{"id":90537,"date":"2026-02-13T20:51:28","date_gmt":"2026-02-13T19:51:28","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=90537"},"modified":"2026-02-13T20:51:31","modified_gmt":"2026-02-13T19:51:31","slug":"otan-3-0-la-doctrina-colby-para-reformar-la-alianza-atlantica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/02\/13\/otan-3-0-la-doctrina-colby-para-reformar-la-alianza-atlantica\/","title":{"rendered":"OTAN 3.0: la doctrina Colby para reformar la Alianza Atl\u00e1ntica"},"content":{"rendered":"\n
El 12 de febrero, en una reuni\u00f3n a puerta cerrada con los ministros de Defensa de la Alianza Atl\u00e1ntica, el subsecretario de Guerra de Donald Trump, Elbridge Colby, pronunci\u00f3 un importante discurso en el que describi\u00f3 la visi\u00f3n de Estados Unidos para el futuro de la OTAN.<\/p>\n\n\n\n
Entre las diferentes corrientes de pol\u00edtica exterior en Washington, Colby es un \u00abprioritizer<\/em>\u00bb: aboga por centrarse en los intereses de Estados Unidos en el Indo-Pac\u00edfico, le preocupa una gran confrontaci\u00f3n con China y desempe\u00f1\u00f3 un papel clave en la suspensi\u00f3n del suministro de material militar a Ucrania en 2025. Discreto, t\u00e9cnico, pero con una verdadera visi\u00f3n estrat\u00e9gica propia, Colby es el contrapunto de Pete Hegseth.<\/p>\n\n\n\n En este discurso, extrae las consecuencias de la Estrategia de Seguridad Nacional<\/a> y de la Estrategia de Defensa Nacional<\/a> \u2014en las que ha sido una de las principales influencias\u2014 para la Alianza Atl\u00e1ntica: no hay desvinculaci\u00f3n, sino una OTAN \u00ab3.0\u00bb que Estados Unidos desear\u00eda m\u00e1s cercana a la OTAN \u00ab1.0\u00bb.<\/p>\n\n\n\n En una lectura parcialmente revisionista, Colby traza una historia de la Alianza en tres grandes fases: desde la firma del Tratado del Atl\u00e1ntico Norte hasta el final de la Guerra Fr\u00eda, la alianza norteamericana habr\u00eda funcionado bien, con un reparto eficaz de la carga, y habr\u00eda producido el resultado esperado al derrotar a la URSS. Tras la ca\u00edda del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico, se habr\u00eda transformado: la \u00abOTAN 2.0\u00bb habr\u00eda abandonado entonces sus prioridades y sobrepasado su mandato inicial al convertirse en garante de un \u00aborden internacional basado en normas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Es a esta era geopol\u00edtica a la que Donald Trump pretende poner fin: \u00abLos tiempos cambian y debemos adaptarnos, tanto en nuestra forma de concebir el mundo y el papel de la Alianza en \u00e9l como en nuestra forma de posicionarnos para afrontarlo de manera concreta. Lo que se necesita, seg\u00fan Estados Unidos, es una \u00abOTAN 3.0\u00bb, mucho m\u00e1s cercana a la \u00abOTAN 1.0\u00bb que al enfoque que se habr\u00eda adoptado durante los \u00faltimos 35 a\u00f1os\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Al tranquilizar a los socios europeos sobre la disuasi\u00f3n nuclear de Estados Unidos, Colby hace hincapi\u00e9 en la necesidad de que los aliados asuman la responsabilidad \u00abprincipal\u00bb de su defensa convencional. De este modo, articula lo que es el verdadero eje te\u00f3rico de esta \u00abOTAN 3.0\u00bb: un paso del burden sharing<\/em> al burden shifting<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Gracias por darme la oportunidad de estar hoy aqu\u00ed con ustedes.<\/p>\n\n\n\n Colby es el intelectual del Pent\u00e1gono: en primer lugar, por su cargo, ya que es subsecretario de Guerra para la Pol\u00edtica [de Defensa], un puesto que conoce bien por haberlo ocupado ya durante el primer mandato de Donald Trump, y, en segundo lugar, porque es una de las pocas personalidades procedentes de think tanks de la actual Administraci\u00f3n. Aunque se present\u00f3 como candidato a secretario de Defensa, Trump lo descart\u00f3.<\/p>\n\n\n\n Es un gran honor representar a Estados Unidos y al secretario de Guerra Pete Hegseth en esta sesi\u00f3n con todos ustedes.<\/p>\n\n\n\n Es la segunda vez que Colby representa a Hegseth en una sesi\u00f3n ministerial. Este hecho es una nueva se\u00f1al del relativo desinter\u00e9s estadounidense por la OTAN.<\/p>\n\n\n\n Como se destaca claramente en la Estrategia de Seguridad Nacional y la Estrategia de Defensa Nacional, actualmente atravesamos un per\u00edodo de profundos cambios estrat\u00e9gicos que exigen de todos nosotros un realismo l\u00facido y una adaptaci\u00f3n fundamental. El mundo que molde\u00f3 los h\u00e1bitos, las hip\u00f3tesis y el dispositivo militar de la OTAN durante el per\u00edodo denominado \u00abunipolar\u00bb que sigui\u00f3 a la Guerra Fr\u00eda ya no existe. La pol\u00edtica de poder ha vuelto, y la fuerza militar se utiliza de nuevo a gran escala.<\/p>\n\n\n\n En este contexto, Estados Unidos da prioridad a las amenazas m\u00e1s graves para los intereses estadounidenses, en particular la defensa del territorio estadounidense y los intereses en el hemisferio occidental, as\u00ed como el refuerzo de la disuasi\u00f3n mediante la denegaci\u00f3n de acceso en el Pac\u00edfico occidental. Al mismo tiempo, y esto es esencial, Estados Unidos y sus aliados deben prepararse para la posibilidad de que los adversarios potenciales act\u00faen simult\u00e1neamente en varios escenarios, ya sea de forma coordinada u oportunista.<\/p>\n\n\n\n Tras la Segunda Guerra Mundial, que se libr\u00f3 en al menos tres escenarios regionales \u2014Europa, el Pac\u00edfico y \u00c1frica\u2014, Estados Unidos adopt\u00f3 durante la Guerra Fr\u00eda la doctrina de la \u00abguerra en dos escenarios<\/em>\u00bb, dise\u00f1ando ej\u00e9rcitos capaces de librar una guerra en dos escenarios a la vez. Bajo los mandatos de Kennedy y Johnson, esta doctrina se convirti\u00f3 incluso en la de \u00abdos escenarios y medio<\/em>\u00bb. La doctrina Colby es, por tanto, una forma de \u00abdoctrina Nixon al cuadrado\u00bb, tambi\u00e9n conocida como \u00abdoctrina de Guam\u00bb. A finales de la d\u00e9cada de 1960, cuando Richard Nixon fue elegido presidente, la administraci\u00f3n estadounidense inst\u00f3 a sus aliados, en particular a los asi\u00e1ticos, a que a partir de entonces confiaran m\u00e1s en sus propias fuerzas para defenderse.<\/p>\n\n\n\n Estas realidades nos obligan a reflexionar de forma clara, l\u00facida y realista sobre c\u00f3mo nos defendemos, y c\u00f3mo lo hacemos juntos de forma sostenible, razonable y duradera.<\/p>\n\n\n\n Los tiempos han cambiado, y es m\u00e1s que prudente adaptarnos para hacerles frente.<\/p>\n\n\n\n No se trata de abandonar la OTAN. Al contrario, se trata de volver a su objetivo fundamental y validarlo. La Alianza se cre\u00f3 a finales de la d\u00e9cada de 1940 con el fin de garantizar una defensa fuerte, cre\u00edble y equitativa de la zona del Atl\u00e1ntico Norte.<\/p>\n\n\n\n A lo largo de la Guerra Fr\u00eda, lo que podr\u00edamos llamar \u00abla OTAN 1.0\u00bb se caracteriz\u00f3 por un enfoque intransigente, realista y l\u00facido de la disuasi\u00f3n y la defensa. Desde el principio, los Aliados estaban obligados a cumplir con su parte, como lo demuestran el art\u00edculo III del Tratado de Washington y los compromisos de Lisboa de 1951. Las dif\u00edciles discusiones sobre el reparto de la carga (burden sharing<\/em>) eran la norma, ya fuera bajo la presidencia de Lyndon Johnson durante la crisis de la balanza de pagos, de Richard Nixon durante la guerra de Vietnam y la distensi\u00f3n, o de Jimmy Carter y Ronald Reagan durante la era de los euromisiles. El propio presidente Eisenhower, uno de los principales art\u00edfices de la victoria de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial y primer comandante supremo de las fuerzas aliadas en Europa (SACEUR), hab\u00eda dejado claro que el \u00e9xito de la OTAN depend\u00eda de la capacidad de nuestros aliados para hacerse cargo de su propia defensa.<\/p>\n\n\n\n Colby plantea aqu\u00ed una cuesti\u00f3n importante que no est\u00e1 zanjada: \u00bfseguir\u00e1 Estados Unidos ocupando el puesto de SACEUR? No hay indicios de que Washington est\u00e9 dispuesto a renunciar a \u00e9l, sobre todo teniendo en cuenta que el oficial que ocupa este puesto tiene la \u00abllave\u00bb de las armas nucleares estadounidenses. Antes de asumir el cargo, Elbridge Colby sol\u00eda decir en conversaciones informales entre miembros de think tanks que Washington deber\u00eda renunciar a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n Este modelo tuvo un enorme \u00e9xito.<\/p>\n\n\n\n Permiti\u00f3 garantizar que la URSS nunca considerara la agresi\u00f3n militar contra la Alianza Occidental como una estrategia viable. As\u00ed, nos permiti\u00f3 atravesar la Guerra Fr\u00eda en paz en Europa, un logro incre\u00edble por el que todos debemos estar agradecidos.<\/p>\n\n\n\n No podemos sino estar de acuerdo con este enfoque intelectual: Colby no dice \u00abimpedimos una invasi\u00f3n de Europa\u00bb, sino \u00ablogramos que la URSS nunca considerara un ataque a Europa como una opci\u00f3n realista\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, cuando se derrumb\u00f3 la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la OTAN se transform\u00f3 en algo diferente, que tal vez podr\u00edamos llamar \u00abOTAN 2.0\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Esta versi\u00f3n de la Alianza se caracteriz\u00f3 por un reenfoque de los esfuerzos y las prioridades, que se alejaron de la defensa de Europa para centrarse en operaciones \u00abfuera de zona\u00bb y un desarme sustancial en el continente, as\u00ed como por un cambio de marco, pasando del realismo intransigente y flexible de la \u00abOTAN 1.0\u00bb de la Guerra Fr\u00eda a una mentalidad mucho m\u00e1s liberal e internacionalista, basada en \u00abun orden internacional basado en normas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, es evidente que este enfoque de la \u00abOTAN 2.0\u00bb ya no se adapta a su objetivo, al menos para Estados Unidos y, en nuestra opini\u00f3n, tambi\u00e9n para nuestros aliados. Los tiempos cambian y debemos adaptarnos, tanto en nuestra forma de concebir el mundo y el papel de la Alianza en \u00e9l como en nuestra forma de posicionarnos para afrontarlo de manera concreta.<\/p>\n\n\n\n A pesar de lo que se dice aqu\u00ed, la Alianza Atl\u00e1ntica no esper\u00f3 a Trump para cambiar su postura estrat\u00e9gica. Esto comenz\u00f3 a hacerse en 2014, y el punto de inflexi\u00f3n se produjo en 2022.<\/p>\n\n\n\n Lo que se necesita es una \u00abOTAN 3.0\u00bb, mucho m\u00e1s cercana a la \u00abOTAN 1.0\u00bb que al enfoque adoptado durante los \u00faltimos 35 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n Esta \u00abOTAN 3.0\u00bb exige que nuestros aliados redoblen sus esfuerzos para asumir la responsabilidad principal de la defensa convencional de Europa.<\/p>\n\n\n\n Este es el verdadero cambio que aporta la \u00abOTAN 3.0\u00bb, tal y como la defiende Colby: ya no se trata de burden sharing<\/em> (\u00abreparto de la carga\u00bb), sino de burden shifting<\/em> (\u00abtraslado de la carga\u00bb).<\/p>\n\n\n\n Quiero subrayar que esto no significa que haya que centrarse \u00fanicamente en el poder\u00edo militar. Al contrario, de acuerdo con la pol\u00edtica de la OTAN 1.0 enunciada en el informe Harmel, prev\u00e9 un enfoque que combina de manera cl\u00e1sica este refuerzo con la acci\u00f3n diplom\u00e1tica, como lo demuestran el enfoque dual de los a\u00f1os setenta y ochenta y, en la actualidad, los esfuerzos del presidente Trump por reforzar la OTAN y negociar el fin de la tr\u00e1gica guerra en Ucrania.<\/p>\n\n\n\n Este punto es especialmente discutible: por muy elaborada que sea, esta referencia al Informe Harmel \u2014sobre las \u00abtareas futuras de la Alianza\u00bb (1967) , que lleva el nombre del ministro de Asuntos Exteriores belga Pierre Harmel\u2014 no puede calificar el enfoque de la presidencia de Trump, que llega hasta la connivencia con Mosc\u00fa.<\/p>\n\n\n\n Gracias al presidente Trump y a los aliados, la Alianza tom\u00f3 en 2025 medidas hist\u00f3ricas y cruciales para trazar un nuevo camino acorde con este necesario cambio. Con los compromisos adquiridos en la cumbre de La Haya, ahora se reconoce com\u00fanmente que el enfoque encarnado por la \u00abOTAN 2.0\u00bb, en el que Estados Unidos proporcionaba la mayor parte de la potencia militar de vanguardia para la defensa de Europa, mientras que los aliados europeos en su conjunto gastaban relativamente poco en defensa, ya no era viable. Y lo que es m\u00e1s importante, m\u00e1s all\u00e1 de este reconocimiento, estamos empezando a ver los primeros signos prometedores de una acci\u00f3n concreta por parte de los aliados para cumplir el compromiso adquirido en la cumbre de La Haya de dedicar entre el 3,5 % y el 5 % del PIB al gasto b\u00e1sico en defensa y al gasto en defensa m\u00e1s amplio, un nivel que ahora constituye, como se especifica claramente en las estrategias de seguridad nacional y defensa nacional, una nueva norma mundial para nuestros aliados en todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n Por lo tanto, el viento ha cambiado. Debemos estar orgullosos de ello y sentirnos m\u00e1s seguros. Pero la gran tarea que nos espera en 2026 y m\u00e1s all\u00e1 consiste en transformar esta toma de conciencia en resultados duraderos y concretos. El compromiso de ajustar los recursos a las necesidades estrat\u00e9gicas debe ponerse ahora en pr\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n La realidad estrat\u00e9gica fundamental expuesta por la Estrategia de Seguridad Nacional y la Estrategia de Defensa Nacional es la siguiente: Europa debe asumir la responsabilidad principal de su propia defensa convencional.<\/p>\n\n\n\n Cabe preguntarse si Colby no propone aqu\u00ed una forma sistematizada del principio \u00ableading from behind<\/em>\u00bb, aplicado por Barack Obama durante la intervenci\u00f3n militar en Libia en 2011.<\/p>\n\n\n\n No se trata de una cuesti\u00f3n de ideolog\u00eda o ret\u00f3rica. Es una conclusi\u00f3n basada en una evaluaci\u00f3n l\u00facida y rigurosa del entorno estrat\u00e9gico al que nos enfrentamos, as\u00ed como en una evaluaci\u00f3n pragm\u00e1tica de las capacidades de que disponemos.<\/p>\n\n\n\n Europa cuenta con enormes ventajas: es rica, est\u00e1 densamente poblada y dispone de formidables capacidades industriales y tecnol\u00f3gicas. Y Europa se enfrenta, en su propio continente, a un desaf\u00edo militar real y persistente.<\/p>\n\n\n\n Al mismo tiempo, Estados Unidos debe dar prioridad \u2014y lo har\u00e1\u2014 a los teatros de operaciones y a los desaf\u00edos en los que solo el poder estadounidense puede desempe\u00f1ar un papel decisivo, tal y como prev\u00e9 la Estrategia de Defensa Nacional. No se trata de una retirada de Europa.<\/p>\n\n\n\n Aunque a\u00fan se desconoce su alcance, aqu\u00ed tenemos la confirmaci\u00f3n de que la pr\u00f3xima reducci\u00f3n no ser\u00e1 una \u00abretirada\u00bb. Colby tambi\u00e9n da a entender en otras intervenciones que las fuerzas terrestres podr\u00edan verse relativamente poco afectadas, ya que ser\u00e1n los medios \u00abfacilitadores\u00bb (enablers<\/em>), como los aviones de transporte, por ejemplo, los primeros afectados por esta reducci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Se trata m\u00e1s bien de una afirmaci\u00f3n del pragmatismo estrat\u00e9gico y del reconocimiento de la innegable capacidad de nuestros aliados para tomar el relevo y dirigir la defensa de Europa de una manera que nos haga a todos m\u00e1s fuertes y m\u00e1s seguros. Aprovechando nuestras respectivas fortalezas y especializ\u00e1ndonos en los \u00e1mbitos en los que estamos mejor posicionados para actuar, podemos construir una Alianza m\u00e1s equilibrada, eficaz y resistente.<\/p>\n\n\n\n Colby no especifica contra qui\u00e9n proteger\u00e1 la Alianza: no se menciona a Rusia. En Se\u00fal, Colby tampoco mencion\u00f3 a Corea del Norte, que no aparece en la Estrategia de Seguridad Nacional. Este mismo documento minimiza expl\u00edcitamente la amenaza rusa.<\/p>\n\n\n\n Bajo la direcci\u00f3n del presidente Trump, estamos redefiniendo las prioridades en materia de defensa de nuestro territorio y protecci\u00f3n de nuestros intereses en nuestro hemisferio. Somos plenamente conscientes de que la regi\u00f3n indopac\u00edfica es ahora un escenario geopol\u00edtico central, con implicaciones fundamentales para la seguridad, la vitalidad econ\u00f3mica y el liderazgo tecnol\u00f3gico de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n De ello se desprende que Europa deber\u00eda desplegar la mayor parte de las fuerzas necesarias para disuadir y, si fuera necesario, derrotar cualquier agresi\u00f3n convencional en Europa.<\/p>\n\n\n\n Una estrategia que pretenda que Estados Unidos puede servir indefinidamente como principal defensor convencional de Europa, al tiempo que asume la carga decisiva en cualquier otro lugar, no es viable ni prudente. Es una aspiraci\u00f3n desconectada de los recursos. Es una estrategia que no beneficia ni a los estadounidenses de a pie ni, quiero subrayarlo, a los europeos.<\/p>\n\n\n\n Seguir proclamando los esl\u00f3ganes de la \u00abOTAN 2.0\u00bb sin una estrategia cre\u00edble para ponerlos en pr\u00e1ctica no ayudar\u00eda a Europa, sino que la perjudicar\u00eda al perpetuar expectativas que no pueden satisfacerse de forma realista. Eso no es amistad. La verdadera amistad consiste en hablar con sinceridad, franqueza y credibilidad.<\/p>\n\n\n\n Por eso el secretario general Rutte tiene toda la raz\u00f3n al decir que el presidente Trump ha sido un verdadero amigo de la Alianza, al enfrentarla, a pesar de la enorme resistencia, a la realidad de la situaci\u00f3n y al hacerla capaz de cumplir su misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n \u00bfQu\u00e9 significa esto para el futuro?<\/p>\n\n\n\n Para Europa, significa pasar de las contribuciones y las intenciones a los resultados y las capacidades. El nivel de gasto en defensa es importante, y nada puede sustituirlo. Pero lo que importa en \u00faltima instancia es lo que producen esos recursos: fuerzas preparadas para la acci\u00f3n, municiones utilizables, una log\u00edstica resistente y estructuras de mando integradas que funcionan a gran escala en condiciones dif\u00edciles.<\/p>\n\n\n\n Seg\u00fan el subsecretario de Guerra, lo que m\u00e1s importa no son tanto los porcentajes del presupuesto de defensa como las capacidades que se derivar\u00e1n de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n Esto significa dar prioridad a la eficacia en el combate en lugar del estancamiento burocr\u00e1tico y normativo. Significa tomar decisiones dif\u00edciles en materia de estructura de las fuerzas, preparaci\u00f3n, existencias y capacidad industrial que reflejen las realidades de los conflictos modernos en lugar de la pol\u00edtica en tiempos de paz.<\/p>\n\n\n\n Tambi\u00e9n significa adoptar una disciplina estrat\u00e9gica. No todas las misiones pueden ser prioritarias. No todas las capacidades pueden optimizarse. La seriedad se mide por la capacidad de las fuerzas europeas para combatir, resistir y vencer en los escenarios m\u00e1s importantes para la defensa de la Alianza. Este es el enfoque que adoptamos en Estados Unidos bajo la direcci\u00f3n del secretario Hegseth, como han demostrado sus importantes discursos de este a\u00f1o y la estrategia de defensa nacional. Hacemos nuestra parte y somos honestos sobre lo que podemos y no podemos hacer.<\/p>\n\n\n\n Este pasaje ilustra, para Europa, lo que para Colby constituye un principio regulador de toda pol\u00edtica exterior: la priorizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Para Estados Unidos, nuestra responsabilidad es ser claros, francos y coherentes. Seguiremos proporcionando la disuasi\u00f3n nuclear ampliada de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n Se trata de una aclaraci\u00f3n importante. Colby no dice nada sobre la postura nuclear estadounidense en Europa y no hay motivos para esperar un cambio significativo en este \u00e1mbito.<\/p>\n\n\n\n Y tambi\u00e9n seguiremos proporcionando, de forma m\u00e1s limitada y espec\u00edfica, capacidades convencionales que contribuyan a la defensa de la OTAN. Nuestro compromiso es ser sinceros con ustedes, tanto en lo que respecta al calendario y el alcance de los cambios como a los retos y compromisos a los que nos enfrentamos. Seguiremos entren\u00e1ndonos, realizando ejercicios y planificando con nuestros aliados. Y en el Departamento de Guerra, seguiremos preparando a nuestras fuerzas para desempe\u00f1ar nuestro papel en virtud del art\u00edculo 5, con Europa asumiendo el liderazgo de su defensa convencional.<\/p>\n\n\n\n Esta declaraci\u00f3n es una nueva confirmaci\u00f3n expl\u00edcita \u2014esperada pero bienvenida\u2014 de que Estados Unidos sigue plenamente comprometido con el art\u00edculo 5 del Tratado del Atl\u00e1ntico Norte.<\/p>\n\n\n\n Pero tambi\u00e9n seguiremos presionando, con respeto pero con firmeza e insistencia, para que se reequilibre el reparto de funciones y cargas dentro de la Alianza. No lo hacemos por placer. Lo hacemos en aras de una OTAN m\u00e1s fuerte y cre\u00edble.<\/p>\n\n\n\n Perm\u00edtanme subrayar una cosa: esta visi\u00f3n no tiene nada de antieuropeo.<\/p>\n\n\n\n Al contrario, refleja la esperanza y, de hecho, la confianza en la capacidad de Europa para actuar de manera sustancial y en\u00e9rgica. Este es el mensaje de las Estrategias de Seguridad Nacional y Defensa Nacional: como ha expuesto el secretario Rubio, queremos aliados fuertes y seguros en Europa y m\u00e1s all\u00e1. Queremos asociaciones, no dependencias.<\/p>\n\n\n\n De hecho, la experiencia nos ense\u00f1a que las alianzas son m\u00e1s s\u00f3lidas cuando las responsabilidades se comparten de manera que reflejen los poderes y los intereses subyacentes. Cuando estos alineamientos se desv\u00edan demasiado del equilibrio, las alianzas se debilitan, no por mala voluntad, sino por tensiones estructurales.<\/p>\n\n\n\n La buena noticia es que ya vemos signos de avances significativos.<\/p>\n\n\n\n Varios aliados europeos han aumentado considerablemente su gasto en defensa. Otros est\u00e1n reformando sus sistemas de aprovisionamiento y preparaci\u00f3n, que durante mucho tiempo se han descuidado. Bajo la notable direcci\u00f3n del general Grynkewich y el almirante Vandier, el proceso de planificaci\u00f3n de la defensa de la OTAN se est\u00e1 volviendo m\u00e1s exigente, m\u00e1s orientado a las operaciones y m\u00e1s centrado en las necesidades reales de combate.<\/p>\n\n\n\n Este elogio al oficial franc\u00e9s de m\u00e1s alto rango en la estructura de la OTAN es notable viniendo de uno de los funcionarios m\u00e1s importantes de la administraci\u00f3n de Trump.<\/p>\n\n\n\n Se trata de avances positivos. Deben acelerarse y profundizarse.<\/p>\n\n\n\n De cara al futuro, la promesa para 2026 y los a\u00f1os siguientes es la siguiente: una OTAN en la que Europa sea el principal defensor convencional del escenario europeo, respaldado por el poder estrat\u00e9gico y el alcance global de Estados Unidos; una Alianza que sea cre\u00edble desde el punto de vista militar, sostenible desde el punto de vista pol\u00edtico y realista desde el punto de vista estrat\u00e9gico; y una relaci\u00f3n transatl\u00e1ntica definida no por la dependencia o por discursos convencionales desconectados de la realidad, sino m\u00e1s bien por una fuerza com\u00fan y una gram\u00e1tica compartida anclada en un realismo flexible.<\/p>\n\n\n\n Este futuro no se lograr\u00e1 con simples declaraciones. Se necesitar\u00e1 una voluntad pol\u00edtica sostenida, inversiones y seguimiento. Se necesitar\u00e1n conversaciones inc\u00f3modas y compromisos dif\u00edciles. Y se necesitar\u00e1 un entendimiento com\u00fan de que la esencia de la OTAN no es el simbolismo o las abstracciones quim\u00e9ricas, sino m\u00e1s bien la disuasi\u00f3n y, si la disuasi\u00f3n falla, una defensa eficaz que deje a todos nuestros pueblos en una situaci\u00f3n mejor.<\/p>\n\n\n\n Estados Unidos est\u00e1 dispuesto a seguir este camino con ustedes. Pero la asociaci\u00f3n, por definici\u00f3n, significa caminar juntos, cada uno llevando su parte de la carga. Debemos \u2014y Estados Unidos insistir\u00e1 en este punto\u2014 hacernos mutuamente responsables del cumplimiento de nuestros compromisos. En este sentido, esperamos con inter\u00e9s la fase 5 del NDPP y la evaluaci\u00f3n de la adecuaci\u00f3n y los riesgos del SACEUR adjunto que se derivar\u00e1 de ella.<\/p>\n\n\n\n Si Europa est\u00e1 a la altura de las circunstancias, si asume verdaderamente la responsabilidad principal de su propia defensa, la Alianza saldr\u00e1 fortalecida, m\u00e1s resistente y mejor preparada para afrontar los retos del futuro. Y el v\u00ednculo transatl\u00e1ntico no se debilitar\u00e1, sino que madurar\u00e1, encarnando la visi\u00f3n de una \u00abOTAN 3.0\u00bb equilibrada, cre\u00edble y basada en la fuerza com\u00fan y el realismo. Se trata de una OTAN capaz de desempe\u00f1ar su papel en la defensa de Europa, no solo en los pr\u00f3ximos meses y a\u00f1os, sino tambi\u00e9n en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n Esta es la oportunidad que se nos presenta. Es una tarea exigente. Pero ofrece un resultado prometedor y loable.<\/p>\n\n\n\n Muchas gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" Del \u00abburden sharing\u00bb al \u00abburden shifting\u00bb, una corriente del Pent\u00e1gono prepara un plan para transformar la Alianza Atl\u00e1ntica.<\/p>\n Tras las puertas cerradas de una sala de juntas en Bruselas, el influyente subsecretario de Guerra Elbridge Colby articul\u00f3 la visi\u00f3n de Estados Unidos para una nueva OTAN.<\/p>\n Bruno Tertrais comenta l\u00ednea por l\u00ednea esta importante intervenci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":17959,"featured_media":90502,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-speeches.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[1004],"tags":[],"geo":[172],"class_list":["post-90537","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-geopolitica-de-donald-trump","staff-bruno-tertrais","geo-americas"],"acf":[],"yoast_head":"\n