{"id":93557,"date":"2026-03-15T16:25:02","date_gmt":"2026-03-15T15:25:02","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=93557"},"modified":"2026-03-15T16:25:06","modified_gmt":"2026-03-15T15:25:06","slug":"la-herejia-estadounidense-hay-que-quemar-a-peter-thiel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/03\/15\/la-herejia-estadounidense-hay-que-quemar-a-peter-thiel\/","title":{"rendered":"La herej\u00eda estadounidense: \u00bfhay que quemar a Peter Thiel?"},"content":{"rendered":"\n
Para comprender la trayectoria intelectual y operativa de Peter Thiel, no basta con observarlo a trav\u00e9s del prisma convencional del capital riesgo o de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Thiel es, ante todo, un te\u00f3logo pol\u00edtico que act\u00faa en el coraz\u00f3n mismo del ecosistema de Silicon Valley.<\/p>\n\n\n\n
Para muchos, Palantir Technologies \u2014su creaci\u00f3n m\u00e1s destacada\u2014 encarna o bien un Estado dentro del Estado encargado de vigilar a las masas<\/a>, o bien, por el contrario, el escudo del orden occidental. Para Thiel, representa sobre todo la manifestaci\u00f3n concreta de una visi\u00f3n del mundo que cuestiona radicalmente los dogmas de la modernidad democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n A la vez enigm\u00e1tica e influyente, su figura no se perfila como la de un simple empresario, sino como la de un pensador que ha tejido un complejo entramado ideol\u00f3gico a partir de fuentes muy diversas: desde la filosof\u00eda mim\u00e9tica de Ren\u00e9 Girard hasta la profec\u00eda anarcocapitalista, para desembocar recientemente en un marco teol\u00f3gico-apocal\u00edptico tan inquietante como estructurado<\/a>.<\/p>\n\n\n\n El conjunto de la acci\u00f3n de Thiel puede interpretarse as\u00ed como un acto prolongado de herej\u00eda contra el consenso liberal: una impugnaci\u00f3n de los propios fundamentos de la convivencia civil, que \u00e9l considera ya superados.<\/p>\n\n\n\n Antes de adentrarnos en la arquitectura ideol\u00f3gica de Peter Thiel, hay que devolver al t\u00e9rmino \u00abherej\u00eda\u00bb su sentido original, sustra\u00e9ndolo de su acepci\u00f3n corriente de blasfemia o simple error doctrinal, para restituirle la dignidad de su etimolog\u00eda griega. Hairesis<\/em> designa originalmente una \u00abelecci\u00f3n\u00bb, una opci\u00f3n \u2014el acto de captar una parte distingui\u00e9ndola del resto\u2014. En su sentido filos\u00f3fico m\u00e1s profundo, la herej\u00eda no es, por tanto, la negaci\u00f3n de la verdad, sino el aislamiento de una verdad parcial, separada del tejido relacional del conjunto y elevada al rango de principio absoluto. Es la absolutizaci\u00f3n de un fragmento separado de la armon\u00eda del todo: una intuici\u00f3n particular sobre la naturaleza humana o sobre la din\u00e1mica social que, privada de los contrapesos necesarios que impone la complejidad de lo real, se vuelve totalizadora \u2014y, a la larga, tir\u00e1nica\u2014.<\/p>\n\n\n\n Es desde este \u00e1ngulo desde el que hay que leer la visi\u00f3n de Thiel: no como un simple rechazo de los valores occidentales, sino como la radicalizaci\u00f3n patol\u00f3gica de algunos de sus componentes \u2014la competencia, la tecnolog\u00eda, el individuo\u2014 que, erigidos en \u00fanica br\u00fajula, conducen a resultados radicalmente divergentes del proyecto democr\u00e1tico com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n El conjunto de la acci\u00f3n de Thiel puede interpretarse as\u00ed como un acto prolongado de herej\u00eda.<\/p>Paolo Benanti<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Para comprender la trayectoria que ha llevado a Silicon Valley a pasar de ser un grupo de adolescentes ut\u00f3picos en garajes a un centro neur\u00e1lgico del poder geopol\u00edtico mundial, hay que remontarse a los fundamentos filos\u00f3ficos y relacionales que han sustentado su ascenso m\u00e1s espectacular.<\/p>\n\n\n\n En el coraz\u00f3n de esta transformaci\u00f3n no s\u00f3lo se encuentra la ingenier\u00eda de software, sino una forma de ingenier\u00eda de las almas y las sociedades, orquestada por una figura que re\u00fane en s\u00ed misma el papel de inversor y el de te\u00f3logo pol\u00edtico: Peter Thiel<\/a>.<\/p>\n\n\n\n Lejos de reducirse a una simple estrategia empresarial, su visi\u00f3n constituye la traducci\u00f3n operativa de una antropolog\u00eda filos\u00f3fica precisa \u2014la de Ren\u00e9 Girard\u2014 encarnada y difundida a trav\u00e9s de una de las redes de poder m\u00e1s influyentes de la historia reciente: la denominada \u00abPayPal Mafia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Esta historia comienza en los a\u00f1os 80, en la Universidad de Stanford. El joven Peter Thiel, estudiante de filosof\u00eda, descubre all\u00ed el pensamiento de Ren\u00e9 Girard. Por primera vez, el antrop\u00f3logo franc\u00e9s, conocido por su teor\u00eda del deseo mim\u00e9tico, le ofrece un marco de interpretaci\u00f3n de la realidad que resulta a la vez desestabilizador y decisivo.<\/p>\n\n\n\n En el coraz\u00f3n de la teor\u00eda girardiana se encuentra la idea de que el deseo humano no es ni aut\u00f3nomo ni espont\u00e1neo, sino fundamentalmente mim\u00e9tico: deseamos lo que los dem\u00e1s desean, no por el valor intr\u00ednseco del objeto, sino porque el deseo ajeno lo se\u00f1ala como deseable. Aunque en apariencia benigna, esta din\u00e1mica encierra, sin embargo, un potencial destructivo considerable: cuando dos o m\u00e1s individuos desean lo mismo, la convergencia de los deseos los convierte inevitablemente en rivales, desencadenando una competencia susceptible de degenerar en violencia mim\u00e9tica \u2014una espiral conflictiva que puede desintegrar el tejido social\u2014.<\/p>\n\n\n\n Thiel no se limita a estudiar esta teor\u00eda: la interioriza. La transforma en una doctrina operativa para el mundo de los negocios. Mientras que la raz\u00f3n econ\u00f3mica cl\u00e1sica y la ret\u00f3rica capitalista ensalzan la competencia como motor del progreso, Thiel, a trav\u00e9s del prisma girardiano, ve en ella, por el contrario, una trampa mortal: una forma de locura colectiva que erosionar\u00eda los beneficios y destruir\u00eda el valor.<\/p>\n\n\n\n Si la competencia constituye el equivalente comercial de la violencia mim\u00e9tica, entonces la estrategia ganadora no es ser un mejor competidor, sino rechazar la competencia en s\u00ed misma. <\/p>\n\n\n\n En su famoso libro De cero a uno<\/em> \u2014que puede leerse como un tratado girardiano aplicado a las startups<\/em>\u2014, Thiel sostiene que el objetivo de una empresa no debe ser imponerse en un mercado saturado, sino crear algo absolutamente \u00fanico para alcanzar una posici\u00f3n monopol\u00edstica. Desde esta perspectiva, el monopolio se convierte en la \u00fanica v\u00eda de escape a la violencia mim\u00e9tica del mercado, el \u00fanico espacio donde es posible producir y captar un valor duradero.<\/p>\n\n\n\n En el mundo de los negocios, Thiel se ha basado en esta intuici\u00f3n filos\u00f3fica para realizar sus inversiones m\u00e1s fruct\u00edferas.<\/p>\n\n\n\n Se sabe, por ejemplo, que utiliz\u00f3 la teor\u00eda del deseo mim\u00e9tico para anticipar el \u00e9xito de Facebook, invirtiendo muy pronto en la red social, en una \u00e9poca en la que esta a\u00fan se encontraba en sus inicios.<\/p>\n\n\n\n All\u00ed donde muchos s\u00f3lo ve\u00edan otro blog un poco \u00abgeek\u00bb destinado a los estudiantes, Thiel detect\u00f3 una \u00abm\u00e1quina mim\u00e9tica\u00bb perfecta: una plataforma dise\u00f1ada para explotar una necesidad humana fundamental \u2014observar a los dem\u00e1s, imitarlos, desear lo que ellos desean\u2014.<\/p>\n\n\n\n Al parecer, \u00e9l mismo le expuso a Mark Zuckerberg las teor\u00edas de Ren\u00e9 Girard, persuadi\u00e9ndole de que las llevara a gran escala con una frase impactante: \u00abquien posee una m\u00e1quina para producir deseo, posee el mundo\u00bb. Para \u00e9l, la introducci\u00f3n del bot\u00f3n \u00abMe gusta\u00bb, y su posterior evoluci\u00f3n, no s\u00f3lo constituy\u00f3 una innovaci\u00f3n t\u00e9cnica: represent\u00f3 la implementaci\u00f3n algor\u00edtmica perfecta del deseo mim\u00e9tico, un dispositivo destinado a amplificar y monetizar el deseo mim\u00e9tico a escala planetaria.<\/p>\n\n\n\n Para el joven Thiel, influenciado por Girard, el monopolio se convierte en la \u00fanica v\u00eda de escape a la violencia mim\u00e9tica del mercado.<\/p>Paolo Benanti<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Pero las ideas, por muy poderosas que sean, no bastan para construir imperios. Necesitan hombres, capital y una estructura operativa.<\/p>\n\n\n\n Aqu\u00ed es donde entra en escena la \u00abPayPal Mafia<\/a>\u00bb, ese grupo de antiguos empleados y cofundadores de PayPal que representa sin duda una de las mayores concentraciones de talento emprendedor y poder econ\u00f3mico de nuestra \u00e9poca. Esta alianza no tiene nada de te\u00f3rico; m\u00e1s all\u00e1 del mito, se forj\u00f3 en la intensidad de un entorno extremadamente competitivo y en la lucha com\u00fan por la supervivencia de PayPal en sus inicios.<\/p>\n\n\n\n Entre sus miembros figuran personalidades que han redise\u00f1ado literalmente el panorama tecnol\u00f3gico \u2014y, por tanto, social\u2014 del siglo XXI. Por citar s\u00f3lo algunos nombres, junto a Peter Thiel, aut\u00e9ntico padrino intelectual del grupo, encontramos a Elon Musk, que m\u00e1s tarde fundar\u00eda Tesla y SpaceX; Reid Hoffman, creador de LinkedIn; Max Levchin; Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim, fundadores de YouTube; Jeremy Stoppelman, de Yelp; o incluso David Sacks, actual \u00abzar de la IA y las criptomonedas\u00bb de Trump, y el muy influyente Marc Andreessen.<\/p>\n\n\n\n Lo que une a estas personas no se limita al simple hecho de haber compartido oficinas. Desarrollaron una cultura com\u00fan y se formaron en un entorno intelectual y operativo basado en la confianza rec\u00edproca, en una visi\u00f3n tecnocr\u00e1tica del futuro y en una audacia empresarial poco preocupada por las convenciones y las normas.<\/p>\n\n\n\n La \u00abmafia PayPal\u00bb funcion\u00f3 como una red densa y fuertemente interconectada, una malla de intereses basada, al igual que una alianza, en el apoyo mutuo. Cuando PayPal fue vendida a eBay en 2002 \u2014liberando tanto capital como talento\u2014, sus miembros no se dispersaron. Al contrario, permanecieron vinculados, financiando sus respectivas nuevas empresas, asesor\u00e1ndose mutuamente y reclut\u00e1ndose para nuevos proyectos. Su red funcion\u00f3 como un multiplicador de poder: el \u00e9xito de uno contribu\u00eda al capital \u2014tanto financiero como relacional\u2014 del \u00e9xito del otro.<\/p>\n\n\n\n Thiel, como se ha dicho, desempe\u00f1\u00f3 un papel decisivo en la financiaci\u00f3n de Facebook, pero tambi\u00e9n anim\u00f3 a Hoffman a lanzar LinkedIn y apoy\u00f3 las ambiciones espaciales de Musk. La \u00abmafia PayPal\u00bb constituye, en este sentido, una ilustraci\u00f3n concreta de la teor\u00eda de las redes<\/a>: un grupo reducido de hombres que, gracias a v\u00ednculos fuertes y a una visi\u00f3n com\u00fan, logra ejercer una influencia desproporcionada sobre el conjunto del sistema.<\/p>\n\n\n\n Pero gracias a Thiel, un elemento girardiano a\u00fan m\u00e1s profundo sigue cohesionando a este grupo. De hecho, Thiel siempre ha tratado de evitar la competencia basada en el deseo mim\u00e9tico dentro de sus propios equipos. En PayPal, al constatar que la imprecisi\u00f3n en la distribuci\u00f3n de funciones generaba rivalidades destructivas, asign\u00f3 a cada uno responsabilidades tan claramente diferenciadas que cada empleado dispon\u00eda de un cuasi-monopolio sobre su tarea, neutralizando as\u00ed cualquier conflicto y favoreciendo una cooperaci\u00f3n concentrada.<\/p>\n\n\n\n Esta filosof\u00eda de gesti\u00f3n \u2014que valora un individualismo llevado al extremo dentro de una estructura fuertemente coordinada\u2014 se ha convertido en uno de los sellos distintivos de las empresas surgidas de esta di\u00e1spora. Es sin duda el legado concreto m\u00e1s profundo de Peter Thiel.<\/p>\n\n\n\n La teor\u00eda del deseo mim\u00e9tico revel\u00f3 entonces su verdadera dimensi\u00f3n pol\u00edtica: si los seres humanos son m\u00e1quinas de imitar, entonces quien controla los algoritmos que sugieren a qui\u00e9n o qu\u00e9 imitar, controla la sociedad.<\/p>Paolo Benanti<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n El paso de la empresa digital al poder pol\u00edtico no ha sido un tropiezo, sino la culminaci\u00f3n l\u00f3gica de estas premisas ideol\u00f3gicas y estructurales. Las empresas fundadas o financiadas por la \u00abPayPal Mafia\u00bb no se han limitado a vender productos: han redefinido las propias infraestructuras de la sociabilidad, el trabajo, la informaci\u00f3n y la seguridad.<\/p>\n\n\n\n Facebook ha colonizado las relaciones humanas.<\/p>\n\n\n\n LinkedIn ha cartografiado y estructurado el mundo profesional.<\/p>\n\n\n\n YouTube ha democratizado \u2014al tiempo que la ha fragmentado hasta el extremo\u2014 la producci\u00f3n de v\u00eddeo.<\/p>\n\n\n\n Palantir Technologies \u2014fundada por Peter Thiel con el apoyo de la CIA a trav\u00e9s de su fondo de capital riesgo In-Q-Tel\u2014 ha introducido la l\u00f3gica del an\u00e1lisis de datos en el seno mismo de los aparatos de inteligencia y militares.<\/p>\n\n\n\n Lo que en un principio era una ambici\u00f3n econ\u00f3mica \u2014crear monopolios para escapar de la competencia\u2014 se ha convertido en una cuesti\u00f3n pol\u00edtica en el momento en que estas plataformas han alcanzado dimensiones globales.<\/p>\n\n\n\n Aplicada a las redes sociales, la teor\u00eda del deseo mim\u00e9tico revel\u00f3 entonces su verdadera dimensi\u00f3n pol\u00edtica: si los seres humanos son m\u00e1quinas de imitar, entonces quien controla los algoritmos que sugieren a qui\u00e9n o qu\u00e9 imitar, controla la sociedad.<\/p>\n\n\n\n Las plataformas no son neutrales. Son, como ha demostrado Geert Lovink <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>, la encarnaci\u00f3n de una ideolog\u00eda concreta: instrumentos que moldean los comportamientos y redefinen las normas sociales.<\/p>\n\n\n\n Durante la segunda d\u00e9cada de nuestro siglo, esta influencia se ha vuelto expl\u00edcita. La presi\u00f3n hacia una monetizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s intensa, necesaria para satisfacer a los mercados financieros tras las salidas a bolsa \u2014pensemos, en particular, en la OPA sobre Facebook en 2012\u2014, ha llevado a la implantaci\u00f3n de herramientas de perfilado y microsegmentaci\u00f3n que han hecho que la opini\u00f3n p\u00fablica sea manipulable a un nivel sin precedentes.<\/p>\n\n\n\n El esc\u00e1ndalo de Cambridge Analytica no fue m\u00e1s que la punta del iceberg de un proceso m\u00e1s amplio: los datos de comportamiento extra\u00eddos gracias a la propia l\u00f3gica de estas plataformas se utilizaron como armas pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n El propio Peter Thiel encarna este cambio.<\/p>\n\n\n\n Ha pasado de ser un inversor libertario a convertirse en un actor pol\u00edtico central, apoyando abiertamente a Donald Trump y financiando a candidatos que comparten su agenda anti-establishment<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Su visi\u00f3n, alimentada tanto por el pesimismo antropol\u00f3gico de Ren\u00e9 Girard sobre la violencia de las masas como por la profec\u00eda del fin del Estado-naci\u00f3n formulada en la obra The Sovereign Individual<\/em>, a la que escribi\u00f3 el pr\u00f3logo <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>, le ha llevado a considerar la tecnolog\u00eda no s\u00f3lo como un instrumento de lucro, sino como una herramienta para gestionar el declive de las instituciones democr\u00e1ticas liberales.<\/p>\n\n\n\n Si la democracia est\u00e1 expuesta a los desmanes irracionales de la violencia mim\u00e9tica, entonces la tecnolog\u00eda ofrece, desde esta perspectiva, una alternativa: un orden basado en el control de los datos, en la predicci\u00f3n algor\u00edtmica y en una gesti\u00f3n tecnocr\u00e1tica de las masas.<\/p>\n\n\n\n La ideolog\u00eda que impregna este grupo \u2014y, m\u00e1s ampliamente, Silicon Valley\u2014 ha evolucionado progresivamente hacia formas de poshumanismo, en particular a trav\u00e9s de las corrientes del movimiento TESCREAL (transhumanismo, extropianismo, singularitarismo, cosmismo, racionalismo, altruismo eficaz y largoplacismo<\/em>). Estas filosof\u00edas, impulsadas en particular por Elon Musk, ven en la tecnolog\u00eda el instrumento que permite superar los l\u00edmites biol\u00f3gicos y sociales del ser humano. El Effective Altruism<\/em> (altruismo eficaz) y el Longtermism<\/em> (largoplacismo<\/em>), en particular, promovidos por figuras como Dustin Moskovitz, transforman la acumulaci\u00f3n de capital en un imperativo moral destinado a \u00absalvar el futuro\u00bb \u2014aunque ello implique justificar un relativo desinter\u00e9s por las desigualdades actuales en nombre de un hipot\u00e9tico bien futuro de la humanidad\u2014.<\/p>\n\n\n\n En el fondo, lo que hab\u00eda comenzado como la aventura empresarial de un grupo de j\u00f3venes nerds<\/em> y outsiders<\/em> en Palo Alto result\u00f3 ser la construcci\u00f3n de una nueva arquitectura del poder.<\/p>\n\n\n\n Armada con las intuiciones filos\u00f3ficas de Girard difundidas por Thiel, la \u00abPayPal Mafia\u00bb comprendi\u00f3 antes que muchos otros que, en la era digital, el verdadero poder ya no resid\u00eda en el control de los medios de producci\u00f3n, sino en el control de los medios de imitaci\u00f3n y conexi\u00f3n. Construyeron una \u00abTorre\u00bb digital para conectar el mundo \u2014pero, sobre todo, para gobernarlo\u2014.<\/p>\n\n\n\n Cuando comenzaron a aparecer las grietas de esta construcci\u00f3n \u2014polarizaci\u00f3n, desinformaci\u00f3n, control algor\u00edtmico\u2014, qued\u00f3 claro que las plataformas no eran simples plazas p\u00fablicas virtuales, sino poderosas m\u00e1quinas ideol\u00f3gicas capaces de desafiar la soberan\u00eda de los Estados y de reescribir las propias reglas de la coexistencia democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n Lo que naci\u00f3 como una empresa econ\u00f3mica se transform\u00f3 en poder pol\u00edtico porque toc\u00f3 la ra\u00edz misma del v\u00ednculo social: el deseo, la imitaci\u00f3n y la violencia que de ello se deriva.<\/p>\n\n\n\n Por retomar la expresi\u00f3n de Marietje Schaake, se hab\u00eda producido una revoluci\u00f3n invisible: Silicon Valley se hab\u00eda lanzado a un golpe de Estado permanente <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Las empresas de Peter Thiel no se inscriben \u00fanicamente en un modelo econ\u00f3mico: constituyen un acto de guerra asim\u00e9trica contra el orden establecido.<\/p>Paolo Benanti<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Para comprender plenamente la naturaleza subversiva del proyecto de Peter Thiel y su entorno, no basta con trazar sus coordenadas filos\u00f3ficas, sino que tambi\u00e9n hay que entender su dimensi\u00f3n generacional.<\/p>\n\n\n\n De hecho, en su actuaci\u00f3n se pueden reconocer los rasgos de una frontera hist\u00f3rica propia de la Generaci\u00f3n X que atraviesa todo Silicon Valley. Mientras que el discurso dominante tiende a identificar la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica con los millennials<\/em> o la Generaci\u00f3n Z, la realidad es que la arquitectura profunda del poder digital ha sido dise\u00f1ada por la Generaci\u00f3n X \u2014a menudo calificada de \u00abgeneraci\u00f3n olvidada\u00bb\u2014. Es en este espacio intermedio, comprimido entre el abrumador legado demogr\u00e1fico de los boomers<\/em> y la irrupci\u00f3n digital de las generaciones siguientes, donde ha tenido lugar un desplazamiento silencioso pero radical del poder.<\/p>\n\n\n\n Figuras como Elon Musk, Larry Page, Sergey Brin y Peter Thiel no son simples emprendedores: encarnan la vanguardia de una generaci\u00f3n que, habiendo crecido en la cresta de la ola entre lo anal\u00f3gico y lo digital, ha sabido transformar su marginalidad pol\u00edtica en supremac\u00eda tecnol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n Esta generaci\u00f3n ostenta hoy las llaves del poder. Ocupa m\u00e1s de la mitad de los puestos de liderazgo mundial en el sector tecnol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n Pero ni siquiera este dato cuantitativo basta para explicar la naturaleza de su \u00abherej\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n En su configuraci\u00f3n actual, Silicon Valley puede interpretarse como una gran revancha de la Generaci\u00f3n X contra las estructuras de poder heredadas de los baby boomers<\/em>. All\u00ed donde los padres hab\u00edan ocupado y cristalizado las instituciones tradicionales \u2014bancos, grandes empresas jer\u00e1rquicas, industria automovil\u00edstica, guardianes de la informaci\u00f3n medi\u00e1tica\u2014, los herederos de la Generaci\u00f3n X no buscaron el enfrentamiento frontal ni intentaron la reforma interna.<\/p>\n\n\n\n Han optado por una estrategia de elusi\u00f3n mucho m\u00e1s eficaz: dejar obsoletas las antiguas instituciones.<\/p>\n\n\n\n Han comprendido que el verdadero poder ya no resid\u00eda en el control de las estructuras f\u00edsicas o financieras cl\u00e1sicas, sino en el ejercicio de una nueva soberan\u00eda<\/a>: el poder computacional.<\/p>\n\n\n\n En este sentido, la epopeya de las startups<\/em> de Silicon Valley representa para esta generaci\u00f3n el equivalente existencial de Mayo del 68: una revoluci\u00f3n no llevada a cabo en las calles o las universidades, sino con servidores y l\u00edneas de c\u00f3digo, al servicio de un objetivo preciso: desmantelar las jerarqu\u00edas r\u00edgidas y la lealtad corporativa que constitu\u00edan el esqueleto del \u00abmundo boomer<\/em>\u00bb. A diferencia de las grandes revoluciones del siglo XX, no es ideol\u00f3gica, sino pragm\u00e1tica: este acto de rebeli\u00f3n her\u00e9tica no rechaza las antiguas convenciones por principio, sino en nombre de la eficacia.<\/p>\n\n\n\n La creaci\u00f3n de universos econ\u00f3micos paralelos constituye su expresi\u00f3n m\u00e1s tangible: PayPal nace para dejar obsoleto el sistema bancario tradicional; Amazon desintegra el comercio f\u00edsico; Google le quita a los medios el monopolio del acceso al conocimiento; Tesla desaf\u00eda a la industria automovil\u00edstica basada en las energ\u00edas f\u00f3siles.<\/p>\n\n\n\n Estas empresas no son s\u00f3lo un modelo econ\u00f3mico: constituyen un acto de guerra asim\u00e9trica contra el orden establecido.<\/p>\n\n\n\n Peter Thiel encarna a la perfecci\u00f3n este esp\u00edritu de \u00abarquitecto silencioso\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Su visi\u00f3n pol\u00edtica y empresarial es la de alguien que, al encontrar las v\u00edas del poder tradicional bloqueadas por una jerarqu\u00eda gerontocr\u00e1tica, decide construir una v\u00eda lateral de salida: un monopolio que no compite con el viejo mundo, sino que lo deja obsoleto.<\/p>\n\n\n\n En Europa, se tiende a menudo a burlarse de la f\u00f3rmula \u00abfake it till you make it<\/em>\u00bb, a reducirla, como mucho, a una forma de cinismo. En realidad, expresa muy bien el rechazo radical de las creencias y del largo plazo propios del mundo configurado por la generaci\u00f3n baby boomer<\/em>: traduce una aceleraci\u00f3n impuesta por quienes han decidido que las reglas del juego anteriores ya no eran v\u00e1lidas.<\/p>\n\n\n\n La Generaci\u00f3n X impuso nuevos modelos organizativos \u2014estructuras planas, meritocracia basada en los resultados, flexibilidad\u2014 no como concesiones, sino como armas destinadas a moverse m\u00e1s r\u00e1pido que las instituciones a las que quer\u00eda superar.<\/p>\n\n\n\n Hoy, al atravesar las infraestructuras que ella misma cre\u00f3 \u2014desde las redes sociales hasta la nube\u2014, habitamos en realidad el territorio conquistado por esta revancha generacional.<\/p>\n\n\n\n Cuando el poder computacional se convirti\u00f3 en poder pol\u00edtico, la Generaci\u00f3n X, antes olvidada, se convirti\u00f3 en demiurgo de un nuevo orden.<\/p>Paolo Benanti<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Pero para Thiel y los de su cala\u00f1a, esta conquista a\u00fan no era un logro pacificado. Constitu\u00eda el instrumento de una gobernanza tecnocr\u00e1tica destinada a superar definitivamente las lentitudes de la democracia parlamentaria \u2014percibida quiz\u00e1 como el \u00faltimo vestigio pol\u00edtico de la generaci\u00f3n anterior\u2014 para afrontar los desaf\u00edos apocal\u00edpticos del futuro.<\/p>\n\n\n\n La cuesti\u00f3n que queda en suspenso es la siguiente: \u00bfc\u00f3mo puede este poder alternativo y disruptivo integrarse a\u00fan \u2014si es que sigue siendo posible\u2014 en unas estructuras democr\u00e1ticas que ahora corren el riesgo de ser liquidadas como vestigios obsoletos, en lugar de defendidas como un logro de la civilizaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n Porque la herej\u00eda de Thiel no se limita a la econom\u00eda: se extiende a la propia estructura del poder pol\u00edtico, inspir\u00e1ndose en la profec\u00eda formulada por The Sovereign Individual<\/em> <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Este texto, venerado en Silicon Valley como un escrito fundacional, anuncia el inevitable declive del Estado-naci\u00f3n, destinado a disolverse bajo el efecto de la revoluci\u00f3n digital y las criptomonedas.<\/p>\n\n\n\n Seg\u00fan esta visi\u00f3n, la violencia ya no reportar\u00eda beneficios como anta\u00f1o, mientras que el capital, ahora fluido y sin anclaje territorial, escapar\u00eda al control fiscal de los gobiernos.<\/p>\n\n\n\n Se perfila entonces un futuro neomedieval<\/a> en el que la pol\u00edtica democr\u00e1tica no es m\u00e1s que un vestigio y donde el conjunto de los servicios esenciales para la vida en sociedad \u2014incluida la seguridad\u2014 est\u00e1n privatizados y administrados por entidades corporativas.<\/p>\n\n\n\n En este universo surge una nueva aristocracia de \u00abindividuos soberanos\u00bb: una \u00e9lite cognitiva desligada de la geograf\u00eda, que opera en un ciberespacio libre de jurisdicciones, dejando atr\u00e1s a una masa de individuos que se han vuelto superfluos.<\/p>\n\n\n\n Thiel adopta esta perspectiva no s\u00f3lo como diagn\u00f3stico, sino como programa, financiando tecnolog\u00edas que aceleran esta disoluci\u00f3n al tiempo que, parad\u00f3jicamente, construye los instrumentos destinados a controlar sus efectos.<\/p>\n\n\n\n La c\u00faspide de este edificio ideol\u00f3gico aparece en el \u00faltimo ensayo teol\u00f3gico de Peter Thiel, coescrito con Sam Wolfe, donde la contestaci\u00f3n de la democracia toma una forma expl\u00edcitamente apocal\u00edptica.<\/p>\n\n\n\n Traducido en estas p\u00e1ginas, lo hemos comentado ampliamente<\/a>. Thiel reinterpreta all\u00ed la modernidad cient\u00edfica, inaugurada por La Nueva Atl\u00e1ntida de Francis Bacon, no como un proceso de emancipaci\u00f3n, sino como un proyecto sacr\u00edlego destinado a \u00ababolir a Dios\u00bb y hasta al propio azar. La \u00abCasa de Salom\u00f3n\u00bb imaginada por Bacon \u2014instituci\u00f3n secreta dedicada a un conocimiento omnisciente capaz de \u00abrealizar todas las cosas posibles\u00bb\u2014 se convierte bajo su pluma en el arquetipo de Palantir. Aunque reconoce la parte oscura de esta ambici\u00f3n tecnol\u00f3gica, al asimilar la figura del soberano baconiano al Anticristo b\u00edblico que promete falsamente \u00abpaz y seguridad\u00bb, Thiel parece considerar este destino como inevitable. Su visi\u00f3n se cristaliza en el dilema formulado por Alan Moore en Watchmen<\/em> <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span>: la humanidad se enfrentar\u00eda a una alternativa binaria y terrible \u2014\u00abOzymandias o la guerra nuclear\u00bb\u2014.<\/p>\n\n\n\n En otras palabras: o bien un r\u00e9gimen tecnocr\u00e1tico mundial que imponga la salvaci\u00f3n mediante la mentira, o bien la aniquilaci\u00f3n total. En esta ex\u00e9gesis apocal\u00edptica, Thiel tambi\u00e9n recurre, de manera inesperada, al imaginario del manga One Piece<\/em>. El \u00abGobierno Mundial\u00bb que aparece en \u00e9l, prometiendo el orden absoluto a costa de la libertad, se convierte para \u00e9l en la representaci\u00f3n perfecta de un katechon<\/em> secularizado: un poder que contiene el caos.<\/p>\n\n\n\n Pero esta esperanza dial\u00e9ctica \u2014la idea de que el colapso de este orden leviat\u00e1nico podr\u00eda abrir una nueva era de libertad\u2014 resulta, al examinarla, una falsa esperanza.<\/p>\n\n\n\n Porque lo que Thiel contempla no es la parus\u00eda cristiana, es decir, el acontecimiento final que redime la historia al interrumpirla, sino un simple renacimiento dentro del ciclo girardiano del tiempo.<\/p>\n\n\n\n La destrucci\u00f3n del orden establecido no conduce al Reino de los Cielos: s\u00f3lo reactiva el mecanismo de la violencia mim\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n Del caos surgir\u00e1 necesariamente un nuevo chivo expiatorio, en torno al cual se reconstituir\u00e1 un orden provisional, destinado tambi\u00e9n a derrumbarse.<\/p>\n\n\n\n Su concepci\u00f3n del tiempo no es, por tanto, en el fondo ni lineal ni escatol\u00f3gica en el sentido cristiano: es tr\u00e1gicamente c\u00edclica \u2014y, por tanto, pagana\u2014.<\/p>\n\n\n\n El apocalipsis que \u00e9l invoca no es el fin de los tiempos. Es solo el fin de un<\/em> tiempo: una destrucci\u00f3n necesaria para purgar el sistema y relanzar el eterno retorno de la violencia fundadora.<\/p>\n\n\n\n A partir de ah\u00ed, el desaf\u00edo planteado por Thiel ya no opone democracia y autoritarismo: toma la forma de una elecci\u00f3n escatol\u00f3gica resumida de manera binaria \u2014\u00abAnticristo o Armaged\u00f3n\u00bb\u2014.<\/p>\n\n\n\n Ante el riesgo de un caos ingobernable \u2014clim\u00e1tico, nuclear o derivado de una inteligencia artificial fuera de control\u2014, postula que la salvaci\u00f3n s\u00f3lo puede provenir de un poder centralizado, totalizador, cercano al gobierno mundial desp\u00f3tico pero salvador de Ozymandias.<\/p>\n\n\n\n Palantir se convierte as\u00ed en la s\u00edntesis de estas visiones aparentemente contradictorias: una m\u00e1quina girardiana capaz de identificar y neutralizar las amenazas antes de que estalle la violencia mim\u00e9tica, es decir, un sistema planetario de gesti\u00f3n del chivo expiatorio.<\/p>\n\n\n\n Al mismo tiempo, Palantir se convierte en la \u00abCasa de Salom\u00f3n\u00bb, que confiere a una \u00e9lite un poder casi divino de vigilancia y predicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n La concepci\u00f3n thieliana del tiempo no es, en el fondo, ni lineal ni escatol\u00f3gica en el sentido cristiano: es tr\u00e1gicamente c\u00edclica \u2014y, por tanto, pagana\u2014.<\/p>Paolo Benanti<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Peter Thiel act\u00faa en dos registros simult\u00e1neos, reveladores de la profundidad de su herej\u00eda pol\u00edtica: por un lado, financia las fuerzas centr\u00edfugas que erosionan el Estado-naci\u00f3n; por otro, arma al Estado para instaurar un control pan\u00f3ptico.<\/p>\n\n\n\n Cuando las democracias liberales adoptan sus instrumentos, no s\u00f3lo adquieren un software: importan una ideolog\u00eda que considera la transparencia como un obst\u00e1culo y el debate p\u00fablico como un lujo que se ha vuelto insostenible.<\/p>\n\n\n\nLa profec\u00eda del monopolio: Thiel, Ren\u00e9 Girard y la sombra de la PayPal Mafia<\/h2>\n\n\n\n
La intuici\u00f3n girardiana: monetizar el deseo mim\u00e9tico a escala planetaria<\/h3>\n\n\n\n
El origen del poder: la alianza de la \u00abPayPal Mafia\u00bb<\/h3>\n\n\n\n
Una revoluci\u00f3n invisible: Peter Thiel y el golpe de Estado de Silicon Valley<\/h3>\n\n\n\n
Una revancha computacional: la insurrecci\u00f3n de la Generaci\u00f3n X contra el orden boomer<\/em><\/h2>\n\n\n\n
Palantir y la escritura thieliana de la realidad: estructuras de una herej\u00eda pol\u00edtica<\/h2>\n\n\n\n