{"id":94157,"date":"2026-03-22T16:33:03","date_gmt":"2026-03-22T15:33:03","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=94157"},"modified":"2026-03-22T16:33:06","modified_gmt":"2026-03-22T15:33:06","slug":"el-siglo-de-walter-benjamin-una-conversacion-con-georges-didi-huberman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/03\/22\/el-siglo-de-walter-benjamin-una-conversacion-con-georges-didi-huberman\/","title":{"rendered":"El siglo de Walter Benjamin, una conversaci\u00f3n con Georges Didi-Huberman"},"content":{"rendered":"\n

Pasa un \u00e1ngel.<\/em><\/p>\n\n\n\n

Ante este momento, ante este \u00e1ngel, en este paso, Walter Benjamin hab\u00eda elegido el <\/em>Angelus Novus de Paul Klee para personificar la historia \u2014\u00abcomo una alternativa posible a los \u00e1ngeles guerreros de los grandes decretos escatol\u00f3gicos cristianos\u00bb, a\u00f1ade Georges Didi-Huberman\u2014. Entonces aparece un segundo \u00e1ngel \u2014y otros podr\u00edan seguirlo. <\/em><\/p>\n\n\n\n

Pasan los \u00e1ngeles.<\/em><\/p>\n\n\n\n

Ya no vienen de all\u00e1 arriba: los \u00e1ngeles del Apocalipsis han sido cuestionados y luego sustituidos. Didi-Huberman nos se\u00f1ala otra cosa: los \u00abseres-\u00e1ngeles de la historia\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n

En <\/em>Les Anges de l’Histoire. Images des temps inquiets (\u00c9ditions de Minuit),<\/em> Georges Didi-Huberman recorre la historia de las im\u00e1genes y las imaginaciones de los \u00e1ngeles y los apocalipsis, desde la famosa acuarela de Klee \u2014de la que propone una nueva lectura\u2014 hasta un gu\u00eda que puede ayudarnos a pensar la inquietud de nuestro siglo: Walter Benjamin.<\/em><\/p>\n\n\n\n

Porque, a pesar de todo, sigue habiendo una \u00abcantidad infinita de esperanza\u00bb. <\/em><\/p>\n\n\n\n

Entrevista. <\/em><\/p>\n\n\n\n

Walter Benjamin vivi\u00f3 una \u00e9poca de apocalipsis, marcada por dos guerras mundiales y el triunfo del fascismo. \u00bfSe puede leer su obra como un intento de pensar, o incluso de conjurar, las cat\u00e1strofes de las que fue contempor\u00e1neo?<\/h3>\n\n\n\n

Pensar la cat\u00e1strofe, sin duda. Pero conjurarla, no veo c\u00f3mo. Conoce esa alegor\u00eda hegeliana sobre la filosof\u00eda \u2014la lechuza de Minerva que siempre emprende el vuelo de noche y, por tanto, siempre demasiado tarde, tras haberse sustra\u00eddo como pudo, escondida en el tronco de un \u00e1rbol, a los acontecimientos de la \u00ablocura del d\u00eda\u00bb\u2026\u2014. Pensar lo que nos ocurre no conjura en absoluto lo que nos ocurre, por desgracia.<\/p>\n\n\n\n

La fuerza de conjuraci\u00f3n de un pensamiento es su poder de alertar<\/em> incluso antes de armar<\/em>: una \u00abalarma de incendio\u00bb, como dec\u00eda acertadamente Benjamin, basada en un acto de memoria y, m\u00e1s all\u00e1 de eso, de esperanza para el futuro. Tiene un valor para el futuro al convocar al presente ante el tribunal de la historia. Comienza por \u00aborganizar el pesimismo\u00bb, una forma de plantearse su superaci\u00f3n. Por eso, en su<\/em> propio presente, Benjamin fue un perdedor, un marginal, un suicida de la historia \u2014mientras que en nuestro<\/em> presente, es un pensador crucial de la emancipaci\u00f3n\u2014. Su pensamiento no tuvo valor conjuratorio para \u00e9l mismo como persona, pero sin duda para los dem\u00e1s: los lectores futuros, los ni\u00f1os que crecer\u00e1n\u2026 Esto para decir a la vez la debilidad de todo pensamiento ante la acci\u00f3n en curso de la historia y su poder prof\u00e9tico dirigido a un futuro capaz de leerlo <\/em>o de reconocerlo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n

Esto nos recuerda por qu\u00e9 Benjamin compart\u00eda tan plenamente el punto de vista de Kafka sobre la esperanza: \u00abHay una cantidad infinita de esperanza, pero no para nosotros\u00bb. Y nosotros hoy, \u00bfqu\u00e9 somos capaces de prevenir, <\/em>si no es conjurar? Esa es precisamente la pregunta que se plantea constantemente, que nos atormenta hoy (pero que no deber\u00eda hacernos sentir culpables en exceso).<\/p>\n\n\n\n

La relaci\u00f3n de Benjamin con el compromiso parece marcada por la ambig\u00fcedad. Toma posici\u00f3n a trav\u00e9s de sus escritos. Pero no milita, no se afilia a ning\u00fan partido, no toma las armas ni durante la Primera ni durante la Segunda Guerra Mundial, ni se decide a aportar su granito de arena al proyecto sionista emigrando a Palestina, como le invita su amigo Gershom Scholem. \u00bfC\u00f3mo entender esa relaci\u00f3n a la vez comprometida y distante que mantuvo con respecto a algunas de las grandes causas que movilizaron a millones de sus contempor\u00e1neos?<\/h3>\n\n\n\n

Tiene raz\u00f3n al destacar este aspecto a priori <\/em>extra\u00f1o \u2014la ausencia de cualquier forma de activismo\u2014 en un pensador tan radical pol\u00edticamente. Dicho esto, cuando Benjamin se exili\u00f3 a Suiza para evitar, al igual que Ernst Bloch o Gershom Scholem, alistarse en el ej\u00e9rcito alem\u00e1n, se trataba sin duda de una toma de posici\u00f3n pol\u00edtica frente al propio estallido de esa guerra y sus fundamentos imperialistas. Es cierto que Benjamin no se pronunci\u00f3 p\u00fablicamente a favor de un partido pol\u00edtico concreto, por ejemplo. Pero \u00e9l mismo lo explic\u00f3: cuando quiso crear su revista Crisis y cr\u00edtica<\/em> con Bertolt Brecht, dej\u00f3 claro que esta iniciativa no ser\u00eda identificable con un simple \u00ab\u00f3rgano proletario\u00bb, aunque cercana al pensamiento comunista. Esto se debe a que pudo sentirse \u00abcomunista\u00bb hasta cierto punto, digamos: hasta el punto en que los estalinistas marcaban sus exigencias y sus posiciones.<\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, su propia pregunta lleva el sello hist\u00f3rico bastante preciso del \u00abintelectual comprometido\u00bb. Una vieja cuesti\u00f3n, una cuesti\u00f3n formidable. En 1934, en Par\u00eds, Benjamin elabora un discurso dirigido a sus amigos \u00abcomprometidos\u00bb, y les dice en esencia: \u00bfconsiste nuestro trabajo como intelectuales o escritores en servir al discurso de la causa misma que defendemos \u2014digamos: la causa revolucionaria, proletaria, comunista?\u2014. No exactamente. No somos propagandistas, es decir, transmisores de contenidos revolucionarios en formas ya bien establecidas y, en definitiva, conformistas en su propia voluntad de \u00abcomunicaci\u00f3n\u00bb. Somos inventores de formas revolucionarias <\/em>para el pensamiento, el arte o la literatura gracias a las cuales, precisamente, una pr\u00e1ctica de la emancipaci\u00f3n podr\u00eda reconfigurarse.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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Retrato de Walter Benjamin en 1926. \u00a9 Instituto Leo Baeck, Centro de Historia Jud\u00eda, Estados Unidos.<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Cuando se habla de un intelectual comprometido, en general se supone que deja a un lado su trabajo \u2014su escritorio, sus papeles, su retiro, el tiempo que se toma para reflexionar o so\u00f1ar\u2014 y que sale a la calle para una \u00abacci\u00f3n verdadera\u00bb, subi\u00e9ndose, como Jean-Paul Sartre, a un barril para arengar a las multitudes\u2026 Como si el hecho de escribir, forjar nuevas ideas y publicarlas no fuera, ya de por s\u00ed, un gesto pol\u00edtico <\/em>y p\u00fablico en el sentido m\u00e1s radical y concreto que pueda existir. Si hoy se cuestiona la considerable obra de Adorno situ\u00e1ndola en el lado del \u00abelitismo\u00bb o de la \u00abdistancia\u00bb , entonces es muy posible que alg\u00fan d\u00eda se reproche a Benjamin no haber militado por tal o cual causa. Contra tales visiones brutales, basta con recordar, sencillamente, que el pensamiento filos\u00f3fico es una pr\u00e1ctica <\/em>en el sentido m\u00e1s fuerte del t\u00e9rmino. Quiz\u00e1 sea \u2014y a menudo lo es\u2014 minoritario o incluso inaudible para la mayor\u00eda, pero inscribe su poder en la duraci\u00f3n: sobrevive a todo.<\/p>\n\n\n\n

\u00bfC\u00f3mo vivi\u00f3 Benjamin los errores del estalinismo de su \u00e9poca \u2014desde la dictadura en la URSS hasta la firma del pacto germano-sovi\u00e9tico, pasando por la liquidaci\u00f3n de los anarquistas espa\u00f1oles\u2014? \u00bfAfecta esto a su relaci\u00f3n con el marxismo?<\/h3>\n\n\n\n

Evidentemente. Pero yo no lo llamar\u00eda \u00aberrores\u00bb, ya que se trataba m\u00e1s bien de t\u00e1cticas o estrategias geopol\u00edticas, as\u00ed como de principios ideol\u00f3gicos\u2026 Stalin, en cualquier caso, actu\u00f3 con un cinismo absoluto frente a todas las esperanzas comunistas europeas. Se puede considerar el texto \u00abSobre el concepto de historia\u00bb, elaborado por Benjamin a partir del oto\u00f1o de 1939, como una respuesta a la desolaci\u00f3n que sinti\u00f3 en el momento del pacto germano-sovi\u00e9tico de agosto de 1939. Por otra parte, sus referencias a pensadores marxistas no ortodoxos \u2014en particular Karl Korsch, que fue expulsado del Partido Comunista Alem\u00e1n ya en 1926\u2014 abundan en El libro de los pasajes.<\/em><\/p>\n\n\n\n

En el plano intelectual, Benjamin es tambi\u00e9n un ser dividido. Parece navegar perpetuamente entre un tropismo materialista y un tropismo teol\u00f3gico, entre Marx y Lutero. \u00bfDe d\u00f3nde proviene esta divisi\u00f3n y en qu\u00e9 sentido resulta fecunda?<\/h3>\n\n\n\n

Es muy curioso que, en general, los comentaristas de Benjamin \u2014ese pensador dial\u00e9ctico por excelencia\u2014 se hayan esforzado por situar su obra en un lado u otro\u2026 es decir, sin querer elaborar un punto de vista dial\u00e9ctico. Esto ya era cierto en vida de Benjamin: \u00bfestaba m\u00e1s cerca del \u00abcabalista\u00bb Gershom Scholem o del comunista Bertolt Brecht? \u00bfPensaba en el elemento \u00faltimo de lo teol\u00f3gico o en el de lo pol\u00edtico? La respuesta que dio Giorgio Agamben a esta pregunta merece atenci\u00f3n, en primer lugar porque Agamben es alguien que ha contribuido mucho al conocimiento de Benjamin, y en segundo lugar porque sus propuestas filos\u00f3ficas representan en s\u00ed mismas, y desde hace mucho tiempo, una obra compleja, singular e importante.<\/p>\n\n\n\n

Ya tuve ocasi\u00f3n, hace casi veinte a\u00f1os \u2014en Survivance des lucioles<\/em>\u2014, de criticar la visi\u00f3n apocal\u00edptica de Agamben y su forma de aplastar la dimensi\u00f3n pol\u00edtica sobre un paradigma teol\u00f3gico-pol\u00edtico<\/em> procedente, en particular, de Carl Schmitt y Heidegger. As\u00ed, lo \u00abteol\u00f3gico-pol\u00edtico\u00bb podr\u00eda parecer la soluci\u00f3n al problema que usted plantea, el de las relaciones entre un \u00abtropismo materialista\u00bb y un \u00abtropismo teol\u00f3gico\u00bb en Benjamin. Pero no creo que se trate ah\u00ed, no s\u00f3lo de una pista falsa, sino tambi\u00e9n de una pista extremadamente peligrosa. En cualquier caso, realmente no es posible sumergir la inquietud filos\u00f3fica y pol\u00edtica de Benjamin en esas aguas, que no es otro que el del dogmatismo heideggeriano. Sabemos que, a lo largo de su vida, el autor de El origen del drama barroco alem\u00e1n <\/em>se consider\u00f3 precisamente como el enemigo radical del autor de Ser y tiempo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n

La \u00abdivisi\u00f3n\u00bb o \u00abtensi\u00f3n\u00bb, dice usted… No hay que entenderlo como una vacilaci\u00f3n, una incoherencia o \u2014como muchos han sugerido, empezando por el propio Scholem\u2014 como una inestabilidad patol\u00f3gica. Lo que he intentado mostrar es en qu\u00e9 medida este \u00abdesgarro\u00bb representa una posici\u00f3n dial\u00e9ctica extremadamente sutil y reflexiva. \u00bfEn qu\u00e9 sentido resulta fecunda?, se preguntar\u00e1 usted. Pues bien, en que implica una superaci\u00f3n de los conformismos <\/em>inherentes a los tres espacios de pensamiento que son el marxismo dogm\u00e1tico, el mesianismo cristiano e, incluso, la m\u00edstica jud\u00eda de la que Benjamin conversaba con Scholem. En particular \u2014y volviendo al debate con Agamben, quien reduce todo pathos <\/em>mesianico a la \u00fanica tradici\u00f3n dogm\u00e1tica iniciada por San Pablo, retomada por Lutero y reconstruida por Carl Schmitt\u2014, es un completo contrasentido entregar el vocabulario mesianico de Benjamin, con su \u00abfuerza d\u00e9bil\u00bb y su \u00abpuerta estrecha\u00bb, a la grandiosa visi\u00f3n cristiana del Apocalipsis y del Juicio Final, respaldada por las opresivas arquitecturas del \u00abReino\u00bb y de la \u00abGloria\u00bb\u2026 <\/p>\n\n\n\n\n

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Walter Benjamin leyendo en la Biblioteca Nacional de Francia. Fotograf\u00eda de Gis\u00e8le Freund.<\/figcaption> <\/figure>\n <\/a>\n \n <\/div>\n
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En una sala de consulta de la Biblioteca Nacional durante una estancia en Par\u00eds.<\/figcaption> <\/figure>\n <\/a>\n <\/div>\n <\/div>\n \n
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Walter Benjamin leyendo en la Biblioteca Nacional de Francia. Fotograf\u00eda de Gis\u00e8le Freund.<\/figcaption> <\/figure>\n \n <\/div>\n
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En una sala de consulta de la Biblioteca Nacional durante una estancia en Par\u00eds.<\/figcaption> <\/figure>\n <\/div>\n <\/div>\n<\/div>\n\n\n\n

\u00bfPor qu\u00e9 Benjamin, en la \u00e9poca de cat\u00e1strofes que fue la suya, zarandeado de una ciudad y un pa\u00eds a otro, se rode\u00f3 siempre de im\u00e1genes? En el centro de su \u00faltima obra figura precisamente una imagen que acompa\u00f1\u00f3 a Benjamin desde que la adquiri\u00f3 en M\u00fanich en 1921 hasta su exilio en Francia en los a\u00f1os treinta: el Angelus Novus<\/em> de Paul Klee. \u00bfQu\u00e9 representaba \u2014en todos los sentidos de la palabra\u2014 esta imagen para \u00e9l?<\/h3>\n\n\n\n

En primer lugar, podemos decir lo siguiente: un escritor que se rodea de im\u00e1genes no es nada raro.<\/p>\n\n\n\n

Pensemos, por ejemplo, en Andr\u00e9 Breton o en Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna, esos contempor\u00e1neos de Benjamin cuyos despachos eran aut\u00e9nticos peque\u00f1os museos de im\u00e1genes, aut\u00e9nticos gabinetes de curiosidades\u2026 Habr\u00eda que ver tambi\u00e9n lo que ocurre con los fil\u00f3sofos, a quienes ser\u00eda err\u00f3neo imaginar como esp\u00edritus puros que trabajan en espacios et\u00e9reos o anic\u00f3nicos. As\u00ed, la biblioteca filos\u00f3fica de Miguel Abensour estaba repleta de postales.<\/p>\n\n\n\n

Luego, hay que recordar el v\u00ednculo fundacional de Benjamin con Charles Baudelaire, el poeta por excelencia del \u00abculto a las im\u00e1genes\u00bb (al que, como sabemos, se sumaba su faceta de excepcional observador de cuadros a trav\u00e9s de su actividad como \u00abcr\u00edtico de arte\u00bb). Ahora bien, no se trataba de una cuesti\u00f3n de gusto personal o de estilo po\u00e9tico: era, para Benjamin, una toma de posici\u00f3n fundamental con respecto a la propia pr\u00e1ctica filos\u00f3fica: en las ant\u00edpodas, una vez m\u00e1s, de una actitud como la de Heidegger. Esta postura proviene de Goethe y de los rom\u00e1nticos alemanes, que consideraban la imaginaci\u00f3n \u2014la facultad de producir im\u00e1genes\u2014 como la \u00abreina de las facultades\u00bb. Coincide, adem\u00e1s, con la vanguardia art\u00edstica de su \u00e9poca, la de Moholy-Nagy, Piscator, Eisenstein o Paul Klee. Por \u00faltimo, extrae parte de sus marcos de inteligibilidad de la historia del arte, que en aquella \u00e9poca sol\u00eda aparecer como la \u00abdisciplina piloto\u00bb de las humanidades, con investigadores como Aby Warburg, Alo\u00efs Riegl o Carl Einstein, sin olvidar la reflexi\u00f3n freudiana sobre nuestra psique inconsciente, sus fantas\u00edas, sus im\u00e1genes nocturnas\u2026<\/p>\n\n\n\n

No puedo responder exactamente a su pregunta sobre lo que \u00abrepresentaba\u00bb el Angelus Novus<\/em> para Benjamin, pues eso supondr\u00eda simplemente retomar o parafrasear todo el desarrollo de mi libro. S\u00f3lo puedo decir esto: el texto \u00abSobre el concepto de historia\u00bb, cuya redacci\u00f3n es tan concisa debido a las circunstancias en que se escribi\u00f3, s\u00f3lo pod\u00eda responder con tanta brevedad a la urgencia de la historia liberando alegor\u00edas filos\u00f3ficas. Una de ellas se encarna entonces en el Angelus Novus<\/em> de Paul Klee. Benjamin describe entonces la imagen de Klee y se inventa una especie de relato: \u00abDonde a nosotros nos parece una cadena de acontecimientos, \u00e9l s\u00f3lo ve una \u00fanica cat\u00e1strofe, que sin cesar amontona ruinas sobre ruinas y las precipita a sus pies. Le gustar\u00eda detenerse, despertar a los muertos y reunir lo que ha sido desmembrado. Pero desde el para\u00edso sopla una tormenta que se ha enredado en sus alas, con tanta violencia que el \u00e1ngel ya no puede cerrarlas. Esta tormenta lo empuja irresistiblemente hacia el futuro al que le da la espalda, mientras el mont\u00f3n de ruinas ante \u00e9l se eleva hasta el cielo\u2026\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

Esto significa que alegoriza la imagen, que la contempla a trav\u00e9s del ejercicio de una imaginaci\u00f3n filos\u00f3fica<\/em>. \u00bfQu\u00e9 he hecho yo por mi parte? Simplemente he intentado \u2014a diferencia de los comentarios, en general puramente conceptuales, del texto de Benjamin\u2014 mirar un poco m\u00e1s intensamente y un poco m\u00e1s precisamente la acuarela de Klee: era una forma, para m\u00ed, de desdoblar o de desplegar la alegor\u00eda <\/em>iniciada por Klee y prolongada por Benjamin. En definitiva, hice con la imagen de Klee lo que hab\u00eda hecho antes con la imagen de las luci\u00e9rnagas en Pasolini: me la tom\u00e9 en serio movilizando, en la medida de lo posible, todas sus dimensiones concretas. Una forma de tomar en serio, en Benjamin, el contenido materialista de sus alegor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n

\u00bfEn qu\u00e9 medida este \u00e1ngel de mirada infantil, del que no sabemos muy bien si tiene alas o brazos, puede, seg\u00fan Benjamin, ayudarnos a comprender la historia? \u00bfHabr\u00eda que \u00abenfrentarse al tiempo o a lo real desplazando la mirada\u00bb (p. 287)?<\/h3>\n\n\n\n

Para responder brevemente a su pregunta, dir\u00eda que esa mirada nos ayuda a comprender la historia precisamente porque es infantil. La historia es una cuesti\u00f3n de novedades o, m\u00e1s exactamente, de nuevos comienzos, <\/em>y necesitamos inocencia, asombro \u2014y no actitudes hastiadas, certezas anticuadas\u2014 para contemplarlos. Lo que Benjamin despliega, con este recurso al Angelus Novus<\/em>, es precisamente una \u00abpol\u00edtica de la infancia\u00bb: la infancia recoger\u00eda, dice en una nota preparatoria al texto \u00abSobre el concepto de historia\u00bb, toda la \u00abtradici\u00f3n de los oprimidos\u00bb. Una forma de inaugurar todo un pensamiento sobre la infancia que se encuentra, por ejemplo, en Federico Garc\u00eda Lorca o Pier Paolo Pasolini, o incluso en los magn\u00edficos cuentos del subcomandante Marcos.<\/p>\n\n\n\n

Usted escribe de manera muy bonita, m\u00e1s adelante, en la p\u00e1gina 298: \u00abEs al girar la cabeza \u2014gesto ya de por s\u00ed transgresor\u2014 como uno puede arrancarse de la imposici\u00f3n de lo \u00danico\u00bb.<\/h3>\n\n\n\n

Este es un aspecto de lo que he denominado el despliegue concreto de la alegor\u00eda filos\u00f3fica. Los fil\u00f3sofos suelen hablar de la mirada en t\u00e9rminos extremadamente abstractos o un\u00edvocamente orientados. Pero una mirada, antes de ser la ocasi\u00f3n para construir un paradigma te\u00f3rico general \u2014cuando la relacionamos precisamente con el vocabulario griego de la \u00abteor\u00eda\u00bb \u2014, es un gesto que compromete todo nuestro cuerpo y toda nuestra psique. S\u00f3lo hay mirada en movimiento. Se abusa del modelo de la perspectiva al postular un \u00abpunto de mirada\u00bb inm\u00f3vil. No es casualidad que, en el famoso grabado que representa al tirano pol\u00edtico del Leviat\u00e1n, todos los cuerpos del \u00abpueblo\u00bb \u2014que forman una cota de malla alrededor del soberano representado\u2014 miren en la misma y \u00fanica direcci\u00f3n, que es, precisamente, la del dictador: aquel a quien \u00c9tienne de La Bo\u00e9tie llamaba, precisamente, el \u00abUno\u00bb cuya fascinaci\u00f3n crea todas nuestras \u00abservidumbres voluntarias\u00bb. El Angelus Novus, por su parte, est\u00e1 frente a nosotros pero mira de reojo: una indicaci\u00f3n valiosa de su vocaci\u00f3n al movimiento. \u00bfQu\u00e9 hace el \u00e1ngel de Paul Klee? Quiz\u00e1 esto: quiere \u00abir a ver a otra parte\u00bb si la historia est\u00e1 all\u00ed, aunque el viento de la cat\u00e1strofe lo inmovilice por el momento. Ahora bien, este movimiento vale para toda actividad cr\u00edtica, me parece: hay que saber mirar desde el borde, de reojo, desde una otra perspectiva. Hay que desplazar la mirada para que surjan nuevas preguntas.<\/p>\n\n\n\n\n\n

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Benjamin en Pontigny, frente a la abad\u00eda, fotografiado por Gis\u00e8le Freund.<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Nuestra \u00e9poca est\u00e1 marcada, como la de Benjamin, por el espectro amenazador de los apocalipsis, b\u00e9licos o clim\u00e1ticos en particular. Tambi\u00e9n se caracteriza por la expresi\u00f3n, en algunos, de un deseo de apocalipsis, a imagen, por ejemplo, del mil millonario y \u00abse\u00f1or de la tecnolog\u00eda\u00bb estadounidense Peter Thiel<\/a>, fascinado por la figura del Anticristo<\/a>. \u00bfC\u00f3mo comprender este deseo del apocalipsis? \u00bfNos encontramos \u2014y desde hace tiempo\u2014 en el momento en que pasa el \u00e1ngel? \u00bfCu\u00e1ndo terminar\u00e1 de pasar \u2014y qu\u00e9 hay que hacer para pasar, por as\u00ed decirlo, a la siguiente etapa\u2014? \u00bfCu\u00e1l es, por cierto, esa siguiente etapa? Usted no oculta su inquietud ante el resurgimiento de un discurso teol\u00f3gico-pol\u00edtico que, en boca del actual Gobierno israel\u00ed, del patriarca Kirill, de los l\u00edderes de Ham\u00e1s o de los evang\u00e9licos estadounidenses, moviliza lo divino para justificar mejor las peores pol\u00edticas. Jacob Taubes y, tras \u00e9l, Giorgio Agamben, han podido convertir a Benjamin en uno de los eslabones de una tradici\u00f3n paulina, actualizada por Carl Schmitt, de confusi\u00f3n entre lo teol\u00f3gico y lo pol\u00edtico. Usted, por su parte, sostiene que no es as\u00ed. \u00bfPodr\u00eda Benjamin, por el contrario, constituir un ant\u00eddoto contra este tipo de confusi\u00f3n?<\/h3>\n\n\n\n

El temor al Apocalipsis, compartido por muchos, no es m\u00e1s que la otra cara de ese deseo de Apocalipsis<\/a> del que usted habla. Se trata, en cualquier caso, de la idea de un tiempo que termina y abre el espacio a otro tiempo, m\u00e1s radical: un tiempo del Juicio Final o del fin de los tiempos. En cualquier caso, esta creencia se fundamenta en la tradici\u00f3n teol\u00f3gico-pol\u00edtica de la que habl\u00e1bamos al principio. Es significativo \u2014y aterrador\u2014 que hoy Donald Trump re\u00fana p\u00fablicamente a sus colaboradores en el Despacho Oval de la Casa Blanca para una sesi\u00f3n de oraci\u00f3n colectiva. Esto va a\u00fan m\u00e1s all\u00e1 de la inscripci\u00f3n \u00abIn God we trust\u00bb<\/em> que figura en los billetes de banco norteamericanos. Al mismo tiempo, la justicia iran\u00ed (si se le puede llamar as\u00ed) ha creado un delito denominado \u00abenemigo de Dios\u00bb y, por supuesto, castigado con la pena de muerte.<\/p>\n\n\n\n

En resumen, la forma teol\u00f3gica <\/em>de ejercer la pol\u00edtica <\/em>es uno de los aspectos m\u00e1s perniciosos de nuestra \u00e9poca hist\u00f3rica. Me consterna que el pensamiento de izquierda pueda suscribir este movimiento. Hay ah\u00ed, sin duda, una forma de hacer arqueolog\u00eda del poder \u2014como Agamben quiso hacerla y, en ciertos puntos, logr\u00f3 hacerla\u2014 y luego establecer su propio poder \u00abespiritual\u00bb reduciendo la autoridad o la soberan\u00eda a hechos de doctrina, a dogmatismos abstractos. Pero \u00bfse puede hacer pol\u00edtica aplicando, pura y simplemente, ciertos esquemas dogm\u00e1ticos de la religi\u00f3n cristiana, como fue la siniestra especialidad de Carl Schmitt? Ciertamente no. El pensamiento de Benjamin me parece, precisamente, un ant\u00eddoto contra este tipo de abstracciones u ontologizaciones de la pol\u00edtica. Un ant\u00eddoto de inocencia \u2014a imagen, precisamente, del ni\u00f1o peque\u00f1o representado por Klee en su Angelus Novus<\/em>\u2014.<\/em><\/p>\n\n\n\n

Usted escribe en las p\u00e1ginas 123-124: \u00abAl enfrentarse sucesivamente a estos dos desastres hist\u00f3ricos, la pregunta que se plante\u00f3 en primer lugar a Benjamin fue, por supuesto, la de una posibilidad de esperanza. \u00bb \u00bfEn qu\u00e9 medida la figura de Benjamin puede ayudarnos hoy a encontrar elementos de respuesta a la pregunta \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 y c\u00f3mo resistir?\u00bb La obra y, m\u00e1s a\u00fan, la vida de Benjamin, que concluy\u00f3 con el suicidio, se perciben a menudo como impregnadas de melancol\u00eda, incluso de pesimismo. \u00bfSe pueden, sin embargo, encontrar en ellas motivos para la esperanza? \u00bfHay en los escritos de Benjamin un lugar para el \u00abprincipio de esperanza\u00bb tan querido por su amigo Ernst Bloch?<\/h3>\n\n\n\n

S\u00ed, Benjamin se suicid\u00f3, y sin duda ten\u00eda razones bastante concretas para ello. S\u00ed, hab\u00eda colocado la Melencolia<\/em> de Durero en la pared de su despacho, junto a su querido Angelus Novus<\/em>. Pero extraer de estos hechos una lecci\u00f3n general de pesimismo sin salida ser\u00eda no comprender en absoluto el poder de emancipaci\u00f3n que portaba toda esa generaci\u00f3n de pensadores cercanos a Benjamin \u2014Ernst Bloch, Theodor Adorno, Hannah Arendt<\/a>, Bertolt Brecht<\/a>, Herbert Marcuse\u2026\u2014 enfrentados, como \u00e9l, al terror nazi y a los tormentos de la Segunda Guerra Mundial. La lecci\u00f3n filos\u00f3fica y pol\u00edtica de Benjamin va mucho m\u00e1s all\u00e1 de su historia personal, y fue \u00e9l mismo quien quiso repetir tras Kafka: \u00abHay una cantidad infinita de esperanza, pero no para nosotros\u00bb. <\/p>\n\n\n\n

Hay, pues, una cantidad infinita de esperanza: saqu\u00e9mosla de las obras de todos esos autores cuya relectura es, en realidad, extraordinariamente vivificante porque nos ayuda a saber c\u00f3mo rebelarnos contra el estado actual de la vida p\u00fablica, que parece dividida entre la apat\u00eda sorda ante el mundo y la brutalidad ciega ante los dem\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

Algunos temen el apocalipsis \u2014otros lo desean ardientemente\u2014.<\/p>\n

Entre la apat\u00eda y la brutalidad del momento catastr\u00f3fico que atravesamos, \u00bfson de alguna ayuda los \u00e1ngeles de la historia?<\/p>\n

Una extensa entrevista con Georges Didi-Huberman sobre la esperanza de Walter Benjamin.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":93501,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-interviews.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[58],"tags":[],"geo":[177],"class_list":["post-94157","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia","staff-florent-zemmouche","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":"default"},"yoast_head":"\nEl siglo de Walter Benjamin, una conversaci\u00f3n con Georges Didi-Huberman<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/03\/22\/el-siglo-de-walter-benjamin-una-conversacion-con-georges-didi-huberman\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El siglo de Walter Benjamin, una conversaci\u00f3n con Georges Didi-Huberman\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Algunos temen el apocalipsis \u2014otros lo desean ardientemente\u2014. 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