{"id":96901,"date":"2026-04-21T08:48:04","date_gmt":"2026-04-21T06:48:04","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=96901"},"modified":"2026-04-21T08:48:08","modified_gmt":"2026-04-21T06:48:08","slug":"el-manifiesto-de-palantir-para-la-dominacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/21\/el-manifiesto-de-palantir-para-la-dominacion\/","title":{"rendered":"El manifiesto de Palantir para la dominaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n
En la galaxia tecno-cesarista, el director general de Palantir ocupa una posici\u00f3n singular.<\/p>\n\n\n\n
A diferencia de Peter Thiel, su socio y cofundador de Palantir, que desde 2009 pugna por la separaci\u00f3n entre libertad y democracia, o de Curtis Yarvin<\/a>, que teoriza expl\u00edcitamente sobre un orden posdemocr\u00e1tico basado en la figura del director general-monarca, Alex Karp parece mantenerse ostensiblemente en el horizonte republicano, sin proponer ni una ruptura frontal ni una salida evidente del marco institucional estadounidense.<\/p>\n\n\n\n Su proyecto se presenta incluso como una \u00abRep\u00fablica tecnol\u00f3gica\u00bb \u2014t\u00edtulo de su libro publicado en febrero de 2025\u2014 y propone una reformulaci\u00f3n interna del poder ante los nuevos retos del espacio digital y la rivalidad geopol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n La aparente moderaci\u00f3n del l\u00edder de un coloso, que est\u00e1 reconfigurando en profundidad la relaci\u00f3n entre el poder p\u00fablico y la capacidad militar en Estados Unidos, no debe llevarnos por mal camino.<\/p>\n\n\n\n Porque, tras el vocabulario republicano, se despliega una estrategia que puede resumirse en una f\u00f3rmula: transformar el Estado en una filial de su propia infraestructura digital, vaciando as\u00ed la soberan\u00eda de su dimensi\u00f3n democr\u00e1tica. El proyecto de Karp es claramente un posliberalismo tecnol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n Nacida en 2003 de una inversi\u00f3n de In-Q-Tel \u2014el fondo de capital riesgo de la CIA\u2014 y desarrollada en colaboraci\u00f3n con sus analistas, Palantir<\/a> ha invertido sistem\u00e1ticamente la relaci\u00f3n de fuerzas que la vio nacer. Su m\u00e9todo, al que denomina \u00abland and expand<\/em>\u00bb, consiste en penetrar en una organizaci\u00f3n mediante un contrato inicial modesto (una libra esterlina para el NHS durante la pandemia), para luego afianzar a sus ingenieros en la agencia cliente e imponer su ontolog\u00eda propietaria como estructura de datos, hasta hacer imposible cualquier extracci\u00f3n, lo que se conoce como \u00abvendor lock-in<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Este contexto industrial debe tenerse en cuenta al leer este manifiesto, publicado en X el 18 de abril de 2026 por la cuenta oficial de Palantir, para resumir lo esencial de La Rep\u00fablica Tecnol\u00f3gica<\/em>. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> Esta publicaci\u00f3n, que se asemeja extra\u00f1amente a un resumen del libro realizado por IA, presenta, en 22 puntos, la visi\u00f3n tecnopol\u00edtica de su director general.<\/p>\n\n\n\n M\u00e1s a\u00fan, las palabras de Alex Karp \u2014doctor en filosof\u00eda<\/a>, quien ha reivindicado en varias ocasiones una filiaci\u00f3n con J\u00fcrgen Habermas y el pensamiento de la Escuela de Fr\u00e1ncfort<\/a>\u2014 deben leerse con precauci\u00f3n. En palabras de Strauss, Karp mantiene en el nivel exot\u00e9rico el lenguaje de la democracia, al tiempo que reserva a un registro impl\u00edcito \u2014esot\u00e9rico\u2014 la determinaci\u00f3n efectiva del contenido, es decir, una voluntad de reforma completa del Estado estadounidense.<\/p>\n\n\n\n Publicamos, por tanto, la traducci\u00f3n \u00edntegra de este manifiesto, acompa\u00f1ada de un comentario que pretende restituir sus presuposiciones impl\u00edcitas: las realidades industriales, los efectos pol\u00edticos y la dimensi\u00f3n ideol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n Para refutar a Karp, hay que leer<\/em> lo que escribe, es decir, hacer expl\u00edcito lo que el texto, por su propia construcci\u00f3n, se cuida de decir<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Silicon Valley tiene una deuda moral con el pa\u00eds que hizo posible su ascenso. La \u00e9lite de la ingenier\u00eda de Silicon Valley tiene la obligaci\u00f3n positiva de participar en la defensa de la naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n El patriotismo y la defensa nacional son ahora valores reivindicados por las grandes empresas del sector digital, cuando antes se trataba de representaciones casi tab\u00faes. Se trata de una victoria hegem\u00f3nica para Palantir, su director general, Alex Karp, y su principal financiador, Peter Thiel. Y es que, desde sus inicios, el gigante estadounidense se ha construido en contra de un consenso antimilitarista: creada en 2003 con capital inicial de In-Q-Tel (el fondo de inversi\u00f3n de la CIA), la empresa nunca ha tratado de ocultar su vocaci\u00f3n militar: su herramienta estrella, Gotham, se utiliz\u00f3 ya en Irak y Afganist\u00e1n para la detecci\u00f3n de artefactos explosivos improvisados. Cabe destacar que el argumento de la \u00abdeuda\u00bb transforma un modelo de negocio (los contratos p\u00fablicos representan m\u00e1s de la mitad de la facturaci\u00f3n de Palantir) en una obligaci\u00f3n moral.<\/p>\n\n\n\n Se trata tambi\u00e9n de un retorno a los or\u00edgenes de Silicon Valley, que surgi\u00f3 en la d\u00e9cada de 1940 bajo el impulso del gobierno estadounidense, con fines militares. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> De hecho, es a partir de esta idea que Karp abre su libro, The Technological Republic<\/em>, <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> considerando que \u00abSilicon Valley se ha descarriado\u00bb: \u00abLa dependencia inicial de Silicon Valley respecto al Estado-naci\u00f3n \u2014y en particular del ej\u00e9rcito estadounidense\u2014 ha quedado pr\u00e1cticamente en el olvido, borrada de la historia de la regi\u00f3n como un hecho inc\u00f3modo y discordante, en contradicci\u00f3n con la imagen que Silicon Valley tiene de s\u00ed misma, seg\u00fan la cual debe su \u00e9xito \u00fanicamente a su capacidad de innovaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Debemos rebelarnos contra la tiran\u00eda de las aplicaciones. \u00bfEs el iPhone realmente nuestro mayor logro creativo, si no nuestro mayor logro como civilizaci\u00f3n? El objeto ha cambiado nuestras vidas, pero tambi\u00e9n podr\u00eda, a partir de ahora, limitar y coartar nuestro sentido de lo posible.<\/p>\n\n\n\n Este pasaje retoma el argumento de Peter Thiel en Zero to One<\/em>, <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> seg\u00fan el cual Silicon Valley ha abandonado el \u00abprogreso vertical\u00bb (zero to one<\/em>) en favor del \u00abprogreso horizontal\u00bb (1 to n<\/em>). El progreso vertical supone innovaciones radicales, que pasan por la creaci\u00f3n de nuevos monopolios, mientras que el progreso horizontal equivale a conquistar cuotas de mercado en un espacio ya constituido. En este sentido, Thiel ya lamentaba los efectos perversos del smartphone, que empujaba a los ingenieros a desarrollar aplicaciones, en lugar de esforzarse por inventar tecnolog\u00edas disruptivas. El smartphone encarna, para Thiel y Karp, el estancamiento disfrazado de innovaci\u00f3n: \u00abLos tel\u00e9fonos inteligentes no solo nos distraen de nuestro entorno, sino tambi\u00e9n del hecho mismo de que este \u00faltimo est\u00e1 extra\u00f1amente anticuado: solo lo digital y la comunicaci\u00f3n han experimentado cambios notables desde hace medio siglo\u00bb. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Desde esta perspectiva, Palantir se presenta, por el contrario, como un progreso vertical: Thiel y Karp pretenden crear un nuevo monopolio, el de la vigilancia militar y civil generalizada. Este modelo supone una reforma total del funcionamiento del Estado, concebido como un modelo obsoleto.<\/p>\n\n\n\n El correo electr\u00f3nico gratuito no basta. La decadencia de una cultura o de una civilizaci\u00f3n, y de hecho de su clase dirigente, solo ser\u00e1 perdonada si dicha cultura es capaz de generar crecimiento econ\u00f3mico y seguridad para la ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n La referencia de este extracto es directamente Habermas: \u00abComo sugiri\u00f3 J\u00fcrgen Habermas, el hecho de que los dirigentes no cumplan las promesas impl\u00edcitas o expl\u00edcitas hechas al p\u00fablico puede provocar una crisis de legitimidad para un gobierno. Cuando las tecnolog\u00edas emergentes, generadoras de riqueza, no sirven al inter\u00e9s general, a menudo surgen dificultades. En otras palabras, la decadencia de una cultura o una civilizaci\u00f3n, e incluso de su clase dirigente, solo ser\u00e1 perdonada si dicha cultura es capaz de garantizar el crecimiento econ\u00f3mico y la seguridad de la ciudadan\u00eda. En este sentido, la voluntad de las comunidades cient\u00edficas y t\u00e9cnicas de acudir en ayuda de la naci\u00f3n ha sido vital, no solo para la legitimidad del sector privado, sino tambi\u00e9n para la perennidad de las instituciones pol\u00edticas en todo Occidente\u00bb. Esta frase resume la influencia straussiana presente en Peter Thiel y Alex Karp: una \u00e9lite solo se legitima a trav\u00e9s de la liberaci\u00f3n \u2014crecimiento, seguridad, poder\u2014. Cuando la gratuidad (Gmail, Instagram) es el \u00fanico fruto visible del capitalismo cognitivo, la clase dirigente tecnol\u00f3gica merece su deslegitimaci\u00f3n. La palabra \u00abdecadencia\u00bb no es anodina: delata el imaginario reaccionario en el que se mueve Karp, para quien la \u00e9lite democr\u00e1tica es incompetente y corrupta y debe ser sustituida por una nueva \u00e9lite m\u00e1s eficaz. En The Diversity Myth<\/em>, <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> que Thiel coescribi\u00f3 con David Sacks (hoy enviado especial del presidente estadounidense para la IA y las criptomonedas), critica a Stanford desde el punto de vista de una \u00e9lite que antepone la postura moral al resultado. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> La tesis de Alex Karp sobre la jerga<\/a> aclara este pasaje y el siguiente: la jerga \u2014incluida la jerga progresista de Silicon Valley\u2014 es, para \u00e9l, una estrategia agresiva de distinci\u00f3n social, que enmascara la ausencia de producci\u00f3n real.<\/p>\n\n\n\n Los l\u00edmites del soft power, de la ret\u00f3rica brillante por s\u00ed sola, son hoy evidentes. La capacidad de las sociedades libres y democr\u00e1ticas para imponerse exige algo m\u00e1s que un llamado moral. Exige hard power<\/em>, y el hard power<\/em> de este siglo se basar\u00e1 en el software.<\/p>\n\n\n\n El eslogan interno de Palantir, \u00abtu software es el sistema de armas\u00bb, <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> pone de manifiesto la disoluci\u00f3n de la frontera entre lo civil y lo militar, y se entiende a partir de la f\u00f3rmula que resume la propuesta de valor de Palantir: \u00abel hard power de este siglo se basar\u00e1 en el software\u00bb. Las plataformas Gotham, Foundry y AIP se presentan como la infraestructura de un nuevo tipo de poder cin\u00e9tico. En concreto, esto significa la fusi\u00f3n, en tiempo real, de datos satelitales, datos procedentes de drones, inteligencia humana y log\u00edstica, al servicio de un ciclo de selecci\u00f3n de objetivos acelerado.<\/p>\n\n\n\n La cuesti\u00f3n no es si se fabricar\u00e1n armas basadas en la IA, sino qui\u00e9n las fabricar\u00e1 y con qu\u00e9 fin. Nuestros adversarios no se detendr\u00e1n a enzarzarse en debates teatrales sobre las ventajas del desarrollo de tecnolog\u00edas con aplicaciones cr\u00edticas para la seguridad nacional y militar. Seguir\u00e1n adelante.<\/p>\n\n\n\n Esta tesis pretende descalificar de antemano cualquier debate democr\u00e1tico sobre la IA militar al situarlo del lado de los \u00abadversarios\u00bb. Hist\u00f3ricamente reacia a colaborar con la industria de la defensa, Silicon Valley ha estrechado considerablemente sus lazos con el Pent\u00e1gono, con una clara aceleraci\u00f3n desde enero de 2025. Bajo la nueva administraci\u00f3n de Trump, de la que los gigantes tecnol\u00f3gicos son partidarios y miembros (desde OpenAI hasta Anduril, pasando por Palantir y Meta), la integraci\u00f3n de la inteligencia artificial en los sistemas militares estadounidenses se acelera<\/a>.<\/p>\n\n\n\n Este pasaje revela tambi\u00e9n claramente la mec\u00e1nica ret\u00f3rica de cualquier forma de antiliberalismo tecnol\u00f3gico. La aceleraci\u00f3n tecnol\u00f3gica se presenta como irrefutable, sobre todo porque estar\u00eda en el centro de una futura confrontaci\u00f3n imperial con China.<\/p>\n\n\n\n El servicio militar deber\u00eda ser un deber universal. Como sociedad, deber\u00edamos plantearnos seriamente alejarnos de una fuerza totalmente voluntaria y solo librar la pr\u00f3xima guerra si todos compartimos el riesgo y el costo.<\/p>\n\n\n\n A trav\u00e9s de este pasaje, Karp pretende demostrar que su proyecto es verdaderamente republicano, es decir, que tiene como objetivo el bien com\u00fan de toda la naci\u00f3n estadounidense. Esta postura es, por tanto, m\u00e1s moderada que las de Curtis Yarvin, cuyo formalismo pretende deshacerse de toda forma de legitimaci\u00f3n republicana.<\/p>\n\n\n\n Si un marine estadounidense pide un mejor rifle, deber\u00edamos fabricarlo; y lo mismo ocurre con el software. Deber\u00edamos ser capaces, como pa\u00eds, de seguir debatiendo la pertinencia de una acci\u00f3n militar en el extranjero sin dejar de ser inflexibles en nuestro compromiso con aquellos a quienes hemos pedido que se pongan en peligro.<\/p>\n\n\n\n Esta postura se inscribe en una cr\u00edtica recurrente a los ciclos de adquisici\u00f3n militar, considerados demasiado lentos y burocr\u00e1ticos: el tiempo de producci\u00f3n de un rifle \u2014o de un software\u2014 se convierte en un indicador de soberan\u00eda operativa. La idea central es que la superioridad estrat\u00e9gica se basa menos en la perfecci\u00f3n del material que en la rapidez de iteraci\u00f3n, seg\u00fan una l\u00f3gica tomada del desarrollo de software (build<\/em>, deploy<\/em>, update<\/em>) aplicada al \u00e1mbito militar. Desde esta perspectiva, negarse a acelerar la producci\u00f3n equivaldr\u00eda a exponer innecesariamente a los soldados, manteniendo una brecha entre las necesidades sobre el terreno y la capacidad industrial para responder a ellas.<\/p>\n\n\n\n Los servidores p\u00fablicos no tienen por qu\u00e9 ser nuestros sacerdotes. Cualquier empresa que remunerara a sus empleados como el gobierno federal remunera a los servidores p\u00fablicos tendr\u00eda dificultades para sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n Las posiciones de Karp van m\u00e1s all\u00e1 de la ret\u00f3rica republicana para sumarse a las fantas\u00edas libertarias y neorreaccionarias de privatizaci\u00f3n del Estado. La burocracia p\u00fablica se considera ineficaz y, por lo tanto, debe ser eliminada, como sugiere Curtis Yarvin con su plan RAGE (Retire All Government Employees<\/em>), o el proyecto del DOGE (Department of Government Efficiency<\/em>, cuyo objetivo inicial era reducir a la mitad el presupuesto federal). Karp defiende otro modelo para sustituir a esta burocracia: Palantir act\u00faa como un par\u00e1sito que, al hacerse m\u00e1s indispensable para el Estado que sus propios servicios, los condena a la desaparici\u00f3n<\/a>.<\/p>\n\n\n\n Deber\u00edamos mostrar mucha m\u00e1s indulgencia (gracia<\/em>) hacia quienes se han sometido a la vida p\u00fablica. La erradicaci\u00f3n de todo espacio de perd\u00f3n \u2014el rechazo de toda tolerancia hacia las complejidades y contradicciones de la psique humana\u2014 podr\u00eda dejarnos una galer\u00eda de personajes al mando de los que nos arrepentiremos.<\/p>\n\n\n\n Este llamado a la \u00abgracia\u00bb<\/em> se inscribe en el contexto de la lectura girardiana que Peter Thiel hace de la sociedad contempor\u00e1nea: la \u00abcancel culture<\/em>\u00bb ser\u00eda el retorno del mecanismo sacrificial, que produce chivos expiatorios para desactivar las rivalidades mim\u00e9ticas. Interpretada de esta manera, esta tesis protege estructuralmente a los grandes empresarios, a los dirigentes y a los fundadores, es decir, a aquellos que est\u00e1n \u00aben el punto de mira\u00bb.<\/p>\n\n\n\n La psicologizaci\u00f3n de la pol\u00edtica moderna nos desv\u00eda. Aquellos que recurren a la arena pol\u00edtica para alimentar su alma y su sentido del yo, que conf\u00edan demasiado en su vida interior, encontrando su expresi\u00f3n en personas a las que quiz\u00e1 nunca lleguen a conocer, se sentir\u00e1n decepcionados.<\/p>\n\n\n\n Esta cr\u00edtica a la psicolog\u00eda y a la introspecci\u00f3n, concebidas como formas d\u00e9biles y decadentes, se ha convertido en un t\u00f3pico de la derecha tecnol\u00f3gica estadounidense. El pasado mes de marzo, Marc Andreessen afirmaba con orgullo que no practicaba la introspecci\u00f3n, para no estar volcado en el pasado, sino en la acci\u00f3n. En 2024, al criticar la contracultura hippie en el podcast de Joe Rogan, Thiel tambi\u00e9n se expres\u00f3 en este sentido: \u00abHemos dejado de proyectarnos hacia el espacio lejano porque hemos empezado a volvernos hacia el espacio interior\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Nuestra sociedad tiene cada vez m\u00e1s prisa, y a menudo alegr\u00eda, por la desaparici\u00f3n de sus enemigos. Derrotar a un adversario es un momento para hacer una pausa, no para regocijarse.<\/p>\n\n\n\n Este pasaje reafirma la necesidad absoluta de la conflictividad. Se inscribe directamente en la l\u00ednea de las posiciones de Thiel, que se apoyan en las tesis de Carl Schmitt y Ren\u00e9 Girard. En \u00abEl momento straussiano\u00bb, <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span> Thiel recurre a estos dos pensadores para defender el relanzamiento pol\u00edtico de Occidente frente al riesgo de estancamiento que implicar\u00eda la fantas\u00eda de una paz mundial.<\/p>\n\n\n\n Llamada al asesinato de los enemigos: aqu\u00ed se observa un eco directo de la teor\u00eda mim\u00e9tica de Ren\u00e9 Girard. El j\u00fabilo ante el enemigo derrotado es el momento en que la violencia se revela, y en que el grupo se recompone a costa del chivo expiatorio.<\/p>\n\n\n\n La era at\u00f3mica llega a su fin. Una era de disuasi\u00f3n, la era at\u00f3mica, llega a su fin, y una nueva era de disuasi\u00f3n, basada en la IA, est\u00e1 a punto de comenzar.<\/p>\n\n\n\n Esta es la tesis geopol\u00edtica central del libro y tambi\u00e9n una de las que tienen un mayor inter\u00e9s comercial. Palantir se posiciona como la infraestructura fundamental de un nuevo orden estrat\u00e9gico, recodificando la disuasi\u00f3n mediante la IA. Vuelve a tomar el control del espectro.<\/p>\n\n\n\n Esta idea tambi\u00e9n es recurrente en Peter Thiel, quien considera que la era at\u00f3mica ha tendido una trampa a Occidente: la amenaza de la destrucci\u00f3n total (Armaged\u00f3n) justifica la regulaci\u00f3n de toda innovaci\u00f3n (Anticristo)<\/a>. El fin de esta era at\u00f3mica permitir\u00eda as\u00ed relanzar la aceleraci\u00f3n tecnol\u00f3gica (katechon<\/em>).<\/p>\n\n\n\n Ning\u00fan otro pa\u00eds, en la historia del mundo, ha impulsado m\u00e1s los valores progresistas que este. Estados Unidos est\u00e1 lejos de ser perfecto. Pero es f\u00e1cil olvidar cu\u00e1ntas m\u00e1s oportunidades existen en este pa\u00eds, para quienes no pertenecen a las \u00e9lites hereditarias, que en cualquier otra naci\u00f3n del planeta.<\/p>\n\n\n\n Karp, hijo de padre afroamericano y madre jud\u00eda, encarna personalmente este relato meritocr\u00e1tico, que sin embargo se encuentra en el centro de la crisis estadounidense. En el plano ret\u00f3rico, este pasaje sirve para desarmar la cr\u00edtica de la izquierda: no se puede rechazar la defensa de un pa\u00eds que es en s\u00ed mismo el vector de los valores progresistas; el progresismo queda as\u00ed nacionalizado.<\/p>\n\n\n\n El poder estadounidense ha hecho posible una paz extraordinariamente prolongada. Son demasiados los que han olvidado, o quiz\u00e1 dan por sentado, que en el mundo ha prevalecido casi un siglo de paz, sin conflictos militares entre grandes potencias. Al menos tres generaciones \u2014miles de millones de personas, sus hijos y ahora sus nietos\u2014 nunca han conocido una guerra mundial.<\/p>\n\n\n\n La tesis de la Pax Americana <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> es, evidentemente, controvertida: la paz entre las grandes potencias ha venido acompa\u00f1ada de guerras subsidiarias (Corea, Vietnam, Am\u00e9rica Latina, Medio Oriente), cuyo costo humano se cuenta por millones. El argumento sirve para naturalizar la hegemon\u00eda estadounidense como un bien p\u00fablico mundial m\u00e1s que como un proyecto hegem\u00f3nico. Funciona sobre todo como premisa de lo siguiente: si la paz depende del poder estadounidense, entonces debilitar ese poder \u2014mediante la negativa tecnol\u00f3gica a colaborar con el Pent\u00e1gono\u2014 equivale a poner fin a la paz.<\/p>\n\n\n\n Este pasaje tambi\u00e9n sirve para sugerir la amenaza de un enfrentamiento imperial con China y, por lo tanto, para acelerar las inversiones en la industria de las tecnolog\u00edas militares.<\/p>\n\n\n\n La neutralizaci\u00f3n de Alemania y Jap\u00f3n tras la guerra debe ser revertida. El desarme de Alemania fue una correcci\u00f3n excesiva, por la que Europa paga hoy un alto precio. Un compromiso similar y altamente teatral con el pacifismo japon\u00e9s, si se mantiene, amenazar\u00e1 tambi\u00e9n con alterar el equilibrio de poderes en Asia.<\/p>\n\n\n\n Esta tesis tiene un gran peso pol\u00edtico: Karp aboga por la remilitarizaci\u00f3n de las dos potencias derrotadas en 1945, en un contexto en el que varias figuras destacadas de la administraci\u00f3n \u2014J. D. Vance, Elon Musk\u2014 han pedido en repetidas ocasiones la normalizaci\u00f3n de la extrema derecha alemana y un reinicio. Cabe se\u00f1alar, sin embargo, que, en la pr\u00e1ctica, el movimiento ya ha comenzado: el Zeitenwende<\/em> de Scholz en 2022, el presupuesto r\u00e9cord de defensa japon\u00e9s para 2026, de 58.000 millones de d\u00f3lares. Palantir tiene un inter\u00e9s directo en ello: la empresa ha abierto oficinas en Tokio y Fr\u00e1ncfort y firm\u00f3 en 2024 una importante colaboraci\u00f3n con la Bundeswehr.<\/p>\n\n\n\n Deber\u00edamos aplaudir a quienes intentan construir all\u00ed donde el mercado no ha sabido actuar. La cultura casi se burla del inter\u00e9s de Musk por las grandes narrativas, como si los multimillonarios debieran limitarse a quedarse en su \u00e1mbito, que consiste en enriquecerse\u2026 Cualquier curiosidad o inter\u00e9s aut\u00e9ntico por el valor de lo que ha creado se descarta esencialmente, o tal vez se esconde bajo un desprecio apenas velado.<\/p>\n\n\n\n La defensa de Elon Musk es aqu\u00ed una autodefensa. Karp, Thiel y Musk comparten su pertenencia a la \u00abmafia de PayPal\u00bb y la idea de que los emprendedores tecnol\u00f3gicos son una clase dirigente leg\u00edtima para dirigir la sociedad. Thiel sistematiza esta postura en Zero to One<\/em>: los monopolios creativos (SpaceX, Tesla, Palantir) benefician a todos porque pueden pensar a largo plazo, a diferencia de las empresas atrapadas en la competencia. Los multimillonarios visionarios se convierten en una categor\u00eda social productiva.<\/p>\n\n\n\n En Zero to One<\/em>, Thiel llega incluso a identificar a los emprendedores geniales con \u00abchivos expiatorios\u00bb, es decir, con figuras a la vez odiadas y veneradas, que se distinguen as\u00ed del resto de la humanidad para adquirir un estatus casi divino.<\/p>\n\n\n\n Silicon Valley debe desempe\u00f1ar un papel en la lucha contra la delincuencia violenta. Muchos pol\u00edticos, en Estados Unidos, se han limitado b\u00e1sicamente a encogerse de hombros ante la delincuencia violenta, abandonando cualquier esfuerzo serio por abordar el problema, o arriesgarse ante sus votantes o donantes en la b\u00fasqueda de soluciones y experiencias en lo que deber\u00eda ser un intento desesperado por salvar vidas.<\/p>\n\n\n\n Como revel\u00f3 una investigaci\u00f3n de The Verge<\/em>, el contrato entre Nueva Orleans y Palantir (2012-2018) sirvi\u00f3 de laboratorio para la \u00abpolic\u00eda predictiva\u00bb con una \u00abrisk assessment database<\/em>\u00bb, que se centraba en el 1 % de la poblaci\u00f3n. El ayuntamiento no hab\u00eda sido informado. La investigaci\u00f3n de la ACLU concluy\u00f3 que el programa amplificaba los sesgos raciales existentes en lugar de \u00absalvar vidas\u00bb. Una importante investigaci\u00f3n de Richardson, Schultz y Crawford, <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span> publicada en 2019, demostr\u00f3 que los sistemas predictivos se centran en la presencia policial<\/em> m\u00e1s que en la delincuencia real: operan un bucle de retroalimentaci\u00f3n que vigila en exceso los barrios ya de por s\u00ed sobrevigilados.<\/p>\n\n\n\nI.<\/h2>\n\n\n\n
II.<\/h2>\n\n\n\n
III.<\/h2>\n\n\n\n
IV.<\/h2>\n\n\n\n
V.<\/h2>\n\n\n\n
VI.<\/h2>\n\n\n\n
VII.<\/h2>\n\n\n\n
VIII.<\/h2>\n\n\n\n
IX.<\/h2>\n\n\n\n
X.<\/h2>\n\n\n\n
XI.<\/h2>\n\n\n\n
XII.<\/h2>\n\n\n\n
XIII.<\/h2>\n\n\n\n
XIV.<\/h2>\n\n\n\n
XV.<\/h2>\n\n\n\n
XVI.<\/h2>\n\n\n\n
XVII.<\/h2>\n\n\n\n