{"id":91439,"date":"2026-02-24T23:25:32","date_gmt":"2026-02-24T22:25:32","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=91439"},"modified":"2026-02-24T23:25:36","modified_gmt":"2026-02-24T22:25:36","slug":"vivir-y-sobrevivir-en-la-ucrania-ocupada-la-pesadilla-del-mundo-ruso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/02\/24\/vivir-y-sobrevivir-en-la-ucrania-ocupada-la-pesadilla-del-mundo-ruso\/","title":{"rendered":"Vivir y sobrevivir en la Ucrania ocupada: la pesadilla del \u00abmundo ruso\u00bb"},"content":{"rendered":"\n
Tanto si nos lee habitualmente como si es la primera vez, descubra nuestras ofertas para profundizar y <\/em>apoyar al Grand Continent suscribi\u00e9ndose a la revista<\/em><\/a><\/p>\n\n\n\n Tras cuatro a\u00f1os de encarnizados combates, la guerra en Ucrania sigue siendo percibida en Europa occidental a trav\u00e9s de tres prismas que limitan la capacidad de an\u00e1lisis y de acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n En primer lugar, no escapa al r\u00e9gimen medi\u00e1tico general, cuya avalancha transforma cada \u00abhecho de actualidad\u00bb en un caso aislado sin precedentes. Las acaloradas discusiones que surgen con cada pseudonegociaci\u00f3n ruso-estadounidense<\/a> bastan para demostrar que este espacio medi\u00e1tico no conserva ning\u00fan recuerdo de los golpes anteriores. Sus condiciones de funcionamiento crean as\u00ed una ilusi\u00f3n de continuidad, incluso de repetici\u00f3n eterna de lo mismo, como si vivi\u00e9ramos todav\u00eda en el mundo de la ofensiva de Kiev de marzo de 2022, de la de Kursk en el verano de 2024 o de la rebeli\u00f3n de Prigozhin<\/a> en 2023. En resumen, como si se hubiera desencadenado ayer.<\/p>\n\n\n\n Una dificultad sim\u00e9trica surge cuando no se encuentra otra manera de asignar profundidad al conflicto que sumergirse en el pasado lejano, explicando as\u00ed los acontecimientos del siglo XXI por los de Galicia en los a\u00f1os cuarenta o la pol\u00edtica ling\u00fc\u00edstica de Alejandro II. Desde este punto de vista, los ucranianos de hoy son seres humanos de ning\u00fan tiempo, seres que flotan en una actualidad sin otro pasado que el inmemorial.<\/p>\n\n\n\n Por \u00faltimo, la percepci\u00f3n abstracta de la guerra alcanza su punto \u00e1lgido cuando se insiste en observarla en un mapa militar, superponiendo divisiones ling\u00fc\u00edsticas y fronteras administrativas a las l\u00edneas de un frente en movimiento<\/a>. Es cierto que el discurso sobre una guerra que uno no ha vivido siempre tiene algo de abstracto. \u00ab450.000 muertos\u00bb no significa nada en s\u00ed mismo. \u00abEs casi el equivalente a todos los habitantes de la ciudad de Toulouse\u00bb tampoco ayuda a comprenderlo mejor.<\/p>\n\n\n\n Por eso es tan \u00fatil renunciar a analizar la guerra a trav\u00e9s de cifras y manchas de color en un mapa. Este esfuerzo es un requisito previo para cualquier reflexi\u00f3n sobre el fin de la guerra.<\/p>\n\n\n\n Es comprensible el deseo de trazar lo antes posible una frontera para poner fin a este conflicto sangriento.<\/p>\n\n\n\n Simplemente se olvida \u2014o se finge olvidar\u2014 que cada metro cuadrado de terreno conquistado por Rusia representa a personas de carne y hueso, abandonadas a una dictadura sangrienta.<\/p>\n\n\n\n Por ello, cualquier debate pol\u00edtico o diplom\u00e1tico que aborde la guerra en Ucrania sin pronunciar las palabras \u00abtortura\u00bb, \u00abmasacres\u00bb, \u00aboligarqu\u00eda\u00bb y \u00abrepresi\u00f3n\u00bb es fundamentalmente incompleto.<\/p>\n\n\n\n