{"id":94319,"date":"2026-03-24T10:42:17","date_gmt":"2026-03-24T09:42:17","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=94319"},"modified":"2026-03-24T10:42:58","modified_gmt":"2026-03-24T09:42:58","slug":"la-ecologia-de-guerra-total","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/03\/24\/la-ecologia-de-guerra-total\/","title":{"rendered":"La ecolog\u00eda de guerra total"},"content":{"rendered":"\n

De la paz del carbono a la energ\u00eda del caos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

Se suele decir que la historia no se repite. Sin embargo, la guerra en Ir\u00e1n sigue una din\u00e1mica geopol\u00edtica y econ\u00f3mica que recuerda extra\u00f1amente<\/a> a la desencadenada por la invasi\u00f3n de Ucrania en 2022. Desde el cierre de Nord Stream hasta el del estrecho de Ormuz<\/a>, desde las sanciones impuestas a Rusia hasta la destrucci\u00f3n de las infraestructuras energ\u00e9ticas en Ir\u00e1n y en el Golfo P\u00e9rsico, <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> se observa un movimiento de traslaci\u00f3n y amplificaci\u00f3n de una misma din\u00e1mica.<\/p>\n\n\n\n

Las energ\u00edas f\u00f3siles, el petr\u00f3leo y el gas, constituyen el eje estrat\u00e9gico central de un vasto frente en el que est\u00e1n en juego a la vez la hegemon\u00eda regional en el este de Europa y en Medio Oriente, la estabilidad econ\u00f3mica a corto plazo, las decisiones industriales a mediano plazo y el futuro del clima.<\/p>\n\n\n\n

As\u00ed surge una pregunta parad\u00f3jica. En la vor\u00e1gine de la guerra, \u00bfpodr\u00eda ser que la revoluci\u00f3n electrot\u00e9cnica<\/a> de las energ\u00edas verdes saliera ganadora? \u00bfPodr\u00eda ser que, como sugiere Jigar Shah, <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> Donald Trump se convirtiera en el primer presidente estadounidense en demostrar la eficacia de las energ\u00edas renovables?<\/p>\n\n\n\n

La destrucci\u00f3n mutua de las infraestructuras f\u00f3siles por parte de los ej\u00e9rcitos estadounidense e iran\u00ed en la regi\u00f3n del Golfo es sin duda el mayor evento de aniquilaci\u00f3n de capital f\u00f3sil de la historia. Y no es obra de ecoterroristas que hayan le\u00eddo los escritos de Andreas Malm y su pol\u00e9mico libro: c\u00f3mo sabotear un oleoducto. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> Son precisamente los intereses energ\u00e9ticos de dos potencias f\u00f3siles los que dan un nuevo impulso a la historia del arma energ\u00e9tica en un proceso de escalada sin precedentes en su dimensi\u00f3n, en el que cada bando pone a prueba los l\u00edmites de su rival.<\/p>\n\n\n\n

Desde la crisis de Suez, la creaci\u00f3n de la OPEP y las crisis de 1973 y 1979, nos hemos acostumbrado a la idea de que el petr\u00f3leo no es solo una fuerza de producci\u00f3n, sino tambi\u00e9n una ventaja estrat\u00e9gica que, hist\u00f3ricamente, hab\u00eda sido explotada por los d\u00e9biles contra los fuertes, y que hoy se convierte en un instrumento de coacci\u00f3n generalizado. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Tambi\u00e9n sabemos que las gigantescas rentas petroleras alimentan formas de poder monstruosas, desde Rusia hasta Libia, desde Venezuela hasta Ir\u00e1n, que estos reg\u00edmenes eran hist\u00f3ricamente el blanco de Estados Unidos y que este \u00faltimo forma ahora parte del mismo club. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

La promesa de una estabilidad mundial respaldada por la productividad y la interdependencia energ\u00e9tica, la \u00abpaz del carbono\u00bb, <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> se desmorona en un proceso de captura del poder, del futuro y de la seguridad por parte de la oligarqu\u00eda petrolera. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> El estancamiento de la intervenci\u00f3n militar estadounidense en Ir\u00e1n revela una vez m\u00e1s el incre\u00edble poder del petr\u00f3leo y el gas en un contexto de guerra asim\u00e9trica.<\/p>\n\n\n\n

Mientras que estos recursos se hab\u00edan erigido como s\u00edmbolos de abundancia garantes del crecimiento compartido, se est\u00e1n convirtiendo, de forma cada vez m\u00e1s evidente, en energ\u00edas del caos, vectores de inseguridad, de intermitencia y de escasez institucionalizada. No es que estos recursos se est\u00e9n agotando de repente. Pero su dimensi\u00f3n estrat\u00e9gica, sumada a la casualidad de la geograf\u00eda que convierte este estrecho en un cuello de botella, los convierte parad\u00f3jicamente en objetivos privilegiados para operaciones destinadas a poner a prueba la econom\u00eda del enemigo, en una l\u00f3gica de escalada que se traduce para el resto del mundo en una crisis econ\u00f3mica ya estructural. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> El proceso de destrucci\u00f3n mutua de los activos f\u00f3siles por parte de Ir\u00e1n y Estados Unidos revela una vez m\u00e1s el fen\u00f3meno geopol\u00edtico, econ\u00f3mico y ecol\u00f3gico absolutamente central que es la dependencia de los combustibles f\u00f3siles.<\/p>\n\n\n\n

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Desbloquear los estrechos imaginarios: una teor\u00eda democr\u00e1tica del momento<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

La generalizaci\u00f3n y la intensificaci\u00f3n de la crisis militar, energ\u00e9tica y econ\u00f3mica provocada por la guerra en Ir\u00e1n ya es transformadora. Sin embargo, la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica democr\u00e1tica tambi\u00e9n se encuentra bloqueada en el estrecho de Ormuz. Esta guerra puede despertar pasiones populares que solo esperaban eso para atacar la legitimidad pol\u00edtica; puede llevar al poder a agendas pol\u00edticas alineadas con la Rusia de Putin y el Estados Unidos de Donald Trump con el objetivo de aliviar la inflaci\u00f3n mediante el retorno al realismo f\u00f3sil, pero tambi\u00e9n puede canalizarse mediante una comprensi\u00f3n realista de la ecolog\u00eda, informada por circunstancias extremas, para construir una amplia coalici\u00f3n clim\u00e1tica y popular que utilice el arma energ\u00e9tica contra los petroestados, sus empresas, sus secuaces y sus guerras. La destrucci\u00f3n de las infraestructuras f\u00f3siles en el Golfo no debe verse como un accidente, sino como una se\u00f1al enviada por la historia para dar continuidad al proyecto democr\u00e1tico y social que, sin este impulso, simplemente llegar\u00e1 a su fin.<\/p>\n\n\n\n

La serie de encuestas de opini\u00f3n barom\u00e9tricas Eurobazuka<\/a> muestra claramente que una amplia mayor\u00eda de la sociedad europea rechaza el modelo de gobierno trumpista. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span> Sin embargo, este antiautoritarismo, este apego a la democracia, tiene un alcance esencialmente negativo y abstracto, ya que no se da la adhesi\u00f3n al paradigma de estabilidad energ\u00e9tica, ecol\u00f3gica y fiscal que deber\u00eda concretar esta salvaci\u00f3n democr\u00e1tica. \u00bfQu\u00e9 sentido tiene, en 2026, declararse antifascista sin adoptar al mismo tiempo un plan de transici\u00f3n maximalista que apunte simult\u00e1neamente al fin de la vasallizaci\u00f3n, a la abolici\u00f3n de los privilegios olig\u00e1rquicos y a la seguridad econ\u00f3mica y ecol\u00f3gica de la poblaci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 sentido tiene declararse antifascista sin emprender la transformaci\u00f3n del Estado y de las instituciones europeas que permita poner sus medios al servicio de estos fines?<\/p>\n\n\n\n

El problema se sit\u00faa en los dos niveles tradicionales de an\u00e1lisis de la vida pol\u00edtica: a\u00fan no existe una demanda pol\u00edtica mayoritaria y, sobre todo, no existe una oferta, ni una agenda suficientemente estructurada, unificada y movilizadora. La comodidad simb\u00f3lica y moral que proporciona una postura reaccionaria frente a una vida pol\u00edtica ahora dominada por la ola identitaria, autoritaria y fosilizada, es un obst\u00e1culo crucial en el proceso de reconstrucci\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n

La imaginaci\u00f3n pol\u00edtica democr\u00e1tica tambi\u00e9n se encuentra bloqueada en el estrecho de Ormuz.<\/p>Pierre Charbonnier<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

El doble principio de la realidad clim\u00e1tica y estrat\u00e9gica a\u00fan no ha entrado en la politizaci\u00f3n de Europa a pesar de las m\u00faltiples alertas: ha llegado el momento de ponerse manos a la obra. Todav\u00eda podemos elegir entre el tiempo del silencio, de los refugios improvisados contra las cat\u00e1strofes pol\u00edticas y clim\u00e1ticas, o el tiempo de la reinvenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

La ecolog\u00eda de guerra renace en el Golfo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

En este contexto, la hip\u00f3tesis que planteamos en 2022 a trav\u00e9s del concepto de ecolog\u00eda de guerra no solo se confirma, sino que sale reforzada. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> La ecolog\u00eda de guerra<\/a> designa el proceso de salida de la dependencia de los combustibles f\u00f3siles bajo la presi\u00f3n de los conflictos y el aumento de los precios, la descarbonizaci\u00f3n estrat\u00e9gica de los pa\u00edses importadores y su papel impulsor en una din\u00e1mica m\u00e1s general de inversi\u00f3n en la transici\u00f3n y la transformaci\u00f3n de los usos. A las advertencias cient\u00edficas, las movilizaciones sociales y las pol\u00edticas industriales se suma una dimensi\u00f3n propiamente geopol\u00edtica al problema clim\u00e1tico, que permite reconcebirlo como una cuesti\u00f3n de seguridad y soberan\u00eda, y, por tanto, de paz. La ecolog\u00eda de la guerra permite pensar y comprender el colapso brutal del efecto estabilizador del crecimiento basado en los combustibles f\u00f3siles, propio de los a\u00f1os de la posguerra, y vislumbrar las formas emergentes de la relaci\u00f3n entre infraestructuras energ\u00e9ticas, cooperaci\u00f3n internacional y sostenibilidad ecol\u00f3gica. Esta postura realista<\/a> ante la crisis clim\u00e1tica, iniciada por China en la d\u00e9cada de 2010, retomada luego por la Uni\u00f3n Europea con el Pacto Verde y brevemente por la administraci\u00f3n de Biden en Estados Unidos, vuelve hoy a entrar en juego de forma amplificada y dramatizada. <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Desde el inicio de la guerra en Ir\u00e1n, al igual que en los primeros meses tras la invasi\u00f3n de Ucrania, se est\u00e1 reconstruyendo una misma narrativa. Las tecnolog\u00edas bajas en carbono se presentan como una garant\u00eda de seguridad frente a la militarizaci\u00f3n de las energ\u00edas f\u00f3siles, como un escudo contra la inflaci\u00f3n en un contexto de crisis energ\u00e9tica, lo que permite enmarcar la lucha contra el calentamiento global en una realidad econ\u00f3mica, estrat\u00e9gica y social m\u00e1s amplia. <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span> Estas advertencias han sido formuladas por la mayor parte de la clase pol\u00edtica progresista y socialdem\u00f3crata, <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span> por los expertos en energ\u00eda, <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span> la Agencia Internacional de la Energ\u00eda <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span> y por toda la coalici\u00f3n clim\u00e1tica. Paralelamente, la industria electrot\u00e9cnica china parece estar benefici\u00e1ndose ya de las repercusiones de esta guerra, mientras que Asia apuesta a largo plazo por las energ\u00edas bajas en carbono. <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span> Esta convergencia entre clima, competitividad y seguridad se enfrenta siempre al realismo f\u00f3sil, que solo espera la reapertura del estrecho para volver al orden de las cosas, pero la magnitud y la durabilidad de la crisis generada por la guerra en Ir\u00e1n dan armas a esta coalici\u00f3n clim\u00e1tica. <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

El renacimiento de la ecolog\u00eda de guerra no es una mala noticia porque el argumento clim\u00e1tico podr\u00eda verse reforzado y relegitimado, pero el hecho de que se trate precisamente de un renacimiento \u2014en un periodo de backlash<\/em> extremadamente intenso en Europa y en el mundo\u2014 debe, sin embargo, hacernos reflexionar. \u00bfPuede la ecolog\u00eda reducirse realmente al paradigma monetarista: surgir de las crisis y ser solo la suma de las soluciones aportadas? \u00bfCu\u00e1ntas crisis ser\u00e1n necesarias para que la Uni\u00f3n se reinvente verdaderamente como la vanguardia de la transici\u00f3n, en colaboraci\u00f3n con China y otros socios? <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span> \u00bfCu\u00e1ntas crisis ser\u00e1n necesarias para que la legitimidad y el poder de los petro-Estados queden definitivamente arruinados? \u00bfCu\u00e1ntas veces tendr\u00e1 que repetirse la historia para que se constituya una alianza econ\u00f3mica, tecnol\u00f3gica y pol\u00edtica entre los representantes del inter\u00e9s general de la humanidad frente a la inseguridad f\u00f3sil y clim\u00e1tica?<\/p>\n\n\n\n

En un mundo a\u00fan m\u00e1s fracturado y peligroso de lo que era en 2022, en un contexto evidentemente marcado por el modo de gobierno neorrealista<\/a> de Donald Trump, y con \u00e9l de la oligarqu\u00eda petrolera y militar estadounidense, la ecolog\u00eda de la guerra est\u00e1 viviendo sin duda un renacimiento. Pero, m\u00e1s concretamente, es objeto de un conjunto de mutaciones y amplificaciones que llevan sus implicaciones a un punto \u00e1lgido. Una ecolog\u00eda de guerra total, por tanto.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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John Gerrard \u00a9 ADAGP Paris 2026<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

El ascenso a los extremos de la ecolog\u00eda de guerra<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

Cuando un jarr\u00f3n de cristal recibe un golpe, siempre se fractura siguiendo l\u00edneas de fragilidad antes invisibles, pero que ese golpe revela. Las vulnerabilidades est\u00e1n ah\u00ed, esperando a que el acontecimiento las haga visibles. Lo mismo ocurre con las crisis geopol\u00edticas, y ahora es posible comprender c\u00f3mo la guerra en Ir\u00e1n redefine y relanza el nudo entre energ\u00eda (poder) y clima.<\/p>\n\n\n\n

Identifico cuatro transformaciones principales de la coyuntura mundial que dotan al problema de la dependencia de los combustibles f\u00f3siles de una nueva dimensi\u00f3n en comparaci\u00f3n con 2022, y a la ecolog\u00eda de la guerra de un nuevo significado de escalada hacia los extremos.<\/p>\n\n\n\n

La escalada f\u00f3sil<\/strong><\/h3>\n\n\n\n

El primer aspecto, el m\u00e1s evidente, es la multiplicaci\u00f3n de los frentes del conflicto y su interconexi\u00f3n. Rusia e Ir\u00e1n se encuentran en posiciones estrat\u00e9gicamente opuestas: la primera ha iniciado un ataque en territorio extranjero, el segundo ve su territorio atacado, pero ambos pa\u00edses forman, no obstante, una alianza geopol\u00edtica que pretende desafiar la hegemon\u00eda estadounidense y cuyas principales manifestaciones son las tecnolog\u00edas nucleares y la econom\u00eda de los drones.<\/p>\n\n\n\n

Desde el punto de vista que nos ocupa, se trata sobre todo de dos grandes pa\u00edses petroleros y gas\u00edsticos, que obtienen buena parte de su poder de la presi\u00f3n que ejercen sobre la econom\u00eda mundial de la energ\u00eda, en particular sobre los pa\u00edses importadores. Y desde este punto de vista tambi\u00e9n se observa una inversi\u00f3n: si bien fue la Uni\u00f3n Europea la que decidi\u00f3 limitar sus importaciones de energ\u00eda de Rusia al cerrar Nord Stream y abandonar el proyecto Nord Stream 2, aceptando un choque energ\u00e9tico autoinfligido por razones de seguridad y una mayor dependencia de Estados Unidos, esta vez es Ir\u00e1n quien explota el poder de los cuellos de botella al bloquear el estrecho de Ormuz. Para Europa, esto significa que la crisis energ\u00e9tica se vive ahora de forma m\u00e1s pasiva que en 2022, en una forma que se asemeja m\u00e1s a la experimentada, por ejemplo, en Asia, en Jap\u00f3n o en Corea, dos pa\u00edses muy dependientes de las exportaciones iran\u00edes y que deben convertirse en socios esenciales en la coalici\u00f3n internacional por el clima.<\/p>\n\n\n\n

Las crisis de 2022 y 2026 no se suman simplemente, sino que reflejan una din\u00e1mica de dramatizaci\u00f3n m\u00e1s general, que la intervenci\u00f3n de enero en Venezuela y las amenazas sobre Groenlandia tambi\u00e9n confirman. As\u00ed lo demuestra tambi\u00e9n la presi\u00f3n ejercida por Ir\u00e1n no solo sobre los precios de la energ\u00eda, sino tambi\u00e9n de los fertilizantes y, por tanto, de la futura producci\u00f3n alimentaria. <\/span>19<\/sup><\/a><\/span><\/span> La seguridad alimentaria ya no es un espectro lejano para los pa\u00edses ricos de Europa, y supone una amenaza directa para otros, ya sea por su dependencia comercial de los productores de la regi\u00f3n del Golfo, ya sea por su incapacidad para hacer frente a la inflaci\u00f3n de los precios de los bienes de consumo b\u00e1sicos. La destrucci\u00f3n de plantas desalinizadoras y, en general, la situaci\u00f3n de crisis h\u00eddrica en toda la regi\u00f3n de Medio Oriente contribuyen a esta intensificaci\u00f3n. <\/span>20<\/sup><\/a><\/span><\/span> El nivel de riesgo humano y social se ha incrementado considerablemente, lo que implica que la respuesta industrial y energ\u00e9tica debe ser acorde: la descarbonizaci\u00f3n del sistema agroalimentario es un nuevo eje fundamental de la ecolog\u00eda de la guerra, para evitar unos juegos del hambre<\/em> globalizados.<\/p>\n\n\n\n

El renacimiento de la ecolog\u00eda de la guerra es una buena noticia.<\/p>Pierre Charbonnier<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Trump y la aceleraci\u00f3n estadounidense<\/strong><\/h3>\n\n\n\n

La totalizaci\u00f3n y la globalizaci\u00f3n del conflicto y sus repercusiones est\u00e1n a su vez profundamente ligadas al giro pol\u00edtico de Estados Unidos tras la reelecci\u00f3n de Donald Trump en 2024. Desde su regreso a la Casa Blanca, la \u00abdominaci\u00f3n energ\u00e9tica\u00bb se convirti\u00f3 en uno de los pilares de su estrategia econ\u00f3mica y social, consistente en eliminar todos los obst\u00e1culos a la extracci\u00f3n de combustibles f\u00f3siles a nivel nacional, satisfacer los intereses de la coalici\u00f3n de los combustibles f\u00f3siles frente a China y, por lo tanto, negar en la pr\u00e1ctica las alertas cient\u00edficas. <\/span>21<\/sup><\/a><\/span><\/span> Esta estrategia se traduce para Europa en una voluntad de sometimiento en varios frentes conjuntos: <\/span>22<\/sup><\/a><\/span><\/span> el acceso a las tecnolog\u00edas digitales y al paraguas militar est\u00e1 condicionado a una aceleraci\u00f3n de los pedidos de GNL y, por lo tanto, al abandono del proceso de descarbonizaci\u00f3n. La entrada en guerra de Estados Unidos contra Ir\u00e1n no puede interpretarse como una voluntad de hacerse con recursos energ\u00e9ticos. Pero la geopol\u00edtica de la energ\u00eda y el clima sigue siendo fundamental en dos aspectos.<\/p>\n\n\n\n

En primer lugar, porque el dominio energ\u00e9tico estadounidense se conceb\u00eda como una garant\u00eda de inmunidad frente a las consecuencias econ\u00f3micas de una guerra contra Ir\u00e1n. Seg\u00fan la Casa Blanca, un pa\u00eds independiente de las importaciones extranjeras de petr\u00f3leo deb\u00eda estar protegido contra la subida de los precios, pero eso era sin tener en cuenta la l\u00f3gica de los mercados y el precio de un miedo generalizado entre los actores econ\u00f3micos. En segundo lugar, porque el apoyo solicitado a Europa en esta operaci\u00f3n de eliminaci\u00f3n de las capacidades militares iran\u00edes tambi\u00e9n deb\u00eda derivarse de nuestra dependencia respecto a ellas. Sin embargo, la negativa de la mayor\u00eda de los Estados miembros a prestar ese apoyo es una se\u00f1al alentadora de autonom\u00eda, pero a\u00fan falta el anclaje material de dicha autonom\u00eda. Y, una vez m\u00e1s, es en el \u00e1mbito de la energ\u00eda y las pol\u00edticas clim\u00e1ticas donde debe proseguir la resistencia a la vasallizaci\u00f3n, so pena de que Europa se vea a su vez expuesta a sanciones por su falta de cooperaci\u00f3n con su se\u00f1or feudal.<\/p>\n\n\n\n

La revoluci\u00f3n en las relaciones entre Europa y Estados Unidos tiene tambi\u00e9n un significado pol\u00edtico m\u00e1s profundo. Bajo la influencia de Trump, Washington est\u00e1, de hecho, saliendo del marco de la democracia liberal y desarrollando estructuras de gobernanza cuasi-mon\u00e1rquicas, basadas en la pertenencia a clanes y familias. <\/span>23<\/sup><\/a><\/span><\/span> No se puede dejar de ver una relaci\u00f3n entre la evoluci\u00f3n de la forma del Estado, el clientelismo olig\u00e1rquico y el papel que desempe\u00f1a la renta de los combustibles f\u00f3siles en la vida pol\u00edtica. Si bien estamos familiarizados con estos procesos cuando hablamos de Rusia, Venezuela o Libia, la ca\u00edda de Estados Unidos en este proceso de captura del Estado debe entenderse como una se\u00f1al de alerta, como un elemento de continuidad necesario entre la democracia y la transici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

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Fracturas en la infraestructura verde europea<\/strong><\/h3>\n\n\n\n

El tercer eje de transformaci\u00f3n se refiere al equilibrio interno de la Uni\u00f3n ante la crisis energ\u00e9tica. En 2022, la estrategia de sobriedad y descarbonizaci\u00f3n resilientes se concibi\u00f3 como una respuesta concertada a una amenaza geopol\u00edtica. Aunque suscitaba y sigue suscitando divisiones internas en la Uni\u00f3n debido a la desigual exposici\u00f3n de los Estados miembros a la dependencia de Rusia, la necesidad de protegerse contra la extensi\u00f3n de la agresi\u00f3n rusa ha hecho que, en los pa\u00edses b\u00e1lticos y en Polonia, se hayan atenuado ciertas reticencias a la descarbonizaci\u00f3n. En 2026, las fisuras internas de la Uni\u00f3n son m\u00e1s marcadas y ponen en escena a Estados m\u00e1s poderosos. Alemania parece as\u00ed reconsiderar su decisi\u00f3n de abandonar la energ\u00eda nuclear, decisi\u00f3n que a su vez est\u00e1 ligada a su mayor dependencia de Rusia, al tiempo que cultiva un v\u00ednculo privilegiado con Estados Unidos. La Italia de Giorgia Meloni ha intentado, por su parte, debilitar el sistema del mercado de derechos de emisi\u00f3n (ETS) present\u00e1ndolo como un instrumento que penaliza la econom\u00eda de los pa\u00edses dependientes del gas. El contraste con Espa\u00f1a, que asume a trav\u00e9s de su presidente Pedro S\u00e1nchez una posici\u00f3n muy clara respecto a la transici\u00f3n, el papel que desempe\u00f1a el Estado en ella y su relaci\u00f3n con Estados Unidos, es llamativo. En otras palabras, la Uni\u00f3n permite que coexistan estrategias energ\u00e9ticas, geopol\u00edticas y macroecon\u00f3micas muy contrastadas, lo que plantea la cuesti\u00f3n de su proceso de integraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

As\u00ed se comprende mejor el v\u00ednculo entre las fracturas internas de Europa y las misiones, ahora debilitadas, del Pacto Verde. Tras a\u00f1os de discursos movilizadores sobre el car\u00e1cter estrat\u00e9gico de la transici\u00f3n, tras constatar la insuficiencia de esos discursos frente a los argumentos de la industria de los combustibles f\u00f3siles, tras la explotaci\u00f3n de mala fe del imperativo de una transici\u00f3n justa (como argumento para hacer imposible dicha transici\u00f3n), el realismo ecol\u00f3gico de Europa debe encontrar una agenda s\u00f3lida y duradera: la Uni\u00f3n Europea no tiene futuro, como bloque democr\u00e1tico sostenible, sin una reforma infraestructural masiva dise\u00f1ada para cubrir las necesidades y los riesgos sociales mayoritarios.<\/p>\n\n\n\n

\u00bfTendr\u00e1 el Estado el valor de disciplinar a los especuladores de la guerra para llevar a cabo una transferencia estrat\u00e9gica de riqueza?<\/p>Pierre Charbonnier<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

Fracturas en la infraestructura democr\u00e1tica<\/h3>\n\n\n\n

El cuarto y \u00faltimo aspecto de los cambios en la ecolog\u00eda de la guerra se refiere a la gesti\u00f3n pol\u00edtica de la inflaci\u00f3n que podr\u00edan provocar estas nuevas crisis energ\u00e9ticas y alimentarias, si llegaran a prolongarse.<\/p>\n\n\n\n

En un contexto de lucha contra el d\u00e9ficit p\u00fablico, preeminente en Francia pero presente tambi\u00e9n en la mayor\u00eda de las econom\u00edas europeas, la elecci\u00f3n del escudo tarifario sobre la energ\u00eda ya no goza de consenso. Aunque estas medidas son reclamadas por la FI y el RN, el balance de estas ayudas p\u00fablicas elaborado por el Tribunal de Cuentas es negativo: estimado en Francia en 36.000 millones de euros para el periodo 2021-2024, este apoyo indirecto a la industria petrolera lastra el presupuesto del Estado al tiempo que consolida la dependencia de los combustibles f\u00f3siles. <\/span>24<\/sup><\/a><\/span><\/span> En estas circunstancias, las opciones de pol\u00edtica p\u00fablica se reducen. Un escenario posible es dejar que los precios suban hasta el punto en que la demanda se retraiga por s\u00ed sola, tal vez con la ayuda de una subida de las tasas de inter\u00e9s por parte de los bancos centrales, con todo el espectro de protestas populares que ello puede generar. <\/span>25<\/sup><\/a><\/span><\/span> El segundo consiste en gravar los beneficios de estas industrias para financiar la transici\u00f3n, como sugieren Isabella Weber y Gregor Semeniuk. Por \u00faltimo, un escenario menos plausible pero que hay que tener en cuenta ser\u00eda aprovechar la ocasi\u00f3n para cuestionar la obsesi\u00f3n por la deuda p\u00fablica y emprender un gran pr\u00e9stamo antiinflacionario y contra la dependencia energ\u00e9tica. Estos dos \u00faltimos escenarios, que combinan a su manera la racionalidad presupuestaria, financiera y clim\u00e1tica, reciben por el momento escaso apoyo pol\u00edtico, y ante la proximidad de las elecciones presidenciales de 2027 no podemos sino sorprendernos por la ausencia casi total de movilizaci\u00f3n en torno a esta cuesti\u00f3n, sin embargo fundamental.<\/p>\n\n\n\n

Esta ausencia resulta a\u00fan m\u00e1s llamativa si se tienen en cuenta los bien conocidos efectos distributivos de la inflaci\u00f3n de los precios de la energ\u00eda. Una acumulaci\u00f3n gigantesca por parte de los inversores y las empresas de combustibles f\u00f3siles, y una reducci\u00f3n del poder adquisitivo por parte de los consumidores (la inmensa mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n). Y este fen\u00f3meno, si bien es importante en Europa, lo es a\u00fan m\u00e1s en los pa\u00edses de menores ingresos, donde la brecha entre el nivel de vida medio y la acumulaci\u00f3n olig\u00e1rquica alcanza proporciones monumentales. Desde este punto de vista, la exposici\u00f3n al costo real de la dependencia de los combustibles f\u00f3siles, incluso antes de que se manifieste el costo real de la exposici\u00f3n al propio cambio clim\u00e1tico, debe convertirse en el motor de un cambio de paradigma energ\u00e9tico y pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n

La ecolog\u00eda de la guerra se encuentra en el coraz\u00f3n de la econom\u00eda pol\u00edtica democr\u00e1tica, y la mayor intensidad del choque de 2026, sumada al agravamiento de la situaci\u00f3n geopol\u00edtica, no deja en el fondo a Europa y a sus pa\u00edses otra opci\u00f3n para preservarse.<\/p>\n\n\n\n

Esto plantea la cuesti\u00f3n de a qu\u00e9 p\u00fablico se dirigen realmente las pol\u00edticas econ\u00f3micas: \u00bfest\u00e1n hechas para la minor\u00eda beneficiaria o para la mayor\u00eda afectada? \u00bfTendr\u00e1 el Estado el valor de disciplinar a los especuladores de la guerra para llevar a cabo una transferencia de riqueza estrat\u00e9gica, democr\u00e1tica y sostenible? Pronto lo sabremos. Y, una vez m\u00e1s, lo que est\u00e1 en juego es la infraestructura democr\u00e1tica de Europa y de Francia y, m\u00e1s all\u00e1 de ello, la capacidad de la transformaci\u00f3n clim\u00e1tica para definir el horizonte de las econom\u00edas emergentes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

Al acelerar la trayectoria imperial de Estados Unidos, \u00bfacaba de sabotear Donald Trump las infraestructuras f\u00f3siles mundiales?<\/p>\n

Si Donald Trump es una artima\u00f1a de la raz\u00f3n ecoterrorista, \u00bfqu\u00e9 historia podemos contar?<\/p>\n

Una pieza de doctrina firmada por Pierre Charbonnier.<\/p>\n","protected":false},"author":17959,"featured_media":94310,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-editorials.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[1047],"tags":[],"staff":[75],"editorial_format":[1423],"audience":[],"geo":[177],"class_list":["post-94319","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-europa-frente-a-trump-que-hay-que-hacer","staff-pierre-charbonnier","editorial_format-editorials","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":"default"},"yoast_head":"\nLa ecolog\u00eda de guerra total - El Grand Continent<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/03\/24\/la-ecologia-de-guerra-total\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La ecolog\u00eda de guerra total - El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Al acelerar la trayectoria imperial de Estados Unidos, \u00bfacaba de sabotear Donald Trump las infraestructuras f\u00f3siles mundiales? 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