{"id":90451,"date":"2026-02-13T11:51:22","date_gmt":"2026-02-13T10:51:22","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=90451"},"modified":"2026-02-13T11:51:25","modified_gmt":"2026-02-13T10:51:25","slug":"europa-y-canada-tras-la-otan-pensar-la-seguridad-euroatlantica-sin-washington","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/02\/13\/europa-y-canada-tras-la-otan-pensar-la-seguridad-euroatlantica-sin-washington\/","title":{"rendered":"Europa y Canad\u00e1 tras la OTAN: pensar la seguridad euroatl\u00e1ntica sin Washington"},"content":{"rendered":"\n

\u00bfNos lee todos los d\u00edas y desea apoyar a una redacci\u00f3n joven, europea e independiente? D\u00e9 el paso y descubra <\/em>todas nuestras ofertas para suscribirse al Grand Continent<\/em><\/a><\/p>\n\n\n\n

Aunque Donald Trump parece haber renunciado a recurrir a la fuerza para apoderarse de Groenlandia, varios l\u00edderes del mundo occidental, tranquilos, han podido creer en la salvaguarda de la OTAN. Sin embargo, es sin duda demasiado optimista. El respiro que concede el presidente estadounidense no debe interpretarse como una vuelta a la normalidad, sino m\u00e1s bien como una fr\u00e1gil tregua en un contexto de ruptura profunda y duradera de la arquitectura de seguridad transatl\u00e1ntica.<\/p>\n\n\n\n

El primer ministro canadiense, Mark Carney, demostr\u00f3 lucidez en su discurso en Davos<\/a>: \u00abEl antiguo orden no se restablecer\u00e1. No debemos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

Este diagn\u00f3stico es inequ\u00edvoco: el choque no es coyuntural ni reversible a corto plazo. Estamos asistiendo a un cambio de paradigma, cuyos efectos estructurales seguir\u00e1n sinti\u00e9ndose mucho m\u00e1s all\u00e1 de las contingencias relacionadas con el humor inestable del cuadrag\u00e9simo s\u00e9ptimo presidente de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n

Algunos piensan que la Alianza Atl\u00e1ntica perdurar\u00e1, <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> mientras que otros abogan por una estrategia de apaciguamiento<\/a>, basada en la idea de que ser\u00eda necesario preservar la relaci\u00f3n con Estados Unidos \u00abaunque resulte mucho m\u00e1s dif\u00edcil que nunca\u00bb. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span> Esta actitud es comprensible debido al temor de contribuir a una profec\u00eda autocumplida: en efecto, no tiene sentido romper voluntariamente los lazos de defensa con Estados Unidos mientras este no los rompa.<\/p>\n\n\n\n

Si bien esta actitud es leg\u00edtima, no exige mantener un statu quo <\/em>que consistir\u00eda en descuidar la preparaci\u00f3n para el futuro tras la OTAN. De hecho, ser\u00eda irresponsable por parte de Europa y Canad\u00e1 no planificar conjuntamente la defensa de la comunidad euroatl\u00e1ntica en caso de que Estados Unidos retirara o redujera significativamente su apoyo. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

La comunidad de seguridad transatl\u00e1ntica ya no existe<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

Renunciar a esta preparaci\u00f3n ser\u00eda una peligrosa ilusi\u00f3n: se han traspasado demasiadas l\u00edneas rojas. La comunidad de seguridad transatl\u00e1ntica \u2014basada en la confianza mutua, la solidaridad en caso de agresi\u00f3n externa y el impensable uso de la fuerza entre aliados\u2014 ya no existe, y ser\u00eda un error a\u00f1adir divisi\u00f3n transatl\u00e1ntica al no pensar conjuntamente en el futuro de una arquitectura de seguridad a ambos lados del Atl\u00e1ntico, sin Washington.<\/p>\n\n\n\n

De hecho, ahora es leg\u00edtimo dudar que Estados Unidos cumplir\u00eda sus compromisos con sus aliados en caso de agresi\u00f3n: eso es lo que sugiere la Estrategia de Defensa Nacional<\/a> de la segunda administraci\u00f3n de Trump \u2014confirmada por la perspectiva de una OTAN 3.0 expuesta ayer por Elbridge Colby en Bruselas\u2014, que indica que los europeos deber\u00e1n \u00abasumir la responsabilidad principal de la defensa convencional de Europa, con un apoyo estadounidense esencial pero m\u00e1s limitado\u00bb. Sin significar el abandono formal del principio de defensa colectiva por parte de Washington, este cambio lo hace, por un lado, condicional a la apreciaci\u00f3n personal del presidente estadounidense y, por otro, confirma la degradaci\u00f3n estrat\u00e9gica de Europa en la jerarqu\u00eda de prioridades estadounidenses, ahora dominada por el hemisferio occidental y el Indo-Pac\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n

Este traspaso de la responsabilidad de la seguridad del continente a los europeos incluye el apoyo militar y econ\u00f3mico que se debe prestar a Ucrania frente a Rusia y, cuando termine la guerra, los esfuerzos para garantizar la seguridad del territorio ucraniano.<\/p>\n\n\n\n

Para ilustrar la magnitud de tal esfuerzo, habr\u00eda sido necesario, para llevarlo a cabo, sustituir los cerca de 66.000 millones de euros en suministros militares concedidos por Washington a Kiev entre 2022 y 2025. <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> Es m\u00e1s, el Instituto Internacional de Estudios Estrat\u00e9gicos ha estimado que los costos de defender Europa sin Estados Unidos ascender\u00edan a un bill\u00f3n de d\u00f3lares estadounidenses, comprometidos durante un periodo de 25 a\u00f1os. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

La cuesti\u00f3n ya no es si hay que prepararse para el fin de la OTAN, sino con qu\u00e9 rapidez y con qu\u00e9 grado de lucidez aceptar\u00e1n los aliados asumir los costos y las responsabilidades.<\/p>Justin Massie<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

No solo se cuestiona la esencia de la OTAN \u2014el compromiso estadounidense de garantizar la protecci\u00f3n de Europa contra una agresi\u00f3n externa\u2014, sino que ahora es posible imaginar que la agresi\u00f3n podr\u00eda provenir delpropio Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n

Canad\u00e1<\/a> y Dinamarca<\/a> han sido blanco de Washington, que desea imponer la hegemon\u00eda estadounidense en todo el hemisferio \u00aboccidental\u00bb \u2014desde Groenlandia hasta Tierra del Fuego\u2014 mediante el uso de la coacci\u00f3n econ\u00f3mica y la fuerza militar si es necesario. La administraci\u00f3n de Trump multiplica las amenazas de anexi\u00f3n de estos dos territorios si no se alinean totalmente con las exigencias estadounidenses para garantizar la defensa de \u00absu\u00bb espacio: estas presiones van desde la demanda de cesi\u00f3n de la soberan\u00eda de la base militar de Pituffik <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> hasta la amenaza de violar el espacio a\u00e9reo canadiense si Ottawa renuncia a su decisi\u00f3n de comprar 88 F-35, <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> pasando por el apoyo a los movimientos secesionistas en Alberta <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> y Groenlandia. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

En estas circunstancias, persistir en basar la seguridad europea y canadiense en la automaticidad del paraguas estadounidense es una ilusi\u00f3n estrat\u00e9gica con consecuencias potencialmente existenciales.<\/p>\n\n\n\n

Aceptar la \u00abtransferencia de la carga\u00bb<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

La actual crisis transatl\u00e1ntica pone de relieve las causas profundas de la ruptura, causas estructurales que van mucho m\u00e1s all\u00e1 de la sola personalidad de Donald Trump.<\/p>\n\n\n\n

Es cierto que la imprevisibilidad calculada del presidente de Estados Unidos, su narcisismo y su propensi\u00f3n a escandalizar desempe\u00f1an un papel central. Sin embargo, esta tendencia va mucho m\u00e1s all\u00e1 de Trump: el movimiento MAGA, que sigue contando con la mitad de los apoyos dentro del Partido Republicano, <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> ha hecho suyo el mantra \u00abAmerica First\u00bb<\/em> y defiende una pol\u00edtica exterior basada en la idea de \u00abla paz mediante la fuerza\u00bb. <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span> M\u00e1s de una cuarta parte de los miembros de este movimiento est\u00e1n incluso a favor del uso de la fuerza contra Groenlandia. <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

En Estados Unidos existen contrapoderes sociales, pero siguen siendo d\u00e9biles, fragmentados y est\u00e1n insuficientemente movilizados<\/a> para cambiar la trayectoria estrat\u00e9gica del pa\u00eds. Es preocupante que la idea de atacar a un aliado hist\u00f3rico de Estados Unidos no haya suscitado m\u00e1s protestas en la sociedad y las instituciones estadounidenses: la crisis de legitimidad que atraviesan estas \u00faltimas seguramente tiene algo que ver. <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Si el aparente retroceso del presidente Trump con respecto a Groenlandia puede explicarse por razones pragm\u00e1ticas, como la previsi\u00f3n de costos electorales<\/a> <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span> y econ\u00f3micos<\/a> <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span> demasiado elevados, el trasfondo que gu\u00eda a la administraci\u00f3n de Trump sigue siendo firme: proteccionismo, nativismo y priorizaci\u00f3n de los intereses estadounidenses definidos de manera muy ego\u00edsta, sin tener en cuenta a los aliados.<\/p>\n\n\n\n

Dos corrientes estructuran ahora el pensamiento estrat\u00e9gico dominante en Washington. <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Mientras que los prioritizers<\/em> consideran que China constituye la amenaza central y que, para hacerle frente, es necesario reducir los compromisos en otros lugares, incluso a costa de abandonar a los aliados o de colocarlos en una relaci\u00f3n de dependencia estrat\u00e9gica, los restrainers<\/em>, a menudo procedentes del n\u00facleo duro de MAGA, abogan por un reenfoque radical en el continente americano para abordar en primer lugar las amenazas internas percibidas, como la inmigraci\u00f3n, la desindustrializaci\u00f3n y la p\u00e9rdida de poder adquisitivo.<\/p>\n\n\n\n

Hay que reconocer que ninguna de estas corrientes propone una alianza transatl\u00e1ntica fuerte: ambas, de hecho, reconocen la ruptura del v\u00ednculo de confianza.<\/p>\n\n\n\n

En estas condiciones, ser\u00eda irresponsable por parte de los aliados militares de Estados Unidos seguir basando la seguridad transatl\u00e1ntica en la OTAN: los cimientos de la Alianza est\u00e1n agrietados y el edificio podr\u00eda derrumbarse a instancias de una decisi\u00f3n presidencial. <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span> La \u00abtransferencia de la carga\u00bb (burden shifting<\/em>) de Estados Unidos a sus aliados puede parecer un mal menor en comparaci\u00f3n con una depredaci\u00f3n abierta de los primeros, pero deja a estos aliados abandonados a su suerte o,\u00a0como m\u00ednimo, obligados a preguntarse si podr\u00edan ser abandonados.<\/p>\n\n\n\n

A largo plazo, la multiplicaci\u00f3n y la interconexi\u00f3n de las coaliciones podr\u00edan esbozar una arquitectura de seguridad en red, menos pesada que la OTAN, pero m\u00e1s s\u00f3lida frente a la retirada estadounidense.<\/p>Justin Massie<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

La seguridad euroatl\u00e1ntica despu\u00e9s de la OTAN<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

En este contexto, es imperativo trabajar con urgencia en la creaci\u00f3n de una estructura de seguridad transatl\u00e1ntica aut\u00f3noma, capaz de garantizar la credibilidad de la disuasi\u00f3n convencional y la realizaci\u00f3n de operaciones de defensa sin dependencia estructural de Washington.<\/p>\n\n\n\n

Hay tres modelos posibles.<\/p>\n\n\n\n

Desamericanizar el mando de la OTAN<\/strong><\/h3>\n\n\n\n

El primero es el de una europeizaci\u00f3n de la OTAN mediante la transformaci\u00f3n de la Alianza desde dentro: <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span> esto implicar\u00eda, en particular, la sustituci\u00f3n de los oficiales estadounidenses en los puestos de mando de la OTAN por europeos o canadienses. El Mando Supremo Aliado en Europa (SACEUR), los mandos regionales de fuerzas conjuntas (Joint Force Command, JFC) de N\u00e1poles y Norfolk, as\u00ed como los mandos de las fuerzas a\u00e9reas (Aircom, con base en Ramstein), terrestres (Landcom, con base en Izmir) y mar\u00edtimas (Marcom, con base en Northwood) ser\u00edan transferidos progresivamente.<\/p>\n\n\n\n

Esta opci\u00f3n tiene la ventaja de basarse en estructuras de mando probadas, normas operativas comunes y un sistema de planificaci\u00f3n de la defensa ya existente. Sin embargo, presenta de importantes deficiencias: la paralizante necesidad de tomar decisiones por unanimidad, <\/span>19<\/sup><\/a><\/span><\/span> la ausencia de una pol\u00edtica industrial y comercial integrada entre los miembros de la OTAN y, sobre todo, la dificultad pol\u00edtica de \u00abse\u00f1alar la salida\u00bb a Estados Unidos sin provocar una crisis abierta. De hecho, esta es la paradoja de la situaci\u00f3n de ambig\u00fcedad estrat\u00e9gica en la que la administraci\u00f3n de Trump sumerge a los europeos: sin abandonar formalmente las estructuras de la Alianza, deja a los dem\u00e1s socios la iniciativa de cualquier cambio institucional, lo que crea una situaci\u00f3n de paralizaci\u00f3n peligrosa.<\/p>\n\n\n\n

La nueva distribuci\u00f3n de los mandos de la OTAN de N\u00e1poles a Italia y de Northfolk a los brit\u00e1nicos \u2014el primero responsable de las operaciones en el Mediterr\u00e1neo, Oriente Medio y el norte de \u00c1frica, y el segundo de las operaciones en el Gran Norte\u2014 ilustra esta situaci\u00f3n. Los europeos ser\u00e1n responsables de coordinar las operaciones y los ejercicios en estas regiones, pero contar\u00e1n con la ayuda de un jefe de Estado Mayor adjunto estadounidense, encargado de las operaciones. Los estadounidenses tambi\u00e9n mantendr\u00e1n el mando supremo de las operaciones aliadas, as\u00ed como los mandos terrestre y a\u00e9reo, y dirigir\u00e1n adem\u00e1s el mando del componente mar\u00edtimo. En resumen, lejos de instaurar una verdadera europeizaci\u00f3n de la Alianza, esta redistribuci\u00f3n mantiene la centralidad estadounidense en la arquitectura de mando, a pesar del discurso sobre una mayor transferencia de responsabilidades a los europeos.<\/p>\n\n\n\n

Reforzar el \u00abpilar europeo\u00bb de la Alianza<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

El segundo modelo para replantear la arquitectura de defensa post-OTAN se basa en un refuerzo sustancial de la Uni\u00f3n<\/a> mediante la construcci\u00f3n de un pilar europeo de seguridad independiente de la Alianza. Las propuestas en este sentido \u2014apoyo a los l\u00edderes industriales europeos, presupuestos de defensa mutualizados, capacidad de anticipaci\u00f3n doctrinal y creaci\u00f3n de un verdadero Consejo de Seguridad, incluso de un ej\u00e9rcito europeo<\/a>\u2014 son ambiciosas y coherentes. <\/span>20<\/sup><\/a><\/span><\/span> Sin embargo, su aplicaci\u00f3n supone una voluntad pol\u00edtica de federalizaci\u00f3n que pocos Estados miembros est\u00e1n dispuestos a asumir hoy en d\u00eda. <\/span>21<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Este enfoque tambi\u00e9n plantea otras dificultades: sigue siendo en gran medida estructural y tiene dificultades para responder a los retos operativos inmediatos que son las fuerzas comunes, la planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica conjunta y la capacidad real de despliegue.<\/p>\n\n\n\n

Mientras que las divisiones observadas en cuestiones como Groenlandia \u2014donde solo seis Estados miembros de la Uni\u00f3n han desplegado tropas\u2014 ilustran la persistente ausencia de una visi\u00f3n estrat\u00e9gica europea unificada, un mercado de la defensa fuertemente regulado, basado en la libre competencia dentro del mercado com\u00fan, tambi\u00e9n limita las posibilidades de consolidaci\u00f3n industrial y mantiene la fragmentaci\u00f3n de capacidades. <\/span>22<\/sup><\/a><\/span><\/span> Del mismo modo, un pilar europeo de defensa podr\u00eda marginar a aliados esenciales fuera de la Uni\u00f3n, como el Reino Unido, Canad\u00e1, Noruega y Turqu\u00eda. Por estas dos razones, este enfoque no puede constituir, por s\u00ed solo, la base de una arquitectura de defensa cre\u00edble.<\/p>\n\n\n\n

Las coaliciones de voluntarios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

El tercer modelo de defensa, el de las coaliciones de voluntarios<\/a>, parece hoy en d\u00eda el m\u00e1s pragm\u00e1tico. <\/span>23<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Basado en un minilateralismo asumido<\/a>, permite compartir la carga de forma variable en funci\u00f3n de los escenarios, las operaciones o las prioridades pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n

La flexibilidad de este modelo depende de la percepci\u00f3n com\u00fan de la amenaza, de culturas estrat\u00e9gicas convergentes y de un sentimiento de urgencia compartido: las coaliciones se distinguen por su agilidad, su capacidad de reacci\u00f3n y su credibilidad operativa, como lo ilustran la Coalici\u00f3n de Voluntarios para Ucrania, <\/span>24<\/sup><\/a><\/span><\/span> el despliegue de fuerzas europeas en Groenlandia, la Fuerza Expedicionaria Conjunta o la NORDEFCO. El desarrollo de iniciativas como la operaci\u00f3n Arctic Sentry de la OTAN en Groenlandia \u2014inspirada en la operaci\u00f3n Baltic Sentry, destinada a combatir el sabotaje de infraestructuras cr\u00edticas en el Mar B\u00e1ltico\u2014 ofrece una respuesta \u00e1gil, r\u00e1pida y adaptada a los intereses convergentes de un pu\u00f1ado de aliados. Este modelo ofrece as\u00ed una soluci\u00f3n pragm\u00e1tica para implementar una defensa euroatl\u00e1ntica cre\u00edble entre aliados que desean protegerse del impacto de la retirada estadounidense.<\/p>\n\n\n\n

Las coaliciones de voluntarios tambi\u00e9n abren perspectivas en materia de pol\u00edtica industrial. Sin negar los riesgos de fragmentaci\u00f3n y competencia entre las industrias nacionales, podr\u00edan permitir la constituci\u00f3n de consorcios competitivos, la apertura a socios no miembros de la Uni\u00f3n \u2014como Canad\u00e1 y el Reino Unido\u2014 y la aparici\u00f3n de l\u00edderes transnacionales en capacidades clave: municiones, misiles, carros de combate, aviones de combate, drones, defensas a\u00e9reas o capacidades satelitales. El objetivo no es el desarrollo econ\u00f3mico en s\u00ed mismo, sino la capacidad de apoyar operaciones aut\u00f3nomas, gracias a adquisiciones conjuntas, I+D coordinada y cadenas de producci\u00f3n resilientes entre aliados fiables capaces de aumentar r\u00e1pidamente su capacidad en caso de crisis.<\/p>\n\n\n\n

Ninguna de las corrientes que estructuran el pensamiento estrat\u00e9gico en Washington propone una alianza transatl\u00e1ntica fuerte: todas ellas reconocen, de hecho, la ruptura del v\u00ednculo de confianza.<\/p>Justin Massie<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n

M\u00e1s all\u00e1 de su utilidad operativa inmediata, las coaliciones de voluntarios pueden servir como laboratorios institucionales para actuar en la era posterior a la OTAN. Al agregar progresivamente funciones esenciales, como la planificaci\u00f3n estrat\u00e9gica conjunta, los estados mayores integrados ad hoc<\/em> o los mecanismos comunes de financiaci\u00f3n y apoyo log\u00edstico, permiten probar, sin pasar por una escala federal vinculante y sin \u00abmostrar la puerta\u00bb a Estados Unidos, formas avanzadas de integraci\u00f3n militar entre aliados que comparten la misma lectura de la amenaza.<\/p>\n\n\n\n

Esta din\u00e1mica incremental reduce los costos pol\u00edticos de la integraci\u00f3n, al tiempo que crea hechos consumados dif\u00edcilmente reversibles en el \u00e1mbito de las capacidades. A largo plazo, la multiplicaci\u00f3n y la interconexi\u00f3n de las coaliciones podr\u00edan esbozar una arquitectura de seguridad en red, menos pesada que la OTAN pero m\u00e1s robusta frente a la retirada estadounidense, basada en la redundancia, la especializaci\u00f3n funcional y la solidaridad entre Estados dispuestos a asumir concretamente los riesgos de la defensa colectiva. Si bien las dificultades que rodean los programas de aviones de combate de sexta generaci\u00f3n y drones ilustran lo complicado que resulta formar coaliciones duraderas \u2014debido a las diferentes necesidades operativas y a la l\u00f3gica de la competencia industrial\u2014, no es menos cierto que este modelo constituye hoy en d\u00eda la v\u00eda m\u00e1s cre\u00edble para estructurar, desde ahora mismo, el futuro tras la OTAN.<\/p>\n\n\n\n

\u00abEl antiguo orden no se restablecer\u00e1\u00bb<\/strong><\/h2>\n\n\n\n

Pensar la arquitectura de seguridad euroatl\u00e1ntica sin Estados Unidos no consiste en plantearse un escenario te\u00f3rico o llevar a cabo un ejercicio de provocaci\u00f3n estrat\u00e9gica. Esta reflexi\u00f3n es una necesidad pol\u00edtica y militar dictada por la erosi\u00f3n duradera del v\u00ednculo de confianza transatl\u00e1ntico. Ante la incertidumbre estadounidense, la respuesta m\u00e1s cre\u00edble no reside ni en la espera ni en la b\u00fasqueda ilusoria de un sustituto institucional \u00fanico, sino en la capacidad de los europeos y Canad\u00e1 para actuar juntos, de forma aut\u00f3noma y pragm\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n

El fin de la OTAN no significa el fin de toda cooperaci\u00f3n transatl\u00e1ntica, sino todo lo contrario. Pero pensar en este nuevo marco impone una refundaci\u00f3n l\u00facida de los compromisos de seguridad. La prioridad ya no puede ser la preservaci\u00f3n simb\u00f3lica de un orden heredado. Debe pasar por la construcci\u00f3n de capacidades pol\u00edticas, industriales y militares capaces de responder a un mundo en el que la garant\u00eda estadounidense ya no puede darse por sentada.<\/p>\n\n\n\n

Las coaliciones de voluntarios ofrecen hoy en d\u00eda el marco m\u00e1s realista para garantizar esta transici\u00f3n: son lo suficientemente flexibles para responder a la urgencia y lo suficientemente estructurantes para prefigurar una nueva arquitectura de seguridad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

Si Trump abandonara Europa para replegarse en \u00absu hemisferio\u00bb, habr\u00eda que defender un continente y un oc\u00e9ano sin Washington.<\/p>\n

Menos pesada que la OTAN, pero m\u00e1s s\u00f3lida ante la hip\u00f3tesis de una retirada estadounidense, una arquitectura de seguridad en red, basada en la multiplicaci\u00f3n y la interconexi\u00f3n de coaliciones de voluntarios, podr\u00eda permitir protegerse sin Estados Unidos.<\/p>\n

El investigador Justin Massie propone un modelo de recomposici\u00f3n estrat\u00e9gica.<\/p>\n","protected":false},"author":17959,"featured_media":90422,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-angles.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[128],"tags":[],"geo":[177],"class_list":["post-90451","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-guerra","staff-justin-massie","geo-europa"],"acf":[],"yoast_head":"\n\u00bfPueden Europa y Canad\u00e1 defenderse sin Washington?<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/02\/13\/europa-y-canada-tras-la-otan-pensar-la-seguridad-euroatlantica-sin-washington\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"\u00bfPueden Europa y Canad\u00e1 defenderse sin Washington?\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Si Trump abandonara Europa para replegarse en \u00absu hemisferio\u00bb, habr\u00eda que defender un continente y un oc\u00e9ano sin Washington. 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