{"id":95540,"date":"2026-04-08T05:00:00","date_gmt":"2026-04-08T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=95540"},"modified":"2026-04-07T23:30:54","modified_gmt":"2026-04-07T21:30:54","slug":"la-mutacion-climatica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/","title":{"rendered":"La mutaci\u00f3n clim\u00e1tica"},"content":{"rendered":"\n

La Tierra inhabitable: matriz de una nueva condici\u00f3n humana<\/h2>\n\n\n\n

El calentamiento global no es una hip\u00f3tesis, es una realidad. Sus impactos ya no son un pron\u00f3stico lejano, sino acontecimientos que se producen aqu\u00ed y ahora: temperaturas extremas, inundaciones, olas de sequ\u00eda…<\/p>\n\n\n\n

El impacto del cambio clim\u00e1tico es cada vez m\u00e1s brutal: aceleraci\u00f3n del calentamiento y otras degradaciones ecol\u00f3gicas, desde alteraciones de la atm\u00f3sfera hasta las que afectan a las corrientes marinas, pasando por cambios en las pr\u00e1cticas sociales y nuevas formas de producci\u00f3n y consumo.<\/p>\n\n\n\n

El impacto de las transformaciones que provoca es, a su vez, violento: movilizaciones, resistencias, conflictos y luchas de poder se despliegan en torno a la cuesti\u00f3n del clima y los proyectos de transformaci\u00f3n hacia una econom\u00eda baja en carbono \u2014sin olvidar las consecuencias imprevistas de la transformaci\u00f3n, en forma de choques industriales y tecnol\u00f3gicos, cambios en el mundo laboral, nuevas desigualdades y cambios culturales\u2026<\/p>\n\n\n\n

El choque del Antropoceno <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> no afecta solo al futuro pol\u00edtico o econ\u00f3mico de uno o varios pa\u00edses, sino a la propia habitabilidad <\/em>de la Tierra. Se trata de una crisis del engendramiento<\/em>, como escribi\u00f3 Latour. Esta nueva era se caracteriza por el v\u00ednculo \u00edntimo entre el desarrollo humano desigual y las crisis ecol\u00f3gicas, pero tambi\u00e9n por las interconexiones entre estas crisis: clima, biodiversidad, agua, oc\u00e9anos, pl\u00e1stico, contaminaci\u00f3n qu\u00edmica, etc. No se puede aislar el clima de estos otros problemas: por un lado, debido a los efectos retroactivos entre ellos, por ejemplo, cuando la p\u00e9rdida de biodiversidad en un mundo en sobrecalentamiento reduce a\u00fan m\u00e1s las capacidades de absorci\u00f3n de los sistemas naturales; por otro lado, porque existen contradicciones entre las soluciones, por ejemplo, cuando los monocultivos energ\u00e9ticos agravan la p\u00e9rdida de biodiversidad o los problemas relacionados con el agua.<\/p>\n\n\n\n

Ante la profunda transformaci\u00f3n de nuestro mundo, ya no podemos plantearnos una transici\u00f3n ordenada y gradual, por al menos dos razones: el contexto <\/em>de esta mutaci\u00f3n \u2014es decir, un mundo en crisis atravesado por conflictos crecientes, en un cambio geopol\u00edtico<\/em> sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial\u2014 y las amenazas existenciales contra la democracia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n

A diferencia de la d\u00e9cada de 1990, cuando la gobernanza clim\u00e1tica surg\u00eda en el optimismo casi ingenuo de la posguerra fr\u00eda, la b\u00fasqueda de soluciones se desarrolla hoy en un contexto de brutal retorno de la geopol\u00edtica. Este realineamiento redibuja la globalizaci\u00f3n a lo largo de nuevas l\u00edneas de fractura, a la vez pol\u00edticas, ideol\u00f3gicas y econ\u00f3micas.<\/p>\n\n\n\n

A este cambio geopol\u00edtico se suma un segundo choque, esta vez democr\u00e1tico, con el aumento de las desigualdades, la feudalizaci\u00f3n del espacio p\u00fablico en la era digital, el fin de un mundo com\u00fan y de un futuro compartido y abierto.<\/p>\n\n\n\n

La mutaci\u00f3n clim\u00e1tica alimenta directamente las dislocaciones del mundo, cuando los fen\u00f3menos extremos azotan a las poblaciones o cuando las pol\u00edticas de transici\u00f3n mal concebidas debilitan el tejido social.<\/p>\n\n\n\n

Tambi\u00e9n se entrelaza, de forma m\u00e1s subrepticia, con otras crisis: cuando el dinero de los combustibles f\u00f3siles alimenta la desinformaci\u00f3n y nutre a los movimientos autoritarios, cuando las guerras aceleran las emisiones de carbono, o cuando la carrera armament\u00edstica relega el clima a un segundo plano, o incluso a un tercero. En la cuesti\u00f3n clim\u00e1tica se juega, por tanto, tambi\u00e9n la cuesti\u00f3n de la posibilidad de un futuro democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n

Se trata, pues, de vincular la cuesti\u00f3n clim\u00e1tica, no solo a los temas ecol\u00f3gicos y planetarios, sino tambi\u00e9n a los geopol\u00edticos, sociales y democr\u00e1ticos; en definitiva, de volver a situar el clima en el centro de una reflexi\u00f3n m\u00e1s amplia sobre los cambios contempor\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n

Ante la profunda transformaci\u00f3n de nuestro mundo, ya no podemos plantearnos una transici\u00f3n ordenada y gradual.<\/p>Stefan Aykut y Amy Dahan<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

La mutaci\u00f3n clim\u00e1tica: un problema p\u00fablico mundial<\/h2>\n\n\n\n

Lo que denominamos la mutaci\u00f3n clim\u00e1tica <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> no se reduce a un problema t\u00e9cnico de descarbonizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Se trata de un problema planetario, que nos obliga a reconsiderar nuestras relaciones sociales con los seres vivos y la naturaleza. As\u00ed, Marc-Andr\u00e9 Selosse escribe, por ejemplo, que hay que considerar la biodiversidad como un humanismo<\/em>, t\u00edtulo de su \u00faltima obra. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> Si bien el clima es uno de los problemas de nuestra \u00e9poca, ya no podemos tratarlo de forma aislada. Otras crisis igualmente importantes ocupar\u00e1n regularmente el espacio p\u00fablico, que se relacionan con el problema clim\u00e1tico y complican su resoluci\u00f3n, y que habr\u00e1 que abordar al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, los esfuerzos de transformaci\u00f3n hacia una econom\u00eda baja en carbono producen numerosos efectos perversos.<\/p>\n\n\n\n

A los fen\u00f3menos ya conocidos \u2014riesgos tecnol\u00f3gicos, contaminaci\u00f3n, crisis sanitarias\u2014 se suma ahora una nueva capa de efectos inesperados, producidos por soluciones siempre parciales, que desplazan o recrean los problemas en otros lugares: <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> la deforestaci\u00f3n ligada a los biocombustibles, la contaminaci\u00f3n por part\u00edculas finas del di\u00e9sel, que sigue promocion\u00e1ndose como \u00ablimpio\u00bb, las sustancias qu\u00edmicas persistentes procedentes de productos sustitutivos, etc.<\/p>\n\n\n\n

Esto pone en tela de juicio nuestra visi\u00f3n de nosotros mismos y cuestiona nuestra organizaci\u00f3n social y pol\u00edtica. \u00bfC\u00f3mo adaptarnos a este \u00abr\u00e9gimen clim\u00e1tico\u00bb del que ya habl\u00e1bamos en 2007 <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span> para analizar c\u00f3mo se hab\u00eda construido el clima como un problema p\u00fablico mundial? Bruno Latour, por ejemplo, hab\u00eda ampliado este concepto para convertirlo en el marco de una nueva condici\u00f3n humana<\/em> frente al cambio clim\u00e1tico. \u00bfDebemos convertirnos, como escribe Dipesh Chakrabarty, en una civilizaci\u00f3n que piense a muy largo plazo y en sus variedades geogr\u00e1ficas, para asegurar la supervivencia de la especie humana? \u00bfHay que replantearse el concepto de libertad individual, para construir una capacidad de acci\u00f3n colectiva frente a la crisis clim\u00e1tica? Sea como fuere, ya no hay futuros \u00abno radicales\u00bb, ni posibilidad de mantener, m\u00e1s o menos, un statu quo ante<\/em>. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n\n\n

\n \n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n <\/picture>\r\n \n
El astronauta de la NASA y comandante de la misi\u00f3n Artemis II, Reid Wiseman, mira a trav\u00e9s de una de las ventanas principales de la cabina de la nave espacial Ori\u00f3n, con la vista puesta en la Tierra, mientras la tripulaci\u00f3n se dirige hacia la Luna. \u00a9 NASA\/UPI\/Artemis II<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Transformaci\u00f3n en lugar de transici\u00f3n: repolitizar la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica<\/h2>\n\n\n\n

La invasi\u00f3n rusa de Ucrania, las guerras comerciales, el imperialismo depredador de Trump desde Venezuela hasta Groenlandia, y hoy los furores de la guerra en Ir\u00e1n, ponen al descubierto los contornos de un mundo nuevo, fruto de una transformaci\u00f3n desordenada y desigual, atravesado por fuerzas contradictorias y numerosos conflictos.<\/p>\n\n\n\n

Ha llegado la hora de construir muros, cerrar fronteras, del nacionalismo y el proteccionismo, incluso en Europa.<\/p>\n\n\n\n

Cualquier an\u00e1lisis de la posibilidad de una transici\u00f3n hacia econom\u00edas y modos de vida descarbonizados debe, por tanto, tener en cuenta los riesgos constantes de un retroceso, riesgos que crecen a medida que se intensifican las presiones de transformaci\u00f3n sobre los sectores industriales y las poblaciones. Sin embargo, hay que se\u00f1alar que todas estas din\u00e1micas pol\u00edticas y sociales siguen estando demasiado a menudo ausentes del universo mental de los escenarios del IPCC. Los modelos tecnoecon\u00f3micos, que dominan los debates clim\u00e1ticos, siguen bas\u00e1ndose fundamentalmente en la idea de que bastar\u00e1 con una transici\u00f3n impulsada por el mercado y la tecnolog\u00eda. Sin embargo, este paradigma est\u00e1 superado.<\/p>\n\n\n\n

Dos grandes narrativas dominan hoy en d\u00eda los discursos sobre la transformaci\u00f3n hacia una econom\u00eda baja en carbono.<\/p>\n\n\n\n

La primera narra una \u00abtransici\u00f3n ya en marcha, inevitable\u00bb, impulsada por la modernizaci\u00f3n ecol\u00f3gica, el capitalismo verde y la l\u00f3gica de los mercados de carbono. Una aut\u00e9ntica ficci\u00f3n de la transici\u00f3n que, al \u00abcisma de la realidad\u00bb descrito en Gouverner le Climat<\/em>, ha sustituido el \u00abcisma de la descarbonizaci\u00f3n\u00bb. Este relato de car\u00e1cter incantatorio cobr\u00f3 impulso tras el Acuerdo de Par\u00eds y se ha impuesto en las COP.<\/p>\n\n\n\n

El trumpismo no es un par\u00e9ntesis, es una amenaza sist\u00e9mica.<\/p>Stefan Aykut y Amy Dahan<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Por el contrario, un segundo relato defiende la idea de una \u00abtransici\u00f3n imposible\u00bb, alegando que tal cambio nunca ha tenido lugar en el pasado y que la aparici\u00f3n de una nueva fuente de energ\u00eda nunca sustituye a la antigua, sino que, por el contrario, la estimula mediante nuevos usos, en una historia simbi\u00f3tica de las energ\u00edas. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> Mencionemos tambi\u00e9n la opci\u00f3n obstruccionista de la transici\u00f3n imposible, por considerarse pol\u00edticamente inadmisible.<\/p>\n\n\n\n

Estos dos relatos, en realidad, despolitizan el debate.<\/p>\n\n\n\n

Ambos ignoran tanto el cambio geopol\u00edtico como las luchas sociales y pol\u00edticas a escala nacional, y conceden un lugar excesivo a la tecnolog\u00eda, como si ella sola determinara nuestro destino. Sin embargo, la transformaci\u00f3n ecol\u00f3gica es todo lo contrario: compleja, contradictoria, atravesada por divisiones geopol\u00edticas y fracturas sociales.<\/p>\n\n\n\n

Por eso hay que distinguir los conceptos de transici\u00f3n <\/em>y transformaci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n\n\n\n

El concepto de transici\u00f3n remite a proyectos tecnocr\u00e1ticos, a menudo de apariencia apol\u00edtica, de descarbonizaci\u00f3n mediante la mera sustituci\u00f3n de un r\u00e9gimen energ\u00e9tico por otro.<\/p>\n\n\n\n

El concepto de transformaci\u00f3n designa procesos m\u00e1s amplios de cambio social, que abarcan sistemas pol\u00edticos, reg\u00edmenes sociot\u00e9cnicos y relaciones con el mundo natural, los cuales son conflictivos, no lineales y siguen siendo siempre reversibles y abiertos.<\/p>\n\n\n\n

El clima en la trampa del espect\u00e1culo de las crisis<\/h2>\n\n\n\n

No podemos reducir la crisis actual a la cuesti\u00f3n clim\u00e1tica. El cambio geopol\u00edtico constituye un elemento absolutamente central de la transformaci\u00f3n en curso.<\/p>\n\n\n\n

El trumpismo no es un par\u00e9ntesis, es una amenaza sist\u00e9mica.<\/p>\n\n\n\n

Timothy Snyder ya nos hab\u00eda advertido en The Road to Unfreedom<\/em>: las desigualdades se han vuelto demasiado profundas como para creer en un futuro com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n

En 2016, la brecha entre el 0,1 % m\u00e1s rico y el resto de los estadounidenses hab\u00eda vuelto al nivel de 1929.<\/p>\n\n\n\n

Algunos dirigentes se ven tentados a recurrir a lo que Snyder ha denominado una \u00abpol\u00edtica de la eternidad\u00bb, <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> que desv\u00eda la atenci\u00f3n del presente, de los problemas concretos y de las exigencias democr\u00e1ticas, para encerrar a los ciudadanos en un espect\u00e1culo permanente de crisis<\/a> y un relato glorificado del pasado. El resultado es: Make America Great Again<\/em>.<\/p>\n\n\n\n

En otra variante, como escribi\u00f3 de forma excepcionalmente premonitoria Bruno Latour en O\u00f9 Atterrir  ?<\/em> (2017), las \u00e9lites se separan<\/em>, negando toda implicaci\u00f3n en la ciudad y todo v\u00ednculo con el bien com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n

En ambos casos, la responsabilidad pol\u00edtica desaparece: el Estado ya no busca mejorar las condiciones de vida, sino perpetuar el orden establecido por el relato, el miedo y la guerra.<\/p>\n\n\n\n

Lo que llamamos cambio clim\u00e1tico ha reavivado la idea de la finitud planetaria. El desarrollo ilimitado, pilar ideol\u00f3gico del neoliberalismo, choca ahora con los l\u00edmites de la Tierra \u2014tanto f\u00edsicos como sociales\u2014 establecidos cient\u00edficamente y negociados en las COP sobre clima y biodiversidad. Est\u00e1 surgiendo un nuevo tipo de capitalismo, basado en la escasez, la competencia y la exclusi\u00f3n. De hecho, la feudalizaci\u00f3n del espacio p\u00fablico tambi\u00e9n se explica por un capitalismo digital que hoy en d\u00eda experimenta una inquietante convergencia entre los intereses de las empresas de combustibles f\u00f3siles y los de los gigantes tecnol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n

En la era del \u00abAmerica First\u00bb, nos encontramos inmersos en un entorno fragmentado e impredecible, atravesado por rivalidades cruzadas en las que las l\u00edneas de fractura no siempre oponen a bandos claramente definidos.<\/p>\n\n\n\n

Una pluralidad incompatible de visiones atraviesa cada sociedad y cada regi\u00f3n del mundo.<\/p>\n\n\n\n

El clima entra entonces en el terreno de las polarizaciones culturales y pol\u00edticas.<\/p>Stefan Aykut y Amy Dahan<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

La crisis clim\u00e1tica es una crisis democr\u00e1tica<\/h2>\n\n\n\n

La crisis clim\u00e1tica pone en tela de juicio el modelo de democracia planetaria e intergeneracional: cada inacci\u00f3n hoy \u2014sobre todo en los grandes pa\u00edses industrializados\u2014 reduce dr\u00e1sticamente las posibilidades de vida en todo el planeta y los espacios de libertad de las generaciones futuras. Por esta raz\u00f3n, el \u00e1mbito de la ONU \u2014\u00fanico lugar donde puede expresarse una apariencia de democracia planetaria\u2014 sigue siendo relevante.<\/p>\n\n\n\n

La dimensi\u00f3n temporal de la crisis es esencial, ya que implica que la descarbonizaci\u00f3n avance lo suficientemente r\u00e1pido como para preservar la libertad de acci\u00f3n de las generaciones futuras. Sin embargo, la gobernanza multilateral es una f\u00e1brica de lentitud. Esta lentitud de las democracias a la hora de llevar a cabo la transici\u00f3n pone profundamente en tela de juicio nuestros modelos pol\u00edticos. Varios polit\u00f3logos ven en ello un \u00abtecho de cristal\u00bb de las democracias ante la crisis ecol\u00f3gica, vinculado a su profunda dependencia del crecimiento. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n\n\n

\n \n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n <\/picture>\r\n \n
En esta fotograf\u00eda tomada por un miembro de la tripulaci\u00f3n de Artemis II a trav\u00e9s de la ventanilla de la nave espacial Ori\u00f3n, la Tierra destaca en la oscuridad del espacio. \u00a9 NASA\/UPI\/Artemis II<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Esta constataci\u00f3n es preocupante para el futuro, sobre todo porque la transformaci\u00f3n se est\u00e1 convirtiendo en un terreno de enfrentamientos y rivalidades sist\u00e9micas: una feroz batalla por los mercados bajos en carbono, comparaciones permanentes entre reg\u00edmenes en cuanto a su capacidad para transformar la econom\u00eda. La supuesta \u00abeficacia\u00bb del autoritarismo chino se contrapone aqu\u00ed a menudo a la inercia democr\u00e1tica. Y con raz\u00f3n: China instal\u00f3 en 2023, en un solo a\u00f1o, tantos p\u00e1neles solares como Estados Unidos en 20 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n

El resultado de esta confrontaci\u00f3n depender\u00e1 de la capacidad de las democracias para superar la doxa neoliberal y desarrollar los medios de acci\u00f3n necesarios para alinear la econom\u00eda con los imperativos ecol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n

No obstante, cuentan con una ventaja importante frente a las autocracias: su legitimidad se basa en los procedimientos, el voto y la alternancia pol\u00edtica. Esto alimenta unas sociedades civiles vivas, unos medios de comunicaci\u00f3n libres, unas ciencias aut\u00f3nomas, unos contrapoderes, tantos resortes de an\u00e1lisis y de reflexividad colectiva que favorecen una presi\u00f3n desde abajo<\/em> a favor del cambio. En democracia, las sociedades cuentan. Desde este punto de vista, y a largo plazo, la desventaja est\u00e1 m\u00e1s bien del lado de las autocracias.<\/p>\n\n\n\n

Por una \u00abpol\u00edtica de aterrizaje\u00bb<\/h2>\n\n\n\n

Si no nos enfrentamos, ante la crisis clim\u00e1tica, no se trate de una simple transici\u00f3n dentro de uno o varios sistemas sociot\u00e9cnicos, sino de una transformaci\u00f3n compuesta por cambios complejos y contradictorios, en la que la cuesti\u00f3n clim\u00e1tica se entrelaza con otras crisis y cambios radicales, entonces se hace necesario abarcar escalas muy diferentes: desde lo individual y las pr\u00e1cticas cotidianas hasta los foros de la ONU y las tensiones geopol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n

Del mismo modo, se trata de articular las estrategias orientadas hacia el Estado y las instituciones de gobernanza con aquellas que ata\u00f1en a la movilizaci\u00f3n de las fuerzas sociales, el derecho y los territorios. De ah\u00ed la necesidad de una gram\u00e1tica de acci\u00f3n que pueda servir de base para estrategias de \u00abaterrizaje\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

La existencia de un \u00abtecho de cristal\u00bb en la transformaci\u00f3n hacia la democracia <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> es real y persistente. En las democracias occidentales, las d\u00e9cadas de fuerte crecimiento tras 1945 forjaron un modelo en el que la redistribuci\u00f3n de una parte de los beneficios econ\u00f3micos garantizaba tanto la paz social como la legitimidad democr\u00e1tica. La longevidad de un gobierno depende as\u00ed en gran medida de su capacidad para garantizar el crecimiento y el empleo: \u00abIt\u2019s the economy, stupid<\/em>\u00bb, resum\u00eda el asesor de Bill Clinton, James Carville. Este estrecho v\u00ednculo complica considerablemente cualquier transformaci\u00f3n ecol\u00f3gica profunda.<\/p>\n\n\n\n

A ello se suma una din\u00e1mica temporal espec\u00edfica, que vincula la crisis clim\u00e1tica y la crisis democr\u00e1tica en un c\u00edrculo vicioso: la procrastinaci\u00f3n alimenta el auge de los populismos.<\/p>\n\n\n\n

Ante las exigencias de la transformaci\u00f3n, muchos responsables pol\u00edticos optan por el apaciguamiento: negar la urgencia, prometer soluciones indoloras, posponer las decisiones. Pero cuanto m\u00e1s se aplaza la transformaci\u00f3n, m\u00e1s aumentan sus costos y m\u00e1s violentas se vuelven las crisis. Quienes creyeron en las promesas de una transici\u00f3n indolora \u2014invirtiendo en infraestructuras f\u00f3siles, coches de gasolina o calefacciones de gas\u2014 se oponen con mayor fuerza al cambio.<\/p>\n\n\n\n

La derecha radical se aprovecha de estas frustraciones erigiendo los estilos de vida basados en el carbono en s\u00edmbolos identitarios que hay que defender. El clima entra entonces en el terreno de las polarizaciones culturales y pol\u00edticas. En este contexto prospera un populismo de extrema derecha, dispuesto a organizar nuevas exclusiones para defender el statu quo.<\/p>\n\n\n\n

Otros ataques provienen de los reg\u00edmenes autocr\u00e1ticos, con Rusia y Arabia Saudita a la cabeza. Al sentirse amenazados tanto por el auge de las reivindicaciones democr\u00e1ticas como por la perspectiva de una transformaci\u00f3n hacia una econom\u00eda baja en carbono, estos han dise\u00f1ado estrategias globales de desestabilizaci\u00f3n, librando una guerra de desinformaci\u00f3n y una cruzada contra las instituciones democr\u00e1ticas y cient\u00edficas. Desde Trump hasta Orb\u00e1n, pasando por la AfD alemana y el Rassemblement National en Francia, han encontrado aliados entusiastas en el seno mismo de las democracias. Bajo el efecto de estos engranajes, las instituciones democr\u00e1ticas, percibidas durante mucho tiempo como vectores importantes de la transformaci\u00f3n, corren el riesgo de convertirse en obst\u00e1culos. En otras palabras, la transformaci\u00f3n clim\u00e1tica es ahora una crisis existencial no solo para el planeta, sino tambi\u00e9n para nuestras democracias.<\/p>\n\n\n\n

Y, sin embargo, las l\u00edneas se est\u00e1n moviendo. Los cambios geopol\u00edticos en curso sacuden las certezas. La presi\u00f3n de la sociedad civil ha dado lugar a proyectos nacionales de descarbonizaci\u00f3n. El auge de las energ\u00edas renovables est\u00e1 revolucionando los sistemas el\u00e9ctricos. Las innovaciones digitales est\u00e1n transformando profundamente los oficios y los modos de producci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Estos cambios no coinciden necesariamente con las aspiraciones democr\u00e1ticas y ecol\u00f3gicas. Pero donde hay movimiento, tambi\u00e9n hay esperanza.<\/p>\n\n\n\n

Para abordar esta coyuntura incierta, identificamos cinco ejes centrales en los que deber\u00edan centrarse las estrategias pol\u00edticas y militantes: la reforma del Estado, el arma del derecho, las cuestiones territoriales, las cuestiones laborales y los sistemas de valorizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Para cada uno de estos ejes, es posible elaborar un enfoque que combine, por un lado, estrategias estructurales y materiales \u2014sustituir las infraestructuras f\u00f3siles, transformar los modos de producci\u00f3n, construir nuevas cadenas de valor verdes\u2014 y, por otro lado, estrategias m\u00e1s subversivas, culturales y sociales, capaces de abrir nuestros horizontes y ampliar nuestros imaginarios al cuestionar los fundamentos de nuestra modernidad industrial y f\u00f3sil. Sobre esta base, podemos extraer imperativos para la acci\u00f3n, dirigidos tanto a los responsables pol\u00edticos como a los activistas y a las ciudadanas y ciudadanos que deseen impulsar la transformaci\u00f3n baja en carbono y ecol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n

Ya no hay futuros \u00abno radicales\u00bb.<\/p>Stefan Aykut y Amy Dahan<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Aprovechar las alianzas, sacar partido de las crisis, acoger los cambios: por una pol\u00edtica de la oportunidad<\/h2>\n\n\n\n

Contrariamente a los relatos que las describen como sistem\u00e1ticamente inertes, nuestras sociedades est\u00e1n en realidad atravesadas constantemente por el cambio.<\/p>\n\n\n\n

La transformaci\u00f3n debe construirse paso a paso, aprovechando las oportunidades que se presentan y ampliando progresivamente el espacio de lo posible a partir de las din\u00e1micas sociales, tecnol\u00f3gicas y pol\u00edticas ya en marcha.<\/p>\n\n\n\n

El clima atraviesa ahora \u2014y lo har\u00e1 cada vez m\u00e1s en el futuro\u2014 todos los dem\u00e1s problemas pol\u00edticos. Sin embargo, no se trata de un problema pol\u00edtico cl\u00e1sico de bien com\u00fan, que pudiera resolverse por consenso. Se trata de un conflicto pol\u00edtico y social profundo. La acumulaci\u00f3n de gases de efecto invernadero en la atm\u00f3sfera es el reflejo de otras acumulaciones: las de riquezas astron\u00f3micas generadas por las energ\u00edas f\u00f3siles, las de capitales concentrados en un capitalismo globalizado, impulsado por los procesos energ\u00edvoros de la financiarizaci\u00f3n y la digitalizaci\u00f3n, y, por \u00faltimo, del poder pol\u00edtico, acaparado por las autocracias f\u00f3siles y los oligarcas de los hidrocarburos y del sector digital, que no han dejado de reinvertir su dinero en forma de influencia pol\u00edtica para proteger su modelo de negocio o estabilizar sus reg\u00edmenes.<\/p>\n\n\n\n

En lugar de buscar un t\u00e9rmino medio inalcanzable, hay que aclarar los antagonismos, buscar aliados, se\u00f1alar y aislar las posiciones inaceptables. Desde el nivel global hasta las escalas nacionales y locales, conviene, por tanto, vincular el clima con otras dimensiones concretas (medio ambiente, salud, derecho a la vivienda, condiciones de trabajo, pobreza energ\u00e9tica, entorno de vida), capaces de servir de base a coaliciones<\/a> de transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Adem\u00e1s, es crucial apoyarse en las din\u00e1micas existentes m\u00e1s que en las trayectorias abstractas de los escenarios econ\u00f3micos.<\/p>\n\n\n\n

Desde una perspectiva de incrementalismo radical de la transformaci\u00f3n, no se trata tanto de identificar las opciones menos costosas sobre el papel como de detectar las coyunturas cr\u00edticas, los momentos de inflexi\u00f3n, las oportunidades para profundizar o acelerar las din\u00e1micas ya en marcha. Esto supone apoyarse en los cambios geopol\u00edticos \u2014como, actualmente, la guerra en Ir\u00e1n\u2014 para replantear la cuesti\u00f3n clim\u00e1tica como una cuesti\u00f3n de soberan\u00eda y autonom\u00eda; apoyar las movilizaciones sociales en torno a las cuestiones ecol\u00f3gicas; aprovechar las oportunidades que abren las innovaciones tecnol\u00f3gicas; o incluso apoyarse en las din\u00e1micas territoriales, respaldando los experimentos locales y facilitando su difusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n\n

\n
\n
\n \n
\n \n \"Christina\n <\/picture>\n
Christina Koch, astronauta de la NASA a bordo de la misi\u00f3n Artemis II, mira por una de las ventanas principales de la cabina de la nave espacial Ori\u00f3n. \u00a9 NASA\/UPI\/Artemis II<\/figcaption> <\/figure>\n <\/a>\n \n <\/div>\n
\n \n
\n \n \"Los\n <\/picture>\n
Los astronautas de la NASA han sido enviados a una misi\u00f3n de diez d\u00edas alrededor de la Luna. \u00a9 NASA\/UPI\/Artemis II<\/figcaption> <\/figure>\n <\/a>\n <\/div>\n <\/div>\n \n
\n
\n
\n
Christina Koch, astronauta de la NASA a bordo de la misi\u00f3n Artemis II, mira por una de las ventanas principales de la cabina de la nave espacial Ori\u00f3n. \u00a9 NASA\/UPI\/Artemis II<\/figcaption> <\/figure>\n \n <\/div>\n
\n
\n
Los astronautas de la NASA han sido enviados a una misi\u00f3n de diez d\u00edas alrededor de la Luna. \u00a9 NASA\/UPI\/Artemis II<\/figcaption> <\/figure>\n <\/div>\n <\/div>\n<\/div>\n\n\n\n

Redistribuci\u00f3n y decrecimiento selectivo: los nuevos cimientos de una econom\u00eda ecol\u00f3gica<\/h2>\n\n\n\n

Mientras que los pioneros del cambio \u2014a menudo procedentes de las nuevas clases medias\u2014 impulsan activamente la transformaci\u00f3n, los \u00abagotados por el cambio\u00bb \u2014clases medias precarias, clases populares, territorios marcados por la desindustrializaci\u00f3n o el \u00e9xodo rural\u2014 se sienten desbordados por la velocidad y la complejidad de los cambios en curso.<\/p>\n\n\n\n

Estas fracturas pesan mucho sobre la capacidad de llevar a cabo la transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Para construir y ampliar el apoyo social, se necesitan estrategias y una ret\u00f3rica pol\u00edtica que reconozcan estas diferencias en lugar de ignorarlas. Las exhortaciones generales a la sobriedad o al cambio de comportamiento son ineficaces porque se perciben como injustas. La idea no es pedir cada vez m\u00e1s a quienes ya viven una forma de sobriedad forzada, sino reducir las emisiones de la otra mitad \u2014y en particular de los m\u00e1s acomodados\u2014 a un nivel sostenible, tanto para el planeta como para la cohesi\u00f3n social. La reducci\u00f3n de los privilegios de los ultrarricos y las pol\u00edticas de redistribuci\u00f3n parecen, por tanto, mucho m\u00e1s eficaces, tanto desde el punto de vista ecol\u00f3gico como democr\u00e1tico, que el llamado a una renuncia generalizada. Reformulado as\u00ed, el problema sale de un marco individualista para convertirse en plenamente pol\u00edtico: limitar la concentraci\u00f3n de la riqueza se convierte en una condici\u00f3n previa para limitar la concentraci\u00f3n de CO\u2082 en la atm\u00f3sfera.<\/p>\n\n\n\n

Las democracias deben demostrar que son capaces de configurar una nueva econom\u00eda a la altura de la urgencia ecol\u00f3gica.<\/p>Stefan Aykut y Amy Dahan<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

La Gran Transformaci\u00f3n del siglo XIX, y posteriormente la era neoliberal, han ido recortando progresivamente la democracia al excluir de hecho los problemas de organizaci\u00f3n econ\u00f3mica, y luego las cuestiones de pol\u00edtica industrial, del espacio de deliberaci\u00f3n colectiva. Esta es la tesis central de Karl Polanyi: la econom\u00eda se ha \u00abdesencajado\u00bb de la sociedad, escapando al control de la pol\u00edtica. Hoy en d\u00eda, las democracias se encuentran atrapadas entre la competencia con los reg\u00edmenes autoritarios, el aumento de las desigualdades y las polarizaciones, y la necesidad imperiosa de una transformaci\u00f3n ecol\u00f3gica y con bajas emisiones de carbono.<\/p>\n\n\n\n

De ello se deriva un dilema: lograr democratizar las democracias, hacerlas m\u00e1s inclusivas y participativas, sin por ello aumentar la explotaci\u00f3n del mundo natural ni externalizar los da\u00f1os, pues es precisamente nuestra huella material lo que hay que reducir.<\/p>\n\n\n\n

Al mismo tiempo, en un mundo marcado por el retorno de la guerra, el crecimiento econ\u00f3mico sigue estando estrechamente ligado al poder militar y a la influencia estrat\u00e9gica. Por lo tanto, aunque la idea de un decrecimiento voluntario en los pa\u00edses del Norte pueda parecer moralmente atractiva, resultar\u00eda pol\u00edticamente dif\u00edcil de sostener para Europa en la coyuntura actual.<\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, la imposibilidad de un decrecimiento generalizado no excluye un decrecimiento selectivo de los sectores y pr\u00e1cticas perjudiciales para el clima.<\/p>\n\n\n\n

Pero si queremos crecer aqu\u00ed y decrecer all\u00e1, a\u00fan hay que poder elegir.<\/p>\n\n\n\n

En otras palabras, para superar el techo de cristal de la transformaci\u00f3n democr\u00e1tica, hay que volver a situar las cuestiones econ\u00f3micas en el centro del debate colectivo y reforzar la capacidad del Estado para orientar activamente la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n

Las democracias deben, por tanto, demostrar que son capaces de configurar una nueva econom\u00eda a la altura de la urgencia ecol\u00f3gica, garantizando al mismo tiempo una prosperidad mucho m\u00e1s ampliamente compartida. M\u00e1s all\u00e1 del escenario de un fracaso frente al calentamiento global, otro espectro acecha nuestro futuro: el de un mundo m\u00e1s o menos descarbonizado, pero decididamente autoritario.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

En el Antropoceno, ya no hay futuros no radicales.<\/p>\n

La transformaci\u00f3n ecol\u00f3gica est\u00e1 en todas partes, pero \u00bfc\u00f3mo evitar que caiga en manos de los autoritarios?<\/p>\n

Stefan C. Aykut y Amy Dahan apuestan por una pol\u00edtica del aterrizaje.<\/p>\n","protected":false},"author":17959,"featured_media":95535,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-editorials.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[98],"tags":[],"staff":[1443,1442],"editorial_format":[1429],"serie":[],"audience":[],"geo":[177],"class_list":["post-95540","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-energia-y-medio-ambiente","staff-amy-dahan","staff-stefan-aykut","editorial_format-pieces-de-doctrines","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":"default"},"yoast_head":"\nLa mutaci\u00f3n clim\u00e1tica - El Grand Continent<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La mutaci\u00f3n clim\u00e1tica - El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En el Antropoceno, ya no hay futuros no radicales. La transformaci\u00f3n ecol\u00f3gica est\u00e1 en todas partes, pero \u00bfc\u00f3mo evitar que caiga en manos de los autoritarios? Stefan C. Aykut y Amy Dahan apuestan por una pol\u00edtica del aterrizaje.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2026-04-08T03:00:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2026\/04\/gc-elluna-scaled.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"2560\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1440\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"anainesfernandez\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:image\" content=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2026\/04\/gc-elluna-scaled.jpg\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"anainesfernandez\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"19 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/\",\"url\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/\",\"name\":\"La mutaci\u00f3n clim\u00e1tica - El Grand Continent\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/04\/SIPA_ap23026761_000003-scaled.jpg\",\"datePublished\":\"2026-04-08T03:00:00+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/570398dd8da37ba5d66dec6d242bd33c\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/04\/SIPA_ap23026761_000003-scaled.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/04\/SIPA_ap23026761_000003-scaled.jpg\",\"width\":1707,\"height\":2560,\"caption\":\"Un coucher de Terre le 6 avril 2026. \u00a9 NASA\/UPI\/Artemis II\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"La mutaci\u00f3n clim\u00e1tica\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/\",\"name\":\"El Grand Continent\",\"description\":\"La escala pertinente\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/570398dd8da37ba5d66dec6d242bd33c\",\"name\":\"anainesfernandez\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/fe25c21e6213f69a683147fabda32586?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/fe25c21e6213f69a683147fabda32586?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"anainesfernandez\"}}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"La mutaci\u00f3n clim\u00e1tica - El Grand Continent","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"La mutaci\u00f3n clim\u00e1tica - El Grand Continent","og_description":"En el Antropoceno, ya no hay futuros no radicales. La transformaci\u00f3n ecol\u00f3gica est\u00e1 en todas partes, pero \u00bfc\u00f3mo evitar que caiga en manos de los autoritarios? Stefan C. Aykut y Amy Dahan apuestan por una pol\u00edtica del aterrizaje.","og_url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/","og_site_name":"El Grand Continent","article_published_time":"2026-04-08T03:00:00+00:00","og_image":[{"width":2560,"height":1440,"url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2026\/04\/gc-elluna-scaled.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"anainesfernandez","twitter_card":"summary_large_image","twitter_image":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2026\/04\/gc-elluna-scaled.jpg","twitter_misc":{"Escrito por":"anainesfernandez","Tiempo de lectura":"19 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/","url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/","name":"La mutaci\u00f3n clim\u00e1tica - El Grand Continent","isPartOf":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/04\/SIPA_ap23026761_000003-scaled.jpg","datePublished":"2026-04-08T03:00:00+00:00","author":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/570398dd8da37ba5d66dec6d242bd33c"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/#primaryimage","url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/04\/SIPA_ap23026761_000003-scaled.jpg","contentUrl":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2026\/04\/SIPA_ap23026761_000003-scaled.jpg","width":1707,"height":2560,"caption":"Un coucher de Terre le 6 avril 2026. \u00a9 NASA\/UPI\/Artemis II"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/08\/la-mutacion-climatica\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La mutaci\u00f3n clim\u00e1tica"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#website","url":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/","name":"El Grand Continent","description":"La escala pertinente","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/570398dd8da37ba5d66dec6d242bd33c","name":"anainesfernandez","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/fe25c21e6213f69a683147fabda32586?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/fe25c21e6213f69a683147fabda32586?s=96&d=mm&r=g","caption":"anainesfernandez"}}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/95540","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17959"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=95540"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/95540\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":95603,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/95540\/revisions\/95603"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/95535"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=95540"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=95540"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=95540"},{"taxonomy":"staff","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/staff?post=95540"},{"taxonomy":"editorial_format","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editorial_format?post=95540"},{"taxonomy":"serie","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/serie?post=95540"},{"taxonomy":"audience","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/audience?post=95540"},{"taxonomy":"geo","embeddable":true,"href":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-json\/wp\/v2\/geo?post=95540"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}