{"id":93235,"date":"2026-03-12T12:02:57","date_gmt":"2026-03-12T11:02:57","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=93235"},"modified":"2026-03-12T12:03:00","modified_gmt":"2026-03-12T11:03:00","slug":"la-guardia-pretoriana-del-emperador-trump-y-la-rusificacion-del-ejercito-estadounidense","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/03\/12\/la-guardia-pretoriana-del-emperador-trump-y-la-rusificacion-del-ejercito-estadounidense\/","title":{"rendered":"La guardia pretoriana del Emperador: Trump y la rusificaci\u00f3n del ej\u00e9rcito estadounidense"},"content":{"rendered":"\n
Si nos lee y desea apoyar a una redacci\u00f3n joven e independiente, comprometida con la producci\u00f3n de an\u00e1lisis de actualidad, descubra\u00a0<\/em>todas nuestras ofertas para suscribirse al Grand Continent<\/em><\/a><\/p>\n\n\n\n Hace unos meses, surgi\u00f3 un debate en los c\u00edrculos de defensa y estrat\u00e9gicos estadounidenses que habr\u00eda sido imposible de imaginar hace diez a\u00f1os. En octubre de 2025, el oficial en servicio en el ej\u00e9rcito estadounidense Peter Mitchell public\u00f3 un ensayo en el que se preguntaba qu\u00e9 podr\u00eda pasar con el ej\u00e9rcito profesional si el orden pol\u00edtico liberal que lo hab\u00eda creado se debilitara o se derrumbara. Esbozaba modelos de ej\u00e9rcitos \u00abposliberales\u00bb, presentados como experimentos mentales. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Unas semanas m\u00e1s tarde, Carrie A. Lee, eminente especialista en relaciones entre civiles y militares \u2014la \u00fanica persona en Estados Unidos que ostenta el t\u00edtulo de \u00abprofesora de relaciones entre civiles y militares\u00bb\u2014, le respondi\u00f3 que el marco te\u00f3rico de su enfoque era, en s\u00ed mismo, un problema: los oficiales no eran, ni hab\u00edan sido nunca, espectadores inocentes del orden pol\u00edtico en el que evolucionaban, y la pregunta adecuada no era c\u00f3mo ser\u00eda el ej\u00e9rcito profesional despu\u00e9s del liberalismo, sino cu\u00e1les eran las obligaciones de los oficiales en un momento en que el liberalismo estaba siendo atacado activamente. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Ambos interlocutores reaccionaban ante una misma realidad de fondo.<\/p>\n\n\n\n Desde principios de 2025, el cuerpo de oficiales superiores estadounidenses ha sido sistem\u00e1ticamente purgado de personalidades consideradas insuficientemente leales a la administraci\u00f3n. Donald Trump decapit\u00f3 parcialmente el alto mando del ej\u00e9rcito: despidi\u00f3 al presidente afroamericano del Comit\u00e9 de Jefes de Estado Mayor, el general CQ Brown Jr., a la jefa de la Guardia Costera, la almirante Linda Fagan, al jefe del Cyber Command, el general Timothy Haugh, al jefe de la Fuerza A\u00e9rea, el general David Allvin, y a su vicecomandante, el general James Slife. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, prolong\u00f3 esta medida ordenando el despido de un 20 % adicional de todos los generales \u00abcuatro estrellas\u00bb de todos los servicios. La independencia institucional del sistema judicial militar se vio cuestionada con el despido de los mejores abogados del Ej\u00e9rcito, la Armada y la Fuerza A\u00e9rea. Los despliegues nacionales se ampliaron para poner a prueba los l\u00edmites normativos que separan las funciones militares de las funciones de mantenimiento del orden. Y a principios de marzo de 2026, tras los ataques estadounidenses e israel\u00edes contra Ir\u00e1n, hubo informes de comandantes de unidades de varias ramas que presentaban esta guerra en t\u00e9rminos expl\u00edcitamente escatol\u00f3gicos a sus subordinados: no como una elecci\u00f3n pol\u00edtica, sino como un acontecimiento de orden divino, con m\u00e1s de un centenar de denuncias similares por parte de subordinados contra discursos similares pronunciados por sus superiores en al menos 30 instalaciones militares de todas las ramas de las fuerzas armadas. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n No se trata de episodios aislados. En conjunto, describen una instituci\u00f3n cuyas estructuras de incentivos profesionales est\u00e1n siendo deliberadamente reorientadas por el presidente.<\/p>\n\n\n\n El debate entre Mitchell y Lee es sintom\u00e1tico de una insuficiencia te\u00f3rica m\u00e1s profunda. Los marcos dominantes de la investigaci\u00f3n sobre las relaciones entre civiles y militares en Estados Unidos \u2014la teor\u00eda de Huntington sobre un cuerpo de oficiales apol\u00edtico y el modelo principal-agente de Feaver sobre el control civil\u2014 se construyeron para responder a una pregunta espec\u00edfica: \u00bfc\u00f3mo mantienen las sociedades democr\u00e1ticas unas fuerzas armadas que sean a la vez competentes y est\u00e9n subordinadas a la autoridad elegida? <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> No se elaboraron para responder a la pregunta que plantea la actual administraci\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 deben hacer los oficiales cuando la autoridad civil a la que est\u00e1n subordinados es la propia responsable de atentados contra la democracia?<\/p>\n\n\n\n En la bibliograf\u00eda existente, esta pregunta sigue sin respuesta en gran medida, ya que las hip\u00f3tesis fundamentales de los modelos dominantes impiden teorizarla adecuadamente.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, es posible adoptar un enfoque diferente. Se trata de reconocer que los oficiales militares son actores pol\u00edticos, que siempre lo han sido, y que la cuesti\u00f3n de la salud democr\u00e1tica no depende de su compromiso pol\u00edtico, sino de la forma que adopta ese compromiso y de las condiciones institucionales en las que sigue siendo democr\u00e1ticamente productivo.<\/p>\n\n\n\n Esto tiene implicaciones que van mucho m\u00e1s all\u00e1 de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n Los aliados europeos tienen motivos leg\u00edtimos para reflexionar detenidamente sobre lo que la transformaci\u00f3n institucional del ej\u00e9rcito estadounidense significa para las relaciones de alianza y las hip\u00f3tesis de planificaci\u00f3n en las que se basan sus propios dispositivos de seguridad, pero tambi\u00e9n deber\u00edan tener en cuenta la llegada al poder de partidos cercanos al movimiento MAGA en los pa\u00edses europeos, lo que plantear\u00e1 cuestiones dif\u00edciles para el cuerpo de oficiales de esos pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n El ej\u00e9rcito estadounidense se ha convertido en una instituci\u00f3n cuyas estructuras de incentivos profesionales est\u00e1n siendo deliberadamente reorientadas por el presidente.<\/p>Thomas Crosbie y Olivier Schmitt<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n El marco de las relaciones entre civiles y militares que se consolid\u00f3 en Estados Unidos durante la Guerra Fr\u00eda se organiz\u00f3 en torno a un problema que en su origen era un problema de teor\u00eda democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n La l\u00f3gica era m\u00e1s o menos la siguiente. El Estado moderno necesita un ej\u00e9rcito capaz de derrotar a sus enemigos externos; ese mismo ej\u00e9rcito, precisamente por las capacidades que concentra, constituye una amenaza potencial para la autoridad civil a la que se supone que debe servir. La forma en que las sociedades democr\u00e1ticas gestionan esta tensi\u00f3n \u2014velando por que sus fuerzas armadas sean a la vez eficaces y subordinadas\u2014 es la cuesti\u00f3n fundamental a partir de la cual se desarrolla todo el \u00e1mbito. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n La dificultad relacionada con esta importante cuesti\u00f3n radica en el hecho de que las respuestas elaboradas por este campo para abordarla se han cristalizado, en las \u00faltimas seis d\u00e9cadas, en hip\u00f3tesis que hoy en d\u00eda limitan el an\u00e1lisis en lugar de esclarecerlo, y por lo tanto las opciones que los oficiales estadounidenses consideran a su disposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n La primera respuesta \u2014y la m\u00e1s influyente\u2014 fue la de Samuel Huntington.<\/p>\n\n\n\n En The Soldier and the State <\/em>(1957), Huntington presentaba la teor\u00eda de las profesiones como la principal explicaci\u00f3n del hecho de que algunos ej\u00e9rcitos logran ser a la vez competentes y pol\u00edticamente subordinados. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> Su argumento se basaba en un ideal tipo tridimensional, tomado de la sociolog\u00eda de las profesiones: la experiencia (el monopolio de los conocimientos necesarios para gestionar la violencia), la responsabilidad (una obligaci\u00f3n interiorizada de servir al Estado, expresada en el juramento que todos los militares prestan a la Constituci\u00f3n estadounidense) y el esp\u00edritu emprendedor (una identidad colectiva regida por normas comunes de pertenencia). Cuanto m\u00e1s se acercaba un cuerpo de oficiales a este ideal, m\u00e1s se volv\u00eda, seg\u00fan la formulaci\u00f3n de Huntington, \u00abinmune a la pol\u00edtica\u00bb: un \u00abcontrapeso estabilizador en la conducci\u00f3n de la pol\u00edtica\u00bb. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Las herramientas que este marco ofrece al oficial para navegar en las relaciones entre civiles y militares son, por lo tanto, bastante m\u00ednimas: explicar, asesorar y aplicar. No se requiere nada m\u00e1s, ya que la \u00e9tica profesional es suficiente por s\u00ed sola para garantizar la subordinaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n El atractivo de esta visi\u00f3n no es dif\u00edcil de entender. Ofrece una soluci\u00f3n clara a la tensi\u00f3n fundamental: un cuerpo de oficiales suficientemente profesional no necesita ser obligado a la subordinaci\u00f3n ni tentado por la autonom\u00eda. Simplemente interioriza la relaci\u00f3n adecuada con la autoridad civil como parte integrante de lo que significa ser un profesional<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Generaciones de oficiales estadounidenses se han formado en esta tradici\u00f3n huntingtoniana, que sigue configurando la concepci\u00f3n normativa que el ej\u00e9rcito estadounidense tiene de s\u00ed mismo. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n\n El problema es que el argumento de Huntington es, como muy bien ha se\u00f1alado Peter Feaver, circular. Su razonamiento puede resumirse en la siguiente l\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n \u00bfPor qu\u00e9 algunos ej\u00e9rcitos logran ser a la vez eficaces y subordinados? Porque son profesionales.<\/p>\n\n\n\n \u00bfQu\u00e9 significa \u00abprofesional\u00bb? Ser experto y responsable.<\/p>\n\n\n\n \u00bfY qu\u00e9 significa ser experto y responsable? Ser eficaz y subordinado. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n En otras palabras, este argumento no explica en absoluto c\u00f3mo un cuerpo de oficiales se vuelve profesional en un principio, ni qu\u00e9 sucede cuando la \u00e9tica profesional se ve sometida a presiones externas. Y lo que es m\u00e1s importante para nuestro prop\u00f3sito, no proporciona ning\u00fan recurso anal\u00edtico al oficial cuyo superior civil no act\u00faa, de hecho, de buena fe constitucional. El marco de Huntington fue dise\u00f1ado para un tipo particular de relaci\u00f3n, en la que el Estado y el cuerpo de oficiales profesionales est\u00e1n fundamentalmente orientados hacia los mismos fines. Cuando esta orientaci\u00f3n se desmorona, el marco no ofrece ninguna explicaci\u00f3n anal\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n Risa Brooks ha demostrado que el marco de Huntington genera tres paradojas que socavan sus propias prescripciones: la identidad apol\u00edtica que impone es en s\u00ed misma una posici\u00f3n pol\u00edtica; la separaci\u00f3n de esferas que exige socava, en lugar de garantizar, un control civil eficaz; y la eficacia profesional que promete se consigue a expensas de la eficacia estrat\u00e9gica, lo que produce lo que ella denomina un \u00abagujero negro estrat\u00e9gico\u00bb en el que los consejos militares llegan a los responsables civiles tras haber sido filtrados por incentivos institucionales. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n En el campo de los estudios sobre las relaciones entre civiles y militares, el modelo \u00abprincipal-agente\u00bb de Feaver, desarrollado en su obra Armed Servants <\/em>(2003), fue concebido expl\u00edcitamente para responder a las insuficiencias te\u00f3ricas del an\u00e1lisis de Huntington. <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Abandonando la \u00e9tica profesional como variable explicativa, Feaver se basa en la teor\u00eda principal-agente para replantear las relaciones entre civiles y militares como un problema de asimetr\u00eda de informaci\u00f3n y gesti\u00f3n de incentivos. En este modelo, los agentes militares trabajan \u2014es decir, cumplen las instrucciones de su mandante civil\u2014 cuando est\u00e1n sometidos a una supervisi\u00f3n cre\u00edble y cuando el costo previsto de la sanci\u00f3n en caso de incumplimiento es suficientemente elevado. Lo evaden \u2014es decir, se apartan de las preferencias civiles mediante maniobras dilatorias, filtraciones, resistencia burocr\u00e1tica o incumplimiento puro y simple\u2014 cuando la supervisi\u00f3n es d\u00e9bil o los costos de la sanci\u00f3n son insuficientes. <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n En este caso, el control civil no es el producto de una cultura profesional, sino de una concepci\u00f3n institucional: es la puesta en marcha de mecanismos de supervisi\u00f3n y reg\u00edmenes de sanciones lo que hace que el respeto de la primac\u00eda de lo civil sobre lo militar sea la opci\u00f3n racional para los agentes afectados.<\/p>\n\n\n\n Este marco permite explicar fen\u00f3menos \u2014rivalidad entre servicios, filtraciones estrat\u00e9gicas, manipulaci\u00f3n de las evaluaciones de amenazas\u2014 que la teor\u00eda de Huntington hac\u00eda invisibles. Tambi\u00e9n tiene la ventaja de no depender de la existencia previa de lo que intenta explicar. Sin embargo, sus limitaciones son igualmente importantes.<\/p>\n\n\n\n Literalmente, se entra en una din\u00e1mica pretoriana: no es un ej\u00e9rcito que act\u00faa contra la autoridad civil, sino un ej\u00e9rcito que act\u00faa como su correa de transmisi\u00f3n ideol\u00f3gica.<\/p>Thomas Crosbie y Olivier Schmitt<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n El modelo de Feaver se basa, en efecto, en la hip\u00f3tesis fundamental de que los responsables civiles act\u00faan en inter\u00e9s de la sociedad y son capaces de identificar correctamente c\u00f3mo utilizar la herramienta militar para garantizar la seguridad del Estado. <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span> Sin esta hip\u00f3tesis, toda la estructura normativa del marco se derrumba.<\/p>\n\n\n\n El propio Feaver reconoce esta tensi\u00f3n y la resuelve afirmando, en la \u00faltima frase de Armed Servants<\/em>, que \u00abla rep\u00fablica estar\u00eda mejor servida por una obediencia insensata que por una evasi\u00f3n inteligente\u00bb. <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span> Esta formulaci\u00f3n es reveladora. Feaver admite, en el fondo, que la primac\u00eda de un civil infiel a la rep\u00fablica no entra en el \u00e1mbito de aplicaci\u00f3n de la teor\u00eda: por mucho da\u00f1o que pueda causar una autoridad deshonesta o transgresora, sigue siendo preferible a la alternativa de un ej\u00e9rcito que se arroga el derecho de juzgar cu\u00e1ndo merece respeto la autoridad civil.<\/p>\n\n\n\n Esta afirmaci\u00f3n era defendible en el contexto en el que Feaver escrib\u00eda. Como principio general para la gobernanza de las relaciones entre civiles y militares en una democracia funcional, la primac\u00eda otorgada a la autoridad civil sobre el juicio militar refleja una buena comprensi\u00f3n de los riesgos que la acci\u00f3n pol\u00edtica militar ha planteado hist\u00f3ricamente. La dificultad no radica en el principio de esta primac\u00eda, sino en su aplicaci\u00f3n como hip\u00f3tesis anal\u00edtica m\u00e1s que como compromiso normativo.<\/p>\n\n\n\n Cuando el responsable civil recompensa la lealtad ideol\u00f3gica en lugar de la competencia profesional, selecciona a oficiales que no dar\u00e1n consejos honestos y utiliza los mecanismos de control que Feaver identifica como instrumentos de control civil para imponer la conformidad partidista en lugar de la responsabilidad constitucional, el marco no solo no proporciona orientaci\u00f3n: deforma activamente la situaci\u00f3n. Lo que Feaver denomina \u00abtrabajar\u00bb se convierte, en estas condiciones, en una descripci\u00f3n de la complicidad. Lo que \u00e9l denomina \u00abevadir\u00bb se convierte, en algunos escenarios, en la \u00fanica forma disponible de autoconservaci\u00f3n institucional. <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Juntos, Huntington y Feaver han desarrollado lo que podr\u00eda describirse como una alergia com\u00fan a la acci\u00f3n pol\u00edtica militar.<\/p>\n\n\n\n Para Huntington, el compromiso pol\u00edtico de los oficiales es un s\u00edntoma de fracaso profesional: ser\u00eda una forma de contaminaci\u00f3n del ej\u00e9rcito por un mundo civil del que se supone que debe mantenerse alejado. Para Feaver, se tratar\u00eda de una forma de inter\u00e9s burocr\u00e1tico que amenazar\u00eda el control civil: el agente militar impone sus propias preferencias en detrimento de quien lo manda. Ninguno de estos dos marcos contempla la posibilidad de que el compromiso pol\u00edtico del ej\u00e9rcito pueda ser no solo inevitable, sino, en determinadas condiciones, democr\u00e1ticamente necesario. Ninguno de los dos puede teorizar sobre la situaci\u00f3n en la que la amenaza m\u00e1s importante para la gobernanza democr\u00e1tica de la rep\u00fablica no proviene de un ej\u00e9rcito demasiado ambicioso, sino de una autoridad civil que ha instrumentalizado al ej\u00e9rcito con fines antidemocr\u00e1ticos. <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Por lo tanto, lo que falta en los trabajos acad\u00e9micos existentes no es una versi\u00f3n mejorada de Huntington o una versi\u00f3n m\u00e1s sofisticada de Feaver, sino la voluntad de partir de un postulado diferente que podr\u00eda construirse a partir de tres observaciones:<\/p>\n\n\n\n Las obras sobre pol\u00edtica militar en Indonesia, Rusia y Am\u00e9rica Latina parten desde hace tiempo del principio de que los militares profesionales son actores pol\u00edticos: la bibliograf\u00eda plantea esta constataci\u00f3n no como una desviaci\u00f3n patol\u00f3gica con respecto a una norma apol\u00edtica, sino como una caracter\u00edstica estructural inherente a las grandes organizaciones ricas en recursos y capaces de ejercer la violencia dentro de los sistemas pol\u00edticos en los que evolucionan.<\/p>\n\n\n\n Al leerlos de forma comparativa, lo que llama la atenci\u00f3n no es tanto que estas obras lleguen a esta conclusi\u00f3n sobre sus respectivos casos, sino que lo hagan sin que ello tenga consecuencias para el \u00e1mbito acad\u00e9mico estadounidense, que ha seguido tratando cualquier acci\u00f3n pol\u00edtica de los oficiales como un fracaso profesional o una amenaza burocr\u00e1tica. <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n De este an\u00e1lisis comparativo se desprenden tres lecciones directamente relevantes para la situaci\u00f3n estadounidense.<\/p>\n\n\n\n La primera es que los ej\u00e9rcitos profesionales modernos son actores pol\u00edticos, independientemente de c\u00f3mo se perciban a s\u00ed mismos o de c\u00f3mo prefieran describirlos los investigadores. Un cuerpo de oficiales condicionado a considerar cualquier compromiso pol\u00edtico como una forma de \u00abcontaminaci\u00f3n\u00bb no disuelve por ello su acci\u00f3n pol\u00edtica, sino que simplemente la hace menos visible, menos reflexiva y m\u00e1s f\u00e1cil de captar por actores externos deseosos de actuar pol\u00edticamente en su nombre.<\/p>\n\n\n\n La segunda lecci\u00f3n es que es mejor considerar a los ej\u00e9rcitos como actores plurales que como monolitos institucionales. El cuerpo de oficiales de cualquier gran ej\u00e9rcito comprende m\u00faltiples facciones \u2014diferenciadas por rama, generaci\u00f3n, experiencia operativa y orientaci\u00f3n pol\u00edtica\u2014 cuyos intereses y compromisos divergentes configuran el comportamiento institucional de una manera que los modelos unitarios no permiten comprender.<\/p>\n\n\n\n La tercera lecci\u00f3n es que las esferas civil-estrat\u00e9gica, por un lado, y militar-operativa, por otro, no son \u00e1mbitos distintos separados por una l\u00ednea clara, sino conjuntos que se superponen, construidos conjuntamente por la interacci\u00f3n continua de m\u00faltiples actores. Para decirlo m\u00e1s claramente, los objetivos estrat\u00e9gicos no se alcanzan simplemente definiendo directrices en el \u00e1mbito civil y aplic\u00e1ndolas en el \u00e1mbito militar. Por el contrario, esa es la receta para acusaciones mutuas de traici\u00f3n e incompetencia. Los resultados estrat\u00e9gicos se obtienen mediante 1) la colaboraci\u00f3n, 2) la competencia y 3) los conflictos entre facciones que incluyen m\u00faltiples grupos militares y m\u00faltiples grupos civiles. Es en esta triple fricci\u00f3n donde se gestan las acciones decisivas.<\/p>\n\n\n\n Estos tres modos de interacci\u00f3n constituyen la base de lo que Thomas Crosbie ha denominado el enfoque de \u00abpol\u00edtica militar\u00bb (military politics<\/em>), que se toma en serio la acci\u00f3n pol\u00edtica de los oficiales como objeto de an\u00e1lisis en lugar de tratarla como un problema que hay que eliminar. <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n\n\n Este enfoque no pretende que todo compromiso pol\u00edtico de los militares sea intr\u00ednsecamente beneficioso. La historia de la implicaci\u00f3n de los militares en la pol\u00edtica contiene suficientes ejemplos de fracasos profesionales, abusos institucionales y autoritarismo puro y duro como para que tal afirmaci\u00f3n sea indefendible.<\/p>\n\n\n\n M\u00e1s bien sostiene que la cuesti\u00f3n relevante no es si<\/em> los oficiales se comprometen pol\u00edticamente \u2014lo hacen y siempre lo har\u00e1n\u2014, sino qu\u00e9 distingue fundamentalmente las formas m\u00e1s o menos democr\u00e1ticas de ese compromiso, y qu\u00e9 condiciones institucionales hacen que las primeras sean m\u00e1s probables que las segundas.<\/p>\n\n\n\n Este replanteamiento te\u00f3rico tiene consecuencias anal\u00edticas inmediatas para el caso estadounidense.<\/p>\n\n\n\n La m\u00e1s importante es que pone de relieve una distinci\u00f3n que ni Huntington ni Feaver permiten establecer: la distinci\u00f3n entre un cuerpo de oficiales comprometido pol\u00edticamente con el apoyo a los valores democr\u00e1ticos y un cuerpo de oficiales comprometido pol\u00edticamente con socavarlos.<\/p>\n\n\n\n Los oficiales estadounidenses han interiorizado el registro pol\u00edtico y religioso de la administraci\u00f3n como su propio marco profesional.<\/p>Thomas Crosbie y Olivier Schmitt<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Para Huntington, ambos casos constituyen ejemplos de fracasos profesionales. Para Feaver, ambos casos constituyen ejemplos de evasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Nuestro enfoque basado en una comprensi\u00f3n pol\u00edtico-militar, por el contrario, permite reconocer que un oficial que proporciona asesoramiento franco y pol\u00edticamente sensato a trav\u00e9s de los canales institucionales, que se resiste a la instrumentalizaci\u00f3n del ej\u00e9rcito con fines partidistas y que mantiene relaciones laterales con actores constitucionales fuera de la cadena de mando ejecutiva, act\u00faa de manera fundamentalmente diferente a un oficial que apoya p\u00fablicamente el programa pol\u00edtico de la administraci\u00f3n, impone la conformidad ideol\u00f3gica dentro de su unidad o presenta las operaciones militares en t\u00e9rminos de escatolog\u00eda divina.<\/p>\n\n\n\n El primero ejerce lo que Damon Coletta y Thomas Crosbie han descrito, inspir\u00e1ndose en Arist\u00f3teles y Maquiavelo, como una sabidur\u00eda pr\u00e1ctica combinada con la virt\u00f9<\/em>: la capacidad de actuar con eficacia e integridad institucional en un entorno pol\u00edtico complejo. <\/span>19<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n El segundo es c\u00f3mplice de la destrucci\u00f3n del orden democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n Seg\u00fan Coletta y Crosbie, los oficiales que combinan la phronesis<\/em> \u2014entendida como sabidur\u00eda pr\u00e1ctica, la capacidad de reflexionar adecuadamente sobre lo que hay que hacer en situaciones pol\u00edticamente complejas\u2014 con la virt\u00f9<\/em> \u2014la combinaci\u00f3n de cualidades personales como la adaptabilidad, la resiliencia y la perspicacia pol\u00edtica que permiten actuar eficazmente en entornos inciertos\u2014 ser\u00edan los m\u00e1s aptos para proporcionar un asesoramiento y una resistencia democr\u00e1ticamente productivos. Aquellos que carecen de estas dos cualidades ser\u00edan los m\u00e1s f\u00e1cilmente instrumentalizados por un poder civil a la deriva.<\/p>\n\n\n\n La taxonom\u00eda de Hirschman denominada \u00abEVLN\u00bb, que analiza las opciones de salida (exits<\/em>), voz, lealtad y negligencia de que disponen los actores dentro de organizaciones complejas, ofrece un vocabulario \u00fatil para reflexionar sobre lo que ocurre con cada una de estas opciones en condiciones de violaci\u00f3n por parte de quien ordena su compromiso democr\u00e1tico. <\/span>20<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n En condiciones normales, la opci\u00f3n de salida (la dimisi\u00f3n) funciona como una se\u00f1al de disidencia basada en principios; la voz (aconsejar, defender, insistir, dialogar) funciona como el principal mecanismo a trav\u00e9s del cual se transmite el juicio profesional a los responsables civiles de la toma de decisiones; la lealtad (implementar, trabajar, permanecer neutral) sostiene la relaci\u00f3n institucional; y la negligencia (ralentizaci\u00f3n, conformidad m\u00ednima) ofrece una forma de resistencia pasiva cuando se agotan las dem\u00e1s opciones.<\/p>\n\n\n\n El problema es que, en caso de violaci\u00f3n fundamental del compromiso democr\u00e1tico, cada una de estas opciones se ve sistem\u00e1ticamente distorsionada: la salida elimina de la instituci\u00f3n precisamente a los oficiales m\u00e1s comprometidos con las normas constitucionales, mientras que los que est\u00e1n dispuestos a quedarse se benefician de las oportunidades de ascenso resultantes; la cultura profesional de la instituci\u00f3n se ve degradada por el mismo mecanismo que se supone debe preservarla. La voz se suprime cuando los oficiales que dan consejos honestos son relevados de sus funciones, o se captura cuando los canales de asesoramiento profesional son sustituidos por una lealtad performativa. La lealtad, despojada del marco constitucional que le daba su contenido democr\u00e1tico, se vuelve indistinguible de la complicidad. Y la negligencia \u2014la opci\u00f3n que Feaver identifica como la forma paradigm\u00e1tica de mala conducta militar\u2014 se convierte, parad\u00f3jicamente, en el \u00fanico instrumento disponible de autoconservaci\u00f3n institucional para los oficiales que no pueden renunciar, no pueden expresarse y no se conforman con cumplir.<\/p>\n\n\n\n Los oficiales europeos podr\u00edan tener que plantearse encontrar un equilibrio entre su lealtad a la cadena de mando y su lealtad a la protecci\u00f3n del orden democr\u00e1tico.<\/p>Thomas Crosbie y Olivier Schmitt<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Esta inversi\u00f3n de las categor\u00edas EVLN bajo el ep\u00edgrafe de \u00abviolaci\u00f3n de la primac\u00eda\u00bb describe la situaci\u00f3n en la que se encuentra actualmente una parte importante del cuerpo de oficiales estadounidenses, teniendo en cuenta la \u00abrusificaci\u00f3n\u00bb en curso del ej\u00e9rcito estadounidense. <\/span>21<\/sup><\/a><\/span><\/span> Los informes de los comandantes de unidad que presentan la campa\u00f1a en Ir\u00e1n en t\u00e9rminos escatol\u00f3gicos, los ascensos condicionados por la alineaci\u00f3n ideol\u00f3gica demostrada, y los oficiales superiores destituidos de sus funciones son s\u00edntomas de una instituci\u00f3n en la que se han desmantelado los mecanismos normales de transmisi\u00f3n del juicio profesional a la autoridad civil y en la que los oficiales m\u00e1s susceptibles de ejercer esos mecanismos se ven fuertemente incentivados a abandonar el ej\u00e9rcito o a conformarse.<\/p>\n\n\n\n Si este proceso sigue su l\u00f3gica hasta el final, no quedar\u00e1 un ej\u00e9rcito apol\u00edtico en el sentido que le da Huntington, sino algo m\u00e1s inquietante: un ej\u00e9rcito pol\u00edticamente pasivo frente al ejecutivo, pero pol\u00edticamente activo frente a todo aquello contra lo que el ejecutivo desee movilizarlo.<\/p>\n\n\n\n En resumen, una guardia pretoriana.<\/p>\n\n\n\n\n La operaci\u00f3n Epic Fury, lanzada el 28 de febrero de 2026, ofrece una ilustraci\u00f3n preliminar, pero ya instructiva, de c\u00f3mo pueden ser las relaciones entre civiles y militares cuando la erosi\u00f3n de las normas analizada anteriormente comienza a producir consecuencias estrat\u00e9gicas observables.<\/p>\n\n\n\n En las primeras horas de la operaci\u00f3n, la persona que se encontraba en la tribuna del Pent\u00e1gono para informar a la prensa era el general Dan Caine: llamado a la reserva, es el primer presidente del Estado Mayor Conjunto que nunca ha tenido el rango de cuatro estrellas antes de su nombramiento, realizado despu\u00e9s de que Trump sustituyera a su predecesor a ra\u00edz de las cr\u00edticas conservadoras sobre las opiniones de este \u00faltimo en materia de diversidad.<\/p>\n\n\n\n En las semanas previas a los ataques, Caine habr\u00eda expresado abiertamente, en reuniones internas, su preocupaci\u00f3n por los riesgos de una campa\u00f1a prolongada contra Ir\u00e1n \u2014escasez de municiones esenciales, falta de apoyo de los aliados, peligro de estancamiento\u2014 y habr\u00eda entregado en mano al secretario de Guerra una nota en la que expon\u00eda sus desacuerdos con la nueva estrategia de defensa nacional.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, algunas fuentes lo describieron como \u00abmoderado\u00bb cuando se dirig\u00eda directamente a Trump, dando al presidente una versi\u00f3n atenuada de las preocupaciones que hab\u00eda expresado a sus colegas militares. <\/span>22<\/sup><\/a><\/span><\/span> As\u00ed es como se ve la categor\u00eda de \u00abvoz\u00bb cuando el espacio institucional para el asesoramiento franco se ha reducido hasta el punto de que un oficial superior calibra su honestidad en funci\u00f3n de lo que su m\u00e1xima autoridad civil tolerar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n La campa\u00f1a contra Ir\u00e1n tambi\u00e9n revela que esta violaci\u00f3n de los principios se ha extendido hacia abajo, hasta la cadena de mando operativa y t\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n Los informes de los comandantes de unidad que presentan los ataques en t\u00e9rminos escatol\u00f3gicos en m\u00e1s de 30 instalaciones militares no son anomal\u00edas que puedan explicarse por fallos profesionales individuales: son el resultado de la desaparici\u00f3n de la frontera entre la comunicaci\u00f3n militar profesional y la movilizaci\u00f3n pol\u00edtica, que ya no es mantenida de forma fiable por los miembros de la cadena de mando.<\/p>\n\n\n\n Estos oficiales han interiorizado el registro pol\u00edtico y religioso de la administraci\u00f3n como su propio marco profesional. No se apartan de manera significativa, sino que extienden activamente el proyecto del jefe a los espacios institucionales que comandan. <\/span>23<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Literalmente, se entra en una din\u00e1mica pretoriana: no es un ej\u00e9rcito que act\u00faa contra la autoridad civil, sino un ej\u00e9rcito que act\u00faa como su correa de transmisi\u00f3n ideol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n Por supuesto, la transformaci\u00f3n completa de las fuerzas armadas estadounidenses en un instrumento del movimiento MAGA est\u00e1 lejos de haberse completado, y la actual impopularidad de Donald Trump podr\u00eda conducir a un cambio democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n Como suele ocurrir hoy en d\u00eda, no hacer nada es optar por la Europa de Trump.<\/p>Thomas Crosbie y Olivier Schmitt<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Pero, no obstante, se trata de una advertencia para las fuerzas armadas europeas, y ello por varias razones.<\/p>\n\n\n\n En primer lugar, la arquitectura de seguridad de la Alianza Atl\u00e1ntica se basaba en una hip\u00f3tesis tan profundamente arraigada que rara vez era necesario formularla: la fiabilidad del ej\u00e9rcito estadounidense como socio institucional se derivaba de las normas profesionales y la continuidad institucional, m\u00e1s que de la alineaci\u00f3n pol\u00edtica con la administraci\u00f3n en el poder. Los compromisos contra\u00eddos en virtud del tratado se cumplir\u00edan porque la instituci\u00f3n que los honrar\u00eda estaba constitucionalmente orientada hacia el Estado y no hacia el ejecutivo.<\/p>\n\n\n\n La transformaci\u00f3n en curso de las relaciones entre civiles y militares en Estados Unidos pone esta hip\u00f3tesis bajo presi\u00f3n de una manera que es estructuralmente diferente de los casos anteriores de tensiones dentro de la Alianza. Los desacuerdos sobre el reparto de cargas, las prioridades estrat\u00e9gicas o el uso de la fuerza son disputas entre socios que comparten un compromiso normativo subyacente, tal y como se establece en el art\u00edculo 2 del Tratado de la OTAN: \u00abLas Partes contribuir\u00e1n al desarrollo de relaciones internacionales pac\u00edficas y amistosas mediante el fortalecimiento de sus instituciones libres, el fomento de una mejor comprensi\u00f3n de los principios en los que se basan dichas instituciones y la promoci\u00f3n de las condiciones de estabilidad y bienestar\u00bb. La cuesti\u00f3n que se plantea hoy es si este compromiso normativo democr\u00e1tico puede seguir asumi\u00e9ndose.<\/p>\n\n\n\n En su planificaci\u00f3n y sus evaluaciones de inteligencia, las instituciones europeas de defensa tienen motivos para preguntarse si los consejos militares estadounidenses que reciben reflejan un juicio profesional o una conformidad pol\u00edtica con la agenda MAGA: no como una acusaci\u00f3n, sino como una cuesti\u00f3n estructural que la situaci\u00f3n hace inevitable.<\/p>\n\n\n\n Esto es a\u00fan m\u00e1s relevante si se tiene en cuenta que numerosos informes indican que el movimiento MAGA est\u00e1 tratando de favorecer a los partidos ideol\u00f3gicamente alineados en Europa: Rassemblement National en Francia, AfD en Alemania, Reform en el Reino Unido, etc. Estos partidos tienen programas expl\u00edcitamente antidemocr\u00e1ticos: la AfD juega expl\u00edcitamente con el legado nazi y el proyecto de Rassemblement National, a pesar de su ejercicio de desdemonizaci\u00f3n, se basa en \u00faltima instancia en una ruptura fundamental expl\u00edcitamente reconocida con el actual orden constitucional democr\u00e1tico de Francia. <\/span>24<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n En los pr\u00f3ximos a\u00f1os, existen escenarios realistas en los que los oficiales europeos podr\u00edan tener que plantearse encontrar un equilibrio entre su lealtad a la cadena de mando y su lealtad a la protecci\u00f3n del orden democr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n Si hay una lecci\u00f3n que aprender del caso estadounidense, es que el mito del \u00abprofesionalismo militar\u00bb y la obediencia t\u00e9cnica a la primac\u00eda de la pol\u00edtica no proporcionar\u00e1 los recursos intelectuales y morales necesarios para afrontar tales decisiones.<\/p>\n\n\n\n Queda por ver c\u00f3mo pueden las naciones preparar mejor a sus oficiales para afrontar las desagradables realidades pol\u00edticas que preferir\u00edan ignorar. Pero optar por no hacer nada e ignorar el problema tambi\u00e9n ser\u00eda una opci\u00f3n. En este caso, una opci\u00f3n desafortunada: como suele ocurrir hoy en d\u00eda, no hacer nada es optar por la Europa de Trump.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" La guerra en Ir\u00e1n est\u00e1 poniendo de manifiesto un problema fundamental: \u00bfqu\u00e9 puede hacer un ej\u00e9rcito cuando el poder civil decide abandonar la democracia?<\/p>\n Thomas Crosbie y Olivier Schmitt firman una pieza de doctrina para comprender la \u00abrusificaci\u00f3n\u00bb de los ej\u00e9rcitos estadounidenses bajo Donald Trump y Pete Hegseth \u2014y sus consecuencias para nosotros\u2014.<\/p>\n","protected":false},"author":17959,"featured_media":93130,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-editorials.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[128],"tags":[],"geo":[172],"class_list":["post-93235","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-guerra","staff-olivier-schmitt","staff-thomas-crosbie","geo-americas"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":"default"},"yoast_head":"\nTeor\u00eda de las relaciones entre civiles y militares en Estados Unidos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Los l\u00edmites de la normatividad huntingtoniana<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\n <\/picture>\n
\n <\/picture>\n \u00abServidores armados\u00bb: la respuesta de Feaver a Huntington<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
El punto ciego de la disidencia civil<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\n
Otro marco relevante: la pol\u00edtica militar en Estados Unidos<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n La <\/strong>virt\u00f9<\/em><\/strong> del combatiente<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
El ej\u00e9rcito estadounidense en la era de su rusificaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
\n <\/picture>\n
\n <\/picture>\n Los pretorianos y los europeos: la Alianza Atl\u00e1ntica despu\u00e9s de la democracia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n