se depreci\u00f3 en t\u00e9rminos reales a principios de la d\u00e9cada de 2000, hasta 2007. Esto vino acompa\u00f1ado de un aumento del d\u00e9ficit por cuenta corriente de Estados Unidos. De hecho, ese d\u00e9ficit por cuenta corriente tan elevado representaba una parte del PIB superior a la que conocemos hoy en d\u00eda. Por lo tanto, no existe una relaci\u00f3n autom\u00e1tica entre el nivel del tipo de cambio y los desequilibrios mundiales. <\/p>\n\n\n\n Otro error es pensar que los aranceles permiten cubrir los d\u00e9ficits de la balanza por cuenta corriente. Solo lo consiguen si son excesivamente elevados.<\/p>\n\n\n\n\n\n Los desequilibrios de la balanza por cuenta corriente son consecuencia de modelos de crecimiento insostenibles, impulsados por pol\u00edticas macroecon\u00f3micas que generan fuertes desequilibrios entre el ahorro y la inversi\u00f3n en cada una de las tres grandes zonas. <\/p>\n\n\n\n El d\u00e9ficit de Estados Unidos se debe, en gran medida, a un importante d\u00e9ficit presupuestario. Seg\u00fan las previsiones, no parece que vaya a reducirse, al menos a corto o medinoo plazo. De hecho, la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) prev\u00e9 un aumento sostenido de la raz\u00f3n deuda\/PIB.<\/p>\n\n\n\n Otro aspecto al que debemos prestar atenci\u00f3n: el riesgo de una mayor desregulaci\u00f3n del sistema financiero estadounidense. Su marco regulador, demasiado laxo, fue uno de los factores que provocaron la crisis financiera de 2007-2008. Las inversiones masivas en el sector inmobiliario que se derivaron de ello provocaron una terrible crisis del sistema bancario. En la actualidad, las NBFI (instituciones no bancarias) han adquirido gran importancia, y la opacidad de sus v\u00ednculos con el sistema bancario plantea un problema.<\/p>\n\n\n\n Tambi\u00e9n se pueden extraer lecciones clave del caso chino, donde el sector industrial se ha beneficiado de una pol\u00edtica macroindustrial basada en inversiones considerables, gran parte de las cuales han adoptado la forma de subvenciones. <\/p>\n\n\n\n La competencia entre las distintas empresas es ahora muy intensa, impulsada por los gobiernos regionales, lo que provoca una ca\u00edda de los precios industriales y un fen\u00f3meno de \u00abinvoluci\u00f3n\u00bb. Al mismo tiempo, el consumo interno es escaso, debido a las consecuencias de la crisis inmobiliaria y al ahorro preventivo, vinculado a una protecci\u00f3n social que sigue siendo insuficiente. El sector de los servicios est\u00e1 especialmente subdesarrollado, sobre todo los servicios relacionados con el consumo local (restauraci\u00f3n, etc.) o con la salud. El tipo de cambio real est\u00e1 infravalorado, los precios industriales est\u00e1n bajando y China presenta un enorme super\u00e1vit en la balanza comercial. <\/p>\n\n\n\n Ante la ca\u00edda de la rentabilidad del capital y la amenaza de cierre de los mercados de exportaci\u00f3n, la soluci\u00f3n pasa, por tanto, por reequilibrar la econom\u00eda a favor de un mayor consumo y desarrollar el sector servicios. Esto requiere sanear los balances, deteriorados por la reciente crisis inmobiliaria, pero tambi\u00e9n proporcionar un apoyo presupuestario adicional al consumo. <\/p>\n\n\n\n Los factores macroecon\u00f3micos que determinan los desequilibrios mundiales tienen mucha m\u00e1s importancia que el tipo de cambio o los aranceles aplicados al comercio bilateral, contrariamente a lo que pueda esperar la administraci\u00f3n de Trump.<\/p>H\u00e9l\u00e8ne Rey<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Las medidas previstas en materia de salud y de una mejor atenci\u00f3n a la primera infancia, por ejemplo, son positivas. <\/p>\n\n\n\n Tambi\u00e9n ser\u00eda conveniente modificar los indicadores clave de rendimiento (KPI) de las autoridades regionales. En la actualidad, estos KPI est\u00e1n dise\u00f1ados para incentivar la maximizaci\u00f3n de la producci\u00f3n, ya que estas autoridades perciben el 50 % de los ingresos industriales, lo que provoca una bajada de los precios industriales y un super\u00e1vit en la balanza por cuenta corriente. Vincularlos en parte al consumo local, por ejemplo, podr\u00eda resultar muy eficaz.<\/p>\n\n\n\n En Europa, nos faltan inversiones productivas y capital de crecimiento, especialmente en las empresas especializadas en alta tecnolog\u00eda. Las empresas existentes tienen dificultades para conseguir inversiones superiores a 50 o 100 millones de euros, por lo que no dudan en trasladarse a Estados Unidos para financiarse y acceder a un gran mercado. Este fen\u00f3meno debilita nuestras inversiones y frena el crecimiento de nuestra productividad y del empleo. <\/p>\n\n\n\n Estas deficiencias se han puesto de manifiesto en varios informes, como el informe Letta<\/a> y el informe Draghi<\/a>. <\/p>\n\n\n\n Adem\u00e1s de la Uni\u00f3n Bancaria, insistimos en la importancia de una Uni\u00f3n del Ahorro y la Inversi\u00f3n, as\u00ed como en la importancia del capital paciente (como los fondos de pensiones), que invierte en proyectos de alto rendimiento a largo plazo. <\/p>\n\n\n\n Tambi\u00e9n ser\u00eda conveniente llegar a un acuerdo sobre la emisi\u00f3n de un activo com\u00fan seguro para financiar los bienes p\u00fablicos europeos. <\/p>\n\n\n\n Una de las propuestas que detallamos en nuestro informe consiste en invertir en activos comunes, muy bien orientados, cuando resulte eficaz. En este sentido, pensamos en determinadas tecnolog\u00edas clave para el futuro de la defensa, que a menudo son \u00abfacilitadores estrat\u00e9gicos\u00bb (sat\u00e9lites, nubes militares, conectividad entre drones y aviones, tecnolog\u00eda cu\u00e1ntica, inteligencia artificial, etc.). Estas inversiones tienen rendimientos crecientes cuando las realizan coaliciones de pa\u00edses, y deben financiarse mediante deuda com\u00fan. Esta deuda com\u00fan tambi\u00e9n puede servir para unificar los mercados financieros europeos. <\/p>\n\n\n\n En nuestro informe explicamos que el tipo de cambio no es un factor determinante de los desequilibrios. <\/p>\n\n\n\n Los acuerdos del Plaza, al revalorizar el d\u00f3lar, permitieron aliviar las tensiones comerciales y dar un respiro a las pol\u00edticas de ajuste macroecon\u00f3mico. Fueron estas pol\u00edticas las que realmente permitieron reducir los desequilibrios. <\/p>\n\n\n\n En aquella \u00e9poca, el d\u00f3lar estaba muy fuerte. Hubo consenso sobre la necesidad de debilitarlo y, para sorpresa de muchos, eso fue precisamente lo que ocurri\u00f3 en 1985, gracias a una estrategia coordinada, mientras que el yen y las divisas europeas se apreciaron frente a \u00e9l. Tras los acuerdos del Plaza de 1985, el d\u00e9ficit por cuenta corriente de Estados Unidos alcanz\u00f3 su nivel m\u00e1ximo en 1987. Takeo Hoshi <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> y Maurice Obstfeld <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> muestran que, para la correcci\u00f3n de los desequilibrios globales, lo importante no era tanto el tipo de cambio, sino las din\u00e1micas del ahorro y la inversi\u00f3n. Se produjo un cambio en las pol\u00edticas macroecon\u00f3micas, con el inicio de un ajuste en Estados Unidos y, en contraste, unas pol\u00edticas fiscales algo m\u00e1s expansionistas en Europa. En Jap\u00f3n, la pol\u00edtica monetaria expansionista llevada a cabo por el Banco de Jap\u00f3n para intentar reactivar la demanda condujo a la enorme burbuja japonesa, que desemboc\u00f3 en la crisis financiera de 1989 y 1990. <\/p>\n\n\n\n Los desequilibrios mundiales son s\u00edntomas de modelos de crecimiento desequilibrados.<\/p>H\u00e9l\u00e8ne Rey<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Me sumo a las observaciones de Takeo Hoshi, quien afirma que ni Estados Unidos ni China han sabido extraer las lecciones adecuadas de los acuerdos del Plaza. <\/p>\n\n\n\n Estados Unidos cree que, al ejercer presi\u00f3n para lograr un ajuste del tipo de cambio, se consigue dicho ajuste; sin embargo, en realidad es el ajuste de la pol\u00edtica macroecon\u00f3mica, con la ayuda del tipo de cambio, lo que resulta determinante. Si solo se hubiera producido una ca\u00edda del d\u00f3lar, sin las pol\u00edticas macroecon\u00f3micas, no habr\u00edamos asistido a un ajuste duradero. <\/p>\n\n\n\n China tambi\u00e9n se equivoca al presentar el modelo japon\u00e9s como un fantasma. Takeo Hoshi afirma que no fue la revaluaci\u00f3n del yen lo que provoc\u00f3 la ca\u00edda de Jap\u00f3n: la burbuja y la crisis que le sigui\u00f3 son el resultado directo de una pol\u00edtica monetaria demasiado flexible durante demasiado tiempo.<\/p>\n\n\n\nUsted ha publicado, junto con Chong-En Bai, Gita Gopinath y Axel Weber, un informe sobre los desequilibrios mundiales, <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> a petici\u00f3n de la presidencia francesa del G7 de junio. Varios trabajos hechos p\u00fablicos, desde el FMI hasta el Banco de Inglaterra, abordan estos debates y parece estar surgiendo un nuevo consenso sobre estas cuestiones. \u00bfC\u00f3mo entenderlo?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfCu\u00e1l es el origen de los desequilibrios mundiales m\u00e1s recientes?<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Adem\u00e1s de los desequilibrios mundiales, su informe analiza lo que usted denomina desequilibrios sectoriales. \u00bfEst\u00e1n relacionados ambos? <\/h3>\n\n\n\n
\u00bfExiste alguna relaci\u00f3n entre el papel del d\u00f3lar y el d\u00e9ficit por cuenta corriente de Estados Unidos? <\/h3>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Usted menciona las tres grandes zonas econ\u00f3micas que contribuyen a los desequilibrios mundiales debido a su modelo de crecimiento: Estados Unidos, China y Europa. \u00bfQu\u00e9 recomendaciones de pol\u00edtica econ\u00f3mica se derivan de ello para cada una de estas zonas? <\/h3>\n\n\n\n
\u00bfVa por buen camino el XV Plan Quinquenal, presentado en octubre de 2025 por Pek\u00edn, en relaci\u00f3n con estas recomendaciones? <\/h3>\n\n\n\n
\u00bfY qu\u00e9 hay de Europa? <\/h3>\n\n\n\n
Ambos informes insisten en la necesidad de una uni\u00f3n bancaria proactiva y de una pol\u00edtica de inversi\u00f3n m\u00e1s s\u00f3lida\u2026<\/h3>\n\n\n\n
Una vez planteada esta necesidad de coordinaci\u00f3n para hacer frente a los desequilibrios mundiales, \u00bfqu\u00e9 hay de los medios? Usted mencionaba los acuerdos del Plaza de 1985, que permitieron abordar la cuesti\u00f3n de los tipos de cambio nominales, haciendo bajar el valor del d\u00f3lar. \u00bfSigue siendo el tipo de cambio un catalizador de cambios en materia de pol\u00edtica econ\u00f3mica interna? Parece que su informe y el consenso internacional conceden menos importancia a los tipos de cambio y a la coordinaci\u00f3n de las pol\u00edticas cambiarias. \u00bfPor qu\u00e9?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfSe han extra\u00eddo las lecciones adecuadas del periodo posterior a los Acuerdos del Plaza? <\/h3>\n\n\n\n