{"id":96840,"date":"2026-04-19T14:42:23","date_gmt":"2026-04-19T12:42:23","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=96840"},"modified":"2026-04-19T14:42:27","modified_gmt":"2026-04-19T12:42:27","slug":"cristina-rivera-garza-ha-visto-en-la-sombra-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/19\/cristina-rivera-garza-ha-visto-en-la-sombra-de-mexico\/","title":{"rendered":"Cristina Rivera Garza ha visto en la sombra de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"\n
Cristina Rivera Garza (Tamaulipas, 1964) ha hecho de la experimentaci\u00f3n formal y del activismo literario dos de sus marcas distintivas. <\/em>El invencible verano de Liliana (2021) reconstruye la vida de su hermana, v\u00edctima de feminicidio en el M\u00e9xico de 1990, a partir de la b\u00fasqueda de un expediente judicial perdido y de un trabajo de memoria que incluye los archivos \u00edntimos de Liliana y los testimonios de los que la conocieron. <\/em><\/p>\n\n\n\n La autora despliega as\u00ed un dispositivo literario original para reflexionar sobre la violencia de g\u00e9nero en una \u00e9poca en la que esos asesinatos eran considerados \u00abcr\u00edmenes pasionales\u00bb, es decir, motivados en parte por sus v\u00edctimas. <\/em><\/p>\n\n\n\n Su libro m\u00e1s reciente,<\/em> Terrestre (2025), re\u00fane siete relatos que combinan cr\u00f3nica, no ficci\u00f3n especulativa y formas narrativas experimentales para dar voz a j\u00f3venes mexicanas, las \u00abotras\u00bb de la generaci\u00f3n de Liliana: las que sobrevivieron.<\/em><\/p>\n\n\n\n El hecho es que, cuando hacemos investigaci\u00f3n de archivo, tenemos que viajar: ir al archivo, desplazarnos, buscar. <\/p>\n\n\n\n El archivo implica esa inevitabilidad del viaje. Cuando investigamos nos movemos entre distintos materiales, alrededor de ellos. <\/p>\n\n\n\n As\u00ed ha sido en mis \u00faltimos tres libros: Hab\u00eda mucha neblina o humo o no s\u00e9 qu\u00e9<\/em>, Autobiograf\u00eda del algod\u00f3n<\/em>, El invencible verano de Liliana<\/em> y ahora en Terrestre<\/em>. Son viajes de distinto tipo: viajes de exploraci\u00f3n, de investigaci\u00f3n; viajes que implican interrogar territorios. <\/p>\n\n\n\n Esto ha sido, m\u00e1s que nada, muy intuitivo \u2014como suelen ser los detonantes de mi trabajo\u2014. <\/p>\n\n\n\n A medida que fui conversando, sobre todo con chicas muy j\u00f3venes, acerca de El invencible verano de Liliana<\/em>, me di cuenta de c\u00f3mo han abrazado ese esp\u00edritu rebelde, contestatario, aut\u00f3nomo de Liliana. De all\u00ed surgi\u00f3 la idea de que de cierto modo le deb\u00eda un libro a esas chicas de la generaci\u00f3n de finales del siglo XX, que no cayeron en las garras del feminicidio. Fueron ellas quienes forjaron las bases y la experiencia del feminismo que conocemos hoy. <\/p>\n\n\n\n Terrestre<\/em> est\u00e1 habitado, en t\u00e9rminos de personajes y edades, por chicas que podr\u00edamos llamar de la \u00abcamada de Liliana\u00bb. Son esas otras chicas: las que sobrevivieron.<\/p>\n\n\n\n Yo creo que la literatura siempre implica un posicionamiento. <\/p>\n\n\n\n En M\u00e9xico ocurre algo muy interesante. Durante a\u00f1os, mientras gobernaban el PRI y el PAN, gran parte de la intelectualidad defend\u00eda la idea de la literatura aut\u00f3noma. Y, de repente, ahora que tenemos gobiernos de signo distinto \u2014primero con Andres Manuel L\u00f3pez Obrador y ahora con Claudia Sheinbaum\u2014, vemos que esa misma intelectualidad habla de pol\u00edtica abiertamente, se posiciones en debates y toma partido. <\/p>\n\n\n\n Me parece curioso: durante d\u00e9cadas, la consigna era no meterse con la pol\u00edtica; ahora, en cambio, pareciera que s\u00ed es leg\u00edtimo hacerlo. <\/p>\n\n\n\n Creo que ese giro vale la pena cuestionarlo. <\/p>\n\n\n\n Lo que s\u00ed es cierto es que la conversaci\u00f3n p\u00fablica se ha transformado radicalmente, y dentro de esa conversaci\u00f3n el campo literario ocupa un lugar particular. <\/p>\n\n\n\n Hoy se entiende la literatura no como un territorio impermeable, sino como un espacio poroso. <\/p>\n\n\n\n Creo que ahora hay m\u00e1s apertura para comprender la literatura tambi\u00e9n en su potencialidad de activismo, para pensar la escritura como algo que no se limita a sus propios bordes, sino que se conecta con lo social y lo pol\u00edtico. <\/p>\n\n\n\n Esa transformaci\u00f3n permite reconocer la legitimidad de distintas formas de activismo dentro de la pr\u00e1ctica literaria.<\/p>\n\n\n\n Una sola gota de no ficci\u00f3n tiene la fuerza de poner en duda, de cuestionar toda la ficci\u00f3n.<\/p>Cristina Rivera Garza<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Creo que, como escritores, tenemos una responsabilidad con un lenguaje que no es nuestro, que nos excede, que le pertenece a muchos. Es algo muy obvio, pero conviene recordarlo cada vez que sea posible: trabajamos con un lenguaje que tiene historia, que carga conflictos \u2014y el activismo de la escritura proviene de ah\u00ed\u2014. <\/p>\n\n\n\n Ese activismo se juega en elecciones concretas: en la perspectiva o el punto de vista que adoptamos, en los pronombres que usamos, en si elegimos una coma o un punto y seguido. No es algo exterior a la escritura: es interior y exterior al mismo tiempo, porque el lenguaje no lo usamos solo para escribir, lo usamos para vivir. <\/p>\n\n\n\n Y ah\u00ed est\u00e1, me parece, la gran potencia de la escritura: no solo producir pensamiento cr\u00edtico, sino tambi\u00e9n producir realidad. En t\u00e9rminos muy concretos: transformar conductas en quienes leen, modificar c\u00f3mo entendemos las conexiones entre las cosas. <\/p>\n\n\n\n Quiero separarlo de las discusiones de los sesenta y los setenta \u2014entre arte comprometido y arte por el arte\u2014 que, con el tiempo, se complejizaron hasta convertirse en posicionamientos de artistas o escritores como sujetos p\u00fablicos. <\/p>\n\n\n\n Lo que intento se\u00f1alar ahora es otra cosa: el activismo que corresponde a la escritura en tanto pr\u00e1ctica, un entendimiento de la escritura que va m\u00e1s all\u00e1 del cerco disciplinario en el que creci\u00f3 durante el siglo XX.<\/p>\n\n\n\n Siempre me ha interesado mucho la historia de la violencia de g\u00e9nero. <\/p>\n\n\n\n No es una coincidencia ni corresponde \u00fanicamente a un ciclo de duelo personal. No es una casualidad haber tenido que esperar treinta a\u00f1os para escribir este libro, y lo he dicho muchas veces: creo que tuvo que crearse un lenguaje para poder narrar esas experiencias de otro modo, y tambi\u00e9n una audiencia capaz de recibirlas, de establecer una conexi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n Se trata mucho menos de calcular qu\u00e9 est\u00e1 en boga y mucho m\u00e1s de tener una opini\u00f3n viva, educada, sensible a los cambios del lenguaje. Porque lo que determina qu\u00e9 es posible escribir en un momento dado es, precisamente, el lenguaje disponible para hacerlo.<\/p>\n\n\n\n Por otro lado, siempre repito que los libros hacen lo que quieren. <\/p>\n\n\n\n En mi caso, el punto de partida no es la moda ni la tendencia, sino la conexi\u00f3n con condiciones sensibles de nuestro entorno, de nuestro lenguaje, y con experiencias que me han atravesado profundamente. <\/p>\n\n\n\n Y aqu\u00ed vuelvo a Gertrude Stein, que dec\u00eda que el gran reto es ser contempor\u00e1neo de nuestros contempor\u00e1neos. No en el sentido de estar de moda, sino en el de estar conectados con el pulso que nos vuelve habitantes de un mundo com\u00fan. <\/p>\n\n\n\n Eso es lo que me importa: no hablar de tendencias, sino estar en vivo, compartir experiencias con quienes queremos atravesar ese mismo presente.<\/p>\n\n\n\n En muchas presentaciones me ha pasado que chicas, que hab\u00edan pasado por experiencias de violencia en sus relaciones, estaban ah\u00ed para decirme que Liliana las hab\u00eda ayudado a ver, y que, esencialmente, estaban vivas. Eso siempre me produce un tumulto emocional. <\/p>\n\n\n\n En Italia, por ejemplo, donde el t\u00e9rmino feminicidio existe nominalmente pero no se usa, y donde el n\u00famero de feminicidios no es bajo, la conversaci\u00f3n es urgent\u00edsima. Durante la presentaci\u00f3n en Roma se organiz\u00f3 una marcha: algo impresionante. Todav\u00eda no he tenido tiempo de asimilar c\u00f3mo fue la recepci\u00f3n en Francia ya que pas\u00e9 poco tiempo all\u00ed, pero me parece que los libros que nos permiten poner en palabras experiencias que con frecuencia carecen de ellas, cumplen una funci\u00f3n vital. <\/p>\n\n\n\n En ese sentido, el activismo de la lectura no proviene solo de quien escribe, sino tambi\u00e9n de quien lee, de quienes deciden entrar en un pacto que excede al libro y se derrama sobre la experiencia misma.<\/p>\n\n\n\n La ficci\u00f3n, como g\u00e9nero, es ya un t\u00e9rmino por as\u00ed decirlo civilizado, moldeado por reglas narrativas. La memoria, en cambio, se manifiesta de manera m\u00e1s salvaje.<\/p>Cristina Rivera Garza<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Triste Tigre<\/em> gan\u00f3 el Premio Inrocks de Literatura francesa, y El invencible verano de Liliana<\/em> obtuvo el de Literatura extranjera ese a\u00f1o. <\/p>\n\n\n\n Es cierto que todav\u00eda hay una retaguardia fascinante que insiste en discutir si un libro, por los debates que aviva, puede o no ser considerado como tal \u2013en su estatuto literario\u2014. Como si la literatura testimonial de los a\u00f1os sesenta y setenta no hubiera demostrado ya que esos textos forman parte de una conversaci\u00f3n cultural m\u00e1s amplia. <\/p>\n\n\n\n Lo m\u00e1s interesante de esas literaturas \u2014y lo digo especialmente de las escritas por mujeres\u2014 es que planteaban los cuerpos como punto de vista, como lugar de enunciaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n Recuerdo que cuando recib\u00ed en M\u00e9xico el Premio Villaurrutia \u2014el m\u00e1s prestigioso del pa\u00eds: \u00abde escritores para escritores<\/em>\u00bb\u2014, el que lo otorgaba sinti\u00f3 que era su lugar darme una lecci\u00f3n de escritura. Dijo que el libro tendr\u00eda que haberle dedicado m\u00e1s tiempo al asesino. Ese gesto me pareci\u00f3 representativo de una posici\u00f3n no solo anticuada, sino insostenible: la idea de que un libro que se conecta con su mundo, que es contempor\u00e1neo, deja de ser literario. <\/p>\n\n\n\n A Terrestre<\/em> lo he llamado \u00abno ficci\u00f3n especulativa\u00bb. Por un lado, la especulaci\u00f3n, entendida como esa literatura que imagina mundos posibles. Por otro, la no ficci\u00f3n, que es ese esfuerzo por mantener un v\u00ednculo con el referente concreto. <\/p>\n\n\n\n Son textos de no ficci\u00f3n porque hay un trabajo de investigaci\u00f3n detr\u00e1s. En este caso hubo entrevistas \u2014muchas por tel\u00e9fono\u2014, observaciones, el uso de diarios y de procedimientos personales, pero tambi\u00e9n de peri\u00f3dicos de la \u00e9poca. Los puentes que establezco suelen ser una combinaci\u00f3n entre documentos accesibles, y otros documentos que han estado celosamente guardados por individuos, familias o colectivos. <\/p>\n\n\n\n Pero, a diferencia de otros libros, aqu\u00ed las costuras permanecen m\u00e1s ocultas. <\/p>\n\n\n\n Si yo no lo dijera, quiz\u00e1 ser\u00eda dif\u00edcil identificar el pacto con la no ficci\u00f3n. Ese ocultamiento tambi\u00e9n fue un ejercicio para m\u00ed. He estado pensando mucho en la diferencia entre investigar archivos institucionales y archivos personales o afectivos. <\/p>\n\n\n\n En ambos casos es fundamental estar atentos a la dimensi\u00f3n del tacto y al conjuro de la presencia. Cuando investigamos archivos personales, familiares, afectivos, estamos en una escena de tactilidad e intimidad muy fuerte: al tocar fotograf\u00edas, al mirar objetos queridos, entramos en un espacio de enorme cercan\u00eda. <\/p>\n\n\n\n Algo similar ocurre en el archivo institucional: tambi\u00e9n ah\u00ed los documentos han pasado por muchas manos, han sido cuidados por archivistas, han estado en resguardo. Me parece que el trato afectivo que resguardan los documentos de los afectos \u2014si uno le pone atenci\u00f3n y decide trabajar con eso\u2014 inevitablemente va a tener una reverberaci\u00f3n muy particular en la escritura.<\/p>\n\n\n\n Me interesan los libros que te proponen pasar por una experiencia. La huella \u2014en su sentido m\u00e1s amplio, incluso como ruina\u2014 cumple all\u00ed un papel cr\u00edtico: suspende el contrato de credulidad de la ficci\u00f3n.<\/p>Cristina Rivera Garza<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n S\u00ed, es un muy buen comentario. Creo que tiene mucho que ver con eso. Porque en varios de los textos realmente hubo un trabajo en conjunto con mis interlocutores. <\/p>\n\n\n\n Al enviar los archivos para que otros ojos los vieran, se produjo ese movimiento de ida y vuelta. Me parece fundamental: transformar una conversaci\u00f3n en archivo. <\/p>\n\n\n\n Con eso me refiero a una frase muy conocida de N\u00e9stor Braunstein, un psicoanalista argentino que vivi\u00f3 mucho tiempo en M\u00e9xico. \u00c9l dec\u00eda que, si hay memoria, hay ficci\u00f3n; que no hay manera de atender a los asuntos de la memoria sin que la ficci\u00f3n intervenga. <\/p>\n\n\n\n Yo lo radicalic\u00e9 al decir tambi\u00e9n \u00abconfusi\u00f3n\u00bb. Cuando hablamos de ficci\u00f3n solemos pensar en un g\u00e9nero, con personajes, escenas, transformaciones. Pero la memoria no llega as\u00ed: no aparece de manera ordenada ni consecutiva. La memoria irrumpe de otra forma: fragmentaria, desordenada, confusa. Porque lo que desestabiliza la memoria es justamente la forma. <\/p>\n\n\n\n La ficci\u00f3n, como g\u00e9nero, es ya un t\u00e9rmino por as\u00ed decirlo civilizado, moldeado por reglas narrativas. La memoria, en cambio, se manifiesta de manera m\u00e1s salvaje, menos domesticada \u2014y muchas veces nos arrastra a escenas de gran confusi\u00f3n\u2014. <\/p>\n\n\n\n Este es un texto profundamente atravesado por la amistad, de personas unidas por un afecto especial; pero tambi\u00e9n en un sentido formal, como una manera de vivir juntas, de descubrir y atravesar experiencias al un\u00edsono. <\/p>\n\n\n\n Estuve pensando mucho c\u00f3mo hacer esto en t\u00e9rminos formales. Y sigo regresando a Gertrude Stein, cuando dec\u00eda que el gran reto de una narraci\u00f3n no es contar una cosa, sino acuerparla (to embody<\/em>). <\/p>\n\n\n\n Sabemos que los pronombres no son inocentes, son profundamente pol\u00edticos. <\/p>\n\n\n\nEn tus \u00faltimos libros, la exploraci\u00f3n del pasado y la reconstrucci\u00f3n de la memoria se materializan en un viaje. \u00bfEsto conecta tambi\u00e9n a El invencible verano de Liliana<\/em> y a Terrestre<\/em>?<\/h3>\n\n\n\n
En una entrevista con El Pa\u00eds<\/em>, hablaste de Terrestre <\/em>como \u00abel lado B\u00bb de El invencible verano de Liliana<\/em> \u00bfEs el relato de las sobrevivientes?\u00a0<\/h3>\n\n\n\n
En 1985, Gayatri Spivak se preguntaba: \u00ab\u00bfPuede hablar el subalterno<\/em>?\u00bb. Esa pregunta parece estar muy presente en tu obra, donde traes a primer plano vidas de personajes menores, historias marginales, a veces silenciadas u olvidadas. \u00bfHoy en d\u00eda puede haber buenos libros que prescindan de cierta implicaci\u00f3n en los debates sociales?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfC\u00f3mo lo analizas?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfEn qu\u00e9 sentido?\u00a0<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfC\u00f3mo describir\u00edas ese\u00a0activismo literario hoy?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfEs diferente de la literatura comprometida?\u00a0<\/h3>\n\n\n\n
Esa dimensi\u00f3n activista es muy fuerte en El invencible verano de Liliana<\/em>, libro a partir del cual has impulsado la denuncia de los feminicidios.<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfEs decir?\u00a0<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfTienes alg\u00fan registro de c\u00f3mo fue recibido tu libro en Francia, por ejemplo, donde todav\u00eda no existe una tipificaci\u00f3n jur\u00eddica del feminicidio?<\/h3>\n\n\n\n
En Francia, El invencible verano de Liliana<\/em> comparti\u00f3 el premio Les Inrockuptibles <\/em>de 2023 con Triste Tigre<\/em> de Neige Sinno, un libro que reaviv\u00f3 el debate social sobre el incesto y las violaciones intra familiares. \u00bfLo ves como un s\u00edntoma de que ha cambiado la percepci\u00f3n sobre el lazo entre literatura y activismo?<\/h3>\n\n\n\n
Tu obra est\u00e1 atravesada por el trabajo de archivo. El invencible verano<\/em> parte de la b\u00fasqueda de un expediente judicial perdido y entronca con el archivo \u00edntimo de tu hermana y luego con los testimonios de quienes la conocieron. Terrestre,<\/em> en cambio, desplaza ese trabajo hacia un territorio colectivo. \u00bfQu\u00e9 cambia en tu escritura el hecho de trabajar con archivos personales o p\u00fablicos?\u00a0<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfEn qu\u00e9 sentido?\u00a0<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfEse esfuerzo para que no se le \u00abvean las costuras\u00bb tiene que ver con el hecho de estar trabajando sobre un archivo vivo, en mutaci\u00f3n?\u00a0<\/h3>\n\n\n\n
En tu relato \u00abLos que me ayudan a mudarme tambi\u00e9n est\u00e1n en movimiento\u00bb escribes: \u00abSi es memoria es ficci\u00f3n\u00bb y luego \u00abSi es memoria es confusi\u00f3n\u00bb. \u00bfMemoria, ficci\u00f3n y confusi\u00f3n son sin\u00f3nimos?<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfHay algo de esa confusi\u00f3n propia de la memoria detr\u00e1s de la elecci\u00f3n de narradores plurales en Terrestre?<\/em><\/h3>\n\n\n\n
\u00bfC\u00f3mo se puede lograr ese reto?\u00a0<\/h3>\n\n\n\n