{"id":91400,"date":"2026-02-24T11:11:55","date_gmt":"2026-02-24T10:11:55","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=91400"},"modified":"2026-02-24T11:11:58","modified_gmt":"2026-02-24T10:11:58","slug":"la-guerra-industrial-de-vladimir-putin-en-ucrania-la-sociedad-se-ha-convertido-en-un-frente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/02\/24\/la-guerra-industrial-de-vladimir-putin-en-ucrania-la-sociedad-se-ha-convertido-en-un-frente\/","title":{"rendered":"La guerra industrial de Vladimir Putin: en Ucrania, la sociedad se ha convertido en un frente"},"content":{"rendered":"\n
Si nos lee, considera que nuestro trabajo es \u00fatil para seguir los cambios que se producen en el mundo y desea apoyar a una revista joven e independiente, descubra nuestras ofertas para <\/em>suscribirse al Grand Continent<\/em><\/a><\/p>\n\n\n\n Como todos los habitantes de Kramatorsk, ciudad del este de Ucrania situada a 18 kil\u00f3metros de las primeras posiciones rusas, el pastor Evgueni Pavenko no ha tenido m\u00e1s remedio que acostumbrarse a la sucesi\u00f3n de miedos y detonaciones que trae consigo la guerra.<\/p>\n\n\n\n Hab\u00eda vivido sus inicios, cuando grupos separatistas bajo la tutela de Mosc\u00fa intentaron tomar la ciudad vecina de Sloviansk en 2014. El 8 de abril de 2022, se encontraba a poca distancia de la estaci\u00f3n de Kramatorsk cuando un misil ruso cargado con bombas de racimo explot\u00f3 all\u00ed, en medio de cientos de personas que esperaban poder huir del avance ruso. El ataque caus\u00f3 m\u00e1s de 60 muertos.<\/p>\n\n\n\n M\u00e1s tarde se convirti\u00f3 en una rutina angustiosa de estruendos de artiller\u00eda, bombas planeadoras y, pronto, drones.<\/p>\n\n\n\n En noviembre, tuvo que lidiar con el cierre de la estaci\u00f3n de Kramatorsk, el \u00faltimo enlace ferroviario entre el Donb\u00e1s, a\u00fan bajo control ucraniano, y el resto del pa\u00eds. Ir a Kramatorsk significaba ahora parar en la estaci\u00f3n de Barvinkove, 40 kil\u00f3metros al oeste, antes de subir a un coche o un autob\u00fas. La aproximaci\u00f3n a Kramatorsk se realiza ahora por carreteras protegidas por una cubierta de redes dise\u00f1adas para detener los drones kamikazes.<\/p>\n\n\n\n Evgueni Pavenko se dirig\u00eda a Kramatorsk el 27 de enero cuando su tren con destino a Barvinkove se detuvo en medio del campo, en un bosque nevado. Los pasajeros ya hab\u00edan sido advertidos de que el tren terminar\u00eda su recorrido dos estaciones antes de Barvinkove debido al riesgo de ataque.<\/p>\n\n\n\n Tras menos de un minuto de silencio, Evgueni Pavenko y el resto de los pasajeros distinguieron \u00abel ruido familiar de una motocicleta\u00bb, apodo que se le da a los drones Shahed rusos en referencia a su zumbido similar al de una cortadora de c\u00e9sped.<\/p>\n\n\n\n \u00c9l nos lo cuenta.<\/p>\n\n\n\n Tuvimos unos seis segundos para reaccionar.<\/em><\/p>\n\n\n\n Me inclin\u00e9 y me cubr\u00ed la cabeza con las manos.<\/em><\/p>\n\n\n\n La explosi\u00f3n no fue muy fuerte desde nuestro vag\u00f3n, est\u00e1bamos sentados y no sab\u00edamos qu\u00e9 hacer.<\/em><\/p>\n\n\n\n La jefa de vag\u00f3n lloraba, pero daba instrucciones adecuadas: nos hizo salir a todos y nos gritaba que ayud\u00e1ramos a los heridos.<\/em><\/p>\n\n\n\n En el otro vag\u00f3n ocurri\u00f3 lo contrario, donde el jefe de vag\u00f3n dijo a la gente que se encerrara en sus compartimentos.<\/em><\/p>\n\n\n\n Saltamos al terrapl\u00e9n con nuestras maletas.<\/em><\/p>\n\n\n\n El primer vag\u00f3n estaba en llamas, a unos 80 metros de m\u00ed. Fue especialmente aterrador cuando o\u00edmos el segundo dron, que hab\u00eda venido a terminar el trabajo.<\/em><\/p>\n\n\n\n Corrimos y nos dispersamos.<\/em><\/p>\n\n\n\n El segundo dron vol\u00f3 a 100 metros del tren y explot\u00f3 justo delante.<\/em><\/p>\n\n\n\n Vi a un joven romper la ventana con el codo y saltar del vag\u00f3n en llamas, sin ropa ni pertenencias.<\/em><\/p>\n\n\n\n Afortunadamente, la carretera estaba a solo unos cien metros.<\/em><\/p>\n\n\n\n Varios coches se detuvieron inmediatamente y la ambulancia lleg\u00f3 cinco minutos despu\u00e9s.<\/em><\/p>\n\n\n\n Con el miedo, ni siquiera sent\u00eda que hiciera tanto fr\u00edo fuera\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n Seis personas murieron en el ataque del 27 de enero.<\/p>\n\n\n\n Troieshchyna sufre. Como en tantos otros lugares de la capital, sus habitantes llevan semanas soportando cortes de electricidad tan prolongados como habituales. Pero desde principios de a\u00f1o tampoco hay calefacci\u00f3n en los cientos de bloques de edificios grises que componen el sombr\u00edo paisaje de este barrio dormitorio de la orilla izquierda. Frente a una tienda de campa\u00f1a instalada por el servicio ucraniano de protecci\u00f3n civil, Serhiy se divierte con una pregunta un poco vac\u00eda: \u00bfla situaci\u00f3n? La situaci\u00f3n no es buena, evidentemente. Su hija garabatea dentro de la tienda de campa\u00f1a. La familia lleva casi un mes sin calefacci\u00f3n en su apartamento, situado en la planta 25 de un edificio con vistas impresionantes a la central n\u00famero 4 de Kiev, reducida a escombros humeantes tras semanas de ataques rusos.<\/p>\n\n\n\n Otros, en Troieshchyna y en el resto de Kiev, sufren cortes de agua o interrupciones bruscas de la calefacci\u00f3n debido a la rotura de tuber\u00edas mal purgadas. Hay apartamentos a oscuras donde la temperatura ha bajado a 10 grados cent\u00edgrados, luego a 6, luego a 3… \u00abCada d\u00eda perdemos un grado\u00bb, confesaba una vecina del barrio a finales de enero. En el fr\u00edo y la oscuridad, en medio del cansancio, tras noches marcadas por las detonaciones de misiles y drones, las malas noticias golpean con m\u00e1s fuerza: una muerte en la familia, un hijo movilizado de repente, un padre en el frente del que no se tiene noticias.<\/p>\n\n\n\n En la tienda climatizada de Protecci\u00f3n Civil, la psic\u00f3loga Yulia Faleeva lo resume de forma sencilla: \u00abEs un poco como tener un resfriado\u00bb, explica tras admirar el dibujo de la hija de Serhiy, una ciudad en guerra en la que el objetivo es colorear evitando las zonas donde hay minas y bombas sin explotar. \u00abSi solo tienes un resfriado y est\u00e1s en casa, calentito con una buena taza de t\u00e9, se te pasar\u00e1 r\u00e1pido. Pero si tienes fr\u00edo, los pies mojados, duermes mal porque tienes que bajar por la noche al refugio antia\u00e9reo… solo va a empeorar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Hace demasiado tiempo que Ucrania no disfruta del calor y una buena taza de t\u00e9. Sus habitantes est\u00e1n viviendo el peor invierno desde el inicio de la invasi\u00f3n rusa, mientras que un fr\u00edo excepcional ha reforzado los esfuerzos del ej\u00e9rcito ruso, decidido a devastar la infraestructura energ\u00e9tica del pa\u00eds. Si el general Invierno ha entrado en guerra, hay otro oficial que hoy en d\u00eda le falta a Ucrania, se lamenta un comentarista ucraniano en las p\u00e1ginas del peri\u00f3dico Ukrainska Pravda<\/em>: el general Suerte, que hasta entonces hab\u00eda ofrecido tres inviernos clementes al pa\u00eds. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> Mientras las temperaturas superaban los -20 \u00b0C, las centrales t\u00e9rmicas de carb\u00f3n de la era sovi\u00e9tica, que produc\u00edan electricidad y calefacci\u00f3n para los aproximadamente 3,5 millones de habitantes de la capital, sucumb\u00edan bajo los ataques de misiles y drones rusos. Un ataque combinado contra las redes de transmisi\u00f3n en el oeste del pa\u00eds durante la noche del 6 al 7 de febrero agrav\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la situaci\u00f3n, obligando al operador ucraniano de la red el\u00e9ctrica a reducir a menos de dos horas al d\u00eda el suministro de electricidad a los hogares de la capital.<\/p>\n\n\n\n\n A pesar de ello, Ucrania aguanta. \u00abEl apocalipsis a\u00fan no ha llegado\u00bb, titulaba el 15 de enero el medio de comunicaci\u00f3n p\u00fablico Suspilne<\/em>. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> Un mes despu\u00e9s, la cita sigue siendo v\u00e1lida. Con cierta sorpresa, a\u00fan no se ha producido una cat\u00e1strofe humanitaria ni un \u00e9xodo masivo. Tampoco hay, seg\u00fan muestra una encuesta reciente, deseo de rendici\u00f3n, aunque la idea de un pacto territorial ya no sea considerada inaceptable por una parte importante de la poblaci\u00f3n. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Ucrania aguanta, Ucrania siempre ha aguantado, por lo que Ucrania seguir\u00e1 aguantando: la idea, nacida de una merecida admiraci\u00f3n por la fuerza mezclada con la inventiva de la sociedad ucraniana, se ha impuesto desde 2022 en la mente de tantos responsables pol\u00edticos y observadores. Una idea comprensible pero problem\u00e1tica, tanto por la representaci\u00f3n de la sociedad ucraniana que se deriva de ella como por la forma en que oculta la evoluci\u00f3n de la guerra desde 2022.<\/p>\n\n\n\n Ya lo contamos el verano pasado<\/a>: el compromiso de los ucranianos no suele estar \u00abimpulsado por el entusiasmo. La sociedad aguanta porque no tiene otra opci\u00f3n, porque no ve otra salida, salvo el exilio\u00bb. En estas condiciones, la palabra \u00abresiliencia\u00bb a veces molesta en Ucrania, cuando toma la forma de una celebraci\u00f3n que enmascara la realidad de una poblaci\u00f3n agotada, que aprieta los dientes en lugar de re\u00edrse de la adversidad, que espera el fin de la guerra sin poder vislumbrar su final. Cuando parece sustituir al apoyo material, se convierte en una confesi\u00f3n de impotencia.<\/p>\n\n\n\n Sin duda, al acercarse el invierno, no hab\u00eda ni un solo ucraniano que no se hubiera preparado de alguna manera para una nueva temporada de cortes de electricidad. Hab\u00edan pasado tres a\u00f1os de guerra, tres a\u00f1os y tres inviernos durante los cuales cada uno hab\u00eda podido acumular en su casa bater\u00edas externas para recargar tel\u00e9fonos y peque\u00f1os aparatos el\u00e9ctricos, instalar l\u00e1mparas LED recargables mediante tomas USB y guirnaldas de bajo consumo el\u00e9ctrico. La estaci\u00f3n el\u00e9ctrica port\u00e1til de tipo \u00abEcoflow\u00bb, capaz en sus modelos m\u00e1s avanzados de alimentar un refrigerador o una lavadora, se hab\u00eda convertido en algo habitual en los hogares de la clase media del pa\u00eds. En el edificio de Serhiy en Troieshchyna, los inquilinos hab\u00edan hecho una colecta para comprar un acumulador capaz de hacer funcionar el ascensor durante los periodos de corte.<\/p>\n\n\n\n El concierto de zumbidos que, en oto\u00f1o de 2025, volvi\u00f3 a envolver las grandes ciudades ucranianas tambi\u00e9n daba testimonio de c\u00f3mo la perspectiva de los cortes de electricidad se hab\u00eda convertido en algo habitual, totalmente integrado en la vida cotidiana. Fuera de los apartamentos, un n\u00famero incalculable de generadores di\u00e9sel instalados en las aceras de las localidades ucranianas garantizaban el buen funcionamiento de cafeter\u00edas, restaurantes, oficinas de correos y supermercados. Tambi\u00e9n eran rutinarios los cortes de electricidad planificados y anunciados desde finales de 2022 en un calendario accesible para todos los ucranianos. La diferencia era enorme en comparaci\u00f3n con la consternaci\u00f3n que provocaron los primeros ataques contra la infraestructura energ\u00e9tica ucraniana en oto\u00f1o de 2022, en torno a la cual se organizaba ahora la vida cotidiana: recargar los aparatos y lavar la ropa antes del corte, salir de casa mientras duraba. La preparaci\u00f3n era pr\u00e1ctica, pero tambi\u00e9n psicol\u00f3gica, fruto de tres a\u00f1os de habituaci\u00f3n que permit\u00edan a la mayor\u00eda de los ucranianos afrontar los primeros fr\u00edos con cierta tranquilidad.<\/p>\n\n\n\n Pero las dificultades de este invierno han recordado brutalmente que esta adaptaci\u00f3n individual solo puede hacer frente a una emergencia limitada, tanto en tiempo como en intensidad: una familia solo puede prepararse para cortes de electricidad de unas pocas horas, pero se ver\u00e1 impotente ante un apag\u00f3n prolongado o la p\u00e9rdida de calefacci\u00f3n. Una bater\u00eda externa o una l\u00e1mpara LED deben recargarse en alg\u00fan momento, e incluso un generador di\u00e9sel no est\u00e1 dise\u00f1ado para funcionar de forma continua.<\/p>\n\n\n\n La adaptaci\u00f3n de la sociedad ucraniana se ha producido, por supuesto, en paralelo a la del Estado, que en los \u00faltimos a\u00f1os ha establecido estructuras fortificadas para proteger los transformadores y otras instalaciones el\u00e9ctricas de los ataques rusos, bajo la supervisi\u00f3n de una defensa a\u00e9rea cuya estructura tambi\u00e9n ha evolucionado para anticiparse o responder a las t\u00e1cticas del ej\u00e9rcito ruso. A partir de 2022 se desplegaron unidades ligeras equipadas con ametralladoras pesadas montadas en camiones para derribar a bajo costo los drones iran\u00edes, antes de la llegada el a\u00f1o pasado de drones interceptores capaces de rastrear drones Shahed de un nuevo tipo. Sin embargo, el poder ucraniano ha tenido a menudo dificultades para anticipar la evoluci\u00f3n de la guerra, seg\u00fan critican algunas voces en Ucrania, que se\u00f1alan, por ejemplo, la tard\u00eda industrializaci\u00f3n de los drones interceptores. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> Tampoco se pueden ignorar las limitaciones estructurales de cualquier adaptaci\u00f3n ante la simple falta de misiles capaces de derribar los misiles de crucero y bal\u00edsticos rusos.<\/p>\n\n\n\n Pero si Ucrania est\u00e1 viviendo su peor invierno desde el inicio de la invasi\u00f3n, es tambi\u00e9n porque la adaptaci\u00f3n de la sociedad ucraniana se ha producido en paralelo a la del ej\u00e9rcito ruso, en una guerra de desgaste decidida no solo por la capacidad de adaptaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n por la capacidad de industrializar dicha adaptaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Es esta guerra en la que la resiliencia individual se basa en gran medida en esas mismas infraestructuras que Rusia lleva varios meses tratando de destruir.<\/p>\n\n\n\n\n\n Porque el ataque del 27 de enero no es un caso aislado.<\/p>\n\n\n\n Los misiles y drones rusos de largo alcance no solo destruyen las infraestructuras energ\u00e9ticas del pa\u00eds. Desde este verano, tambi\u00e9n apuntan a un sistema ferroviario cuyo funcionamiento ininterrumpido desde el inicio de la invasi\u00f3n se ha convertido en un s\u00edmbolo de la capacidad de resistencia ucraniana, ya que garantiza la conexi\u00f3n entre las regiones del frente y el resto de Ucrania, as\u00ed como entre Ucrania y el resto de Europa.<\/p>\n\n\n\n La campa\u00f1a rusa contra las infraestructuras ferroviarias ucranianas tiene como objetivo \u00abdestruir los centros log\u00edsticos de la retaguardia, con el objetivo general de degradar la log\u00edstica de las fuerzas de defensa ucranianas en toda la profundidad estrat\u00e9gica\u00bb, escribe el Centro de Estrategias de Defensa<\/a>, un centro de reflexi\u00f3n ucraniano. Se trata, por tanto, de un objetivo militar, pero tambi\u00e9n de la voluntad de aislar las regiones m\u00e1s vulnerables del pa\u00eds. Desde este verano, tras los ataques en el Donb\u00e1s, en las regiones de Sumy, J\u00e1rkov, Zaporizhia o Dnipropetrovsk, el tren ha dejado de ser para millones de ucranianos ese medio de transporte fiable que les permit\u00eda ir con total seguridad a descansar unas semanas a la retaguardia, visitar a sus familiares o irse de vacaciones.<\/p>\n\n\n\n Los retrasos, muy poco frecuentes hace unos meses, se han vuelto cada vez m\u00e1s habituales en algunas rutas de riesgo.<\/p>\n\n\n\n Desde el ataque del 27 de enero, es imposible llegar en tren a Barvinkove. La compra de un billete de tren desde la capital regional de Zaporizhia, a unos 25 kil\u00f3metros del frente, va acompa\u00f1ada ahora de esta advertencia: \u00ab\u00a1Posible retraso! Tenga en cuenta que la salida desde Zaporizhia puede sufrir retrasos o requerir un traslado en autob\u00fas a la estaci\u00f3n de Dnipro. Supervisamos las amenazas en tiempo real y detenemos el tr\u00e1fico cuando se detecta un dron\u00bb.<\/em> La advertencia ya se ha hecho realidad en varias ocasiones, la \u00faltima el 16 de febrero. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Este ataque pone de manifiesto que Rusia tambi\u00e9n se ha adaptado. Tres a\u00f1os despu\u00e9s de que un dron de fabricaci\u00f3n iran\u00ed llevara por primera vez su carga explosiva a Kiev, una versi\u00f3n profundamente modificada atac\u00f3 el tren de pasajeros que se dirig\u00eda a Barvinkove.<\/p>\n\n\n\n Si bien el aparato sigue bas\u00e1ndose en el dise\u00f1o vendido por Ir\u00e1n a Mosc\u00fa, ahora se fabrica en Rusia, en una enorme f\u00e1brica de Tartarist\u00e1n. Ya no se trata de un simple sistema de gu\u00eda basado en coordenadas geogr\u00e1ficas, sino de un dron que se asemeja a un misil de crucero: equipado con c\u00e1maras e incluso terminales Starlink, capaz de volar m\u00e1s alto y m\u00e1s r\u00e1pido que sus versiones anteriores para escapar de las ametralladoras pesadas de la defensa antia\u00e9rea ucraniana, puede ser pilotado directamente por un operador. Estos avances t\u00e9cnicos, determinantes, se han combinado con el aumento de la producci\u00f3n para permitir a Mosc\u00fa atacar con m\u00e1s frecuencia, pero tambi\u00e9n apuntar a objetivos \u2014como locomotoras\u2014 que el Shahed de 2022 habr\u00eda sido incapaz de alcanzar.<\/p>\n\n\n\n El intento de destruir el sistema energ\u00e9tico ucraniano pas\u00f3 primero por tres a\u00f1os de ataques que erosionaron y degradaron poco a poco todo el sistema. Despu\u00e9s de cada ataque a una central o a un transformador, las instalaciones se reparan y se ponen en marcha lo antes posible.<\/p>\n\n\n\n Pero las reparaciones a menudo son incapaces de devolver al sistema al 100 % de su capacidad. La huida de millones de ucranianos, la ocupaci\u00f3n por parte de Mosc\u00fa del 20 % del territorio y varios inviernos suaves han permitido, parad\u00f3jicamente, que las infraestructuras resistan mejor al reducir el consumo. Pero Ucrania tambi\u00e9n lleva tres a\u00f1os inmersa en una carrera por conseguir piezas de repuesto, dispersas por los pa\u00edses europeos que tambi\u00e9n siguen utilizando centrales el\u00e9ctricas de la era sovi\u00e9tica. Una carrera en la que cada vez resulta m\u00e1s dif\u00edcil encontrar lo necesario para reparar un transformador o sustituir una turbina alcanzada por un misil ruso.<\/p>\n\n\n\n Desde el verano pasado, Mosc\u00fa ha modificado su estrategia de ataque. Los ataques con misiles masivos, pero espaciados en el tiempo por varios d\u00edas, han desaparecido casi por completo, explicaba el analista militar polaco Konrad Muzyka a finales del a\u00f1o pasado: <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> \u00abA partir de junio de 2025, Rusia abandona [la t\u00e1ctica del] choque epis\u00f3dico con misiles, prefiriendo una presi\u00f3n continua, un mayor uso de misiles bal\u00edsticos y una saturaci\u00f3n masiva con drones\u00bb. Con la llegada del invierno, estas adaptaciones tanto del equipamiento como de las t\u00e1cticas rusas se combinaron con un invierno de una severidad sin precedentes desde el inicio de la invasi\u00f3n, con el deterioro ya real del sistema energ\u00e9tico ucraniano y con la escasez de misiles antia\u00e9reos.<\/p>\n\n\n\n\n En Kiev y en otros lugares, el resultado est\u00e1 ah\u00ed: no un Armaged\u00f3n espectacular, sino un lento deterioro que se ha acelerado con la llegada del invierno. En muchos aspectos, las dificultades que atraviesa Ucrania en la retaguardia hacen eco de las del frente. Desde los bosques de Kupiansk, en la regi\u00f3n de J\u00e1rkov, hasta las llanuras agr\u00edcolas de Zaporizhia, el ej\u00e9rcito ucraniano se ve obligado a recurrir a unidades de \u00abbomberos\u00bb, desplegadas de urgencia en los puntos m\u00e1s conflictivos para tapar las brechas causadas por la falta de efectivos.<\/p>\n\n\n\n En Kiev, la emergencia energ\u00e9tica ha llevado a los ferrocarriles ucranianos a enviar a la capital varios equipos de especialistas procedentes de otras ciudades del pa\u00eds para ayudar a restablecer el sistema energ\u00e9tico. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> En Sloviansk, otra ciudad del Donb\u00e1s codiciada por Vladimir Putin, el jefe de la administraci\u00f3n civil y militar local se defendi\u00f3 a principios de mes por no haber construido suficientes redes antidrones para proteger las carreteras. Si bien la administraci\u00f3n no carece de redes, se justific\u00f3, simplemente no cuenta con los 200 hombres necesarios para instalar 60 kil\u00f3metros de redes: \u00abtodos los empleados de los servicios municipales trabajan al l\u00edmite de sus capacidades\u00bb. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n En Ucrania, la resistencia se mantiene desde abajo: la resiliencia de las infraestructuras, la moral de la poblaci\u00f3n y la del ej\u00e9rcito son un tr\u00edptico en el que cada rama depende de las otras dos.<\/p>\n\n\n\n La t\u00e1ctica rusa apunta precisamente a romper ese equilibrio. Las fuerzas de Putin ya no buscan bombardear puntos clave de un territorio, sino encontrar objetivos que concentren estos tres polos de resistencia: con cada misil, debilitar a Ucrania en su conjunto, de forma continua.<\/p>\n\n\n\n En un caf\u00e9 del centro de Kiev, el exministro de Asuntos Exteriores ucraniano Pavlo Klimkin insiste: \u00abPara casi todos los ucranianos \u2014y yo estoy orgulloso de ser ucraniano\u2014 la defensa del pa\u00eds y de la naci\u00f3n siempre ha estado al menos al mismo nivel que la defensa de uno mismo y de su familia. Es algo natural, y ahora el reto es proteger ese equilibrio, porque en las condiciones actuales mucha gente podr\u00eda encerrarse en s\u00ed misma y en su familia, en una especie de reflejo de supervivencia.<\/em><\/p>\n\n\n\n Para Rusia, el objetivo es perturbar el funcionamiento de las operaciones, porque si la gente tiene que concentrarse en s\u00ed misma, naturalmente dedicar\u00e1 menos tiempo y menos esfuerzos a los dem\u00e1s\u00bb<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Tras unos d\u00edas de respiro, esta semana Kiev se ha cubierto de nuevo con un manto de nieve, mientras las temperaturas vuelven a bajar hasta alrededor de los -10 \u00b0C. Pero lo peor del invierno ya ha pasado, espera Ucrania.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" En una Ucrania que resiste desde abajo, perturbar la vida cotidiana tambi\u00e9n significa desestabilizar el frente.<\/p>\n Desde hace unos meses, Putin ha cambiado de estrategia: lleva la guerra a las infraestructuras, no tanto para acabar con la industria como para imposibilitar el funcionamiento normal de la sociedad.<\/p>\n Una investigaci\u00f3n en el cuarto \u2014y m\u00e1s fr\u00edo\u2014 invierno de la guerra.<\/p>\n","protected":false},"author":17959,"featured_media":91367,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-studies.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[1250],"tags":[],"geo":[177],"class_list":["post-91400","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ucrania-retrato-de-un-pais-desgarrado-que-resiste","staff-fabrice-deprez","geo-europa"],"acf":[],"yoast_head":"\nLa rutina del estruendo: relato de un ataque<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
En Kiev: el peor invierno de la guerra<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n Industrializar la adaptaci\u00f3n: resistencia desde abajo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
\r\n <\/picture>\r\n \n En Rusia, Putin tambi\u00e9n ha adaptado su industria<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Canibalizar para resistir: una carrera por las piezas de repuesto<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
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\n <\/picture>\n \u00abPerturbar el funcionamiento de las operaciones\u00bb: del choque epis\u00f3dico a la presi\u00f3n continua<\/strong><\/h2>\n\n\n\n