{"id":9597,"date":"2022-10-18T14:10:00","date_gmt":"2022-10-18T13:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=9597"},"modified":"2022-10-19T11:11:11","modified_gmt":"2022-10-19T10:11:11","slug":"hacia-donde-va-la-democracia-britanica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/10\/18\/hacia-donde-va-la-democracia-britanica\/","title":{"rendered":"\u00bfHacia d\u00f3nde va la democracia brit\u00e1nica?"},"content":{"rendered":"\n
Un refer\u00e9ndum del a\u00f1o 2016 que condujo a la salida de la Uni\u00f3n Europea, cuatro primeros ministros conservadores en seis a\u00f1os, la muerte de la reina Isabel II<\/a> tras un reinado de setenta a\u00f1os, una grave crisis econ\u00f3mica y social, tensiones en Escocia e Irlanda del Norte: el Reino Unido vive una inestabilidad sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. Esta cadena de acontecimientos cuestiona la solidez del sistema pol\u00edtico brit\u00e1nico, lejos de la imagen epinal de la \u00abmadre\u00bb de la democracia parlamentaria. Revela la profundidad de las convulsiones que se est\u00e1n produciendo silenciosamente desde hace a\u00f1os, en particular, el debilitamiento de los partidos pol\u00edticos tradicionales, la fragilidad de la uni\u00f3n de las naciones que componen el reino y la desconfianza de muchos votantes hacia las \u00e9lites y las instituciones, tanto europeas como brit\u00e1nicas.<\/p>\n\n\n\n La Constituci\u00f3n brit\u00e1nica se compone de una serie de leyes aprobadas en distintos momentos, desde la Magna Carta<\/em> de 2015 hasta la Ley de Salida de la UE de 2020, as\u00ed como de una serie de convenciones o normas no escritas que siguen los representantes de los tres poderes del Estado: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. En el ep\u00edtome del \u00abmodelo Westminster\u00bb, esta plasticidad ha permitido que la Constituci\u00f3n evolucione con el tiempo y se adapte a la evoluci\u00f3n pol\u00edtica y social del pa\u00eds. Su estabilidad, sin embargo, se basa en el principio del respeto a las convenciones por parte de sus representantes y, en particular, del gobierno de turno y, en un sentido m\u00e1s amplio, se basa en la confianza de los ciudadanos. <\/p>\n\n\n\n Sin embargo, desde el refer\u00e9ndum de la Uni\u00f3n Europea (UE), en 2016, ha surgido una serie de desaf\u00edos por parte de los gobiernos conservadores que suceden algunas de estas normas, escritas o no. La propia elecci\u00f3n de utilizar un refer\u00e9ndum, aunque no tuviera ning\u00fan valor jur\u00eddico te\u00f3rico en una democracia representativa, para tomar una decisi\u00f3n de tan amplias consecuencias, demuestra un menoscabo de la soberan\u00eda del Parlamento. La decisi\u00f3n de abandonar la UE no s\u00f3lo residi\u00f3 el 52 % de los votantes que participaron, sino que tambi\u00e9n arranc\u00f3 en contra de la opini\u00f3n de la mayor\u00eda de los diputados en ese momento. Esta contradicci\u00f3n fundamental entre la \u00abvoluntad del pueblo\u00bb y la soberan\u00eda parlamentaria explica tambi\u00e9n la largu\u00edsima secuencia que sigui\u00f3 en Westminster, bajo el mandato de Theresa May, durante el cual no surgi\u00f3 ninguna mayor\u00eda sobre las modalidades de salida de la UE ni sobre la permanencia o no en el mercado \u00fanico. S\u00f3lo las elecciones generales anticipadas de diciembre de 2019, en las que gan\u00f3 el partido conservador de Boris Johnson, rompieron el bloqueo, al mismo tiempo que impusieron un Brexit \u00abduro\u00bb y un acuerdo de libre comercio m\u00ednimo con la Uni\u00f3n Europea, que nunca estuvo previsto durante la campa\u00f1a del refer\u00e9ndum.<\/p>\n\n\n\n El Reino Unido vive una inestabilidad sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. Esta cadena de acontecimientos cuestiona la solidez del sistema pol\u00edtico brit\u00e1nico, lejos de la imagen epinal de la \u00abmadre\u00bb de la democracia parlamentaria. <\/p>PAULINE SCHNAPPER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n El Brexit tambi\u00e9n provoc\u00f3 el debilitamiento, al menos temporal, de otras instituciones como el Tribunal Supremo, al que los m\u00e1s celosos del Brexit acusan de oponerse a la voluntad popular cuando declar\u00f3 la necesidad de una votaci\u00f3n para activar el art\u00edculo 50 del Tratado de Lisboa, en enero de 2017, o cuando censur\u00f3 al gobierno de Johnson por suspender (\u00abprorrogar\u00bb) el Parlamento en septiembre de 2019 para evitar que los diputados se opusieran a una posible salida de la UE sin acuerdo.<\/p>\n\n\n\n El Brexit y, quiz\u00e1s, la transici\u00f3n mon\u00e1rquica tambi\u00e9n han acelerado las tensiones centr\u00edfugas entre las distintas partes del reino y plantean dudas sobre la unidad territorial del pa\u00eds. La reina Isabel II es respetada y admirada en todo el pa\u00eds y ha contribuido a mantener un cierto grado de cohesi\u00f3n, al menos simb\u00f3licamente<\/a>, a trav\u00e9s de su presencia regular en Escocia y, por ejemplo, durante su hist\u00f3rico viaje a Irlanda, en 2011, que simboliz\u00f3 la reconciliaci\u00f3n entre ambos pa\u00edses. Poco antes del refer\u00e9ndum de independencia de Escocia, en 2014, tambi\u00e9n les pidi\u00f3 a los votantes, a petici\u00f3n del primer ministro David Cameron, que pensaran bien su voto, aunque, por supuesto, su influencia en la elecci\u00f3n de los votantes escoceses, que finalmente rechazaron la independencia por un 55 %, no es medible. Sin embargo, el refer\u00e9ndum del Brexit, en el que los votantes escoceses sufragiaron, por amplia mayor\u00eda (62 %), a favor de permanecer en la UE, ha reabierto el debate sobre la independencia de Escocia en Europa. No es seguro que el nuevo rey Carlos pueda desempe\u00f1ar el mismo papel entre Inglaterra y Escocia. Ahora, el partido independentista (regional) que gobierna en Edimburgo, el SNP, anunci\u00f3 que quiere celebrar un nuevo refer\u00e9ndum en 2023, a pesar de la oposici\u00f3n del gobierno central, y le pide al Tribunal Supremo del Reino Unido que se lo permita, a pesar de que la Ley de Descentralizaci\u00f3n establece que los asuntos constitucionales son responsabilidad de Westminster. <\/p>\n\n\n\n El problema se plantear\u00e1 en t\u00e9rminos diferentes en Irlanda del Norte, donde las tensiones comunitarias entre unionistas (en su mayor\u00eda, protestantes) y nacionalistas (en su mayor\u00eda, cat\u00f3licos) tambi\u00e9n se han agudizado por el Brexit y, luego, por las tensiones en torno al Protocolo de Irlanda del Norte incluido en el acuerdo de retirada de la UE. El conjunto de Irlanda del Norte vot\u00f3 a favor de la permanencia en la Uni\u00f3n Europea, al igual que Escocia, pero de forma diferente seg\u00fan la comunidad: los votantes cat\u00f3licos votaron en un 85 % a favor de la permanencia en la UE, mientras que los protestantes votaron en un 60 % a favor de la salida, lo que provoc\u00f3 nuevas tensiones pol\u00edticas en la provincia. El acuerdo de salida aprobado por Boris Johnson, que prev\u00e9 controles aduanales entre Gran Breta\u00f1a (Inglaterra, Escocia y Gales) e Irlanda del Norte para evitar la imposici\u00f3n de una frontera f\u00edsica entre el norte y el sur de la isla que materialice la frontera de la UE, las ha exacerbado: los unionistas protestantes rechazan esta frontera simb\u00f3lica con el resto del pa\u00eds, lo que ha llevado a Boris Johnson y a Liz Truss a cuestionar el acuerdo con Bruselas y a presentar un proyecto de ley que lo violar\u00eda al eliminar unilateralmente los controles aduanales. Los protestantes bloquean ahora el funcionamiento de la nueva asamblea regional que se eligi\u00f3 en primavera, en la que, por primera vez, el Sinn Fein se impuso, lo que simboliza el cambio demogr\u00e1fico en la provincia, donde los cat\u00f3licos son mayor\u00eda ahora<\/a>. La reunificaci\u00f3n de Irlanda se ha convertido en una posibilidad real, al menos a largo plazo.<\/p>\n\n\n\n Los protestantes bloquean ahora el funcionamiento de la nueva asamblea regional que se eligi\u00f3 en primavera, en la que, por primera vez, el Sinn Fein se impuso, lo que simboliza el cambio demogr\u00e1fico en la provincia, donde los cat\u00f3licos son mayor\u00eda ahora. <\/p>PAULINE SCHNAPPER<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n El nivel de confianza de los ciudadanos brit\u00e1nicos en sus instituciones y en el personal pol\u00edtico ha disminuido dr\u00e1sticamente en las \u00faltimas d\u00e9cadas, tal y como demuestran la British Social Attitudes Survey<\/em> y la Hansard Society<\/em>. Por ejemplo, el n\u00famero de encuestados que \u00abcasi nunca\u00bb conf\u00eda en el gobierno ha pasado del 11 %, en 1986, al 34 %, en 2019. Por el contrario, el n\u00famero de personas que \u00abcasi siempre\u00bb o \u00abla mayor\u00eda de las veces\u00bb conf\u00edan en el gobierno ha ca\u00eddo del 38 % al 22 %, en 2016, y s\u00f3lo al 15 % en 2019. Los partidos est\u00e1n en el mismo barco: en 2019, el 50 % de los encuestados por IpsosMori consider\u00f3 que los principales partidos y pol\u00edticos no se preocupan por ellos. En 2019, el 72 % de los encuestados consider\u00f3 que el sistema pol\u00edtico \u00abnecesita una mejora urgentemente\u00bb, frente al 50 % de principios de los a\u00f1os 90. Esta desconfianza va acompa\u00f1ada de una demanda de democracia m\u00e1s participativa y, al menos hasta 2016, de una democracia m\u00e1s directa. Cabe destacar que la ca\u00f3tica experiencia del Brexit ha atenuado ligeramente el entusiasmo de los brit\u00e1nicos por un refer\u00e9ndum.<\/p>\n\n\n\n La crisis de legitimidad no facilita la tarea de los partidos pol\u00edticos tradicionales. Desde los a\u00f1os 80 y 90, se enfrentan a una crisis de activismo, por un lado, y a una p\u00e9rdida de atractivo electoral, por otro. Esto ha tenido lugar en un contexto de mayor volatilidad electoral, acentuada por el refer\u00e9ndum del Brexit, que hizo estallar las distinciones ideol\u00f3gicas habituales entre los partidos <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>. El tradicional sistema bipartidista del Reino Unido, enmarcado en el sistema de votaci\u00f3n por mayor\u00eda, que favorece a los principales partidos nacionales (o a los partidos con una fuerte base regional que tienen probabilidades de salir victoriosos en esas circunscripciones), se ha debilitado por la aparici\u00f3n moment\u00e1nea o sostenida de terceros partidos. Adem\u00e1s de los partidos nacionalistas escoceses y galeses, que se han fortalecido a costa de los laboristas, el Partido Liberal Dem\u00f3crata tambi\u00e9n se ha fortalecido a nivel nacional. Ha disfrutado de un renacimiento desde la d\u00e9cada de 1980, al participar en un gobierno de coalici\u00f3n con los conservadores entre 2010 y 2015, antes de experimentar otro eclipse hasta 2019, y, ahora, al aprovechar los reveses del gobierno para ganar algunos esca\u00f1os en las elecciones parciales. Esto es especialmente cierto en el caso del UKIP, casi desaparecido y que gan\u00f3 la batalla del Brexit sin apenas esca\u00f1os en el Parlamento de Westminster, simplemente al presionar al partido conservador para que celebrara un refer\u00e9ndum sobre la salida de la Uni\u00f3n Europea y al conseguir halagadores \u00e9xitos en las elecciones europeas de los a\u00f1os 2000 y 2010. <\/p>\n\n\n\n\u00bfUna constituci\u00f3n debilitada?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
\u00bfEl reino desunido?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Inestabilidad pol\u00edtica y tentaci\u00f3n populista<\/strong><\/h2>\n\n\n\n