{"id":94086,"date":"2026-03-21T16:06:40","date_gmt":"2026-03-21T15:06:40","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=94086"},"modified":"2026-03-21T16:06:42","modified_gmt":"2026-03-21T15:06:42","slug":"el-anticristo-de-soloviev-primera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/03\/21\/el-anticristo-de-soloviev-primera-parte\/","title":{"rendered":"El Anticristo de Soloviev: primera parte"},"content":{"rendered":"\n

Vladimir Soloviev (1853-1900) es considerado generalmente como el padre de la filosof\u00eda religiosa rusa. Sin duda, se trata del fil\u00f3sofo m\u00e1s importante del siglo XIX en Rusia, que inspir\u00f3 no solo a los pensadores posteriores de este pa\u00eds, sino tambi\u00e9n a sus poetas, sus escritores y, m\u00e1s raramente, a sus pol\u00edticos (en su mayor\u00eda hostiles). <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

En un seminario sobre la \u00abFilosof\u00eda religiosa rusa\u00bb (impartido en 1933 en la \u00c9cole Pratique des Hautes \u00c9tudes), Koj\u00e8ve, que escribi\u00f3 su tesis sobre Soloviev (defendida en 1926 bajo la direcci\u00f3n de Jaspers), describe de manera ejemplar el car\u00e1cter central de este pensador:<\/p>\n\n\n\n

\u00abNo me remonto m\u00e1s all\u00e1 de Soloviev, en primer lugar porque me llevar\u00eda demasiado tiempo. En segundo lugar, porque la filosof\u00eda de Soloviev sintetiza en cierto modo la filosof\u00eda religiosa anterior. Al conocer su filosof\u00eda, se conocen por ello mismo las ideas rectoras de la filosof\u00eda religiosa de los eslav\u00f3filos, de modo que un estudio de las obras de estos \u00faltimos no es absolutamente necesario para la comprensi\u00f3n de la filosof\u00eda religiosa contempor\u00e1nea. Y menos a\u00fan si se tiene en cuenta que la influencia del pensamiento eslav\u00f3filo en esta filosof\u00eda no es tanto directa como transmitida a trav\u00e9s de la filosof\u00eda de Soloviev.<\/p>\n\n\n\n

Y es precisamente por esta raz\u00f3n por la que quiero comenzar mi estudio con el an\u00e1lisis de la filosof\u00eda de Soloviev. En cierto sentido, toda la filosof\u00eda religiosa contempor\u00e1nea se basa en esta filosof\u00eda de Soloviev. No en el sentido de que exista una escuela propiamente dicha de Soloviev, sino en el sentido de que la orientaci\u00f3n general, la estructura sistem\u00e1tica, los problemas planteados y discutidos son hoy hoy en d\u00eda siguen siendo los mismos que en su obra. Y como fue precisamente Soloviev quien supo dar a las ideas de la filosof\u00eda religiosa rusa la expresi\u00f3n m\u00e1s completa y acabada, la m\u00e1s sistem\u00e1tica y \u2014se podr\u00eda incluso decir\u2014 la m\u00e1s filos\u00f3fica, el estudio de su filosof\u00eda es, creo, indispensable para la comprensi\u00f3n de la filosof\u00eda religiosa contempor\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n

Por otra parte, Soloviev solo ten\u00eda 47 a\u00f1os cuando muri\u00f3. Si hubiera vivido m\u00e1s tiempo, podr\u00eda haber sido un fil\u00f3sofo contempor\u00e1neo. Y para parecerlo no habr\u00eda necesitado modificar su filosof\u00eda. De hecho, cuando se comparan sus escritos con los de los fil\u00f3sofos religiosos rusos contempor\u00e1neos publicados veinte, treinta y cuarenta a\u00f1os m\u00e1s tarde, no se aprecia ninguna diferencia esencial. Y no son solo los problemas los que se han mantenido iguales. Incluso la forma en que se tratan, el m\u00e9todo filos\u00f3fico, el estilo y la manera de pensar no han sufrido ninguna modificaci\u00f3n notable. As\u00ed pues, aunque mi curso se dedicar\u00e1 en gran parte al estudio de la filosof\u00eda de un fil\u00f3sofo fallecido hace 33 a\u00f1os, podr\u00eda haberlo titulado igualmente: \u00abEstudio de la filosof\u00eda religiosa rusa contempor\u00e1nea<\/em>\u00bb. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Fil\u00f3sofo central, pues, Soloviev deja tras de s\u00ed una obra voluminosa, compuesta tanto de poemas, lecciones y art\u00edculos pol\u00e9micos como de \u00e1ridos tratados filos\u00f3ficos. Podemos remitirnos en franc\u00e9s a las Le\u00e7ons sur la divino-humanit\u00e9<\/em><\/em> (Cerf), que impresionaron mucho a Dostoievski, a sus art\u00edculos pol\u00e9micos Du National et de l\u2019Universel<\/em><\/em> (Vrin), donde rompi\u00f3 duramente con el eslavofilismo por considerarlo un nacionalismo estrecho, o, por \u00faltimo, en espa\u00f1ol, a sus \u00abPrincipios de conocimiento integral\u00bb en Introducci\u00f3n a los principios de conocimiento y otros escritos<\/em><\/em> (Ediciones S\u00edgueme), un dif\u00edcil tratado de metaf\u00edsica escrito en su juventud.<\/p>\n\n\n\n

El Breve relato sobre el Anticristo <\/em>y el fin de la historia<\/h2>\n\n\n\n

Recientemente, el nombre de Vladimir Soloviev ha llegado hasta Silicon Valley a trav\u00e9s de Peter Thiel<\/a>. Este \u00faltimo cita, en efecto, con frecuencia<\/a> su Breve relato sobre el Anticristo <\/em>(\u00faltimo escrito de Soloviev publicado en 1900) como una de las obras m\u00e1s importantes para comprender uno de los posibles destinos de la historia humana. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> Bas\u00e1ndose en este texto, Peter Thiel indica claramente su preferencia no por la \u00abgeopol\u00edtica\u00bb en el sentido cl\u00e1sico del t\u00e9rmino, sino por una \u00abfilosof\u00eda de la historia\u00bb que se interesa por el destino \u00faltimo de la humanidad en la creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

Este relato de Soloviev, extra\u00eddo de Trois Entretiens (Tres entrevistas), <\/em>un texto bastante breve pero, en palabras de Koj\u00e8ve, \u00abbrillantemente redactado, quiz\u00e1 el m\u00e1s profundo y eficaz de todo lo que Soloviev ha publicado\u00bb, <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> es, en efecto, una especulaci\u00f3n filos\u00f3fica sobre el \u00abfin de la historia\u00bb. En \u00e9l se ve a la mayor parte de la humanidad (en la persona del Anticristo) rechazar a Dios para convertirse ella misma en su propia divinidad. El Anticristo u \u00abhombre-dios\u00bb (frente al Cristo o \u00abDios-hombre\u00bb) no es, por tanto, en Soloviev una figura \u00abindividual\u00bb (aunque se encarne individualmente), sino m\u00e1s bien el \u00faltimo rostro de la humanidad o la expresi\u00f3n que esta adopta al final de su<\/em> historia:<\/p>\n\n\n\n

\u00abLas fuerzas hist\u00f3ricas \u2014escribe Soloviev en el prefacio de su libro\u2014 que reinan sobre la masa de la humanidad tendr\u00e1n que chocar y entremezclarse a\u00fan antes de que sobre el cuerpo de esta bestia [la humanidad], que se desgarra a s\u00ed misma, brote una nueva cabeza: el poder unificador mundial del Anticristo \u00abque pronunciar\u00e1 palabras fuertes y elevadas\u00bb y extender\u00e1 el velo resplandeciente del bien y la justicia sobre el misterio de la iniquidad llegado a su culmen en la hora de su manifestaci\u00f3n final\u00bb. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Con este relato, Soloviev nunca habr\u00e1 correspondido mejor a la imagen que sus contempor\u00e1neos se habr\u00e1n hecho de \u00e9l, la de un \u00abprofeta\u00bb con el \u00abrostro marcado por un pensamiento cruel\u00bb, seg\u00fan la famosa expresi\u00f3n de Bi\u00e9ly. Profetizando su pr\u00f3xima muerte (y, de hecho, muere poco despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de su libro), Soloviev abandona toda prudencia y culmina su carrera con un relato apocal\u00edptico. En el fondo, sin embargo, el pensador ruso parece abandonar su propio sistema filos\u00f3fico, de modo que este \u00faltimo libro no es una recapitulaci\u00f3n de lo que ya ha dicho, sino una ruptura.<\/p>\n\n\n\n

Esta ruptura, que siempre ha impresionado mucho a quienes lo han estudiado, como la marca de un verdadero pensador que posee la flexibilidad mental necesaria para transformar radicalmente sus ideas (seg\u00fan la interpretaci\u00f3n de Koj\u00e8ve) o la marca de un verdadero cristiano que sabe encomendarse a Cristo (seg\u00fan la lectura de Urs von Balthasar), <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> fue quiz\u00e1s el cr\u00edtico literario Constantin Motchoulski (1892-1948) quien mejor la dramatiz\u00f3:<\/p>\n\n\n\n

\u00abEn su Relato sobre el Anticristo<\/em>, el pensamiento de Vladimir Soloviev se libera definitivamente de su romanticismo eslav\u00f3filo y de sus utop\u00edas humanistas. Su historiofilosof\u00eda se acerca a las ideas de Fi\u00f3dor Dostoievski, tal y como se expresan en Los hermanos Karam\u00e1zov<\/em> (la ense\u00f1anza del starets Zosimo) y, sobre todo, en la Leyenda del Gran Inquisidor.<\/em><\/p>\n\n\n\n

Pero, \u00bfpodr\u00eda ser que, antes de su muerte, Soloviev sintiera realmente que hab\u00eda dedicado los mejores a\u00f1os de su vida no a la causa de Cristo, sino a la del Anticristo? \u00bfPodr\u00eda ser que, en la imagen del \u00abhombre venidero\u00bb \u2014el genial escritor, reformador, asceta y fil\u00e1ntropo\u2014 hubiera reconocido su propio rostro? Ciertamente, muchos rasgos de esta figura pueden atribuirse a Le\u00f3n Tolst\u00f3i, cuyo Dios, seg\u00fan Soloviev, es el \u00abdios de este siglo\u00bb<\/p>\n\n\n\n

Y, sin embargo, al leer el \u00abRelato\u00bb, es imposible descartar un pensamiento inquietante: el autor habla de s\u00ed mismo, desvela su propia impostura. Bajo la brillante figura de Soloviev se esconden abismos oscuros: todo en \u00e9l se desdobla, y la viva luz que proyecta engendra sombras siniestras. Se llev\u00f3 consigo un secreto del que solo unos pocos, entre sus amigos m\u00e1s perspicaces, ten\u00edan una vaga intuici\u00f3n. De ah\u00ed proviene la ambivalencia de su actitud hacia \u00e9l: atracci\u00f3n y repulsi\u00f3n, amor mezclado con odio. Fue Vasili Rozanov quien percibi\u00f3 con mayor agudeza ese \u00abrostro sombr\u00edo\u00bb de Soloviev y quien traza este retrato despiadado:<\/p>\n\n\n\n

\u00abSoloviev era por completo brillante, fr\u00edo, de acero. Quiz\u00e1 hab\u00eda en \u00e9l algo de \u00abdivino\u00bb, como \u00e9l pretend\u00eda, o bien, seg\u00fan mi definici\u00f3n, de profundamente demon\u00edaco, verdaderamente infernal; pero no hab\u00eda en \u00e9l nada, o muy poco, de humano. El \u00abHijo del hombre\u00bb, en el sentido de la vida cotidiana, ni siquiera se hab\u00eda esbozado en \u00e9l [\u2026]. Soloviev era un hombre extra\u00f1o, extraordinariamente dotado y temible. No cabe duda de que se consideraba y se sent\u00eda por encima de todos los que le rodeaban, por encima de Rusia y de la Iglesia, de todos esos \u00abperegrinos\u00bb y \u00absabios pans\u00f3ficos\u00bb que pon\u00eda en escena en su Anticristo <\/em>y a los que manipulaba como piezas en el tablero de ajedrez de su literatura… No era, propiamente hablando, un fil\u00f3sofo \u00abque hab\u00eda olvidado d\u00f3nde viv\u00eda\u00bb, sino un hombre que no ten\u00eda a nadie con quien hablar, que solo hablaba con Dios\u00bb. Ah\u00ed fue donde vacil\u00f3 involuntariamente: su naturaleza lo inclin\u00f3 hacia una \u00abconciencia de s\u00ed mismo como profeta\u00bb, que no ten\u00eda nada de afectado ni de fingido\u00bb. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

El panmongolismo<\/h2>\n\n\n\n

Se puede dividir el Breve relato sobre el Anticristo<\/em> en tres partes distintas. La primera, que aqu\u00ed se ofrece a los lectores, trata de la creaci\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea en el siglo XXI, es decir, seg\u00fan Soloviev, de la condici\u00f3n de posibilidad necesaria para que se produzca la llegada del Anticristo. Esta parte, que parece haber quedado desfasada, no parece, por ejemplo, haber sido realmente tenida en cuenta por Peter Thiel.<\/p>\n\n\n\n

El propio Soloviev declara al respecto:<\/p>\n\n\n\n

\u00abPor todo lo que he dicho sobre el panmongolismo y la invasi\u00f3n asi\u00e1tica en Europa, conviene tambi\u00e9n distinguir lo esencial de lo secundario. Pero este hecho capital en s\u00ed mismo no es aqu\u00ed, sin duda, tan absolutamente cierto como la futura manifestaci\u00f3n y el destino del Anticristo y de su falso profeta\u00bb. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, hay dos puntos que deben llamar nuestra atenci\u00f3n. El primero, que sin duda deber\u00eda interesar a todo estadounidense, se refiere a la relaci\u00f3n de los pa\u00edses europeos \u2014o podr\u00edamos decir occidentales\u2014 con el mundo musulm\u00e1n. La victoria de Asia sobre Occidente, afirma Soloviev, se ver\u00e1 facilitada por la agotadora guerra que librar\u00e1n los occidentales contra los pa\u00edses musulmanes.<\/p>\n\n\n\n

\u00abPara no alargar ni complicar mi relato, he eliminado del texto de las entrevistas otra predicci\u00f3n de la que voy a decir aqu\u00ed unas palabras. Me parece que el \u00e9xito del panmongolismo se ver\u00e1 facilitado de antemano por la lucha encarnizada y agotadora que algunos Estados europeos se ver\u00e1n obligados a librar contra el islam resurgido en Asia occidental, el norte de \u00c1frica y \u00c1frica central\u00bb. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Ahora bien, dado que Soloviev no siente animadversi\u00f3n alguna hacia el islam y que incluso considera a Mahoma un profeta aut\u00e9ntico, se comprende que juzgue de forma negativa este desperdicio de fuerzas in\u00fatiles de Occidente contra el mundo musulm\u00e1n. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

El otro punto importante de esta primera parte parece pasar desapercibido incluso para el propio Soloviev. De hecho, este punto no se hizo evidente hasta despu\u00e9s de su muerte a trav\u00e9s de una corriente de pensamiento posterior (que se autoproclamaba \u00abheredera del eslavofilismo\u00bb), a saber, el eurasismo. \u00bfCu\u00e1l es este punto? Lo que escribe Soloviev sobre el \u00abpanmongolismo\u00bb se refiere menos a Jap\u00f3n o a China que a la propia Rusia. Es, en efecto, Rusia la que reinterpretar\u00e1 de manera positiva el \u00abpanmongolismo\u00bb y la que revalorizar\u00e1 la \u00abherencia de Gengis Kan\u00bb. <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span> Y veremos que en el propio texto de Soloviev hay una serie de expresiones que podr\u00edan aplicarse a Rusia como \u00abheredera de Gengis Kan\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n

Por lo tanto, si se tienen en cuenta estos dos puntos \u2014el agotamiento nefasto de Occidente frente al mundo musulm\u00e1n y la afirmaci\u00f3n de una Rusia que asume su identidad euroasi\u00e1tica o \u00abmongola\u00bb\u2014, entonces la primera parte del relato ya no parece haber quedado completamente desfasada.<\/p>\n\n\n\n

Tres entrevistas sobre la guerra, la moral y la religi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n

El pol\u00edtico<\/span> Puesto que ahora est\u00e1 muy claro que ni los ateos, ni los infieles, ni siquiera los \u00abverdaderos cristianos\u00bb a imagen del pr\u00edncipe representan al Anticristo, ya ser\u00eda hora, por fin, de que desvelara su retrato exacto.<\/p>\n\n\n\n

El pr\u00edncipe representa a Tolst\u00f3i. No se trata en absoluto de un \u00abverdadero cristiano\u00bb, pues es un \u00abcristianismo sin Cristo\u00bb (Tolst\u00f3i pod\u00eda, por cierto, declarar que se sent\u00eda m\u00e1s bien \u00abmusulm\u00e1n\u00bb). Soloviev presenta la postura de Tolst\u00f3i hacia Cristo de la siguiente manera: \u00abDesde su punto de vista [el de los tolstoianos], es evidente que lo que predican es inteligible, deseable y saludable para todos. Su \u201cverdad\u201d se sustenta en s\u00ed misma, y si el famoso personaje hist\u00f3rico [Jes\u00fas] est\u00e1 de acuerdo con esta verdad, tanto mejor para \u00c9l. Sin embargo, esto no puede conferirle en modo alguno, a sus ojos, una autoridad superior; sobre todo cuando este personaje ha dicho y hecho muchas cosas que, para ellos, son \u201cesc\u00e1ndalo\u201d y \u201clocura\u201d\u00bb (Vladimir Soloviev, Trois Entretiens<\/em>, op. cit.<\/em>, p. 11). Hay que prestar atenci\u00f3n al hecho de que el Anticristo no se recluta entre los \u00abinfieles\u00bb, es decir, aquellos que profesan una fe distinta de la cristiana, ni siquiera entre los ateos (aquellos que niegan de buena fe la existencia de Dios); por el contrario, se requiere una cierta inversi\u00f3n del \u00abcristianismo\u00bb, del \u00ab Dios-hombre\u00bb en \u00abhombre-dios\u00bb, y por tanto un cierto \u00abcristianismo\u00bb, para abrazar la posici\u00f3n del Anticristo. Quiz\u00e1 por eso Soloviev lo ve surgir en Europa. Sobre esta inversi\u00f3n, radicalmente respaldada por Koj\u00e8ve, v\u00e9ase mi ensayo dedicado \u00edntegramente a esta cuesti\u00f3n: Rambert Nicolas, La Conscience de Staline, <\/em>Par\u00eds, Gallimard, 2025.<\/p>\n\n\n\n

El Se\u00f1or Z<\/span> \u00a1As\u00ed que eso es lo que usted quiere! Pero entre las numerosas representaciones de Cristo, incluso teniendo en cuenta las de pintores geniales, \u00bfhay alguna que le satisfaga de verdad? Por mi parte, no conozco ni una sola que sea verdaderamente satisfactoria. Supongo que esto se debe a que Cristo es un individuo \u00fanico en su g\u00e9nero y, por lo tanto, la encarnaci\u00f3n incomparable del bien. Para representarlo, el genio art\u00edstico por s\u00ed solo es insuficiente. Ahora bien, lo mismo puede decirse del Anticristo: se trata igualmente de un individuo \u00fanico en cuanto que es la encarnaci\u00f3n perfecta y plena del mal. No se le puede hacer un retrato. En la literatura eclesi\u00e1stica, apenas encontramos m\u00e1s que su pasaporte y los rasgos generales o espec\u00edficos de su descripci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n

La Dama<\/span> \u00a1No necesitamos su retrato, Dios nos libre de ello! Expl\u00edquenos m\u00e1s bien por qu\u00e9 lo considera necesario, en qu\u00e9 consistir\u00e1 la naturaleza de su obra, y d\u00edganos si vendr\u00e1 pronto.<\/p>\n\n\n\n

El Se\u00f1or Z<\/span> Bueno, puedo satisfacer su curiosidad mejor de lo que creen. Hace unos a\u00f1os, un compa\u00f1ero de la academia, que desde entonces se volvi\u00f3 monje, me leg\u00f3 al morir un manuscrito al que ten\u00eda mucho cari\u00f1o, pero que no hab\u00eda querido ni podido publicar. Se titula: \u00abBreve relato sobre el Anticristo<\/em>\u00bb. Aunque adopta la forma de un relato literario o de una escena hist\u00f3rica anticipada, esta obra ofrece, en mi opini\u00f3n, todo lo que se puede decir de m\u00e1s veros\u00edmil sobre este tema, siguiendo las Sagradas Escrituras, la tradici\u00f3n de la Iglesia y el sentido com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n

El pol\u00edtico<\/span> \u00bfPero no ser\u00e1 una composici\u00f3n de nuestro amigo Varsonophii?<\/p>\n\n\n\n

El Se\u00f1or Z<\/span> No, ten\u00eda un nombre m\u00e1s rebuscado: Pansophii.<\/p>\n\n\n\n

El pol\u00edtico<\/span> \u00bfPan Sophii? \u00bfUn polaco?<\/p>\n\n\n\n

\u00abPan\u00bb, es decir, \u00abse\u00f1or\u00bb en polaco. El nombre del monje es, en efecto, rebuscado. A su manera, ilustra la importancia de Soloviev en la filosof\u00eda rusa. De hecho, evoca un tema importante, tema que retomar\u00e1n casi todos los autores rusos \u2014incluido Koj\u00e8ve\u2014, el de Sophia<\/em>. Aqu\u00ed, como m\u00e1s tarde en Koj\u00e8ve, quien es \u00abpan sophia\u00bb no es otro que el autor capaz de una \u00abautobiograf\u00eda de la humanidad\u00bb, es decir, el autor que conoce y escribe lo que ser\u00e1 \u00abel fin de la historia\u00bb. Por otra parte, \u00abel fin de la historia\u00bb de Koj\u00e8ve coincide en cierto plano con el de Soloviev, solo que aquel lo valora frente a este.<\/p>\n\n\n\n

El Se\u00f1or Z<\/span> En absoluto, proced\u00eda de una familia de sacerdotes rusos. Si me dan un minuto para subir a mi habitaci\u00f3n, les traer\u00e9 el manuscrito para que lo lean; no es muy largo.<\/p>\n\n\n\n

La Dama<\/span> \u00a1Vamos! \u00a1Vamos! Y no se pierda por el camino.<\/p>\n\n\n\n

Mientras el Se\u00f1or Z. va a su habitaci\u00f3n a buscar el manuscrito, la compa\u00f1\u00eda se levanta para dar una vuelta por el jard\u00edn.<\/em><\/p>\n\n\n\n

El pol\u00edtico<\/span> No s\u00e9 qu\u00e9 es, \u00bfse me nubla la vista con la edad, o est\u00e1 pasando algo en la naturaleza? Solo noto que ya no hay, en ninguna estaci\u00f3n ni en ning\u00fan lugar, esos d\u00edas resplandecientes \u2014de una limpidez a veces casi perfecta \u2014 que antes exist\u00edan en todos los climas. F\u00edjense hoy: ni una nube; el mar est\u00e1 bastante lejos y, sin embargo, todo parece velado por algo sutil, inasible. En resumen, falta la claridad total. \u00bfLo nota usted, general?<\/p>\n\n\n\n

El general<\/span> Hace ya muchos a\u00f1os que lo not\u00e9.<\/p>\n\n\n\n

La Dama<\/span> En cuanto a m\u00ed, solo lo percibo desde el a\u00f1o pasado, y no solo en el aire, sino tambi\u00e9n en el alma. All\u00ed tampoco hay \u00abclaridad total\u00bb, como usted dice. Por todas partes parece reinar una especie de inquietud, como una premonici\u00f3n siniestra. Estoy convencida, pr\u00edncipe, de que usted tambi\u00e9n lo siente.<\/p>\n\n\n\n

El pr\u00edncipe<\/span> No, no he notado nada en particular: el ambiente me parece ser el mismo de siempre.<\/p>\n\n\n\n

El general<\/span> Es usted demasiado joven para ver la diferencia: no tiene con qu\u00e9 compararlo. Pero si recordamos los a\u00f1os cincuenta, la diferencia se nota.<\/p>\n\n\n\n

El pr\u00edncipe<\/span> Creo que su primera suposici\u00f3n es la correcta; su vista se ha debilitado.<\/p>\n\n\n\n

El pol\u00edtico<\/span> Que envejecemos es innegable; pero la tierra tampoco es precisamente joven. Se percibe como un agotamiento rec\u00edproco.<\/p>\n\n\n\n

El general<\/span> Lo m\u00e1s probable es que el diablo, con su cola, arroje una niebla sobre la claridad divina. Tambi\u00e9n es una se\u00f1al del Anticristo.<\/p>\n\n\n\n

La Dama<\/span> (se\u00f1alando al se\u00f1or Z., que baja de la terraza<\/em>) Pronto sabremos m\u00e1s sobre el tema.<\/p>\n\n\n\n

Todos vuelven a sus puestos iniciales y el se\u00f1or Z. comienza a leer el manuscrito.<\/em><\/p>\n\n\n\n

Breve relato sobre el Anticristo<\/h3>\n\n\n\n

\u00a1Panmongolismo! La palabra es ciertamente salvaje<\/p>\n\n\n\n

Pero su sonido me resulta dulce a los o\u00eddos<\/p>\n\n\n\n

Como si estuviera cargada de una gran profec\u00eda<\/p>\n\n\n\n

Y de un destino querido por Dios.<\/p>\n\n\n\n

La dama<\/span> \u00bfDe d\u00f3nde viene este ep\u00edgrafe?<\/p>\n\n\n\n

El se\u00f1or Z<\/span> Creo que el propio autor del relato lo compuso.<\/p>\n\n\n\n

La dama<\/span> Contin\u00fae.<\/p>\n\n\n\n

El se\u00f1or Z <\/span>(lee<\/em>) El siglo XX de la era cristiana fue la \u00e9poca de las \u00faltimas grandes guerras, disputas internas y revoluciones. La causa remota de la guerra externa m\u00e1s importante fue un movimiento intelectual surgido en Jap\u00f3n a finales del siglo XIX: el panmongolismo. <\/em>Los japoneses \u2014grandes imitadores \u2014 que hab\u00edan asimilado las formas materiales de la cultura europea con una rapidez y un \u00e9xito desconcertantes, tambi\u00e9n hicieron suyas algunas ideas europeas de orden inferior. Habiendo aprendido en los peri\u00f3dicos y los libros de historia la existencia en Occidente del panhelenismo, del pangermanismo, del paneslavismo y del panislamismo, proclamaron la gran idea del panmongolismo, es decir, de la uni\u00f3n, bajo su direcci\u00f3n, de todos los pueblos de Asia Oriental, con vistas a una lucha decisiva contra los extranjeros, es decir, los europeos.<\/p>\n\n\n\n

Soloviev escribe \u00abjaponeses\u00bb, pero, a decir verdad, podr\u00eda haber escrito, en otro contexto, la palabra \u00abrusos\u00bb. De hecho, Soloviev a menudo ha presentado a los rusos como \u00abimitadores\u00bb de los europeos, y tambi\u00e9n ha llegado a afirmar que los rusos hab\u00edan asimilado las formas materiales de la cultura europea, y, por \u00faltimo, incluso el \u00abpaneslavismo\u00bb le parece (al igual que el \u00abnacionalismo\u00bb que inspira una pol\u00edtica de \u00abrusificaci\u00f3n\u00bb forzada de las poblaciones del imperio) de inspiraci\u00f3n directamente europea. Desde este punto de vista, los japoneses parecen, bajo su pluma, no ser m\u00e1s que rusos que han roto por completo con la Europa cristiana para asumir finalmente su identidad \u00abeurasi\u00e1tica\u00bb. A decir verdad, Soloviev lo sabe bien, \u00e9l, cuya carrera como publicista se ha centrado en parte contra el \u00abpartido chino\u00bb. \u00abLa lucha entre Occidente y Oriente, entre Europa y Asia, ha pasado hace tiempo entre nosotros del \u00e1mbito puramente literario a un terreno completamente distinto, donde el asunto no se resuelve con argumentos intelectuales, sino con los instintos de la multitud, y donde Occidente ha sufrido una derrota evidente, mientras que los principios orientales, y m\u00e1s concretamente los chinos, han triunfado por completo\u00bb en<\/em> Vladimir Soloviev, \u00abune lutte imaginaire contre l\u2019Occident\u00bb (1890) en Du national et de l\u2019Universel<\/em>, <\/em>trad. M. Niqueux, Par\u00eds, Vrin, 2023, p. 305.<\/p>\n\n\n\n

Aprovechando que Europa estaba absorta, a principios del siglo XX, en su \u00faltima lucha decisiva contra el mundo musulm\u00e1n<\/em>, se lanzaron a la ejecuci\u00f3n de su vasto proyecto: primero ocupando Corea, luego Pek\u00edn, donde, con el apoyo del partido progresista chino, derrocaron a la antigua dinast\u00eda manch\u00fa y la sustituyeron por una dinast\u00eda japonesa. Los conservadores chinos se adaptaron r\u00e1pidamente a ello. Hab\u00edan comprendido que, de dos males, hab\u00eda que elegir el menor y que, al fin y al cabo, eran de los nuestros. La antigua China ya no pod\u00eda conservar su independencia estatal<\/em> y deb\u00eda someterse necesariamente: o a los europeos, o a los japoneses. Ahora bien, estaba claro que la dominaci\u00f3n japonesa, al destruir las formas externas de la administraci\u00f3n china, formas que, por lo dem\u00e1s, hab\u00edan demostrado de manera evidente su inutilidad, no afectaba, sin embargo, a los principios internos de la vida nacional. Por el contrario, el dominio de las potencias europeas, que apoyaban por razones pol\u00edticas a los misioneros cristianos, amenazaba los cimientos espirituales m\u00e1s profundos de China. El antiguo odio nacionalista de los chinos hacia los japoneses se hab\u00eda desarrollado cuando ni estos ni aquellos conoc\u00edan a los europeos. Frente a ellos, la hostilidad de las dos naciones emparentadas se convert\u00eda en una disputa interna y perd\u00eda su sentido. Los europeos eran plenamente <\/em>extranjeros y solo <\/em>enemigos. Su dominaci\u00f3n no pod\u00eda halagar en absoluto el amor propio tribal de los chinos; mientras que en manos de Jap\u00f3n, los chinos ve\u00edan la tentadora posibilidad del panmongolismo, que, al mismo tiempo, justificaba a sus ojos la triste necesidad de europeizarse exteriormente:<\/p>\n\n\n\n

Entiendan bien, hermanos obstinados \u2014insist\u00edan los japoneses\u2014, que si les quitamos las armas a los perros occidentales, no es por gusto, no, sino para derrotarlos con<\/em> ellas.<\/p>\n\n\n\n

Una vez m\u00e1s, tal vez no se trate tanto de los japoneses como de la propia relaci\u00f3n de Rusia con Europa. Nikol\u00e1i Trubetsk\u00f3i (1890-1938), en su importante obra Europa y la humanidad<\/em>, replantea los mismos retos: \u00abvencer a Europa\u00bb con \u00absus armas\u00bb, es decir, \u00abmediante la asimilaci\u00f3n de su cultura material\u00bb , al tiempo que advierte, no obstante, del riesgo que conlleva una europeizaci\u00f3n demasiado profunda. \u00abPedro el Grande, al inicio de su reinado, deseaba tomar prestadas de los \u201calemanes\u201d \u00fanicamente sus t\u00e9cnicas militares y navales. Pero poco a poco se dej\u00f3 llevar por ese proceso de imitaci\u00f3n y adopt\u00f3 muchos elementos superfluos, sin relaci\u00f3n directa con su objetivo principal. No obstante, era consciente de que, tarde o temprano, Rusia, tras haber tomado de Europa todo lo que necesitaba, deber\u00eda darle la espalda y proseguir libremente el desarrollo de su propia cultura sin medirse constantemente con Occidente. Sin embargo, muri\u00f3 sin haber preparado sucesores dignos de \u00e9l. Todo el siglo XVIII transcurri\u00f3 para Rusia imitando a Europa de manera superficial e indigna. [\u2026] Ante nuestros ojos, la misma historia est\u00e1 a punto de repetirse en Jap\u00f3n, que, en un principio, solo quer\u00eda tomar prestadas de los romano-germanos sus t\u00e9cnicas militares y navales, pero que, poco a poco, en su \u00edmpetu de imitaci\u00f3n, ha ido mucho m\u00e1s all\u00e1. En la actualidad, una parte significativa de la sociedad \u00abcultivada\u00bb ha asimilado los modos de pensamiento romano-germ\u00e1nicos. Ciertamente, la europeizaci\u00f3n de Jap\u00f3n ha sido hasta ahora atenuada por un sano instinto de orgullo nacional y por el apego a las tradiciones hist\u00f3ricas, pero qui\u00e9n sabe cu\u00e1nto tiempo m\u00e1s aguantar\u00e1n los japoneses\u00bb in<\/em> Nikol\u00e1i Trubetsk\u00f3i, Europa y la humanidad<\/em>, 1920.<\/p>\n\n\n\n

Si se unen a nosotros y aceptan en la pr\u00e1ctica nuestra direcci\u00f3n, pronto no solo expulsaremos a los demonios blancos de nuestra Asia, sino que adem\u00e1s conquistaremos sus territorios y estableceremos en todo el universo el aut\u00e9ntico Imperio del Medio. Con raz\u00f3n est\u00e1n orgullosos de sunaci\u00f3n y despreci\u00e1is a los europeos; sin embargo, alimentan en vano esos sentimientos con enso\u00f1aciones y no con una actividad razonable<\/em>.<\/p>\n\n\n\n

El tema de la enso\u00f1aci\u00f3n (opuesta a la actividad razonable) suele servir para calificar a los rusos o, m\u00e1s exactamente, as\u00ed es como algunos intelectuales rusos se han definido a s\u00ed mismos frente a Europa, en particular frente a los alemanes. Por ejemplo, cuando interpreta lo que los cuentos rusos expresan espec\u00edficamente de su pueblo, Eugene Trubetsk\u00f3i (1863-1920) no dice otra cosa: \u00abPero, aparte de eso, en el cuento ruso, la acci\u00f3n que viene de abajo se expresa de manera extraordinariamente d\u00e9bil. [… ] La exaltaci\u00f3n del tonto por encima del h\u00e9roe, la sustituci\u00f3n de la haza\u00f1a personal por la esperanza en una ayuda maravillosa, en general, la debilidad del elemento heroico y voluntario, tales son las caracter\u00edsticas que llaman dolorosamente la atenci\u00f3n en el cuento ruso. Es un sue\u00f1o po\u00e9tico encantador en el que el hombre ruso busca ante todo el descanso y el consuelo; el cuento da alas a su sue\u00f1o, pero al mismo tiempo adormece su energ\u00eda. \u00bfEncontramos aqu\u00ed un rasgo com\u00fan a todos los pueblos? Aparentemente no. […] Parece que aqu\u00ed tenemos uno de los defectos generales de la creaci\u00f3n rusa. Comparen las obras m\u00e1s bellas de la \u00f3pera rusa con las de Richard Wagner: les sorprender\u00e1 el contraste entre la melod\u00eda rusa, femenina, y los motivos heroicos y viriles de Siegfried<\/em> o de la Valquiria.<\/em> Esta diferencia depende directamente de los cuentos que inspiran, por un lado, la \u00f3pera fant\u00e1stica rusa y, por otro, la \u00f3pera germ\u00e1nica. En el cuento alem\u00e1n, la haza\u00f1a del h\u00e9roe es todo [\u2026]. En la \u00f3pera rusa, ocurre exactamente lo contrario. El Pr\u00edncipe \u00cdgor<\/em> y la Ciudad invisible de Kit\u00e9g<\/em> son magn\u00edficas eleg\u00edas po\u00e9ticas nacidas del sentimiento de impotencia del h\u00e9roe; y, en la mejor de las \u00f3peras rusas \u2014Rusl\u00e1n y Ludmila<\/em>\u2014 el elemento heroico queda completamente sumergido por lo maravilloso. El oyente se ve constantemente sumergido en una magia sonora alejada de la vida, distante, que encanta pero adormece. De ah\u00ed tambi\u00e9n el papel absolutamente excepcional del sue\u00f1o m\u00e1gico en Rusl\u00e1n<\/em>: en cada acto, alguien duerme en escena. [\u2026 ] Seg\u00fan la acertada formulaci\u00f3n de Vladimir Soloviev, \u00abel sue\u00f1o es como una ventana abierta a otro mundo\u00bb; por lo tanto, no se puede menospreciar el valor de las revelaciones que aporta. Pero es lamentable, profundamente lamentable, que estas revelaciones sigan siendo para el hombre, y m\u00e1s a\u00fan para todo un pueblo, un simple sue\u00f1o, alejado de la vida y que apenas influye en su conducta\u00bb, E. Trubetsk\u00f3i, L\u2019Autre Royaume et ceux qui le cherchent dans les contes russes<\/em>. <\/em>En franc\u00e9s, sobre la descripci\u00f3n que hace Trubetsk\u00f3i del alma rusa a partir de los cuentos de Afan\u00e1siev, v\u00e9ase el \u00abanexo\u00bb de nuestra traducci\u00f3n de Alexandre Afan\u00e1siev, Contes russes<\/em>, <\/em>Payot, Par\u00eds, 2025.<\/p>\n\n\n\n

En esto, nos hemos adelantado a ustedes y debemos mostrarles el camino hacia un beneficio com\u00fan. De lo contrario, vean ustedes mismos lo que les ha deparado su pol\u00edtica de suficiencia y desconfianza hacia nosotros, sus amigos y defensores naturales: \u00a1Rusia e Inglaterra, Alemania y Francia estuvieron a punto de repartirse todo su pa\u00eds! As\u00ed, todas vuestras empresas de tigre no revelaron, al fin y al cabo, m\u00e1s que el extremo impotente de una cola de serpiente.<\/em><\/p>\n\n\n\n

Los chinos, llenos de sentido com\u00fan, encontraron fundadas estas observaciones y la dinast\u00eda japonesa qued\u00f3 s\u00f3lidamente establecida. Su primera preocupaci\u00f3n fue, por supuesto, constituir un ej\u00e9rcito y una flota poderosos. La mayor parte de las fuerzas militares de Jap\u00f3n fue trasladada a China, donde constituy\u00f3 el n\u00facleo de un nuevo ej\u00e9rcito gigantesco. Los oficiales japoneses, que hablaban chino, resultaban instructores mucho m\u00e1s eficaces que los oficiales europeos, que, por otra parte, fueron apartados. Y fue en la innumerable poblaci\u00f3n de China, Manchuria, Mongolia y el T\u00edbet donde se encontr\u00f3 en abundancia material para formar tropas aptas para el combate. Ya bajo el primer emperador \u2014el Bogdo Kan\u2014 <\/em>de la dinast\u00eda japonesa, el imperio renovado pudo realizar una prueba satisfactoria de sus armas: expuls\u00f3 a los franceses de Tonkin y Siam, a los ingleses de Birmania e incorpor\u00f3 al Imperio Medio toda Indochina. Su sucesor, chino por parte de madre, que reun\u00eda la astucia y la tenacidad chinas con la energ\u00eda, la movilidad y el esp\u00edritu de iniciativa japoneses, moviliz\u00f3 en el Turquest\u00e1n chino un ej\u00e9rcito de cuatro millones de hombres.<\/p>\n\n\n\n

El t\u00edtulo de Bogdo Kan, que se podr\u00eda haber traducido como \u00abEmperador\u00bb, remite m\u00e1s a una realidad \u00abmongola\u00bb que \u00abchina\u00bb. Sintetiza a la vez un poder temporal y espiritual.<\/p>\n\n\n\n

Mientras el Zongli Yamen [Ministerio de Asuntos Exteriores] declara en confianza al embajador ruso que este ej\u00e9rcito est\u00e1 destinado a conquistar la India, el Bogdo Kan invade nuestra Asia Central y, tras haber levantado a toda la poblaci\u00f3n, atraviesa r\u00e1pidamente los Urales e inunda con sus tropas toda Rusia, tanto central como oriental, mientras que los ej\u00e9rcitos rusos, movilizados a toda prisa, acuden desde Polonia y Lituania, desde Kiev y Volinia, desde San Petersburgo y Finlandia.<\/p>\n\n\n\n

Cabe destacar aqu\u00ed el uso del pronombre personal \u00abnuestra\u00bb en \u00abnuestra Asia Central\u00bb. Soloviev indica aqu\u00ed su preferencia por Europa. Para \u00e9l, Rusia tiene una identidad \u00abeuropea\u00bb y \u00abcristiana\u00bb. As\u00ed, \u00abnuestra Asia Central no dudar\u00e1 en rebelarse contra nosotros\u00bb. Esta predicci\u00f3n finalmente no result\u00f3 acertada. El apego de Asia Central a Rusia es, en definitiva, un dato m\u00e1s profundo de la identidad rusa de lo que Soloviev parec\u00eda dispuesto a admitir. Por el contrario, los \u00abeurasistas\u00bb se basar\u00e1n por completo en este dato para declararse \u00abherederos de Gengis Kan\u00bb \u2014la f\u00f3rmula, a menudo repetida, es de Nikol\u00e1i Trubetsk\u00f3i.<\/p>\n\n\n\n

A falta de un plan de guerra previo y ante la abrumadora superioridad num\u00e9rica del enemigo, las cualidades militares del ej\u00e9rcito ruso solo le sirven para perecer con honor.<\/p>\n\n\n\n

Al comentar este texto, Koj\u00e8ve se\u00f1ala: \u00abDe este texto se desprende claramente que Soloviev tambi\u00e9n hab\u00eda perdido la fe en la misi\u00f3n mundial de Rusia: en el siglo XX, preve\u00eda una invasi\u00f3n mongola, y luego, en el siglo XXI, la liberaci\u00f3n de Europa y la formaci\u00f3n de una Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Democr\u00e1ticas, en la que Rusia entrar\u00eda, pero como miembro insignificante (Soloviev ya no habla ni del valor absoluto del gobierno zarista ni de la importancia particular, cultural y pol\u00edtica de Rusia)\u00bb en<\/em> Alexandre Koj\u00e8ve, \u00abDie Geschichtsphilosophie Wladimir Solowjews<\/em>\u00bb, art. cit<\/em>. En su art\u00edculo \u00abDel \u201cpanmongolismo\u201d al \u201cmovimiento euroasi\u00e1tico\u201d\u00bb, Georges Nivat insiste, por su parte, en la importancia que adquiri\u00f3 el tema del \u00abpanmongolismo\u00bb en Rusia a partir de Soloviev. \u00abUna extra\u00f1a obsesi\u00f3n se infiltr\u00f3 en la literatura rusa a partir de 1900: se trata de la obsesi\u00f3n por Asia y por el peligro \u00abmongol\u00bb. [\u2026] El 1 de octubre de 1894, un famoso pensador, Vladimir Soloviev, profetiz\u00f3 de pronto una segunda invasi\u00f3n por parte de los mongoles. [\u2026] En 1900, el mismo tema se retom\u00f3 en la Leyenda del Anticristo<\/em>: la \u00abobsesi\u00f3n mongola\u00bb acababa de nacer. No era m\u00e1s que una divagaci\u00f3n de un fil\u00f3sofo m\u00edstico obsesionado por la escatolog\u00eda. Pero pronto la guerra ruso-japonesa, la derrota de Rusia, la batalla de Tsushima, la revoluci\u00f3n de 1905 y su aplastamiento iban a conferir, al fascinar las mentes, a las predicciones de Soloviev un inquietante comienzo de cumplimiento. Se puede decir que la \u00abobsesi\u00f3n mongola\u00bb naci\u00f3 de la conjunci\u00f3n de un libro y una derrota\u00bb en<\/em> Georges Nivat, \u00abDu \u2018\u2018Panmongolisme\u2019\u2019 au \u2018\u2018Mouvement eurasien\u2019\u2019, Histoire d\u2019un th\u00e8me litt\u00e9raire\u00bb, Cahier du Monde russe, 1966, p. 460.<\/p>\n\n\n\n

La rapidez de la invasi\u00f3n no da tiempo a que los cuerpos de ej\u00e9rcito se reagrupen eficazmente, por lo que son destruidos uno tras otro en combates encarnizados, pero sin esperanza. A los mongoles tambi\u00e9n la victoria les sale cara; sin embargo, compensan f\u00e1cilmente sus p\u00e9rdidas apoder\u00e1ndose de todas las v\u00edas f\u00e9rreas de Asia, mientras que doscientos mil rusos, concentrados desde hac\u00eda tiempo en las fronteras de Manchuria, hacen un infructuoso intento de penetrar en la bien defendida China. Tras dejar una parte de sus fuerzas en Rusia para impedir la formaci\u00f3n de nuevas tropas y perseguir a las unidades de partisanos que se han multiplicado, el Bogdo Kan cruz\u00f3 con tres ej\u00e9rcitos las fronteras de Alemania. All\u00ed se hab\u00eda tenido tiempo de prepararse, y uno de los ej\u00e9rcitos mongoles fue completamente aplastado. Pero en ese momento, en Francia, prevaleci\u00f3 el partido de una revancha tard\u00eda y pronto un mill\u00f3n de bayonetas enemigas cayeron sobre las espaldas de los alemanes. Atrapado entre la espada y la pared, el ej\u00e9rcito alem\u00e1n se vio obligado a aceptar las condiciones honorables de desarme propuestas por el Bogdo Kan. Los franceses, euf\u00f3ricos, fraternizando con los soldados asi\u00e1ticos, se dispersaron por Alemania y acabaron perdiendo todo sentido de la disciplina militar. El Bogdo Kan orden\u00f3 entonces a sus tropas que degollaran a los aliados que ya no serv\u00edan, orden ejecutada con una precisi\u00f3n muy china.<\/p>\n\n\n\n

Otra predicci\u00f3n o presentimiento de Soloviev: la guerra entre franceses y alemanes \u2014que, en su opini\u00f3n, se ver\u00eda facilitada por la alianza de Rusia con Francia\u2014. El Sr. Z \u2014es decir, el propio Soloviev\u2014 pudo declarar, de hecho, en la segunda entrevista: \u00abPero, desde el punto de vista pol\u00edtico propiamente dicho, \u00bfno le parece que, al aliarnos con uno de los dos bandos enemigos en el continente europeo, perdemos la ventaja que nos reportaba nuestra libertad de \u00e1rbitro imparcial, y que dejamos de estar por encima de las partes? Al unirnos a uno de los dos bandos y equilibrar as\u00ed la fuerza de ambos, \u00bfno hacemos posible un conflicto entre ellos? \u00abFrancia por s\u00ed sola no podr\u00eda combatir a una triple alianza; con la ayuda de Rusia, s\u00ed puede\u00bb en<\/em> Vladimir Soloviev, Trois Entretiens<\/em>, op. cit., <\/em>p. 80-81.<\/p>\n\n\n\n

En Par\u00eds estalla una insurrecci\u00f3n de obreros \u00absin patria\u00bb, y la capital de la cultura occidental abre alegremente sus puertas al soberano de Oriente.<\/p>\n\n\n\n

\u00abSin patria\u00bb aparece en franc\u00e9s en el texto.<\/p>\n\n\n\n

Una vez saciada su curiosidad, el Bogdo Kan se dirigi\u00f3 a Boulogne-sur-Mer, donde, bajo la protecci\u00f3n de una flota procedente del Pac\u00edfico, preparaba buques de transporte para llevar a sus ej\u00e9rcitos a Gran Breta\u00f1a. Pero necesitaba dinero, por lo que los ingleses evitaron la invasi\u00f3n a cambio de mil millones de libras esterlinas. En menos de un a\u00f1o, todos los Estados de Europa reconocieron ser vasallos del Bogdo Kan; tras dejar en Europa un ej\u00e9rcito de ocupaci\u00f3n suficiente, este regres\u00f3 a Oriente y plane\u00f3 desembarcar en Am\u00e9rica y Australia.<\/p>\n\n\n\n

Durante medio siglo pes\u00f3 sobre Europa este nuevo yugo mongol.<\/p>\n\n\n\n

El adjetivo \u00abnuevo\u00bb resulta aqu\u00ed particularmente interesante. Est\u00e1 claro que es la historia de Rusia la que le sirve de referencia.<\/p>\n\n\n\n

En el plano interno, esta \u00e9poca se caracteriz\u00f3 por una mezcla completa y una profunda interpenetraci\u00f3n de las ideas europeas y las ideas orientales, una repetici\u00f3n a gran escala* <\/em>del antiguo sincretismo de Alejandr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n

Soloviev rompe aqu\u00ed con sus ideas de juventud. Para el joven Soloviev, la s\u00edntesis entre Oriente y Occidente deb\u00eda ser, en efecto, el camino propio de Rusia para llevar a buen t\u00e9rmino positivamente <\/em>la historia. V\u00e9ase Vladimir Soloviev, Introducci\u00f3n a los principios de conocimiento y otros escritos<\/em><\/em>, Ediciones S\u00edgueme, Salamanca, 2024, en particular el primer cap\u00edtulo: \u00abIntroducci\u00f3n a una historia universal (sobre la ley del desarrollo hist\u00f3rico)\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

En la vida pr\u00e1ctica, predominaron tres fen\u00f3menos: en primer lugar, la afluencia masiva a Europa de obreros chinos y japoneses (lo que agrav\u00f3 considerablemente la cuesti\u00f3n social y econ\u00f3mica); a continuaci\u00f3n, una serie de medidas paliativas por parte de las clases dirigentes para resolver este problema; por \u00faltimo, la intensificaci\u00f3n de la actividad internacional de las sociedades secretas, que formaron una vasta conspiraci\u00f3n paneuropea para expulsar a los mongoles y restaurar la independencia del continente. Esta colosal conspiraci\u00f3n, en la que participaron los gobiernos nacionales, al menos en la medida en que lo permit\u00eda el control de los virreyes mongoles, fue preparada con maestr\u00eda y tuvo un \u00e9xito brillante. A la hora fijada comenz\u00f3 la masacre de los soldados mongoles, el exterminio y la expulsi\u00f3n de los trabajadores asi\u00e1ticos. Por doquier se revelaron los cuadros secretos de los ej\u00e9rcitos europeos y se llev\u00f3 a cabo una movilizaci\u00f3n general seg\u00fan un plan minuciosamente elaborado desde hac\u00eda mucho tiempo. El nuevo Bogdo Kan, nieto del gran conquistador, acudi\u00f3 apresuradamente desde China a Rusia, pero sus innumerables tropas fueron aplastadas por un ej\u00e9rcito paneuropeo. Sus restos dispersos se replegaron al coraz\u00f3n de Asia, y Europa recuper\u00f3 su libertad.<\/p>\n\n\n\n

Si la sumisi\u00f3n de medio siglo a los b\u00e1rbaros asi\u00e1ticos hab\u00eda sido posible gracias a la desuni\u00f3n de los Estados europeos, en aquella \u00e9poca ocupados \u00fanicamente por sus propios intereses nacionales, por el contrario, la gran y gloriosa liberaci\u00f3n fue, por su parte, fruto de la organizaci\u00f3n internacional de las fuerzas unidas de toda la poblaci\u00f3n europea. De este hecho evidente se dedujo naturalmente que el antiguo orden tradicional de naciones separadas perd\u00eda su significado en todas partes, de modo que los \u00faltimos vestigios de las instituciones mon\u00e1rquicas desaparec\u00edan casi por doquier. La Europa del siglo XXI se presenta como una uni\u00f3n de Estados m\u00e1s o menos democr\u00e1ticos, los Estados Unidos de Europa. Los avances de la cultura material, algo ralentizados por la invasi\u00f3n mongola y la guerra de liberaci\u00f3n, se reanudan entonces a un ritmo acelerado. En cambio, los objetos de la conciencia interna, es decir, las cuestiones relativas a la vida y la muerte, al destino final del mundo y del hombre, complicadas y oscurecidas por una multitud de nuevas investigaciones y descubrimientos, tanto fisiol\u00f3gicos como psicol\u00f3gicos, siguen sin respuesta. Solo se impuso claramente un resultado negativo importante: la ca\u00edda definitiva del materialismo te\u00f3rico. Ya ninguna mente sensata se conforma con la idea del universo como un sistema de \u00e1tomos danzantes, ni con la de la vida como resultado de una acumulaci\u00f3n mec\u00e1nica de transformaciones \u00ednfimas de la materia. La humanidad ha superado para siempre esta etapa de infancia filos\u00f3fica. Pero, otro lado, tambi\u00e9n resulta evidente que ha superado la capacidad infantil de una fe ingenua y poco reflexiva. Conceptos como el de Dios creando <\/em>el mundo de la nada, <\/em>etc., han dejado incluso de ense\u00f1arse en las escuelas primarias. Se ha establecido, en estas materias, un cierto nivel general de comprensi\u00f3n, m\u00e1s elevado, por debajo del cual ning\u00fan dogmatismo puede ya descender. Y si la inmensa mayor\u00eda de las personas que piensan sigue siendo totalmente no creyente, por el contrario, los escasos creyentes se han convertido todos, por la fuerza de las circunstancias, en pensadores <\/em>que obedecen las prescripciones del ap\u00f3stol: sean j\u00f3venes de coraz\u00f3n y no de inteligencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

El texto m\u00e1s citado de Peter Thiel sobre el Anticristo fue escrito por el padre de la filosof\u00eda religiosa rusa.<\/p>\n

En una nueva traducci\u00f3n in\u00e9dita y con un aparato cr\u00edtico ampliado, publicamos la versi\u00f3n \u00edntegra de esta fuente clave.<\/p>\n

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