{"id":95368,"date":"2026-04-05T16:47:24","date_gmt":"2026-04-05T14:47:24","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=95368"},"modified":"2026-04-05T16:48:28","modified_gmt":"2026-04-05T14:48:28","slug":"arabia-saudi-israel-geopolitica-enfrentamiento-regional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/04\/05\/arabia-saudi-israel-geopolitica-enfrentamiento-regional\/","title":{"rendered":"Arabia Saud\u00ed: \u00bfel \u00faltimo problema de Israel? Geopol\u00edtica de un enfrentamiento regional"},"content":{"rendered":"\n
La mayor\u00eda de los escenarios que se debaten hoy en d\u00eda<\/a> se centran sobre todo en el futuro del r\u00e9gimen iran\u00ed. Pero el futuro de la regi\u00f3n tambi\u00e9n depender\u00e1 de las decisiones estrat\u00e9gicas que tomen los otros dos pilares regionales: Israel y Arabia Saudita.<\/p>\n\n\n\n Estos dos Estados han desarrollado dos enfoques opuestos para garantizar sus intereses. Mientras que Israel apuesta por la hegemon\u00eda militar e intenta imponer una visi\u00f3n binaria de las alianzas regionales, Arabia Saudita apuesta por la influencia geoecon\u00f3mica y la diplomacia, por alianzas m\u00e1s flexibles y por un cierto respeto al statu quo<\/em>. Sea cual sea el futuro del r\u00e9gimen iran\u00ed, estos dos pa\u00edses corren el riesgo de que sus respectivas trayectorias los lleven cada vez m\u00e1s a un enfrentamiento regional.<\/p>\n\n\n\n La escalada militar descontrolada con Ir\u00e1n pone de manifiesto los l\u00edmites de sus respectivas estrategias y los sit\u00faa en un punto de inflexi\u00f3n crucial de su posicionamiento regional.<\/p>\n\n\n\n Israel, que se encuentra en una posici\u00f3n aparentemente de fuerza<\/a> y cuenta con un apoyo estadounidense inquebrantable, saca partido de la pol\u00edtica posliberal de Donald Trump, pero pasa por alto los retos que su pol\u00edtica cortoplacista plantear\u00e1 inevitablemente a largo plazo.<\/p>\n\n\n\n Arabia Saudita, por su parte, se enfrenta a la necesidad de revisar su estrategia de forma inmediata y se enfrenta a dilemas que recuerdan a los que desgarran a los europeos en su defensa colectiva ante el colapso del orden mundial. Ambos parecen encontrarse atrapados por la dependencia militar de su socio estadounidense, cada vez m\u00e1s impredecible y transaccional, y siguen divididos y vacilantes en el camino hacia su autonom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n Las transformaciones en curso en Medio Oriente son, por tanto, el reflejo de un orden mundial en plena mutaci\u00f3n: el predominio de la fuerza bruta sobre la diplomacia, la primac\u00eda de las relaciones bilaterales sobre el enfoque colectivo y la inevitable reactivaci\u00f3n de la competencia entre los principales actores que de ello se deriva. Si bien, en lo inmediato, la ventaja parece estar del lado de la fuerza militar bruta, esta ya empieza a mostrar el alcance de sus l\u00edmites y no hace m\u00e1s que acelerar la profunda reconfiguraci\u00f3n de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n La ofensiva militar llevada a cabo conjuntamente por Israel y Estados Unidos contra Ir\u00e1n, as\u00ed como la operaci\u00f3n israel\u00ed en curso en L\u00edbano, ilustran tanto la l\u00f3gica de la nueva doctrina de seguridad nacional de Tel Aviv como sus l\u00edmites y sus fallos.<\/p>\n\n\n\n Los ataques del 7 de octubre de 2023 no ponen en tela de juicio los objetivos estrat\u00e9gicos del liderazgo israel\u00ed \u2014la aniquilaci\u00f3n del proyecto nacional palestino y la eliminaci\u00f3n de todas las amenazas procedentes de Teher\u00e1n\u2014, pero suponen una evoluci\u00f3n importante de su doctrina de seguridad, ahora centrada en la ofensiva y la proyecci\u00f3n de poder. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> Israel descarta las herramientas diplom\u00e1ticas consideradas fuentes de vulnerabilidad, ya que implican necesariamente compromisos entre las partes, para adoptar una pol\u00edtica de \u00abtodo por la seguridad\u00bb. De este modo, convierte la fuerza militar en el \u00fanico instrumento para reconfigurar la regi\u00f3n a su favor, con el apoyo militar y pol\u00edtico de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n Al adoptar una estrategia de \u00abdefensa avanzada\u00bb, Tel Aviv se inscribe ahora en una l\u00f3gica coercitiva de sometimiento y, en ocasiones, de conquista territorial: as\u00ed ocurre en L\u00edbano y en Siria, al igual que en los Territorios Palestinos. Ante los \u00e9xitos operativos de estos dos \u00faltimos a\u00f1os, Israel busca aprovechar al m\u00e1ximo su ventaja e imponer un nuevo equilibrio de poder a todos sus vecinos, desde L\u00edbano hasta Ir\u00e1n, pasando por el Golfo, en el que su hegemon\u00eda militar no puede ser cuestionada. No se trata de un simple giro en la pol\u00edtica exterior que fuera simplemente el resultado de las decisiones pol\u00edticas de Netanyahu y su coalici\u00f3n, sino m\u00e1s bien de una profunda transformaci\u00f3n del aparato decisorio \u2014pol\u00edtico y de seguridad\u2014 que podr\u00eda resultar duradera. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n El recurso a la fuerza bruta por parte de Israel para obligar al adversario a plegarse a sus propios intereses recuerda a la pol\u00edtica de Trump. Ya no se trata de negociar, sino de imponer por la fuerza militar y al margen de cualquier marco jur\u00eddico las condiciones de la rendici\u00f3n de la parte contraria.<\/p>\n\n\n\n Mientras que a Estados Unidos se le suele calificar de \u00abimperio depredador<\/a>\u00bb, el objetivo de Israel es de seguridad, pero tambi\u00e9n pol\u00edtico y estrat\u00e9gico. La guerra contra Ir\u00e1n no responde \u00fanicamente a amenazas identificadas \u2014nucleares, bal\u00edsticas, redes de grupos armados\u2014 de las que convendr\u00eda deshacerse de forma preventiva: el objetivo de Israel es imponerse como la superpotencia regional, la \u00fanica capaz de dictar las reglas del juego. En otras palabras, Tel Aviv debe asegurarse de que cualquier acuerdo futuro en la regi\u00f3n pase necesariamente por \u00e9l y quede subordinado a sus intereses de seguridad, as\u00ed como a sus intereses pol\u00edticos en el caso de los Territorios Palestinos. Por \u00faltimo, este proyecto de superpotencia regional \u2014muy distinto de un liderazgo regional\u2014 no puede disociarse del de liquidar el proyecto nacional palestino: al igual que sus enemigos sacan partido de la cuesti\u00f3n palestina, Israel pretende utilizar su dominio regional para ponerle fin.<\/p>\n\n\n\n Para los dirigentes israel\u00edes, se trata de aplicar, \u00fanicamente por la fuerza, una pol\u00edtica de poder que no pueda estar sujeta a ninguna restricci\u00f3n ni responsabilidad: el derecho internacional ya no es un punto de referencia, ni tampoco las din\u00e1micas de colaboraci\u00f3n que hasta ahora han constituido un marco colectivo de acci\u00f3n, como el proyecto de arquitectura regional que, a la larga, deber\u00eda haber integrado a Arabia Saudita.<\/p>\n\n\n\n Esta situaci\u00f3n recuerda la actitud de Estados Unidos hacia la OTAN: del mismo modo que Trump distingue entre los europeos buenos y malos, o entre los que aceptan someterse a sus exigencias y los dem\u00e1s, Tel Aviv intenta imponer un esquema similar a los Estados \u00e1rabes del Golfo: estar a favor o en contra de la pol\u00edtica de Israel. A imagen del trumpismo, el proyecto de \u00abvasallizaci\u00f3n\u00bb de Israel no solo se impone a sus enemigos \u2014o al \u00abeje iran\u00ed\u00bb\u2014, sino a cualquier actor que pueda limitar su margen de maniobra. Tanto Israel como Estados Unidos no solo hacen caso omiso de los intereses de los europeos y los pa\u00edses del Golfo, sino que parecen apostar por sus divisiones para promover sus propios intereses.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, el liderazgo israel\u00ed parece incapaz de salir del ciclo de guerras sin fin<\/a>.<\/p>\n\n\n\n Las guerras libradas por Israel desde el 7 de octubre han restablecido sin duda la disuasi\u00f3n, modificado las relaciones de fuerza en la regi\u00f3n a su favor y debilitado las amenazas contra \u00e9l. Pero no han sido capaces ni de transformar las realidades pol\u00edticas de los Estados o territorios contra los que se ha enfrentado el ej\u00e9rcito israel\u00ed, ni de resolver los retos estrat\u00e9gicos a los que se enfrenta Israel. El arsenal bal\u00edstico y el programa nuclear de Ir\u00e1n podr\u00edan reconstituirse a largo plazo; los 440 kilogramos de uranio altamente enriquecido a\u00fan no han sido neutralizados; sobre todo, en lugar de debilitar al r\u00e9gimen iran\u00ed, la guerra podr\u00eda hacer que se fortalezca y se radicalice<\/a>.<\/p>\n\n\n\n A pesar de la superioridad operativa de Estados Unidos e Israel, Ir\u00e1n ha demostrado hasta ahora su capacidad para imponer costos al mundo entero<\/a>. En L\u00edbano, la ofensiva en curso tiene como objetivo imponer en el sur del pa\u00eds una amplia \u00abzona de seguridad\u00bb, seg\u00fan los t\u00e9rminos israel\u00edes, a riesgo de debilitar a\u00fan m\u00e1s a un gobierno liban\u00e9s que, sin embargo, nunca ha sido tan favorable a una resoluci\u00f3n duradera del conflicto con Tel Aviv y a la puesta en marcha de un proceso que apunte, en \u00faltima instancia, al desarme de Hezbol\u00e1. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> El conflicto corre el riesgo de arrastrar a Israel a una ocupaci\u00f3n prolongada que, al igual que en el periodo 1982-2000, podr\u00eda resultar costosa sin por ello eliminar de forma duradera la amenaza de Hezbol\u00e1. Este podr\u00eda incluso salir reforzado. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Israel cierra as\u00ed de forma duradera la puerta a la resoluci\u00f3n de los conflictos y se condena, junto con la regi\u00f3n, a una sucesi\u00f3n de guerras sin fin.<\/p>Laure Foucher y Camille Lons<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Por \u00faltimo, si bien la guerra de aniquilaci\u00f3n librada por Israel contra la Franja de Gaza ha debilitado sin duda a Ham\u00e1s, este sigue al mando del territorio y se mantiene como un actor ineludible para definir el futuro de la cuesti\u00f3n palestina. La negativa de la actual direcci\u00f3n israel\u00ed \u2014compartida por el conjunto de los partidos pol\u00edticos jud\u00edos israel\u00edes\u2014 a considerar otra opci\u00f3n que no sea, en el mejor de los casos, gestionar el conflicto y, en el peor de los casos, vaciar definitivamente los Territorios ocupados de palestinos, bloquea cualquier perspectiva de resoluci\u00f3n pol\u00edtica del conflicto. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n En definitiva, Israel se encuentra en cierto modo atrapado por la propia l\u00f3gica de su nueva doctrina de seguridad: al rechazar cualquier compromiso que no se considere infalible en materia de seguridad, Tel Aviv es incapaz de volver a una diplomacia realista. Israel cierra as\u00ed de forma duradera la puerta a la resoluci\u00f3n de los conflictos y se condena, junto con la regi\u00f3n, a una sucesi\u00f3n de guerras sin fin, salpicadas de ceses del fuego ilusorios. En este contexto, rechaza cualquier idea de acuerdo institucionalizado con Teher\u00e1n como salida a la guerra en curso. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> A su juicio, tal acuerdo legitimar\u00eda al r\u00e9gimen iran\u00ed y dificultar\u00eda la justificaci\u00f3n de futuros ataques contra el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, a largo plazo, este ciclo de guerras interminables en el que Israel parece enredarse se volver\u00e1 inevitablemente cada vez menos viable, en particular debido a la creciente fragilidad de su alianza con Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n La pol\u00edtica de Washington, que pone en tela de juicio el concepto de alianza, tambi\u00e9n afecta a Israel y hace muy incierto el apoyo futuro. La guerra en Ir\u00e1n \u2014aunque el desenlace siga siendo incierto hoy en d\u00eda\u2014 probablemente no haga m\u00e1s que acelerar esta din\u00e1mica.<\/p>\n\n\n\n La ofensiva contra Ir\u00e1n ha exacerbado en Washington el debate sobre los fundamentos del apoyo prestado a Israel, incluido el programa de asistencia militar, lo que podr\u00eda acelerar la erosi\u00f3n del apoyo bipartidista del que el pa\u00eds se beneficiaba hasta ahora en el Congreso. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> Entre los republicanos, una parte de la corriente MAGA, en particular los \u00abnacionalistas cristianos\u00bb, cuestiona ahora tambi\u00e9n el estatus de excepci\u00f3n de Israel, para aplicarle el prisma de \u00abAmerica First\u00bb. La Heritage Foundation<\/a>, por ejemplo, aboga en un documento de marzo de 2025 por \u00abaprovechar la oportunidad\u00bb que supone la expiraci\u00f3n en 2028 del actual acuerdo de financiaci\u00f3n militar con Israel para transformar esta asociaci\u00f3n en una relaci\u00f3n \u00abigualitaria\u00bb durante las dos pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> Otras figuras m\u00e1s radicales, como Tucker Carlson, incluso hacen de esta transformaci\u00f3n su caballo de batalla, al considerar que las ambiciones israel\u00edes arrastran a Estados Unidos a guerras interminables en Medio Oriente, en detrimento de sus propios intereses. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Conscientes de estos riesgos, los responsables pol\u00edticos israel\u00edes intentan reforzar su autonom\u00eda en materia de capacidades y posicionar a Tel Aviv ante Washington como un socio ejemplar, capaz de prescindir a largo plazo de su ayuda, al tiempo que es el \u00fanico en condiciones de defender sus intereses en la regi\u00f3n. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> Pero esta evoluci\u00f3n de fondo por parte de Estados Unidos corre el riesgo de confrontar tarde o temprano a Israel con los l\u00edmites de su l\u00f3gica militarista en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Frente a Israel, Arabia Saudita, otro socio clave de Estados Unidos en Medio Oriente, ha apostado por una estrategia diametralmente opuesta.<\/p>\n\n\n\n Esta se topa igualmente con sus propios l\u00edmites en el marco del conflicto actual.<\/p>\n\n\n\n A la l\u00f3gica del hard power <\/em>israel\u00ed y estadounidense, los pa\u00edses del Golfo, y en particular Arabia Saudita, han opuesto en los \u00faltimos a\u00f1os un modelo de liderazgo regional centrado en el compromiso diplom\u00e1tico y la influencia geoecon\u00f3mica. Dada la debilidad de sus capacidades militares, los pa\u00edses del Golfo han apostado durante mucho tiempo por sus recursos financieros para ganarse el apoyo de potencias externas e influir en los acontecimientos pol\u00edticos de su entorno inmediato. <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n La creciente duda sobre la fiabilidad del paraguas de seguridad estadounidense y la perspectiva de un mundo postf\u00f3sil no han hecho m\u00e1s que reforzar la urgencia de promover un nuevo orden regional m\u00e1s propicio para sus transiciones econ\u00f3micas.<\/p>\n\n\n\n A partir de 2020, Riad se embarc\u00f3 en una iniciativa gradual de distensi\u00f3n regional, suavizando sus relaciones diplom\u00e1ticas con Turqu\u00eda y Qatar, normalizando sus relaciones con Ir\u00e1n en 2023 y abriendo progresivamente la puerta a una posible normalizaci\u00f3n con Israel. La idea era entonces promover la integraci\u00f3n econ\u00f3mica regional, crucial para el \u00e9xito de su agenda de transformaci\u00f3n econ\u00f3mica pospetrolera \u2014la \u00abVisi\u00f3n 2030\u00bb\u2014, pero tambi\u00e9n utilizar estas palancas econ\u00f3micas para consolidar una nueva forma de soft power<\/em> e influencia sobre sus vecinos. La conectividad y la interdependencia deb\u00edan conducir por s\u00ed mismas a una estabilizaci\u00f3n a largo plazo de la regi\u00f3n, al tiempo que garantizaban a Arabia Saudita un lugar central en este nuevo orden de Medio Oriente.<\/p>\n\n\n\n A diferencia de la asociaci\u00f3n exclusiva que buscaba Israel con Estados Unidos, la estrategia geoecon\u00f3mica de los pa\u00edses del Golfo, y en particular de Arabia Saudita, hab\u00eda abierto la puerta, durante la \u00faltima d\u00e9cada, a una mayor diversificaci\u00f3n de las alianzas. La relativa distensi\u00f3n en Medio Oriente entre 2018 y 2023 hab\u00eda brindado a los Estados \u00e1rabes del Golfo la oportunidad de explorar otras nuevas, en particular con las potencias asi\u00e1ticas, incluida China, <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span> cuyo peso en la econom\u00eda mundial habr\u00eda resultado a largo plazo tan ventajoso para estos pa\u00edses, o incluso m\u00e1s, como el apoyo en materia de seguridad de Estados Unidos. La regi\u00f3n ha evolucionado as\u00ed hacia formas m\u00e1s flexibles de alianzas, basadas en el multialineamiento. Esta din\u00e1mica refleja una tendencia m\u00e1s amplia en las relaciones internacionales: la relativa erosi\u00f3n de la hegemon\u00eda de Estados Unidos y el afianzamiento de las \u00abpotencias medias\u00bb han animado a los Estados de Medio Oriente a reforzar su autonom\u00eda estrat\u00e9gica, a multiplicar sus canales de cooperaci\u00f3n y a salir de la l\u00f3gica de los bloques. Riad buscaba as\u00ed mantener una especie de equilibrio entre Ir\u00e1n e Israel, entre Estados Unidos y China, o incluso entre Pakist\u00e1n y la India.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, el retorno de la escalada militar en Medio Oriente tras el 7 de octubre de 2023 ha puesto profundamente en tela de juicio esta visi\u00f3n saud\u00ed. El retorno de la guerra compromete el desarrollo econ\u00f3mico y las inversiones a largo plazo, mientras que la violencia de las represalias iran\u00edes de las \u00faltimas semanas ha hecho a\u00f1icos el fr\u00e1gil acercamiento logrado por Riad con Teher\u00e1n. Pone de manifiesto las fallas de una estrategia saud\u00ed que quiso creer que el compromiso diplom\u00e1tico a minima<\/em> la proteger\u00eda del impacto de las tensiones regionales, y que las inversiones bastar\u00edan para resolver los problemas estructurales de la regi\u00f3n, contemplando, en particular, eludir la cuesti\u00f3n palestina, antes de que esta volviera a imponerse brutalmente al mundo. Este proyecto se basaba, en definitiva, en una negaci\u00f3n fundamental: el ocultamiento de las crisis no resueltas y de su interconexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Para Tel Aviv, el conflicto actual constituye una oportunidad de oro para presionar a los saud\u00edes y lograr una alineaci\u00f3n que hasta ahora no se hab\u00eda podido conseguir.<\/p>Laure Foucher y Camille Lons<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n De manera a\u00fan m\u00e1s fundamental, el conflicto actual enfrenta sobre todo al conjunto de los pa\u00edses \u00e1rabes del Golfo a su continua dependencia del paraguas de seguridad de Estados Unidos, devolvi\u00e9ndolos de nuevo a una l\u00f3gica de alianza y alineamiento restrictiva de la que buscaban liberarse.<\/p>\n\n\n\n El conflicto, desde 2023, ha puesto de relieve la falta de ambici\u00f3n china de implicarse militarmente en el atolladero de Medio Oriente, e incluso una cierta ambivalencia de Pek\u00edn en su apoyo a Ir\u00e1n y su negativa a intervenir, a pesar de que China hab\u00eda patrocinado el acercamiento entre Ir\u00e1n y Arabia Saudita en 2023. Las dem\u00e1s potencias asi\u00e1ticas se muestran igualmente t\u00edmidas, mientras que los europeos tienen dificultades para aparecer como actores cre\u00edbles. La estrategia saud\u00ed de multi-alineaci\u00f3n y de alianzas m\u00e1s flexibles muestra as\u00ed todas sus limitaciones en el marco de una guerra de alta intensidad.<\/p>\n\n\n\n En este contexto, los pa\u00edses del Golfo se ven atrapados en su alianza con Estados Unidos, que los arrastra a su pesar a un conflicto que buscaban evitar, pero que, a pesar de ello, sigue siendo su \u00fanica fuente cre\u00edble de protecci\u00f3n inmediata frente a las represalias iran\u00edes. Para los l\u00edderes del Golfo, esta segunda intervenci\u00f3n militar de Estados Unidos contra Ir\u00e1n \u2014tras los bombardeos de junio de 2025\u2014, llevada a cabo a pesar de sus repetidos esfuerzos por impedir la escalada, confirma su incapacidad para hacer valer sus intereses en Washington, frente a una influencia israel\u00ed mucho m\u00e1s eficaz. La frustraci\u00f3n es a\u00fan mayor dado que el presidente Trump multiplica las declaraciones torpes, incluso humillantes, hacia sus socios del Golfo. El 23 de marzo, declar\u00f3 que el estrecho de Ormuz podr\u00eda llegar a ser controlado conjuntamente por Estados Unidos e Ir\u00e1n, <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span> omitiendo por completo mencionar los intereses de los pa\u00edses del Consejo de Cooperaci\u00f3n del Golfo en el control de este paso estrat\u00e9gico. Unos d\u00edas m\u00e1s tarde, Arabia Saudita se abstuvo de reaccionar ante los comentarios particularmente insultantes de Trump hacia el pr\u00edncipe heredero Mohammed bin Salm\u00e1n, <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span> pero estos podr\u00edan dejar una huella profunda en la relaci\u00f3n bilateral.<\/p>\n\n\n\n El cuestionamiento de la alianza de seguridad con Estados Unidos es a\u00fan m\u00e1s fuerte en el Golfo, ya que el dispositivo militar de Washington en la regi\u00f3n parece poco adecuado para hacer frente a los tipos de amenazas asim\u00e9tricas que plantea Ir\u00e1n en el marco de este conflicto. Si bien los sistemas de defensa antia\u00e9rea estadounidenses han interceptado por el momento de manera eficaz la mayor\u00eda de los ataques iran\u00edes contra los pa\u00edses del Golfo, estos siguen siendo extremadamente costosos, tardan mucho en reponerse y est\u00e1n poco adaptados a los ataques con drones iran\u00edes o a un bloqueo del estrecho de Ormuz. <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Para Riad, al igual que para la mayor\u00eda de los pa\u00edses del Golfo, la guerra actual constituye un punto de inflexi\u00f3n importante que recuerda a la Zeitenwende<\/em> que vivi\u00f3 Alemania tras la invasi\u00f3n de Ucrania por parte de Rusia.<\/p>\n\n\n\n El margen de maniobra de los Estados \u00e1rabes del Golfo para redefinir una estrategia es a\u00fan m\u00e1s reducido, ya que Riad, al igual que los europeos, est\u00e1 sometida a una presi\u00f3n creciente por parte de Estados Unidos e Israel para alinearse m\u00e1s abiertamente con su campa\u00f1a militar contra Ir\u00e1n. Para Tel Aviv, el conflicto actual constituye una oportunidad de oro para forzar la mano a los saud\u00edes y lograr una alineaci\u00f3n que hasta ahora no se hab\u00eda podido conseguir.<\/p>\n\n\n\n Los dirigentes israel\u00edes siempre han visto con malos ojos la creciente afirmaci\u00f3n de la autonom\u00eda estrat\u00e9gica saud\u00ed. Desde la visita del pr\u00edncipe heredero saud\u00ed a Washington, Tel Aviv se ha mostrado adem\u00e1s muy preocupado por este acercamiento, que amenazaba con privarle no solo de los beneficios esperados de una normalizaci\u00f3n con Riad, sino tambi\u00e9n de sus palancas de influencia sobre Arabia Saudita, que siguen siendo muy limitadas sin el intermediario estadounidense.<\/p>\n\n\n\n En el contexto de su proyecto de reconfiguraci\u00f3n regional, Israel no duda en asumir cada vez m\u00e1s una relaci\u00f3n de fuerza directa con Arabia Saudita.<\/p>\n\n\n\n En este enfrentamiento, apuesta por que su superioridad militar bastar\u00e1 \u2014con el apoyo de Estados Unidos\u2014 para reconfigurar Medio Oriente a su favor, y que el liderazgo saud\u00ed acabar\u00e1, tarde o temprano, por alinearse. <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n No se trata de que Israel compita por el estatus de l\u00edder regional, al que nunca podr\u00e1 aspirar realmente frente a Arabia Saudita o sin ella, y ello a pesar del poder\u00edo militar del Estado hebreo. <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span> Tel Aviv busca m\u00e1s bien ponerse en condiciones de presionar a Riad en un contexto en el que, mientras que la normalizaci\u00f3n se consideraba casi inminente en septiembre de 2023, Arabia Saudita se le escapa a Israel y cuestiona abiertamente su ascenso de poder en la regi\u00f3n. La intenci\u00f3n es, por tanto, contener su influencia estrat\u00e9gica en la recomposici\u00f3n regional en curso con, en segundo plano, la ambici\u00f3n de llevarla a una postura m\u00e1s alineada con los intereses de Israel, incluirla en su \u00abesfera de influencia\u00bb u obligarla a normalizar las relaciones.<\/p>\n\n\n\n Israel y Arabia Saudita corren el riesgo de que sus respectivas trayectorias los sit\u00faen cada vez m\u00e1s en un enfrentamiento regional.<\/p>Laure Foucher y Camille Lons<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Para los dirigentes israel\u00edes, la falta de normalizaci\u00f3n con Riad no se percibe como un obst\u00e1culo a corto o mediano plazo, sobre todo en un contexto en el que la pol\u00edtica exterior de Israel se centra en la seguridad. Este \u00faltimo ya ha establecido una cooperaci\u00f3n en materia de seguridad con Arabia Saudita y otros pa\u00edses de la regi\u00f3n, en particular a trav\u00e9s<\/em> del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM).<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, la falta de normalizaci\u00f3n de las relaciones priva a Tel Aviv de una legitimidad que podr\u00eda favorecer la integraci\u00f3n regional y futuros acercamientos con los pa\u00edses \u00e1rabes o musulmanes, un objetivo clave a largo plazo para la consolidaci\u00f3n de su posici\u00f3n estrat\u00e9gica. <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Los responsables israel\u00edes explican las crecientes tensiones con Riad como la expresi\u00f3n de divergencias sobre la forma de hacer frente a amenazas comunes \u2014por ejemplo, Ir\u00e1n y los hut\u00edes\u2014, sin dudar, no obstante, en mostrarse muy cr\u00edticos con una estrategia saud\u00ed que considerar\u00edan vacilante e ineficaz. La narrativa dominante en los c\u00edrculos de decisi\u00f3n es que Arabia Saudita no deber\u00eda ser un competidor, sino m\u00e1s bien un socio potencial, que tendr\u00eda mucho que ganar si permitiera a Israel asumir una funci\u00f3n de estabilizaci\u00f3n regional. <\/span>19<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Para Israel, el desaf\u00edo que plantea Arabia Saudita se plantea sobre todo en t\u00e9rminos de poder narrativo en Medio Oriente y de capacidad de influencia en Washington.<\/p>\n\n\n\n En este sentido, Tel Aviv intenta imponer una visi\u00f3n binaria \u2014\u00abmoderados contra radicales\u00bb\u2014 a todos los actores de la regi\u00f3n, y convencer a los c\u00edrculos decisorios estadounidenses de su validez. Esta l\u00ednea divisoria coincidir\u00eda con la que separa a los partidarios de los opositores a los Acuerdos de Abraham, asimilando a los primeros a un bando portador de la paz y cercano a los intereses occidentales, y a los segundos a los defensores de un islamismo radical, complacientes con Ir\u00e1n y opuestos a Israel y sus aliados. <\/span>20<\/sup><\/a><\/span><\/span> Al retomar un vocabulario \u00abcivilizacional\u00bb, el liderazgo israel\u00ed se dirige directamente a los nacionalistas cristianos y evang\u00e9licos del movimiento MAGA. Para muchos de ellos, este compromiso de Estados Unidos con Israel se inscribe, en efecto, en una visi\u00f3n que opone al Occidente de herencia judeocristiana al islam radical, percibi\u00e9ndose a Israel como un baluarte avanzado que, como tal, conviene apoyar plenamente. <\/span>21<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Desde esta perspectiva, el acercamiento de Arabia Saudita a Qatar y Turqu\u00eda se presenta como un indicio de su giro ideol\u00f3gico hacia un bando cercano al islamismo y a los Hermanos Musulmanes: Riad habr\u00eda abandonado as\u00ed el bando de los \u00absunitas moderados\u00bb, o el \u00abbando de la paz\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Esta narrativa se ha visto reforzada, por otra parte, en los \u00faltimos meses a trav\u00e9s de los Emiratos \u00c1rabes Unidos, segundo rival de Riad. El estallido a plena luz de d\u00eda de las tensiones entre Arabia Saudita y los Emiratos a finales de 2025 dio lugar en Washington a una feroz campa\u00f1a de presi\u00f3n antisaud\u00ed, dirigida conjuntamente por Abu Dabi y Tel Aviv. <\/span>22<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Esta guerra informativa es muy visible en el contexto actual. Los medios de comunicaci\u00f3n israel\u00edes y estadounidenses presentan, por ejemplo, a Riad como alineada oficiosamente con su campa\u00f1a militar contra Ir\u00e1n, a pesar de las repetidas negativas de los dirigentes saud\u00edes y sus llamados a la distensi\u00f3n. La promoci\u00f3n de esta visi\u00f3n de los retos, demasiado simplista para Riad, tiene como objetivo obligarla a elegir bando, exponi\u00e9ndola a\u00fan m\u00e1s a las represalias iran\u00edes y asestando un golpe fatal a sus relaciones diplom\u00e1ticas con Teher\u00e1n, cuyo mantenimiento ser\u00e1 muy valioso una vez que Estados Unidos se haya retirado de la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Ante las presiones estadounidenses e israel\u00edes, Riad duda hoy en implicarse m\u00e1s directamente en la campa\u00f1a militar contra Ir\u00e1n. Tal implicaci\u00f3n correr\u00eda el riesgo de exponerla a\u00fan m\u00e1s a las represalias y de comprometer los \u00faltimos canales diplom\u00e1ticos con Teher\u00e1n. Sin embargo, aunque Arabia Saudita se opuso a la ofensiva, ahora le preocupa que Estados Unidos se retire precipitadamente de la regi\u00f3n, tras un alto al fuego mal negociado con los iran\u00edes: esto los dejar\u00eda solos frente a Teher\u00e1n, pero tambi\u00e9n frente a Tel Aviv. <\/span>23<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Los saud\u00edes consideran que un compromiso militar por su parte podr\u00eda contribuir a mantener la presencia de Estados Unidos en la regi\u00f3n y demostrar su fiabilidad como socios de este pa\u00eds. Preocupados por que las reservas de defensa antia\u00e9rea estadounidenses se asignen prioritariamente a Israel, los saud\u00edes podr\u00edan verse as\u00ed obligados a negociar la continuidad de la protecci\u00f3n de Washington a cambio de una implicaci\u00f3n m\u00e1s abierta en el conflicto. <\/span>24<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\nIsrael y el horizonte de la vasallizaci\u00f3n del Golfo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
La \u00abdefensa avanzada\u00bb: doctrina de una superpotencia regional<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Israel no gana las guerras, pero corre el riesgo de perder a su patrocinador estadounidense<\/h3>\n\n\n\n
Arabia Saud y los l\u00edmites del soft power<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n
MBS en la trampa de la apuesta de Trump<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
La estrategia saud\u00ed frente al proyecto hegem\u00f3nico de Tel Aviv<\/h3>\n\n\n\n
Riad en la guerra de informaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n\n\n\n