{"id":93974,"date":"2026-03-20T10:38:43","date_gmt":"2026-03-20T09:38:43","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=93974"},"modified":"2026-03-20T10:38:46","modified_gmt":"2026-03-20T09:38:46","slug":"teoria-del-estado-saturado-como-el-modelo-frances-precipita-las-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/03\/20\/teoria-del-estado-saturado-como-el-modelo-frances-precipita-las-crisis\/","title":{"rendered":"Teor\u00eda del Estado saturado: c\u00f3mo el modelo franc\u00e9s precipita las crisis"},"content":{"rendered":"\n
Esta publicaci\u00f3n forma parte de un dossier sobre los trabajos en cliodin\u00e1mica de Peter Turchin junto con una pieza de doctrina y una conversaci\u00f3n a dos voces.<\/em><\/p>\n\n\n\n Es 4 de febrero de 2030. Tres a\u00f1os despu\u00e9s del revuelo de las presidenciales de 2027, acaba de publicarse el nuevo bar\u00f3metro del estado de \u00e1nimo de los franceses: m\u00e1s de uno de cada dos franceses tiene confianza en el futuro para ellos y sus hijos, frente al 15 % en 2023. El 65 % conf\u00eda en que el Estado proteja su futuro y defienda la democracia, frente al 17 % en 2025. Los indicadores financieros de Francia vuelven a estar en verde. La producci\u00f3n industrial en el territorio se ha disparado un 20 % en tres a\u00f1os, impulsada por PYMES muy activas. El d\u00e9ficit de la balanza comercial sigue reduci\u00e9ndose. Los mercados financieros se han tranquilizado, y Francia vuelve a pedir pr\u00e9stamos a un costo menor que Italia y Portugal. Francia, heredera de la Ilustraci\u00f3n, da ejemplo en medio de una geopol\u00edtica mundial que lucha por salir del caos.<\/p>\n\n\n\n *<\/p>\n\n\n\n Las l\u00edneas anteriores son un ejercicio de prospectiva. Sin duda, este muestra un optimismo excesivo. \u00bfEs siquiera posible creer en un escenario as\u00ed? \u00bfEstimamos, en definitiva, que los acontecimientos de hoy no son m\u00e1s que una pesadilla de la que pronto despertaremos, para volver a la \u00abnormalidad\u00bb?<\/p>\n\n\n\n Sabemos, en realidad, que nos es imposible escapar. Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca, lo declar\u00f3 el 28 de enero de 2026 con motivo de la crisis de Groenlandia: \u00abEl mundo antiguo ha muerto. No creo que vuelva\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Ciertamente, a todos nos gustar\u00eda creer que bastar\u00eda con unas pocas medidas para que todo volviera a ser \u00abcomo antes\u00bb. Recuperar\u00edamos entonces un universo familiar, aunque en parte idealizado: un mundo de crecimiento econ\u00f3mico y Estado de bienestar \u2014a pesar de algunas huelgas y crisis financieras\u2014, de equilibrio pol\u00edtico nacional en torno a un bloque central cuyas dos partes, \u00abizquierda\u00bb y \u00abderecha\u00bb, se alternaban en el poder de forma regular; un mundo, en definitiva, de estabilidad geopol\u00edtica mundial en el que se sab\u00eda con qui\u00e9n se pod\u00eda contar.<\/p>\n\n\n\n Ese mundo no parec\u00eda ir tan mal. Con cada crisis sanitaria, energ\u00e9tica, pol\u00edtica o geopol\u00edtica, parece m\u00e1s lejano.<\/p>\n\n\n\n M\u00fanich, 14 de febrero de 2025. Mientras el gobierno de Trump II vive sus primeros d\u00edas en la Casa Blanca, J. D. Vance viene a dar lecciones de democracia a Europa. Ante una audiencia de pol\u00edticos, diplom\u00e1ticos e intelectuales at\u00f3nitos, habla de un borrado civilizacional<\/a> del continente. Millones de europeos leen su discurso.<\/p>\n\n\n\n No se trataba de palabras al aire. En noviembre de 2025, la Casa Blanca publica la nueva Estrategia de Seguridad Nacional<\/a> estadounidense (NSS), retomando los mismos t\u00e9rminos que los del vicepresidente.<\/sup><\/p>\n\n\n\n Tras Los ingenieros del caos<\/em>, <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> Giuliano da Empoli publica La hora de los depredadores<\/em>. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> Y la lectura de las haza\u00f1as de estos manipuladores pone los pelos de punta. Uno sale de ella paralizado, pregunt\u00e1ndose ya no si<\/em>, sino cu\u00e1ndo<\/em> suceder\u00e1 esto en nuestro territorio. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> Sin embargo, nos quedamos at\u00f3nitos. <\/p>\n\n\n\n Quiz\u00e1s porque solo vemos estos fen\u00f3menos como s\u00edntomas, sin comprender realmente su causa. Nuestra situaci\u00f3n no es coyuntural: es el terreno el que se ha vuelto propicio. Es porque el bosque se ha vuelto inflamable por lo que quienes provocan chispas son especialmente peligrosos. Y no al rev\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n De eso trata La hora de los depredadores<\/em>: lo que no era m\u00e1s que una sucesi\u00f3n de pesadillas se ha convertido en el signo de un cambio m\u00e1s profundo. El autor cita, por cierto, a Joseph de Maistre a prop\u00f3sito de la Revoluci\u00f3n Francesa: \u00abDurante mucho tiempo la tomamos por un acontecimiento. Est\u00e1bamos equivocados: es una \u00e9poca\u00bb. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Cambiar de \u00e9poca siempre tiene un costo; la \u00fanica cuesti\u00f3n es saber si se pagar\u00e1 a trav\u00e9s del conflicto o de la innovaci\u00f3n pol\u00edtica. <\/p>Fran\u00e7ois Germinet<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Si estamos viviendo un cambio de \u00e9poca, y no unas cuantas crisis pasajeras, es porque hay mecanismos m\u00e1s profundos en marcha: estos hacen que la situaci\u00f3n no se solucione por s\u00ed sola.<\/p>\n\n\n\n Ahora sabemos que el cambio clim\u00e1tico es un fen\u00f3meno estructural: numerosos trabajos nos lo han demostrado. Del mismo modo, otras investigaciones pueden demostrarnos por qu\u00e9 la crisis pol\u00edtica que atravesamos no depende de una coyuntura.<\/p>\n\n\n\n En un trabajo de primer orden, los premios Nobel de Econom\u00eda Daron Acemoglu<\/a> y James Robinson han estudiado a lo largo de varios siglos la evoluci\u00f3n del Estado y del acceso a la libertad. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Analizando los grandes ciclos hist\u00f3ricos, el economista e historiador Arnaud Orain nos ayuda a reflexionar sobre el capitalismo en declive que conocemos. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n En su ensayo Ira y tiempo<\/em><\/em>, <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> el fil\u00f3sofo Peter Sloterdijk teoriz\u00f3 sobre los \u00abbancos de la ira\u00bb: instituciones que captan y cristalizan las frustraciones y el rencor de los particulares. Hoy, esos bancos est\u00e1n llenos.<\/p>\n\n\n\n En su \u00faltimo libro, la ge\u00f3grafa Val\u00e9rie Jousseaume se\u00f1ala nuestro agotamiento en el coraz\u00f3n de la hipermodernidad <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> y esboza los rasgos del mundo que viene, inspir\u00e1ndose en nuestras memorias y aspiraciones.<\/p>\n\n\n\n En consonancia con sus conclusiones, la fil\u00f3sofa y psicoanalista Cynthia Fleury analiza las vulnerabilidades de nuestras sociedades y constata el actual callej\u00f3n sin salida de nuestro modelo occidental, donde el contrato social se basa en un crecimiento basado en el carbono y sin l\u00edmites. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n El conjunto de estas contribuciones invita a cambiar el enfoque. Si el primer error consistir\u00eda en descuidar la dimensi\u00f3n estructural de las crisis en favor de una lectura puramente coyuntural, el segundo ser\u00eda creer que el auge de los populismos resume, por s\u00ed solo, el cambio de \u00e9poca. Una vez m\u00e1s, tomar\u00edamos una impresi\u00f3n inmediata por realidad y confundir\u00edamos el s\u00edntoma con la causa.<\/p>\n\n\n\n La tentaci\u00f3n populista es el s\u00edntoma de un cambio de \u00e9poca: m\u00e1s que ser el signo de los tiempos venideros, marca el fin de un per\u00edodo.<\/p>\n\n\n\n En la d\u00e9cada de 1990, el soci\u00f3logo, polit\u00f3logo e historiador Jack Goldstone estudi\u00f3 a largo plazo los ciclos demogr\u00e1ficos, sociales y econ\u00f3micos mundiales, y los cruz\u00f3 con los ciclos de rebeliones y revoluciones pol\u00edticas. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> Sus trabajos ponen de manifiesto que la historia de las sociedades complejas obedece a regularidades que son medibles a partir de algunas caracter\u00edsticas clave de esas mismas sociedades. Para explicarlas, Goldstone construy\u00f3 as\u00ed un modelo: la teor\u00eda estructural-demogr\u00e1fica.<\/p>\n\n\n\n A principios de la d\u00e9cada de 2000, Peter Turchin profundiz\u00f3 en estos trabajos integrando los par\u00e1metros de Goldstone \u2014salarios, demograf\u00eda, conflictos, deuda p\u00fablica, formaci\u00f3n de las \u00e9lites, violencia pol\u00edtica\u2014 en una gran base de datos que abarca varios siglos y varios continentes. De este enfoque surgi\u00f3 la cliodin\u00e1mica: el estudio de la historia como sistema din\u00e1mico. Muestra c\u00f3mo los cambios demogr\u00e1ficos, sociol\u00f3gicos y econ\u00f3micos pueden poner a prueba a las instituciones a largo plazo, provocar crisis sociales y pol\u00edticas importantes y precipitar el fin de un ciclo.<\/p>\n\n\n\n Los trabajos de Turchin experimentaron un renovado inter\u00e9s en 2021 durante la toma del Capitolio. En un art\u00edculo publicado en 2010, <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span> este hab\u00eda estimado que, a la luz de las tendencias observadas en la sobreproducci\u00f3n de \u00e9lites y la evoluci\u00f3n del nivel de vida en Estados Unidos, deber\u00eda producirse una crisis democr\u00e1tica de gran envergadura en el pa\u00eds alrededor de 2020.<\/p>\n\n\n\n La principal lecci\u00f3n de la cliodin\u00e1mica es de una simplicidad casi brutal: las crisis hist\u00f3ricas no se resuelven por s\u00ed solas.<\/p>Fran\u00e7ois Germinet<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n La cliodin\u00e1mica no predice el futuro, sino que simplemente permite identificar elementos estructurales. De su estudio se puede concluir que las sociedades humanas no progresan de forma lineal, sino que est\u00e1n sujetas a ciclos. Cada uno se compone de una sucesi\u00f3n de fases: integraci\u00f3n y prosperidad, estancamiento, fragmentaci\u00f3n y crisis, y luego reorganizaci\u00f3n institucional.<\/p>\n\n\n\n Estos ciclos se prolongan durante varias d\u00e9cadas, a veces m\u00e1s de un siglo. Seg\u00fan la cliodin\u00e1mica, se repiten con una regularidad que puede resultar desconcertante para cualquier responsable pol\u00edtico, sobre todo porque las oscilaciones descritas por Peter Turchin no se deben principalmente a factores externos, sino end\u00f3genos. Si bien cada sociedad es diferente por su composici\u00f3n, su cultura y su \u00e9poca, sigue siendo posible identificar motivos recurrentes: \u00abPensar que la historia se repite exactamente igual es tan peligroso como creer que nunca se repite\u00bb. <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n En su libro El caos que se avecina<\/em>, <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span> Peter Turchin ha resumido sus trabajos de investigaci\u00f3n y ha explicado los procesos que hacen que las sociedades oscilen entre fases de crecimiento y declive. En esta obra, el investigador describe c\u00f3mo la fase de crecimiento da paso a una desaceleraci\u00f3n y, posteriormente, a una contracci\u00f3n de los salarios y de los avances sociales y sanitarios, al tiempo que se produce una fuerte aparici\u00f3n de nuevas \u00e9lites. Estos factores constituyen entonces las bases de una crisis institucional: la confianza de los estratos m\u00e1s modestos se desvanece, y luego la de las \u00e9lites, mientras que el Estado gasta cada vez m\u00e1s sin frenar una insatisfacci\u00f3n creciente.<\/p>\n\n\n\n M\u00e1s concretamente, los trabajos de Peter Turchin identifican tres factores end\u00f3genos que preparan los per\u00edodos de inestabilidad. Las rupturas no son precipitadas ni por las redes sociales, ni por los demagogos, ni siquiera por los choques geopol\u00edticos: estos no son m\u00e1s que los catalizadores visibles. Las causas profundas, por el contrario, son m\u00e1s prosaicas, m\u00e1s materiales y casi mec\u00e1nicas. Se pueden reducir a tres.<\/p>\n\n\n\n Cuando la productividad aumenta pero los ingresos medios se estancan, la promesa democr\u00e1tica se desmorona. El contrato impl\u00edcito \u2014trabajar m\u00e1s para vivir mejor\u2014 deja de funcionar y la brecha salarial entre los m\u00e1s ricos y los m\u00e1s pobres se acent\u00faa. Mientras la frustraci\u00f3n se acumula en la sociedad, que pierde resiliencia ante las crisis m\u00e1s insignificantes, esta lenta erosi\u00f3n socava la confianza de forma mucho m\u00e1s segura que una crisis puntual.<\/p>\n\n\n\n Contrariamente a la creencia popular, los per\u00edodos de agitaci\u00f3n no son provocados en primer lugar por los m\u00e1s pobres, sino por las \u00e9lites decepcionadas. Cuando un sistema educativo produce cada vez m\u00e1s titulados ambiciosos, pero los puestos de poder siguen siendo escasos, la competencia se intensifica y las trayectorias se bloquean. Las promesas de movilidad resultan entonces enga\u00f1osas, sin que los perdedores desaparezcan: al contrario, estos se organizan para protestar. Como nos ense\u00f1a la Historia, son estos grupos \u2014juristas, ejecutivos, oficiales, intelectuales\u2014 los que estructuran los movimientos revolucionarios.<\/p>\n\n\n\n A medida que aumentan las tensiones, el Estado gasta m\u00e1s para intentar sofocarlas. Al mismo tiempo, este regula, legisla y promete a un ritmo acelerado para intentar controlar la situaci\u00f3n y aportar soluciones.<\/p>\n\n\n\n Parad\u00f3jicamente, la eficacia del poder p\u00fablico disminuye al mismo tiempo, a medida que este se vuelve a la vez omnipresente e impotente. La deuda se acumula, las normas se multiplican y la toma de decisiones se paraliza. El Estado ya no es percibido como protector, sino que se convierte en el lugar donde se concentran las frustraciones.<\/p>\n\n\n\n El modelo de Turchin pone de relieve la capacidad o la incapacidad de las instituciones para contener las desigualdades que generan, con el fin de lograr que converjan la diversidad de crecimientos, las necesidades y las aspiraciones de una sociedad. A falta de tales mecanismos, esta \u00faltima se derrumba entonces bajo su propio peso, en un mecanismo implacable bien descrito por la teor\u00eda: las desigualdades se exacerban y se forma un n\u00famero excesivo de aspirantes a la \u00e9lite. Los que acaban marginados se vuelven lo suficientemente numerosos como para formar grupos organizados y poner en peligro las instituciones.<\/p>\n\n\n\n Existe una especie de pacto sagrado entre el pueblo y el Estado: cada uno conf\u00eda su fuerza de trabajo al empresario, su salud al m\u00e9dico, sus hijos al profesor, al igual que da su voto a los representantes pol\u00edticos, a cambio de una promesa de seguridad y prosperidad, tanto para uno mismo como para su familia. La ruptura de tal pacto anuncia el fin de un ciclo: el pueblo retira entonces su confianza al Estado y a todo lo que este representa; el Estado constructor y regulador acumula entonces las presiones y la ira, al tiempo que acumula las presiones en el momento en que su aparato legislativo se paraliza.<\/p>\n\n\n\n Hoy en d\u00eda es inevitable un movimiento de recuperaci\u00f3n del control. Puede ser ficticio, a trav\u00e9s del populismo, o efectivo, mediante una redistribuci\u00f3n del poder de decisi\u00f3n.<\/p>Fran\u00e7ois Germinet<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n La ruptura es entonces inexorable. Conduce a transformar las instituciones hasta recuperar las condiciones para una nueva fase de expansi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n En la mayor\u00eda de los casos que nos ofrece la Historia, estas rupturas han adoptado la forma de lo que se denomina pudorosamente \u00abregulaciones demogr\u00e1ficas\u00bb. La mayor\u00eda son tr\u00e1gicas, como guerras exteriores o civiles, epidemias que reducen la proporci\u00f3n de las \u00e9lites al diezmar principalmente las ciudades, o conquistas coloniales que exportan a esas mismas \u00e9lites. Al t\u00e9rmino de estas crisis, se han emprendido grandes reformas institucionales, de las que las de la Revoluci\u00f3n Francesa son un ejemplo paradigm\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n Estas son las ense\u00f1anzas de la teor\u00eda estructural demogr\u00e1fica.<\/p>\n\n\n\n Algunas sociedades tambi\u00e9n supieron amortiguar la ca\u00edda, aunque por muy poco. Por ejemplo, en el siglo XIX, la expansi\u00f3n industrial y comercial de Francia, que requiri\u00f3 una reorganizaci\u00f3n del poder p\u00fablico, permiti\u00f3 limitar los efectos de la crisis. Del mismo modo, el New Deal de Roosevelt, puesto en marcha a partir de 1933, permiti\u00f3 una importante redistribuci\u00f3n de la riqueza, una estricta regulaci\u00f3n financiera y una inversi\u00f3n p\u00fablica a gran escala.<\/p>\n\n\n\n El modelo elaborado por Turchin permite, en muchos aspectos, anticipar la crisis en la que podr\u00eda sumirse hoy Francia.<\/p>\n\n\n\n Las se\u00f1ales de alerta son numerosas.<\/p>\n\n\n\n En 2018, durante el movimiento de los Chalecos Amarillos, se recogieron cuadernos de quejas en 20.000 municipios. <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n En el pa\u00eds, crece la desconfianza hacia el Estado: seg\u00fan una encuesta del CEVIPOF de febrero de 2025, menos de uno de cada cuatro franceses conf\u00eda en las instituciones; m\u00e1s recientemente, en julio de 2025, la petici\u00f3n no partidista conocida como \u00abanti-ley Duplomb\u00bb recogi\u00f3 m\u00e1s de dos millones de firmas.<\/p>\n\n\n\n A juzgar por el \u00edndice de Palma, que compara la masa salarial del 10 % m\u00e1s rico con la del 40 % m\u00e1s pobre, la brecha entre las remuneraciones m\u00e1s bajas y las m\u00e1s altas ha alcanzado su punto m\u00e1s alto en los \u00faltimos 30 a\u00f1os. <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Entre 1970 y 2020, el n\u00famero de funcionarios en Francia pas\u00f3 de 3,2 a 5,7 millones. <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span> La carga normativa del Estado es cada vez mayor: se promulgan entre 50 y 60 nuevas leyes de media cada a\u00f1o, y los textos son cada vez m\u00e1s largos. <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Se refuerza la reproducci\u00f3n de las \u00e9lites, al igual que su concentraci\u00f3n en la ciudad de Par\u00eds. <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span> En las clases preparatorias, la proporci\u00f3n de estudiantes parisinos es cinco veces superior a la proporci\u00f3n de parisinos en la poblaci\u00f3n francesa. Uno de cada seis ni\u00f1os de clase social favorecida ingresa en una grande \u00e9cole<\/em>, frente a uno de cada sesenta de las clases desfavorecidas. <\/span>19<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n El descenso social de los j\u00f3venes titulados se hace notar: entre 1975 y 2025, la proporci\u00f3n de una cohorte de edad que cursa estudios superiores pas\u00f3 del 20 % al 50 %. Hoy en d\u00eda, esta generaci\u00f3n se enfrenta a empleos menos estables y a salarios que ahora son inferiores a los de las personas de entre 50 y 54 a\u00f1os. <\/span>20<\/sup><\/a><\/span><\/span> La sobreproducci\u00f3n de titulados y la mala inserci\u00f3n laboral de los no titulados en Francia se desprenden de un estudio comparativo internacional realizado por Paxter en 140 pa\u00edses. <\/span>21<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Los trabajos de Peter Turchin resultan pertinentes para comprender este contexto franc\u00e9s. En un art\u00edculo reciente, <\/span>22<\/sup><\/a><\/span><\/span> Nicolas Salerno, Olivier Vidal y Baptiste Andrieu han utilizado su modelo te\u00f3rico para definir un indicador de estr\u00e9s pol\u00edtico a partir de tres factores:<\/p>\n\n\n\n En este estudio, los autores se\u00f1alan como factor de inestabilidad el car\u00e1cter multidimensional de las desigualdades \u2014por ejemplo, las de acceso a los servicios p\u00fablicos o a la propiedad\u2014 as\u00ed como la sobreproducci\u00f3n de aspirantes a la \u00e9lite en relaci\u00f3n con los puestos que ambicionan. <\/span>23<\/sup><\/a><\/span><\/span> Su an\u00e1lisis confirma y precisa las advertencias de Giuliano da Empoli: todos los ingredientes de la ruptura parecen reunirse para cambiar de \u00e9poca, y tal vez incluso de era.<\/p>\n\n\n\n Las m\u00faltiples crisis actuales no est\u00e1n vinculadas coyunturalmente a la exacerbaci\u00f3n de las divisiones ni al surgimiento de populistas que se supone que hoy est\u00e1n m\u00e1s dotados y mejor equipados que ayer para explotarlas. Tienen su origen, ante todo, en el largo plazo \u2014remont\u00e1ndonos hasta 1950 \u2014 y son producto de mecanismos estructurales. Su resoluci\u00f3n no vendr\u00e1, por tanto, de soluciones puntuales ni siquiera de unas elecciones presidenciales: la soluci\u00f3n a un problema estructural debe ser estructural.<\/p>\n\n\n\n Aceptar un cambio de \u00e9poca no es tan sencillo. Por un lado, no es tan f\u00e1cil cambiar un sistema que ha demostrado su eficacia durante muchos a\u00f1os en un contexto concreto: el de un crecimiento basado en el carbono bajo el dominio occidental. Por otro lado, nos hemos acostumbrado a las protecciones y promesas de esta \u00e9poca que tendr\u00edamos que dejar atr\u00e1s para dar paso a otra a\u00fan por escribir. <\/span>24<\/sup><\/a><\/span><\/span> El futuro es una superposici\u00f3n de posibilidades que solo podemos esbozar.<\/p>\n\n\n\n El destino de nuestras sociedades ilustra la ley de Goodhart: cuando una medida se convierte en objetivo, deja de ser una buena medida, y el sistema se pervierte.<\/p>Fran\u00e7ois Germinet<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Para saber ad\u00f3nde ir, es necesario, pero no suficiente, saber de d\u00f3nde venimos. Para desarrollar la intuici\u00f3n de esa \u00e9poca venidera, lo primero que hay que hacer es caracterizar la que est\u00e1 llegando a su fin: la respuesta para comprender nuestro tiempo se encuentra en la posguerra, donde se defini\u00f3 esta \u00e9poca que es la nuestra, una \u00e9poca cuya p\u00e1gina est\u00e1 pasando. Durante esas d\u00e9cadas, Francia vivi\u00f3 entonces un gran per\u00edodo de reconstrucci\u00f3n, desarrollo e inversi\u00f3n: en la energ\u00eda nuclear, las autopistas y el TGV, la construcci\u00f3n de nuevas ciudades, la conquista del espacio y de Europa. Quiz\u00e1s tambi\u00e9n haya que decir de esta \u00e9poca que fue la edad de oro de las democracias occidentales.<\/p>\n\n\n\n Si bien es posible situar el malestar franc\u00e9s en un proceso de larga duraci\u00f3n, sin duda este puede ampliarse a\u00fan m\u00e1s, para abarcar varios siglos.<\/p>\n\n\n\n A las caracter\u00edsticas internas y estructurales de las crisis, tal y como las detalla la cliodin\u00e1mica, se suman, en efecto, dos grandes rupturas paradigm\u00e1ticas y mundiales: el colapso de la vida y el advenimiento de la inteligencia artificial, en particular la generativa. Estas dos rupturas nos llevan a considerar el cambio contempor\u00e1neo de otra manera: marca el final de un desarrollo sin precedentes de Occidente desde la Ilustraci\u00f3n, donde el desarrollo de la fuerza mec\u00e1nica \u2014y ya no solo animal\u2014 hizo posible el auge de la industria.<\/p>\n\n\n\n La ciencia moderna y sus aplicaciones tecnol\u00f3gicas nacieron en un momento de la historia en el que la raz\u00f3n objetiva deb\u00eda imponerse frente a la religi\u00f3n y la pol\u00edtica. Poco a poco, la racionalizaci\u00f3n tom\u00f3 el lugar de la victoria de la racionalidad, y la ciencia de la medida surgi\u00f3 del mismo movimiento. Posteriormente surgieron varias corrientes, como el positivismo, que sustituye el juicio por la medida, y el constructivismo, que sustituye la experiencia por el procedimiento. Tras sucesivas evoluciones y cr\u00edticas, estas corrientes contribuyeron al surgimiento de la planificaci\u00f3n, quiz\u00e1 incluso de la tecnocracia, as\u00ed como de la cultura de la evaluaci\u00f3n y el rendimiento, siendo estos desarrollos una de las razones de la crisis que atravesamos.<\/p>\n\n\n\n En la actualidad, producimos en gran cantidad indicadores que somos incapaces de aprovechar realmente. Nuestra situaci\u00f3n ilustra as\u00ed la ley de Goodhart: cuando una medida se convierte en objetivo, deja de ser una buena medida, y el sistema se pervierte.<\/p>\n\n\n\n Es este aspecto profundo de nuestra crisis el que estudia Hartmut Rosa<\/a> en su \u00faltimo libro. <\/span>25<\/sup><\/a><\/span><\/span> Nuestra hipermodernidad fabrica un mundo de reglas, normas, protocolos, formularios \u2014que forman una constelaci\u00f3n<\/em>\u2014 donde la acci\u00f3n se vuelve t\u00e9cnicamente adecuada pero est\u00e1 antropol\u00f3gicamente empobrecida. En este mundo, el ser humano ya no responde a lo real, sino que se limita a ejecutar sistemas. Se separa de s\u00ed mismo, como de esa vida que lo hace humano.<\/p>\n\n\n\n \u00bfQu\u00e9 lecciones podemos extraer de la cliodin\u00e1mica para esperar evitar una tragedia social como las que, a veces sangrientas, ha conocido la Historia?<\/p>\n\n\n\n Si bien es muy dif\u00edcil no encontrarse en el ojo del hurac\u00e1n cuando este se dirige hacia nosotros, no por ello es imposible salir de la crisis. El New Deal de Roosevelt mencionado anteriormente es un ejemplo: demuestra que la soluci\u00f3n al problema reside en la redistribuci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Si nos atenemos a los trabajos de Jack Goldstone y Peter Turchin, conviene reducir la presi\u00f3n sobre tres par\u00e1metros principales: 1) las desigualdades econ\u00f3micas y sociales, 2) la sobreproducci\u00f3n de las \u00e9lites y 3) la saturaci\u00f3n del Estado y la desconfianza hacia este. En el caso franc\u00e9s, Olivier Vidal y Baptiste Andrieu identifican as\u00ed varios factores multidimensionales de desigualdad sobre los que intervenir: el acceso a los servicios p\u00fablicos, a la propiedad y al empleo.<\/p>\n\n\n\n Una forma de abordar estos diferentes ejes es consultar los cuadernos de quejas presentados durante el movimiento de los Chalecos Amarillos. Con varios cientos de miles de contribuciones, procedentes de 20.000 municipios, estos cuadernos constituyen un legado fundamental de esta crisis. Por el contenido de sus reivindicaciones, recuerdan a los redactados entre marzo y mayo de 1789.<\/p>\n\n\n\n Considerados en un principio como un simple desahogo, los cuadernos de quejas abiertos durante el movimiento de los Chalecos Amarillos han sido objeto de an\u00e1lisis y trabajos de investigaci\u00f3n desde 2019. <\/span>26<\/sup><\/a><\/span><\/span> Estos son especialmente valiosos porque no se limitan a recopilar opiniones: <\/span>27<\/sup><\/a><\/span><\/span> a partir de m\u00e9todos derivados del an\u00e1lisis sem\u00e1ntico y la cartograf\u00eda de las controversias, sus autores han reconstruido \u00e1rboles de consenso y disenso. Estas estructuras argumentativas revelan, m\u00e1s all\u00e1 de las reivindicaciones dispersas, l\u00edneas de convergencia sorprendentemente fuertes.<\/p>\n\n\n\n La tentaci\u00f3n populista es s\u00edntoma de un cambio de \u00e9poca: m\u00e1s que ser un presagio de lo que est\u00e1 por venir, marca el fin de un periodo. <\/p>Fran\u00e7ois Germinet<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n En el coraz\u00f3n de la diversidad de reivindicaciones expresadas en los cuadernos de quejas, tres palabras clave sintetizan este gigantesco corpus: solidaridad, ciudadan\u00eda, proximidad. Estas palabras no remiten tanto a medidas t\u00e9cnicas o sectoriales, sino m\u00e1s bien a una expectativa estructural respecto al Estado. La solidaridad designa una redistribuci\u00f3n percibida como justa y concreta; la ciudadan\u00eda, la capacidad efectiva de influir en las decisiones colectivas y de participar as\u00ed en la vida de la \u00abciudad\u00bb; la proximidad, por \u00faltimo, la posibilidad de que las decisiones se tomen a la escala en la que realmente se vive, escala en la que los servicios p\u00fablicos se prestan efectivamente.<\/p>\n\n\n\n Este tr\u00edptico hace eco de nuestro lema republicano: la solidaridad se acerca a la fraternidad, la ciudadan\u00eda resuena con la libertad y la proximidad arroja nueva luz sobre la cuesti\u00f3n de la igualdad. De hecho, hoy en d\u00eda es la ausencia de proximidad lo que se vive como una crisis mayor de la igualdad: <\/span>28<\/sup><\/a><\/span><\/span> el creciente alejamiento de los centros de poder crea un sentimiento de injusticia tan profundo como la p\u00e9rdida de ingresos.<\/p>\n\n\n\n Cada una de estas tres palabras exige una pol\u00edtica concreta.<\/p>\n\n\n\n La solidaridad, en primer lugar, remite claramente a una exigencia de redistribuci\u00f3n econ\u00f3mica y social. El Gran Debate Nacional de 2019 ya lo hab\u00eda demostrado: el poder adquisitivo y la fiscalidad del capital figuraban a la cabeza de las preocupaciones expresadas en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n Esta demanda no ha desaparecido, sino que se ha estructurado. La gran popularidad de la que goza el impuesto Zucman \u2014un 86 % de opiniones favorables seg\u00fan una encuesta del IFOP realizada en septiembre de 2025\u2014 refleja menos una hostilidad hacia el \u00e9xito que un rechazo a la creciente asimetr\u00eda entre trabajo y patrimonio. En la misma l\u00ednea, las propuestas destinadas a \u00absalir del trabajo que ya no compensa\u00bb <\/span>29<\/sup><\/a><\/span><\/span> cuestionan la distribuci\u00f3n global de las exacciones y las protecciones, con el objetivo de restaurar la capacidad del trabajo para elevar realmente la calidad de vida de todos. Muchos franceses tambi\u00e9n desean un mejor acceso al empleo para las personas sin titulaci\u00f3n o con escasa formaci\u00f3n, <\/span>30<\/sup><\/a><\/span><\/span> al igual que les preocupa, ante el estancamiento de la econom\u00eda del pa\u00eds, el papel cada vez mayor del sector privado lucrativo en la ense\u00f1anza superior.<\/p>\n\n\n\n Desde el punto de vista de la cliodin\u00e1mica, esta redistribuci\u00f3n esperada no es una simple ideolog\u00eda pol\u00edtica: constituye, por el contrario, una palanca para reducir el estr\u00e9s pol\u00edtico, frenando tanto la explosi\u00f3n de las desigualdades como la frustraci\u00f3n de las clases medias y populares.<\/p>\n\n\n\n La ciudadan\u00eda, por su parte, exige una redistribuci\u00f3n de la propia toma de decisiones. Conviene recordar aqu\u00ed el lema del Brexit, palabra que Giuliano da Empoli evoca en su libro Los ingenieros del caos<\/em>: take back control<\/em>. <\/span>31<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Un movimiento de recuperaci\u00f3n del control es inevitable. Puede ser ficticio, a trav\u00e9s del populismo, o efectivo, mediante una redistribuci\u00f3n del poder de decisi\u00f3n. Si este poder se delegara de este modo, el Estado ya no ser\u00eda un actor que decide por<\/em>, sino que decide con<\/em>. Asociar a los ciudadanos a la definici\u00f3n de las prioridades, organizar espacios de deliberaci\u00f3n colectiva, y luego validar y evaluar las opciones mediante mecanismos participativos o referendarios equivaldr\u00eda a transformar la pol\u00edtica p\u00fablica en un proceso compartido: estos ciudadanos participar\u00edan as\u00ed tanto en la elaboraci\u00f3n de la decisi\u00f3n como en su aplicaci\u00f3n. Al devolver el control a los ciudadanos, se restablecer\u00eda la legitimidad institucional y se reducir\u00eda la desconfianza que alimenta la crisis democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n En el marco de las din\u00e1micas descritas por la cliodin\u00e1mica, esta ciudadan\u00eda renovada no es un suplemento participativo: se convierte en una condici\u00f3n estructural de estabilidad, al abrir v\u00e1lvulas de escape democr\u00e1ticas duraderas.<\/p>\n\n\n\n La proximidad, por \u00faltimo, remite a una redistribuci\u00f3n geogr\u00e1fica del poder y de los recursos.<\/p>\n\n\n\n La reconquista del medio rural y de las ciudades peque\u00f1as y medianas no es un retroceso, sino una oportunidad estrat\u00e9gica. Plantea la cuesti\u00f3n de la equidad territorial \u2014acceso a la salud, a la educaci\u00f3n, a los servicios p\u00fablicos\u2014, de la vitalidad democr\u00e1tica local y del desarrollo econ\u00f3mico mediante el fortalecimiento de las PYMES y las peque\u00f1as y medianas industrias. C\u00f3mo se cruz\u00f3 el punto de no retorno<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
El eterno retorno de las crisis: la teor\u00eda estructural-demogr\u00e1fica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
C\u00f3mo caen los Estados<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
La erosi\u00f3n del nivel de vida relativo<\/strong><\/h4>\n\n\n\n
La sobreproducci\u00f3n de las \u00e9lites<\/strong><\/h4>\n\n\n\n
Un Estado saturado<\/strong><\/h4>\n\n\n\n
Par\u00e1lisis de las instituciones y v\u00e1lvula de escape<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Las se\u00f1ales del estancamiento franc\u00e9s<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
\n
El fin del productivismo de la posguerra<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
La crisis de la t\u00e9cnica<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Un New Deal franc\u00e9s<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Impulsar la redistribuci\u00f3n social<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Recuperar la iniciativa<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Desaislar los territorios<\/strong><\/h3>\n\n\n\n