{"id":92382,"date":"2026-03-01T16:49:08","date_gmt":"2026-03-01T15:49:08","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=92382"},"modified":"2026-03-04T12:28:18","modified_gmt":"2026-03-04T11:28:18","slug":"un-gran-lago-amargo-un-relato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/03\/01\/un-gran-lago-amargo-un-relato\/","title":{"rendered":"Un gran lago amargo: un relato"},"content":{"rendered":"\n
Esta historia comienza en 1946 en la provincia de Helmand, en el sur de Afganist\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n
Unos ingenieros estadounidenses, acompa\u00f1ados de sus esposas y familias, aterrizan en una pista polvorienta.<\/p>\n\n\n\n
Trabajan para la mayor empresa constructora del planeta, Morrison-Knudsen. El rey de Afganist\u00e1n los ha tra\u00eddo para construir un nuevo mundo planificado, gigantesco: un conjunto de presas, canales y carreteras. Se va a levantar una ciudad modelo.<\/p>\n\n\n\n
El rey tiene un plan: domesticar la fuerza del gran r\u00edo Helmand para transformar su pa\u00eds en una sociedad moderna, a imagen y semejanza de Occidente.<\/p>\n\n\n\n
El reino de Afganist\u00e1n se encuentra a unos 16.000 kil\u00f3metros de cada una de las costas de Estados Unidos, casi exactamente al otro lado del globo, al oeste de China, m\u00e1s all\u00e1 de las monta\u00f1as del Himalaya. Es un pa\u00eds sin salida al mar. En aquella \u00e9poca, limitaba al norte con la Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas, al este con una parte de la India brit\u00e1nica que poco despu\u00e9s se convertir\u00eda en Pakist\u00e1n y al oeste con el Estado imperial de Ir\u00e1n. <\/p>\n\n\n\n
Hermosos nombres vagos<\/em>, dir\u00eda Paul Val\u00e9ry \u2014y el rey se llamaba Zahir Shah\u2014.<\/p>\n\n\n\n Afganist\u00e1n era un pa\u00eds profundamente conservador y \u00e9l estaba decidido a modernizarlo. Lo que el rey pretend\u00eda crear en Helmand era lo que el presidente Roosevelt hab\u00eda logrado en Estados Unidos en la d\u00e9cada de 1930, y la empresa que hab\u00eda contratado \u2014Morrison-Knudsen\u2014 hab\u00eda trabajado en aquella \u00e9poca para FDR. Hab\u00eda construido un nuevo mundo de presas y centrales el\u00e9ctricas en todo el territorio de los Estados Unidos. Iba a hacer lo mismo en Afganist\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n Los estadounidenses y sus familias viv\u00edan en un conjunto de casas alrededor del palacio de campo del rey en Helmand. Este lugar acab\u00f3 llam\u00e1ndose \u00abLittle America\u00bb \u2014la peque\u00f1a Am\u00e9rica\u2014.<\/p>\n\n\n\n Esto es lo que cuenta un ingeniero occidental en una gu\u00eda distribuida a los empresarios brit\u00e1nicos que visitaban la regi\u00f3n, sobre la hora afgana:<\/p>\n\n\n\n \u00abLa puesta de sol se considera la hora cero cuando los relojes se ajustan a las 12 del mediod\u00eda. Una cita de negocios fijada, por ejemplo, a las 2 de la tarde corresponde, por tanto, a las 2 horas despu\u00e9s de la puesta del sol, y una cita a las 5 de la ma\u00f1ana corresponde a las 7 horas antes de la puesta del sol. Hay que recordar siempre que la medianoche se considera la hora en que se pone el sol. La hora del amanecer no es relevante\u00bb.<\/p>\n\n\n\n A mediados de la d\u00e9cada de 1950, los ingenieros estadounidenses hab\u00edan terminado sus grandes presas. Pensaban que estaban creando una tierra de abundancia. En realidad, estaban produciendo algo inesperado.<\/p>\n\n\n\n Poco a poco, se dieron cuenta de su error: las grandes presas hab\u00edan hecho subir el nivel fre\u00e1tico y la sal sub\u00eda a la superficie.<\/p>\n\n\n\n Entre las plantas que prosperaban en este nuevo suelo, una era la amapola.<\/p>\n\n\n\n Para algunos de los responsables del proyecto, estaba claro que hab\u00eda que detenerlo todo. Esa no era la postura del Gobierno estadounidense: las presas se hab\u00edan convertido en un arma en la lucha contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n Todos los protagonistas de la Guerra Fr\u00eda compet\u00edan por ofrecer a Afganist\u00e1n programas de modernizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s grandes y ambiciosos. Y las \u00e9lites afganas se aprovechaban de ello sin escr\u00fapulos.<\/p>\n\n\n\n El primer ministro Muhammad Daoud pasaba su tiempo viajando por todo el mundo, enfrentando a Rusia, Estados Unidos y China entre s\u00ed. Daoud quer\u00eda utilizar la modernizaci\u00f3n para consolidar su poder. Afganist\u00e1n era un pa\u00eds fragmentado, donde el poder estaba dividido entre grupos \u00e9tnicos y tribus. Daoud era past\u00fan y ve\u00eda claramente c\u00f3mo el proyecto de la presa en Helmand pod\u00eda servir para consolidar el dominio past\u00fan en todo el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n Finalmente convenci\u00f3 a los representantes estadounidenses de ampliar a\u00fan m\u00e1s el proyecto para convertirlo en una gigantesca herramienta de ingenier\u00eda social: miles de n\u00f3madas pastunes que recorr\u00edan la regi\u00f3n fronteriza con Pakist\u00e1n iban a ser sedentarizados en las nuevas tierras agr\u00edcolas creadas por las presas.<\/p>\n\n\n\n Para Daoud, se trataba de una simple medida de modernizaci\u00f3n \u2014y los estadounidenses aceptaron de buen grado esta versi\u00f3n\u2014.<\/p>\n\n\n\n Lo que no comprendieron es que, sin quererlo, estaban siendo absorbidos por los meandros del poder afgano.<\/p>\n\n\n\n Daoud no s\u00f3lo aumentaba el poder past\u00fan, sino que tambi\u00e9n sembraba las semillas de amargas rivalidades en torno al reparto y la propiedad de las tierras en Helmand.<\/p>\n\n\n\n\n\n Un a\u00f1o antes.<\/p>\n\n\n\n En febrero de 1945, en Yalta, en Crimea, tres hombres se reunieron por \u00faltima vez en un balneario bajo el yugo de Stalin. Roosevelt estaba moribundo. Churchill sent\u00eda que el imperio brit\u00e1nico se le escapaba de las manos.<\/p>\n\n\n\n Estaban all\u00ed para poner fin a la guerra, repartirse Europa y construir un nuevo orden mundial. Cre\u00edan tener la historia en sus manos.<\/p>\n\n\n\n Unos d\u00edas m\u00e1s tarde, Roosevelt abandon\u00f3 Yalta. Su barco cruz\u00f3 el Mediterr\u00e1neo y entr\u00f3 en el canal de Suez. Se detuvo en un lago que los mapas estadounidenses llamaban Great<\/em> Bitter Lake<\/em> \u2014el Gran Lago Amargo\u2014.<\/p>\n\n\n\n Al mismo tiempo, envi\u00f3 otro buque de guerra estadounidense a buscar al rey de Arabia Saud\u00ed, Abdelaziz ibn Saoud.<\/p>\n\n\n\n El encuentro entre el rey y el presidente tendr\u00eda consecuencias poderosas y desastrosas. Para Occidente, por supuesto. Pero tambi\u00e9n, de una manera extra\u00f1a, para Afganist\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n Durante los \u00faltimos trece a\u00f1os de su vida, Roosevelt hab\u00eda ejercido su poder a una escala sin precedentes. Tras el crack de 1929 y la terrible depresi\u00f3n que azot\u00f3 al pa\u00eds, promulg\u00f3 leyes para desmantelar los bancos, con el fin de que no pudieran escapar al control del Estado. Hab\u00eda reconstruido los Estados Unidos. Presas, carreteras, centrales el\u00e9ctricas\u2026 Millones de personas hab\u00edan recuperado el trabajo y la luz. Hab\u00eda planeado y dirigido una guerra mundial contra Alemania y Jap\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Era un hombre que cre\u00eda que el poder pol\u00edtico pod\u00eda remodelar el mundo. Y durante trece a\u00f1os, hab\u00eda tenido raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Aquel d\u00eda, en el Gran Lago Amargo, nadie pod\u00eda imaginar lo que vendr\u00eda despu\u00e9s y que aquel encuentro desencadenar\u00eda fuerzas que, lenta pero inexorablemente, minar\u00edan todo por lo que Roosevelt hab\u00eda luchado.<\/p>\n\n\n\n Porque FDR necesitaba petr\u00f3leo. Sin petr\u00f3leo, Estados Unidos no pod\u00eda mantener su poder. El presidente quer\u00eda asegurarse de que los vastos yacimientos saud\u00edes permanecieran bajo control estadounidense. Y para ello, necesitaba forjar una alianza con el rey.<\/p>\n\n\n\n Los dos hombres llegaron a un acuerdo. Estados Unidos tendr\u00eda su petr\u00f3leo. Arabia Saud\u00ed tendr\u00eda la riqueza y la protecci\u00f3n estadounidense. Un acuerdo sencillo, casi elegante, que se mantiene hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n Pero, como todos los acuerdos sencillos, ocultaba algo mucho m\u00e1s complicado.<\/p>\n\n\n\n\n\n El rey Abdelaziz ibn Saud sab\u00eda exactamente lo que hac\u00eda. Hab\u00eda visto lo que el mundo moderno hab\u00eda hecho a otros. Y puso una condici\u00f3n: \u00abAceptaremos su tecnolog\u00eda y su dinero, dijo, pero deben dejar nuestra fe en paz\u00bb. \u00bb<\/p>\n\n\n\n La fe saud\u00ed se llamaba wahabismo.<\/p>\n\n\n\n Era una forma de islam radical, violenta y de un puritanismo extremo, y sus seguidores entre las tribus beduinas odiaban el mundo moderno.<\/p>\n\n\n\n El wahabismo formaba parte de un movimiento m\u00e1s amplio dentro del islam, nacido como reacci\u00f3n a los imperios europeos, como el deobandismo en la India. Sus seguidores cre\u00edan que el imperialismo moderno corromp\u00eda la verdadera naturaleza de la religi\u00f3n. Quer\u00edan volver a un mundo basado en las ense\u00f1anzas originales de los textos cor\u00e1nicos. Volver a las fuentes. A la pureza original.<\/p>\n\n\n\n Esa fue la fuerza que Abdelaziz moviliz\u00f3 en la d\u00e9cada de 1920 para hacerse con el poder. Pero hab\u00eda desencadenado algo que ya no pod\u00eda controlar. Los wahab\u00edes quer\u00edan continuar. Crear un califato. Conquistar el mundo \u00e1rabe. Para detenerlos, en 1929, Abdelaziz orden\u00f3 arrestar a un gran n\u00famero de ellos para ejecutarlos con ametralladoras, matando sin piedad a los mismos guerreros que lo hab\u00edan llevado al poder.<\/p>\n\n\n\n Pero sus ideas sobrevivieron.<\/p>\n\n\n\n Esta versi\u00f3n violenta, intolerante y retr\u00f3grada del islam permaneci\u00f3 en el coraz\u00f3n de la sociedad saud\u00ed. Como una brasa que no se puede apagar.<\/p>\n\n\n\n Si el acuerdo alcanzado ese d\u00eda en el Gran Lago Amargo significaba que Estados Unidos obtendr\u00eda su petr\u00f3leo, tambi\u00e9n implicaba una cl\u00e1usula indirecta: proteger\u00edan el wahabismo. Una fuerza que ten\u00eda sus propias ambiciones, muy diferentes de las de Washington.<\/p>\n\n\n\n En Arabia Saud\u00ed, la familia real no se contenta con reinar, sino que ha dado nombre a todo el pa\u00eds. En 1964, uno de los hijos de Abdelaziz ibn Saoud subi\u00f3 al trono. Se llamaba Faisal. Quer\u00eda modernizar el pa\u00eds: instaurar burocracias al estilo occidental, un sistema de protecci\u00f3n social y, por primera vez, un sistema televisivo.<\/p>\n\n\n\n Faisal se enfrentaba a dos amenazas.<\/p>\n\n\n\n En el interior, los l\u00edderes religiosos wahab\u00edes \u2014los que hab\u00edan llevado a su familia al poder y legitimaban su reinado\u2014 desconfiaban de cualquier modernizaci\u00f3n. En el exterior, el comunismo se extend\u00eda por el mundo \u00e1rabe como una marea.<\/p>\n\n\n\n Su soluci\u00f3n era de una simplicidad formidable. Iba a utilizar a unos contra otros. Los l\u00edderes religiosos y sus creencias conservadoras se convertir\u00edan en una fuerza contra el comunismo internacional. Y mientras tanto, su atenci\u00f3n se desviar\u00eda de su pol\u00edtica interior.<\/p>\n\n\n\n Fay\u00e7al utiliz\u00f3 los crecientes ingresos del petr\u00f3leo para financiar cientos de escuelas e institutos en todo el mundo isl\u00e1mico, hasta Pakist\u00e1n. Su misi\u00f3n era difundir las ideas wahab\u00edes y transformar el islam en una fuerza internacional unificada, lo suficientemente poderosa como para resistir al comunismo.<\/p>\n\n\n\n Fay\u00e7al tom\u00f3 el fanatismo peligroso e inestable del coraz\u00f3n de su propia sociedad y lo dirigi\u00f3 hacia el exterior. Era despiadado. Y funcionaba. Los estadounidenses lo ve\u00edan principalmente como un aliado m\u00e1s en la lucha contra el comunismo. No miraban m\u00e1s all\u00e1. Pero en 1966, Faisal dio a Estados Unidos una muestra de lo incontrolable que pod\u00eda ser un aliado saud\u00ed. Viaj\u00f3 a Nueva York y atac\u00f3 p\u00fablicamente el apoyo estadounidense a Israel, lo que provoc\u00f3 una gran pol\u00e9mica.<\/p>\n\n\n\n En octubre de 1973, Egipto atac\u00f3 a Israel. Estall\u00f3 una guerra en Oriente Medio. Israel podr\u00eda haber sido derrotado. Los estadounidenses organizaron un puente a\u00e9reo masivo de armamento. Los israel\u00edes contraatacaron. Los \u00e1rabes se enfrentaron al desastre.<\/p>\n\n\n\n Fue entonces cuando Arabia Saud\u00ed acudi\u00f3 al rescate.<\/p>\n\n\n\n El rey Faisal sab\u00eda que su pa\u00eds dispon\u00eda de un arma capaz de detener a Israel de la noche a la ma\u00f1ana. Multiplic\u00f3 por cinco el precio del petr\u00f3leo y amenaz\u00f3 con un embargo total si Estados Unidos no obligaba a Israel a retirarse. Funcion\u00f3. Se acord\u00f3 un alto el fuego. Y ese d\u00eda, todo el mundo comprendi\u00f3 que algo hab\u00eda cambiado.<\/p>\n\n\n\n Faisal hab\u00eda querido cambiar el equilibrio pol\u00edtico mundial. Lo hab\u00eda conseguido. Pero tambi\u00e9n hab\u00eda desencadenado otra cosa, algo que no hab\u00eda previsto.<\/p>\n\n\n\n Al aumentar el precio del petr\u00f3leo, miles de millones de d\u00f3lares empezaron a llegar a su pa\u00eds. Los saud\u00edes no sab\u00edan qu\u00e9 hacer con ellos. As\u00ed que se los dieron a los bancos occidentales. Y los bancos tomaron una decisi\u00f3n discreta, casi invisible: mantuvieron esos d\u00f3lares fuera del control de los gobiernos. Una inmensa reserva de riqueza, los petrod\u00f3lares, pod\u00eda ahora circular libremente por todo el mundo. Sin que nadie tuviera nada que decir al respecto.<\/p>\n\n\n\n Mientras los pol\u00edticos occidentales se debat\u00edan en el caos, sus banqueros en Estados Unidos y Gran Breta\u00f1a constru\u00edan tranquilamente un nuevo sistema financiero mundial.<\/p>\n\n\n\n\n\n A principios de la d\u00e9cada de 1980, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica se derrumbaba.<\/p>\n\n\n\n El intento de crear una sociedad socialista planificada hab\u00eda fracasado. Era un mundo estancado en el que las tiendas estaban medio vac\u00edas, las bandas criminales saqueaban las f\u00e1bricas y ya nadie cre\u00eda en el sistema.<\/p>\n\n\n\n Los viejos dirigentes sovi\u00e9ticos sab\u00edan que la sociedad se estaba desmoronando, pero no sab\u00edan qu\u00e9 hacer. Ante esta situaci\u00f3n, Afganist\u00e1n se convirti\u00f3 para ellos en el \u00faltimo intento desesperado de crear una versi\u00f3n modelo de su ideal comunista original.<\/p>\n\n\n\n Mientras la rebeli\u00f3n crec\u00eda en el campo, los rusos tomaron el control de Afganist\u00e1n e instalaron a otro estudiante revolucionario en la presidencia, Babrak Karmal. \u00c9l obedec\u00eda las \u00f3rdenes. Adem\u00e1s de los soldados rusos, llegaron miles de profesores y m\u00e9dicos para poner en marcha programas en los hospitales destinados a transformar la vida del pueblo afgano.<\/p>\n\n\n\n Fuera de las ciudades, los rebeldes muyahidines intensificaban sus ataques. Se volv\u00edan m\u00e1s seguros de s\u00ed mismos, m\u00e1s poderosos. Utilizaban las armas suministradas por los estadounidenses y los saud\u00edes para tender emboscadas a los convoyes rusos.<\/p>\n\n\n\n El trato que los muyahidines reservaban a sus prisioneros rusos era despiadado y cruel.<\/p>\n\n\n\n En represalia, los rusos lanzaron operaciones selectivas, incursiones. Bombardearon pueblos enteros, masacrando a cientos de civiles. La guerra se convirti\u00f3 en un conflicto sin cuartel, con los muyahidines recurriendo a t\u00e1cticas igualmente brutales.<\/p>\n\n\n\n Cualquier idea de transformar Afganist\u00e1n comenz\u00f3 a desvanecerse y los rusos se replegaron a las ciudades.<\/p>\n\n\n\n Los rebeldes penetraron en ellas y comenzaron a matar a civiles rusos. Escondieron bombas en objetos cotidianos que explotaban tan pronto como alguien los utilizaba.<\/p>\n\n\n\n Todo lo que rodeaba a los rusos comenzaba a ser aterrador y a estar fuera de control. Las fuerzas que hab\u00edan desatado los persegu\u00edan.<\/p>\n\n\n\n Al perseguirlos, comenzaron a carcomer los cimientos mismos del comunismo sovi\u00e9tico.<\/p>\n\n\n\n En Afganist\u00e1n, Artiom Borovik fue uno de los periodistas rusos m\u00e1s valientes y honestos. As\u00ed habla de aquella \u00e9poca: <\/p>\n\n\n\n \u00abPens\u00e1bamos que est\u00e1bamos civilizando un pa\u00eds atrasado al exponerlo a la televisi\u00f3n, a los bombarderos modernos, a las escuelas, a los \u00faltimos modelos de tanques, a los libros, a la artiller\u00eda de largo alcance, a los peri\u00f3dicos, a la ayuda econ\u00f3mica, a los AK-47. Pero rara vez pens\u00e1bamos en lo que Afganist\u00e1n nos har\u00eda a nosotros.<\/p>\n\n\n\n A pesar de los cientos de miles de soldados sovi\u00e9ticos, diplom\u00e1ticos, periodistas y asesores pol\u00edticos que lo atravesaron, se vieron sumergidos en un pa\u00eds donde la corrupci\u00f3n, el tr\u00e1fico y las drogas no eran menos habituales que las largas colas en las tiendas sovi\u00e9ticas.<\/p>\n\n\n\n Estas enfermedades pueden ser mucho m\u00e1s contagiosas y peligrosas que la hepatitis, sobre todo cuando alcanzan proporciones epid\u00e9micas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Borovik dec\u00eda que los rusos se parec\u00edan a los cosmonautas de la famosa pel\u00edcula de ciencia ficci\u00f3n Solaris<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Los cosmonautas descubren un planeta cubierto por un inmenso oc\u00e9ano aparentemente consciente.<\/p>\n\n\n\n Para intentar influir en este oc\u00e9ano, lo bombardean con rayos X. Hasta la obsesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Lo que no comprenden es que el oc\u00e9ano tambi\u00e9n los irradia: reproduce en sus mentes recuerdos del pasado, de forma tan v\u00edvida que empiezan a desconfiar de lo que piensan o creen.<\/p>\n\n\n\n Afganist\u00e1n, dec\u00eda Borovik, estaba irradiando a los rusos como el oc\u00e9ano a los cosmonautas de Solaris<\/em>. Les hab\u00eda llevado a cuestionar los fundamentos mismos de todo aquello en lo que cre\u00edan.<\/p>\n\n\n\n Y los rusos se llevaban esa duda con ellos \u2014al coraz\u00f3n de Rusia\u2014.<\/p>\n\n\n\n\n La subida masiva del precio del petr\u00f3leo impuesta por los saud\u00edes hab\u00eda provocado el caos econ\u00f3mico y social en Occidente. Los gobiernos hab\u00edan intentado hacerle frente, pero hab\u00edan fracasado.<\/p>\n\n\n\n En la d\u00e9cada de 1980, gobiernos de derecha llegaron al poder en Gran Breta\u00f1a y Estados Unidos. Para generar crecimiento econ\u00f3mico, recurrieron a m\u00e9todos radicales, nunca antes probados.<\/p>\n\n\n\n Al principio, las nuevas pol\u00edticas parecieron funcionar. Se control\u00f3 la inflaci\u00f3n y las econom\u00edas comenzaron a estabilizarse.<\/p>\n\n\n\n Pero surgieron consecuencias imprevistas. Los tipos de inter\u00e9s se dispararon, diezmando la industria manufacturera tanto en Gran Breta\u00f1a como en Estados Unidos. Las f\u00e1bricas cerraron una tras otra. Los empleos bien remunerados y cualificados fueron sustituidos por empleos mal remunerados en el sector servicios, y el nivel de vida comenz\u00f3 a descender.<\/p>\n\n\n\n Los pol\u00edticos encontraron entonces una soluci\u00f3n: como ya no se pod\u00edan aumentar los salarios, se har\u00eda que la gente pidiera pr\u00e9stamos a los bancos. A mediados de la d\u00e9cada de 1980, los gobiernos eliminaron las restricciones a los pr\u00e9stamos bancarios y, tanto en Gran Breta\u00f1a como en Estados Unidos, cada vez m\u00e1s hogares se endeudaron.<\/p>\n\n\n\n Aunque sus salarios se estancaron, la gente se sent\u00eda m\u00e1s rica. Ten\u00edan dinero para consumir y hacer girar la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n El poder de gestionar la sociedad se desplaz\u00f3 cada vez m\u00e1s de la pol\u00edtica a las finanzas.<\/p>\n\n\n\n En Gran Breta\u00f1a, la industria armament\u00edstica hab\u00eda sobrevivido a la crisis. Incluso estaba en pleno crecimiento gracias a un importante comercio con Arabia Saud\u00ed.<\/p>\n\n\n\n En lugar de reforzar el poder de los pol\u00edticos, los corrompi\u00f3 cada vez m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n En la d\u00e9cada de 1970, las empresas armament\u00edsticas brit\u00e1nicas firmaron cada vez m\u00e1s contratos con los saud\u00edes. Se convirtieron en una pieza central de una nueva industria gestionada desde el coraz\u00f3n mismo del Gobierno brit\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n En 1985, Margaret Thatcher anunci\u00f3 lo que ser\u00eda el mayor contrato de armamento de la historia: el acuerdo Al-Yamamah.<\/p>\n\n\n\n Thatcher lo present\u00f3 como un triunfo del saber hacer brit\u00e1nico. Desde entonces, se ha dicho a menudo que los enormes sobornos pagados a miembros clave del establishment saud\u00ed fueron la \u00fanica causa del acuerdo.<\/p>\n\n\n\n En 1990, se hizo evidente que este comercio de armas con Arabia Saud\u00ed hab\u00eda sido un completo enga\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n Cuando Sadam Husein invadi\u00f3 Kuwait, los dirigentes saud\u00edes se dieron cuenta de que, a pesar de todo su armamento (aviones, misiles, bombas y sistemas de radar), su pa\u00eds era incapaz de defenderse adecuadamente. Era necesario recurrir al poder\u00edo militar estadounidense.<\/p>\n\n\n\n Un tal Osama Bin Laden suplic\u00f3 entonces al ministro de Defensa saud\u00ed que no dejara entrar a Estados Unidos y propuso, en su lugar, crear una fuerza de muyahidines en Afganist\u00e1n para defender Arabia Saud\u00ed. Bin Laden habr\u00eda dirigido esa fuerza.<\/p>\n\n\n\n El ministro de Defensa se neg\u00f3.<\/p>\n\n\n\n Unas semanas m\u00e1s tarde, m\u00e1s de medio mill\u00f3n de soldados estadounidenses se encontraban en Arabia Saud\u00ed.<\/p>\n\n\n\n Para Bin Laden, el corrupto Occidente estaba tomando el control del coraz\u00f3n mismo del islam. Aunque hab\u00eda sido su aliado en Afganist\u00e1n, decidi\u00f3 que Estados Unidos era el verdadero enemigo.<\/p>\n\n\n\n\n\n Cuando los rusos abandonaron Afganist\u00e1n, los diferentes grupos muyahidines se enfrentaron entre s\u00ed. Cada uno se lanz\u00f3 a una lucha por el poder.<\/p>\n\n\n\n Kabul qued\u00f3 completamente destruida. Se convirti\u00f3 en un infierno. Los diferentes grupos lanzaban miles de cohetes al coraz\u00f3n de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n Los l\u00edderes muyahidines se hab\u00edan convertido en brutales se\u00f1ores de la guerra que destrozaban el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n Los estadounidenses hab\u00edan dejado de enviar dinero y armas. Para financiarse, los se\u00f1ores de la guerra recurrieron al tr\u00e1fico de hero\u00edna. Cada a\u00f1o, m\u00e1s opio part\u00eda hacia Occidente.<\/p>\n\n\n\n Los campos de amapola de Helmand se convirtieron en el epicentro de una actividad que mov\u00eda millones de d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n Estas vastas plantaciones eran regadas por presas y canales construidos cuarenta a\u00f1os antes por el Gobierno estadounidense.<\/p>\n\n\n\n De este caos surgieron dos reacciones extremas y violentas. Ambas simplificaban el mundo de forma radical. No se pod\u00edan imaginar dos visiones del mundo m\u00e1s opuestas. Sin embargo, ambas ten\u00edan sus ra\u00edces en el wahabismo.<\/p>\n\n\n\n La primera de estas reacciones fue la de los talibanes. Al principio no eran m\u00e1s que un grupo de \u00abestudiantes\u00bb que, como muchos ni\u00f1os afganos, hab\u00edan sido enviados a escuelas religiosas en Pakist\u00e1n, las madrasas. Pronto se convirtieron en el n\u00facleo de una revoluci\u00f3n afgana.<\/p>\n\n\n\n La mayor\u00eda de las madrasas se hab\u00edan creado en los veinte a\u00f1os anteriores gracias a Arabia Saud\u00ed. Faisal esperaba difundir con ellas el fundamentalismo por todo el mundo isl\u00e1mico: las ideas que ense\u00f1aban eran muy similares al wahabismo saud\u00ed.<\/p>\n\n\n\n Cuando los talibanes tomaron Kabul, se dirigieron al palacio presidencial y arrancaron todas las representaciones pintadas de seres vivos. Incluso destruyeron las cabezas de los leones de piedra.<\/p>\n\n\n\n La sociedad que construyeron los talibanes se basaba en una idea fantasiosa del pasado.<\/p>\n\n\n\n Creyendo recrear la sociedad isl\u00e1mica del siglo VII, elaboraron una oscura ficci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n\n\n Todo lo que pudiera ser moderno fue barrido. <\/p>\n\n\n\n Las mujeres no deb\u00edan recibir educaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n No se volvi\u00f3 a escuchar m\u00fasica. No se volvi\u00f3 a proyectar ninguna pel\u00edcula.<\/p>\n\n\n\n La otra reacci\u00f3n vino de Osama Bin Laden.<\/p>\n\n\n\n Desde Afganist\u00e1n, donde se hab\u00eda iniciado en la lucha contra la URSS, Bin Laden pretend\u00eda liderar una revoluci\u00f3n islamista muy diferente a la de los talibanes.<\/p>\n\n\n\n Para \u00e9l, los principios isl\u00e1micos deb\u00edan ser una fuerza revolucionaria en el mundo moderno: deb\u00edan servir para avanzar, no para retroceder.<\/p>\n\n\n\n El problema es que las ideas de Bin Laden no encend\u00edan la imaginaci\u00f3n del pueblo afgano, y tampoco interesaban mucho en la mayor parte del mundo isl\u00e1mico.<\/p>\n\n\n\n Lo que obstaculizaba esta revoluci\u00f3n, en su opini\u00f3n, era Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n Hab\u00eda visto c\u00f3mo el dinero de Estados Unidos hab\u00eda corrompido a Arabia Saud\u00ed. Ahora corromp\u00eda las mentes de los pueblos musulmanes de todo el mundo. El dinero estadounidense era lo que les imped\u00eda levantarse y liberarse.<\/p>\n\n\n\n Las ideas islamistas de Bin Laden comenzaron a cambiar.<\/p>\n\n\n\n Transform\u00f3 la ira intolerante y antimoderna del wahabismo en un yihadismo sombr\u00edo y apocal\u00edptico.<\/p>\n\n\n\n Afirmaba que la \u00fanica forma de desencadenar una revoluci\u00f3n ser\u00eda atacar directamente al \u00abenemigo lejano\u00bb. El choque liberar\u00eda a las masas, sin que se supiera muy bien c\u00f3mo.<\/p>\n\n\n\n Bin Laden ya no pensaba ni por un segundo en la sociedad que resultar\u00eda de ese choque.<\/p>\n\n\n\n Solo meditaba sobre la batalla que se avecinaba. La batalla entre el bien y el mal.<\/p>\n\n\n\n\n\n Por desgracia, ya sabemos c\u00f3mo contin\u00faa la historia.<\/p>\n\n\n\n Las fuerzas de la coalici\u00f3n liderada por Estados Unidos invadieron Afganist\u00e1n para encontrar a los responsables de los atentados del 11 de septiembre de 2001, pero tambi\u00e9n para transformar Afganist\u00e1n en una democracia moderna.<\/p>\n\n\n\n Era un gran proyecto, pero su l\u00f3gica era demasiado simple. Los afganos inocentes, liberados de las fuerzas malignas que los aterrorizaban, se convertir\u00edan en individuos libres. Fundar\u00edan una democracia como las occidentales.<\/p>\n\n\n\n Durante los diez a\u00f1os siguientes, decenas de miles de estadounidenses y europeos atravesaron el pa\u00eds. Soldados, diplom\u00e1ticos, expertos, asesores pol\u00edticos y periodistas: todos intentaron construir esa nueva sociedad.<\/p>\n\n\n\n Pocos se detuvieron a pensar en los rusos que los precedieron.<\/p>\n\n\n\n Pocos se preguntaron si correr\u00edan la misma suerte.<\/p>\n\n\n\n Y a\u00fan menos comprendieron que Afganist\u00e1n hab\u00eda revelado a los rusos el vac\u00edo y la hipocres\u00eda de muchas de sus convicciones.<\/p>\n\n\n\n Si lo hubieran comprendido, habr\u00edan sabido que ellos tambi\u00e9n podr\u00edan regresar atormentados por fantasmas, habiendo aprendido que no cre\u00edan en nada.<\/p>\n\n\n\n Tras el impacto de los atentados terroristas de 2001, todo el mundo tem\u00eda, sobre todo, que la econom\u00eda estadounidense se derrumbara como se hab\u00edan derrumbado las torres. Los pol\u00edticos, asesorados por sus expertos econ\u00f3micos, redujeron los tipos de inter\u00e9s casi a cero. Recurrieron al sistema financiero para estabilizar el pa\u00eds. El dinero barato inund\u00f3 el sistema. Los bancos concedieron pr\u00e9stamos a todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n Se evit\u00f3 el desastre.<\/p>\n\n\n\n Al mismo tiempo, miles de expertos y asesores llegaban a Afganist\u00e1n. Su objetivo era transformar el pa\u00eds en una democracia. En el estadio de Kabul se celebr\u00f3 este optimista proyecto para el futuro de Afganist\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n En ese mismo estadio, 20 a\u00f1os antes, los rusos hab\u00edan celebrado su propio modelo para el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n Varios grupos acudieron a Kabul para contribuir al proyecto. Constitu\u00edan una fotograf\u00eda instant\u00e1nea de lo que los dirigentes estadounidenses y brit\u00e1nicos cre\u00edan que eran las condiciones de la democracia.<\/p>\n\n\n\n Se hicieron cursos sobre la organizaci\u00f3n de elecciones y conferencias sobre la lucha contra el tr\u00e1fico de drogas.<\/p>\n\n\n\n J\u00f3venes estudiantes afganas asistieron a talleres sobre arte conceptual y Marcel Duchamp.<\/p>\n\n\n\n Los estadounidenses descubrieron que era muy dif\u00edcil saber exactamente qui\u00e9n era bueno y qui\u00e9n era malo.<\/p>\n\n\n\n Durante la invasi\u00f3n, recibieron la ayuda de afganos que ya luchaban contra los talibanes.<\/p>\n\n\n\n Pensando que ayudar\u00edan a construir la nueva democracia, les dieron responsabilidades en el nuevo r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n M\u00e1s tarde comprendieron lo que hab\u00edan hecho: muchos de ellos eran en realidad los mismos se\u00f1ores de la guerra corruptos y violentos que los talibanes hab\u00edan derrocado. Estos se\u00f1ores utilizaban su nuevo poder para aterrorizar al pa\u00eds, una vez m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n El dinero no solo corromp\u00eda a las personas, sino que socavaba toda la estructura de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n La polic\u00eda fue la primera afectada. En lugar de hacer cumplir la ley, se dividi\u00f3 en milicias violentas que trabajaban para los se\u00f1ores de la guerra.<\/p>\n\n\n\n Estas milicias organizaron una expansi\u00f3n masiva del tr\u00e1fico de drogas. Tambi\u00e9n aterrorizaron a las poblaciones locales. Los afganos de a pie llegaron a odiar a esta polic\u00eda, que se convirti\u00f3 en su principal enemigo.<\/p>\n\n\n\n\n\n En 2006, los brit\u00e1nicos y los estadounidenses comprendieron que su proyecto de exportar la democracia a Afganist\u00e1n estaba fracasando. Gran parte del pa\u00eds se hund\u00eda en la anarqu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n En Helmand, en la regi\u00f3n de la amapola, se hab\u00edan levantado grupos armados. Los combates eran incesantes. La coalici\u00f3n estaba convencida de que los talibanes hab\u00edan vuelto. Envi\u00f3 tropas brit\u00e1nicas para restablecer el orden y proteger al gobierno regional.<\/p>\n\n\n\n Cuando los comandantes brit\u00e1nicos pidieron al Ministerio de Defensa informaci\u00f3n sobre la situaci\u00f3n en Helmand, no obtuvieron respuesta. No hab\u00eda nada. No hab\u00eda im\u00e1genes por sat\u00e9lite: todos los ojos del cielo estaban puestos en Irak.<\/p>\n\n\n\n En la misma ciudad que los ingenieros estadounidenses hab\u00edan construido 50 a\u00f1os antes, al mismo tiempo que la presa sobre el r\u00edo Helmand, el comandante brit\u00e1nico convoc\u00f3 una reuni\u00f3n con los l\u00edderes locales m\u00e1s veteranos. Quer\u00eda tranquilizarlos: los brit\u00e1nicos estaban all\u00ed para derrotar a los talibanes y apoyar al gobierno regional. Sus oficiales prepararon para los ancianos una proyecci\u00f3n de la serie de David Attenborough: El mundo azul<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Los ancianos pensaban que los brit\u00e1nicos no hab\u00edan entendido nada del problema.<\/p>\n\n\n\n El verdadero enemigo no eran los talibanes, sino el gobierno corrupto y brutal que el presidente Karzai hab\u00eda instalado en Helmand. El mensaje que transmitieron a los brit\u00e1nicos fue severo: aunque se quedaran cien a\u00f1os o un d\u00eda, la situaci\u00f3n no cambiar\u00eda sin que Karzai sustituyera al Gobierno por uno mejor.<\/p>\n\n\n\n Se marcharon sin ver El mundo azul<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, antes de su llegada a Helmand, los brit\u00e1nicos hab\u00edan obligado al presidente Karzai a destituir a su gobernador. No comprendieron que hab\u00eda dejado tras de s\u00ed una sociedad totalmente corrupta.<\/p>\n\n\n\n Los brit\u00e1nicos intentaron apoyar a la polic\u00eda, pero esta se hab\u00eda convertido en la milicia armada del gobernador destituido.<\/p>\n\n\n\n Los habitantes comenzaron a atacar a los brit\u00e1nicos, que apoyaban a su opresor.<\/p>\n\n\n\n El malentendido creci\u00f3. Los brit\u00e1nicos pensaron que se enfrentaban a los talibanes. En respuesta, lanzaron bombas devastadoras sobre los centros urbanos.<\/p>\n\n\n\n El caos empuj\u00f3 a nuevos civiles a unirse a los ataques.<\/p>\n\n\n\n Al ver una oportunidad, los verdaderos talibanes, entonces con base en Pakist\u00e1n, regresaron y comenzaron a atacar a los brit\u00e1nicos. Al mismo tiempo, las milicias corruptas que trabajaban para el gobierno local tambi\u00e9n se volvieron contra ellos.<\/p>\n\n\n\n Ante el caos, los brit\u00e1nicos segu\u00edan aferr\u00e1ndose a una narrativa maniquea del bien y el mal. Ellos, las fuerzas occidentales, estaban del lado del bien. Todos los diferentes grupos que los atacaban eran talibanes. Todos estaban del lado del mal.<\/p>\n\n\n\n Esta extraordinaria simplificaci\u00f3n tuvo consecuencias terribles.<\/p>\n\n\n\n Para un afgano que quisiera eliminar a un rival, bastaba con acudir a los brit\u00e1nicos y decirles que ese hombre era talib\u00e1n. La verdad era atroz: la presencia brit\u00e1nica no conten\u00eda la guerra, la exacerbaba hasta tal punto que se escapaba a todo control. Tanto del lado afgano como del brit\u00e1nico, los cad\u00e1veres se acumulaban.<\/p>\n\n\n\n Un oficial lo expres\u00f3 con estas palabras: \u00abHab\u00eda una manipulaci\u00f3n generalizada. Los afganos entend\u00edan c\u00f3mo percib\u00edamos la guerra. Sab\u00edan c\u00f3mo situar en esa perspectiva sus conflictos locales, la guerra civil que llevaban sufriendo desde hac\u00eda 35 a\u00f1os. Ven\u00edan a vernos y nos dec\u00edan: \u00abEsos de all\u00ed son talibanes\u00bb. Nosotros obedec\u00edamos. En realidad, nos ocup\u00e1bamos de sus viejos enemigos. No hac\u00edamos m\u00e1s que crear m\u00e1s. En un c\u00edrculo vicioso, manipulados por todos, acabamos librando la guerra contra todos. Y cualquiera que luchara contra nosotros se convert\u00eda inmediatamente en talib\u00e1n\u00bb.<\/p>\n\n\n\n\n\n Desde 2001, hemos entendido la guerra de Afganist\u00e1n en t\u00e9rminos de bien y mal. Enfrentaba al blanco y al negro, al Gobierno y a los talibanes.<\/p>\n\n\n\n Ellos la entend\u00edan como un mosaico de grupos y l\u00edderes en constante recomposici\u00f3n. Todos luchaban entre s\u00ed, sobre todo por el poder.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, en Helmand, la moneda del poder es el opio.<\/p>\n\n\n\n En 2009 se celebraron elecciones presidenciales en Afganist\u00e1n. Hamid Karzai se present\u00f3 y se ali\u00f3 con algunos de los se\u00f1ores de la guerra m\u00e1s poderosos. Pronto surgieron acusaciones de fraude masivo. Algunos videos parec\u00edan mostrar a los partidarios de los se\u00f1ores de la guerra rellenando las urnas con cientos de votos falsos.<\/p>\n\n\n\n La coalici\u00f3n intent\u00f3 organizar nuevas elecciones. El principal adversario de Karzai se neg\u00f3: habr\u00edan sido a\u00fan m\u00e1s ama\u00f1adas que las anteriores.<\/p>\n\n\n\n Los brit\u00e1nicos y los estadounidenses no tuvieron m\u00e1s remedio que abandonar su gran sue\u00f1o de una verdadera democracia en Afganist\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n Cedieron, y Karzai volvi\u00f3 a ser presidente.<\/p>\n\n\n\n Y justo cuando su plan se desmoronaba en Afganist\u00e1n, una crisis azotaba su pa\u00eds. Los banqueros y los tecn\u00f3cratas financieros hab\u00edan prometido que podr\u00edan mantener a flote la econom\u00eda: les hab\u00edan confiado el poder.<\/p>\n\n\n\n En 2008, todo el entramado de cr\u00e9ditos y pr\u00e9stamos que los bancos hab\u00edan construido se derrumb\u00f3.<\/p>\n\n\n\n El p\u00e1nico se apoder\u00f3 de los mercados. Gigantescas instituciones financieras se encontraron al borde de la quiebra.<\/p>\n\n\n\n En Estados Unidos y Gran Breta\u00f1a, los pol\u00edticos intervinieron y los bancos fueron rescatados. Descubrieron que la mayor\u00eda de las entidades financieras tambi\u00e9n estaban corrompidas.<\/p>\n\n\n\n A diferencia del presidente Roosevelt en la d\u00e9cada de 1930, no intentaron reformar el sistema. Se limitaron a mantenerlo con vida inyect\u00e1ndole miles de millones de libras y d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n Su esperanza era simple: de una forma u otra, ese dinero se difundir\u00eda por todas las econom\u00edas.<\/p>\n\n\n\n En realidad, no sab\u00edan qu\u00e9 m\u00e1s hacer.<\/p>\n\n\n\n Tras el desastre, Afganist\u00e1n corri\u00f3 la misma suerte.<\/p>\n\n\n\n Los estadounidenses sab\u00edan que la idea de la democracia estaba fracasando. Desesperados, inyectaron a\u00fan m\u00e1s dinero en la econom\u00eda afgana. De una forma u otra, surgir\u00eda una democracia m\u00e1s simple: una democracia econ\u00f3mica. El libre mercado emancipar\u00eda a los afganos. Siguiendo cada uno su inter\u00e9s racional, todos se convertir\u00edan en consumidores modelo, como en las econom\u00edas occidentales.<\/p>\n\n\n\n En cierto modo, el plan funcion\u00f3. Muchos de los que controlaban los flujos de dinero actuaron efectivamente seg\u00fan su propio inter\u00e9s racional: robaron el dinero, lo sacaron de contrabando por el aeropuerto de Kabul y lo utilizaron para comprar propiedades de lujo en Dub\u00e1i. Se calcula que, durante ese periodo, cada d\u00eda se sacaban de Afganist\u00e1n diez millones de d\u00f3lares de esta manera.<\/p>\n\n\n\n El esc\u00e1ndalo pareci\u00f3 confirmar a muchos afganos que Estados Unidos no hab\u00eda llevado la democracia ni el libre mercado a su pa\u00eds, sino m\u00e1s bien un capitalismo de connivencia corrupto. A los ojos de estos afganos, se hab\u00eda apoderado de Afganist\u00e1n y de su Gobierno.<\/p>\n\n\n\n En Estados Unidos y Gran Breta\u00f1a, la poblaci\u00f3n lanzaba las mismas acusaciones contra sus dirigentes.<\/p>\n\n\n\n A finales de 2014, los soldados brit\u00e1nicos abandonaron Afganist\u00e1n. Todas las bases fueron arrasadas como si nunca hubieran existido. Incluso los monumentos a los ca\u00eddos fueron embalados y repatriados a Staffordshire.<\/p>\n\n\n\n No fueron los \u00fanicos combatientes que abandonaron Afganist\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n Abu Musab al-Zarqawi hab\u00eda ido a ese pa\u00eds a combatir a los sovi\u00e9ticos en la d\u00e9cada de 1980. M\u00e1s tarde, trabaj\u00f3 all\u00ed con Bin Laden. En 2003, se traslad\u00f3 a Irak y cre\u00f3 un grupo yihadista para combatir la invasi\u00f3n estadounidense: Al Qaeda en Irak.<\/p>\n\n\n\n Las ideas de Bin Laden influyeron mucho en Al Zarqawi. Las radicaliz\u00f3. \u00c9l y su grupo mataban a cualquiera que consideraran que no cre\u00eda en sus ideas fundamentalistas y que merec\u00eda morir, incluidos civiles.<\/p>\n\n\n\n Los fundadores originales de Al Qaeda quedaron impactados. Le enviaron una carta pidi\u00e9ndole que detuviera la matanza. Al-Zarqawi los ignor\u00f3. Estaba convencido de que la insurrecci\u00f3n en Irak pod\u00eda servir para provocar una revoluci\u00f3n islamista en todo el mundo \u00e1rabe.<\/p>\n\n\n\n Antes de que pudiera desencadenar esa revoluci\u00f3n, Estados Unidos lo localiz\u00f3 y lo mat\u00f3.<\/p>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Un Gran Lago Amargo<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n El problema del rey Faisal<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Un colapso<\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n Los bancos siempre ganan<\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n Bin Laden y los talibanes: antimodernos en Kabul<\/h2>\n\n\n\n
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\r\n <\/picture>\r\n \n Exportar la democracia<\/h2>\n\n\n\n
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\r\n <\/picture>\r\n \n El fin de la historia<\/h2>\n\n\n\n