{"id":96744,"date":"2026-04-19T05:00:00","date_gmt":"2026-04-19T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=96744"},"modified":"2026-04-19T01:22:08","modified_gmt":"2026-04-18T23:22:08","slug":"la-revolucion-y-su-doble","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/19\/la-revolucion-y-su-doble\/","title":{"rendered":"La revoluci\u00f3n y su doble"},"content":{"rendered":"\n

Para recibir nuestros art\u00edculos en primicia y apoyar el trabajo de una redacci\u00f3n independiente,\u00a0<\/em>suscr\u00edbase al Grand Continent<\/em><\/a><\/p>\n\n\n\n

Joseph de Maistre nos ense\u00f1\u00f3 algo importante: la contrarrevoluci\u00f3n puede interpretarse de dos maneras. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> \u00abLa restauraci\u00f3n de la monarqu\u00eda, que llamamos contrarrevoluci\u00f3n<\/em>\u00bb, escribe en sus Consideraciones sobre Francia<\/em>, \u00abno ser\u00e1 en ning\u00fan caso una revoluci\u00f3n al rev\u00e9s<\/em>, sino lo contrario de la revoluci\u00f3n<\/em>\u00bb. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Por un lado \u2014el de la revoluci\u00f3n al rev\u00e9s\u2014 encontramos la aceptaci\u00f3n del m\u00e9todo revolucionario, es decir, la voluntad de derrocar radicalmente el orden existente, combinada, sin embargo, con principios opuestos a los que los m\u00e1s subversivos hab\u00edan seguido hasta entonces.<\/p>\n\n\n\n

Por otro lado \u2014el de la contrarrevoluci\u00f3n\u2014 prevalecen, por el contrario, el escepticismo respecto a la posibilidad de que los seres humanos se transformen verdaderamente a s\u00ed mismos y transformen el mundo, as\u00ed como el respeto por lo que nos han legado las generaciones pasadas.<\/p>\n\n\n\n

Si la persistencia de la naci\u00f3n sugiere que la \u00fanica salida posible a la insurrecci\u00f3n populista se encuentra a la derecha, no cabe duda de que la partida se jugar\u00e1 entonces entre estas dos lecturas antit\u00e9ticas de la contrarrevoluci\u00f3n. No es casualidad que las veamos convivir, no siempre en paz, en la torre de Babel en que se ha convertido la Casa Blanca durante el segundo mandato de Donald Trump. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

La contradicci\u00f3n contrarrevolucionaria<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

Al igual que de Maistre, quienes persiguen lo contrario de la revoluci\u00f3n sit\u00faan la tradici\u00f3n en el centro. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> Pero, a lo largo de los \u00faltimos 60 a\u00f1os, lo que queda de la tradici\u00f3n ha sido profundamente alterado por los procesos \u00e9ticos, jur\u00eddicos y econ\u00f3micos de emancipaci\u00f3n subjetiva e integraci\u00f3n planetaria.<\/p>\n\n\n\n

En otras palabras, retomando categor\u00edas ya introducidas en estas p\u00e1ginas, quienes se inclinan por este camino no podr\u00e1n valerse de lo que viven y constatan a diario con sus propios ojos, sino que deber\u00e1n esforzarse por restablecer lo que hace tiempo que ya no ven.<\/p>\n\n\n\n

El Proyecto 2025, que la Heritage Foundation, un importante think tank conservador estadounidense, public\u00f3 con vistas a la segunda presidencia de Trump \u2014y que el presidente de ls Estados Unidos ha puesto en pr\u00e1ctica<\/a> desde entonces\u2014, muestra precisamente esto. Ya desde la introducci\u00f3n, toma nota de la profunda crisis de los lazos familiares \u2014\u00abel cuarenta por ciento de todos los ni\u00f1os nacen de madres solteras, un porcentaje que alcanza el setenta por ciento entre los ni\u00f1os negros\u00bb\u2014 y se propone \u00abrestablecer el lugar central de la familia en la vida estadounidense\u00bb utilizando el poder federal \u00abpara revertir <\/em>el proceso de disoluci\u00f3n\u00bb. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Restablecer, invertir: reconstruir lo que se ha derrumbado, y no preservar lo que a\u00fan se mantiene en pie.<\/p>\n\n\n\n

Roger Scruton, uno de los mayores int\u00e9rpretes brit\u00e1nicos del conservadurismo, ofrec\u00eda la siguiente definici\u00f3n: se trata de defender las \u00abvirtudes de lo que existe\u00bb. En otras palabras, el verdadero conservadurismo ser\u00eda una disciplina del tacto<\/em>, ajena a las elucubraciones te\u00f3ricas, fiel a los hechos y apegada a las contingencias del espacio y el tiempo. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> El problema es que, si la tradici\u00f3n ya no existe, solo podremos restablecerla mediante una operaci\u00f3n abstracta, basada en lo que se sabe de o\u00eddas y sostenido \u00fanicamente por la memoria.<\/p>\n\n\n\n

El cat\u00f3lico conservador Augusto Del Noce descartaba que tal operaci\u00f3n fuera siquiera posible: \u00abSi bien es cierto que no se hace pol\u00edtica sin sentido de la autoridad, del bien com\u00fan y de la patria \u2014escrib\u00eda en 1971\u2014, tambi\u00e9n lo es que no est\u00e1 en manos del pol\u00edtico [\u2026] hacerlos renacer en su lugar, es decir, en las conciencias\u00bb. Quienquiera, continuaba, que sue\u00f1e con \u00abuna restauraci\u00f3n por la v\u00eda pol\u00edtica de la religi\u00f3n, la patria, la familia\u2026 est\u00e1 abocado al fracaso, pues busca restaurar como \u201cmitos\u201d unas realidades cuya primera caracter\u00edstica es que no pueden ser concebidas como mitos\u00bb. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Del Noce iba a\u00fan m\u00e1s lejos: estaba convencido de que, siguiendo ese camino, los conservadores acabar\u00edan por hacerse indistinguibles de sus adversarios revolucionarios. Se enfrentar\u00edan, en efecto, al riesgo de transformar la memoria de una tradici\u00f3n muerta en un proyecto racional, aplicable de manera sistem\u00e1tica. \u00abLa idea de una restauraci\u00f3n pol\u00edtica de los valores\u00bb, conclu\u00eda, \u00abya est\u00e1 condenada por el hecho de que se sit\u00faa en el mismo plano que el adversario\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

En resumen, en una sociedad postradicional, quien persiga la contrarrevoluci\u00f3n como lo opuesto a la revoluci\u00f3n corre el riesgo de verse arrastrado a una revoluci\u00f3n a la inversa: en tal situaci\u00f3n, la oposici\u00f3n a los revolucionarios ya no se hace en nombre de lo que existe, sino de un proyecto te\u00f3rico que, aunque sea radicalmente diferente en su interpretaci\u00f3n del pasado, no por ello es menos abstracto que el que defienden esos revolucionarios.<\/p>\n\n\n\n

La contradicci\u00f3n nacionalista<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

Esta profunda contradicci\u00f3n contamina el concepto de naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Si bien la naci\u00f3n sigue siendo el \u00fanico punto de anclaje posible para una contrarrevoluci\u00f3n populista de derecha, tras d\u00e9cadas de globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica y jur\u00eddica, de individualismo y universalismo, no por ello tiene el viento a favor. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Hay naciones y naciones.<\/p>\n\n\n\n

Por razones obvias, Estados Unidos puede permitirse seguir la v\u00eda nacional mucho m\u00e1s que los pa\u00edses europeos. En Europa occidental, se ha trabajado durante d\u00e9cadas para desmantelar las identidades nacionales, especialmente a partir de los a\u00f1os sesenta, en particular a trav\u00e9s de la reinterpretaci\u00f3n de los or\u00edgenes y la naturaleza de los fascismos. Durante otras tantas d\u00e9cadas, se ha trabajado en un proyecto de integraci\u00f3n continental que, alimentado por ambiciones federalistas, se ha opuesto cada vez m\u00e1s a las tradiciones y a la soberan\u00eda de los Estados individuales. Este proyecto preve\u00eda que el declive de las patrias se compensar\u00eda con el fortalecimiento de la identidad europea. Pero no ha sido as\u00ed o, al menos, no lo suficiente.<\/p>\n\n\n\n

Los Estados opusieron una resistencia cultural, institucional y pol\u00edtica nada desde\u00f1able. Construir desde cero el espacio p\u00fablico continental result\u00f3 menos f\u00e1cil de lo previsto y el clima hist\u00f3rico era hostil a las identidades territoriales.<\/p>\n\n\n\n

En resumen, si bien Europa supo aprovechar el esp\u00edritu de la \u00e9poca a la hora de desmontar la naci\u00f3n, se top\u00f3 con obst\u00e1culos cuando trat\u00f3 de construirse a s\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n

Una cat\u00e1strofe identitaria ha madurado en el Viejo Continente.<\/p>\n\n\n\n

Hoy en d\u00eda, los Estados europeos, considerados individualmente, son demasiado d\u00e9biles para jugar solos en la partida mundial debido a su fragilidad espiritual y a sus dimensiones territoriales, demogr\u00e1ficas y econ\u00f3micas insuficientes. Pero la Uni\u00f3n tampoco est\u00e1 a la altura, por falta de cohesi\u00f3n, de legitimidad democr\u00e1tica y de fuerza pol\u00edtica. En otras palabras, en Europa, la idea nacional proporciona a la contrarrevoluci\u00f3n recursos mucho m\u00e1s modestos que en Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n

La aceleraci\u00f3n: dar la vuelta al mundo por la derecha<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

Si la tradici\u00f3n es ya un ideal irrecuperable, \u00bfpor qu\u00e9 los contrarrevolucionarios no apostar\u00edan, desde el principio, de forma asumida, expl\u00edcita y orgullosa, por una revoluci\u00f3n al rev\u00e9s? \u00bfPor qu\u00e9 no intentar\u00edan dar la vuelta al mundo por la derecha?<\/p>\n\n\n\n

En el Estados Unidos de la segunda administraci\u00f3n de Trump, son muchos los que piensan as\u00ed. Empezando por el presidente, cuyos discursos rebosan de hip\u00e9rboles milenaristas<\/a>: Estados Unidos estar\u00eda a punto de volver a la victoria \u00abcomo nunca antes\u00bb; vivimos una \u00e9poca de oportunidades extraordinarias y de potencial ilimitado; los sue\u00f1os imposibles est\u00e1n ahora al alcance de la mano; estamos listos para desentra\u00f1ar los misterios del espacio, para liberar a la Tierra de los dolores de la enfermedad y para inventar las energ\u00edas, las industrias y las tecnolog\u00edas del ma\u00f1ana; el a\u00f1o que viene ser\u00e1 uno de los mejores que hayamos conocido jam\u00e1s; nunca deben creer en lo imposible; el futuro nos pertenece; \u00abla edad de oro de Estados Unidos comienza hoy\u00bb\u2026 <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Cuando afirma que \u00abninguna fuerza en la historia ha contribuido m\u00e1s al progreso de la condici\u00f3n humana que la libertad estadounidense\u00bb, <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> Trump retoma incluso el elemento central del r\u00e9gimen liberal radical hist\u00f3rico<\/a>, al tiempo que lo despoja de su universalismo y lo declina en una perspectiva nacional.<\/p>\n\n\n\n

El manifiesto de la contrarrevoluci\u00f3n publicado a principios de 2024 por Christopher Rufo, un influyente intelectual de la nueva derecha estadounidense, tambi\u00e9n llama a una revoluci\u00f3n a la inversa: \u00ablos conservadores deben afrontar el mundo tal y como es, un statu quo que no exige conservaci\u00f3n, sino reforma, incluso revuelta\u00bb. <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Este es tambi\u00e9n el enfoque del libertario Peter Thiel<\/a>, el m\u00e1s politizado de los empresarios que gravitan en torno a la administraci\u00f3n Trump. Le repugna la idea de un gobierno mundial inminente, basado en el deseo humano de paz y seguridad. Ante esta posibilidad, que \u00e9l asimila al Anticristo, su prioridad es identificar un katechon,<\/em> <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span> el elemento capaz de frenar la deriva globalista. Lo que puede parecer a priori<\/em> contraintuitivo es que Thiel no cree que este elemento deba ser \u00abuna mera fuerza de reacci\u00f3n\u00bb: al contrario, est\u00e1 convencido de que el globalismo solo puede conjurarse acelerando \u2014y no ralentizando\u2014 el ritmo del cambio.<\/p>\n\n\n\n

En otras palabras, no se sale del orden radical dando marcha atr\u00e1s, sino yendo siempre m\u00e1s lejos y a una velocidad creciente, sobre todo en el \u00e1mbito de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. M\u00e1s a\u00fan cuando, prosigue el empresario, \u00abla historia es una progresi\u00f3n inexorable\u00bb, de tal manera que \u00abparece inconcebible que podamos desaprender lo que hemos descubierto. El conocimiento se acumula: una vez revelado, es dif\u00edcil hacerlo desaparecer\u00bb. <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

La idea de una reconstrucci\u00f3n que solo podr\u00eda llegar una vez completada la obra de destrucci\u00f3n propia de la modernidad no es nueva. Julius Evola la hab\u00eda expresado mediante una met\u00e1fora \u2014\u00abmontar al tigre\u00bb\u2014 ya a principios de los a\u00f1os sesenta: \u00abcuando un ciclo de civilizaci\u00f3n llega a su fin\u00bb, escrib\u00eda, \u00abes dif\u00edcil lograr algo resisti\u00e9ndose, oponi\u00e9ndose directamente a las fuerzas en movimiento. La corriente es demasiado fuerte, nos arrastrar\u00eda\u00bb. Entonces, \u00abel principio a seguir puede ser el de dar rienda suelta a las fuerzas y los procesos de la \u00e9poca, sin dejar de mantenerse firmes y listos para intervenir cuando \u201cel tigre, que no puede abalanzarse sobre quien lo cabalga, se canse de correr\u201d\u00bb. <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Un ejercicio de realismo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

En las \u00faltimas tres d\u00e9cadas, esta tesis ha encontrado un nombre: el aceleracionismo. Ha sido retomada desde diversos frentes y puesta al servicio de proyectos pol\u00edticos a menudo opuestos. <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span> Aunque existen versiones de izquierda, su principal int\u00e9rprete, el fil\u00f3sofo brit\u00e1nico Nick Land, ha contribuido a desarrollarla hacia la derecha, elaborando una doctrina neorreaccionaria que, en su propio nombre de \u00abIlustraci\u00f3n oscura\u00bb, se presenta como una modernidad al rev\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n

El aceleracionismo comparte con el r\u00e9gimen liberal radical hist\u00f3rico la convicci\u00f3n de que el futuro encierra la soluci\u00f3n a todos los problemas y que bastar\u00eda con avanzar m\u00e1s r\u00e1pido \u2014progresar, en definitiva\u2014 para desbloquear todas las situaciones. Mientras que los partidarios de este orden act\u00faan as\u00ed para alcanzar su perfecci\u00f3n, los aceleracionistas, por su parte, profetizan, por el contrario, su colapso. Seg\u00fan ellos, de sus escombros podr\u00e1 surgir un mundo diferente y mejor. \u00bfEn qu\u00e9 ser\u00e1 diferente? \u00bfEn qu\u00e9 ser\u00e1 mejor? Ni ellos mismos sabr\u00edan decirlo: avanzan, sin la m\u00e1s m\u00ednima garant\u00eda de que la cat\u00e1strofe no nos haga pasar de Caribdis a Escila.<\/p>\n\n\n\n

Este cuestionamiento es tanto m\u00e1s crucial si se concede alguna importancia a la libertad.<\/p>\n\n\n\n

Si bien es cierto que el hombre, \u00abcompuesto por definici\u00f3n, solo es s\u00f3lido en forma de aleaciones\u00bb, es probable que su libertad sea ante todo fruto de ese \u00absutil equilibrio\u00bb del que habla el historiador y pol\u00edtico Lord Acton: <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span> paciencia, raz\u00f3n, sentido de los l\u00edmites, capacidad de compromiso, equilibrio de poderes.<\/p>\n\n\n\n

A pesar de sus buenas intenciones, la revoluci\u00f3n liberal no podr\u00e1 ofrecernos este tipo de libertad. Tampoco la obtendremos forzando el restablecimiento de una tradici\u00f3n que muchos \u2014al no haber tenido la oportunidad de vivirla\u2014 consideran ahora una abstracci\u00f3n. Menos a\u00fan la conseguiremos \u00abmontando al tigre\u00bb futurista, por muy emocionante que pueda parecer para algunos.<\/p>\n\n\n\n

De hecho, podr\u00edamos conseguirla haciendo exactamente lo contrario. Dentro de los l\u00edmites insuperables de la condici\u00f3n humana, por lo tanto necesariamente imperfecta, el conservadurismo puede triunfar mediante una antropolog\u00eda realista, admitiendo que los individuos son menos maleables de lo que esper\u00e1bamos y que sus contradicciones son m\u00e1s profundas, moderando sus impulsos ut\u00f3picos y llev\u00e1ndolos a enfrentarse a la inevitable tragedia de los dilemas. Se trata de concebir un pueblo adaptado a los seres humanos tal y como son realmente y dejar de pretender que, como en un gran cl\u00e1sico de la ciencia ficci\u00f3n, <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span> se adapten m\u00e1s bien al pueblo encantado de nuestros sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n

Las obras escritas en el esp\u00edritu del r\u00e9gimen liberal radical hist\u00f3rico suelen terminar con una nota triunfal, proponiendo soluciones brillantes y prediciendo un futuro radiante. <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Si queremos abstenernos de alabar remedios ineficaces y falsamente milagrosos, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s es posible proponer?<\/p>\n\n\n\n

Sobre el papel, solo se pueden esbozar soluciones abstractas: estas son insuficientes por definici\u00f3n, ya que la crisis a la que deben poner remedio ha sido generada por un exceso de abstracci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

De manera m\u00e1s concreta, el ant\u00eddoto contra los excesos de nuestra \u00e9poca \u2014el katechon<\/em>\u2014 no reside en una sola teor\u00eda macrosc\u00f3pica, sino en una mir\u00edada de hechos microsc\u00f3picos; en un trabajo humilde y oscuro de correcci\u00f3n y reequilibrio, un ejercicio cotidiano de realismo y escepticismo que reconcilia concretamente a los seres humanos con el pueblo donde viven.<\/p>\n\n\n\n

Esto consiste en un trabajo y un ejercicio opuestos a cualquier proyecto racional abstracto: estos \u00faltimos constituyen m\u00e1s bien un ant\u00eddoto contra el exceso de planificaci\u00f3n y un contrapeso a toda soluci\u00f3n pura, perfecta y deseable procedente del reino de las ideas.<\/p>\n\n\n\n

Para existir realmente, estos procedimientos deben vivirse, no pensarse. Por lo tanto, hay que abstenerse de prescribirlos por escrito.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

\u00bfPor qu\u00e9 los conservadores han empezado a desear la revoluci\u00f3n?<\/p>\n

Una pieza de doctrina firmada por Giovanni Orsina sobre una de las figuras m\u00e1s extra\u00f1as de nuestros tiempos extra\u00f1os: la contrarrevoluci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":17959,"featured_media":96763,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-editorials.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"staff":[282],"editorial_format":[1429],"serie":[],"audience":[],"geo":[172],"class_list":["post-96744","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica","staff-giovanni-orsina","editorial_format-pieces-de-doctrines","geo-americas"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":"default"},"yoast_head":"\nLa revoluci\u00f3n y su doble - El Grand Continent<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/19\/la-revolucion-y-su-doble\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La revoluci\u00f3n y su doble - El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u00bfPor qu\u00e9 los conservadores han empezado a desear la revoluci\u00f3n? 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