bad cop \/ good cop<\/em>, un aggiornamento tremendamente m\u00e1s eficaz de un discurso de \u00abvasallizaci\u00f3n feliz\u00bb envuelto en una doctrina de liderazgo indiscutible, pero supuestamente capaz de ofrecer a los aliados una trayectoria para la fuerza? O bien, como confi\u00f3 esta semana a la revista una fuente estadounidense de primer orden, \u00bfeste discurso marca de manera definitivamente expl\u00edcita el inicio de la carrera para la era post-Trump? En Washington, algunos, incluso en el c\u00edrculo m\u00e1s cercano a Trump, apuestan ahora por que, a pocos meses de las elecciones de mitad de mandato, imposibles de ganar, la era del Partido Republicano se est\u00e1 preparando desde ahora mismo, y que Marco Rubio est\u00e1 trabajando para construir una s\u00edntesis in\u00e9dita entre el movimiento MAGA y el GOP, aprovechando su prestigio internacional para encarnar \u2014\u00e9l, hijo de inmigrantes cubanos\u2014 una figura de transici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\nMuchas gracias.<\/p>\n\n\n\n
Hoy nos reunimos como miembros de una alianza hist\u00f3rica, una alianza que salv\u00f3 y cambi\u00f3 el mundo. Como saben, cuando esta conferencia comenz\u00f3 en 1963, se celebraba en una naci\u00f3n \u2014de hecho, en un continente\u2014 dividida contra s\u00ed misma. La l\u00ednea que separaba el comunismo de la libertad atravesaba el coraz\u00f3n de Alemania. Las primeras barreras de alambre de p\u00faas del Muro de Berl\u00edn se hab\u00edan erigido apenas dos a\u00f1os antes. Y s\u00f3lo unos meses antes de esa primera conferencia, antes de que nuestros predecesores se reunieran aqu\u00ed por primera vez, en M\u00fanich, la crisis de los misiles en Cuba hab\u00eda llevado al mundo al borde de la destrucci\u00f3n nuclear.<\/p>\n\n\n\n
Mientras la Segunda Guerra Mundial segu\u00eda viva en la memoria de estadounidenses y europeos, nos enfrent\u00e1bamos a una nueva cat\u00e1strofe mundial, portadora de un tipo de destrucci\u00f3n sin precedentes, m\u00e1s apocal\u00edptica y definitiva que todo lo que la humanidad hab\u00eda conocido hasta entonces.<\/p>\n\n\n\n
En el momento de este primer encuentro, el comunismo sovi\u00e9tico estaba en plena expansi\u00f3n. Miles de a\u00f1os de civilizaci\u00f3n occidental estaban en juego. La victoria estaba lejos de estar asegurada, pero nos animaba un objetivo com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n
No s\u00f3lo nos un\u00eda aquello contra lo que luch\u00e1bamos, sino tambi\u00e9n aquello por lo que luch\u00e1bamos.<\/p>\n\n\n\n
Juntos, Europa y Am\u00e9rica triunfaron, y se reconstruy\u00f3 un continente. Nuestros pueblos prosperaron. Con el tiempo, los bloques del Este y del Oeste se reunificaron. Una civilizaci\u00f3n volvi\u00f3 a ser completa.<\/p>\n\n\n\n
El infame muro que hab\u00eda dividido a esta naci\u00f3n en dos cay\u00f3, y con \u00e9l un imperio del mal, y el Este y el Oeste se convirtieron en uno.<\/p>\n\n\n\n
Pero la euforia de esta victoria nos llev\u00f3 a una peligrosa ilusi\u00f3n: la de que hab\u00edamos entrado, seg\u00fan la expresi\u00f3n consagrada, en el \u00abfin de la historia\u00bb, que a partir de entonces todas las naciones se convertir\u00edan en democracias liberales, que los v\u00ednculos creados por el comercio sustituir\u00edan a la propia idea de naci\u00f3n, que el orden mundial basado en normas \u2014una expresi\u00f3n manida\u2014 suplantar\u00eda al inter\u00e9s nacional y que vivir\u00edamos en un mundo sin fronteras en el que todos ser\u00edamos ciudadanos del mundo.<\/p>\n\n\n\n
Era una idea descabellada, que ignoraba la naturaleza humana y las lecciones de m\u00e1s de 5000 a\u00f1os de historia escrita. Y nos ha costado muy caro. En esta ilusi\u00f3n, adoptamos una visi\u00f3n dogm\u00e1tica del libre comercio sin restricciones, mientras que algunas naciones proteg\u00edan sus econom\u00edas y subvencionaban a sus empresas para socavar sistem\u00e1ticamente las nuestras, cerrar nuestras f\u00e1bricas, desindustrializar amplios sectores de nuestras sociedades, deslocalizar millones de puestos de trabajo de la clase media y trabajadora, y confiar el control de cadenas de suministro cr\u00edticas a adversarios y rivales.<\/p>\n\n\n\n
Hemos externalizado cada vez m\u00e1s nuestra soberan\u00eda a instituciones internacionales, mientras que muchos pa\u00edses invert\u00edan en Estados del bienestar masivos en detrimento de su capacidad de defenderse. Y esto mientras otras naciones lanzaban el rearme militar m\u00e1s r\u00e1pido de la historia de la humanidad, sin dudar en utilizar la fuerza para perseguir sus propios intereses.<\/p>\n\n\n\n
Para complacer a un culto clim\u00e1tico, nos hemos impuesto pol\u00edticas energ\u00e9ticas que empobrecen a nuestros pueblos, mientras que nuestros competidores explotan el petr\u00f3leo, el carb\u00f3n, el gas natural y muchos otros recursos, no s\u00f3lo para alimentar sus econom\u00edas, sino tambi\u00e9n para utilizarlos como palanca contra las nuestras.<\/p>\n\n\n\n
Y, en nombre de un mundo sin fronteras, abrimos nuestras puertas a una ola sin precedentes de migraci\u00f3n masiva que amenaza la cohesi\u00f3n de nuestras sociedades, la continuidad de nuestra cultura y el futuro de nuestros pueblos. Hemos cometido estos errores juntos, y juntos debemos ahora a nuestros pueblos mirar la verdad de frente y seguir adelante para reconstruir.<\/p>\n\n\n\n
Bajo la presidencia de Donald Trump, los Estados Unidos de Am\u00e9rica emprender\u00e1n de nuevo la tarea de la renovaci\u00f3n y la restauraci\u00f3n, guiados por una visi\u00f3n del futuro tan orgullosa, soberana y vital como el pasado de nuestra civilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n
Y aunque estamos dispuestos, si es necesario, a actuar solos, nuestra preferencia y nuestra esperanza es hacerlo con ustedes, nuestros amigos aqu\u00ed en Europa.<\/p>\n\n\n\n
Estados Unidos y Europa est\u00e1n unidos por lazos indisolubles.<\/p>\n\n\n\n
Am\u00e9rica se fund\u00f3 hace 250 a\u00f1os, pero sus ra\u00edces existen desde hace mucho m\u00e1s tiempo en este continente. Los hombres que construyeron la naci\u00f3n en la que nac\u00ed llegaron a nuestras costas portando los recuerdos, las tradiciones y la fe cristiana de sus antepasados, un legado sagrado y un v\u00ednculo inquebrantable entre el Viejo y el Nuevo Mundo.<\/p>\n\n\n\n
Pertenecemos a una misma civilizaci\u00f3n: la civilizaci\u00f3n occidental.<\/p>\n\n\n\n
Estamos unidos por los lazos m\u00e1s profundos que pueden compartir las naciones, forjados por siglos de historia com\u00fan, fe cristiana, cultura, patrimonio, lengua, ascendencia y por los sacrificios que nuestros antepasados hicieron juntos por la civilizaci\u00f3n que hemos heredado. Por eso, a veces, los estadounidenses podemos parecer un poco directos y presionadores en nuestros consejos.<\/p>\n\n\n\n
Por eso el presidente Trump exige seriedad y reciprocidad a nuestros amigos europeos: porque nos preocupamos profundamente por su futuro como por el nuestro. Y si a veces discrepamos, esas discrepancias nacen de nuestra profunda preocupaci\u00f3n por una Europa a la que estamos vinculados no s\u00f3lo econ\u00f3mica y militarmente, sino tambi\u00e9n espiritual y culturalmente.<\/p>\n\n\n\n
Queremos una Europa fuerte. Creemos que Europa debe sobrevivir, porque las dos grandes guerras del siglo pasado nos recuerdan constantemente que nuestros destinos est\u00e1n y seguir\u00e1n estando indisolublemente unidos.<\/p>\n\n\n\n
Porque sabemos que el destino de Europa nunca dejar\u00e1 de tener consecuencias para nuestra propia seguridad nacional. Y esta conferencia, que se centra en gran medida en estas cuestiones, no se limita a consideraciones t\u00e9cnicas: cu\u00e1nto gastamos en defensa, d\u00f3nde y c\u00f3mo la desplegamos. Estas cuestiones son importantes, sin duda, pero no son fundamentales.<\/p>\n\n\n\n
La cuesti\u00f3n fundamental es: \u00bfqu\u00e9 defendemos exactamente?<\/p>\n\n\n\n
Los ej\u00e9rcitos no luchan por abstracciones. Luchan por un pueblo, por una naci\u00f3n, por un modo de vida.<\/p>\n\n\n\n
Eso es lo que defendemos: una gran civilizaci\u00f3n que tiene todas las razones para estar orgullosa de su historia, confiada en su futuro y decidida a seguir siendo due\u00f1a de su destino econ\u00f3mico y pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n
Aqu\u00ed, en Europa, nacieron las ideas que sembraron las semillas de la libertad y cambiaron el mundo.<\/p>\n\n\n\n
Aqu\u00ed surgieron el Estado de derecho, las universidades y la revoluci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n
Este continente ha dado a luz a genios como Mozart y Beethoven, Dante y Shakespeare, Miguel \u00c1ngel y Leonardo da Vinci, los Beatles y los Rolling Stones.<\/p>\n\n\n\n
Y es aqu\u00ed donde las b\u00f3vedas de la Capilla Sixtina y las majestuosas agujas de la catedral de Colonia no s\u00f3lo dan testimonio de la grandeza de nuestro pasado y de la fe en Dios que inspir\u00f3 estas maravillas, sino que tambi\u00e9n anuncian las maravillas que nos esperan en el futuro.<\/p>\n\n\n\n
Pero s\u00f3lo asumiendo plenamente nuestro legado y estando orgullosos de este legado com\u00fan podremos empezar a imaginar y a forjar juntos nuestro futuro econ\u00f3mico y pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n
La desindustrializaci\u00f3n no era inevitable.<\/p>\n\n\n\n
Fue una elecci\u00f3n pol\u00edtica deliberada, un proyecto econ\u00f3mico de varias d\u00e9cadas que priv\u00f3 a nuestras naciones de su riqueza, su capacidad productiva y su independencia.<\/p>\n\n\n\n
Y la p\u00e9rdida de nuestra soberan\u00eda sobre las cadenas de suministro no fue el resultado de un sistema comercial sano y pr\u00f3spero: fue una transformaci\u00f3n deliberada y sin sentido de nuestras econom\u00edas, que nos hizo dependientes de otros y peligrosamente vulnerables a las crisis.<\/p>\n\n\n\n
La migraci\u00f3n masiva no es, ni ha sido nunca, una preocupaci\u00f3n marginal. Es una crisis que est\u00e1 transformando y desestabilizando las sociedades de todo Occidente.<\/p>\n\n\n\n
Juntos podemos reindustrializar nuestras econom\u00edas y reconstruir nuestra capacidad para defender a nuestros pueblos. Pero el trabajo de esta nueva alianza no debe limitarse a la cooperaci\u00f3n militar o a la reconquista de las industrias del pasado: tambi\u00e9n debe aspirar a promover juntos nuestros intereses comunes y nuevas fronteras, a liberar nuestro ingenio, nuestra creatividad y nuestro esp\u00edritu emprendedor para construir un nuevo siglo occidental.<\/p>\n\n\n\n
Viajes espaciales comerciales, inteligencia artificial de vanguardia, automatizaci\u00f3n industrial, producci\u00f3n flexible, cadenas de suministro occidentales para minerales cr\u00edticos, no vulnerables al chantaje de otras potencias, y un esfuerzo conjunto para conquistar cuotas de mercado en las econom\u00edas del Sur global.<\/p>\n\n\n\n
Juntos, podemos recuperar el control de nuestras industrias y cadenas de suministro y prosperar en los \u00e1mbitos que definir\u00e1n el siglo XXI. Pero tambi\u00e9n debemos recuperar el control de nuestras fronteras nacionales, controlando qui\u00e9n entra en nuestros pa\u00edses y en qu\u00e9 cantidad. No se trata de xenofobia ni de odio: es un acto fundamental de soberan\u00eda nacional. No hacerlo no s\u00f3lo supone abandonar una de nuestras obligaciones m\u00e1s b\u00e1sicas para con nuestros pueblos, sino que tambi\u00e9n supone una amenaza urgente para el tejido mismo de nuestras sociedades y para la supervivencia de nuestra civilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n
Por \u00faltimo, no podemos seguir anteponiendo el supuesto orden mundial a los intereses vitales de nuestros pueblos y naciones.<\/p>\n\n\n\n
No necesitamos abandonar el sistema de cooperaci\u00f3n internacional que hemos creado, ni desmantelar las instituciones mundiales del antiguo orden que hemos construido juntos. Pero estas deben reformarse. Deben reconstruirse.<\/p>\n\n\n\n
Por ejemplo, las Naciones Unidas siguen teniendo un enorme potencial para ser una herramienta al servicio del bien en el mundo.<\/p>\n\n\n\n
Pero no podemos ignorar que, hoy, en las cuestiones m\u00e1s urgentes que se nos plantean, no aportan ninguna respuesta y pr\u00e1cticamente no desempe\u00f1an ning\u00fan papel.<\/p>\n\n\n\n
No han podido resolver la guerra en Gaza. Ha sido m\u00e1s bien el liderazgo estadounidense el que ha liberado a los cautivos de los b\u00e1rbaros y ha permitido una fr\u00e1gil tregua.<\/p>\n\n\n\n
No han resuelto la guerra en Ucrania. Ha sido necesario el liderazgo estadounidense, en colaboraci\u00f3n con muchos de los pa\u00edses aqu\u00ed presentes hoy, para llevar a ambas partes a la mesa de negociaciones en busca de una paz a\u00fan esquiva.<\/p>\n\n\n\n
Se han mostrado impotentes para frenar el programa nuclear de los radicales chi\u00edtas de Teher\u00e1n. Para ello fueron necesarias 14 bombas lanzadas con precisi\u00f3n por bombarderos estadounidenses B-2. <\/p>\n\n\n\n
Y no han sido capaces de hacer frente a la amenaza que supone para nuestra seguridad un dictador narcoterrorista en Venezuela. Fueron las fuerzas especiales estadounidenses las que tuvieron que intervenir para llevar a este fugitivo ante la justicia.<\/p>\n\n\n\n
En un mundo ideal, todos estos problemas y muchos otros se resolver\u00edan con diplom\u00e1ticos y resoluciones firmes. Pero no vivimos en un mundo ideal y no podemos seguir permitiendo que quienes amenazan abierta y descaradamente a nuestros ciudadanos y a la estabilidad mundial se escuden tras abstracciones del derecho internacional que ellos mismos violan regularmente.<\/p>\n\n\n\n
Este es el camino que han tomado el presidente Trump y los Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n
Este es el camino que les pedimos, aqu\u00ed en Europa, que sigan con nosotros. Es un camino que ya hemos recorrido juntos y que esperamos volver a recorrer juntos.<\/p>\n\n\n\n
Durante cinco siglos, antes del final de la Segunda Guerra Mundial, Occidente no dej\u00f3 de expandirse. Sus misioneros, peregrinos, soldados y exploradores abandonaron sus costas para cruzar los oc\u00e9anos, colonizar nuevos continentes y construir vastos imperios en todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n
Pero en 1945, por primera vez desde la \u00e9poca de Crist\u00f3bal Col\u00f3n, comenz\u00f3 a contraerse. Europa estaba en ruinas. La mitad de su territorio viv\u00eda tras un tel\u00f3n de acero, y el resto parec\u00eda estar a punto de seguirle. Los grandes imperios occidentales hab\u00edan entrado en una fase de declive irreversible. Este declive se vio acelerado por las revoluciones comunistas ateas y los levantamientos anticolonialistas que transformar\u00edan el mundo y cubrir\u00edan con la hoz y el martillo rojos vastas zonas del mapa en los a\u00f1os venideros.<\/p>\n\n\n\n
En este contexto, tanto entonces como ahora, muchos llegaron a creer que la era de dominio occidental hab\u00eda llegado a su fin y que nuestro futuro estaba condenado a ser un d\u00e9bil y p\u00e1lido eco de nuestro pasado.<\/p>\n\n\n\n
Pero juntos, nuestros predecesores reconocieron que el declive era una elecci\u00f3n, y era una elecci\u00f3n que se negaban a hacer. Eso es lo que hicimos juntos en el pasado, y eso es lo que el presidente Trump y Estados Unidos quieren volver a hacer hoy, con ustedes. Y por eso no queremos que nuestros aliados sean d\u00e9biles.<\/p>\n\n\n\n
Porque eso nos debilita. Queremos aliados capaces de defenderse para que ning\u00fan adversario se sienta tentado a poner a prueba nuestra fuerza colectiva.<\/p>\n\n\n\n
Por eso no queremos que nuestros aliados se vean obstaculizados por la culpa y la verg\u00fcenza. Queremos aliados que est\u00e9n orgullosos de su cultura y su legado, que comprendan que somos herederos de una misma civilizaci\u00f3n grande y noble, y que, junto con nosotros, est\u00e9n dispuestos y sean capaces de defenderla. <\/p>\n\n\n\n
Y por eso no queremos que nuestros aliados racionalicen el statu quo fallido en lugar de reconocer lo que es necesario para remediarlo.<\/p>\n\n\n\n
Porque nosotros, los estadounidenses, no tenemos ning\u00fan inter\u00e9s en ser los guardianes educados y ordenados del declive controlado de Occidente. No buscamos separarnos, sino revitalizar una vieja amistad y renovar la mayor civilizaci\u00f3n de la historia de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n
Lo que queremos es una alianza revitalizada que reconozca que lo que aflige a nuestras sociedades no es s\u00f3lo un conjunto de malas pol\u00edticas, sino un malestar relacionado con la desesperanza y la complacencia.<\/p>\n\n\n\n
La alianza que queremos es una alianza que no est\u00e9 paralizada por el miedo. El miedo al cambio clim\u00e1tico, el miedo a la guerra, el miedo a la tecnolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n
Por el contrario, queremos una alianza que se lance con audacia hacia el futuro, y el \u00fanico miedo que tenemos es el de no dejar a nuestros hijos naciones m\u00e1s orgullosas, m\u00e1s fuertes y m\u00e1s ricas.<\/p>\n\n\n\n
Una alianza dispuesta a defender a nuestros pueblos, a proteger nuestros intereses y a preservar la libertad de acci\u00f3n que nos permite forjar nuestro propio destino. No una alianza que exista para gestionar un estado del bienestar mundial y expiar los supuestos pecados de generaciones pasadas.<\/p>\n\n\n\n
Una alianza que no permite que su poder sea externalizado, coaccionado o subordinado a sistemas que escapan a su control, que no depende de otros para las necesidades esenciales de su vida nacional y que no mantiene la cort\u00e9s pretensi\u00f3n de que nuestro modo de vida es s\u00f3lo uno entre muchos y que pide permiso antes de actuar.<\/p>\n\n\n\n
Y, sobre todo, una alianza basada en el reconocimiento de que nosotros, Occidente, lo que hemos heredado juntos es \u00fanico, distintivo e irremplazable. Porque ese es, despu\u00e9s de todo, el fundamento mismo del v\u00ednculo transatl\u00e1ntico.<\/p>\n\n\n\n
Al actuar as\u00ed juntos, no s\u00f3lo contribuiremos a restablecer una pol\u00edtica exterior sensata. Nos devolver\u00e1 una imagen clara de nosotros mismos. Nos devolver\u00e1 un lugar en el mundo. <\/p>\n\n\n\n
Y, al hacerlo, reprenderemos y disuadiremos a las fuerzas que hoy amenazan con hacer desaparecer la civilizaci\u00f3n, tanto en Am\u00e9rica como en Europa. Ahora que los titulares anuncian el fin de la era transatl\u00e1ntica, que quede claro para todos que ese no es nuestro objetivo ni nuestro deseo.<\/p>\n\n\n\n
Porque para nosotros, los estadounidenses, nuestro hogar puede estar en el hemisferio occidental, pero siempre seremos hijos de Europa.<\/p>\n\n\n\n
Nuestra historia comenz\u00f3 con un explorador italiano cuya aventura hacia lo desconocido para descubrir un nuevo mundo llev\u00f3 el cristianismo a Am\u00e9rica y se convirti\u00f3 en la leyenda que defini\u00f3 el imaginario de nuestra naci\u00f3n pionera.<\/p>\n\n\n\n
Nuestras primeras colonias fueron fundadas por colonos ingleses, a quienes debemos no s\u00f3lo el idioma que hablamos, sino tambi\u00e9n todo nuestro sistema pol\u00edtico y jur\u00eddico.<\/p>\n\n\n\n
Nuestras fronteras fueron moldeadas por los escoceses-irlandeses, ese clan orgulloso y robusto originario de las colinas de Ulster que nos dio a Davy Crockett, Mark Twain, Teddy Roosevelt y Neil Armstrong.<\/p>\n\n\n\n
El gran coraz\u00f3n del Medio Oeste fue construido por agricultores y artesanos alemanes. Estos transformaron las llanuras vac\u00edas en una potencia agr\u00edcola mundial. Y, por cierto, mejoraron considerablemente la calidad de la cerveza estadounidense.<\/p>\n\n\n\n
Nuestra expansi\u00f3n hacia el interior sigui\u00f3 los pasos de los comerciantes de pieles y exploradores franceses cuyos nombres a\u00fan adornan las se\u00f1ales de tr\u00e1fico y los nombres de las ciudades de todo el valle del Misisipi.<\/p>\n\n\n\n
Nuestros caballos, nuestros ranchos, nuestros rodeos, todo el romanticismo del arquetipo del vaquero, que se ha convertido en sin\u00f3nimo del oeste americano, nacieron en Espa\u00f1a. Y nuestra ciudad m\u00e1s grande y emblem\u00e1tica se llamaba Nueva \u00c1msterdam antes de tomar el nombre de Nueva York. <\/p>\n\n\n\n
El a\u00f1o en que se fund\u00f3 mi pa\u00eds, Lorenzo y Catalina Giraldi viv\u00edan en Casal Monferrato, en el reino de Piamonte-Cerde\u00f1a. Jos\u00e9 y Manuela Reina viv\u00edan en Sevilla, Espa\u00f1a. No s\u00e9 qu\u00e9 sab\u00edan ellos de las 13 colonias que hab\u00edan obtenido su independencia del Imperio Brit\u00e1nico. Pero hay algo de lo que estoy seguro: nunca hubieran imaginado que, 250 a\u00f1os despu\u00e9s, uno de sus descendientes directos volver\u00eda a este continente como jefe de la diplomacia de esta joven naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n
Y, sin embargo, aqu\u00ed estoy, recordando mi propia historia, que nuestras historias y nuestros destinos siempre estar\u00e1n entrelazados. Juntos reconstruimos un continente destrozado tras dos devastadoras guerras mundiales.<\/p>\n\n\n\n
Cuando nos volvimos a ver divididos por el tel\u00f3n de acero, el Occidente libre se uni\u00f3 a los valientes disidentes que luchaban contra la tiran\u00eda en el Este. Para derrotar al comunismo sovi\u00e9tico. Luchamos unos contra otros, luego nos reconciliamos, luego luchamos, luego nos reconciliamos de nuevo. <\/p>\n\n\n\n
Y derramamos nuestra sangre y morimos codo con codo en los campos de batalla, desde Pyongyang hasta Kandahar.<\/p>\n\n\n\n
Hoy estoy aqu\u00ed para afirmar claramente que Estados Unidos est\u00e1 trazando el camino hacia un nuevo siglo de prosperidad. Y que, una vez m\u00e1s, queremos hacerlo con ustedes, nuestros valiosos aliados y nuestros m\u00e1s antiguos amigos.<\/p>\n\n\n\n
Queremos hacerlo con ustedes, con una Europa orgullosa de su legado y su historia.<\/p>\n\n\n\n
Con una Europa que posee el esp\u00edritu de creaci\u00f3n y libertad que envi\u00f3 barcos a mares desconocidos y dio origen a nuestra civilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n
Con una Europa que tiene los medios para defenderse y la voluntad de sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n
Debemos estar orgullosos de lo que hemos logrado juntos durante el \u00faltimo siglo, pero ahora debemos afrontar y aprovechar las oportunidades de un nuevo siglo.<\/p>\n\n\n\n
Porque el ayer ha pasado, el futuro es inevitable y nuestro destino com\u00fan nos espera.<\/p>\n\n\n\n
Gracias.<\/p>\n\n\n\n
Preguntas \/ respuestas<\/h2>\n\n\n\nWolfgang Ischinger<\/h3>\n\n\n\n Se\u00f1or Secretario, no s\u00e9 si ha percibido el alivio que ha recorrido esta sala al escuchar lo que interpreto como un mensaje tranquilizador, un mensaje de colaboraci\u00f3n. Ha mencionado las estrechas relaciones entre Estados Unidos y Europa. Esto me recuerda las declaraciones que hicieron hace varias d\u00e9cadas sus predecesores, cuando la pregunta era: \u00ab\u00bfEs Estados Unidos realmente una potencia europea? \u00bfEs Estados Unidos una potencia en Europa?\u00bb. Gracias por transmitir este mensaje tranquilizador sobre nuestra asociaci\u00f3n. En realidad, no es la primera vez que Marco Rubio participa en la Conferencia de M\u00fanich sobre Seguridad. Ya ha venido aqu\u00ed en varias ocasiones, pero es la primera vez que interviene como secretario de Estado. Gracias de nuevo. S\u00f3lo nos quedan unos minutos para hacer algunas preguntas. Si nos lo permiten, hemos recopilado preguntas del p\u00fablico. Una de las cuestiones clave aqu\u00ed, ayer y hoy, sigue siendo, por supuesto, c\u00f3mo gestionar la guerra en Ucrania. Durante los debates del \u00faltimo d\u00eda, de las \u00faltimas 24 horas, muchos de nosotros hemos expresado nuestra impresi\u00f3n de que los rusos, por decirlo de manera coloquial, est\u00e1n ganando tiempo, que no est\u00e1n realmente interesados en un acuerdo significativo. No hay indicios de que est\u00e9n dispuestos a transigir en sus objetivos maximalistas. \u00bfPodr\u00eda darnos su opini\u00f3n sobre la situaci\u00f3n actual y sobre la direcci\u00f3n que, en su opini\u00f3n, podemos tomar?<\/p>\n\n\n\n
Marco Rubio<\/h3>\n\n\n\n La buena noticia es que se han reducido las cuestiones que deben abordarse para poner fin a esta guerra. Esa es la buena noticia. La mala noticia es que se han reducido a las cuestiones m\u00e1s dif\u00edciles de resolver, y que a\u00fan queda trabajo por hacer en ese frente. Entiendo su punto de vista. No lo sabemos. No sabemos si los rusos hablan en serio cuando dicen que quieren poner fin a la guerra. Dicen que s\u00ed, pero no sabemos en qu\u00e9 condiciones est\u00e1n dispuestos a hacerlo y si podemos encontrar condiciones aceptables para Ucrania y con las que Rusia siga estando de acuerdo. Pero vamos a seguir probando.<\/p>\n\n\n\n
Mientras tanto, todo lo dem\u00e1s sigue adelante. Estados Unidos ha impuesto sanciones adicionales al petr\u00f3leo ruso. En nuestras conversaciones con la India, hemos conseguido su compromiso de dejar de comprar petr\u00f3leo ruso. Europa ha tomado una serie de medidas para seguir adelante. Contin\u00faa el programa PERL, en el marco del cual se venden armas estadounidenses para apoyar el esfuerzo de guerra ucraniano. As\u00ed que todo esto sigue adelante. Nada se ha detenido mientras tanto. Por lo tanto, no hay que ganar tiempo en este sentido. Lo que no podemos responder, pero que seguiremos probando, es si existe una salida aceptable para Ucrania y que Rusia aceptar\u00e1. Hasta ahora, sigue siendo dif\u00edcil de determinar. Hemos avanzado en el sentido de que, por primera vez en a\u00f1os, al menos a nivel t\u00e9cnico, creo, los responsables militares de ambos bandos se reunieron la semana pasada, y habr\u00e1 m\u00e1s reuniones el martes, aunque quiz\u00e1s no sea el mismo grupo de personas. Seguiremos haciendo todo lo posible para desempe\u00f1ar este papel y poner fin a la guerra. No creo que nadie en esta sala se oponga a una soluci\u00f3n negociada de esta guerra, siempre que las condiciones sean justas y duraderas.<\/p>\n\n\n\n
Eso es lo que pretendemos conseguir y seguiremos intent\u00e1ndolo, aunque sigan ocurriendo todas esas otras cosas en el frente de las sanciones, etc.<\/p>\n\n\n\n
Wolfgang Ischinger<\/h3>\n\n\n\n Estoy seguro de que, si tuvi\u00e9ramos m\u00e1s tiempo, habr\u00eda muchas preguntas sobre Ucrania. Pero perm\u00edtanme concluir con una pregunta sobre un tema completamente diferente. El pr\u00f3ximo ponente, dentro de unos minutos, ser\u00e1 el ministro de Asuntos Exteriores de China. Cuando usted era senador, la gente le consideraba un halc\u00f3n con respecto a China.<\/p>\n\n\n\n
Marco Rubio<\/h3>\n\n\n\n Es cierto.<\/p>\n\n\n\n
Wolfgang Ischinger<\/h3>\n\n\n\n Sabemos que dentro de unos dos meses se celebrar\u00e1 una cumbre entre el presidente Trump y el presidente Xi Jinping. \u00bfEs usted optimista? \u00bfPuede haber un acuerdo con China? \u00bfQu\u00e9 opina al respecto?<\/p>\n\n\n\n
Marco Rubio<\/h3>\n\n\n\n Como las dos mayores econom\u00edas del mundo, dos de las grandes potencias del planeta, tenemos la obligaci\u00f3n de comunicarnos y dialogar. Lo mismo ocurre con muchos de ustedes a nivel bilateral. Ser\u00eda un error geopol\u00edtico no dialogar con China. Lo digo porque somos dos grandes pa\u00edses con enormes intereses globales. Nuestros intereses nacionales a menudo no coincidir\u00e1n. Sus intereses nacionales y los nuestros no coincidir\u00e1n. Y le debemos al mundo intentar gestionar esto lo mejor que podamos, evitando, por supuesto, los conflictos, tanto econ\u00f3micos como peores. Por eso es importante que nos comuniquemos con ellos. En los \u00e1mbitos en los que nuestros intereses coinciden, creo que podemos trabajar juntos para tener un impacto positivo en el mundo, y buscamos oportunidades para hacerlo. Pero debemos mantener relaciones con China. Muchos de los pa\u00edses aqu\u00ed representados hoy tendr\u00e1n que mantener relaciones con China, al tiempo que comprenden que nada de lo que hayamos acordado puede hacerse en detrimento de nuestros intereses nacionales. Y, francamente, esperamos que China act\u00fae en su inter\u00e9s nacional, al igual que esperamos que cada Estado-naci\u00f3n act\u00fae en su inter\u00e9s nacional. El objetivo de la diplomacia es tratar de sortear los momentos en que nuestros intereses nacionales entran en conflicto entre s\u00ed, siempre con la esperanza de hacerlo de forma pac\u00edfica. Creo que tambi\u00e9n tenemos una obligaci\u00f3n especial, ya que todo lo que ocurre entre Estados Unidos y China en materia de comercio tiene implicaciones a nivel mundial. Por lo tanto, nos enfrentamos a retos a largo plazo que tendremos que afrontar y que perturbar\u00e1n nuestras relaciones con China. Esto no s\u00f3lo se aplica a Estados Unidos. Es cierto para Occidente en su conjunto. Pero creo que debemos intentar gestionar estos retos lo mejor posible para evitar, en la medida de lo posible, fricciones innecesarias. Nadie se hace ilusiones. Existen retos fundamentales entre nuestros pa\u00edses y entre Occidente y China que persistir\u00e1n en un futuro previsible por diversas razones. Es en algunos de estos puntos donde espero poder trabajar con ustedes.<\/p>\n\n\n\n
Wolfgang Ischinger <\/h3>\n\n\n\n Muchas gracias, se\u00f1or Secretario de Estado. Hemos agotado el tiempo que ten\u00edamos asignado. Se\u00f1or secretario de Estado, gracias por este mensaje tranquilizador. Creo que es muy apreciado aqu\u00ed, en esta sala. D\u00e9mosle un caluroso aplauso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"
Un a\u00f1o despu\u00e9s de J. D. Vance, el discurso de Marco Rubio en la Conferencia de Seguridad de M\u00fanich contrasta radicalmente con la l\u00ednea de Donald Trump sobre Europa.<\/p>\n
Bajo los acentos de una oda enf\u00e1tica al entrelazamiento transatl\u00e1ntico \u2014y la evocaci\u00f3n de una sublime \u00abvasallizaci\u00f3n feliz\u00bb\u2014, se afirma menos la voz del jefe de la diplomacia estadounidense que la de un ambicioso aspirante a la Casa Blanca de la era post-Trump.<\/p>\n
Lo traducimos.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":90595,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-speeches.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[1004],"tags":[],"geo":[172],"class_list":["post-90597","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-geopolitica-de-donald-trump","staff-el-grand-continent","geo-americas"],"acf":[],"yoast_head":"\n
El discurso completo de Marco Rubio en M\u00fanich<\/title>\n \n \n \n \n \n \n \n \n \n \n \n\t \n\t \n\t \n \n \n \n \n\t \n\t \n\t \n