{"id":95460,"date":"2026-04-07T05:00:00","date_gmt":"2026-04-07T03:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=95460"},"modified":"2026-04-06T23:09:26","modified_gmt":"2026-04-06T21:09:26","slug":"el-anticristo-de-soloviev-tercera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/07\/el-anticristo-de-soloviev-tercera-parte\/","title":{"rendered":"El Anticristo de Soloviev: tercera parte"},"content":{"rendered":"\n
Durante una larga entrevista<\/a> concedida por Peter Thiel para el podcast Uncommon Knowledge <\/em>de la Hoover Institution, en la que se hablaba precisamente del \u00abApocalipsis\u00bb, del Anticristo y de Soloviev, el periodista Peter Robinson acab\u00f3 preguntando a Thiel sobre el sentido de la acci\u00f3n humana en una historia guiada por la providencia:<\/p>\n\n\n\n \u00ab\u201cNo temas\u201d: ha mencionado este concepto en varias ocasiones. Es una exhortaci\u00f3n del propio Cristo, que los cristianos deben tomarse muy en serio, pero que f\u00e1cilmente podr\u00eda interpretarse como una especie de \u201cTodo ir\u00e1 bien. No tenemos nada que hacer. No est\u00e1 en nuestras manos\u201d. Ese es siempre el problema cuando intentamos comprender la historia: \u00bfcu\u00e1l es el verdadero margen de maniobra del que disponemos?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Peter Thiel respondi\u00f3: \u00abNo estoy seguro de que debamos ver siempre las cosas desde el punto de vista de Dios. Desde el punto de vista humano, la acci\u00f3n humana tiene mucha importancia\u00bb. Sin estar necesariamente vinculado directamente al pensamiento de Vladimir Soloviev \u2014puesto que se trata del gran problema de toda conciencia cristiana cuando se enfrenta a la pol\u00edtica\u2014, hay que a\u00f1adir, no obstante, que hay aqu\u00ed como un eco de la filosof\u00eda de Soloviev. De tal manera que esta respuesta de Thiel, en apariencia anodina, podr\u00eda evocar este desarrollo, escrito por Soloviev unos 130 a\u00f1os antes:<\/p>\n\n\n\n \u00abPor supuesto, como verdad religiosa y no como teor\u00eda abstracta, el cristianismo exige realizarse en la efectividad y encarnarse plenamente. Sin embargo, como religi\u00f3n divino-humana, condiciona esta encarnaci\u00f3n no solo a la acci\u00f3n inmediata y todopoderosa de Dios, sino tambi\u00e9n a la actividad libre del hombre<\/em>, que no se descubre plena y simult\u00e1neamente en un solo acto, sino que se desarrolla siguiendo una serie de motivos y acciones (de tentaciones y excitaciones, de ca\u00eddas y haza\u00f1as) que se despliegan en el orden del tiempo. Por eso, aunque los Evangelios <\/em>garantizan el triunfo definitivo de la verdad y la llegada del Reino de Dios, y aunque nos comprometen a trabajar en esa direcci\u00f3n, no indican, sin embargo, una fecha precisa para la gran crisis que, evidentemente, debe coincidir con el fin de la historia y con el fin del mundo actual. Por consiguiente, cuando se nos indique que el cristianismo sigue sin haberse cumplido hasta la fecha, esto constituye \u00fanicamente un reproche contra la imperfecci\u00f3n humana y en ning\u00fan caso una objeci\u00f3n contra la verdad divina. Ahora bien, es precisamente cuando nos situamos en el lado humano \u2014<\/em>que no podemos excluir si hablamos de cristianismo\u2014 cuando es esencial saber en qu\u00e9 medida los principios de la verdadera religi\u00f3n han sido acogidos y realizados en la vida de las sociedades que se proclaman cristianas. Si bien no se puede, como ya se ha dicho, evaluar la verdad de la doctrina cristiana en el terreno hist\u00f3rico, por el contrario es a partir de esta verdad y \u00fanicamente a partir de ella que se puede juzgar el estado de la humanidad cristiana, definir el nivel de su desarrollo espiritual e indicar lo que m\u00e1s necesita para su crecimiento ulterior\u00bb. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Soloviev hab\u00eda dedicado la mayor parte de su vida a reflexionar sobre una \u00abpol\u00edtica cristiana \u00bb, es decir, a la actividad libre del hombre enfrentado a una historia universal, con el objetivo de permitir su \u00abdesarrollo\u00bb y su \u00abcrecimiento ulterior\u00bb. Inicialmente, el pensador ruso ve\u00eda las cosas, por as\u00ed decirlo, de manera positiva<\/em> \u2014sus comentaristas dir\u00edan: de forma \u00aboptimista\u00bb\u2014. Por lo tanto, su problema era el siguiente: \u00bfc\u00f3mo, mediante la actividad humana, realizar en la tierra <\/em>el Reino de Dios?<\/p>\n\n\n\n En otras palabras, en la encrucijada entre pol\u00edtica y religi\u00f3n, Soloviev se enfrentaba a un problema fundamental, incluso para un ateo: \u00bfqu\u00e9 se necesita para hacer realidad el mejor de los reg\u00edmenes? \u00bfC\u00f3mo construir un mundo en el que ya no haya dominantes ni dominados, ni opresores ni oprimidos, un mundo en el que cada uno sea reconocido en su justo valor en su infinita dignidad humana y en el que, mejor a\u00fan, la humanidad se reconcilie con la propia naturaleza?\u00bb. O, para sintetizar la cuesti\u00f3n en t\u00e9rminos religiosos: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hay que hacer para realizar el Reino de Dios en la tierra, ese momento en que los hombres aparecer\u00e1n por fin como hijos del Alt\u00edsimo y en que el ni\u00f1o meter\u00e1 la mano en la cueva de la v\u00edbora?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Poco a poco, sin embargo, en la mente de Soloviev, esta interrogaci\u00f3n se hab\u00eda transformado. En efecto, el problema del mal hab\u00eda adquirido en su existencia un lugar cada vez m\u00e1s importante. Entonces, impactado por este \u00abgran misterio de la iniquidad\u00bb, la formulaci\u00f3n de las preguntas cambiaba. Ya no se trataba tanto de \u00abc\u00f3mo realizar el Reino de Dios en la tierra\u00bb, ni siquiera (de manera pasiva) \u00abc\u00f3mo permitir la llegada del Reino de Dios\u00bb, sino, progresivamente, \u00ab\u00bfqu\u00e9 impide que este Reino llegue?\u00bb, o incluso, finalmente \u2014con ese breve \u00abrelato sobre el Anticristo\u00bb\u2014 \u00bfpor qu\u00e9, cuando se pretende realizar este Reino, la historia acaba adquiriendo el siniestro aspecto del reinado del Anticristo?<\/p>\n\n\n\n La respuesta de Soloviev fue bastante sorprendente. A su juicio, no era que la tarea fuera imposible o que la humanidad fuera incapaz de llevarla a cabo, sino que, en \u00faltima instancia, no era lo que ella quer\u00eda<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Para los sucesores de Soloviev, en cambio, la cuesti\u00f3n adquiri\u00f3 un sentido totalmente concreto: \u00bfpor qu\u00e9, al querer el mejor de los reg\u00edmenes, se cae en el peor? \u00bfPor qu\u00e9 lo mejor es enemigo de lo bueno? Finalmente, la respuesta de Thiel a la pregunta de Peter Robinson, al igual que la totalidad de su compromiso intelectual (y financiero), bien podr\u00eda recordar la observaci\u00f3n de Berdiaev: \u00abLa vida de Soloviev en su conjunto plantea un problema atormentador para la conciencia cristiana. Los cristianos deben, con toda la fuerza de su esp\u00edritu, hacer realidad la verdad de Cristo en la tierra, no solo en su vida personal, sino en la vida p\u00fablica<\/em>. Deben tender hacia el Reino de Dios no solo en el cielo, sino en la tierra<\/em>. Ahora bien, el Reino de Dios en la tierra puede revelarse f\u00e1cilmente como un enga\u00f1o y una sustituci\u00f3n<\/em>, el reino del anticristo, la seducci\u00f3n bajo la apariencia del bien. Al fin y al cabo, el comunismo seduce con una aparente aspiraci\u00f3n a realizar la verdad social, pero se revela como la imitaci\u00f3n y la mutaci\u00f3n de la verdad cristiana, se revela como el asunto del anticristo\u00bb. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Ante esta toma de conciencia, el pensamiento de Soloviev deb\u00eda dar, al final de su vida, un giro radicalmente nuevo, e incluso marcar una ruptura con respecto a su filosof\u00eda anterior. Ya no pod\u00eda aspirar a realizar positivamente <\/em>\u00abel mejor de los mundos \u00bb ni tender a hacer \u00abprogresar la historia\u00bb, pues en materia de progreso, seg\u00fan \u00e9l, se corr\u00eda hacia la \u00abpaz del Anticristo\u00bb, es decir, hacia una Humanidad \u00fanica \u2014sin enemigos y liberada de Dios\u2014 a la que solo le quedaba hundirse en una vida estancada de entretenimientos mort\u00edferos en la que ya no se espera nada de lo alto.<\/p>\n\n\n\n En contacto con Soloviev, Dostoievski ya hab\u00eda profetizado un futuro as\u00ed, que situaba , por cierto, en boca de Iv\u00e1n Karam\u00e1zov o, m\u00e1s bien, de su doble demon\u00edaco, el personaje que m\u00e1s se asemeja a Soloviev: <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n \u00abLos hombres [una vez suprimido Dios] se unir\u00e1n <\/em>para extraer de la vida todos los placeres posibles, pero solo en este mundo. El esp\u00edritu humano se elevar\u00e1 hasta un orgullo tit\u00e1nico y ser\u00e1 la humanidad deificada<\/em>. Triunfando sin cesar y sin l\u00edmites sobre la naturaleza mediante la ciencia y la energ\u00eda, el hombre, por ello mismo, experimentar\u00e1 constantemente una alegr\u00eda tan intensa que sustituir\u00e1 para \u00e9l las esperanzas de las alegr\u00edas celestiales\u00bb. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Soloviev, en su \u00abbreve relato\u00bb, a\u00f1ad\u00eda a\u00fan una \u00faltima etapa, la m\u00e1s asombrosa: ese extra\u00f1o momento en que los hombres, al no temer ya la justicia de Dios, y tal vez cansados de entretenimientos puramente materialistas, terminen, adem\u00e1s, por permitirse todos los cr\u00edmenes en lo que se asemeja mucho a org\u00edas sat\u00e1nicas: \u00abla comunicaci\u00f3n entre los vivos y los muertos, escribe, entre los hombres y los demonios, se convirti\u00f3 en algo habitual y dio lugar a formas in\u00e9ditas de libertinaje m\u00edstico y demonolatr\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Todo sucede como si los \u00abhippies\u00bb de Thiel \u2014es decir, a ojos del inversor estadounidense, los materialistas individualistas de los a\u00f1os setenta, que olvidaban a Dios, la historia, y solo pensaban en una vida de disfrute material\u2014 tuvieran que acabar, al final de los fines, convirti\u00e9ndose en \u00absatanistas\u00bb. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span> \u00bfPor qu\u00e9 \u00absatanistas\u00bb? Porque, al fin y al cabo, la muerte de Dios \u2014es decir, la muerte del Dios de la justicia en favor del \u00abperd\u00f3n permanente del anticristo\u00bb\u2014, probablemente en una muerte aniquiladora, debe liberar a los hombres de toda clase de moderaci\u00f3n y arrastrarlos a placeres cada vez m\u00e1s extremos que pronto ya no tendr\u00e1n nada que ver con un simple consumo material. Desde este punto de vista, hoy en d\u00eda es posible, al menos para la imaginaci\u00f3n popular, que no duda en implicarlo en veladas \u00absatanistas\u00bb, que el nombre actual de Epstein pueda valer no como figura del Anticristo, sino como uno de sus s\u00fabditos que vive en la impunidad. Y si damos cr\u00e9dito a Soloviev, lo que su nombre inspirar\u00eda a la mayor\u00eda de los hombres no es realmente horror, sino una secreta envidia.<\/p>\n\n\n\n Sea como fuere, ah\u00ed terminar\u00eda nuestra <\/em>historia. A partir de ah\u00ed, el papel corresponder\u00eda a la providencia. Pero antes, \u00bf\u00abqu\u00e9 hacer\u00bb cuando se es cristiano?<\/p>\n\n\n\n Si creemos a Peter Thiel, solo queda una pol\u00edtica del \u00abkatechon<\/em>\u00bb<\/a>, es decir, una pol\u00edtica que retrase o impida ese desenlace siniestro. Una vez m\u00e1s, se puede decir que Thiel retoma, en cierto sentido, el mismo procedimiento de Soloviev.<\/p>\n\n\n\n Ciertamente, Soloviev no concibe una pol\u00edtica del \u00abkatechon<\/em>\u00bb, que probablemente le parecer\u00eda una charla vana; adem\u00e1s, es muy probable que hubiera juzgado las construcciones de Thiel con severidad, pues no las considerar\u00eda, en definitiva, m\u00e1s que el resultado de la necesidad de racionalizar una pol\u00edtica estadounidense supremacista. Amenazada en su dominio y sin poder apoyarse ya en viejas ideolog\u00edas desgastadas, esta pol\u00edtica se ver\u00eda presionada a encontrar una nueva legitimaci\u00f3n. En el propio Thiel, Soloviev tambi\u00e9n habr\u00eda podido encontrar y denunciar f\u00e1cilmente rastros del anticristo. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n No obstante, el \u00abbreve relato sobre el Anticristo\u00bb aporta a Thiel un recurso interesante. Puesto que no hay nada que se pueda hacer positivamente<\/em>, Soloviev se esforzaba por denunciar las ilusiones del falso bien que, en realidad, conducen al mal aut\u00e9ntico. Su tarea consist\u00eda en advertir a sus correligionarios contra esa falsificaci\u00f3n: <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> \u00abMostrar de antemano el rostro enga\u00f1oso tras el cual se esconde el abismo del mal, ese ha sido mi prop\u00f3sito supremo al escribir este peque\u00f1o libro\u00bb. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> Y, si era capaz de discernir mejor que nadie ese falso bien, tal vez fuera ante todo porque \u00e9l mismo hab\u00eda comenzado su carrera sucumbiendo a sus sirenas:<\/p>\n\n\n\n \u00abSoloviev \u2014se preocupaba Berdiaev\u2014 no se da cuenta [al menos hasta su Breve relato sobre el Anticristo<\/em>] que si la humanidad es la mitad de la divino-humanidad, en cambio el culto a la humanidad, arrancado de Dios y dirigido contra Dios, no es la mitad de la divino-humanidad, sino una religi\u00f3n opuesta al cristianismo\u00bb. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Ahora bien, denunciar el falso bien para retrasar o impedir su llegada es, al parecer, as\u00ed como Thiel concibe su actividad intelectual. La diferencia entre Soloviev y Thiel radica, sin embargo, en la denuncia de lo que a ambos les parece un \u00abfalso bien\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Para Soloviev, este tiene algo de \u00abpositivo\u00bb, en el sentido de que es una propuesta seductora<\/em> para la humanidad: deificarse a uno mismo y disfrutar de la naturaleza a trav\u00e9s de la ciencia hasta el extremo m\u00e1s radical, sin temer el juicio de Dios, y creerse, en esa impunidad, perdonado de todos los pecados.<\/p>\n\n\n\n En Thiel, ese \u00abfalso bien\u00bb es esencialmente negativo. Es el temor al \u00abfuego descendido del Cielo\u00bb, la promesa de seguridad en el One World. <\/em>Esto es lo que Thiel considera su gran aportaci\u00f3n respecto al relato de Soloviev, una aportaci\u00f3n que compensa una laguna que reprocha al autor ruso. Thiel afirma, en efecto, que en el relato de Soloviev no se ve c\u00f3mo el Anticristo logra hacerse con el poder.<\/p>\n\n\n\n A primera vista, su reproche parece justificado. Sin embargo, en detalle, esta objeci\u00f3n omite el significado del pacto con el diablo que celebra el Anticristo: la aceptaci\u00f3n total de la muerte como aniquilaci\u00f3n a cambio del reconocimiento. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> Esta objeci\u00f3n tambi\u00e9n pasa por alto el hecho de que si el Anticristo \u00abhipnotiza\u00bb a las multitudes con su discurso, es porque les da lo que quieren: una vida de placer sin preocuparse ya por la moderaci\u00f3n ni por el juicio de Dios; vivir sin techo sobre la cabeza en una libertad embriagadora.<\/p>\n\n\n\n Para Thiel, si el Anticristo impone el estancamiento, es porque teme que su poder pueda verse cuestionado con la aparici\u00f3n de una nueva fuerza. Este temor del Anticristo se ver\u00e1 reforzado por otro temor colectivo: la aparici\u00f3n de una nueva fuerza no es solo un rival para su trono, sino tambi\u00e9n, y objetivamente para todos, el riesgo de una nueva guerra y, por tanto, del uso de armas nucleares que marcar\u00eda el fin de la humanidad. En resumen: un mundo o ninguno.<\/em><\/p>\n\n\n\n Para Soloviev, en cambio, el Anticristo es el fin de la historia, no porque los hombres tengan alg\u00fan temor al \u00abfuego descendido del cielo\u00bb, sino porque ya no tienen ning\u00fan temor, porque est\u00e1n plenamente satisfechos de s\u00ed mismos. Por lo tanto, no hay nuevas fuerzas que esperar. Y, si no hay nuevas fuerzas, es porque, en el fondo, los hombres aspiran a ese mundo en el que ellos mismos ser\u00e1n como dioses, triunfando sin l\u00edmites sobre la naturaleza, llegando hasta desenfrenos sin precedentes en los que los hombres se acuestan con demonios.<\/p>\n\n\n\n Pero, \u00bfcontra qu\u00e9 puede tropezar el Anticristo? Lo \u00fanico que se le resiste no es otra cosa que la conciencia verdaderamente religiosa, aquella que se somete<\/em> a Dios y ama a Cristo, y que, como un escr\u00fapulo o un vestigio de verg\u00fcenza, siente por compasi\u00f3n una responsabilidad hacia la creaci\u00f3n de Dios, al tiempo que siente con piedad una admiraci\u00f3n sumisa por el Creador. \u00bfQu\u00e9 resistir\u00e1 a este siglo XXI del Anticristo, profetiza Soloviev? El hecho religioso que ya no tolerar\u00e1 esta desmesura demon\u00edaca: los fieles se retirar\u00e1n al desierto, cubri\u00e9ndose la cabeza de verg\u00fcenza y temor.<\/p>\n\n\n\n \u00bfConvence este relato? No a todo el mundo, en verdad; y, entre otros, no a la Dama de la entrevista: \u00abPero, \u00bfcu\u00e1l es, pues, el sentido definitivo de este drama? Y sigo sin entender por qu\u00e9 su Anticristo odia tanto a Dios, siendo \u00e9l mismo esencialmente bueno y no malo\u00bb. El revolucionario Bujarin tuvo la misma reacci\u00f3n: \u00abLe\u00ed la famosa Conferencia sobre el Anticristo <\/em>de Vladimir Soloviev y empec\u00e9 a dudar: \u00bfno ser\u00e9 yo el Anticristo?\u00bb. Y Koj\u00e8ve, por \u00faltimo: \u00abSeg\u00fan las Tres Entrevistas<\/em>, la historia tiene un desenlace tr\u00e1gico, pero el hombre conserva (o, tal vez, recibe aqu\u00ed por primera vez en s\u00ed mismo) su libertad y su independencia absolutas frente a Dios<\/em>\u00bb. <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n (lee<\/em>) Entre los miembros del concilio, tres figuras destacaban especialmente.<\/p>\n\n\n\n En primer lugar estaba el papa Pedro II. Era, de pleno derecho, el jefe de la facci\u00f3n cat\u00f3lica del concilio. Su predecesor hab\u00eda muerto de camino hacia all\u00ed, por lo que hubo que reunir en Damasco un c\u00f3nclave, que eligi\u00f3 por unanimidad al cardenal Simone Barionini. Este \u00faltimo tom\u00f3 el nombre de Pedro.<\/p>\n\n\n\n Soloviev juega, por supuesto, con los nombres de los protagonistas. Recordemos que Pedro se llamaba inicialmente Sim\u00f3n Bar-jona (Mateo 16,17), lo que nos recuerda a nuestro \u00abSimone Barionini\u00bb.<\/p>\n\n\n\n De origen humilde, procedente de la regi\u00f3n napolitana, se hab\u00eda dado a conocer como predicador de la orden de los carmelitas y hab\u00eda prestado valiosos servicios luchando contra una secta sat\u00e1nica, que se hab\u00eda extendido por San Petersburgo y sus alrededores (atrayendo tanto a ortodoxos como a cat\u00f3licos).<\/p>\n\n\n\n La elecci\u00f3n de esta orden es muy significativa y muestra la ruptura de Soloviev con su pensamiento anterior, que privilegiaba la actividad humana. De hecho, esta orden se distingue por la oraci\u00f3n y la contemplaci\u00f3n, as\u00ed como por una relaci\u00f3n m\u00edstica con Dios.<\/p>\n\n\n\n Nombrado arzobispo de Mogilev y posteriormente cardenal, hac\u00eda tiempo que se le consideraba candidato al papado.<\/p>\n\n\n\n Creado bajo el reinado de Catalina II, el arzobispo de Mogilev era el jefe de la Iglesia cat\u00f3lica en el Imperio ruso: supervisaba a todos los cat\u00f3licos del inmenso territorio imperial.<\/p>\n\n\n\n Era un hombre de unos 50 a\u00f1os, de estatura media y complexi\u00f3n robusta, con el rostro rubicundo, la nariz aguile\u00f1a y las cejas pobladas. Era ardiente e impetuoso, hablaba con vehemencia mientras hac\u00eda grandes gestos; cautivaba a sus oyentes m\u00e1s de lo que los convenc\u00eda. Hacia el soberano del universo, el nuevo papa mostraba desconfianza y antipat\u00eda, sobre todo desde que el papa difunto, al partir hacia el concilio, hab\u00eda tenido que ceder a las insistencias del emperador nombrando cardenal al canciller imperial y gran mago del universo, es decir, al ex\u00f3tico obispo Apolonio, a quien Pedro consideraba, por su parte, un cat\u00f3lico dudoso y un impostor seguro.<\/p>\n\n\n\n El starets Juan era el verdadero l\u00edder, si no oficial, de los ortodoxos. El pueblo ruso lo conoc\u00eda muy bien. Aunque oficialmente se le consideraba un obispo \u00abretirado\u00bb, no viv\u00eda en ning\u00fan monasterio, sino que vagaba sin cesar de aqu\u00ed para all\u00e1.<\/p>\n\n\n\n Soloviev sugiere la misma idea que con la orden de los carmelitas. Esto significa que el starets Juan ya no tiene responsabilidades temporales, sino que se dedica por completo al plano espiritual.<\/p>\n\n\n\n Circulaban numerosas leyendas sobre \u00e9l. Algunos afirmaban que era Teodoro Kuzmich resucitado, es decir, Alejandro I, nacido tres siglos antes.<\/p>\n\n\n\n Una leyenda fascinante de la cultura rusa. Kuzmich es un ermita\u00f1o que vivi\u00f3 en Rusia en el siglo XIX, venerado hoy como santo en la Iglesia ortodoxa. Muchos piensan que este monje, demasiado erudito y refinado para su entorno siberiano, ser\u00eda en realidad Alejandro I, fallecido oficialmente en 1825 en circunstancias turbias.<\/p>\n\n\n\n \u00bfPor qu\u00e9 se habr\u00eda retirado Alejandro I? A causa del asesinato de su padre, Pablo I. Sin haber participado directamente en \u00e9l, estaba al corriente de la conspiraci\u00f3n. La culpa se habr\u00eda vuelto, con el paso del tiempo, cada vez m\u00e1s pesada de soportar. Finalmente, habr\u00eda preferido dejar de actuar y renunciar al mundo. Una vez m\u00e1s, Soloviev marca claramente una ruptura con su pensamiento anterior.<\/p>\n\n\n\n Otros iban a\u00fan m\u00e1s lejos, sosteniendo que se trataba del verdadero starets Juan, es decir, del propio ap\u00f3stol Juan, que no habr\u00eda muerto, sino que se manifestar\u00eda abiertamente en estos \u00faltimos tiempos.<\/p>\n\n\n\n El regreso a la tierra de un personaje fallecido es un motivo recurrente en la cultura popular rusa. Se dec\u00eda de Soloviev \u2014en contra de su voluntad\u2014 que era el Cristo resucitado. Esto es, por ejemplo, lo que relata Gorki de su encuentro con Anna Schmit, una m\u00edstica rusa enamorada de Soloviev, en el que, a trav\u00e9s de las palabras de la mujer, se perfilaba la figura de Soloviev hasta que Anna Schmit le declar\u00f3 que se trataba tambi\u00e9n de Cristo: \u00abAl comienzo del discurso de Anna Schmit, me sent\u00eda bastante inc\u00f3moda escuch\u00e1ndola [\u2026] Pero, frente a m\u00ed, estaba sentado un hombre que me era desconocido. Hablaba tan bien, llenaba magn\u00edficamente su discurso con citas de las obras de los Padres de la Iglesia. Hablaba de los gn\u00f3sticos, de Bas\u00edlides y de Enoia. Su voz era magistral y autoritaria, las pupilas azul oscuro de sus ojos se dilataban y brillaban de una forma tan inesperada para m\u00ed como lo eran muchas de sus palabras y pensamientos. Poco a poco, todo lo que hab\u00eda de banal en esa persona desapareci\u00f3, se volvi\u00f3 invisible, y recuerdo la sorpresa alegre y orgullosa con la que observaba c\u00f3mo, bajo la c\u00e1scara gris\u00e1cea externa, surg\u00eda y se escapaba el fuego de un pensamiento sobre el mal, sobre la contradicci\u00f3n entre la carne y el esp\u00edritu, c\u00f3mo resonaban con seguridad y firmeza las palabras de quienes buscan la sabidur\u00eda perfecta, la verdad inquebrantable. De Anna Schmit, solo recuerdo su peque\u00f1o l\u00e1piz que giraba sin cesar y cada vez m\u00e1s r\u00e1pido entre sus dedos secos y oscuros de vieja momia. Era como si se hubiera emborrachado un poco, dibujando en el aire y con su l\u00e1piz un esquema caprichoso en el que se esbozaban caminos de pensamiento. Se encog\u00eda en su silla y, toda sonrisas, dec\u00eda con alegr\u00eda: \u00abPueden imaginar el terror desesperado del Diablo\u00bb. [\u2026] Tras levantar la mano derecha por encima de la cabeza, afirm\u00f3: \u00ab\u00a1Y Cristo est\u00e1 vivo!\u00bb. Entonces supe que Cristo era Vladimir Soloviev\u00bb (M\u00e1ximo Gorki, Journal, souvenirs, <\/em>\u00abAnna Schmit\u00bb, 1924).<\/p>\n\n\n\n \u00c9l mismo nunca hablaba de sus or\u00edgenes ni de su juventud. Ahora era un anciano muy mayor, pero vigoroso, con el pelo y la barba amarillentos, por no decir verdosos. De estatura alta y cuerpo delgado, sus mejillas, sin embargo, eran redondeadas y ligeramente sonrosadas. En cuanto a sus ojos, eran vivos y brillantes, mientras que su rostro y sus palabras expresaban una bondad conmovedora. Siempre vest\u00eda una sotana y un abrigo blancos.<\/p>\n\n\n\n Una vez m\u00e1s, no es imposible ver tras la blancura de esa sotana una ruptura con el comienzo del gran libro de Soloviev, Rusia y la Iglesia universal<\/em>:<\/p>\n\n\n\n \u00abSan Nicol\u00e1s y San Casiano \u2014nos cuenta una leyenda popular rusa\u2014, enviados del Para\u00edso para visitar la tierra, vieron un d\u00eda en su camino a un pobre campesino cuya carreta, cargada de heno, estaba profundamente atascada en el barro y que realizaba esfuerzos infructuosos para hacer avanzar a su caballo. \u2014Vamos a echarle una mano a este buen hombre \u2014dijo San Nicol\u00e1s. \u2014Ni hablar \u2014respondi\u00f3 San Casiano\u2014: temo mancharme la t\u00fanica. \u2014Entonces esp\u00e9rame, o sigue tu camino sin m\u00ed \u2014dijo San Nicol\u00e1s\u2014, y, hundi\u00e9ndose sin miedo en el barro, ayud\u00f3 con fuerza al campesino a sacar su carro del surco. Cuando, terminada la tarea, San Nicol\u00e1s se reuni\u00f3 con su compa\u00f1ero, estaba completamente cubierto de lodo y su cl\u00e1mide, sucia y rasgada, parec\u00eda una prenda de pobre. Grande fue la sorpresa de San Pedro cuando lo vio llegar en ese estado a la puerta del Para\u00edso. \u2014\u00a1Eh! \u00bfQui\u00e9n te ha dejado as\u00ed?, le pregunt\u00f3. San Nicol\u00e1s le cont\u00f3 lo sucedido. \u2014Y t\u00fa \u2014pregunt\u00f3 San Pedro a San Casiano\u2014, \u00bfno estabas t\u00fa con \u00e9l en ese encuentro? \u2014 S\u00ed, pero no suelo meterme en lo que no me incumbe y, ante todo, pens\u00e9 en no manchar la inmaculada blancura de mi cl\u00e1mide. \u2014 Pues bien, dijo San Pedro, t\u00fa, San Nicol\u00e1s, por no haber tenido miedo de ensuciarte al sacar de apuros a tu pr\u00f3jimo, ser\u00e1s celebrado de ahora en adelante dos veces al a\u00f1o y ser\u00e1s considerado como el m\u00e1s grande de los santos despu\u00e9s de m\u00ed por todos los campesinos de la Santa Rusia. Y t\u00fa, San Casiano, cont\u00e9ntate con el placer de tener una cl\u00e1mide inmaculada: solo tendr\u00e1s tu fiesta en los a\u00f1os bisiestos, una vez cada cuatro a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n \u00abSe le puede perdonar a San Casiano su aversi\u00f3n por el trabajo manual y por el barro de los caminos. Pero estar\u00eda totalmente equivocado si quisiera condenar a su compa\u00f1ero por haber entendido de otra manera que \u00e9l los deberes de los santos hacia la humanidad. Nos gusta mucho el h\u00e1bito puro y espl\u00e9ndido de San Casiano, pero como nuestro carro sigue en medio del barro, es sobre todo de San Nicol\u00e1s de quien necesitamos, de ese santo intr\u00e9pido siempre dispuesto a ponerse manos a la obra para socorrernos. La Iglesia occidental, fiel a la misi\u00f3n apost\u00f3lica, no ha temido hundirse en el fango de la vida hist\u00f3rica<\/em>\u00bb (Vladimir Soloviev, La Russie et l\u2019\u00c9glise Universelle<\/em>, Par\u00eds, Albert-Savine, 1889, pp. 53-54).<\/p>\n\n\n\n Al frente de la facci\u00f3n protestante del concilio se encontraba el erudito te\u00f3logo alem\u00e1n, el profesor Ernst Pauli. Era un anciano peque\u00f1o y delgado, de frente inmensa, de nariz afilada y barbilla bien afeitada. Sus ojos causaban una impresi\u00f3n singular, expresando a la vez violencia y bonhom\u00eda. A cada momento, se frotaba las manos, mov\u00eda la cabeza, frunc\u00eda terriblemente el ce\u00f1o y hac\u00eda muecas; mientras lanzaba miradas chispeantes, pronunciaba con tono sombr\u00edo exclamaciones entrecortadas: \u00abso! nun! ja! so also!<\/em>\u00bb. Iba vestido con solemnidad: un cuello blanco y una larga t\u00fanica pastoral adornada con algunas condecoraciones.<\/p>\n\n\n\n La apertura del concilio fue imponente. Las primeras dos terceras partes del inmenso templo \u00abconsagrado a la unidad de todos los cultos\u00bb estaban ocupadas por bancos, seguidos de otros asientos para los miembros del concilio. La tercera parte restante estaba ocupada por una alta tribuna donde se encontraba, en primer lugar, el trono imperial; a continuaci\u00f3n, m\u00e1s abajo, el trono del gran mago-cardenal-y-canciller, y por \u00faltimo, al fondo, filas de sillones para los ministros, los cortesanos y los secretarios de Estado. A los lados se distingu\u00edan otras filas de sillones m\u00e1s largas, cuyo destino segu\u00eda siendo desconocido. En las tribunas se instalaban orquestas, mientras que a su lado tomaban posici\u00f3n dos regimientos de la guardia, as\u00ed como bater\u00edas de artiller\u00eda para las salvas solemnes. Los miembros del concilio ya hab\u00edan celebrado sus oficios en diferentes iglesias. La apertura del concilio deb\u00eda ser puramente civil.<\/p>\n\n\n\n Cuando el emperador entr\u00f3 en compa\u00f1\u00eda del gran mago y su s\u00e9quito y la orquesta toc\u00f3 la \u00abmarcha de la humanidad unida\u00bb \u2014el himno internacional del Imperio\u2014, todos los miembros del concilio se levantaron y, agitando sus sombreros, gritaron tres veces a pleno pulm\u00f3n: \u00ab\u00a1Vivat! \u00a1Hurra! \u00a1Hoch!\u00bb. Entonces, una vez cerca del trono, el emperador, con los brazos abiertos en un gesto majestuosamente benevolente, pronunci\u00f3 con voz fuerte y agradable:<\/p>\n\n\n\n \u00ab\u00a1Cristianos de todas las confesiones! \u00a1Mis queridos s\u00fabditos, mis amados hermanos! Desde el comienzo de mi reinado, que el Alt\u00edsimo ha bendecido con tantas obras milagrosas y gloriosas, nunca he tenido nada de qu\u00e9 quejarme de ustedes; siempre han cumplido con su deber con toda fe y conciencia. Pero eso es demasiado poco. El amor sincero que les profeso, mis amados hermanos, aspira a la reciprocidad. Quiero que me reconozcan como gu\u00eda en todo lo que se emprende por el bien de la humanidad, no por deber, sino por amor, un amor de coraz\u00f3n. Y he aqu\u00ed: adem\u00e1s de lo que hago por todos, quisiera demostrarles a\u00fan una bondad espec\u00edfica. Cristianos, \u00bfcon qu\u00e9 podr\u00eda hacerlos felices? \u00bfQu\u00e9 puedo darles, no como a mis s\u00fabditos, sino como a mis hermanos en la fe? Cristianos, digan qu\u00e9 es lo que m\u00e1s aprecian en el cristianismo, para que pueda dirigir mis esfuerzos en ese sentido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Se detuvo y esper\u00f3. Un murmullo sordo recorri\u00f3 el templo. Los miembros del concilio se consultaban en voz baja. El papa Pedro, gesticulando con vehemencia, explicaba algo a quienes le rodeaban. El profesor Pauli negaba con la cabeza y chasqueaba los labios con irritaci\u00f3n. El starets Juan, inclinado hacia un obispo oriental y un capuchino, les susurraba algo. Tras esperar unos minutos, el emperador volvi\u00f3 a tomar la palabra con el mismo tono afable, pero en el que se percib\u00eda un matiz inaprensible de iron\u00eda:<\/p>\n\n\n\n \u00abAmables cristianos \u2014dijo\u2014, comprendo lo dif\u00edcil que les resulta responderme directamente. Quiero ayudarlos, incluso en esto. Lamentablemente, llevan tanto tiempo divididos en diversas confesiones y partidos, que quiz\u00e1 ya no tengan un solo objeto com\u00fan al que aferrarse. Pero si no pueden ponerse de acuerdo entre ustedes, espero poder conciliar a todas sus facciones mostr\u00e1ndoles a todas el mismo amor y la misma voluntad de satisfacer las verdaderas<\/em> aspiraciones de cada una. Amables cristianos, s\u00e9 que para muchos de ustedes \u2014y no los menos importantes\u2014, lo m\u00e1s preciado del cristianismo es la autoridad espiritual <\/em>que confiere a sus representantes leg\u00edtimos, no ciertamente para su beneficio personal, sino en aras del bien com\u00fan, pues es sobre esta autoridad sobre la que se asientan el orden espiritual y la disciplina moral necesarios para todos. Amables cat\u00f3licos, hermanos m\u00edos, \u00a1oh, c\u00f3mo comprendo su punto de vista, y c\u00f3mo desear\u00eda basar mi poder en la autoridad de su jefe espiritual! Y para que no piensen que se trata de adulaci\u00f3n o de palabras vanas, declaramos solemnemente \u2014en virtud de nuestra voluntad autocr\u00e1tica\u2014 que el obispo supremo de todos los cat\u00f3licos, el papa de Roma, queda desde este momento restablecido en su trono \u2014\u00a1en Roma!\u2014 con todos los derechos y prerrogativas que se derivan de dicha dignidad, tal y como fueron concedidos por nuestros predecesores, comenzando por Constantino el Grande.<\/p>\n\n\n\n Referencia a la Donaci\u00f3n de Constantino, un falso documento supuestamente redactado en el a\u00f1o 315, mediante el cual habr\u00eda concedido al papa Silvestre I, entre otras cosas, la preeminencia sobre el emperador. Sobre este \u00abfalso\u00bb, se puede consultar, entre otros, el magn\u00edfico programa de Patrick Boucheron dedicado a esta fecha (\u00ab315, la donaci\u00f3n de Constantino\u00bb, Arte, programa de Patrick Boucheron, realizado por Denis Van Waerebecke, 20 de enero de 2026) .<\/p>\n\n\n\n \u00abY a ustedes, cat\u00f3licos, hermanos m\u00edos, solo les pido una cosa a cambio: que me reconozcan en su interior y sinceramente como su \u00fanico defensor y protector. Que aquel que, en conciencia y de coraz\u00f3n, me reconozca como tal, venga aqu\u00ed junto a m\u00ed\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Y se\u00f1al\u00f3 los asientos vac\u00edos en la tribuna. Con exclamaciones de alegr\u00eda \u2014\u00abgratias agimus! Domine! Salvum fac magnum imperatorem<\/em>\u00bb\u2014 casi todos los pr\u00edncipes de la Iglesia cat\u00f3lica, los cardenales, los obispos, la mayor\u00eda de los fieles laicos y m\u00e1s de la mitad de los monjes subieron a la tribuna y, tras profundas reverencias ante el emperador, tomaron asiento en sus sillones. Pero abajo, en medio del concilio, r\u00edgido e inm\u00f3vil como una estatua de m\u00e1rmol, el papa Pedro II permanec\u00eda sentado. Todos los que lo rodeaban estaban ahora en la tribuna. Sin embargo, la escasa multitud de laicos y monjes que se hab\u00eda quedado abajo se acerc\u00f3 a \u00e9l y form\u00f3 a su alrededor un c\u00edrculo apretado del que se elevaba un murmullo contenido: \u00abNon pr\u00e6valebunt, non pr\u00e6valebunt port\u00e6 inferni<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Las dos frases latinas significan, respectivamente: \u00ab\u00a1Te damos gracias, Se\u00f1or! \u00a1Salva al gran emperador!\u00bb y \u00abLas puertas del infierno no prevalecer\u00e1n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Lanzando una mirada at\u00f3nita al papa inm\u00f3vil, el emperador alz\u00f3 de nuevo la voz: \u00ab\u00a1Amables hermanos! S\u00e9 que entre ustedes hay hombres para quienes lo m\u00e1s preciado del cristianismo es sobre todo su santa tradici\u00f3n, <\/em>los antiguos s\u00edmbolos, los antiguos c\u00e1nticos y las antiguas oraciones, los antiguos iconos y el antiguo ritual. Y, en verdad, \u00bfqu\u00e9 puede haber m\u00e1s querido para un alma religiosa? Sepan, pues, a quienes amo, que hoy mismo he firmado un decreto que destina importantes fondos a la creaci\u00f3n de un Museo universal de arqueolog\u00eda cristiana que se instalar\u00e1 en nuestra gloriosa ciudad imperial de Constantinopla. Tendr\u00e1 como misi\u00f3n recopilar, estudiar y conservar todos los documentos de la antig\u00fcedad eclesi\u00e1stica, en particular la oriental. Les ruego, adem\u00e1s, que nombren ma\u00f1ana mismo una comisi\u00f3n para discutir conmigo las medidas que deben tomarse a fin de armonizar lo m\u00e1s posible las costumbres y los usos contempor\u00e1neos con las tradiciones y las normas de la Santa Iglesia Ortodoxa. \u00a1Ortodoxos, hermanos m\u00edos! Que aquel a quien esta voluntad m\u00eda le sea tan querida, aquel que, por un sentimiento de amor, pueda reconocerme como su verdadero gu\u00eda y maestro, que suba aqu\u00ed\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Y la mayor\u00eda de los jerarcas de Oriente y del Norte, la mitad de los antiguos Viejos Creyentes y m\u00e1s de la mitad de los sacerdotes, monjes y fieles ortodoxos subieron con gritos de alegr\u00eda, lanzando miradas hacia los cat\u00f3licos que ya estaban all\u00ed sentados con orgullo. Pero el starets Juan no se movi\u00f3 y suspir\u00f3 ruidosamente. Cuando la multitud que lo rodeaba se hubo dispersado considerablemente, abandon\u00f3 su banco y se acerc\u00f3 al papa Pedro y a su grupo. Aquellos ortodoxos que no hab\u00edan subido al estrado lo siguieron. El emperador volvi\u00f3 a tomar la palabra: \u00abAmables cristianos, conozco a muchos entre ustedes que, en el cristianismo, valoran sobre todo la certeza personal y la libre interpretaci\u00f3n de las Escrituras. No hace falta que me extienda sobre mi forma de ver esto: quiz\u00e1 sepan que, en mi primera juventud, escrib\u00ed una importante obra de cr\u00edtica b\u00edblica que caus\u00f3 entonces cierto revuelo y marc\u00f3 el inicio de mi notoriedad.<\/p>\n\n\n\n Quiz\u00e1 se pueda ver aqu\u00ed una referencia a la propia vida de Soloviev, y a su Historia y futuro de la teocracia<\/em>, obra de ex\u00e9gesis b\u00edblica que tuvo cierta repercusi\u00f3n y fue, entre otras cosas, censurada. Dostoievski, que conoc\u00eda este proyecto de Soloviev \u2014publicado en 1886, es decir, cinco a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte del primero\u2014, hab\u00eda advertido a su joven amigo, presentando su posible caricatura en los discursos de Iv\u00e1n Karam\u00e1zov.<\/p>\n\n\n\n Y probablemente en recuerdo de esa obra la Universidad de Tubinga me ha enviado recientemente una solicitud para que acepte un doctorado honoris causa en teolog\u00eda. He respondido que lo aceptaba con placer y gratitud. As\u00ed pues, hoy, al mismo tiempo que este museo de arqueolog\u00eda cristiana, he firmado la creaci\u00f3n de un Instituto internacional para estudiar libremente \u2014tomando todas las direcciones y adoptando todos los puntos de vista posibles\u2014 las Sagradas Escrituras (as\u00ed como sus ciencias auxiliares). Este Instituto contar\u00e1 con un presupuesto anual de un mill\u00f3n y medio de marcos. A quien tambi\u00e9n le importe esta disposici\u00f3n de mi alma, a quien pueda, de manera pura, reconocerme como gu\u00eda y soberano, que se acerque al nuevo doctor en teolog\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Y los hermosos labios del gran hombre se deformaron ligeramente con una extra\u00f1a sonrisa.<\/p>\n\n\n\n M\u00e1s de la mitad de los eruditos te\u00f3logos se dirigieron hacia la tribuna, no por otra parte, sin lentitud ni vacilaci\u00f3n. Todos miraban al profesor Pauli, que parec\u00eda clavado en su asiento, con la cabeza profundamente inclinada, la espalda encorvada y \u00e9l mismo como encogido. Los eruditos te\u00f3logos subidos a la tribuna estaban desconcertados. De repente, uno de ellos, agitando los brazos, salt\u00f3 directamente al suelo sin pasar por la escalera y corri\u00f3 cojeando hacia el profesor Pauli y la minor\u00eda que permanec\u00eda junto a \u00e9l. Este levant\u00f3 la cabeza, se puso de pie con un movimiento indeciso y, acompa\u00f1ado de sus correligionarios a\u00fan fieles, atraves\u00f3 los bancos ya vac\u00edos, para ir a sentarse junto al starets Juan y al papa Pedro, con sus respectivos grupos.<\/p>\n\n\n\n La gran mayor\u00eda del concilio, que comprend\u00eda casi toda la jerarqu\u00eda de Oriente y Occidente, se encontraba en la tribuna. Abajo solo quedaban tres grupos de hombres que se hab\u00edan acercado unos a otros y se api\u00f1aban alrededor del starets Juan, del papa Pedro y del profesor Pauli.<\/p>\n\n\n\n Con voz triste, el emperador se dirigi\u00f3 a ellos:<\/p>\n\n\n\n \u00ab\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s puedo hacer por ustedes? \u00a1Gente extra\u00f1a! \u00bfQu\u00e9 quieren de m\u00ed? No lo s\u00e9. D\u00edganmelo ustedes mismos, cristianos abandonados por la mayor\u00eda de sus hermanos y de sus l\u00edderes y condenados por el sentir popular, d\u00edganme qu\u00e9 es lo que m\u00e1s aprecian del cristianismo?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Entonces, erguido como una vela blanca, el starets Juan se enderez\u00f3 y respondi\u00f3 con dulzura:<\/p>\n\n\n\n \u00abSe\u00f1or, lo que m\u00e1s apreciamos del cristianismo es a Cristo mismo, de quien todo proviene, pues sabemos que en \u00c9l habita corporalmente la plenitud de la Divinidad.<\/p>\n\n\n\n Es precisamente eso el objeto de apego de todos los cristianos, a saber, reconocer a Jesucristo como \u00abDios-hombre\u00bb, reconocer a Cristo como \u00abel camino, la vida y la verdad\u00bb. El misterio del cristianismo consiste en hacer comprender a Poncio Pilato que su pregunta \u00ab\u00bfqu\u00e9 es la verdad?\u00bb est\u00e1 mal formulada. Habr\u00eda que decir: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es la verdad?\u00bb. Y responder: la verdad es Cristo.<\/p>\n\n\n\n \u00abCuando hay gente que piensa y murmura que Cristo ha envejecido<\/em>, que est\u00e1 desfasado<\/em>, o incluso que nunca existi\u00f3, que se trata de un mito inventado por el ap\u00f3stol Pablo, y que esa gente sigue obstinadamente autodenomin\u00e1ndose \u201cverdaderos cristianos\u201d y a encubrir el vac\u00edo de su predicaci\u00f3n con palabras evang\u00e9licas desviadas de su sentido, entonces la indiferencia y la condescendencia desde\u00f1osa ya no est\u00e1n de moda. Dado que la atm\u00f3sfera moral est\u00e1 infectada por una mentira sistem\u00e1tica, la conciencia p\u00fablica exige a gritos que la fechor\u00eda sea llamada por su verdadero nombre\u00bb (V. Soloviev, Trois entretiens, op. cit.,<\/em> p. 9). Soloviev libr\u00f3 esta lucha desde el inicio de su carrera, en particular en sus Lecciones sobre la divino-humanidad<\/em>, a las que asistieron tanto Dostoievski como Tolst\u00f3i: \u00abEl cristianismo tiene un contenido propio, independiente de todos sus elementos constitutivos. Este contenido propio es \u00fanica y exclusivamente Cristo. En el cristianismo como tal encontramos a Cristo, y solo a \u00e9l. [\u2026] Si examinamos toda la ense\u00f1anza te\u00f3rica y moral de Cristo tal y como figura en el Evangelio, la \u00fanica doctrina nueva, espec\u00edficamente diferente de todas las dem\u00e1s, ser\u00e1 la ense\u00f1anza de Cristo sobre s\u00ed mismo, del Cristo que se designaba a s\u00ed mismo como la verdad encarnada y viva<\/em>: \u00abYo soy el camino, la verdad y la vida, y el que cree en m\u00ed tendr\u00e1 vida eterna\u00bb. De este modo, si se quiere buscar el contenido caracter\u00edstico del cristianismo en la ense\u00f1anza de Cristo, hay que admitir tambi\u00e9n que ese contenido se resume en Cristo mismo<\/em>\u00bb (V. Soloviev, Le\u00e7ons sur la divino-humanit\u00e9<\/em>, trad. B. Marchadier, Par\u00eds, Cerf, 2009, pp. 113-114).<\/p>\n\n\n\n En sus memorias, Bi\u00e9ly relata que lo marc\u00f3 la lectura de Soloviev, en particular este pasaje: \u00abA continuaci\u00f3n, ley\u00f3 su \u201crelato sobre el Anticristo\u201d. Al leer las palabras: \u201cRecto como una vela blanca, Juan se enderez\u00f3\u201d, \u00e9l tambi\u00e9n se enderez\u00f3 ligeramente, como si se estirara en su sill\u00f3n. Parec\u00eda que destellos de rel\u00e1mpagos titilaban en las ventanas. El rostro de Soloviev se estremec\u00eda en esos destellos de inspiraci\u00f3n\u00bb. (Andrei Bely, \u00abVladimir Soloviev, recuerdos\u00bb en V. Soloviev: pro y contra. La personalidad y la obra de Vladimir Soloviev evaluadas por pensadores e investigadores rusos, antolog\u00eda<\/em> [\u041b\u0438\u0447\u043d\u043e\u0441\u0442\u044c \u0438 \u0442\u0432\u043e\u0440\u0447\u0435\u0441\u0442\u0432\u043e \u0412\u043b\u0430\u0434\u0438\u043c\u0438\u0440\u0430 \u0421\u043e\u043b\u043e\u0432\u044c\u0435\u0432\u0430 \u0432 \u043e\u0446\u0435\u043d\u043a\u0435 \u0440\u0443\u0441\u0441\u043a\u0438\u0445 \u043c\u044b\u0441\u043b\u0438\u0442\u0435\u043b\u0435\u0439 \u0438 \u0438\u0441\u0441\u043b\u0435\u0434\u043e\u0432\u0430\u0442\u0435\u043b\u0435\u0439, <\/em>\u0410\u043d\u0442\u043e\u043b\u043e\u0433\u0438\u044f], t. 1, San Petersburgo, 2000. )<\/p>\n\n\n\n \u00abDe ti, se\u00f1or, estamos dispuestos a recibir cualquier bien, siempre y cuando en tu mano generosa reconozcamos la mano santa de Cristo. \u00bfQu\u00e9 puedes hacer por nosotros? Si esa es tu pregunta, he aqu\u00ed nuestra respuesta inmediata: Confiesa aqu\u00ed ante nosotros a Jesucristo, Hijo de Dios, encarnado, resucitado y que pronto volver\u00e1 a nosotros; confi\u00e9salo y te acogeremos con amor, como al verdadero precursor de su segunda y gloriosa venida\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Se call\u00f3, con los ojos clavados en el rostro del emperador. En este se produjo algo malo. En su pecho se levant\u00f3 la misma tormenta infernal que sinti\u00f3 aquella fat\u00eddica noche. Perdi\u00f3 por completo su equilibrio interior y tuvo que concentrar todos sus pensamientos para no perder la compostura aparente, ni delatarse prematuramente. Hac\u00eda esfuerzos inhumanos por no abalanzarse sobre quien hablaba y hacerle pedazos con los dientes mientras lanzaba feroces rugidos.<\/p>\n\n\n\n De repente, oy\u00f3 una voz familiar, procedente de otro mundo: \u00abC\u00e1llate y no temas nada\u00bb. Se call\u00f3. Perdiendo todo color y toda luz, solo su rostro se deform\u00f3, mientras chispas brotaban de sus ojos. Mientras hablaba el starets Juan, el gran mago, que permanec\u00eda sentado, parec\u00eda realizar una especie de manipulaciones bajo su inmensa capa tricolor que ocultaba la p\u00farpura cardenalicia; concentrado, sus ojos lanzaban rel\u00e1mpagos y sus labios se agitaban. Entonces, por las ventanas abiertas del templo, se vio acumularse una enorme nube negra. Pronto todo se oscureci\u00f3. Lleno de espanto y pavor, el starets Juan no apartaba la vista del rostro del emperador silencioso. De repente, retrocedi\u00f3 horrorizado y, volvi\u00e9ndose, grit\u00f3 con voz ahogada: \u00ab\u00a1Hijos m\u00edos, el Anticristo!\u00bb. Pero, en ese mismo instante, con un estruendo ensordecedor, un inmenso rel\u00e1mpago estall\u00f3 en el templo y, arremolin\u00e1ndose, envolvi\u00f3 al starets. Por un instante, todo se qued\u00f3 paralizado. Y cuando los cristianos, aturdidos, volvieron en s\u00ed, el starets Juan yac\u00eda\u2026 muerto.<\/p>\n\n\n\n P\u00e1lido, pero sereno, el emperador se dirigi\u00f3 a la asamblea:<\/p>\n\n\n\n \u00abAcaban de presenciar el juicio de Dios. No he deseado la muerte de nadie, pero mi Padre celestial venga a su hijo amado. El asunto est\u00e1 zanjado. \u00bfQui\u00e9n se atrever\u00e1 a desafiar al Alt\u00edsimo? \u00a1Secretarios! Anoten: \u201cEl concilio ecum\u00e9nico de todos los cristianos, despu\u00e9s de que el fuego del cielo haya golpeado al insensato enemigo de la majestad divina, ha reconocido por unanimidad al emperador soberano de Roma y del universo como su gu\u00eda supremo y maestro\u201d\u00bb.<\/p>\n\n\n\n De repente, una palabra clara y resonante llen\u00f3 el templo: \u00abContradicitur<\/em>!\u00bb [\u00ab\u00a1Objeci\u00f3n!\u00bb]<\/p>\n\n\n\n El papa Pedro II se puso en pie, con el rostro enrojecido y temblando de ira. Levant\u00f3 su b\u00e1culo en direcci\u00f3n al emperador:<\/p>\n\n\n\n \u00abNuestro \u00fanico maestro es Jesucristo, el Hijo del Dios vivo. Y qui\u00e9n eres t\u00fa, ya lo has o\u00eddo. \u00a1Atr\u00e1s, Ca\u00edn fratricida! \u00a1Atr\u00e1s, vasija del diablo! Por la autoridad de Cristo, yo, siervo de los siervos de Dios, te expulso para siempre, perro repugnante, del recinto de Dios, y te entrego a tu padre, Satan\u00e1s. \u00a1Anatema, anatema, anatema!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Mientras hablaba, el gran mago se agitaba bajo su manto. Y, m\u00e1s fuerte que el \u00faltimo anatema lanzado, estall\u00f3 el rayo, el \u00faltimo papa se derrumb\u00f3; el aliento lo hab\u00eda abandonado. \u00abAs\u00ed \u2014dijo el emperador\u2014, perecer\u00e1n a manos de mi padre todos mis enemigos\u00bb. <\/em>\u00ab\u00a1Perean, perean<\/em>!\u00bb, gritaron temblando los pr\u00edncipes de la Iglesia. El emperador se dio la vuelta y sali\u00f3 lentamente por la puerta situada detr\u00e1s de la tribuna; se apoyaba en el hombro del gran mago y le segu\u00eda la multitud de los suyos.<\/p>\n\n\n\n En el templo solo quedaban dos cad\u00e1veres y un c\u00edrculo cerrado de cristianos medio muertos de miedo. El \u00fanico que no perdi\u00f3 la compostura fue el profesor Pauli. El horror general parec\u00eda, por el contrario, haber despertado en \u00e9l todas las fuerzas del esp\u00edritu. Su aspecto incluso se hab\u00eda transformado: su aire se volvi\u00f3 sublime, inspirado. Con paso decidido, subi\u00f3 a la tribuna, se sent\u00f3 en un asiento que hab\u00eda quedado vacante por uno de los secretarios de Estado, tom\u00f3 una hoja y se puso a escribir. Cuando termin\u00f3, se levant\u00f3 y ley\u00f3 en voz alta:<\/p>\n\n\n\n \u00abPara gloria de nuestro \u00fanico Salvador Jesucristo. Despu\u00e9s de que nuestro sant\u00edsimo hermano Juan, representante de la cristiandad de Oriente, haya convencido al gran impostor y al gran enemigo de Dios de que es el Anticristo anunciado por la palabra divina, y despu\u00e9s de que nuestro sant\u00edsimo padre Pedro, representante de la cristiandad de Occidente, le haya impuesto leg\u00edtima y justamente con una excomuni\u00f3n perpetua, el concilio ecum\u00e9nico de las Iglesias de Dios, reunido en Jerusal\u00e9n, decide ahora, ante los cuerpos de estos dos testigos de Cristo, muertos por la verdad, romper toda comunicaci\u00f3n con el excomulgado y con su abominable asamblea, y, retir\u00e1ndose al desierto, esperar la inminente venida de nuestro verdadero Se\u00f1or Jesucristo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Soloviev emplea aqu\u00ed el t\u00e9rmino pravda<\/em>. Ahora bien, la verdad como pravda<\/em> \u2014y no como istina<\/em>\u2014 mantiene una estrecha relaci\u00f3n con la justicia, es decir, con la actividad humana como \u00abverdad por hacer\u00bb. La primera recopilaci\u00f3n de leyes, escrita bajo el reinado de Yaroslav a principios del siglo XII, se llama precisamente russkaya pravda<\/em> (\u00abla justicia rusa\u00bb). Cabe se\u00f1alar que la verdad-pravda <\/em>es una verdad que debe, por as\u00ed decirlo, ser la obra pr\u00e1ctica de los hombres.<\/p>\n\n\n\n Hasta las Tres Entrevistas, <\/em>la pravda<\/em> significaba para Soloviev realizar la verdad en la tierra, es decir, el reino de Dios; ahora, como vemos, se trata m\u00e1s humildemente de desenmascarar la ilusi\u00f3n del Anticristo. \u00abPor lo dem\u00e1s, estoy profundamente convencido de que hablar para denunciar el error \u2014llegando hasta el final\u2014, aunque ello no produzca en nadie ning\u00fan efecto beneficioso en lo inmediato, no solo es cumplir subjetivamente con un deber moral, sino tambi\u00e9n adoptar una medida de higiene espiritualmente apreciable en la vida de toda la sociedad, y esencialmente \u00fatil para el presente y para el futuro\u00bb (Vladimir Soloviev, Trois Entretiens<\/em>, op. cit.<\/em>, p. 12).<\/p>\n\n\n\n En cuanto a la riqueza conceptual del t\u00e9rmino pravda<\/em>, puede consultarse el art\u00edculo del mismo nombre, de Constantin Sigov, en el Vocabulaire europ\u00e9en des philosophies<\/em>: la dificultad que entra\u00f1a traducir el t\u00e9rmino es reconocida por los propios rusos. Nikol\u00e1i Mij\u00e1ilovski, l\u00edder de los narodniki<\/em>, lo atestiguaba: \u00abCada vez que la palabra pravda<\/em> me viene a la mente, no puedo evitar maravillarme ante la extraordinaria belleza que encierra. Esta palabra no existe, al parecer, en ninguna lengua europea. Solo la lengua rusa designa con una misma palabra la verdad y la justicia, que parecen fundirse en una grandiosa unidad\u00bb (Nikol\u00e1i Konstant\u00ednovich Mij\u00e1ilovski, \u00c9crits, <\/em>t. I, p. 5, citado en <\/em>Constantin Sigov, \u00abPravda\u00bb, en <\/em>Barbara Cassin (dir.), Vocabulaire europ\u00e9en des philosophies,<\/em> Par\u00eds, Seuil, 2019, p. 983).<\/p>\n\n\n\n El entusiasmo se apoder\u00f3 de la multitud, y unas voces poderosas exclamaron: \u00ab\u00a1Adveniat\\ Adveniat cito! \u00a1Komm, Herr Jesu, komm<\/em>! \u00a1Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n El profesor Pauli a\u00f1adi\u00f3 unas palabras m\u00e1s y ley\u00f3:<\/p>\n\n\n\n \u00abHabiendo adoptado por unanimidad este primer y \u00faltimo acto del \u00faltimo concilio ecum\u00e9nico, estampamos nuestras firmas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Con un gesto, invit\u00f3 a los miembros de la asamblea. Todos subieron apresuradamente a la estrado y firmaron. Al final, en letra g\u00f3tica, \u00e9l mismo firm\u00f3: \u00abDuorum defunctorum testium locum tenens Ernst Pauli.<\/em>\u00bb [\u00abErnst Pauli, en nombre de los dos testigos fallecidos\u00bb] \u00abAhora \u2014dijo, se\u00f1alando a los dos difuntos\u2014, vamos con nuestra arca de la \u00faltima alianza\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Los cuerpos fueron colocados en camillas. Lentamente, entonando himnos en lat\u00edn, alem\u00e1n y eslavo, los cristianos se dirigieron hacia la salida de Haram-ech-Cherif. All\u00ed, la procesi\u00f3n fue detenida por un secretario de Estado enviado por el emperador y acompa\u00f1ado de un destacamento de la guardia, al mando de un oficial. Los soldados se alinearon en la entrada, y el secretario de Estado ley\u00f3 desde una tribuna:<\/p>\n\n\n\n \u00abOrden de su majestad divina. Con el fin de instruir al pueblo cristiano y protegerlo contra personas malintencionadas, causantes de disturbios y esc\u00e1ndalos, hemos considerado oportuno exponer p\u00fablicamente los cuerpos de los dos amotinados alcanzados por el fuego del cielo en la calle de los Cristianos (Jaret-en-Nasara), a la entrada del principal templo de esta religi\u00f3n, llamado Santo Sepulcro o tambi\u00e9n templo de la Resurrecci\u00f3n. As\u00ed, todos podr\u00e1n convencerse de que est\u00e1n bien muertos. En cuanto a sus obstinados partidarios, aquellos que rechazan con malicia todos nuestros beneficios y cierran los ojos con locura ante las se\u00f1ales evidentes dadas por la propia divinidad, nuestra misericordia y nuestra intercesi\u00f3n ante el Padre celestial los liberan de la muerte que, sin embargo, merec\u00edan por el fuego del cielo. Por lo tanto, los dejamos completamente libres, con la \u00fanica obligaci\u00f3n de no habitar en ciudades ni otros lugares poblados donde pudieran perturbar y seducir con sus malvadas invenciones a las almas inocentes y sencillas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Cuando termin\u00f3, ocho soldados, a una se\u00f1al del oficial, se acercaron a las camillas.<\/p>\n\n\n\n \u00abQue se cumpla lo escrito\u00bb, dijo el profesor Pauli, y los cristianos que llevaban las camillas las entregaron en silencio a los soldados, quienes se alejaron por la puerta noroeste. En cuanto a los cristianos, tras salir por la puerta noreste, se apresuraron a abandonar la ciudad y a dirigirse a Jeric\u00f3 por el camino que pasa cerca del Monte de los Olivos, camino que los gendarmes y dos regimientos de caballer\u00eda hab\u00edan despejado previamente de toda multitud.<\/p>\n\n\n\n Se decidi\u00f3 esperar unos d\u00edas en las colinas desiertas de Jeric\u00f3. A la ma\u00f1ana siguiente, unos peregrinos cristianos llegados de Jerusal\u00e9n relataron lo que hab\u00eda sucedido en Si\u00f3n. Tras cenar en la corte, todos los miembros del concilio fueron invitados a la inmensa sala del trono (cerca del supuesto emplazamiento del trono de Salom\u00f3n). El emperador declar\u00f3 entonces a los representantes de la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica que el bien de la Iglesia exig\u00eda claramente que eligieran lo antes posible a un digno sucesor del ap\u00f3stol Pedro. Dadas las circunstancias, insist\u00eda, la elecci\u00f3n deb\u00eda ser r\u00e1pida, sobre todo porque su presencia \u2014la de \u00e9l, jefe y representante de toda la cristiandad\u2014 compensaba con creces las lagunas rituales. Por ello, propuso al Sagrado Colegio, y en nombre de todos los cristianos, que eligieran a su querido amigo y hermano Apolonio, para que su estrecha uni\u00f3n hiciera s\u00f3lida e indisoluble la de la Iglesia y el Estado por el bien com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n El Sacro Colegio se retir\u00f3 al c\u00f3nclave. Una hora y media m\u00e1s tarde, regres\u00f3 con un nuevo papa: Apolonio. Mientras se votaba, el emperador persuad\u00eda con dulzura, sabidur\u00eda y elocuencia a los representantes ortodoxos y protestantes de poner fin a las viejas rivalidades confesionales, garantizando que Apolonio sabr\u00eda abolir para siempre los abusos hist\u00f3ricos del poder papal. Convencidos, los ortodoxos y los protestantes redactaron un acta de uni\u00f3n de las Iglesias, y cuando Apolonio entr\u00f3 en la sala con los cardenales, en medio de las aclamaciones, un obispo griego y un pastor protestante le presentaron el documento: \u00abAccipio et approbo et l\u00e6tificatur cor meum<\/em>\u00bb [\u00abAcepto y apruebo, y mi coraz\u00f3n se regocija\u00bb], dijo Apolonio al firmar los documentos. Y a\u00f1adi\u00f3, besando amistosamente al alem\u00e1n y al griego: \u00abSoy tan verdaderamente ortodoxo y protestante como cat\u00f3lico\u00bb.<\/p>\n\n\n\n A continuaci\u00f3n se acerc\u00f3 al emperador, a quien bes\u00f3 largamente. En ese momento, unos puntos luminosos comenzaron a circular por el palacio y el templo; crecieron y se transformaron en formas luminosas de seres extra\u00f1os; flores, desconocidas en la tierra, ca\u00edan del cielo llenando el aire de un perfume sin igual. Desde las alturas resonaron maravillosos sonidos emitidos por instrumentos hasta entonces desconocidos, mientras que voces de \u00e1ngeles invisibles cantaban la gloria de los nuevos amos del cielo y de la tierra.<\/p>\n\n\n\n De repente, sin embargo, se oy\u00f3 un terrible estruendo subterr\u00e1neo en el \u00e1ngulo noroeste del palacio central, bajo Kubbet-el-Arruj<\/em>, es decir, bajo la C\u00fapula de las almas<\/em>, donde, seg\u00fan la tradici\u00f3n musulmana, se encuentra la entrada al infierno. Cuando la asamblea, por invitaci\u00f3n del emperador, se acerc\u00f3, se oyeron claramente innumerables voces, finas y agudas \u2014a la vez infantiles y diab\u00f3licas\u2014 que gritaban: \u00abHa llegado la hora, dejadnos salir, salvadores, salvadores\u00bb. Pero cuando Apolonio, arrodill\u00e1ndose junto a la roca, grit\u00f3 tres veces algo en una lengua desconocida, las voces se callaron y el estruendo ces\u00f3.<\/p>\n\n\n\n Mientras tanto, una inmensa multitud rodeaba por todas partes Haram-ech-Cherif. Al caer la noche, el emperador y el nuevo papa aparecieron en la escalinata oriental, desatando una \u00abtormenta de entusiasmo\u00bb. El emperador saludaba amablemente a todos los lados, mientras que Apolonio, sacando sin cesar de grandes cestas que le presentaban los cardenales di\u00e1conos, lanzaba al aire magn\u00edficas velas romanas, bengalas y fuentes de fuego que se encend\u00edan al contacto con sus manos, unas veces con un resplandor fosforescente y nacarado, otras con los vivos colores del arco\u00edris. Y cuando todas esas cosas tocaban el suelo, se transformaban en innumerables hojas multicolores que portaban indulgencias completas e incondicionales para todos los pecados pasados, presentes y futuros. El entusiasmo popular super\u00f3 todo l\u00edmite. Algunos, es cierto, afirmaban haber visto con sus propios ojos c\u00f3mo las indulgencias se transformaban en sapos y serpientes abominables.<\/p>\n\n\n\n El \u00abperd\u00f3n del Anticristo\u00bb se convierte as\u00ed en una licencia para todos los cr\u00edmenes.<\/p>\n\n\n\n No obstante, la inmensa mayor\u00eda estaba en \u00e9xtasis, y las fiestas populares continuaron durante varios d\u00edas m\u00e1s, en los que el nuevo papa taumaturgo hizo cosas tan extra\u00f1as e incre\u00edbles que ser\u00eda totalmente in\u00fatil relatarlas.<\/p>\n\n\n\n Mientras tanto, en las alturas des\u00e9rticas de Jeric\u00f3, los cristianos se entregaban al ayuno y a la oraci\u00f3n. La tarde del cuarto d\u00eda, al caer la noche, el profesor Pauli y nueve de sus compa\u00f1eros entraron en Jerusal\u00e9n, montados en burros y con una carreta. Por calles secundarias que rodeaban Haram-ech-Ch\u00e9rif, regresaron a Jaret-en-Nasara y luego se acercaron al Santo Sepulcro \u2014templo de la Resurrecci\u00f3n\u2014, donde yac\u00edan sobre el pavimento los cuerpos del papa Pedro y del starets Juan. A esa hora, las calles estaban desiertas: toda la ciudad se hab\u00eda desplazado al Haram-ech-Ch\u00e9rif. En cuanto a los soldados de guardia, todos dorm\u00edan profundamente. Los que hab\u00edan venido a recoger los cuerpos constataron que estos no hab\u00edan sufrido ninguna descomposici\u00f3n, que no estaban r\u00edgidos ni pesados. Tras colocarlos en camillas y cubrirlos con los abrigos que hab\u00edan tra\u00eddo, salieron de la ciudad por las mismas calles secundarias y regresaron junto a los suyos.<\/p>\n\n\n\n Entonces, apenas hab\u00edan depositado las camillas en el suelo, el esp\u00edritu de vida entr\u00f3 en los dos cad\u00e1veres. Comenzaron a agitarse, esforz\u00e1ndose por deshacerse de los abrigos que los envolv\u00edan. Todos les ayudaron con grandes gritos de alegr\u00eda y pronto los dos resucitados se levantaron, sanos y salvos.<\/p>\n\n\n\n El starets Juan, de nuevo vivo, tom\u00f3 la palabra: \u00abBueno, hijos m\u00edos, pues no nos hemos separado. Y esto es lo que les digo ahora: es hora de cumplir la \u00faltima oraci\u00f3n de Cristo por sus disc\u00edpulos: que sean uno, como \u00c9l mismo es uno con su Padre. As\u00ed pues, por esta unidad de Cristo, honremos, hijos m\u00edos, a nuestro amado hermano, Pedro. Que apaciente por \u00faltima vez a las ovejas de Cristo. \u00a1Vamos, hermano!\u00bb. Y bes\u00f3 a Pedro. El profesor Pauli tambi\u00e9n se acerc\u00f3 y le dijo al Papa: \u00ab\u00a1T\u00fa eres Petrus!<\/em>\u00bb. \u00abJetzt ist es ja gr\u00fcndlich enviesen und ausser jedem Zweifel gesetzt<\/em>\u00bb, a\u00f1adi\u00f3 estrech\u00e1ndole con fuerza la mano derecha, mientras ofrec\u00eda la izquierda al starets Juan: \u00abSo also V\u00e4terchen, nun sind wir ja Eins in Christo<\/em>.\u00bb<\/p>\n\n\n\n \u00abTu es Petrus<\/em>\u00bb (\u00abT\u00fa eres Pedro\u00bb) es una cita de Mateo 16:18. Pauli reconoce as\u00ed la autoridad del papa Pedro II, el segundo en llevar ese nombre despu\u00e9s del propio san Pedro, primer papa de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n Las otras dos frases en lat\u00edn significan, respectivamente: \u00abDe ahora en adelante, est\u00e1 s\u00f3lidamente demostrado y sin la menor sombra de duda\u00bb y: \u00abPues bien, padre m\u00edo, ya somos uno en Cristo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n As\u00ed se cumple la uni\u00f3n de las Iglesias en la noche oscura, en un lugar elevado y apartado. Pero de repente, la oscuridad de la noche se ilumin\u00f3 con un resplandor luminoso, y apareci\u00f3 una gran se\u00f1al en el cielo: una mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y en la cabeza una corona de doce estrellas.<\/p>\n\n\n\n Bernard Marchadier, el traductor al franc\u00e9s de las Tres Entrevistas (Trois entretiens)<\/em>, hace una observaci\u00f3n muy acertada: \u00abEsta aparici\u00f3n \u2014escribe\u2014 tiene lugar, hay que se\u00f1alarlo, tres d\u00edas despu\u00e9s del concilio, es decir, el 17 de septiembre, d\u00eda en que la Iglesia ortodoxa celebra a la santa m\u00e1rtir Sof\u00eda. Para Soloviev, la mujer vestida de sol del Apocalipsis es, por tanto, tambi\u00e9n la Sof\u00eda\u00bb, la \u00abSabidur\u00eda divina\u00bb. Ciertamente, esto es cierto, pero esta observaci\u00f3n oculta, no obstante, la filosof\u00eda de Soloviev: Sof\u00eda es tambi\u00e9n la Humanidad ideal (V\u00e9ase Vladimir Soloviev, \u00abL\u2019id\u00e9e d\u2019humanit\u00e9 chez Auguste Comte\u00bb, trad. Nicolas Rambert, Archives de philosophie<\/em>, 2016, pp. 245\u2013270).<\/p>\n\n\n\n La aparici\u00f3n permaneci\u00f3 inm\u00f3vil un momento, y luego se puso suavemente en movimiento hacia el sur. El papa alz\u00f3 su b\u00e1culo y exclam\u00f3: \u00abHe aqu\u00ed nuestro estandarte, sig\u00e1moslo\u00bb. Y, seguido de los dos ancianos, a su vez seguidos por la multitud de cristianos, partieron en direcci\u00f3n a la aparici\u00f3n, hacia el monte de Dios, el Sina\u00ed.<\/p>\n\n\n\n Aqu\u00ed el lector se detuvo.<\/em><\/p>\n\n\n\n La Dama<\/span> \u00bfPor qu\u00e9 se detiene?<\/p>\n\n\n\n Se\u00f1or Z<\/span> Es el manuscrito el que se detiene. El padre Pansophie no tuvo tiempo de terminar su relato. Ya enfermo, me dec\u00eda que quer\u00eda escribir la continuaci\u00f3n \u00aben cuanto me curara\u00bb. Pero no se cur\u00f3, y el final de su historia yace enterrado con \u00e9l en el monasterio de Danilov.<\/p>\n\n\n\n La Dama<\/span> Pero usted recuerda lo que le dec\u00eda, as\u00ed que cu\u00e9ntenoslo.<\/p>\n\n\n\n Se\u00f1or Z<\/span> Solo lo recuerdo a grandes rasgos.<\/p>\n\n\n\n Despu\u00e9s de que los representantes de la cristiandad y sus l\u00edderes espirituales se retiraran al desierto de Arabia, adonde acud\u00edan en masa fieles celosamente apegados a la verdad, el nuevo papa Apolonio pudo corromper sin dificultad, mediante sus milagros y prodigios, a todos los dem\u00e1s cristianos superficiales que no estaban desilusionados con el Anticristo. Declar\u00f3 que, por el poder de las llaves, hab\u00eda abierto las puertas entre el mundo terrenal y el m\u00e1s all\u00e1, y, en efecto, la comunicaci\u00f3n entre los vivos y los muertos, entre los hombres y los demonios, se convirti\u00f3 en algo habitual, dando lugar a formas in\u00e9ditas de libertinaje m\u00edstico y demonolatr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n Pero apenas el emperador se crey\u00f3 firmemente establecido en el terreno religioso y se proclam\u00f3 \u2014atento a la misteriosa voz \u00abpaterna\u00bb\u2014 la \u00fanica encarnaci\u00f3n verdadera de la divinidad suprema del universo, una nueva desgracia se abati\u00f3 sobre \u00e9l, procedente de donde nadie lo esperaba: los jud\u00edos se rebelaron. Esta naci\u00f3n, que contaba entonces con 30 millones de almas, no hab\u00eda sido del todo ajena al establecimiento y a los \u00e9xitos del superhombre. Cuando hab\u00eda llegado a Jerusal\u00e9n, dejando entrever en secreto en los c\u00edrculos jud\u00edos que su misi\u00f3n principal era establecer el dominio universal de Israel, los jud\u00edos lo hab\u00edan reconocido como el Mes\u00edas, al tiempo que le profesaban una fidelidad sin l\u00edmites. Y he aqu\u00ed que ahora se levantaban con gritos de ira y venganza. Este giro, sin duda previsto en las Escrituras y la Tradici\u00f3n, el padre Pansophie lo presentaba quiz\u00e1 con demasiada sencillez y realismo: los jud\u00edos, que consideraban al emperador como un israelita de sangre pura y perfecta, habr\u00edan descubierto por casualidad que ni siquiera estaba circuncidado.<\/em><\/p>\n\n\n\n Soloviev adopta aqu\u00ed una postura contraria a la tradici\u00f3n. El Anticristo no es \u00abjud\u00edo\u00bb. Cabe se\u00f1alar que parte de la actividad pol\u00edtica de Soloviev consisti\u00f3 en defender a los jud\u00edos de las m\u00faltiples vejaciones y otros pogromos que sufr\u00edan en la Rusia imperial.<\/p>\n\n\n\n Ese mismo d\u00eda, toda Jerusal\u00e9n y, al d\u00eda siguiente, toda Palestina se vieron sumidas en la insurrecci\u00f3n. La devoci\u00f3n ilimitada y ardiente hacia el salvador de Israel, el Mes\u00edas esperado, dio paso a un odio igualmente ilimitado y ardiente contra el impostor p\u00e9rfido, el usurpador audaz. Todo el pueblo jud\u00edo se levant\u00f3 como un solo hombre y sus enemigos vieron con estupefacci\u00f3n que el alma de Israel no viv\u00eda, en lo m\u00e1s profundo de su ser, de c\u00e1lculos y de la codicia de Mamm\u00f3n, sino de la fuerza de un sentimiento que brotaba del coraz\u00f3n, de la esperanza y de la ira de su fe mesi\u00e1nica secular.<\/p>\n\n\n\n La alusi\u00f3n a Mamm\u00f3n proviene de Mateo 6:24. \u00abNadie puede servir a dos se\u00f1ores\u00bb, a Dios o a Mamm\u00f3n, es decir, al dinero.<\/p>\n\n\n\n El emperador, que no esperaba una explosi\u00f3n tan repentina, perdi\u00f3 la compostura y public\u00f3 un decreto condenando a muerte a todos los jud\u00edos y cristianos rebeldes. Miles, decenas de miles de hombres, que no hab\u00edan tenido tiempo de armarse, fueron masacrados sin piedad. Pero pronto un ej\u00e9rcito jud\u00edo, con un mill\u00f3n de hombres, se apoder\u00f3 de Jerusal\u00e9n y encerr\u00f3 al Anticristo en Haram-ech-Cherif. Este solo dispon\u00eda de una parte de su guardia, insuficiente para resistir a la masa de sus enemigos.<\/p>\n\n\n\n Gracias al arte m\u00e1gico de su papa, el el emperador logr\u00f3 abrirse paso entre las filas de los sitiadores y reapareci\u00f3 pronto en Siria al frente de un ej\u00e9rcito innumerable de paganos de diferentes naciones. Los jud\u00edos marcharon contra \u00e9l con pocas esperanzas de \u00e9xito. Pero apenas las vanguardias de ambos ej\u00e9rcitos entraron en contacto, se produjo un terremoto de una violencia inaudita. Bajo el Mar Muerto, a cuyas orillas acampaban las tropas imperiales, se abri\u00f3 el cr\u00e1ter de un gigantesco volc\u00e1n y torrentes de fuego, reuni\u00e9ndose en un inmenso lago de lava, engulleron al propio emperador, a sus innumerables batallones y a su inseparable compa\u00f1ero, el papa Apolonio, a quien toda su magia no sirvi\u00f3 de nada.<\/p>\n\n\n\n Mientras tanto, los jud\u00edos huyeron hacia Jerusal\u00e9n, temblando y aterrorizados, implorando su salvaci\u00f3n al Dios de Israel. Cuando la ciudad santa qued\u00f3 a la vista, el cielo se vio atravesado por un gran rel\u00e1mpago que iba de este a oeste, y vieron a Cristo descender hacia ellos. Iba vestido como un rey y en sus manos abiertas se ve\u00edan las heridas de los clavos. Al mismo tiempo, la multitud de cristianos, encabezada por Pedro, Juan y Pablo, avanzaba desde el Sina\u00ed hacia Si\u00f3n, mientras otras multitudes entusiastas acud\u00edan corriendo de todas partes: eran los jud\u00edos y los cristianos ejecutados por el Anticristo. Hab\u00edan vuelto a la vida y deb\u00edan reinar con Cristo durante los mil a\u00f1os venideros.<\/p>\n\n\n\n As\u00ed es como el padre Pansophie quer\u00eda concluir su relato. Su tema no era la cat\u00e1strofe universal del fin del mundo, sino \u00fanicamente el desenlace de nuestro proceso hist\u00f3rico, la aparici\u00f3n, la glorificaci\u00f3n y la perdici\u00f3n del Anticristo.<\/p>\n\n\n\n Hemos seguido el mismo principio de distribuci\u00f3n para los tres art\u00edculos.<\/p>\n\n\n\n El pol\u00edtico<\/span> \u00bfY cree usted que ese desenlace est\u00e1 tan cerca?<\/p>\n\n\n\n Se\u00f1or Z<\/span> Ciertamente, a\u00fan habr\u00e1 muchas habladur\u00edas y vanidades; pero el drama est\u00e1 escrito desde hace ya mucho tiempo. Ni los espectadores ni los actores pueden cambiar nada.<\/p>\n\n\n\n La Dama <\/span> Pero, \u00bfcu\u00e1l es entonces el sentido definitivo de este drama? Y sigo sin entender por qu\u00e9 su Anticristo odia tanto a Dios, siendo \u00e9l mismo esencialmente bueno y no malo.<\/p>\n\n\n\n Se\u00f1or Z<\/span> Es que no es esencialmente <\/em>bueno. Ah\u00ed est\u00e1 todo su sentido. Retiro lo que dije antes: \u00abEl Anticristo no puede explicarse con simples proverbios\u00bb. Se explica por completo con uno solo, y adem\u00e1s extremadamente sencillo: No todo lo que brilla es oro. <\/em>Hay brillo en abundancia en esta falsificaci\u00f3n del bien, pero ninguna fuerza esencial.<\/p>\n\n\n\n El General<\/span> F\u00edjense tambi\u00e9n en qu\u00e9 cae el tel\u00f3n en este drama hist\u00f3rico. \u00a1Sobre la guerra! \u00a1Sobre el encuentro de dos ej\u00e9rcitos! He aqu\u00ed que el final de nuestra conversaci\u00f3n se une al principio. \u00bfQu\u00e9 le parece, pr\u00edncipe?… \u00a1Dios m\u00edo! Pero \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el pr\u00edncipe?<\/p>\n\n\n\n El Pol\u00edtico<\/span> \u00bfNo lo ha visto? Se ha escabullido discretamente en el momento pat\u00e9tico en que el starets Juan hab\u00eda acorralado al Anticristo. En ese momento, no quise interrumpir la lectura, y despu\u00e9s se me olvid\u00f3.<\/p>\n\n\n\n El General<\/span> \u00a1Se ha escapado, caramba, se ha vuelto a escapar! Y sin embargo, c\u00f3mo se esforzaba por contenerse… Pero ah\u00ed no ha podido aguantar. \u00a1Ay, Se\u00f1or!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" Continuaci\u00f3n y conclusi\u00f3n de la retranslatio<\/em> de una de las fuentes m\u00e1s profundas y extra\u00f1as de nuestra \u00e9poca contempor\u00e1nea, comentada por el especialista Rambert Nicolas.<\/p>\n Breve relato sobre el Anticristo (3\/3)<\/em><\/a>.<\/p>\n","protected":false},"author":17959,"featured_media":95417,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-speeches.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[292],"tags":[],"staff":[1422],"editorial_format":[1431],"serie":[],"audience":[],"geo":[182],"class_list":["post-95460","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-religion","staff-rambert-nicolas","editorial_format-archives-et-discours","geo-asia-septentrional"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":"default"},"yoast_head":"\nEl fin de la Historia<\/h3>\n\n\n\n
\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/h3>\n\n\n\n
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