{"id":97607,"date":"2026-04-28T19:41:55","date_gmt":"2026-04-28T17:41:55","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=97607"},"modified":"2026-04-28T19:42:00","modified_gmt":"2026-04-28T17:42:00","slug":"la-vitesse-est-la-matrice-de-la-nouvelle-puissance","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/28\/la-vitesse-est-la-matrice-de-la-nouvelle-puissance\/","title":{"rendered":"La velocidad es la matriz del nuevo poder"},"content":{"rendered":"\n
El Almirante estar\u00e1 en la \u00c9cole normale sup\u00e9rieure el martes 5 de mayo para debatir sobre este texto con St\u00e9phane Audoin-Rouzeau y Ulrike Franke. Entrada gratuita previa inscripci\u00f3n, hasta completar el aforo<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n La guerra ha vuelto. No como una anomal\u00eda o una crisis pasajera. Ha vuelto, como si la Historia volviera a su curso, algo que algunos, en su exceso de pacifismo, cre\u00edan que hab\u00eda terminado. <\/p>\n\n\n\n Nos ha llevado treinta a\u00f1os admitirlo. Treinta a\u00f1os durante los cuales nos hemos desarmado, no s\u00f3lo de aviones, tanques o fragatas, sino sobre todo en nuestras mentes. Mientras otros se rearmaban a marchas forzadas, nosotros nos dej\u00e1bamos llevar por la tranquilidad de un tiempo fuera del tiempo. Dejamos de considerar la guerra como una posibilidad real, determinante e inminente, ante la cual hab\u00eda que mantenerse alerta. Esa ilusi\u00f3n tiene un coste. Lo estamos comprobando desde el 24 de febrero de 2022.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, el despertar a\u00fan no es completo. Seguimos en un estado de semisomnolencia. Rearmar, aumentar los presupuestos, suministrar municiones: todo eso es necesario, pero sin duda no es suficiente. Porque el problema no es s\u00f3lo de capacidad. Durante nuestros a\u00f1os de letargo, la guerra ha cambiado de naturaleza. Hoy, el enfrentamiento trasciende ampliamente el \u00e1mbito militar. Apunta a los sistemas. Se desarrolla, en parte, dentro de nuestras fronteras.<\/p>\n\n\n\n Ya no hay retaguardia. La industria, la energ\u00eda, los datos y la cohesi\u00f3n social son, al mismo tiempo, factores de poder y los principales objetivos. La continuidad de toda la sociedad<\/a> se ha convertido en un aspecto fundamental: se trata de un cambio crucial con respecto a las guerras de intervenci\u00f3n que hemos librado desde el final de la Guerra Fr\u00eda, que se desarrollaban lejos de la vista y del coraz\u00f3n de los ciudadanos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Hemos entrado en un mundo en el que la adaptaci\u00f3n marginal ya no basta: estamos llegando al l\u00edmite de los rendimientos positivos del sistema actual. En el siglo XXI, la disuasi\u00f3n depende de una nueva variable decisiva: aprender m\u00e1s r\u00e1pido que el adversario. Es la era de la inteligencia artificial. Acelera cada ciclo de decisi\u00f3n, reduce cada ventaja y convierte cada lentitud en una vulnerabilidad. La cuesti\u00f3n ya no es s\u00f3lo saber si disponemos de los equipos adecuados. La cuesti\u00f3n es ahora la siguiente: \u00bfaprendemos lo suficientemente r\u00e1pido? \u00bfA qu\u00e9 velocidad nos adaptamos?\u00a0<\/p>\n\n\n\n Esta es la pregunta a la que debe responder la OTAN, y m\u00e1s concretamente el Mando Aliado para la Transformaci\u00f3n. No con declaraciones de intenciones ni conceptos te\u00f3ricos, sino con acciones concretas. O la Alianza se transforma continuamente o se queda atr\u00e1s: no hay una tercera v\u00eda. <\/p>\n\n\n\n\n\n Hoy, la guerra se ha convertido en un estado permanente y difuso. No se inscribe en el tiempo de crisis y ya no es posible circunscribirla a un acontecimiento puntual que se declare y se concluya. No es la guerra la que es h\u00edbrida, sino la paz misma la que se ha vuelto h\u00edbrida. Contaminada por la desintegraci\u00f3n de todas las normas y l\u00edmites, tanto internos como externos, a modo de un dep\u00f3sito de agua contaminado por un contaminante.<\/p>\n\n\n\n Echemos un vistazo a lo que ha ocurrido en Ucrania desde febrero de 2022. No s\u00f3lo en el frente, sino tambi\u00e9n en la retaguardia: las centrales el\u00e9ctricas fueron las primeras en sufrir ataques, las redes de telecomunicaciones se saturaron antes del asalto, las cadenas log\u00edsticas fueron el objetivo antes que los blindados, y las operaciones de influencia se pusieron en marcha antes que los misiles.<\/p>\n\n\n\n Ser\u00eda un error pensar que estamos ante una guerra cl\u00e1sica librada con medios modernos: la l\u00f3gica de la guerra ha cambiado profundamente. <\/p>\n\n\n\n El objetivo ya no es s\u00f3lo destruir las fuerzas armadas, sino desorganizar, saturar, desmoralizar, romper el apoyo de la poblaci\u00f3n y provocar el colapso. El adversario busca privarnos de nuestra capacidad para funcionar, decidir y resistir. El objetivo es el sistema en su conjunto. Se trata del ataque rel\u00e1mpago multidominio. La retaguardia, que antes era un factor de poder, se ha convertido en un objetivo: la log\u00edstica, la energ\u00eda, las telecomunicaciones, la nube, la cohesi\u00f3n social, etc. Todo ello puede ser atacado. Todo ello debe defenderse. Eso es lo que significa, en la pr\u00e1ctica, la continuidad de toda la sociedad. No hay que interpretar esta continuidad social como una met\u00e1fora, sino como la realidad operativa que ha vivido Ucrania y que cada miembro de la Alianza debe integrar ahora en su planificaci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Ser\u00eda un error pensar que estamos ante una guerra cl\u00e1sica librada con medios modernos: la l\u00f3gica de la guerra ha cambiado profundamente.<\/p>Almirante Pierre Vandier<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Sin embargo, el cambio en la naturaleza de la guerra no se limita a eso. Afecta tambi\u00e9n, de manera fundamental, a la dimensi\u00f3n temporal, y la tecnolog\u00eda la introduce sin lugar a dudas como una ventaja o una debilidad estrat\u00e9gica. <\/p>\n\n\n\n El ciclo de medidas y contramedidas se ha acelerado radicalmente. Un sistema que hoy ofrece una ventaja t\u00e1ctica puede verse neutralizado, eludido o replicado ma\u00f1ana. Lo hemos visto con los drones: cada generaci\u00f3n genera su propia contramedida, en una espiral cuyo ritmo supera con creces el de nuestros ciclos de adquisici\u00f3n tradicionales. El \u00e1mbito cibern\u00e9tico es otro ejemplo. <\/p>\n\n\n\n La superioridad duradera se est\u00e1 volviendo escasa: el ritmo se convierte en una forma de poder. Quien mantiene el ritmo, y por tanto lo impone, gana. Quien lo sufre pierde, condenado a limitarse a reaccionar, aunque sea tecnol\u00f3gicamente superior en un momento dado. En un mundo de ventajas temporales, el poder ya no es una posici\u00f3n: es una capacidad de movimiento. Y si la guerra es un entorno, entonces modernizar la herramienta dise\u00f1ada para la situaci\u00f3n anterior equivale a optimizar la obsolescencia. <\/p>\n\n\n\n\n\n Europa ha empezado, efectivamente, a responder al problema del regreso de la guerra. Lo hace como suele hacerlo: aumentando los presupuestos. Pero el dinero no constituye una estrategia, sobre todo si s\u00f3lo sirve para adquirir un poco m\u00e1s de lo mismo, las mismas armas y sistemas, y para mantener los mismos procesos para dise\u00f1arlos, producirlos y emplearlos. Se trata de una respuesta cuantitativa aplicada a un problema que se ha convertido en cualitativo. Modernizar no significa transformar: ah\u00ed reside una trampa existencial.\u00a0<\/p>\n\n\n\n El primer problema al que nos enfrentamos es que Rusia, China y otros actores menos visibles han analizado minuciosamente nuestras fortalezas y debilidades. <\/p>\n\n\n\n Se han dado cuenta de las limitaciones de nuestro modelo, que ha desindustrializado profundamente y ha debilitado su independencia energ\u00e9tica. Por eso, lo eluden. En primer lugar desde abajo, aprovechando sus ventajas comparativas: masa accesible, drones de bajo coste<\/a>, ataques por debajo del umbral, un continuo entre la guerra militar, el tr\u00e1fico il\u00edcito, la corrupci\u00f3n y la influencia. Un dron de veinte mil d\u00f3lares que neutraliza un sistema tierra-aire de tres millones: esa es la asimetr\u00eda<\/a> que no vimos venir. Nuestros adversarios trabajan para hacer in\u00fatil nuestra superioridad. Y lo consiguen, en parte, precisamente porque seguimos optimizando un modelo que ellos han aprendido a eludir.<\/p>\n\n\n\n Y ahora est\u00e1n empezando a adelantarlo por arriba. La carrera tambi\u00e9n se libra en las alturas, en el espacio, las biotecnolog\u00edas, la inteligencia artificial y la rob\u00f3tica. La investigaci\u00f3n y la innovaci\u00f3n se han trasladado, en parte, a otro continente. Ocho de las diez instituciones de investigaci\u00f3n mundial clasificadas por la revista Nature <\/em>son chinas.<\/p>\n\n\n\n El segundo problema es interno. Se trata del techo de cristal de nuestros propios procesos, que se han vuelto m\u00e1s densos y complejos, y de nuestros juegos de poder y contrapoder, que han ido paralizando progresivamente la capacidad de actuar. La inercia institucional es ahora una vulnerabilidad estrat\u00e9gica. Una de las primeras medidas decisivas de Ucrania en guerra fue suspender las normas que frenaban su industria. Nuestros ciclos de adquisici\u00f3n duran entre diez y quince a\u00f1os. Pasamos a\u00f1os definiendo nuestras especificaciones. Nuestras arquitecturas son cerradas. Nuestros datos, compartimentados. Nuestros procedimientos de acreditaci\u00f3n se dise\u00f1aron para una \u00e9poca en la que la amenaza evolucionaba lentamente. <\/p>\n\n\n\n En un contexto en el que las garant\u00edas ya no pueden darse por sentadas, esta nueva realidad adquiere una dimensi\u00f3n adicional que Europa no puede seguir ignorando.<\/p>Almirante Pierre Vandier<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Resultado: incluso un sistema muy bueno se queda r\u00e1pidamente obsoleto y vulnerable. No porque sea intr\u00ednsecamente malo, sino porque el mundo ha cambiado antes de que se haya puesto en marcha. Las organizaciones y los procesos que hemos creado se adaptaban razonablemente bien a las operaciones expedicionarias, a un mundo estable y predecible. No se adaptan a un entorno estrat\u00e9gico que se reconfigura en cuesti\u00f3n de meses, si no de semanas. <\/p>\n\n\n\n Por \u00faltimo, hay que comprender la diferencia entre modernizar y transformar. Modernizar consiste en a\u00f1adir capacidades a un modelo existente que s\u00f3lo se modifica de forma marginal. Transformar consiste en cambiar los procesos, las arquitecturas, la relaci\u00f3n entre la industria y el combate, el modelo de entrenamiento y la gobernanza de los datos. Se trata de una distinci\u00f3n operativa que no tiene nada que ver con un debate sem\u00e1ntico. Un carro modernizado sigue siendo un carro dise\u00f1ado para una batalla de contacto lineal. Un enjambre de drones pilotados por IA opera con una l\u00f3gica radicalmente diferente<\/a>: saturaci\u00f3n, redundancia, decisi\u00f3n distribuida, coste marginal casi nulo. No se pasa de uno a otro con peque\u00f1os retoques marginales, sino mediante un verdadero cambio de mentalidad.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, nos resistimos colectivamente a este cambio. Por inercia. Por conformismo. Por intereses creados. Por aversi\u00f3n al riesgo, a lo que llamamos \u00abprecauci\u00f3n\u00bb. Es humano. Es comprensible. Pero es un error que no tiene nada de insignificante. En este nuevo universo estrat\u00e9gico, la lentitud es una terrible vulnerabilidad. Si el adversario tiene en cuenta nuestra dificultad para adaptarnos, entonces nuestra capacidad de disuadir ya no depende \u00fanicamente de nuestros inventarios y nuestros conocimientos actuales, de nuestra \u00abexcelencia\u00bb: depende de nuestra capacidad de aprendizaje, de nuestra capacidad de transformaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n Un adversario racional no ataca a una alianza que evoluciona m\u00e1s r\u00e1pido que \u00e9l: espera o provoca. En un contexto en el que ya no se pueden dar por sentadas las garant\u00edas, esta nueva realidad adquiere una dimensi\u00f3n adicional que Europa no puede seguir ignorando.<\/p>\n\n\n\n\n\n El cambio en la naturaleza de la guerra no deja intacto ning\u00fan aspecto de nuestro sistema de defensa. Si bien la disuasi\u00f3n nuclear sigue siendo la garant\u00eda definitiva contra cualquier agresi\u00f3n existencial, no puede realmente obligar a un adversario que, precisamente, ha aprendido a actuar por debajo del umbral, en las zonas grises, a largo plazo y dentro de los sistemas. Es ah\u00ed donde se juega ahora una parte decisiva del enfrentamiento. Y es ah\u00ed donde la capacidad de regenerar la ventaja de forma continua se vuelve indispensable.<\/p>\n\n\n\n En un mundo de ventajas temporales, la posesi\u00f3n pierde valor r\u00e1pidamente. Lo que le falta hoy a nuestro sistema disuasorio es precisamente esa capacidad de regenerar la ventaja de forma continua. Una din\u00e1mica, no s\u00f3lo una postura. Esto se demuestra, no por lo que se posee en un momento dado, sino por la rapidez con la que nos adaptamos, innovamos y actuamos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Para disuadir al adversario de pasar a la acci\u00f3n, es necesario demostrar de forma cre\u00edble nuestra capacidad de aprendizaje: observar, comprender, adaptarse y actuar. M\u00e1s r\u00e1pido que \u00e9l. No se trata de una f\u00f3rmula. Es el objetivo que el Mando Aliado para la Transformaci\u00f3n est\u00e1 llevando a cabo, de forma concreta, en la actualidad. Se basa en tres acciones fundamentales. <\/p>\n\n\n\n La retroalimentaci\u00f3n sigue siendo un activo estrat\u00e9gico muy infrautilizado por la Alianza. Llevamos a cabo ejercicios, observamos conflictos reales, recopilamos datos en cantidades masivas. Pero la conversi\u00f3n de esta materia prima en doctrina actualizada, en nuevas t\u00e1cticas, t\u00e9cnicas y procedimientos, en requisitos de capacidad revisados, es demasiado lenta y se enfrenta a demasiadas barreras de ego <\/em>y de procedimientos. Tarda a\u00f1os, cuando deber\u00eda tardar semanas. <\/p>\n\n\n\n El principal riesgo es el tiempo: aprender demasiado tarde, sobre conflictos ya terminados, frente a adversarios que ya han cambiado. Un an\u00e1lisis de la experiencia (RETEX) que llega dieciocho meses despu\u00e9s de los hechos no aporta ninguna ventaja: alimenta la ilusi\u00f3n de saber. Es un enga\u00f1o. Tras cinco a\u00f1os de guerra, Rusia ya no tiene el mismo perfil militar.<\/p>\n\n\n\n Aprender es establecer v\u00ednculos directos entre el combate real y la doctrina. Entre la observaci\u00f3n sobre el terreno, ya sea en Ucrania o en Oriente Medio, y la adaptaci\u00f3n de los est\u00e1ndares de entrenamiento de la Alianza. Es una cuesti\u00f3n de estructura organizativa, tanto como de voluntad pol\u00edtica. Una cuesti\u00f3n de mentalidad. <\/p>\n\n\n\n Aprender no basta si no se dispone de un espacio para probar cosas nuevas. La Alianza necesita escenarios de experimentaci\u00f3n reales, donde se enfrenten los sistemas a un adversario no limitado por las reglas del ejercicio, donde se acepte el fracaso como informaci\u00f3n, donde la fricci\u00f3n y la sorpresa se integren deliberadamente en el protocolo. Aut\u00e9nticos escenarios de pruebas de estr\u00e9s, donde se ponen a prueba las certezas, donde los sistemas revelan sus l\u00edmites antes del combate real, donde no se elude la realidad. Es inc\u00f3modo. Pero es precisamente eso lo que distingue a una Alianza que aprende de una Alianza que se limita a repetir. <\/p>\n\n\n\n En la era digital, nadie entrega un sistema con una vida \u00fatil de quince a\u00f1os. Se construye, se observa, se adapta, se corrige y se mejora continuamente. Ese es el principio del \u00abdesarrollo por versiones\u00bb, de las arquitecturas abiertas y del servicio en continuo. Este principio, que se aplica a todo lo que utilizamos a diario en casa \u2014tel\u00e9fono, coche, ordenador\u2014, debe aplicarse tambi\u00e9n a los sistemas de defensa, a la doctrina y al entrenamiento. El sistema de mando y control del soldado ucraniano es su tel\u00e9fono m\u00f3vil<\/a>. Se actualiza a diario.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Esto supone una nueva relaci\u00f3n entre el combatiente, el ingeniero y la industria. Un ciclo corto y permanente entre quien utiliza el sistema en condiciones reales y quien lo dise\u00f1a o lo perfecciona. Esto supone arquitecturas abiertas, interoperables y modificables. Esto supone romper con la l\u00f3gica del programa cerrado, entregado \u00abllave en mano\u00bb, intocable durante una d\u00e9cada, salvo a costa de costes y plazos prohibitivos. Esto supone inventar nuevos soportes contractuales, no s\u00f3lo centrados en la compra de plataformas, sino que permitan un v\u00ednculo continuo y estrecho con la industria.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Estas tres acciones fundamentales tienen un catalizador com\u00fan: la inteligencia artificial. No como un simple gadget, ni como un argumento de marketing. Sino como un acelerador de cada etapa del ciclo: la retroalimentaci\u00f3n procesada en horas en lugar de meses, adversarios no programados generados en tiempo real en los entornos de experimentaci\u00f3n, y las capacidades de los sistemas desplegados actualizadas continuamente en lugar de permanecer est\u00e1ticas durante una d\u00e9cada. La IA condena a las organizaciones lentas y excesivamente burocr\u00e1ticas. Otorga a quien aprende r\u00e1pido una ventaja exponencial sobre quien no aprende. No es una herramienta m\u00e1s entre otras. Es una prueba de supervivencia darwiniana. <\/p>\n\n\n\n Transformarse o desaparecer. No hay una tercera v\u00eda. <\/p>Almirante Pierre Vandier<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Una Alianza que domina este ciclo \u2014aprender, experimentar, implementar\u2014 es una Alianza que renueva su ventaja de forma continua. <\/p>\n\n\n\n Transformar no significa predecir la pr\u00f3xima crisis. Nadie puede hacerlo. Transformar significa desarrollar la capacidad de sobrevivir a ella y mantener la iniciativa. <\/p>\n\n\n\n La OTAN cuenta con ventajas que ning\u00fan otro actor posee: treinta y dos naciones unidas por un tratado, una capacidad industrial sin parang\u00f3n y d\u00e9cadas de interoperabilidad forjada a lo largo del tiempo. Estas ventajas son reales. Pero no bastan si la Alianza no se transforma al ritmo que impone la nueva naturaleza de la guerra. <\/p>\n\n\n\n Esto significa invertir en capacidades, sin duda. Pero, sobre todo, invertir en la velocidad del aprendizaje colectivo. Reformar los ciclos de adquisici\u00f3n. Abrir las arquitecturas. Conectar la industria con el campo de batalla. Gestionar los datos como un activo estrat\u00e9gico compartido. Formar a combatientes capaces de aprender, no s\u00f3lo de ejecutar.\u00a0<\/p>\n\n\n\n La historia no espera a las organizaciones que dudan. Nunca avisa. S\u00f3lo constata, a posteriori<\/em>, cu\u00e1les han sabido transformarse y cu\u00e1les han desaparecido, aniquiladas por la derrota.\u00a0<\/p>\n\n\n\n Transformarse o fracasar. No hay una tercera opci\u00f3n. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" Una pieza de doctrina firmada por el Almirante Pierre Vandier, Comandante Supremo Aliado de Transformaci\u00f3n de la OTAN.<\/p>\n","protected":false},"author":61105,"featured_media":97560,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-editorials.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"_yoast_wpseo_estimated-reading-time-minutes":13,"footnotes":""},"categories":[128],"tags":[],"staff":[1461],"editorial_format":[1429],"serie":[],"audience":[],"geo":[198],"class_list":["post-97607","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-guerra","staff-pierre-vandier","editorial_format-pieces-de-doctrines","geo-mundo"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":"default"},"yoast_head":"\n
\r\n <\/picture>\r\n \n <\/a>\n<\/figure>\n\n\nUn cambio de naturaleza: la guerra se convierte en un entorno <\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n <\/a>\n<\/figure>\n\n\nSalir de una trampa sist\u00e9mica <\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n <\/a>\n<\/figure>\n\n\nPara disuadir, hay que aprender m\u00e1s r\u00e1pido que el adversario <\/h2>\n\n\n\n
Aprender <\/h3>\n\n\n\n
Experimentar <\/h3>\n\n\n\n
Implementar <\/h3>\n\n\n\n