{"id":94437,"date":"2026-03-25T13:00:00","date_gmt":"2026-03-25T12:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=94437"},"modified":"2026-03-25T11:23:25","modified_gmt":"2026-03-25T10:23:25","slug":"maven-el-proyecto-del-pentagono-para-hacer-la-guerra-con-la-ia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/03\/25\/maven-el-proyecto-del-pentagono-para-hacer-la-guerra-con-la-ia\/","title":{"rendered":"Maven: el proyecto del Pent\u00e1gono para hacer la guerra con la IA"},"content":{"rendered":"\n
En 2017, en una sala sin ventanas del Pent\u00e1gono, algo cambi\u00f3.<\/em><\/p>\n\n\n\n Se puso en marcha un proceso discreto pero irreversible: el mando militar de Estados Unidos admit\u00eda que la conducci\u00f3n de la guerra pod\u00eda confiarse a las m\u00e1quinas.<\/em><\/p>\n\n\n\n Bajo la direcci\u00f3n de Drew Cukor, el proyecto Maven no solo introdujo la IA en las operaciones militares, sino que desplaz\u00f3 el centro de gravedad de la toma de decisiones. Lo que se presentaba como una modernizaci\u00f3n t\u00e9cnica se convirti\u00f3 en una transformaci\u00f3n fundamental del poder: una fr\u00e1gil alianza entre un ej\u00e9rcito obsesionado por el declive, un Silicon Valley inicialmente reticente y luego absorbido por esta revoluci\u00f3n, y sistemas opacos capaces de identificar, clasificar y atacar a una velocidad sobrehumana.<\/em><\/p>\n\n\n\n Sin una ruptura visible, la guerra se ha transformado, bajo el efecto de la IA, en un proceso difuso y automatizado, en el que la responsabilidad se diluye.<\/em><\/p>\n\n\n\n\n\n En <\/em>Project Maven: A Marine Colonel, His Team, and the Dawn of AI Warfare<\/a>, tras una investigaci\u00f3n para la que realiz\u00f3 m\u00e1s de 200 entrevistas, Katrina Manson cuenta c\u00f3mo la guerra algor\u00edtmica fue impuesta por un peque\u00f1o grupo de personas frente a la inercia del Pent\u00e1gono, hasta el punto de convertirse en una realidad que hoy se emplea a diario en Ir\u00e1n.<\/em><\/p>\n\n\n\n En mi primer encuentro con Drew Cukor, no se muestra muy sonriente. Estamos a mediados de 2024, y ya hace casi un a\u00f1o que intento convencerlo de que me conceda una entrevista. Lo espero despu\u00e9s del trabajo, en el vest\u00edbulo de la imponente sede neoyorquina de J. P. Morgan, el banco de inversi\u00f3n donde este coronel retirado del Cuerpo de Marines dirige ahora el departamento dedicado a la \u00abtransformaci\u00f3n de la inteligencia artificial\u00bb en nombre de su influyente director general, Jamie Dimon<\/a>.<\/p>\n\n\n\n Arriba, Cukor me ofrece una botella de agua. \u00c9l no toma nada. Nos sentamos uno frente al otro, sentados a la mesa en la cafeter\u00eda desierta de la oficina, y observo a este antiguo oficial de inteligencia enfrentado consigo mismo, decidiendo si, finalmente, acepta hablar conmigo.<\/p>\n\n\n\n Mi tarea principal, por el momento, parece ser la de sostener su mirada, lo cual no es nada f\u00e1cil. La situaci\u00f3n se ha invertido: ahora soy yo a quien entrevistan.<\/p>\n\n\n\n Drew Cukor casi no me dejar\u00e1 escribir nada en ese primer encuentro. Recuerdo un \u00fanico pasaje que me qued\u00e9 grabado de memoria \u2014\u00abla guerra es terrible, la guerra es terrible, la guerra es terrible\u00bb\u2014 que recita sosteniendo mi mirada, dando voz a un coro universal.<\/p>\n\n\n\n Lleva el pelo rapado. Su aspecto es severo, sus opiniones tajantes. Se suaviza un poco cuando evoca sus pasiones: la cat\u00e1strofe del asalto a Dieppe en 1942, la incapacidad del ej\u00e9rcito estadounidense para equilibrar la potencia de fuego y la calidad de la inteligencia, y el proyecto Maven, sobre todo. El nombre de la iniciativa que lanz\u00f3 en el Pent\u00e1gono para situar la IA en el centro de la forma en que Estados Unidos debe hacer la guerra.<\/p>\n\n\n\n Drew Cukor es el h\u00e9roe de una guerra que a\u00fan no ha sucedido. Al menos eso es lo que parecen pensar casi todos los que han tenido alguna relaci\u00f3n con el proyecto Maven, tanto sus detractores como sus defensores.<\/p>\n\n\n\n Lanzado en 2017, Maven ten\u00eda aparentemente como objetivo utilizar la visi\u00f3n artificial para clasificar miles de horas de grabaciones filmadas por drones en toda Asia y Medio Oriente. Sin embargo, iba a descubrir que Cukor y sus partidarios siempre tuvieron para Maven ambiciones mucho m\u00e1s amplias que la vigilancia: desde el principio, quer\u00edan valerse de la IA para localizar personas y objetos.<\/p>\n\n\n\n El problema de la guerra, me dice Cukor, siempre han sido los humanos: \u00abson materialmente corruptibles, ineficaces y se cansan\u00bb. Su muerte tiene efectos negativos en la campa\u00f1a, a\u00f1ade secamente. Cukor est\u00e1 convencido de que los humanos podr\u00edan lograr m\u00e1s con la ayuda de las m\u00e1quinas, y de que la IA puede ayudarnos a atravesar la \u00abniebla de la guerra\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Con el proyecto Maven, Cukor quer\u00eda poner remedio a la burocracia que, seg\u00fan \u00e9l, hab\u00eda fallado en repetidas ocasiones a las fuerzas armadas estadounidenses desplegadas en el extranjero, ya fuera para integrar directamente la inteligencia en las operaciones de combate, reconocer el valor del software frente al hardware y probar las tecnolog\u00edas emergentes en condiciones reales de guerra.<\/p>\n\n\n\n Un antiguo miembro del Mando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC) me lo hab\u00eda confiado en tono ir\u00f3nico: \u00ab\u00c9ramos realmente buenos matando gente, pero eso no nos llev\u00f3 muy lejos\u00bb. Por el contrario, Cukor quer\u00eda que Estados Unidos frenara la avalancha de errores que hab\u00eda llevado a sus fuerzas armadas a matar accidentalmente a civiles, aliados y a sus propios soldados. Quer\u00eda que el pa\u00eds redefiniera lo que era una victoria: no destruir al enemigo, sino vencerlo.<\/p>\n\n\n\n Cukor tambi\u00e9n deseaba utilizar el gasto en defensa del gobierno para afianzar el mercado emergente de la IA civil en Estados Unidos, en lugar de dejar que se fuera en busca de clientes a China. En 2017, en un borrador de memor\u00e1ndum al que pude acceder, escribi\u00f3 que era responsabilidad del gobierno ayudar a la comunidad de capital riesgo a rentabilizar sus inversiones.<\/p>\n\n\n\n El apoyo incondicional del coronel Cukor al proyecto Maven permiti\u00f3, de hecho, \u00abrentabilizar\u00bb a las startups, as\u00ed como el ingenio de los investigadores en IA que, por lo general, dedicaban su tiempo a redactar complicados art\u00edculos acad\u00e9micos. Para Maven, Cukor reclut\u00f3 a gigantes tecnol\u00f3gicos m\u00e1s conocidos por sus servicios de venta en l\u00ednea y su software de oficina que por su capacidad para matar. Ahora, Amazon Web Services (AWS) y Microsoft proporcionan capacidades de guerra algor\u00edtmica a Maven.<\/p>\n\n\n\n Palantir Technologies, hoy aclamada como una estrella en alza en la bolsa y una de las empresas estadounidenses con mayor valor de mercado del mundo \u2014muchos analistas y vendedores en corto dir\u00edan sin duda: una de las m\u00e1s sobrevaloradas\u2014, estaba a punto de abandonar el Departamento de Defensa cuando se adjudic\u00f3 su primer contrato con Maven. Sin duda, debe su renacimiento a Drew Cukor.<\/p>\n\n\n\n Scale AI, la empresa de etiquetado de datos con un 49 % de participaci\u00f3n de Meta, podr\u00eda decir lo mismo de su ascenso.<\/p>\n\n\n\n Desde el inicio del proyecto Maven, el gigante NVIDIA tambi\u00e9n estuvo involucrado.<\/p>\n\n\n\n Ahora, Anthropic y OpenAI tambi\u00e9n se lanzan al sector de la defensa mientras buscan una salida comercial para sus plataformas de IA generativa.<\/p>\n\n\n\n Incluso Google, cuyos empleados protestaron inicialmente contra su implicaci\u00f3n en la \u00abindustria de la guerra\u00bb cuando descubrieron su participaci\u00f3n en el proyecto Maven en 2018, asume ahora actividades relacionadas con la seguridad nacional.<\/p>\n\n\n\n Apple, por su parte, se ha negado a hacerlo.<\/p>\n\n\n\n Sea cual sea la forma que adopte la guerra mediante IA en Estados Unidos, le deber\u00e1 algo a Cukor. Alex Karp, el multimillonario director ejecutivo de Palantir Technologies, que se uni\u00f3 r\u00e1pidamente al proyecto, lo describe como el \u00abpadre fundador de la selecci\u00f3n de objetivos mediante IA\u00bb .<\/p>\n\n\n\n Cukor pensaba que se necesitar\u00edan 20 a\u00f1os para reformar el ej\u00e9rcito estadounidense e integrar la IA en sus estructuras. Durante los primeros cinco a\u00f1os, tuvo que hacer frente a una feroz resistencia mientras instaba al Congreso a financiar nuevos tipos de potencia de fuego para ayudar a Estados Unidos a mantenerse en la cima del poder mundial. El coronel exasperaba a los esc\u00e9pticos y a los cr\u00edticos, a menudo procedentes de su propio equipo, por no hablar de los civiles que tem\u00edan la perspectiva de una extinci\u00f3n mundial al estilo Terminator<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Maven ya ha acelerado el ritmo de la guerra.<\/p>Katrina Manson<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Esta dimensi\u00f3n iconoclasta se reflej\u00f3 en su equipo. Muchos \u00abMavenites<\/em>\u00bb \u2014como se autodenominaban\u2014 se consideraban rebeldes inconformistas dentro del Departamento de Defensa. Se comportaban con la despreocupaci\u00f3n de una start-up tecnol\u00f3gica en el coraz\u00f3n del Pent\u00e1gono, donde normalmente reina el rigor. Su actitud reflejaba tambi\u00e9n el exceso de confianza y la angustia de una superpotencia militar que se enfrenta sin cesar a sus propios l\u00edmites y trabas. El equipo pasaba de un extremo al otro, mientras que, paralelamente, Cukor se abr\u00eda camino hacia su sue\u00f1o a costa de sacrificios personales y profesionales.<\/p>\n\n\n\n Una de sus decisiones m\u00e1s controvertidas fue presionar al ej\u00e9rcito estadounidense para que utilizara sistemas muy poco probados en guerras abiertas.<\/p>\n\n\n\n De hecho, el coronel siempre defendi\u00f3 que llevar la IA al campo de batalla antes de que estuviera lista o fuera fiable era la \u00fanica forma de mejorarla y de desarrollar la destreza de una nueva generaci\u00f3n de combatientes, m\u00e1s seguros de su uso.<\/p>\n\n\n\n Era tan exigente en cada una de sus peticiones que Cukor se convirti\u00f3 en un nombre, un verbo, un adjetivo. \u00abCukorizar\u00bb evocaba una cantidad de horas, una b\u00fasqueda, una inventiva y una intensidad todas ellas fenomenales. \u00abSer \u201cCukorizado\u201d\u00bb significaba tener que hacer lo mismo uno mismo, siguiendo sus propias instrucciones.<\/p>\n\n\n\n \u00abEra una especie de genio\u00bb, me confi\u00f3 un d\u00eda alguien cercano al proyecto Maven, buscando desesperadamente las palabras para describir el poder que Cukor ten\u00eda para doblegar a la burocracia y a sus miembros a su voluntad. \u00abNo s\u00e9 c\u00f3mo lo hac\u00eda, pero era admirado y temido. Provocaba un efecto psicol\u00f3gico en los dem\u00e1s\u00bb.<\/p>\n\n\n\n\n\n El auge de la guerra algor\u00edtmica plantea una de las cuestiones morales y pr\u00e1cticas m\u00e1s importantes que existen: \u00bfqui\u00e9n \u2014o qu\u00e9\u2014 tiene derecho a decidir quitar una vida humana? \u00bfY qui\u00e9n soporta el peso de ello?<\/p>\n\n\n\n Los defensores de la IA afirman que esta y la automatizaci\u00f3n que hace posible salvar\u00e1n vidas. Sostienen que los algoritmos aportan una precisi\u00f3n a la toma de decisiones que limitar\u00e1 las bajas civiles y los errores de selecci\u00f3n de objetivos. Sostienen asimismo que los sistemas impulsados por la IA podr\u00edan disuadir un conflicto con China, o ayudar a ganar la Tercera Guerra Mundial, en la que las m\u00e1quinas automatizadas probablemente librar\u00edan combates a un ritmo tan r\u00e1pido que los humanos ya ni siquiera ser\u00edan capaces de comprenderlos.<\/p>\n\n\n\n Los detractores de la IA, por su parte, creen que ya ha causado la muerte de civiles y provocar\u00e1 una destrucci\u00f3n descontrolada, si es que no precipita el fin del mundo. Otros consideran que las promesas hechas sobre las herramientas de guerra basadas en la IA son grandilocuentes y que la realidad ser\u00e1 m\u00e1s prosaica, marcada por problemas de infraestructuras deficientes, de adopci\u00f3n y de confianza. Los m\u00e1s pragm\u00e1ticos de estos defensores sostienen que una combinaci\u00f3n progresiva de humanos y m\u00e1quinas permitir\u00e1 forjar esa confianza.<\/p>\n\n\n\n El problema con muchas teor\u00edas sobre el impacto de la IA en la guerra es precisamente este: son, precisamente, te\u00f3ricas. Para buscar detalles concretos, contar la historia de las personas que hacen de la guerra mediante IA una realidad \u2014como la de los militares estadounidenses que la utilizan realmente hoy en d\u00eda\u2014 hay que abrir una caja negra.<\/p>\n\n\n\n Diez a\u00f1os despu\u00e9s del lanzamiento de la iniciativa de Cukor, los sistemas de toma de decisiones basados en IA desarrollados en el marco de Maven, as\u00ed como algunos de los otros 800 proyectos de IA del Pent\u00e1gono, se utilizan en el campo de batalla. El Maven Smart System (MSS), una plataforma de software que identifica objetivos mediante IA, se ha desplegado ya en todas las ramas del ej\u00e9rcito estadounidense y en todo el mundo, integrando m\u00e1s de 150 flujos de datos y el trabajo de m\u00e1s de 50 empresas. La OTAN comenz\u00f3 a utilizar una versi\u00f3n del sistema en la primavera de 2025, y diez miembros de la Alianza estar\u00edan a la espera de utilizarlo en sus propios ej\u00e9rcitos.<\/p>\n\n\n\n Maven ya ha acelerado el ritmo de la guerra. Seg\u00fan un responsable de la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial, gracias a la visi\u00f3n artificial, Estados Unidos ha pasado de atacar un centenar de objetivos al d\u00eda a mil. En combinaci\u00f3n con los grandes modelos de lenguaje (LLM) integrados en la plataforma Maven, esta cifra se ha quintuplicado hasta alcanzar los 5.000 objetivos al d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n Los algoritmos de IA desarrollados en el marco de Maven se utilizan ahora en submarinos y en operaciones espaciales. Equipan los sistemas de sonar submarinos pertenecientes a Estados Unidos y a dos de sus aliados m\u00e1s cercanos en materia de inteligencia \u2014el Reino Unido y Australia\u2014, dise\u00f1ados para la disuasi\u00f3n nuclear. Se despliegan en drones marinos aut\u00f3nomos.<\/p>\n\n\n\n Los sistemas de selecci\u00f3n de objetivos mediante IA est\u00e1n integrados en al menos dos sistemas altamente secretos \u2014uno a\u00e9reo y otro acu\u00e1tico\u2014 capaces de vigilar, seleccionar y eliminar objetivos de forma totalmente aut\u00f3noma, destinados a la defensa de Taiw\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n Estados Unidos deber\u00e1 definir cuidadosamente los casos de uso, las salvaguardias y las doctrinas pertinentes si quiere respetar los Convenios de Ginebra y evitar disparar contra civiles y sus propios aliados.<\/p>\n\n\n\n La Estrategia de Defensa Nacional de 2018, publicada durante la primera administraci\u00f3n de Trump; predijo que las nuevas tecnolog\u00edas comerciales \u00abcambiar\u00edan la sociedad y, a la larga, la naturaleza de la guerra\u00bb. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, la llegada de los chatbots<\/em> y los agentes de IA no ha hecho m\u00e1s que acelerar esta evoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Bajo la segunda administraci\u00f3n de Trump, el Departamento de Defensa, bajo su nuevo nombre de \u00abDepartamento de Guerra\u00bb, se ha dedicado por completo a la IA y a la autonom\u00eda. Est\u00e1 bajo la direcci\u00f3n de un secretario, Pete Hegseth, que desea facilitar la adquisici\u00f3n de armas y liberar a las fuerzas estadounidenses de \u00abnormas de combate demasiado restrictivas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n El proyecto Maven se sit\u00faa en la encrucijada de tendencias que se enfrentan: la creciente inseguridad de Estados Unidos respecto a su lugar en el mundo, una revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica que impone la IA en casi todos los aspectos de la vida cotidiana y de la guerra, las tensas relaciones entre civiles y militares en la democracia m\u00e1s poderosa del mundo, el dominio de los gigantes tecnol\u00f3gicos, las crecientes ambiciones militares y tecnol\u00f3gicas de China, y, por \u00faltimo, una vigilancia omnipresente que es posible gracias a sensores y software comercial omnipresentes.<\/p>\n\n\n\n Los algoritmos de IA desarrollados en el marco de Maven se utilizan ahora en submarinos y en operaciones espaciales.<\/p>Katrina Manson<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Los pr\u00f3ximos diez a\u00f1os a\u00fan est\u00e1n por escribirse.<\/p>\n\n\n\n La invasi\u00f3n de Ucrania por parte de Rusia ha trastocado las previsiones militares.<\/p>\n\n\n\n Los mort\u00edferos ataques del Pent\u00e1gono contra barcos en el Caribe difuminan los l\u00edmites de las reglas de la guerra y ponen de relieve la facilidad con la que se puede declarar la guerra a distancia. Al parecer, Estados Unidos tambi\u00e9n se habr\u00eda apoyado en la IA para llevar a cabo su mort\u00edfera incursi\u00f3n de enero de 2026 en Venezuela, que condujo al secuestro del presidente del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n En el marco de su guerra contra Ir\u00e1n, Washington utiliza el Maven Smart System para clasificar datos, ayudar a seleccionar objetivos y acelerar los procesos, atacando 1.000 objetivos durante las primeras 24 horas de la operaci\u00f3n militar y m\u00e1s de 8.000 hasta la fecha.<\/p>\n\n\n\n Los mandos militares estadounidenses afirman que China se est\u00e1 preparando para una toma de control militar de Taiw\u00e1n. Las superpotencias rivales se est\u00e1n armando con vistas a un conflicto.<\/p>\n\n\n\n Paralelamente, los activistas vuelven a abogar por l\u00edmites estrictos para la IA y una nueva generaci\u00f3n de l\u00edderes de Silicon Valley, respaldados por empresas de capital riesgo, que cortejan los contratos de defensa, alardeando con una nueva arrogancia de la superioridad de Occidente y del atractivo de los ataques letales basados en la IA.<\/p>\n\n\n\n Los estrategas de seguridad nacional temen ahora que ning\u00fan pa\u00eds pueda ganar una guerra sin IA. El objetivo de la ONU de prohibir para 2026 las armas aut\u00f3nomas letales capaces de seleccionar sus propios objetivos mediante IA es una quimera. La IA sigue siendo una herramienta limitada e imperfecta, cuya utilidad y fiabilidad est\u00e1n considerablemente restringidas, y el ej\u00e9rcito estadounidense a\u00fan no ha terminado de darse cuenta de ello.<\/p>\n\n\n\n La guerra de la IA ya ha comenzado, y es posible que salga mal.<\/p>\n\n\n\n\n La primera vez que Drew Cukor oy\u00f3 hablar del Breakfast Club \u2014un grupo informal que se presentaba como influyente\u2014 quiso formar parte de \u00e9l inmediatamente.<\/p>\n\n\n\n Era mediados de 2016. Cukor acababa de regresar al Pent\u00e1gono, donde trabajaba en la oficina del subsecretario de Defensa encargado de la inteligencia. Parec\u00eda siempre desesperado al ver que la inteligencia no se consideraba esencial. Tras pedir informaci\u00f3n sobre el tema con el mismo tono con el que se pregunta por el clima, los militares le dec\u00edan a Cukor: \u00abAhora, si\u00e9ntate y c\u00e1llate mientras trabajamos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n El Breakfast Club era un grupo de unas 20 personas que se reun\u00eda cada dos semanas desde finales de 2014 en la sala de conferencias contigua a la oficina del subsecretario de Defensa. No se serv\u00eda desayuno ni caf\u00e9: la iniciativa tomaba m\u00e1s bien su nombre de un antiguo grupo de trabajo del Pent\u00e1gono que, durante la Guerra Fr\u00eda, hab\u00eda elaborado estrategias para contrarrestar a la marina sovi\u00e9tica. Su reencarnaci\u00f3n, 40 a\u00f1os despu\u00e9s, se dedicaba a un nuevo problema: derrotar al nuevo enemigo que se perfilaba para Estados Unidos: China.<\/p>\n\n\n\n \u00abSe trataba de revivir esa alquimia que consiste en reunir a personas brillantes alrededor de una mesa para centrarse en retos operativos espec\u00edficos\u00bb, recuerda Greg Grant, quien convoc\u00f3 por primera vez al Club. \u00abEn aquella \u00e9poca, \u00e9ramos como un grupo de expertos del subsecretario\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Con un esp\u00edritu muy emprendedor, Cukor supo hacerse un hueco gracias a una \u00abautoinvitaci\u00f3n\u00bb. Hab\u00eda obtenido la autorizaci\u00f3n para unirse al grupo de su nuevo jefe \u2014un amable y reflexivo general de tres estrellas de la Fuerza A\u00e9rea llamado Jack Shanahan\u2014, que hab\u00eda acumulado m\u00e1s de 2.800 horas de vuelo a bordo de aviones de reconocimiento, bombarderos y cazas y que ahora ocupaba el cargo de director de inteligencia de defensa en la Oficina del subsecretario de Defensa encargado de Inteligencia.<\/p>\n\n\n\n Las reuniones del Club ten\u00edan como objetivo identificar nuevas tecnolog\u00edas, examinar posibles casos de uso y determinar c\u00f3mo hacer frente a las \u00faltimas amenazas militares procedentes de China. Seg\u00fan el grupo, dichas amenazas se dirig\u00edan deliberadamente contra las vulnerabilidades estadounidenses. Estas iban desde el desarrollo por parte de Pek\u00edn de armas hipers\u00f3nicas y espaciales hasta aviones furtivos como el nuevo J-20, pasando por los misiles bal\u00edsticos antibuque, m\u00e1s conocidos como \u00abasesinos de portaaviones\u00bb. En cuanto a estos misiles, Estados Unidos tem\u00eda que estas armas hubieran sido dise\u00f1adas para destruir su flota activa de diez portaaviones, que, desde hac\u00eda d\u00e9cadas, proyectaba el poder\u00edo estadounidense en el mar de China Meridional y en el estrecho de Taiw\u00e1n. En lugar de ser plataformas de lanzamiento flotantes, estos buques de 13.000 millones de d\u00f3lares corr\u00edan ahora el riesgo de convertirse en blancos f\u00e1ciles.<\/p>\n\n\n\n Las reuniones de planificaci\u00f3n ministerial suelen celebrarse en oficinas an\u00f3nimas y edificios apartados. Las reuniones del Breakfast Club, por el contrario, ten\u00edan lugar justo al final del pasillo del secretario de Defensa. Daban lugar a nuevas ideas, permit\u00edan reflexionar sobre c\u00f3mo ponerlas en pr\u00e1ctica y fijaban el orden del d\u00eda de las discusiones trimestrales organizadas por los altos responsables estadounidenses de defensa e inteligencia sobre el mismo tema. A Cukor le encantaba esa forma de ver las cosas a lo grande: \u00abera tan genial como puede serlo un proyecto tan grande\u00bb.<\/p>\n\n\n\n La guerra de la IA ya ha comenzado, y es posible que salga mal.<\/p>Katrina Manson<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Estos momentos de reflexi\u00f3n fueron posibles gracias a Robert Work, subsecretario de Defensa desde 2014, que de vez en cuando se dejaba ver en las reuniones del Breakfast Club.<\/p>\n\n\n\n Mientras que el secretario de Defensa es el rostro del compromiso militar estadounidense en el resto del mundo, el papel del subsecretario suele ser el m\u00e1s determinante, ya que este se encarga de dirigir el Pent\u00e1gono y sus proyectos futuros. Work buscaba as\u00ed constantemente orientar el trabajo del grupo hacia la inteligencia artificial y la autonom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n \u00abEstados Unidos nunca ha buscado competir con un adversario con tanques contra tanques, aviones contra aviones, buques contra buques\u00bb, me explica. \u00abSiempre ha buscado la superioridad t\u00e9cnica militar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Work tem\u00eda que China hubiera empezado a reducir su retraso tecnol\u00f3gico con respecto a Estados Unidos. Antiguo oficial de artiller\u00eda del Cuerpo de Marines, ten\u00eda la mirada fija en una \u00fanica preocupaci\u00f3n: la Tercera Guerra Mundial. Habiendo crecido durante la Guerra Fr\u00eda, lo animaba el temor de que China hubiera pasado 15 a\u00f1os estudiando los puntos d\u00e9biles del ej\u00e9rcito estadounidense mientras este estaba comprometido en Irak y Afganist\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n El concepto estadounidense de disuasi\u00f3n se basaba en la adquisici\u00f3n y el mantenimiento de un \u00abdominio militar\u00bb mundial. El tama\u00f1o nunca ser\u00eda suficiente: China y Rusia siempre tendr\u00edan ej\u00e9rcitos m\u00e1s numerosos. Para ganar, hab\u00eda que encontrar, por tanto, otra cosa.<\/p>\n\n\n\n Retirado con el grado de coronel en 2001, Work nunca combati\u00f3 en las guerras contra el terrorismo. Tras dejar el ej\u00e9rcito, fue director de estudios sobre la guerra del futuro en un grupo de reflexi\u00f3n con sede en Washington, DC, donde public\u00f3 art\u00edculos con t\u00edtulos como \u00abLa promesa de las armas de energ\u00eda dirigida\u00bb o \u00abRepensar el Armaged\u00f3n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Para el subsecretario, Estados Unidos deb\u00eda ser el primero en inventar nuevas armas de guerra para mantener una ventaja.<\/p>\n\n\n\n El pa\u00eds fue el primero en desarrollar armas nucleares y la \u00fanica naci\u00f3n en haberlas utilizado en tiempos de guerra. M\u00e1s tarde, las armas nucleares avanzadas fueron la respuesta estadounidense a la movilizaci\u00f3n masiva sovi\u00e9tica. Mientras que la maquinaria b\u00e9lica sovi\u00e9tica destinaba un mill\u00f3n de hombres \u00fanicamente a la seguridad de las v\u00edas f\u00e9rreas, Estados Unidos consideraba que la tecnolog\u00eda pod\u00eda sustituir al n\u00famero: unas armas mejores compensar\u00edan unos arsenales menos numerosos que los del adversario, y una bomba lanzada a distancia resultaba mucho menos costosa que el env\u00edo de una gran fuerza convencional.<\/p>\n\n\n\n El n\u00famero de ojivas nucleares estadounidenses alcanz\u00f3 un m\u00e1ximo de 31.255 en 1967. Rusia no tard\u00f3 en alcanzar a Estados Unidos, produciendo sus propias ojivas nucleares \u00abt\u00e1cticas\u00bb y elaborando teor\u00edas de guerra sobre c\u00f3mo y cu\u00e1ndo utilizarlas.<\/p>\n\n\n\n En 1978, Rusia produc\u00eda m\u00e1s ojivas que Estados Unidos y no daba se\u00f1ales de ralentizarse. Por lo tanto, Estados Unidos volvi\u00f3 a adelantarse a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en la d\u00e9cada de 1980, centr\u00e1ndose esta vez en el desarrollo de misiles guiados de largo alcance. Estos pod\u00edan ser lanzados desde aviones furtivos para asestar un golpe devastador directamente sobre el objetivo, gracias a los sat\u00e9lites GPS gestionados por la Fuerza A\u00e9rea de los Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n El subsecretario de Defensa deseaba que Estados Unidos mantuviera su condici\u00f3n de pioneros agresivos en cada nueva era de la guerra, un esfuerzo \u00absin fin\u00bb destinado a proporcionar a las fuerzas armadas un flujo constante de armas de nueva generaci\u00f3n. Los detractores de esta doctrina consideraban que se asemejaba al belicismo; Work ve\u00eda las cosas de otra manera.<\/p>\n\n\n\n \u00abLos comandantes que no ponen manos a la obra ponen en peligro a sus hombres\u00bb, dec\u00eda. Por ello, tem\u00eda que Estados Unidos reaccionara con demasiada lentitud. En un discurso, compar\u00f3 el enfoque oficial en materia de planificaci\u00f3n, desarrollo y despliegue de nuevas armas con servir una comida compuesta por verduras mal descongeladas, que hab\u00edan atravesado el pa\u00eds en cami\u00f3n: \u00abestas verduras est\u00e1n demasiado viejas; no saben bien\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Para que Estados Unidos mantuviera su estatus de pionero agresivo en cada nueva era de la guerra, se requer\u00eda un esfuerzo \u00absin fin\u00bb destinado a proporcionar a las fuerzas armadas un flujo constante de armas de nueva generaci\u00f3n.<\/p>Katrina Manson<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Bob Work quer\u00eda que el Pent\u00e1gono encontrara nuevas formas de poner palos en las ruedas a los esfuerzos de Pek\u00edn por ponerse al d\u00eda. Su objetivo se resum\u00eda en una palabra clave: autonom\u00eda. Y la IA era el medio para lograrlo.<\/p>\n\n\n\n \u00abLa IA no era m\u00e1s que un medio para alcanzar la autonom\u00eda\u00bb, me confi\u00f3. Para \u00e9l, esto pasaba por dos tareas esenciales.<\/p>\n\n\n\n La primera consist\u00eda en tomar mejores decisiones, m\u00e1s r\u00e1pidas y pertinentes, gracias a la IA y a la colaboraci\u00f3n entre el hombre y la m\u00e1quina. Esto significaba la selecci\u00f3n de objetivos y el control de las misiones, el conocimiento de la situaci\u00f3n, la elaboraci\u00f3n de planes de acci\u00f3n, la guerra electr\u00f3nica cognitiva, el mantenimiento predictivo y la log\u00edstica, todo ello llevado a cabo de forma aut\u00f3noma. Work denominaba a este sistema: \u00abautonom\u00eda en reposo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n La segunda tarea consist\u00eda en retirar por completo a los humanos de las plataformas de armamento para crear una nueva fuerza de sistemas no tripulados capaces de nadar, volar y rodar. Se trataba de la \u00abautonom\u00eda en movimiento\u00bb.<\/p>\n\n\n\n En una intervenci\u00f3n p\u00fablica en 2015, declar\u00f3: \u00abSe lo digo desde ahora: si, dentro de diez a\u00f1os, la primera persona en romper el frente enemigo no es un robot, qu\u00e9 verg\u00fcenza nos dar\u00e1. Podemos lograrlo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Bajo la direcci\u00f3n de Bob Work, el departamento comenz\u00f3 a preocuparse por la cuesti\u00f3n de la autonom\u00eda, que estaba surgiendo en todo el pa\u00eds excepto en el Pent\u00e1gono. Work consideraba que los servicios de la Fuerza A\u00e9rea, el Ej\u00e9rcito y la Armada encargados de equipar y formar a su personal se estaban demorando. Recordaba que las fuerzas armadas tampoco hab\u00edan querido nuevas tecnolog\u00edas como el GPS, que sin embargo hab\u00eda sustentado el desarrollo de las municiones guiadas.<\/p>\n\n\n\n En aquel momento, el subsecretario de Defensa William Perry hab\u00eda hecho caso omiso de la postura de las fuerzas armadas. Work consideraba que le tocaba a \u00e9l hacer lo mismo.<\/p>\n\n\n\n En junio de 2016 \u2014el mismo mes en que Cukor regresaba al Pent\u00e1gono\u2014 un estudio del Departamento de Defensa advert\u00eda que el ej\u00e9rcito estadounidense estaba muy por detr\u00e1s del sector comercial en materia de autonom\u00eda. IBM contaba con Watson, Google se lanzaba a los coches aut\u00f3nomos y, a pesar de 60 a\u00f1os de financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n en IA, el Pent\u00e1gono pr\u00e1cticamente no ten\u00eda nada que mostrar. El informe conclu\u00eda que los recientes avances en materia de IA exig\u00edan una \u00abacci\u00f3n inmediata\u00bb en materia de autonom\u00eda militar. Destacaba que esta acci\u00f3n permitir\u00eda reducir el n\u00famero de soldados estadounidenses expuestos al peligro, mejorar la calidad y la rapidez de sus decisiones en tiempos de guerra y llevar a cabo misiones completamente nuevas. Los autores del informe \u2014entre los que figuraban expertos de Amazon, Google e IBM\u2014 pod\u00edan as\u00ed concluir: \u00abLos avances de la IA permiten confiar a las m\u00e1quinas numerosas tareas que durante mucho tiempo se consideraron imposibles de realizar por parte de estas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, las fuerzas armadas no se mov\u00edan ni un \u00e1pice, en parte por razones financieras. Aunque el presupuesto del Pent\u00e1gono era colosal en 2016, los fondos disponibles para nuevos gastos eran, por el contrario, limitados.<\/p>\n\n\n\n Muchos tambi\u00e9n se mostraban reacios a confiar a las m\u00e1quinas decisiones de vida o muerte con fuerza de ley. El informe mencionado fue uno de los primeros en concluir que la integraci\u00f3n de la autonom\u00eda en el mando y control de las operaciones militares y los combates era \u00abuna de las aplicaciones m\u00e1s controvertidas \u00bb. Subrayaba que ser\u00eda mucho m\u00e1s dif\u00edcil convencer a cualquiera de que confiara en esta tecnolog\u00eda que proporcionarla.<\/p>\n\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n <\/a>\n<\/figure>\n\n\nDrew Cukor y los or\u00edgenes del proyecto Maven<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n <\/a>\n<\/figure>\n\n\nVivimos en la era de la guerra algor\u00edtmica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
\n <\/picture>\n <\/figure>\n <\/a>\n \n <\/div>\n
\n <\/picture>\n <\/figure>\n <\/a>\n <\/div>\n <\/div>\n \n \u00abFue genial\u00bb: la segunda guerra fr\u00eda y el club de los robots asesinos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Buscar lo nuevo: para ganar, ya no bastan los arsenales<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Adelgazar el mamut: un coronel contra el Pent\u00e1gono<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
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