{"id":94698,"date":"2026-03-28T12:30:55","date_gmt":"2026-03-28T11:30:55","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=94698"},"modified":"2026-03-28T12:30:58","modified_gmt":"2026-03-28T11:30:58","slug":"el-anticristo-de-soloviev-segunda-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/03\/28\/el-anticristo-de-soloviev-segunda-parte\/","title":{"rendered":"El Anticristo de Soloviev: segunda parte"},"content":{"rendered":"\n
Hemos llegado a la segunda parte de este \u00abrelato\u00bb escrito por Vladimir Soloviev, el momento en que un hombre sella el destino de la Humanidad expresando mejor sus aspiraciones o incluso pacific\u00e1ndola <\/em>definitivamente. En otras palabras, se trata ni m\u00e1s ni menos que del triunfo del Anticristo, que asume entonces el \u00abliderazgo de la humanidad\u00bb al final de su historia.<\/p>\n\n\n\n En la primera parte<\/a>, escrib\u00edamos que con este \u00abbreve relato\u00bb Soloviev encarnaba a la perfecci\u00f3n la imagen que sus contempor\u00e1neos quisieron conservar de \u00e9l, la de un \u00abprofeta\u00bb. As\u00ed, al final de su vida, Soloviev se habr\u00eda \u2014en palabras del intelectual ruso Vasili Rozanov (1856-1919)\u2014 \u00abpurificado\u00bb al renunciar \u00aba sus apresurados intentos de \u201cs\u00edntesis\u201d\u00bb y al rechazar por fin, \u00e9l, el \u00abnieto de un sacerdote\u00bb, \u00abel manto del fil\u00f3sofo y las payasadas del publicista\u00bb. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n A esto hay que a\u00f1adir que, si Soloviev, al final de su vida, \u00abjuega a ser profeta\u00bb, su papel habr\u00e1 sido sin duda anunciar la \u00abdesgracia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n \u00abSi Vladimir Soloviev \u2014escribe el poeta Alexander Blok (1880-1921)\u2014 fue el portador y el mensajero del futuro, y personalmente creo que realmente lo fue, lo que explica ese extra\u00f1o papel que desempe\u00f1\u00f3 en la sociedad rusa y a veces incluso en la sociedad europea, es evidente que estaba pose\u00eddo por una angustia y una inquietud tales que en cualquier momento pod\u00edan sumirlo en la locura. Por otra parte, su aparente fragilidad lo predispon\u00eda a ello; es casi seguro que un hombre sano, sobrio y equilibrado dif\u00edcilmente habr\u00eda soportado esos constantes desequilibrios, esa lucha incesante contra el viento, de pie frente a una ventana abierta de par en par al futuro, pues de inmediato se habr\u00eda vuelto d\u00e9bil, enfermo o loco\u00bb. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n \u00bfCu\u00e1l es, pues, ese futuro que vuelve \u00abloco\u00bb y que profetiza Soloviev en su relato? \u00bfO por qu\u00e9, por decirlo con Koj\u00e8ve, la \u00abvisi\u00f3n escatol\u00f3gica\u00bb de Soloviev, al tiempo que mostraba que hab\u00eda \u00ababandonado casi todo aquello en lo que hab\u00eda cre\u00eddo durante su vida\u00bb , iba a quebrarlo al mismo tiempo de \u00abcansancio\u00bb y conducirlo a la muerte? <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Ser\u00e1 dif\u00edcil hacer comprender a los lectores en pocas palabras este punto, ya que los temas abordados por Soloviev pueden, a primera vista, parecer alejados de nuestras propias consideraciones; y tambi\u00e9n porque este \u00abrelato\u00bb es un di\u00e1logo cr\u00edtico con el conjunto de su ric\u00edsima filosof\u00eda, la cual, en 1900, por lo dem\u00e1s, pod\u00eda parecerle retrospectivamente como nada m\u00e1s que un simple \u00abpr\u00f3logo\u00bb a su obra futura. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> Sin embargo, el futuro cabe por completo en un acto que la Humanidad, seg\u00fan Soloviev, ya ha consumado cuando ella misma dio origen al tiempo y a este mundo. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span> Ese futuro es, por as\u00ed decirlo, tambi\u00e9n un pasado, a la vez la primera y la \u00faltima palabra de la Humanidad: el rechazo definitivo que esta ha opuesto y sigue oponi\u00e9ndole \u2014a pesar de Cristo\u2014, por orgullo y por odio, a Dios. En otras palabras, el \u00abpensamiento cruel\u00bb que no ha dejado de animar a Soloviev puede entenderse como la progresiva elucidaci\u00f3n de una Humanidad deicida, de una Humanidad que voluntariamente, en su \u00abalma y conciencia\u00bb, ha decidido prescindir de Dios, realizarse sin Dios, e incluso, finalmente, convertirse ella misma en el \u00fanico<\/em> Dios.<\/p>\n\n\n\n Si, de manera totalmente \u00absolovieviana\u00bb, Koj\u00e8ve pod\u00eda declarar a su amigo Edmond Ortigues: \u00abDesde hace milenios, la unidad de la historia se ha entendido como el drama de la relaci\u00f3n del hombre con la divinidad. [\u2026] Es la historia de las desgracias de Sof\u00eda\u00bb, <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> habr\u00eda que a\u00f1adir que esta historia de \u00abdesgracias\u00bb termina, adem\u00e1s, con el asesinato de Dios.<\/p>\n\n\n\n Cuando se desarrolla por completo, esto es lo que la historia \u2014seg\u00fan Soloviev\u2014 acaba ense\u00f1\u00e1ndonos: el hombre act\u00faa con el deseo de vengarse de Dios por el bien que nos ha hecho, no por el mal. La Humanidad quiere convertirse por s\u00ed misma en un Dios invertido, es decir, no en el Dios que se entrega en un acto de amor, otorgando a su creaci\u00f3n el poder de ser criatura, de ser el otro amado<\/em>, sino en la divinidad exclusiva que lo reduce todo a s\u00ed misma como Uno, en lo que hay que llamar, en un sentido t\u00e9cnico propio de Soloviev, \u00abel odio\u00bb.<\/p>\n\n\n\n En efecto, si el amor es una relaci\u00f3n que mantiene siempre la uni\u00f3n en la alteridad, el verdadero odio no es, por su parte, un simple distanciamiento, una escisi\u00f3n, la de un ser que ignorar\u00eda voluntariamente aquello de lo que se a\u00edsla, o incluso que mantuviera esa cosa a distancia o al margen, porque esta \u00faltima, odiada, le har\u00eda da\u00f1o, disminuyendo, por ejemplo, su poder de actuar. El odio, por el contrario, implica una lucha permanente, una relaci\u00f3n constante, incluso un cuerpo a cuerpo a cada instante con el ser odiado, hasta su digesti\u00f3n, hasta reducir esa alteridad a una unidad. \u00abEs el amor \u2014escrib\u00eda Koj\u00e8ve en su \u00faltima obra in\u00e9dita\u2014 y, cosa curiosa, el odio lo que mantiene, o al menos querr\u00eda mantener, al ser amado u odiado en su identidad <\/em>consigo mismo (se tortura a quien se odia m\u00e1s que se le mata)\u00bb. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n La observaci\u00f3n de Koj\u00e8ve no era del todo acertada. Como hab\u00eda comprendido Soloviev, esta forma de ver las cosas no llevaba su idea hasta el final, ni ve\u00eda el sentido de esa tortura. Porque, si bien se trata ciertamente de una tortura, que implica una relaci\u00f3n permanente con el ser odiado al que sin duda no se querr\u00eda mantener a distancia ni olvidar, esta tortura, sin embargo, no est\u00e1 destinada a mantenerlo en su identidad eterna de \u00abser odiado\u00bb, sino m\u00e1s exactamente a arrancarle pieza a pieza cada peque\u00f1o fragmento que lo constituye, a despojarlo de la totalidad de sus bienes, hasta dejarlo desnudo y vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n Este odio es, por tanto, una venganza, en el sentido de que se despoja al enemigo de todo lo que le pertenece, desapareciendo en \u00faltimo lugar su vida \u2014y nuestra propia raz\u00f3n de ser<\/em>\u2014. Se necesita tiempo para llevarlo a cabo y reducir una uni\u00f3n, un cuerpo a cuerpo, a la unidad. Desde esta perspectiva, el tiempo o la historia no es m\u00e1s que el avance de esta lenta absorci\u00f3n, de esta gran venganza consumada. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n As\u00ed se recuperan las lecciones de Dostoievski: el hombre se venga de Dios por haber sido demasiado bueno, por haber dado de forma condescendiente a la Humanidad lo que esta habr\u00eda querido crear por s\u00ed misma; su identidad perfecta conquistada en una historia que le pertenecer\u00eda solo a ella, sin ninguna providencia, incluso contra toda providencia.<\/p>\n\n\n\n En este sentido particular de la palabra \u00abodio\u00bb, hay que sostener que el hombre, por el don hecho por Dios, no siente hacia \u00e9l m\u00e1s que odio. En cuanto al tiempo, no es m\u00e1s que ese largo proceso de deificaci\u00f3n de la sola humanidad, que conduce a la \u00abdestrucci\u00f3n de la naturaleza\u00bb por desvanecimiento de la alteridad o al cumplimiento de un mundo enteramente mec\u00e1nico e inorg\u00e1nico, tan cerrado como una piedra.<\/p>\n\n\n\n En Soloviev, la Humanidad \u2014Ser personal situado frente a Dios\u2014 ha rechazado, pues, menos el orden de ser Dios que ha rechazado el camino propuesto por Dios, a saber, el amor y el mantenimiento de la alteridad, o incluso entrar en la constituci\u00f3n de Cristo, para formar una Divino-humanidad. El rechazo del Hombre debe entenderse no como una voluntad de convertirse en Sujeto libre al negarse obedecer a Dios, sino, en efecto, de hacer gala de una \u00ablibertad terrible\u00bb para crearse a s\u00ed mismo<\/em> como Dios sin la ayuda de Dios y, en realidad \u2014como Soloviev comprender\u00e1 poco a poco\u2014, queriendo vengarse de \u00c9l. El Hombre ha pervertido el orden de convertirse en dios-hombre al so\u00f1ar con convertirse en hombre-dios.<\/p>\n\n\n\n En su Historia y futuro de la teocracia<\/em>, sin haber extra\u00eddo a\u00fan perfectamente todas las implicaciones de esta decisi\u00f3n trascendental, Soloviev ya daba cuenta de manera suficientemente contundente de este rechazo del camino divino:<\/p>\n\n\n\n \u00abEl fin, la plenitud de la perfecci\u00f3n divina o ser como Dios, no solo es en s\u00ed mismo el bien supremo, sino que es lo que constituye el destino del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios. El pecado consiste en la aspiraci\u00f3n del hombre a alcanzar ese fin, que es bueno, por su propio camino<\/em> y no por el de Dios, a poseer la perfecci\u00f3n mediante un acto de su propia voluntad <\/em>y no mediante la obediencia a los mandamientos de Dios\u00bb. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n En su \u00faltima obra, Soloviev descubre, en realidad, que el verdadero nombre de la Humanidad es el de una inversi\u00f3n: el Anticristo. Le habr\u00e1 costado, en definitiva, toda una vida comprender que, a partir de ese primer rechazo de la Humanidad, la Historia no culminaba en Cristo o en el amor, sino en el Anticristo o en el odio; no con el Dios-hombre, sino con el Hombre-dios; no con una Naturaleza org\u00e1nica unida a Dios gracias al intermediario humano y respetada en su exuberante alteridad, sino con una Naturaleza, enteramente recompuesta y muerta, que en todas partes no ha tomado m\u00e1s que el rostro \u2014met\u00e1lico\u2014 de la \u00fanica<\/em> Humanidad.<\/p>\n\n\n\n Soloviev solo admiti\u00f3 al final que \u00abCristo sufri\u00f3 crueles persecuciones y fue condenado a muerte porque sus enemigos lo odiaban<\/em>\u00bb, <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> y no porque ignoraran el alcance de su acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n A esta historia est\u00e1 dedicada esta segunda parte, en la que triunfa el Anticristo.<\/p>\n\n\n\n Peter Thiel, al igual que muchos lectores de Soloviev, qued\u00f3 impresionado por la \u00abpaz\u00bb tra\u00edda por el Anticristo: una paz de la Unidad en la que ya no hay Enemigo, pues ya no hay alteridad, una paz tra\u00edda por el odio consumado. Esta paz es tambi\u00e9n la prometida por Sauron en El Se\u00f1or de los Anillos, <\/em>otra lectura de Thiel: Sauron se empe\u00f1a en reducirlo todo a su propia persona, como lo demuestra el hecho de que cada portador del Anillo acaba por no ser m\u00e1s que una parte, sin voluntad propia, del Se\u00f1or de las Tinieblas.<\/p>\n\n\n\n Para comprender este inter\u00e9s de Thiel, es importante hacer un desv\u00edo por la cultura popular estadounidense actual, con la serie Stranger Things. <\/em>En cierto sentido, una sociedad nos ense\u00f1a mucho sobre s\u00ed misma al exponer los monstruos que le horrorizan.<\/p>\n\n\n\n Entre la galer\u00eda de monstruos de Stranger Things<\/em> \u2014monstruos que se nutren todos del mismo motor\u2014, la criatura central de la tercera temporada es quiz\u00e1s la m\u00e1s aterradora: el \u00abflagelador mental\u00bb, en efecto, pulveriza all\u00ed las voluntades humanas, y luego pulveriza los cuerpos independientes que se le enfrentan, antes de servirse de sus carnes desmembradas para crecer y realizarse, recomponi\u00e9ndolas en su propio cuerpo.<\/p>\n\n\n\n Esta realidad es monstruosa. Pero, en otro sentido, realiza la unidad y la paz, como una cierta forma de divinidad. Cada uno de los cuerpos y voluntades de la ciudad se funde as\u00ed armoniosamente en un gran Todo para llevar a cabo una obra superior en fuerza, que, si no se le impidiera (katechon<\/em>), acabar\u00eda por alcanzar las dimensiones de todo el planeta y de todos los seres vivos. Los h\u00e9roes de la serie, que viven en Estados Unidos, no solo luchan contra esta bestia, sino tambi\u00e9n contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, y tal vez contra ellos mismos: la americanizaci\u00f3n del mundo y la humanizaci\u00f3n de la naturaleza mediante la t\u00e9cnica, la homogeneizaci\u00f3n de las mentes y las imaginaciones en una \u00fanica inteligencia artificial.<\/p>\n\n\n\n Si, pues, la lucha se libra contra algo abiertamente monstruoso \u2014siendo la bestia en cuesti\u00f3n particularmente aterradora\u2014, quiz\u00e1 sea en esa monstruosidad manifiesta donde reside la debilidad de la representaci\u00f3n. Para que esta encarnara la imagen del Anticristo, habr\u00eda sido necesario representarla con los rasgos m\u00e1s seductores, de modo que los individuos se sacrificaran en esta inmensa y tentadora criatura para realizar todo lo que desean: crearse a s\u00ed mismos como divinidad, invencible e incomparable, en ausencia de toda alteridad. Al fin y al cabo, quiz\u00e1 en las entra\u00f1as de esta inmensa bestia divina nos sinti\u00e9ramos bien.<\/p>\n\n\n\n Para Soloviev, la figura del Anticristo es menos la de una bestia que la de la Humanidad que por fin ha encontrado su paz:<\/p>\n\n\n\n \u00abLas fuerzas hist\u00f3ricas que reinan sobre la masa de la humanidad tendr\u00e1n que chocar y entremezclarse a\u00fan antes de que sobre el cuerpo de esta bestia que se desgarra a s\u00ed misma brote una nueva cabeza: el poder unificador mundial del Anticristo\u00bb. <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Entre el reducido n\u00famero de creyentes espiritualistas, se encontraba en aquella \u00e9poca un hombre notable al que muchos calificaban de superhombre.<\/p>\n\n\n\n En su art\u00edculo \u00abLa idea del superhombre\u00bb, <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span> Soloviev escribe:<\/p>\n\n\n\n \u00abLos hombres, en particular aquellos sensibles a las exigencias comunes del momento actual de la historia, est\u00e1n dominados no por una sola, sino por al menos tres ideas de actualidad, o, si se quiere, de moda: el materialismo econ\u00f3mico, el moralismo abstracto y el demonismo del \u201csuperhombre\u201d. De estas tres ideas, vinculadas a tres grandes nombres (Karl Marx, Le\u00f3n Tolst\u00f3i, Friedrich Nietzsche), la primera se centra en el presente y su urgencia, la segunda abarca en parte el ma\u00f1ana, la tercera est\u00e1 ligada a lo que suceder\u00e1 pasado ma\u00f1ana y despu\u00e9s. La considero la m\u00e1s interesante de las tres\u00bb. <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span> <\/p>\n\n\n\n Soloviev tiene a Nietzsche en gran estima, pero teme su filosof\u00eda como precursora del Anticristo. En sus memorias, <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span> Bi\u00e9ly relata as\u00ed: \u00abEn aquellos d\u00edas, una gran inquietud crec\u00eda en mi alma. Al ver a Soloviev [y al escucharlo leer su \u00abBreve relato sobre el Anticristo\u00bb], ten\u00eda ganas de decirle algo que no se dice en una mesa de t\u00e9. Pero ese deseo qued\u00f3 en simple deseo. En su lugar, empec\u00e9 a hablarle de Nietzsche y de la relaci\u00f3n entre el superhombre y la idea de la divino-humanidad. Respondi\u00f3 poco sobre Nietzsche, pero sus palabras estaban impregnadas de una profunda seriedad. Afirmaba que las ideas de Nietzsche eran lo \u00fanico que hab\u00eda que tener en cuenta a partir de entonces como un grave peligro que amenazaba la cultura religiosa.\u00bb<\/p>\n\n\n\n Estaba alejado tanto de la infancia de la inteligencia como de la del coraz\u00f3n. Sin embargo, a\u00fan era joven, pero, gracias a su genio superior, a los 33 a\u00f1os ya se hab\u00eda ganado una reputaci\u00f3n impresionante: la de gran pensador, gran escritor y gran actor p\u00fablico. Consciente del poder superior de su esp\u00edritu, siempre hab\u00eda sido un espiritualista convencido y su clara inteligencia siempre le hab\u00eda indicado la verdad de lo que hay que creer: el bien, Dios y el Mes\u00edas.<\/p>\n\n\n\n En todo eso, \u00e9l cre\u00eda<\/em>, pero en cuanto a amar, solo se amaba <\/em>a s\u00ed mismo. <\/em>Cre\u00eda en Dios, pero en lo m\u00e1s profundo de su alma, involuntariamente y sin darse cuenta, se prefer\u00eda a s\u00ed mismo antes que a \u00c9l. Cre\u00eda en el Bien; sin embargo, el Ojo del Eterno, que todo lo ve, sab\u00eda que este individuo se inclinar\u00eda ante la fuerza del mal siempre que esta lo sedujera, no desvi\u00e1ndolo mediante los sentidos o las bajas pasiones, ni siquiera mediante la elevada tentaci\u00f3n del poder, sino \u00fanicamente mediante un desmesurado amor propio.<\/p>\n\n\n\n Hay que distinguir bien entre lo que es \u00abamor a uno mismo\u00bb y lo que es \u00abamor propio\u00bb. Si el amor a uno mismo no es condenable en la medida en que se trata del instinto natural de supervivencia o del amor que los animales sienten por su propia vida \u2014un amor, por as\u00ed decirlo, totalmente \u00abmaterialista\u00bb\u2014, no ocurre lo mismo con el \u00abamor propio\u00bb, que es enteramente una cuesti\u00f3n \u00abespiritual\u00bb. As\u00ed, si por amor a m\u00ed mismo decido, en efecto, no prestar atenci\u00f3n a una simple mirada de desprecio, a una palabra hiriente, etc., precisamente porque no voy a arriesgarme a sufrir una \u00abherida\u00bb por tan poco, en cambio, por \u00abamor propio\u00bb, puedo enzarzarme en una disputa que acabar\u00e1 cost\u00e1ndome la vida.<\/p>\n\n\n\n Por lo dem\u00e1s, ese amor propio no era en \u00e9l ni un instinto desconsiderado, ni una pretensi\u00f3n descabellada. Adem\u00e1s de su genio fuera de lo com\u00fan, adem\u00e1s de su belleza y su nobleza, las muy altas muestras que hab\u00eda dado de su templanza, de su desinter\u00e9s y de su activa caridad parec\u00edan justificar ampliamente el enorme amor propio que pose\u00eda este gran espiritualista, este gran asceta y este gran fil\u00e1ntropo. \u00bfSe le pod\u00eda realmente culpar por haber visto, en esos dones tan abundantemente recibidos de Dios, los signos espec\u00edficos de Su insigne favor? \u00bfO por haberse considerado a s\u00ed mismo como el segundo despu\u00e9s de Dios, Su hijo \u00fanico en su g\u00e9nero?<\/p>\n\n\n\n En una palabra, se reconoci\u00f3 a s\u00ed mismo por lo que Cristo era efectivamente. Pero, en realidad, la conciencia de su alta dignidad no se tradujo en una obligaci\u00f3n moral hacia Dios y el mundo, sino en un derecho y una preeminencia sobre los dem\u00e1s y, ante todo, sobre el propio Cristo.<\/p>\n\n\n\n Desde el punto de vista ruso, se puede decir que el Anticristo es \u00abego\u00edstamente europeo\u00bb. De hecho, los pensadores rusos posteriores, en particular los eurasistas, insistir\u00e1n en la especificidad europea, nefasta a sus ojos, de anteponer el \u00abderecho\u00bb a la \u00abobligaci\u00f3n\u00bb .<\/p>\n\n\n\n Para los pensadores eurasistas rusos, los individuos no son ante todo titulares de derechos, sino que tienen en primer lugar obligaciones; y para cumplir estas obligaciones se les atribuyen derechos que, en \u00faltima instancia, no son m\u00e1s que medios para realizar las primeras. En otras palabras, no tengo ante todo \u00abderecho al trabajo\u00bb, tengo ante todo la obligaci\u00f3n de \u00abtrabajar por el bien de la comunidad\u00bb, y para que pueda cumplir esta obligaci\u00f3n, el Estado debe <\/em>proporcionarme trabajo: ah\u00ed radica mi \u00abderecho\u00bb positivo al trabajo. Desde este punto de vista, el \u00abEstado de derecho\u00bb se presenta ante estos pensadores como la manifestaci\u00f3n del \u00abego\u00edsmo europeo\u00bb, que olvida que el hombre no es un \u00abimperio dentro de un imperio\u00bb, sino que se encuentra en una relaci\u00f3n perpetua de servicio y ayuda mutua. <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n El joven Koj\u00e8ve tampoco es ajeno a estas cuestiones. En su rese\u00f1a del libro de Leang K\u2019i-Teh\u2019ao [Chi-Chao Liang], La Conception de la loi et les th\u00e9ories des l\u00e9gistes \u00e0 la veille des Ts\u2019in<\/em><\/em> (1926), escribe: <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span> \u00abAhora bien, si esta diferencia fundamental entre la concepci\u00f3n china y la occidental y romana de entender el derecho y el Estado tiene motivos para preocupar a Euram\u00e9rica, en cambio, para Eurasia, la cuesti\u00f3n se plantea de manera totalmente diferente: lo que supone un obst\u00e1culo para el acercamiento entre China y Occidente puede resultar ser uno de los fundamentos de un entendimiento mutuo y de una estrecha cooperaci\u00f3n entre los pueblos de la \u00abRep\u00fablica Celestial\u00bb y de la Uni\u00f3n Euroasi\u00e1tica\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Inicialmente, no sent\u00eda animadversi\u00f3n hacia Jes\u00fas. Reconoc\u00eda su papel mesi\u00e1nico y su dignidad, pero, sinceramente, solo ve\u00eda en \u00c9l a su mayor predecesor. La haza\u00f1a moral de Cristo y su absoluta singularidad escapaban a su inteligencia, oscurecida por el amor propio.<\/p>\n\n\n\n Razonaba as\u00ed: \u00abCristo vino antes que yo; yo aparezco en segundo lugar; pero lo que, en el orden del tiempo, viene despu\u00e9s, es lo primero en esencia. Yo vengo el \u00faltimo, al final de la historia, precisamente porque soy el salvador definitivo y perfecto. Ese Cristo es mi precursor. Su misi\u00f3n era preparar y anunciar mi aparici\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Esta tesis cl\u00e1sica de la filosof\u00eda de Soloviev implica una comprensi\u00f3n del tiempo como \u00abal rev\u00e9s\u00bb: \u00abEl hecho de que las formas o los tipos superiores de existencia aparezcan o se revelen despu\u00e9s de los inferiores no prueba en absoluto que los primeros sean producidos o creados por estos \u00faltimos. El orden de la realidad no es id\u00e9ntico al orden de las apariencias. Los tipos y estados de existencia superiores, m\u00e1s ricos y positivos, son metaf\u00edsicamente anteriores a los inferiores, aunque se manifiesten y se revelen despu\u00e9s de estos. Esto no niega la evoluci\u00f3n; no se puede negar, es un hecho; pero afirmar que la evoluci\u00f3n crea las formas superiores a partir de las inferiores, es decir, en definitiva, de la nada, significa sustituir el hecho por un absurdo l\u00f3gico<\/em>. La evoluci\u00f3n de los tipos inferiores de existencia no puede, por s\u00ed misma, crear los tipos superiores, pero produce condiciones materiales o un entorno favorable para que el tipo superior se manifieste o se revele. As\u00ed, cada aparici\u00f3n de un nuevo tipo de existencia es, en cierto sentido, una creaci\u00f3n nueva<\/em>: pero no es una creaci\u00f3n de la nada<\/em>; la base material de la aparici\u00f3n del nuevo tipo es el antiguo; el contenido positivo propio del tipo superior no surge de novo<\/em>, sino que existe desde toda la eternidad<\/em>. Solo entra, en un momento dado del desarrollo, en otro orden de existencia, el mundo de los fen\u00f3menos<\/em>. Las condiciones de aparici\u00f3n del fen\u00f3meno provienen de la evoluci\u00f3n natural del mundo material; lo que aparece proviene de Dios\u00bb. <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Impulsado por este pensamiento, el gran hombre del siglo XXI aplicar\u00e1 a s\u00ed mismo todo lo que dice el Evangelio sobre la segunda venida, interpretando esta llegada no como el regreso del primer Cristo, sino como la sustituci\u00f3n del Cristo preliminar por el Cristo definitivo, es decir, por \u00e9l mismo.<\/p>\n\n\n\n De manera sorprendente, esto es tambi\u00e9n lo que afirma Koj\u00e8ve en Sophia<\/em>, <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span> solo que \u2014invirtiendo la filosof\u00eda de Soloviev\u2014 lo presenta como algo positivo: \u00abAunque este Sabio a\u00fan no se encuentre en el Mundo real, es decir, natural, no por ello deja de ser cierto que la \u00abidea\u00bb del Sabio existe en este Mundo desde hace mucho tiempo. De hecho, hace mucho que se \u00absue\u00f1a\u00bb con verlo aparecer realmente en la tierra, que se \u00absue\u00f1a\u00bb con verlo \u00abencarnarse\u00bb. La historia de la humanidad no es otra cosa que la historia de la realizaci\u00f3n<\/em> progresiva, a trav\u00e9s de la Acci\u00f3n<\/em>, es decir, del Trabajo y la Lucha, de ese \u2018sue\u00f1o\u2019 de \u2018perfecci\u00f3n encarnada\u00bb. Ahora bien, en nuestros d\u00edas, la gran \u00abAcci\u00f3n\u00bb que va a \u00abrevelarlo a los pueblos\u00bb ya est\u00e1 llegando a su fin. Desde este momento, ya no son solo los escasos \u00abelegidos\u00bb de la humanidad guiados por \u00abla estrella polar\u00bb, sino tambi\u00e9n cientos de millones de hombres que trabajan y luchan por el Reconocimiento, los que aportan ofrendas a su \u00abreino terrenal\u00bb. As\u00ed pues, se acerca el d\u00eda en que el \u00faltimo \u00abpeque\u00f1o demonio\u00bb de la incredulidad ver\u00e1, al desaparecer \u00e9l mismo, que \u00abno habr\u00e1 fin\u00bb para ese<\/em> \u00abreino\u00bb, que ese \u00abhombre<\/em>-dios\u00bb no morir\u00e1 en el \u00abpilar\u00bb de la indiferencia o de la indignaci\u00f3n p\u00fablica, sino en el Reconocimiento universal de su verdadera omnisciencia y real<\/em> omnipotencia. \u00bfTodo esto a\u00fan no existe<\/em>? \u00a1Y qu\u00e9! Que se cumpla<\/em> de ahora en adelante lo que el hombre se atrevi\u00f3 a \u00abso\u00f1ar\u00bb para s\u00ed mismo, que le suceda lo que \u2014no hace a\u00fan tanto tiempo\u2014 no se atrev\u00eda a atribuir m\u00e1s que a Dios; que se cumpla su sue\u00f1o de serenidad satisfecha y de satisfacci\u00f3n serena, la del s\u00e9ptimo y \u00faltimo d\u00eda de la creaci\u00f3n, cuando se puede decir \u2014al echar una \u00fanica<\/em> mirada a todo<\/em> lo que se ha hecho\u2014 \u00abesto es bueno<\/em>\u00bb. Pero \u2014a diferencia de Dios\u2014 podremos afirmarlo sin vernos luego obligados a retractarnos y a maldecir la obra de nuestras manos. Por eso, desde ahora, si el hombre quiere saber algo de la Perfecci\u00f3n realizada, ya no necesita fijar la mirada en los cielos<\/em>, puede o\u00edr el el avance majestuoso de su llegada prestando un o\u00eddo atento a la tierra<\/em>\u00bb. <\/span>19<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n En este plano, el Hombre venidero presenta a\u00fan pocos rasgos verdaderamente originales o caracter\u00edsticos. De manera similar se refer\u00eda a Cristo, en particular, Mahoma. Ahora bien, Mahoma era un hombre justo al que no se le puede acusar de ninguna mala intenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n En este individuo, la preferencia que, por amor propio, se conceder\u00e1 a s\u00ed mismo sobre Cristo se justificar\u00e1 adem\u00e1s por el siguiente razonamiento: \u00abCristo, al predicar y encarnar en su vida el bien moral, fue el reformador <\/em>de la humanidad; yo, estoy llamado a ser el bienhechor<\/em> de esta humanidad, una humanidad en parte corregida, en parte incorregible. Dar\u00e9 a la gente todo lo que necesite\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Una observaci\u00f3n sobre el ruso nos permitir\u00e1 comprender mejor lo que Soloviev llama \u00abHumanidad\u00bb. En ruso, \u010delove\u010dnost\u02b9<\/em> indica el car\u00e1cter propio del hombre en todos los hombres, es decir, \u00abla humanidad\u00bb que puede abstraerse de un solo individuo y que puede existir incluso si solo queda un hombre en la tierra, o incluso si ya no hay ning\u00fan hombre, pero \u00fanicamente como \u00abidea abstracta\u00bb. Por el contrario, \u010delove\u010destvo<\/em> indica m\u00e1s bien la comunidad efectiva y concreta de todos los hombres que forman un gran conjunto sin excepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Esta distinci\u00f3n se puede entender a trav\u00e9s de algunos ejemplos en franc\u00e9s, ya que estas diferencias se establecen a veces en nuestra lengua. As\u00ed, oponemos \u00abfraternidad\u00bb (\u00abfraternit\u00e9<\/em>\u00bb) (t\u00e9rmino abstracto) y la \u00abfratr\u00eda\u00bb (\u00abfratrie<\/em>\u00bb) (t\u00e9rmino concreto). Todo el mundo entiende bien que la idea de \u00abfraternidad\u00bb no cambia en nada si uno de los \u00abhermanos\u00bb muere, mientras que una \u00abfratr\u00eda\u00bb se ver\u00eda profundamente trastornada. Soloviev critica con frecuencia el pensamiento occidental por saber formar conceptos \u00fanicamente en su forma abstracta. <\/span>20<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n \u00abCristo, como moralista, divid\u00eda a los hombres entre el bien y el mal; yo los unir\u00eda mediante los bienes que son igualmente necesarios tanto para los buenos como para los malos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Soloviev utiliza el t\u00e9rmino blaga<\/em>, que traducimos como \u00abbienes\u00bb. <\/em>La lengua rusa distingue entre lo que es un \u00abbien\u00bb espiritual (dobro<\/em>) y los \u00abbienes\u00bb materiales (blaga<\/em>).<\/p>\n\n\n\n El pensamiento del Anticristo es, por as\u00ed decirlo, \u00absocialista\u00bb o \u00abmaterialista\u00bb. Al proporcionar a los hombres \u00abbienes\u00bb, al darles a todos un bienestar material, todos se volver\u00edan buenos, pues si el hombre es malo, es debido a las malas condiciones materiales en las que se desarrolla.<\/p>\n\n\n\n Para Soloviev, que durante mucho tiempo abraz\u00f3 esta idea, esta forma de ver las cosas aumenta, en definitiva, el mal. \u00abEl agua de una misma lluvia vivificante hace crecer a la vez las virtudes ben\u00e9ficas de las plantas medicinales y el veneno de las venenosas. Del mismo modo, un beneficio real aumenta, en definitiva, el bien en el bueno y el mal en el malo. \u00bfDebemos siempre y sin distinci\u00f3n dar rienda suelta a nuestros buenos sentimientos? \u00bfTenemos siquiera derecho a ello? \u00bfPodemos alabar a los padres que, con una buena regadera, riegan asiduamente las plantas venenosas del jard\u00edn por donde pasean sus hijos?\u00bb. <\/span>21<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n \u00abSer\u00e9 el verdadero representante del Dios que hace brillar su sol sobre los malvados y sobre los buenos, que hace llover sobre los justos y los injustos. Cristo trajo la espada; yo traer\u00e9 la paz. \u00c9l amenazaba a la tierra con el juicio final; pero el juez supremo ser\u00e9 yo, y mi juicio no ser\u00e1 solo el de la justicia, sino tambi\u00e9n el de la misericordia. Habr\u00e1 justicia en mi juicio, no una justicia retributiva, sino una justicia distributiva. Distinguir\u00e9 a cada uno y todos tendr\u00e1n lo que necesitan\u00bb.<\/p>\n\n\n\n He aqu\u00ed un ejemplo t\u00edpico de \u00abfalsificaci\u00f3n\u00bb denunciada por Soloviev: hacer el mal bajo la apariencia del bien, profesar palabras anticristianas d\u00e1ndoles un aire cristiano. Aqu\u00ed, el personaje deforma voluntariamente el perd\u00f3n cristiano, haci\u00e9ndolo irreconocible, ya que lo convierte en una recompensa, incluso para los malvados.<\/p>\n\n\n\n Y, en esta hermosa disposici\u00f3n de \u00e1nimo, lo vemos esperando alguna llamada clara de Dios que le pida trabajar por la nueva salvaci\u00f3n de la humanidad. Espera tambi\u00e9n alg\u00fan testimonio deslumbrante y asombroso que demuestre que es el hijo mayor, el primog\u00e9nito, el amado de Dios. Espera, alimentando su identidad con la conciencia que tiene de sus virtudes y de sus dones sobrehumanos; pues, como se ha dicho, es un hombre de moralidad intachable y de un genio fuera de lo com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n Esta observaci\u00f3n es particularmente significativa: revela la iniquidad de este \u00abhombre por venir\u00bb, pues un verdadero cristiano siempre da testimonio de Cristo. <\/span>22<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n El justo orgulloso espera, pues, la sanci\u00f3n suprema para comenzar a obrar por la salvaci\u00f3n de la humanidad, pero no espera hasta el final. Ya han pasado 30 a\u00f1os, y a\u00fan transcurren tres m\u00e1s, cuando de repente un pensamiento atraviesa su mente y, hasta la m\u00e9dula de los huesos, lo penetra con un escalofr\u00edo ardiente: \u00ab\u00bfY si…? \u2026 \u00bfY si no fuera yo… sino el otro, el galileo…? \u00bfY si \u00c9l no fuera mi precursor, sino el verdadero, el primero y el \u00faltimo? Pero, en ese caso, debe estar vivo… <\/em>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1, pues?… Quiz\u00e1s venga a m\u00ed… aqu\u00ed… ahora… \u00bfQu\u00e9 le dir\u00e9? Entonces, como un cristiano idiota y reci\u00e9n llegado, como un simple mujik que murmura sin comprender: \u201cSe\u00f1or, Jesucristo, ten piedad de m\u00ed, pobre pecador\u201d, tendr\u00e9 que inclinarme ante \u00c9l. \u00a1Qu\u00e9! \u00bfExtenderme yo, como una gorda polaca, con los brazos en cruz? \u00bfYo, este genio luminoso, este superhombre? \u00a1No, jam\u00e1s!\u00bb. Y de inmediato, en lugar del antiguo respeto fr\u00edo y razonable que sent\u00eda por Dios y por Cristo, nacen y crecen en su coraz\u00f3n primero una especie de terror, luego un deseo <\/em>ardiente de apretar y contraer todo su ser, y finalmente un odio <\/em>furioso que se apodera de su esp\u00edritu. \u00ab\u00a1Soy yo, yo y no \u00c9l! Ya no est\u00e1 entre los vivos; no est\u00e1 ah\u00ed y no estar\u00e1 ah\u00ed. \u00a1No ha resucitado! \u00a1No, jam\u00e1s! \u00a1No ha resucitado! Se ha podrido, se ha podrido en la tumba, se ha podrido como la \u00faltima de las…\u00bb. Sus labios echan espuma y, presa de convulsiones, sale disparado de la casa, salta fuera del jard\u00edn y, en la noche sorda y negra, corre por un sendero rocoso\u2026<\/p>\n\n\n\n Este es un gran tema de la filosof\u00eda cristiana de Soloviev: la resurrecci\u00f3n de Cristo es la marca de su divinidad, el signo del triunfo del bien sobre el mal. En las Tres Entrevistas<\/em>, Soloviev vuelve por \u00faltima vez sobre esta idea: \u00abEn el hombre existe el mal f\u00edsico, que consiste en que los elementos materiales inferiores del cuerpo se oponen a la fuerza viva y luminosa que los une en la magn\u00edfica forma del organismo, se oponen a esa forma y la rompen, destruyendo el fundamento real de todo lo que es superior. Es el mal extremo<\/em>, que se llama muerte<\/em>. Y si tuvi\u00e9ramos que admitir que la victoria del mal f\u00edsico extremo fuera definitiva y absoluta, entonces no podr\u00edamos considerar como un \u00e9xito serio ninguna de las victorias ilusorias del bien en los \u00e1mbitos de la moral individual o de la sociedad. [\u2026] Si los verdaderos vencedores resultaran ser los microbios [\u2026], entonces ninguna literatura moral podr\u00eda defendernos contra la desesperaci\u00f3n y contra un pesimismo extremo. [\u2026] Solo tenemos un apoyo: la resurrecci\u00f3n real. Sabemos que la lucha entre el bien y el mal no se libra \u00fanicamente en el alma de la sociedad, sino tambi\u00e9n, m\u00e1s profundamente, en el mundo f\u00edsico. Y all\u00ed, ya sabemos que en el pasado hubo una victoria del principio de vida en una resurrecci\u00f3n personal\u00bb. <\/span>23<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Su furia se apacigua y da paso a una desesperaci\u00f3n seca y pesada como esas rocas, sombr\u00eda como esta noche. Se detiene al borde de un precipicio escarpado y oye all\u00e1, en la lejan\u00eda, el ruido confuso de un torrente que rueda contra las rocas. Una angustia insoportable oprime su coraz\u00f3n. De repente, algo se agita en su interior: \u00ab\u00bfllamarlo? \u00bfPreguntarle qu\u00e9 debo hacer?\u00bb. Y en la oscuridad se le aparece una figura dulce y triste. \u00abTiene piedad de m\u00ed… \u00a1No, jam\u00e1s! No ha resucitado, \u00a1no! \u00a1No ha resucitado!\u00bb<\/p>\n\n\n\n Y se lanza al vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n Pero algo el\u00e1stico, como una columna de agua, lo retiene en el aire. Siente una sacudida como una descarga el\u00e9ctrica y una fuerza desconocida lo empuja hacia atr\u00e1s. Por un instante, pierde el conocimiento, y luego vuelve en s\u00ed, arrodillado a unos pasos del precipicio. Ante \u00e9l se perfila una figura ba\u00f1ada por un vaporoso resplandor fosforescente; <\/span>24<\/sup><\/a><\/span><\/span> y de esa forma, dos ojos, de un brillo agudo e insoportable, le traspasan el alma…<\/p>\n\n\n\n Ve esos dos ojos penetrantes y oye \u2014ya sea en su interior o en el exterior\u2014 una voz extra\u00f1a, sorda como ahogada y, sin embargo, clara, met\u00e1lica, perfectamente desprovista de alma, una especie de fon\u00f3grafo, que le dice:<\/p>\n\n\n\n \u00abHijo m\u00edo amado, tienes todo mi apoyo. \u00bfPor qu\u00e9 no me has buscado? \u00bfPor qu\u00e9 has honrado al otro, al malvado, y a su padre? Yo soy tu dios y tu padre. Y ese pobre crucificado me es tan ajeno a ti como a m\u00ed. No tengo otro hijo que t\u00fa. T\u00fa eres el \u00fanico, el \u00fanico en tu g\u00e9nero y mi igual. Te amo y no te exijo nada. Tal como eres, eres bello, grande, poderoso. Haz tu obra en tu <\/em>nombre, y no en el m\u00edo. No te envidio. Te amo. No necesito nada de ti. El otro, Aquel a quien tomabas por dios, exig\u00eda a su hijo obediencia, una obediencia sin l\u00edmites, que llegaba hasta la muerte en la cruz… y no le ayud\u00f3 en la cruz. Yo no te exijo nada y te ayudar\u00e9. Por ti mismo, por tu propia dignidad, por tu excelencia, y por puro amor desinteresado hacia ti, te ayudar\u00e9. Recibe mi esp\u00edritu. As\u00ed como anta\u00f1o mi esp\u00edritu te engendr\u00f3 en la belleza, <\/em>as\u00ed de ahora en adelante te engendra en la fuerza\u00bb<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Ante estas palabras, los labios del superhombre se entreabrieron a pesar suyo; los dos ojos penetrantes se acercaron mucho a su rostro, y sinti\u00f3 como una oleada helada y punzante que lo penetraba hasta llenar todo su ser. Al instante, experiment\u00f3 un vigor, una valent\u00eda, una ligereza y un gozo inusuales. En ese mismo instante y de forma repentina, la forma luminosa y los dos ojos desaparecieron, mientras algo levantaba a nuestro superhombre por encima del suelo para volver a depositarlo inmediatamente en el jard\u00edn, frente a la puerta de su casa.<\/p>\n\n\n\n Al d\u00eda siguiente, no solo los visitantes del gran hombre, sino incluso sus sirvientes quedaron impresionados por su aspecto singular y como inspirado. Se habr\u00edan sorprendido a\u00fan m\u00e1s si hubieran podido ver con qu\u00e9 rapidez y facilidad sobrenaturales redact\u00f3, encerrado en su estudio, su famosa obra titulada: El camino abierto hacia la paz y la prosperidad universales.<\/em><\/p>\n\n\n\n Los libros anteriores y la actividad social del superhombre hab\u00edan sido objeto de duras cr\u00edticas. Pero, en su mayor\u00eda, proced\u00edan de hombres especialmente religiosos, por lo que carec\u00edan de autoridad. \u00a1Hablo de la \u00e9poca del Anticristo!<\/p>\n\n\n\n Seg\u00fan Thiel, quiz\u00e1 siguiendo a Soloviev, el Anticristo vendr\u00e1 en una \u00e9poca en la que ya nadie se preocupar\u00e1 por el Anticristo.<\/p>\n\n\n\n En resumen, se prest\u00f3 poca atenci\u00f3n a estos hombres cuando sacaban a la luz, en todos los escritos y en todas las palabras del superhombre, los signos de un amor propio exclusivo y de una presunci\u00f3n llevada al extremo, la ausencia de verdadera sencillez, de verdadera rectitud y de coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Pero, con esta nueva obra, he aqu\u00ed que es capaz de atraer hacia s\u00ed a algunos de sus cr\u00edticos y adversarios de ayer. Este libro, escrito tras el episodio del precipicio, revelar\u00e1 en \u00e9l un poder de genio hasta entonces desconocido. Ser\u00e1 una obra total en la que se reconciliar\u00e1n todas las contradicciones. En ella se unir\u00e1n un noble respeto por las tradiciones y los s\u00edmbolos antiguos con un amplio y audaz radicalismo en materia pol\u00edtica y social, una libertad de pensamiento sin l\u00edmites con una comprensi\u00f3n muy profunda de todo lo m\u00edstico, un individualismo absoluto unido a una ardiente devoci\u00f3n por el bien com\u00fan, el idealismo m\u00e1s elevado en cuanto a los principios rectores asociado al pragmatismo m\u00e1s eficaz y preciso en las decisiones cotidianas. Y todo ello estar\u00e1 unido y vinculado por un arte tan genial que cualquier pensador o hombre de acci\u00f3n unilateral podr\u00e1 abarcar f\u00e1cilmente el conjunto desde su propio punto de vista, sin tener que sacrificar nada por la verdad<\/em> misma, sin elevarse realmente por encima de su propio yo, <\/em>sin de hecho <\/em>renunciar en nada a su unilateralidad, sin corregir el error de sus opiniones y aspiraciones, ni subsanar su insuficiencia.<\/p>\n\n\n\n Aunque aqu\u00ed se le caricaturiza, Urs von Balthasar, gran te\u00f3logo cat\u00f3lico, ve\u00eda en este arte de escribir la marca del talento de Soloviev: \u00abHay [en Soloviev] el mismo movimiento universal del pensamiento que en Hegel, pero, en lugar de la \u201cdial\u00e9ctica\u201d protestante que, al superar sin cesar toda forma finita, llega al Esp\u00edritu absoluto, encontramos en Soloviev, como figura fundamental del pensamiento, la integraci\u00f3n <\/em>cat\u00f3lica de todos los puntos de vista parciales, de todas las formas parciales de realizaci\u00f3n, en una Totalidad org\u00e1nica, que opera la s\u00edntesis conservando mucho m\u00e1s que Hegel y que plantea la encarnaci\u00f3n de Dios como el centro permanente, el foco de organizaci\u00f3n permanente del mundo y de su relaci\u00f3n con Dios [\u2026]. El arte de Soloviev y su t\u00e9cnica de integraci\u00f3n de toda verdad parcial permiten quiz\u00e1s ver en \u00e9l, en la historia del pensamiento, junto a santo Tom\u00e1s de Aquino, al mayor artista del orden y de la organizaci\u00f3n. No hay sistema que no aporte una piedra esencial a su edificio, tras haber sido despojado y vaciado del veneno de sus negaciones. Lo consigue con facilidad, incluso con corrientes de pensamiento totalmente anticristianas, como la gnosis antigua y el materialismo moderno; su poder de integraci\u00f3n es tan grande que, en el edificio acabado no hay rastro de compilaci\u00f3n o de eclecticismo, del mismo modo que, gracias al arte del compositor y del director de orquesta, todos los instrumentos expresan la armon\u00eda para la cual, de acuerdo con la idea que la presidi\u00f3, hab\u00edan sido inicialmente distinguidos\u00bb. <\/span>25<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Este asombroso libro se traduce inmediatamente a las lenguas de todos los pueblos cultos e incluso de algunas naciones incultas. En todo el mundo, durante todo un a\u00f1o, la publicidad del libro inundar\u00e1 miles de peri\u00f3dicos que tambi\u00e9n se llenar\u00e1n de cr\u00edticas entusiastas. Las ediciones baratas, con retratos del autor, se vender\u00e1n por millones de ejemplares, y todo el mundo civilizado, es decir, en aquella \u00e9poca, casi todo el globo, se llenar\u00e1 de la gloria de este individuo incomparable, sublime, \u00fanico.<\/p>\n\n\n\n Pasaje muy significativo: el mundo se convierte en la \u00abgloria\u00bb del Anticristo. Una vez m\u00e1s, en relaci\u00f3n con el tema tan querido por Soloviev de la alteridad en el amor, nos encontramos ante una desviaci\u00f3n particularmente siniestra. Aqu\u00ed no se trata de amor, sino de reconocimiento (unilateral). El mundo se utiliza como recept\u00e1culo o como soporte de uno mismo, es decir, no es m\u00e1s que la ocasi\u00f3n para manifestarse en \u00e9l. La gloria es entonces la manifestaci\u00f3n de uno mismo sobre el otro. Y se puede decir que el mundo adquiere los colores del Anticristo.<\/p>\n\n\n\n Nadie opondr\u00e1 nada a este libro. Es para todos la revelaci\u00f3n de la verdad total. En \u00e9l se valora todo el pasado con tal equidad, se eval\u00faa todo el presente con tanta imparcialidad y tal amplitud, el mejor futuro, por fin, se acerca al presente de manera tan buena, tan tangible y tan concreta, que cada uno dir\u00e1: \u00abEsto es lo que necesitamos; este es el ideal que no es una utop\u00eda; este es el designio que no es una quimera\u00bb. Y el prodigioso escritor no se contentar\u00e1 con cautivar a todo el mundo, sino que ser\u00e1 adem\u00e1s agradable<\/em> para cada uno, de modo que se cumpla la palabra de Cristo:<\/p>\n\n\n\n \u00abHe venido en nombre de mi Padre y no me acogen; otro <\/em>vendr\u00e1 en su <\/em>propio nombre y a ese s\u00ed lo acoger\u00e1n\u00bb. <\/em>Porque, para ser aceptado, <\/em>hay que ser agradable.<\/em><\/p>\n\n\n\n Ciertamente, algunos hombres piadosos, aunque alaben calurosamente este libro, se preguntar\u00e1n por qu\u00e9 no se menciona a Cristo ni una sola vez. Pero otros cristianos replicar\u00e1n: \u00ab\u00a1Alabado sea Dios! Durante los siglos pasados, todo lo que es santo ha sido bastante manoseado por fan\u00e1ticos sin vocaci\u00f3n; hoy en d\u00eda, un escritor profundamente religioso debe dar muestras de la mayor circunspecci\u00f3n. Y si el contenido de este libro est\u00e1 verdaderamente impregnado del esp\u00edritu cristiano de amor activo y benevolencia universal, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s se necesita?\u00bb Y todos estar\u00e1n de acuerdo.<\/p>\n\n\n\n Poco despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de La V\u00eda Universal<\/em>, obra que convirti\u00f3 a su autor en el hombre m\u00e1s popular que jam\u00e1s haya existido, deb\u00eda celebrarse en Berl\u00edn la asamblea constituyente internacional de la Uni\u00f3n de Estados Europeos. Fijada tras la serie de guerras exteriores y civiles relacionadas con la liberaci\u00f3n de Europa del yugo mongol (que hab\u00eda modificado sensiblemente el mapa de Europa) , la Uni\u00f3n se ve\u00eda amenazada ya no por el conflicto entre naciones, sino entre partidos pol\u00edticos y sociales. Los dirigentes de la pol\u00edtica europea, pertenecientes a la poderosa hermandad de los masones, sent\u00edan que carec\u00edan de un poder ejecutivo com\u00fan. La unidad europea, obtenida con tanto esfuerzo, estaba a punto de desintegrarse en cualquier momento. En el consejo de la Uni\u00f3n (el Comit\u00e9 permanent universel<\/em><\/em>), <\/span>26<\/sup><\/a><\/span><\/span> faltaba la unanimidad, ya que no todos los puestos hab\u00edan podido ser ocupados por verdaderos iniciados. Los miembros independientes conclu\u00edan entre ellos acuerdos por separado, y la amenaza de una nueva guerra se hac\u00eda cada vez m\u00e1s concreta.<\/p>\n\n\n\n Entonces los \u00abiniciados\u00bb decidieron instituir un poder ejecutivo \u00fanico dotado de las facultades necesarias. El principal candidato fue un miembro no declarado de su orden: \u00abel hombre que vendr\u00eda\u00bb. Era la \u00fanica persona que gozaba de una fama verdaderamente mundial. Artillero de profesi\u00f3n y gran capitalista de fortuna, manten\u00eda en todas partes estrechas relaciones con los c\u00edrculos financieros y militares. En otros tiempos, menos ilustrados, sus or\u00edgenes habr\u00edan jugado en su contra, es decir, estar envueltos en las espesas tinieblas de la incertidumbre. Su madre, mujer de costumbres liberales, era conocida en ambos hemisferios, pero demasiados hombres diferentes pod\u00edan pretender ser su padre. Huelga decir que estas circunstancias no pod\u00edan significar nada en un siglo tan avanzado que se supon\u00eda que iba a ser el \u00faltimo. El hombre del futuro fue elegido casi por unanimidad presidente vitalicio de los Estados Unidos de Europa.<\/p>\n\n\n\n Ahora bien, cuando apareci\u00f3 en la tribuna con todo el esplendor sobrenatural de su juventud, su belleza y su fuerza, y expuso con inspirada elocuencia su programa universal, la asamblea, encantada y entusiasmada, decidi\u00f3, sin votar, concederle como honor supremo el t\u00edtulo de emperador romano. El congreso concluy\u00f3 en medio de la alegr\u00eda general. Entonces, el gran elegido redact\u00f3 un manifiesto que comenzaba as\u00ed: \u00ab\u00a1Pueblos de la Tierra! \u00a1Es mi paz la que les doy!\u00bb y que terminaba con estas palabras: \u00ab\u00a1Pueblos de la Tierra! \u00a1Las promesas se han cumplido! La paz universal y eterna est\u00e1 asegurada. Cualquier intento de derrocarla se encontrar\u00e1 inmediatamente con una resistencia invencible. Porque, en la actualidad, existe en la Tierra un poder central m\u00e1s fuerte que todos los dem\u00e1s, por separado o juntos. Esta potencia invencible, superior a todas las dem\u00e1s, me pertenece a m\u00ed, el elegido plenipotenciario de Europa, emperador de todas las fuerzas europeas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Cabe recordar que estas palabras las escribi\u00f3 un ruso: no resultan en absoluto evidentes para su p\u00fablico y no pueden aceptarse sin cierto rechinar de dientes; tras la muerte de Soloviev, el movimiento eurasista incluso acentu\u00f3 un fuerte rechazo a la europeizaci\u00f3n de Rusia.<\/p>\n\n\n\n La pacificaci\u00f3n del Anticristo es tambi\u00e9n una negaci\u00f3n de todas las civilizaciones y de su diferencia en beneficio de una Europa todopoderosa (y aplastante), que representa el alfa y el omega de la Historia. M\u00e1s arriba, en las Tres Entrevistas<\/em>, el personaje \u00abpol\u00edtico\u00bb hab\u00eda presentado esta tesis de forma tan clara y extrema que resultaba caricaturesca y algo siniestra para las dem\u00e1s <\/em>culturas (si sustituimos los t\u00e9rminos \u00abEuropa\u00bb y \u00abeuropeo\u00bb por \u00abAm\u00e9rica\u00bb y \u00abamericano\u00bb, y tal vez se perciba la brutalidad de esta tesis): \u00abPor todas partes se anuncia ahora la era de la paz y de la difusi\u00f3n pac\u00edfica de la civilizaci\u00f3n europea. Todos deben convertirse en europeos. La noci\u00f3n de europeo debe coincidir con la de hombre, y la noci\u00f3n de mundo civilizado europeo con la de humanidad. Ese es el significado de la Historia. Al principio solo hubo europeos griegos, luego europeos romanos, y despu\u00e9s aparecieron todos los dem\u00e1s, primero en Occidente, luego tambi\u00e9n en Oriente; aparecieron los europeos rusos y, al otro lado del oc\u00e9ano, los europeos americanos. Ahora, les toca el turno a los europeos turcos, persas, indios, japoneses y tal vez incluso chinos\u00bb. La venganza contra la bondad de Dios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
La paz del Anticristo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n