{"id":96468,"date":"2026-04-16T11:12:01","date_gmt":"2026-04-16T09:12:01","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=96468"},"modified":"2026-04-16T11:12:06","modified_gmt":"2026-04-16T09:12:06","slug":"que-quiso-hacer-sanchez-en-china-una-perspectiva-interna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/16\/que-quiso-hacer-sanchez-en-china-una-perspectiva-interna\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 quiso hacer S\u00e1nchez en China? Una perspectiva interna"},"content":{"rendered":"\n

Durante una gran ceremonia celebrada en el Gran Palacio del Pueblo, en Pek\u00edn, Xi Jinping declar\u00f3 con cierta solemnidad que el presidente del Gobierno espa\u00f1ol, Pedro S\u00e1nchez, se encontraba \u00aben el lado correcto de la Historia\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n

De trasfondo una delicada reconfiguracion de las relaciones internacionales en las que Espa\u00f1a, actuando como avanzadilla consciente de las posiciones europeas, busca fortalecer de manera significativa la colaboraci\u00f3n entre Europa y China, dejando atr\u00e1s a\u00f1os de desconfianza y recelo. <\/em><\/p>\n\n\n\n

\u00bfC\u00f3mo entender el proyecto de S\u00e1nchez de acercamiento en nombre de la ecolog\u00eda? Este texto, cuyos an\u00e1lisis son fundamentales para definir la pol\u00edtica espa\u00f1ola, revela un contexto general de la cuarta visita de S\u00e1nchez a China en cuatro a\u00f1os y c\u00f3mo los retos globales necesitan m\u00e1s que nunca como condici\u00f3n imprescindible un gran acuerdo de largo recorrido entre ambas potencias.<\/em><\/p>\n\n\n\n

El orden mundial vigente en las \u00faltimas d\u00e9cadas se encuentra en plena reconfiguraci\u00f3n y el horizonte estrat\u00e9gico europeo precisa ser reformulado. El retorno de las l\u00f3gicas imperiales \u2014nost\u00e1lgicas de un \u201cgran ayer\u201d glorioso\u2014en las dos grandes potencias nucleares, Rusia y Estados Unidos, junto al ascenso de China y la regresi\u00f3n democr\u00e1tica global, est\u00e1n redibujando en profundidad los contornos de dicho orden. <\/p>\n\n\n\n

La Uni\u00f3n Europea precisa leer acertadamente las nuevas tendencias globales y el poder inherente en la disposici\u00f3n espec\u00edfica de los elementos. <\/p>\n\n\n\n

Hay sobrados motivos para creer que el proyecto pol\u00edtico que representa la Uni\u00f3n Europea se encuentra sometido a un creciente cerco estrat\u00e9gico<\/em><\/a>. 
El incendio de Oriente Medio provocado por la guerra unilateral e ilegal de Estados Unidos e Israel contra Ir\u00e1n es el \u00faltimo episodio de dicha reconfiguraci\u00f3n. Y la energ\u00eda ha pasado a ocupar, una vez m\u00e1s en la historia, el centro del tablero. <\/p>\n\n\n\n

El Estrecho de Ormuz se ha convertido en dram\u00e1tico s\u00edmbolo del paso muy angosto no solo geogr\u00e1fico sino geopol\u00edtico, econ\u00f3mico y de seguridad, que supone la dependencia energ\u00e9tica de unos combustibles f\u00f3siles utilizados como vectores de poder. El contraataque iran\u00ed sobre las infraestructuras energ\u00e9ticas del Golfo y, sobre todo, el cierre del mencionado estrecho<\/a> \u2014por donde transita la mitad de las exportaciones mundiales de petr\u00f3leo\u2014 han situado al sistema econ\u00f3mico global al borde de un shock de grandes dimensiones. La disrupci\u00f3n del suministro ha sido descrita, de hecho, por la Agencia Internacional de la Energ\u00eda como potencialmente m\u00e1s grave que la crisis de 1973.\u00a0<\/p>\n\n\n\n

Es probable, por tanto, que la guerra provoque un profundo punto de inflexi\u00f3n en el sistema energ\u00e9tico mundial. Acelerar\u00e1 en el medio plazo el abandono de la dependencia del petr\u00f3leo y el gas, en especial en pa\u00edses asi\u00e1ticos que est\u00e1n viviendo una emergencia energ\u00e9tica<\/em> que afecta de lleno no s\u00f3lo a su econom\u00eda sino a su seguridad nacional. La raz\u00f3n es simple: las alternativas tecnol\u00f3gicas son ya una realidad tangible, est\u00e1n disponibles en generaci\u00f3n el\u00e9ctrica, edificaci\u00f3n y movilidad. Y, sin embargo, esta misma coyuntura revela con crudeza hasta qu\u00e9 punto esa gran transici\u00f3n necesita un nuevo impulso geopol\u00edtico que permita quebrar la estructura de dependencia f\u00f3sil que sigue atenazando a la mayor\u00eda de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n

Para Europa la lecci\u00f3n es clara y contundente. Tras la crisis derivada de la invasi\u00f3n rusa de Ucrania y tras la agresi\u00f3n militar a Ir\u00e1n, la pol\u00edtica energ\u00e9tica ya no puede pensarse solo en t\u00e9rminos de eficiencia y sostenibilidad clim\u00e1tica, sino como el eje central de la seguridad y la soberan\u00eda estrat\u00e9gica.\u00a0
Esta es, en \u00faltima instancia, la cuesti\u00f3n de fondo del este ensayo: en un momento en que la transici\u00f3n energ\u00e9tica empieza a perfilarse como una alternativa real al orden f\u00f3sil global, los centros de poder que se benefician de \u00e9l redoblan sus esfuerzos por prolongar su dominio econ\u00f3mico y geopol\u00edtico. Urge, en consecuencia, una reformulaci\u00f3n estrat\u00e9gica que sit\u00fae la energ\u00eda y el clima en el coraz\u00f3n del proyecto pol\u00edtico europeo. Y es que ya no se trata s\u00f3lo de preservar las bases naturales\/ clim\u00e1ticas de la existencia, sino de garantizar la autonom\u00eda material de nuestras sociedades en un mundo peligrosamente inestable.<\/p>\n\n\n\n

Hacia el caos clim\u00e1tico<\/h2>\n\n\n\n

El importante informe cient\u00edfico publicado en febrero de 2026, The risk of a hothouse Earth trajectory,<\/em> <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> ofrece una conclusi\u00f3n contundente a la vez que preocupante: tras doce meses consecutivos habiendo superado el incremento de la temperatura media de la atm\u00f3sfera en 1,5 grados, el objetivo m\u00e1s ambicioso fijado en el Acuerdo de Par\u00eds ha sido ya superado o lo ser\u00e1 en breve.<\/p>\n\n\n\n

Lo que es a\u00fan m\u00e1s grave, dada la actual din\u00e1mica de las emisiones globales y el contexto geopol\u00edtico internacional, hay muchas posibilidades de que el umbral de seguridad de los 2 grados se supere hacia 2045<\/a>. Y es que el incremento de la temperatura de la atm\u00f3sfera se ha acelerado. Mientras que entre 1880 y 1970 el aumento por d\u00e9cada fue de 0,05 grados y entre 1970 y 2010 de 0,19 grados, entre 2010 y 2025 ha sido ya de 0,31 grados, un salto significativo. De no mediar una reducci\u00f3n dr\u00e1stica de las emisiones globales en el horizonte temporal 2026-2035, algo relativamente poco probable a la vista de los d\u00e9biles compromisos adoptados por los grandes emisores, el incremento de los 2 grados su superar\u00e1 en apenas veinte a\u00f1os.\u00a0<\/p>\n\n\n\n

Ese escenario supondr\u00eda el fracaso de la Convenci\u00f3n Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Clim\u00e1tico (CMNUCC) aprobada en 1992 en la cumbre celebrada en R\u00edo de Janeiro. Dicha convenci\u00f3n ha vertebrado la respuesta clim\u00e1tica internacional, incluyendo el Protocolo de Kioto en 1997 y el Acuerdo de Par\u00eds en 2015.\u00a0<\/p>\n\n\n\n

Desde el primer informe de s\u00edntesis del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC por sus siglas en ingl\u00e9s), publicado en 1990, el umbral de los 2 grados ha sido la referencia que ha guiado a la comunidad cient\u00edfica. De hecho, cuando la CMNUCC formul\u00f3 su objetivo central de \u201cevitar una interferencia antropog\u00e9nica grave sobre el clima de la Tierra\u201d, ese nivel de aumento era el que defin\u00eda la interferencia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n

Respecto a la din\u00e1mica de las emisiones conviene destacar tres aspectos.<\/p>\n\n\n\n

Primero, once a\u00f1os despu\u00e9s del Acuerdo de Par\u00eds, \u00e9stas contin\u00faan aumentando, no se ha producido a\u00fan el punto de inflexi\u00f3n. Segundo, China principal emisor mundial, responsable de aproximadamente el 30 por ciento de las emisiones anuales, se ha fijado objetivos de mitigaci\u00f3n poco ambiciosos en el horizonte 2035, del orden del 7-10 por ciento respecto al m\u00e1ximo que alcance a lo largo de esta d\u00e9cada, por lo que su reducci\u00f3n ser\u00e1 \u201cneutralizada\u201d por los incrementos esperados en otros pa\u00edses intensivos en el uso de carb\u00f3n como India, Indonesia o Vietnam. Tercero, Estados Unidos, principal emisor en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos y segundo emisor en la actualidad, no s\u00f3lo se ha desentendido de sus responsabilidades adquiridas, sino que ha puesto en marcha una ofensiva contra los acuerdos clim\u00e1ticos y la transici\u00f3n energ\u00e9tica y en defensa del poder f\u00f3sil. 
<\/p>\n\n\n\n

Para el sistema f\u00f3sil, la Uni\u00f3n Europea, con sus pol\u00edticas clim\u00e1ticas y de transici\u00f3n energ\u00e9tica, se erige como un obst\u00e1culo prioritario a debilitar, cuando no a derribar.<\/p>Emilio Santiago, Jes\u00fas Casquete y Antxon Olabe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Como consecuencia de dichos factores, el escenario m\u00e1s realista entre 2026 y 2035 es una relativa meseta (plateau<\/em>) de las emisiones globales, o quiz\u00e1s una peque\u00f1a disminuci\u00f3n de las mismas, en lugar de la pronunciada curva de descenso que se precisar\u00eda para situar su trayectoria en una direcci\u00f3n compatible con los 2 grados. <\/p>\n\n\n\n

La trayectoria de emisiones entre 1980 y 2025 que finaliza en dicho punto, sit\u00faa como escenario m\u00e1s probable, dadas las actuales circunstancias, el denominado SSP2-4.5, l\u00ednea de color amarillo ocre, que conducir\u00eda a un incremento de la temperatura media a finales del presente siglo de 2,7 grados.\u00a0<\/p>\n\n\n\n

Otro mensaje importante que se desprende de la mencionada figura es que, como consecuencia del Acuerdo de Par\u00eds y de la transici\u00f3n energ\u00e9tica global, los dos peores escenarios clim\u00e1ticos, el SSP5-8.5 y el SSP3-7.0, contemplados por la comunidad de la ciencia del clima como posibles hace apenas una d\u00e9cada, se puede decir, con bastante seguridad, que han quedado descartados. Asimismo, tambi\u00e9n se desprende que, dada la situaci\u00f3n actual, acceder al escenario clim\u00e1tico m\u00e1s optimista, la l\u00ednea violeta SSP1-1.9, es ya virtualmente imposible.<\/p>\n\n\n\n

Partiendo de los actuales compromisos adoptados por los diferentes pa\u00edses, las modelizaciones llevadas a cabo tanto por la Agencia Internacional de la Energ\u00eda, como por el centro de investigaci\u00f3n Climate Tracker Initiative<\/em> prev\u00e9n tambi\u00e9n un ascenso de la temperatura a finales de este siglo en torno a los 2,7 grados sobre la existente en la \u00e9poca preindustrial. Y ello sin tener en cuenta los posibles efectos de retroalimentaci\u00f3n positiva que se pueden activar en el sistema clim\u00e1tico global, una vez que los umbrales 1,5 y 2,0 grados queden desbordados, que es lo que proporciona el t\u00edtulo al estudio arriba citado (The risk of a hothouse Earth trajectory<\/em>). Por ello, no es exagerado afirmar que la actual trayectoria conduce hacia el caos clim\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n

Transici\u00f3n energ\u00e9tica: una revoluci\u00f3n retrasada<\/h2>\n\n\n\n

Una de las paradojas del siglo XXI es que el agravamiento de la crisis clim\u00e1tica coincide con un avanzado nivel de madurez de las posibilidades tecnol\u00f3gicas para la descarbonizaci\u00f3n, prerrequisito fundamental \u2014aunque no \u00fanico\u2014 para estabilizar el clima planetario. La \u201crevoluci\u00f3n electrot\u00e9cnica\u201d, en t\u00e9rminos del centro de investigaci\u00f3n EMBER, est\u00e1 produciendo la transformaci\u00f3n energ\u00e9tica m\u00e1s disruptiva y prometedora desde la revoluci\u00f3n industrial.<\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, dicha revoluci\u00f3n est\u00e1 teniendo lugar con una generaci\u00f3n de retraso para poder cumplir con el mandato de la CMNUCC. Adem\u00e1s, se est\u00e1 viendo confrontada por poderosos intereses f\u00f3siles que han conformado un bloque hist\u00f3rico \u2014en el sentido gramsciano\u2014 de alcance internacional que trabaja incansablemente para hacer descarrilar dicha transici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

En las \u00faltimas d\u00e9cadas la energ\u00eda solar fotovoltaica, la energ\u00eda e\u00f3lica y, m\u00e1s recientemente, los sistemas de almacenamiento de bater\u00edas han conocido una de las curvas de abaratamiento de costes m\u00e1s impresionantes de la historia econ\u00f3mica de la energ\u00eda. En el 80 por ciento de las latitudes del mundo apuntar hoy con un panel al sol se ha convertido en la forma m\u00e1s econ\u00f3mica de generar electricidad.\u00a0<\/p>\n\n\n\n

A ello se a\u00f1ade la notable ampliaci\u00f3n de los procesos econ\u00f3micos electrificables en t\u00e9rminos coste-eficientes. Mientras que a comienzos de este siglo XXI apenas un 25 por ciento de los consumos energ\u00e9ticos finales eran electrificables, hoy alcanzan el 70 por ciento, incluyendo edificaci\u00f3n, movilidad y, de modo incipiente, algunos procesos industriales.<\/p>\n\n\n\n

Dos son las razones clave que explican esa disrupci\u00f3n en los costes. En primer lugar, la morfolog\u00eda de las tecnolog\u00edas es modular, lo que las hace muy sensibles a las econom\u00edas de escala que se obtienen con pol\u00edticas industriales decididas, una cualidad que hace de la descarbonizaci\u00f3n un cambio tecnol\u00f3gico m\u00e1s parecido al que supuso la inform\u00e1tica que al de las transiciones energ\u00e9ticas del pasado. En segundo lugar, el hecho de\u00a0 mover electrones es mucho m\u00e1s eficiente que quemar mol\u00e9culas. La electricidad obtenida del proceso fotovoltaico supone una ganancia en captaci\u00f3n de energ\u00eda solar de un orden de magnitud respecto a la fotos\u00edntesis.<\/p>\n\n\n\n

No estamos, por tanto, ante un peque\u00f1o avance ambiental, sino ante un cambio disruptivo en la historia de la energ\u00eda. <\/p>\n\n\n\n

Las potencias centrales del imperio de los combustibles f\u00f3siles contraatacan<\/h2>\n\n\n\n

El que los intereses del complejo f\u00f3sil se enfrenten no solo a un amplio cuestionamiento derivado de la crisis clim\u00e1tica y la contaminaci\u00f3n atmosf\u00e9rica de las ciudades, sino a una alternativa tecnol\u00f3gica superior en t\u00e9rminos costo-eficientes, ha desatado la furia en sus centros de poder pol\u00edtico: Washington, Mosc\u00fa y Riad. Por casualidad (\u00bfo no?), Rusia y Arabia Saud\u00ed est\u00e1n a la cola a nivel mundial en calidad democr\u00e1tica, seg\u00fan el \u00faltimo informe de 2026 del instituto de investigaci\u00f3n Varieties of Democracy<\/em>, de la Universidad de Gotemburgo (los puestos 162 y 167, respectivamente, de un total de 179 pa\u00edses). El proceso de autocratizaci\u00f3n que atraviesa Estados Unidos con Trump<\/a> lo ha llevado a ocupar el puesto 51, cuando en 2017 estaba veinte puestos por encima. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Se ha conformado, as\u00ed, una nueva Santa Alianza que persigue prolongar el control sobre una de las bases materiales que han sostenido la arquitectura geopol\u00edtica de los siglos XX y XXI. Y es que los combustibles f\u00f3siles han conformado, desde la revoluci\u00f3n industrial, la columna vertebral energ\u00e9tica que ha sostenido el desarrollo de la econom\u00eda-mundo. La transformaci\u00f3n en curso se percibe como una amenaza a ese dominio global.<\/p>\n\n\n\n

Para comprender en toda su dimensi\u00f3n lo que est\u00e1 en juego es preciso tener presentes algunos datos. Estados Unidos, con 20 millones de barriles diarios, es el primer pa\u00eds productor de petr\u00f3leo del mundo y el mayor productor de gas. Arabia Saud\u00ed, con 12 millones de barriles, el segundo, y Rusia, con 10 millones, el tercero, adem\u00e1s de ser la segunda potencia gas\u00edstica. <\/p>\n\n\n\n

No se trata solo mantener intactas rentas econ\u00f3micas y activos patrimoniales de gran magnitud. El gas y el petr\u00f3leo se utilizan como vectores de poder, es decir como instrumentos de coacci\u00f3n estrat\u00e9gica en un mundo en el que la mayor\u00eda de las naciones son dependientes de los combustibles f\u00f3siles. La actual crisis energ\u00e9tica, derivada del ataque norteamericano-israel\u00ed a Ir\u00e1n, constituye el en\u00e9simo ejemplo de la gran vulnerabilidad de los pa\u00edses obligados a importar petr\u00f3leo y gas. <\/p>\n\n\n\n

La magnitud de los intereses en juego es dif\u00edcil de exagerar. Seg\u00fan la organizaci\u00f3n experta en este \u00e1mbito Carbon Tracker Initiative<\/em>, el tama\u00f1o del capital f\u00f3sil mundial, incluyendo las reservas probadas comercialmente explotables, as\u00ed como las infraestructuras de oferta y demanda y los activos financieros implicados, supera los 90 billones (europeos) de d\u00f3lares, una cifra cercana PIB mundial. <\/p>\n\n\n\n

A la vista de las magnitudes econ\u00f3micas y los reajustes geopol\u00edticos implicados, se comprende que la descarbonizaci\u00f3n del sistema energ\u00e9tico global sea mucho m\u00e1s que un cambio tecnol\u00f3gico. Supone una profunda reorganizaci\u00f3n de las bases materiales del poder. De llevarse a cabo con \u00e9xito, supondr\u00eda el mayor proceso de descapitalizaci\u00f3n de la historia econ\u00f3mica por los ingentes recursos f\u00f3siles que se quedar\u00edan varados.<\/p>\n\n\n\n

Ninguna otra regi\u00f3n del globo ha llevado m\u00e1s lejos la posibilidad de combinar prosperidad econ\u00f3mica y descarbonizaci\u00f3n.<\/p>Emilio Santiago, Jes\u00fas Casquete y Antxon Olabe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

En los \u00faltimos a\u00f1os el n\u00facleo de la transici\u00f3n energ\u00e9tica se ha desplazado a Asia, concretamente a China. Tecnolog\u00edas dise\u00f1adas en su d\u00eda en los Estados Unidos y que, posteriormente, alcanzaron su madurez coste-eficiente en la Uni\u00f3n Europea gracias a las pol\u00edticas p\u00fablicas desplegadas por la Erneuerbare-Energien-Gesetz<\/em> del gobierno de coalici\u00f3n rojiverde <\/em>alem\u00e1n, han alcanzado en China su desarrollo industrial a gran escala. De hecho, el pa\u00eds asi\u00e1tico ejerce, no s\u00f3lo el liderazgo en innovaci\u00f3n, sino que domina entre el 60 y el 90 por ciento de la capacidad industrial global en tecnolog\u00edas clave como paneles solares y bater\u00edas, as\u00ed como el refinado de minerales cr\u00edticos. Adem\u00e1s, uno de cada dos coches vendidos en la actualidad en el mercado chino es ya el\u00e9ctrico.<\/p>\n\n\n\n

Mientras que el n\u00facleo duro del sistema f\u00f3sil se encuentra en Washington, Mosc\u00fa y Riad, el 80 por ciento de la humanidad incluyendo Europa, China, India, Jap\u00f3n y Corea del Sur, precisa importar la mayor parte de sus necesidades de petr\u00f3leo y gas. Quienes se benefician de las ingentes rentas y activos patrimoniales derivadas de los recursos f\u00f3siles se han conjurado para hacer fracasar por todos los medios la transici\u00f3n global de la energ\u00eda. Y la Uni\u00f3n Europea, con sus pol\u00edticas clim\u00e1ticas y de transici\u00f3n energ\u00e9tica, se erige como un obst\u00e1culo prioritario a debilitar, cuando no a derribar. Todos los medios invertidos en tal fin son bienvenidos por parte los valedores geopol\u00edticos de las energ\u00edas f\u00f3siles, incluida la inestimable colaboraci\u00f3n de formaciones populistas de derecha que han adquirido un peso espec\u00edfico incontestable en nuestro continente en el \u00faltimo cuarto de siglo.<\/p>\n\n\n\n

La \u00abf\u00f3sil-nostalgia\u00bb del populismo europeo<\/h2>\n\n\n\n

Los pa\u00edses neur\u00e1lgicos de las energ\u00edas f\u00f3siles, con Estados Unidos, Rusia y Arabia Saud\u00ed a la cabeza, no cabalgan solos en su af\u00e1n por truncar la transformaci\u00f3n del modelo energ\u00e9tico hacia modelos menos agresivos con el clima y con la salud de las personas. Cuentan con aliados relevantes en el propio seno de la Uni\u00f3n Europea, una suerte <\/strong>de quintacolumnistas del modelo f\u00f3sil. Nos referimos, claro est\u00e1, a las formaciones nacionalpopulistas que est\u00e1n protagonizando la regresi\u00f3n democr\u00e1tica en las sociedades liberales de nuestro entorno m\u00e1s inmediato.<\/p>\n\n\n\n

As\u00ed, entre 2000 y 2024, partidos de ese espectro ideol\u00f3gico participaron en un total de 28 gabinetes de 15 pa\u00edses europeos. En el Parlamento Europeo los grupos Patriots for Europe<\/em> (incluye a Fidesz, Rassemblement National, Vox o Chega), Europe of Sovereign Nations<\/em> (con Alternativa para Alemania como partido m\u00e1s destacado) y European Conservatives and Reformists<\/em> (con Fratelli d\u2019Italia y los polacos de Ley y Justicia como mascarones de proa) representan a una cuarta parte del electorado.<\/p>\n\n\n\n

Todos ellos comparten un hilo com\u00fan: su rechazo frontal al proyecto postnacional europeo, a esa aspiraci\u00f3n que se ha venido fraguando desde que, en 1951, con la pesadilla nazi y el Holocausto a\u00fan recientes, viese la luz la Comunidad Europea del Carb\u00f3n y el Acero con el Tratado de Par\u00eds. Lo que naci\u00f3 como una comunidad econ\u00f3mica desde intereses<\/em> compartidos ha ido avanzando hacia una unidad pol\u00edtica articulada en torno a unos principios y valores<\/em> comunes, como la separaci\u00f3n de poderes o el respeto del pluralismo.<\/p>\n\n\n\n

Hoy d\u00eda, los partidos populistas de derecha europeos, con el aval y la log\u00edstica de la administraci\u00f3n Trump y de no pocos tecno-oligarcas de su pa\u00eds, ponen palos en las ruedas de ese proyecto civilizatorio que representa la Uni\u00f3n Europea. Un ambicioso proyecto pol\u00edtico que descansa normativamente en el reconocimiento y preservaci\u00f3n de esa \u201cciudad entera\u201d (por tomar prestada la expresi\u00f3n del primer fil\u00f3sofo de nuestra civilizaci\u00f3n que nos leg\u00f3 obra escrita, de Plat\u00f3n) de casi 450 millones de personas. <\/p>\n\n\n\n

Las propuestas de los partidos de la derecha radical cuando est\u00e1n en la oposici\u00f3n, y sus pol\u00edticas cuando gobiernan, vienen presididas por una profunda animadversi\u00f3n a todo aquello que signifique avanzar en la preservaci\u00f3n de las bases naturales de existencia a partir de la evidencia cient\u00edfica disponible. El medio ambiente figura en sus programas y pol\u00edticas incrustado en un marco nacionalista y, la gran mayor\u00eda de las veces, negacionista del cambio clim\u00e1tico. Un marco nost\u00e1lgico de la hegemon\u00eda del carb\u00f3n y el petr\u00f3leo como motores de la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n

En Estados Unidos, Trump, el movimiento ultranacionalista MAGA y un Partido Republicano rendido a ambos, resultan elocuentes en ese sentido. El mismo d\u00eda de su toma de posesi\u00f3n como presidente en su segundo mandato, el 20 de enero de 2025, Trump firm\u00f3 un total de 26 \u00f3rdenes ejecutivas, m\u00e1s que cualquier predecesor suyo en la historia del pa\u00eds. Nunca un presidente estadounidense se hab\u00eda acercado tanto a la caracterizaci\u00f3n hobbesiana del monarca como alguien que \u201cpor naturaleza, siempre est\u00e1 dispuesto y es capaz [in potentia proxima<\/em>] de ejecutar actos de gobierno\u201d. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Varias de dichas \u00f3rdenes afectaban directamente a la agenda clim\u00e1tica-ambiental, siempre en aras de un supuesto \u201cinter\u00e9s nacional\u201d. As\u00ed, una orden anunciaba la retirada de los Estados Unidos del Acuerdo de Par\u00eds de 2015, y posteriormente de la propia CMNUCC. Otra posibilitaba \u201cmaximizar de forma eficiente y efectiva el desarrollo y la producci\u00f3n de los recursos naturales ubicados en los territorios tanto federales como estatales de Alaska\u201d, dando as\u00ed v\u00eda libre al \u201cdrill, baby, drill<\/em>\u201d. Una tercera aspiraba a potenciar el aprovechamiento de los recursos energ\u00e9ticos y naturales disponibles en territorios y aguas federales, incluidas tierras raras. Contemplaba, asimismo, una \u201celecci\u00f3n real del consumidor\u201d eliminando las barreras regulatorias a los veh\u00edculos de combusti\u00f3n; o lo que es lo mismo, renunciando al impulso del veh\u00edculo el\u00e9ctrico mediante \u201csubsidios injustos y otras distorsiones del mercado impuestas por el gobierno\u201d. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Los ep\u00edgonos de Trump en Europa surcan la misma senda negacionista y nost\u00e1lgica de los combustibles f\u00f3siles. El apartado dedicado a la pol\u00edtica energ\u00e9tica del programa de Alternativa para Alemania (AfD), de 2016, sostiene que el cambio clim\u00e1tico \u201cocurre desde que existe la Tierra\u201d y que \u201cel di\u00f3xido de carbono no es un contaminante, sino un integrante indispensable de todas las formas de vida\u201d. En abierta oposici\u00f3n al consenso cient\u00edfico, defiende que \u201cla pol\u00edtica clim\u00e1tica descansa en modelos clim\u00e1ticos hipot\u00e9ticos basados en simulaciones inform\u00e1ticas del IPCC\u201d.<\/p>\n\n\n\n

Los hom\u00f3logos espa\u00f1oles de la AfD insisten en la misma l\u00ednea. En su programa para las elecciones generales de 2023, Vox denunciaba a \u201clos lobbies de la religi\u00f3n clim\u00e1tica\u201d y al \u201cecologismo radical\u201d impuesto por las \u00e9lites de la Uni\u00f3n Europea y de los organismos transnacionales. Entre las medidas que propon\u00eda figuran seguir explotando los combustibles f\u00f3siles y revertir la prohibici\u00f3n adoptada por la Uni\u00f3n Europea de vender coches de gasolina y di\u00e9sel a partir de 2035, as\u00ed como extender la vida \u00fatil de las centrales nucleares existentes, siempre con el horizonte de \u201calcanzar la soberan\u00eda energ\u00e9tica\u201d. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Estos partidos suelen hacer una encendida defensa de fuentes de energ\u00eda derivadas de los combustibles f\u00f3siles en su calidad de materiales hundidos en las profundidades del territorio patrio. En cambio, seg\u00fan especula de forma sugerente (y provocadora) el investigador sueco Andreas Malm, las energ\u00edas renovables (sol, viento, agua, olas) fluyen de un lugar a otro.<\/p>\n\n\n\n

Las formaciones nacionalpopulistas que est\u00e1n protagonizando la regresi\u00f3n democr\u00e1tica en las sociedades liberales de nuestro entorno m\u00e1s inmediato.<\/p>Emilio Santiago, Jes\u00fas Casquete y Antxon Olabe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Con la salvedad parcial de la energ\u00eda hidr\u00e1ulica, no hay equivalente renovable a nuestro<\/em> carb\u00f3n, nuestro<\/em> petr\u00f3leo, nuestro<\/em> gas. Se trata \u201cde una herencia material ultraprofunda que resulta f\u00e1cil ligar a la m\u00edstica del nacionalismo patrio\u201d. Las reservas siempre estar\u00e1n bajo el suelo nacional, mientras que el flujo del que se nutren las renovables guarda un v\u00ednculo d\u00e9bil con la patria; no pertenecen a ning\u00fan lugar particular, carecen de ra\u00edces. Para estos partidos nacionalpopulistas \u201cla energ\u00eda solar y la e\u00f3lica son el jud\u00edo y el musulm\u00e1n de la energ\u00eda\u201d. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Los franceses de Agrupaci\u00f3n Nacional (RN) se ajustan a ese imaginario. En el programa presidencial de su candidata Marine Le Pen de 2022, RN apuesta por \u201cdetener los proyectos e\u00f3licos y desmantelar progresivamente los parques existentes\u201d. En Alemania la AfD entiende que la energ\u00eda e\u00f3lica presenta m\u00e1s inconvenientes que ventajas para humanos, animales y el paisaje. De ah\u00ed que proponga consultas ciudadanas sobre su construcci\u00f3n. En cambio, a modo de excepci\u00f3n que confirma la regla, para el Partido de la Libertad de Austria (FP\u00d6) \u201cla transformaci\u00f3n de nuestro sistema energ\u00e9tico hacia energ\u00edas locales y renovables constituye un elemento fundamental de una protecci\u00f3n clim\u00e1tica activa y es una exigencia de nuestro tiempo\u201d que permitir\u00eda a Austria consolidar una econom\u00eda descarbonizada en el horizonte de 2050. En cuanto a la energ\u00eda e\u00f3lica, el FP\u00d6 admite la construcci\u00f3n de parques e\u00f3licos, aunque solo all\u00ed donde se minimice su impacto sobre los n\u00facleos poblacionales y el medio ambiente. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

El mundo de ayer no va a regresar<\/h2>\n\n\n\n

Las instituciones de la Uni\u00f3n Europea no supieron interpretar adecuadamente la situaci\u00f3n internacional generada con la primera presidencia de Trump en 2017. Un abierto negacionista clim\u00e1tico en la Casa Blanca supon\u00eda un disruptivo punto de inflexi\u00f3n. Si, tal y como afirmaban los tres \u00faltimos secretarios generales de las Naciones Unidas, la comunidad de la ciencia y el Parlamento Europeo, la emergencia clim\u00e1tica era el problema llamado a definir el siglo XXI, lo correcto hubiese sido mantener una posici\u00f3n propia cuando, ese a\u00f1o 2017, Estados Unidos resete\u00f3 su pol\u00edtica exterior haciendo de la contenci\u00f3n hacia China el eje definidor de la misma (great power competition<\/em>).<\/p>\n\n\n\n

Europa se pleg\u00f3 a los nuevos vientos que llegaban del otro lado del Atl\u00e1ntico, en detrimento de una estrategia exterior centrada hasta entonces, en gran medida, en reconducir la crisis del clima e impulsar la transici\u00f3n de la energ\u00eda, algo solamente viable mediante una colaboraci\u00f3n constructiva con China. La Uni\u00f3n practic\u00f3 un seguidismo acr\u00edtico hacia un giro geopol\u00edtico cuyo fin no era otro que preservar la hegemon\u00eda mundial estadounidense, obstaculizando, cuando no impidiendo, el despegue econ\u00f3mico, tecnol\u00f3gico y militar del pa\u00eds asi\u00e1tico. No supo mantener una posici\u00f3n propia, aut\u00f3noma, desliz\u00e1ndose hacia una definici\u00f3n confusa de sus relaciones con Pek\u00edn, en las que prevalecer\u00eda la desconfianza derivada de lo que se calificaba como \u201crivalidad sist\u00e9mica\u201d. <\/p>\n\n\n\n

Mientras que Estados Unidos protagonizaba el citado a\u00f1o 2017 el segundo default <\/em>clim\u00e1tico (el primero tuvo lugar con el Protocolo de Kioto) abandonando el Acuerdo de Par\u00eds, Pek\u00edn proyectaba estabilidad geopol\u00edtica y se aten\u00eda a los compromisos internacionales. La raz\u00f3n era pr\u00edstina. China se hab\u00eda beneficiado como nadie de la globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica posterior a la finalizaci\u00f3n de la Guerra Fr\u00eda, en especial a ra\u00edz de su incorporaci\u00f3n a la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio en diciembre de 2001. El pa\u00eds asi\u00e1tico hab\u00eda sacado de la pobreza extrema a ochocientos millones de personas en cuatro d\u00e9cadas y hab\u00eda transitado desde los m\u00e1rgenes al centro del sistema econ\u00f3mico, industrial y comercial mundial. Era una naci\u00f3n interesada, en consecuencia, en preservar la relevancia de la red de relaciones institucionales que vertebraban el sistema internacional. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

De llevarse a cabo con \u00e9xito, la descarbonizaci\u00f3n supondr\u00eda el mayor proceso de descapitalizaci\u00f3n de la historia econ\u00f3mica.<\/p>Emilio Santiago, Jes\u00fas Casquete y Antxon Olabe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

La segunda presidencia de Trump ha agravado la desorientaci\u00f3n europea.<\/p>\n\n\n\n

La nueva doctrina definida por la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) dirige su hostilidad m\u00e1s afilada no ya hacia Pek\u00edn o Mosc\u00fa, sino, sorpresa, hacia el proyecto pol\u00edtico comunitario. Como resultado de ese asalto dial\u00e9ctico de la ESN y la posterior amenaza de ocupar Groenlandia, la br\u00fajula europea se encuentra todav\u00eda en modo shock respecto a c\u00f3mo perfilar su relaci\u00f3n con Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n

La desorientaci\u00f3n es consecuencia de la dificultad para superar la dependencia hacia Estados Unidos que se percibe en algunas capitales, singularmente Berl\u00edn. Prevalece una fuerte nostalgia de los buenos viejos tiempos<\/em>, en especial en las esferas conservadoras de Alemania.<\/p>\n\n\n\n

Esa nostalgia es, sin embargo, mera ilusi\u00f3n. El mundo de ayer no va a regresar. Las placas tect\u00f3nicas pol\u00edticas del coloso norteamericano se han desplazado irreversiblemente. Europa ha de aceptar de manera realista los hechos, abandonar toda ingenuidad y mirar hacia el futuro.<\/p>\n\n\n\n

No ser\u00e1 f\u00e1cil.<\/p>\n\n\n\n

Existe, por un lado, una muy importante agenda de seguridad y defensa en relaci\u00f3n con la guerra de agresi\u00f3n y desgaste de Rusia contra Ucrania, a la que Europa ha prestado acertadamente una gran atenci\u00f3n. En buena parte de los pa\u00edses comunitarios del Este y de Centroeuropa la percepci\u00f3n de inseguridad respecto a la Rusia neoimperial de Vladimir Putin condiciona de manera decisiva su orientaci\u00f3n estrat\u00e9gica.<\/p>\n\n\n\n

Reaccionar al cerco estrat\u00e9gico f\u00f3sil<\/h2>\n\n\n\n

La Uni\u00f3n Europea se ha situado desde hace m\u00e1s de tres d\u00e9cadas a la vanguardia mundial de la descarbonizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Ha sido y es un actor fundamental en la diplomacia clim\u00e1tica global. De hecho, ninguna otra regi\u00f3n del globo ha llevado m\u00e1s lejos la posibilidad de combinar prosperidad econ\u00f3mica y descarbonizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Desde 1990 hasta 2025, el PIB real europeo ha crecido un 70 ciento en t\u00e9rminos reales, mientras que sus emisiones de gases de efecto invernadero han disminuido un 37 por ciento. Un ejemplo emp\u00edrico de desacoplamiento protagonizado por cientos de millones de personas a lo largo de 35 a\u00f1os. Pese a que China ha tomado el testigo de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y la capacidad industrial verde, ning\u00fan otro lugar como Europa presenta una proporci\u00f3n tan relativamente equilibrada entre desarrollo econ\u00f3mico, desempe\u00f1o ambiental, justicia social y compromiso clim\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n

En los nuevos centros imperiales, la actual Casa Blanca y Mosc\u00fa, la Uni\u00f3n Europea se percibe como un proyecto pol\u00edtico que precisan debilitar al objeto de que su agenda de refundaci\u00f3n del orden mundial, basado en la completa dominaci\u00f3n en sus respectivas esferas de influencia, pueda hacerse realidad.<\/p>\n\n\n\n

En esta dif\u00edcil encrucijada la dependencia energ\u00e9tica constituye una seria vulnerabilidad estrat\u00e9gica.<\/p>\n\n\n\n

Pese a las numerosas experiencias del pasado, y pese a haber abierto el camino a la competitividad de las renovables en la primera d\u00e9cada de este siglo, la matriz energ\u00e9tica de la Uni\u00f3n Europea sigue dependiendo todav\u00eda en un 70 por ciento de los combustibles f\u00f3siles, la inmensa mayor\u00eda de ellos importados. Una vulnerabilidad econ\u00f3mica y de seguridad que ha regresado al primer plano a ra\u00edz de los efectos derivados de la guerra de Ir\u00e1n, cuando todav\u00eda estaba reciente el shock de oferta de gas provocado por la invasi\u00f3n de Rusia a Ucrania en 2022.<\/p>\n\n\n\n

El proyecto pol\u00edtico europeo se encuentra, as\u00ed, sometido a un creciente cerco estrat\u00e9gico por parte de dos potencias agresivas, que buscan, en el marco m\u00e1s amplio de una reconfiguraci\u00f3n del orden mundial, hacer descarrilar la transici\u00f3n de la energ\u00eda y as\u00ed preservar sus ingentes activos f\u00f3siles y el poder geopol\u00edtico que les proporciona.<\/p>\n\n\n\n

Europa precisa, en consecuencia, reformular sus relaciones internacionales para sobrevivir y prosperar en un mundo post-atlantista. Tras el retorno de las l\u00f3gicas imperiales encara el que posiblemente sea el mayor desaf\u00edo existencial que ha conocido en las siete d\u00e9cadas transcurridas desde sus or\u00edgenes.<\/p>\n\n\n\n

Ante este grave diagn\u00f3stico se impone una mirada realista.<\/p>\n\n\n\n

Ideas contra los imperios<\/h2>\n\n\n\n

La descalificadora y agresiva visi\u00f3n sobre Europa articulada por la ESN de Estados Unidos y las pulsiones imperiales moscovitas, surgen de respectivas corrientes muy profundas de la historia. Es preciso responder. Las siguientes ideas-fuerza pueden servir de gu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n

La primera, la Uni\u00f3n Europea ha de poner en marcha sin demora un salto cualitativo en su proceso de integraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Es imprescindible sortear la capacidad de veto y bloqueo interno que poseen las naciones sat\u00e9lites del Kremlin dentro de Europa, con Hungr\u00eda en un papel estelar; un pa\u00eds que, de la mano de un gobierno nacionalpopulista encabezado de forma ininterrumpida desde 2010 por Viktor Orb\u00e1n, ha derivado en el pa\u00eds de la Uni\u00f3n Europea con la democracia m\u00e1s defectuosa, seg\u00fan informes solventes sobre calidad democr\u00e1tica en el mundo. Dada la dificultad para acordar por unanimidad la respuesta a los bloqueos sistem\u00e1ticos ante crisis graves, la v\u00eda de la Cooperaci\u00f3n Estructurada Permanente recogida en el acervo comunitario parece la opci\u00f3n m\u00e1s viable. En esa direcci\u00f3n, la reciente creaci\u00f3n del E6 \u2014Alemania, Francia, Italia, Espa\u00f1a, Polonia y Holanda\u2014 para acelerar la toma de decisiones, la competitividad econ\u00f3mica y los avances en seguridad y defensa es una iniciativa muy prometedora que merece pleno apoyo.<\/p>\n\n\n\n

Quienes se benefician de las ingentes rentas y activos patrimoniales derivadas de los recursos f\u00f3siles se han conjurado para hacer fracasar por todos los medios la transici\u00f3n global de la energ\u00eda.<\/p>Emilio Santiago, Jes\u00fas Casquete y Antxon Olabe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

La segunda, los informes Draghi y Letta deben reorientar el presente y futuro econ\u00f3mico de Europa.<\/p>\n\n\n\n

Se necesita un impulso expansivo sin precedentes financiado con la emisi\u00f3n de eurobonos, tal y como se ha hecho \u00faltimamente con la ayuda a Ucrania. Una inyecci\u00f3n estructural de recursos que sirva para cubrir d\u00e9ficits cr\u00edticos en materia de seguridad y defensa europea, salvar la actual brecha tecnol\u00f3gica con China y Estados Unidos y contribuir a reforzar el modelo social del continente, ingrediente clave de la cohesi\u00f3n social y expresi\u00f3n m\u00e1xima de nuestros valores. Este enfoque econ\u00f3mico habr\u00eda de garantizar, asimismo, las inversiones requeridas por la Gran Adaptaci\u00f3n Clim\u00e1tica que tendr\u00e1 que  desplegarse en los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n

La tercera, tal y como ya hemos se\u00f1alado, Europa habr\u00eda de reformular sus relaciones internacionales.<\/p>\n\n\n\n

En un contexto que se desplaza aceleradamente hacia l\u00f3gicas de poder duro, no puede nadar sola asediada por depredadores imperiales y las relaciones con las denominadas potencias medias siendo necesarias, no son suficientes.<\/p>\n\n\n\n

China es hoy d\u00eda, tal y como se ha se\u00f1alado, un factor de estabilidad geopol\u00edtica y epicentro de la gran transformaci\u00f3n del sistema energ\u00e9tico. A la Uni\u00f3n Europea le interesa una aproximaci\u00f3n cooperativa de largo alcance estrat\u00e9gico con el pa\u00eds asi\u00e1tico, nucleada en torno a la transici\u00f3n energ\u00e9tica, la acci\u00f3n clim\u00e1tica responsable, relaciones comerciales en pie de igualdad y la defensa de un mundo basado en reglas, el multilateralismo y el sistema de Naciones Unidas.<\/p>\n\n\n\n

Finalmente, una consideraci\u00f3n desde la experiencia reciente de Espa\u00f1a. La econom\u00eda espa\u00f1ola ha mostrado estos \u00faltimos a\u00f1os un desempe\u00f1o notable con relaci\u00f3n al resto de pa\u00edses de la OCDE. Existe consenso en que, parte del \u00e9xito, ha sido gracias a su apuesta decidida por la transici\u00f3n energ\u00e9tica, en especial el formidable despliegue de energ\u00edas renovables desde 2018. Ello ha favorecido precios de la electricidad m\u00e1s competitivos, lo que a su vez ha contribuido a atraer grandes inversiones.<\/p>\n\n\n\n

Dicha apuesta no fue una improvisaci\u00f3n. Se formul\u00f3 dentro de un marco estrat\u00e9gico sobre clima y energ\u00eda situado, desde el primer momento, en el centro del proyecto pol\u00edtico del gobierno progresista de coalici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Tras casi ocho a\u00f1os de recorrido, dicha experiencia contiene ingredientes muy aprovechables para una Europa social y clim\u00e1ticamente comprometida. Y ahora que los tambores de la guerra han regresado a Oriente Medio, tambi\u00e9n para una cultura de la paz.<\/p>\n\n\n\n

El futuro acercamiento sino-europeo<\/h2>\n\n\n\n

El acercamiento de Europa a China que defendemos no supone compartir valores y modelos de sociedad. Supone compartir, de manera realista, intereses comunes derivados de la pertenencia a un mundo <\/em>lleno de turbulencias, conflictos y guerras <\/em>que, adem\u00e1s, se desliza son\u00e1mbulo hacia el desastre clim\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n

Europa es hija de la Ilustraci\u00f3n y de una Modernidad en la que los derechos individuales, las libertades pol\u00edticas, la formaci\u00f3n democr\u00e1tica de la voluntad popular, el Estado de derecho, la protecci\u00f3n de las minor\u00edas, la propiedad privada, la cohesi\u00f3n social y el respeto escrupuloso a los derechos humanos forman parte de un acervo civilizatorio en el que nos reconocemos con orgullo y al que no podemos renunciar. Sin embargo, lo anterior no nos proporciona un pedestal para considerar desde una posici\u00f3n de superioridad filos\u00f3fica o moral otros modelos de sociedad y otros valores.<\/p>\n\n\n\n

Se ha conformado, as\u00ed, una nueva Santa Alianza que persigue prolongar el control sobre una de las bases materiales que han sostenido la arquitectura geopol\u00edtica de los siglos XX y XXI.<\/p>Emilio Santiago, Jes\u00fas Casquete y Antxon Olabe<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Sin negar los numerosos tramos oscuros existentes en sus trayectorias hist\u00f3ricas, Europa y China son depositarias de dos antiguas civilizaciones. Como tales han visto ascender y colapsar imperios, dinast\u00edas y reg\u00edmenes pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n

Les une el respeto hacia el conocimiento surgido de la observaci\u00f3n emp\u00edrica de la naturaleza y el aprecio por la verdad, es decir hacia la ciencia, lo que el gran reformador y estratega Deng Xiaoping llamaba \u201c\u201dbuscar la verdad a partir de los hechos\u201d. Sus tradiciones culturales son diferentes, pero complementarias.<\/p>\n\n\n\n

La primera es heredera de la raz\u00f3n discursiva socr\u00e1tica, base de la orientaci\u00f3n ilustrada por la deliberaci\u00f3n democr\u00e1tica. La segunda es depositaria de un legado confuciano y tao\u00edsta basado en la armon\u00eda y el equilibrio entre la naturaleza y la sociedad, fuente de inspiraci\u00f3n, por tanto, para afrontar la crisis ecol\u00f3gica planetaria. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Ambas civilizaciones han conocido en sus territorios numerosas invasiones, guerras, cat\u00e1strofes, miseria y sufrimiento. Han aprendido por experiencia propia que nada hay m\u00e1s valioso que la paz, la prosperidad y la cohesi\u00f3n social de sus sociedades. Cuentan, por tanto, no s\u00f3lo con los recursos econ\u00f3micos, industriales y tecnol\u00f3gicos, sino cosmovisivos y de valores para aunar esfuerzos de cara a evitar que el mundo se adentre en una espiral de autodestrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

En otras palabras, los liderazgos pol\u00edticos, filos\u00f3ficos y culturales de China y Europa atesoran la experiencia hist\u00f3rica necesaria para mantener las luces largas a la hora de comprender las amenazas que afronta la humanidad en este turbulento siglo XXI, entre las que la emergencia clim\u00e1tica ocupa un lugar central.<\/p>\n\n\n\n

La nueva soberan\u00eda estrat\u00e9gica europea<\/h2>\n\n\n\n

Recapitulando nuestro an\u00e1lisis, defendemos que Europa se encuentra ante una convergencia de riesgos sist\u00e9micos que no admiten dilaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n

El riesgo clim\u00e1tico y el energ\u00e9tico no pueden pensarse como agendas separadas. Constituyen, en realidad, dos dimensiones complementarias de un mismo programa de emancipaci\u00f3n de alcance civilizatorio: la transici\u00f3n hacia un nuevo sistema energ\u00e9tico mundial cuya consecuci\u00f3n permitir\u00e1 tres logros hist\u00f3ricos. Primero, estabilizar una muy peligrosa trayectoria clim\u00e1tica planetaria; segundo, liberar inmensas posibilidades econ\u00f3micas de las que se beneficiar\u00e1n las mayor\u00edas sociales; y, tercero, apaciguar un sistema internacional crecientemente conflictivo como consecuencia del car\u00e1cter dominador con que se emplean los recursos f\u00f3siles. En otras palabras, pacificaci\u00f3n geopol\u00edtica, estabilidad clim\u00e1tica y fuerte impulso a la innovaci\u00f3n y el desarrollo econ\u00f3mico para beneficio de las mayor\u00edas sociales.<\/p>\n\n\n\n

En ese sentido, la reciente crisis desencadenada en el Golfo P\u00e9rsico ha actuado como recordatorio de una verdad inc\u00f3moda: mientras Europa dependa estructuralmente de flujos f\u00f3siles externos, su autonom\u00eda estrat\u00e9gica ser\u00e1 siempre relativa. Sin soberan\u00eda energ\u00e9tica Europa ser\u00e1 vulnerable ante potencias imperiales que han situado el concepto de \u201cdominaci\u00f3n\u201d en el centro de su doctrina energ\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n

La transici\u00f3n ha dejado de ser, en consecuencia, \u00fanicamente una pol\u00edtica clim\u00e1tica y econ\u00f3mica. Se sit\u00faa en el coraz\u00f3n mismo de la soberan\u00eda estrat\u00e9gica europea, al afectar al n\u00facleo mismo de nuestra seguridad. <\/p>\n\n\n\n

En este contexto, la relaci\u00f3n de Europa con China adquiere un significado renovado que trasciende la l\u00f3gica convencional de competencia entre potencias. Una cooperaci\u00f3n de largo recorrido y orientaci\u00f3n pragm\u00e1tica entre dos polos geopol\u00edticos, econ\u00f3micos y tecnol\u00f3gicos que concentran capacidades decisivas para evitar el caos clim\u00e1tico y reconfigurar el sistema energ\u00e9tico global. Europa aporta un marco normativo avanzado, una experiencia pionera en pol\u00edticas de descarbonizaci\u00f3n y un modelo social que integra cohesi\u00f3n y sostenibilidad. China, por su parte, dispone de la escala industrial, la capacidad de despliegue y el control de las cadenas de valor tecnol\u00f3gicas que hoy determinan el ritmo de la transici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

El inter\u00e9s de ambas converge, adem\u00e1s, en su vulnerabilidad compartida ante un orden f\u00f3sil que no s\u00f3lo no controlan, sino que se erige como grave amenaza a su seguridad. Se trata, por tanto, de ir articulando un eje sino europeo de responsabilidad clim\u00e1tica y cooperaci\u00f3n energ\u00e9tica, que permita acelerar la transici\u00f3n, esquivar los peores escenarios clim\u00e1ticos y contribuir al fortalecimiento del sistema multilateral y al papel central de las Naciones Unidas.<\/p>\n\n\n\n

En \u00faltima instancia, la cuesti\u00f3n es sencilla en su formulaci\u00f3n y decisiva en sus consecuencias: o Europa sit\u00faa la acci\u00f3n clim\u00e1tica y la soberan\u00eda energ\u00e9tica en el centro de su proyecto pol\u00edtico y de su acci\u00f3n exterior \u2014lo que pasa por replantear su relaci\u00f3n con China\u2014, o el creciente cerco estrat\u00e9gico f\u00f3sil por parte de Rusia y Estados Unidos nos abocar\u00e1 no s\u00f3lo al empobrecimiento relativo, sino a la continua dependencia y vulnerabilidad hacia un r\u00e9gimen energ\u00e9tico desestabilizador. Lo que podr\u00eda acabar provocando la involuci\u00f3n del proyecto pol\u00edtico europeo. <\/p>\n\n\n\n

Actuar con la escala, la ambici\u00f3n y la inteligencia estrat\u00e9gica que exige este momento hist\u00f3rico es, probablemente, la tarea m\u00e1s importante a la que se ha enfrentado la Uni\u00f3n Europea desde su fundaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

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