{"id":90012,"date":"2026-02-08T20:19:39","date_gmt":"2026-02-08T19:19:39","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=90012"},"modified":"2026-02-08T20:20:12","modified_gmt":"2026-02-08T19:20:12","slug":"que-es-un-proceso-de-fascistizacion-pensar-trump-ii-con-foucault","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/02\/08\/que-es-un-proceso-de-fascistizacion-pensar-trump-ii-con-foucault\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 es un \u00abproceso de fascistizaci\u00f3n\u00bb? Pensar Trump II con Foucault"},"content":{"rendered":"\n
Ante el extra\u00f1o h\u00edbrido de libertarismo<\/a> y brutalizaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas de la administraci\u00f3n Trump II, hoy cabe preguntarse si Estados Unidos ha abandonado el marco del neoliberalismo en favor de algo que se parece m\u00e1s al fascismo.<\/p>\n\n\n\n Un debate atraviesa los an\u00e1lisis de la segunda presidencia de Trump, dividiendo tanto a polit\u00f3logos como a fil\u00f3sofos: \u00bfel actual alejamiento de Estados Unidos del marco cl\u00e1sico de la democracia liberal radicaliza una cierta tendencia neoliberal a privilegiar la \u00ablibertad\u00bb econ\u00f3mica y la expansi\u00f3n del mercado en detrimento de los mecanismos de control popular y democr\u00e1tico del gobierno? \u00bfO bien esta presidencia, y la ca\u00f3tica galaxia ideol\u00f3gica<\/a> que la sustenta ya no tienen nada de \u00abneoliberal\u00bb, de modo que habr\u00edamos entrado en un nuevo orden al que habr\u00eda que dar un nombre?<\/p>\n\n\n\n En la segunda hip\u00f3tesis, uno de los nombres barajados para calificar el orden que se avecina es el de \u00abfascismo\u00bb, aunque se tratar\u00eda entonces de un fascismo a\u00fan \u00abcompetitivo\u00bb, que combina rasgos autoritarios con el mantenimiento de un sistema electoral multipartidista. A este respecto, varios historiadores importantes, como Robert Paxton y Timothy Snyder<\/a>, consideran que se puede utilizar leg\u00edtimamente este t\u00e9rmino para calificar la administraci\u00f3n Trump II.<\/p>\n\n\n\n Otros analistas, por el contrario, se suman a la primera tesis, al considerar que existe una forma de continuidad o radicalizaci\u00f3n que vincula la situaci\u00f3n actual con el neoliberalismo: la radicalizaci\u00f3n de la desregulaci\u00f3n y la destrucci\u00f3n por parte del Estado de las \u00ab normas\u00bb que se supone que limitan la acumulaci\u00f3n de riqueza, la exenci\u00f3n tendencial de impuestos y grav\u00e1menes para los m\u00e1s ricos o la retirada del Estado social en beneficio del Estado penal para los m\u00e1s pobres. Tras enumerar estas caracter\u00edsticas, Samuel Moyn concluye que se puede hablar de un \u00abneoliberalismo zombi\u00bb en Estados Unidos <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, algunos rasgos del trumpismo triunfante se oponen directamente a elementos centrales de la doctrina neoliberal: esta se construy\u00f3 contra la irracionalidad del l\u00edder y quiso enmarcar fuertemente el poder pol\u00edtico promoviendo un mercado protegido de las concentraciones excesivas mediante legislaciones antimonopolio y antimonopol\u00edsticas. Esta doctrina, asimismo, valor\u00f3 el papel de los tribunales y del Estado de derecho en la protecci\u00f3n de los derechos individuales contra los abusos del gobierno, incluso o especialmente cuando se invocaba al \u00abpueblo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Estas importantes diferencias llevaron a Wendy Brown a considerar que el trumpismo actual era una salida <\/em>del neoliberalismo, aunque tambi\u00e9n fuera el \u00abproducto\u00bb de las pol\u00edticas econ\u00f3micas neoliberales<\/a>. En sus propias palabras, Trump es el Frankenstein del neoliberalismo <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Para comprender mejor el caso estadounidense en ciertos aspectos, puede resultarnos \u00fatil recurrir al espectro de Foucault. Pero esto tambi\u00e9n nos depara algunas sorpresas.<\/p>\n\n\n\n En 1976, en La voluntad de saber<\/em>, Michel Foucault propuso una famosa teorizaci\u00f3n del fascismo alem\u00e1n, el nazismo, como conjunci\u00f3n entre las fantas\u00edas de la sangre y los paroxismos de un poder disciplinario, una mezcla de \u00absoberan\u00eda<\/em>\u00bb arcaica, con derecho a decidir sobre la vida y la muerte, y \u00abbiopol\u00edtica<\/em>\u00bb, que consiste en \u00abdar vida<\/em>\u00bb a las poblaciones sobre una base pseudobiol\u00f3gica y racial, y \u00abseleccionarlas<\/em>\u00bb de forma racista.<\/p>\n\n\n\n En 1977 y en los a\u00f1os siguientes, Foucault manifiesta en numerosas ocasiones su exasperaci\u00f3n ante la diluci\u00f3n<\/em> del fascismo: la izquierda o la extrema izquierda utilizan con gusto el t\u00e9rmino cada vez que se producen actos de violencia policial, por ejemplo, o para calificar el trato que la Alemania federal da a los \u00abterroristas\u00bb de la banda de Baader. Para Foucault, la violencia policial no esper\u00f3 al fascismo y es sin duda tan antigua como la propia polic\u00eda, lo que no la justifica en absoluto: se observa tanto en reg\u00edmenes liberales como en reg\u00edmenes denominados socialistas. Del mismo modo, hablar de fascismo cada vez que se aplican medidas \u00abantiterroristas\u00bb no es mucho m\u00e1s pertinente; afirmar que en las democracias liberales no hay libertad, que estas democracias son indistinguibles del fascismo y que no son m\u00e1s que el escenario de una guerra de clases o de una guerra civil, es para el fil\u00f3sofo un discurso exagerado y deshonesto:<\/p>\n\n\n\n \u00abCualquier an\u00e1lisis que consista en querer producir un efecto pol\u00edtico resucitando viejos espectros est\u00e1 condenado al fracaso. Es precisamente porque no somos capaces de analizar una cosa por lo que intentamos resucitar el espectro de un retorno […] Por otra parte, hay que confiar en la conciencia pol\u00edtica de la gente. Cuando les dices: \u2018Est\u00e1n en un Estado fascista y no lo saben\u2019, la gente sabe que les mientes. Cuando les dices: \u00abNunca las libertades han estado tan limitadas y amenazadas como ahora\u00bb, la gente sabe que eso no es cierto\u00bb<\/em> <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Esta exageraci\u00f3n ret\u00f3rica y esta banalizaci\u00f3n pol\u00e9mica hacen que corramos el riesgo de pasar por alto el verdadero fascismo cuando se presenta. Sin embargo, es muy posible que hoy un verdadero \u00abproceso de fascistizaci\u00f3n\u00bb est\u00e9 en marcha<\/a> \u2014y Foucault nos da pistas para comprenderlo\u2014.<\/p>\n\n\n\n La reflexi\u00f3n de Foucault es una piedra arrojada en medio del jard\u00edn neoliberal, construido sobre la ingenua idea de un \u00abagente econ\u00f3mico libre y racional\u00bb.<\/p>Jean-Claude Monod<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Comencemos por seguir la forma en que Foucault reconstruye la historia del neoliberalismo austro-alem\u00e1n y estadounidense y vuelve sobre la interpretaci\u00f3n del fascismo, de una manera que se aleja de muchos discursos contempor\u00e1neos, as\u00ed como de discursos actuales que a veces se reivindican de Foucault mismo.<\/p>\n\n\n\n Foucault abord\u00f3 el neoliberalismo como s\u00edntoma de una vasta \u00abcrisis de gobernabilidad\u00bb que afectaba al Estado a finales de los a\u00f1os setenta, tanto en las democracias liberales, en un contexto de diversos movimientos sociales contestatarios, como en el espacio sovi\u00e9tico, cuya econom\u00eda planificada y estructuras represivas mostraban signos evidentes de agotamiento, incluso de colapso. Como s\u00edntoma de esta crisis, el neoliberalismo tambi\u00e9n se propon\u00eda ser la respuesta a la misma: en Foucault, se aborda tanto como expresi\u00f3n de una \u00abfobia al Estado\u00bb, cuyos or\u00edgenes se remontan a las experiencias totalitarias, como construcci\u00f3n de una forma de gobernar que toma como modelo el mercado y, en \u00faltima instancia, hace que el Estado desempe\u00f1e un papel activo en la expansi\u00f3n de los mecanismos del mercado.<\/p>\n\n\n\n En el curso impartido en el Coll\u00e8ge de France en 1978-1979, El nacimiento de la biopol\u00edtica<\/em> <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span>, <\/em>Foucault tematiza expl\u00edcitamente la relaci\u00f3n entre neoliberalismo y fascismo. Sin embargo, Foucault presenta el nazismo \u2014como fascismo alem\u00e1n\u2014 como el \u00abcamino de Damasco, epistemol\u00f3gico y pol\u00edtico<\/em>\u00bb del ordoliberalismo, es decir, el \u00abcampo de adversidad<\/em>\u00bb <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span> en oposici\u00f3n al cual se defini\u00f3 el neoliberalismo alem\u00e1n que es el ordoliberalismo.<\/p>\n\n\n\n \u00bfDe qu\u00e9 se trata exactamente?<\/p>\n\n\n\n Esta definici\u00f3n se ha elaborado a partir de una interpretaci\u00f3n muy particular del nazismo, que se convierte en un \u00abrevelador<\/em>\u00bb de una estructura m\u00e1s amplia, interpretaci\u00f3n que Foucault cuestiona como una serie de \u00abgolpes de fuerza<\/em>\u00bb te\u00f3ricos. Pero el fil\u00f3sofo no se inclina en absoluto por la idea \u2014a veces defendida hoy\u2014 de una complicidad esencial <\/em>entre el neoliberalismo y el fascismo, por la sencilla raz\u00f3n de que los economistas ordoliberales y neoliberales que m\u00e1s cita y estudia \u2014Walter Eucken, Wilhelm R\u00f6pke, Friedrich Hayek, Alexander R\u00fcstow\u2014 fueron adversarios del nazismo. Los editores del curso recuerdan as\u00ed el compromiso de Eucken contra Heidegger como rector nazi de la Universidad de Friburgo y su participaci\u00f3n en diversos grupos de oposici\u00f3n cristianos <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Un punto que a\u00fan hoy se debate es la participaci\u00f3n de Eucken, como economista, en un grupo de trabajo sobre econom\u00eda dentro de la Academia de Derecho Alem\u00e1n creada por los nazis, el \u00abgrupo 4\u00bb, encargado en 1940 de reflexionar sobre el futuro de la econom\u00eda alemana despu\u00e9s de la guerra. Sin embargo, los editores del curso de Foucault recuerdan que el organizador de este grupo se convirti\u00f3 en opositor al nazismo y fue ejecutado en 1944 tras el fallido complot contra Hitler.<\/p>\n\n\n\n Por el contrario, algunos ordoliberales, entre ellos uno de los m\u00e1s famosos, Alfred M\u00fcller-Armack, \u2014el futuro inventor de la f\u00f3rmula \u00abeconom\u00eda social de mercado\u00bb\u2014 fueron entusiastas partidarios del nazismo, al menos en sus inicios, como Estado \u00abintervencionista\u00bb pero no \u00abdirigista<\/em>\u00bb <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span>, fundamentalmente antimarxista y apoyado por los mayores grupos industriales alemanes.<\/p>\n\n\n\n Curiosamente, aunque presenta breves biograf\u00edas de los economistas ordoliberales, incluido M\u00fcller-Armack, Foucault no menciona la pertenencia de este al partido nazi. Lo que le interesa de la idea del \u00abcampo de adversidad<\/em>\u00bb, de la oposici\u00f3n nativa del ordoliberalismo al nazismo, no es otorgarle un valor \u00e9tico o pol\u00edtico \u2014Foucault no reparte puntos buenos y malos\u2014, sino m\u00e1s bien la producci\u00f3n de una interpretaci\u00f3n del nazismo, del fascismo y de la crisis de 1929 radicalmente diferente de la interpretaci\u00f3n marxista.<\/p>\n\n\n\n La interpretaci\u00f3n que hace el ordoliberalismo del nazismo proporcionar\u00e1 a la Rep\u00fablica Federal Alemana de la posguerra los medios para encontrar una nueva legitimidad y, en cierto sentido, una nueva \u00absoberan\u00eda\u00bb , que romp\u00eda tanto con la soberan\u00eda del Volk <\/em>nacionalsocialista<\/a> como con una pol\u00edtica econ\u00f3mica de socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n que era en parte la que defend\u00eda el partido socialdem\u00f3crata al t\u00e9rmino de la guerra.<\/p>\n\n\n\n La interpretaci\u00f3n que hace Foucault de un \u00abarte de no ser demasiado gobernado<\/em>\u00bb puede ser \u00fatil contra la \u00abconducci\u00f3n de conductas<\/em>\u00bb que nos puede imponer la \u00abmanipulaci\u00f3n<\/em>\u00bb econ\u00f3mica.<\/p>Jean-Claude Monod<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Al comienzo de su curso, Foucault delimita cronol\u00f3gicamente el neoliberalismo alem\u00e1n \u00aben acci\u00f3n\u00bb situando su inicio en 1948 y su fin en 1962.<\/p>\n\n\n\n La primera fecha se elige por una raz\u00f3n sencilla: ese a\u00f1o, Ludwig Erhard, administrador de la \u00abbizona\u00bb angloamericana en la Alemania de la posguerra y pol\u00edtico clave para la implementaci\u00f3n del ordoliberalismo alem\u00e1n \u2014cuya doctrina se elabor\u00f3 ante la crisis de 1929 y sus consecuencias sociales y pol\u00edticas\u2014, pronunci\u00f3 un discurso ampliamente inspirado en las reflexiones de los ordoliberales reunidos en el Consejo Econ\u00f3mico poco antes. Foucault comenta extensamente de este discurso una sola frase<\/em>, una frase que \u00e9l mismo califica de \u00abaparentemente banal<\/em>\u00bb <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span>, pero que al mismo tiempo es decisiva: \u00abHay que liberar la econom\u00eda de las restricciones estatales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Esta frase parece muy extendida. Incluso da la impresi\u00f3n de que se oye todos los d\u00edas. Es como si definiera ahora un espacio de todas las derechas francesas por ejemplo, desde el centro hasta el extremo, desde Macron hasta Bardella.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, la frase de Erhard tiene un alcance muy espec\u00edfico y estrat\u00e9gico en un contexto en el que se cern\u00eda sobre Alemania otro \u00abespectro\u00bb, el del Estado nacionalsocialista recientemente desaparecido: se trataba, seg\u00fan Foucault, de encontrar una \u00abnueva base legitimadora del Estado<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Erhard busca esta (re)fundaci\u00f3n en \u00abel ejercicio garantizado de la libertad econ\u00f3mica<\/em>\u00bb <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span>. No se trata de pedir a la poblaci\u00f3n que se adhiera directamente al Estado \u2014se desconf\u00eda entonces de toda m\u00edstica o culto al Estado, como del sacrificio por el Estado\u2014, ni de buscar la legitimidad en la exaltaci\u00f3n del Volk<\/em>, el pueblo que adquiri\u00f3 tintes tan nacionalistas y racistas en la secuencia nazi. Para Erhard, lo importante es pedir a la poblaci\u00f3n que se adhiera al nuevo r\u00e9gimen en la medida en que este garantiza no s\u00f3lo la libertad econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n el crecimiento y el bienestar \u2014y tambi\u00e9n, aunque Foucault no lo diga, el Estado de derecho, es decir, la protecci\u00f3n de los derechos de los individuos frente al propio gobierno\u2014.<\/p>\n\n\n\n En cierto sentido, esta nueva legitimaci\u00f3n es m\u00e1s amplia y no s\u00f3lo concierne a la Alemania de la posguerra, que interesa a Foucault: concuerda con la idea, planteada por \u00e9l en La voluntad de saber<\/em> y desarrollada por otros, de que la era de la soberan\u00eda como hacer morir<\/em>, como derecho de vida y muerte<\/em>, se aleja, si es que no ha pasado ya. La nueva legitimaci\u00f3n de los gobiernos europeos, especialmente despu\u00e9s de 1945, al igual que la de la propia construcci\u00f3n europea, se desplaza en gran medida hacia la econom\u00eda, el mercado, la protecci\u00f3n jur\u00eddica, la salud \u2014en definitiva, la \u00abvida\u00bb de las poblaciones\u2014.<\/p>\n\n\n\n Para calificar este desplazamiento, Didier Fassin acu\u00f1\u00f3 la expresiva f\u00f3rmula de \u00abbiolegitimidad\u00bb <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span>: el poder pol\u00edtico se legitima cada vez menos como poder supremo por el que hay que sacrificarse \u2014el pathos<\/em> militar-nacional alcanz\u00f3 su paroxismo en la m\u00edstica sacrificial del Tercer Reich\u2014, sino como poder para proteger y favorecer la vida, el bienestar, la salud, el crecimiento o el consumo.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, inmediatamente despu\u00e9s de 1945, en Europa y Estados Unidos, este bienestar se defini\u00f3 en t\u00e9rminos de welfare.<\/em> En Inglaterra, el informe Beveridge esboza sus rasgos: protecci\u00f3n social, acceso a la salud, servicios p\u00fablicos gratuitos o baratos, etc., mientras que en Francia se puede encontrar un equivalente en la estela del programa del Consejo Nacional de la Resistencia.<\/p>\n\n\n\n En los a\u00f1os de la posguerra, si bien los ordoliberales y los neoliberales tienen su propia versi\u00f3n del \u00abbienestar\u00bb de las poblaciones, que no pasa por el Estado del bienestar sino por el crecimiento, esta versi\u00f3n tarda en imponerse en las d\u00e9cadas posteriores al conflicto mundial que Axel Honneth calific\u00f3 de \u00absocialdem\u00f3cratas\u00bb <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span>, no porque los socialdem\u00f3cratas estuvieran en el poder en todas partes, sino porque el consenso impl\u00edcito, la gobernanza quiz\u00e1s, se encontraba del lado de una cierta aceptaci\u00f3n colectiva del Estado social, los servicios p\u00fablicos y los fuertes mecanismos de redistribuci\u00f3n y solidaridad <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Los ordoliberales ofrecieron una alternativa a la socialdemocracia. Impulsada por la derecha alemana, la CDU, se sintetiz\u00f3 en particular en la f\u00f3rmula de \u00abeconom\u00eda social de mercado\u00bb, que se opon\u00eda, en cierto sentido, al lema de \u00abdemocracia econ\u00f3mica\u00bb del SPD <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n La \u00abeconom\u00eda social de mercado\u00bb rechaza as\u00ed la econom\u00eda \u00absin mercado\u00bb del bloque del Este y de la RDA, pero modera este mercado mediante el establecimiento de un \u00aborden\u00bb, un \u00abmarco\u00bb y una \u00abpol\u00edtica social\u00bb <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n La originalidad de la lectura de Foucault consiste en ver en los ordoliberales una forma de creaci\u00f3n de legitimidad y, en cierto sentido, de \u00absoberan\u00eda\u00bb. Para \u00e9l, esta soberan\u00eda se ha inclinado hacia la econom\u00eda, como lo demuestra la independencia del Bundesbank, que se retomar\u00e1 a nivel europeo.<\/p>\n\n\n\n \u00bfDebemos entonces, parad\u00f3jicamente, hablar de un \u00absoberano de la econom\u00eda<\/em>\u00bb? En realidad, son m\u00e1s bien la propia instancia econ\u00f3mica, el mercado, o la instancia que garantiza el buen funcionamiento del mercado, el Bundesbank, las que se convierten en \u00absoberanas\u00bb, pero esta soberan\u00eda econ\u00f3mica se sustrae tanto al soberano pol\u00edtico como a la soberan\u00eda popular, que queda al margen de los cambios pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n En cierto sentido, el mercado se sit\u00faa fuera del alcance de la democracia, ya que los neoliberales desconf\u00edan enormemente de la idea de \u00absoberan\u00eda popular\u00bb, a la que denominan \u00abdemocracia ilimitada\u00bb, y de la tesis de que la mayor\u00eda siempre tiene la raz\u00f3n <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Seg\u00fan Foucault, parad\u00f3jicamente, no hay que analizar la fascistizaci\u00f3n y el totalitarismo como procedentes del Estado, sino m\u00e1s bien \u00abdel declive y la desintegraci\u00f3n del Estado<\/em>\u00bb.<\/p>Jean-Claude Monod<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n La santificaci\u00f3n de una orientaci\u00f3n econ\u00f3mica ordoliberal se encuentra m\u00e1s tarde en la Europa de Maastricht: cabr\u00eda preguntarse si hoy, con el auge de los movimientos denominados \u00abpopulistas\u00bb, estamos asistiendo a la expresi\u00f3n de un sentimiento de desposesi\u00f3n por parte de Europa, que podr\u00eda adoptar la forma ambigua de una reivindicaci\u00f3n de \u00abcontrol\u00bb democr\u00e1tico o de \u00absoberan\u00eda\u00bb nacional, tal y como exig\u00eda el lema del Brexit: \u00abTake back control\u00bb<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Desde este punto de vista, el trumpismo se aleja al m\u00e1ximo del ordoliberalismo, al reivindicar un nacionalismo emancipado de las restricciones jur\u00eddicas y un desprecio abierto por los mecanismos de control del ejecutivo. Si la l\u00f3gica generalizada del deal <\/em>econ\u00f3mico y la sed de beneficio personal de los gobernantes hacen que el Estado estadounidense caiga en una forma in\u00e9dita de fusi\u00f3n entre el soberano pol\u00edtico y la econom\u00eda capitalista desenfrenada, la ideolog\u00eda MAGA tambi\u00e9n pretende arrebatar la pol\u00edtica al control de una instancia como el Banco Central<\/a> y devolver as\u00ed el poder y las ventajas al pueblo estadounidense, al tiempo que invita a expulsar en masa a los migrantes<\/a>. Este componente de odio hacia las minor\u00edas es consustancial al fascismo y no al neoliberalismo.<\/p>\n\n\n\n Por lo tanto, hoy parece invertirse la trayectoria hist\u00f3rica del liberalismo y el neoliberalismo, que m\u00e1s bien han tratado de desactivar al soberano pol\u00edtico en beneficio de las reglas y los mecanismos del mercado y el derecho.<\/p>\n\n\n\n No puede sino sorprender la insistencia con la que Foucault subraya una dimensi\u00f3n com\u00fan al liberalismo y al neoliberalismo, que nos remite en realidad a la econom\u00eda pol\u00edtica del siglo XVIII y a Adam Smith, pero que, seg\u00fan \u00e9l, \u00abno deja de resurgir<\/em>\u00bb en la historia del liberalismo y el neoliberalismo: la desactivaci\u00f3n, la descalificaci\u00f3n te\u00f3rica y casi epist\u00e9mica del \u00absoberano\u00bb econ\u00f3mico y pol\u00edtico <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Esta descalificaci\u00f3n se hace en nombre de la imposibilidad de \u00abtotalizar\u00bb los puntos de vista de los actores econ\u00f3micos, argumento que se encuentra desde Adam Smith hasta Eucken, pasando por Hayek.<\/p>\n\n\n\n La demostraci\u00f3n de la imposibilidad de un soberano econ\u00f3mico eficaz se dirigi\u00f3 en primer lugar contra el soberano pol\u00edtico, real<\/em>, y sus pretensiones contraproducentes de regular el mercado: primero por los fisi\u00f3cratas de la fijaci\u00f3n del precio del grano, que acab\u00f3 provocando escasez y hambrunas cuando los precios fijados por los productores se ajustaron, y luego por Adam Smith, que argument\u00f3 a favor de la superioridad de la mano invisible del mercado frente a la pretensi\u00f3n de regular la econom\u00eda desde arriba, como hac\u00eda el soberano personal, el rey en el siglo XVIII. <\/p>\n\n\n\n M\u00e1s tarde, esta cr\u00edtica se dirigir\u00e1 de manera m\u00e1s amplia hacia el gobierno o, en el siglo XX, hacia una instancia estatal como el Plan, argumentando que este soberano o planificador pol\u00edtico-econ\u00f3mico es inferior \u2014tanto desde el punto de vista econ\u00f3mico, en t\u00e9rminos de producci\u00f3n de riqueza, y pol\u00edtica, en t\u00e9rminos de producci\u00f3n de libertad\u2014, en comparaci\u00f3n con la infinita multiplicidad de puntos de vista de los actores y los mercados que se ajustan en los mecanismos autorregulados de fijaci\u00f3n de precios.<\/p>\n\n\n\n Este \u00abdesaf\u00edo<\/em>\u00bb al soberano, dice Foucault, no se limita a \u00ablimitarlo<\/em>\u00bb como lo hac\u00eda la cr\u00edtica jur\u00eddica al soberano y a los abusos de su poder: lo \u00abdestituye<\/em>\u00bb. Este es el discurso de Adam Smith, pero tambi\u00e9n, dos siglos m\u00e1s tarde, el discurso neoliberal contra otras \u00abpr\u00e1cticas gubernamentales<\/em>\u00bb que enumera Foucault: \u00abplanificaci\u00f3n, econom\u00eda dirigida, socialismo, socialismo de Estado<\/em>\u00bb <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n \u00bfHace Foucault suya la tesis de la imposibilidad de un soberano econ\u00f3mico?<\/p>\n\n\n\n En realidad, m\u00e1s bien la presenta como un desaf\u00edo, una \u00abmaldici\u00f3n<\/em>\u00bb lanzada por la econom\u00eda pol\u00edtica contra los intentos de determinar si se podr\u00eda definir un nivel pertinente de control y planificaci\u00f3n <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Parece entonces que Foucault manifiesta un inter\u00e9s real por el aspecto cr\u00edtico de este enfoque liberal, por una ciencia econ\u00f3mica \u00abatea<\/em>\u00bb y sin soberano, dimensi\u00f3n cr\u00edtica que, por otra parte, relaciona expl\u00edcitamente en su curso con el fil\u00f3sofo \u00abcr\u00edtico\u00bb por excelencia que es Kant, relacionando el conocimiento con las condiciones finitas del sujeto y los l\u00edmites a priori <\/em>de la objetividad <\/span>19<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, nada indica que Foucault creyera en la idea de una armon\u00eda espont\u00e1nea de intereses, en el bienestar que surgir\u00eda m\u00e1gicamente del libre juego de intereses o, por utilizar un t\u00e9rmino actual, en el \u00abgoteo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Por el contrario, se distancia claramente de una dualizaci\u00f3n ingenua que, en aquella \u00e9poca, se estaba imponiendo en las filas de la \u00absegunda izquierda\u00bb, de la que \u00e9l se acercaba entonces: una dualidad casi maniquea que opon\u00eda al Estado y a la sociedad, suponiendo que el Estado es \u00abfr\u00edo\u00bb, malo, intr\u00ednsecamente y exclusivamente opresivo, y la sociedad \u00abc\u00e1lida\u00bb, productiva y armoniosa si se la \u00ablibera\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Esto es tambi\u00e9n lo que lleva a Foucault a cuestionar el discurso entonces vigente sobre la \u00abestatizaci\u00f3n de la sociedad<\/em>\u00bb, estatizaci\u00f3n que abrir\u00eda el camino a una forma de \u00abtotalitarismo<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n El curso contiene, en efecto, una cr\u00edtica, cuya pertinencia parece evidente para lo que est\u00e1 ocurriendo ante nuestros ojos, de lo que Foucault denomina la \u00abcr\u00edtica inflacionista del Estado<\/em>\u00bb, tal y como se desarrollaba entonces, sobre todo en la derecha, pero tambi\u00e9n en la izquierda. Es la forma de derecha, neoliberal, la que m\u00e1s llamar\u00e1 la atenci\u00f3n de Foucault. Contiene una denuncia de la extensi\u00f3n indefinida del Estado como del totalitarismo que se supone est\u00e1 presente en todas las formas del Estado: en el paternalismo de la administraci\u00f3n de justicia o del Estado social o en las formas de \u00abnormalizaci\u00f3n\u00bb que operan en el propio trabajo social.<\/p>\n\n\n\n Si esta cr\u00edtica pod\u00eda parecer novedosa y subversiva en los a\u00f1os setenta \u2014atrayendo tambi\u00e9n a las mentes de izquierda que constataban el fracaso de la \u00abeconom\u00eda administrada\u00bb al estilo sovi\u00e9tico y cuestionaban igualmente el paternalismo del Estado en Francia\u2014, Foucault pretende demostrar que, por un lado, se trata de un viejo motivo ya presente en los ordoliberales y neoliberales de los a\u00f1os treinta y, por otro, que lejos de oponerse a las tendencias hegem\u00f3nicas del momento, esta cr\u00edtica va \u00aben la direcci\u00f3n del viento<\/em>\u00bb <\/span>20<\/sup><\/a><\/span><\/span>. De hecho, acompa\u00f1a y disimula un proceso completamente diferente: una \u00abdislocaci\u00f3n<\/em>\u00bb y una gubernamentalizaci\u00f3n del Estado.<\/p>\n\n\n\n La demostraci\u00f3n de la imposibilidad de un soberano econ\u00f3mico eficaz se dirigi\u00f3 en primer lugar contra el soberano pol\u00edtico, real<\/em>, y sus pretensiones contraproducentes de regular el mercado.<\/p>Jean-Claude Monod<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n La lecci\u00f3n del 7 de marzo de 1979 vuelve sobre lo que Foucault presenta como un \u00ablugar com\u00fan cr\u00edtico<\/em>\u00bb. Elemento de la \u00abfobia al Estado<\/em>\u00bb, este lugar com\u00fan sostiene \u00abque habr\u00eda una parentela, una especie de continuidad gen\u00e9tica, de implicaci\u00f3n evolutiva entre diferentes formas de Estado, el Estado administrativo, el Estado del bienestar, el Estado burocr\u00e1tico, el Estado fascista, el Estado totalitario, siendo todos ellos, seg\u00fan los an\u00e1lisis <\/em>[\u2026] las ramas sucesivas de un mismo y \u00fanico \u00e1rbol, que ser\u00eda el gran \u00e1rbol estatal.<\/em>\u00bb <\/span>21<\/sup><\/a><\/span><\/span>. Foucault habla unas l\u00edneas m\u00e1s adelante de un \u00ablugar com\u00fan cr\u00edtico<\/em>\u00bb que hace que, mediante ciertos \u00abdeslizamientos<\/em>\u00bb, se pase de la Seguridad Social y la administraci\u00f3n a los campos de concentraci\u00f3n. Se trata entonces de una \u00abdescalificaci\u00f3n por lo peor<\/em>\u00bb: en cierto sentido, se descalifica lo mejor del Estado, el Estado social o el Estado del bienestar, alegando que existe una continuidad ineludible hacia el Estado totalitario.<\/p>\n\n\n\n Foucault se burla de este tipo de deslizamientos en Hayek: evoca la cr\u00edtica que el economista hace en 1943 del informe Beveridge en El camino de la servidumbre<\/em> <\/span>22<\/sup><\/a><\/span><\/span>, <\/em>comparando este sistema de socializaci\u00f3n o seguridad social con la econom\u00eda de guerra de 1914-1918 que habr\u00eda conducido \u2014y aqu\u00ed es donde se produce el deslizamiento\u2014 al nacionalsocialismo. Foucault puede as\u00ed ironizar: \u00abLos socialistas ingleses, el Partido Laborista, el plan Beveridge: esos ser\u00e1n los verdaderos agentes de la nazificaci\u00f3n de Inglaterra por suplemento, crecimiento de la estatizaci\u00f3n<\/em>\u00bb <\/span>23<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n \u00abContra esta cr\u00edtica inflacionista del Estado<\/em>\u00bb, Foucault propone varias tesis exactamente opuestas a las del neoliberalismo hayekiano: 1\u00b0) \u00abel Estado del bienestar, el Estado providencia, no tiene ni la misma forma, (…) ni la misma fuente que el Estado totalitario<\/em>\u00bb (p. 196); 2\u00b0) \u00abHay que buscar el principio<\/em> [del Estado totalitario] no en la gubernamentalidad estatizante o estatizada que surge en los siglos XVII y XVIII, sino en una gubernamentalidad no estatal, precisamente en lo que podr\u00edamos llamar una gubernamentalidad <\/em>de partido\u00bb <\/span>24<\/sup><\/a><\/span><\/span>.<\/p>\n\n\n\n Por lo tanto, Foucault desmonta otro tema y lugar com\u00fan de la \u00e9poca, el de la \u00abestatizaci\u00f3n de la sociedad\u00bb en todos los \u00e1mbitos: m\u00e1s bien hay que hablar de un \u00abdecrecimiento<\/em>\u00bb del Estado <\/span>25<\/sup><\/a><\/span><\/span>, una gubernamentalizaci\u00f3n del mismo, una forma de convertir al Estado en una variable en la pr\u00e1ctica del gobierno, pero tambi\u00e9n de desarticularlo atacando todo lo que se presenta como relativamente independiente de un ejecutivo temporal, garantizando la continuidad y la imparcialidad de la cosa p\u00fablica, el servicio al p\u00fablico en lugar de un proyecto ideol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n Con \u00abla gubernamentalidad <\/em>de partido\u00bb, un movimiento, un partido, un grup\u00fasculo de partidarios y un grupo totalitario se apoderan del Estado y lo someten a su l\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n Foucault habla entonces de un \u00abLos ordoliberales contra el nazismo<\/h2>\n\n\n\n
Biopol\u00edtica: la era moderna de la soberan\u00eda<\/h2>\n\n\n\n
El imposible \u00absoberano econ\u00f3mico\u00bb<\/h2>\n\n\n\n
Foucault contra la \u00abcr\u00edtica inflacionista del Estado\u00bb<\/h2>\n\n\n\n
El \u00abproceso de fascistizaci\u00f3n\u00bb ayer y hoy<\/h2>\n\n\n\n