{"id":89098,"date":"2026-01-27T10:30:12","date_gmt":"2026-01-27T09:30:12","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=89098"},"modified":"2026-01-27T10:30:15","modified_gmt":"2026-01-27T09:30:15","slug":"el-imperio-no-se-detiene-trump-y-la-guerra-colonial-sin-fin-de-estados-unidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/01\/27\/el-imperio-no-se-detiene-trump-y-la-guerra-colonial-sin-fin-de-estados-unidos\/","title":{"rendered":"El imperio no se detiene: Trump y la guerra colonial sin fin de Estados Unidos"},"content":{"rendered":"\n
Nos lee y quiere ayudarnos a crecer. Puede apoyar el trabajo de una redacci\u00f3n independiente<\/em> descubriendo todas nuestras ofertas para suscribirse al Grand Continent<\/em><\/a><\/p>\n\n\n\n Hace 85 a\u00f1os, Francia inauguraba en Par\u00eds la Exposici\u00f3n Colonial Internacional. La exposici\u00f3n, que presentaba en el bosque de Vincennes los productos y logros del imperio franc\u00e9s en una serie de pabellones, tambi\u00e9n reservaba un lugar para las otras grandes potencias coloniales. Entre las arquitecturas expuestas por todas las potencias, la pieza central del pabell\u00f3n estadounidense era una reproducci\u00f3n de la \u00abcaba\u00f1a\u00bb de George Washington, conocida como la casa de Mount Vernon, en Virginia.<\/p>\n\n\n\n A cada uno sus s\u00edmbolos coloniales. Una vez resuelta la cuesti\u00f3n india, el pa\u00eds unificado y fortalecido por su victoria en la Primera Guerra Mundial pod\u00eda ahora mostrar la blancura, la comodidad y la elegancia de un edificio neocl\u00e1sico, que evocaba a los ojos de todos la joven rep\u00fablica estadounidense del siglo XVIII, la imagen ideal que los Estados Unidos ten\u00edan de s\u00ed mismos.<\/p>\n\n\n\n El pasado 11 de enero, en la televisi\u00f3n francesa, <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> el historiador del colonialismo Pierre Singarav\u00e9lou intent\u00f3 convencer a los dem\u00e1s invitados de un cambio en la estrategia estadounidense: \u00abVeamos lo que est\u00e1 sucediendo ante nuestros ojos como el regreso y la continuaci\u00f3n del colonialismo, como la nueva ola del imperialismo estadounidense\u00bb. Los dem\u00e1s participantes, por su parte, desv\u00edan su \u00e1ngulo de an\u00e1lisis y hablan de una nueva forma de capitalismo o de una estrategia espec\u00edfica del siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n Durante esta conversaci\u00f3n, se descarta la hip\u00f3tesis de que Trump considere la historia estadounidense como una l\u00ednea continua. Sin embargo, al continuar con la construcci\u00f3n de la \u00abgrandeza de Estados Unidos\u00bb a trav\u00e9s de la guerra, el presidente de Estados Unidos se sit\u00faa claramente en la estela de una historia colonial global.<\/p>\n\n\n\n Los argumentos y la sem\u00e1ntica de Trump requieren una lectura a largo plazo, alejada de las cuestiones estrat\u00e9gicas m\u00e1s inmediatas: se trata de tomar en serio, a modo de hip\u00f3tesis, la filiaci\u00f3n que \u00e9l mismo reivindica.<\/p>\n\n\n\n Lejos de rechazar las pr\u00e1cticas imperiales estadounidenses \u2014tanto en Am\u00e9rica como en el Pac\u00edfico\u2014 como un hecho hist\u00f3rico sin incidencia en el presente, estas deben considerarse, por el contrario, como el n\u00facleo de una identidad que se expresa hoy de nuevo de forma brillante, desestabilizando el mundo y dejando at\u00f3nitos a los europeos.<\/p>\n\n\n\n Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump gobierna ahora al margen de las normas. Tanto fuera de las fronteras como en el interior del territorio estadounidense \u2014mientras la Guardia Nacional<\/a> es enviada a varias ciudades estadounidenses gobernadas por dem\u00f3cratas\u2014, la fuerza prevalece sobre el derecho, los enemigos son coaccionados y silenciados.<\/p>\n\n\n\n El cambio de nombre del Departamento de Defensa, rebautizado como \u00abDepartamento de Guerra\u00bb por Trump en septiembre de 2025, es uno de los signos que anuncian la determinaci\u00f3n de la Casa Blanca: as\u00ed retoma una antigua denominaci\u00f3n de esta administraci\u00f3n, utilizada entre 1789 y 1949.<\/p>\n\n\n\n A partir de ahora, los allegados a Trump pueden izar la bandera estrellada en un territorio de elecci\u00f3n. El 3 de enero de 2026, Katie Miller, esposa de Stephen Miller, subjefe de gabinete de Donald Trump, publica en X un mapa de Groenlandia cubierto por la bandera de Estados Unidos, acompa\u00f1ado de una leyenda: soon<\/em> (\u00abpronto\u00bb)<\/a>. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n En un discurso ante las fuerzas armadas, <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span> al igual que en una alocuci\u00f3n a los embajadores, <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> el presidente franc\u00e9s Emmanuel Macron calific\u00f3 esta estrategia imperial estadounidense como \u00abun nuevo colonialismo en marcha\u00bb. En un art\u00edculo de Le Monde<\/em>, Marine Duc tambi\u00e9n precisa que \u00abantes de ser el objetivo de la administraci\u00f3n de Trump, [Groenlandia] es ante todo una conquista colonial europea\u00bb. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span> Si el presidente franc\u00e9s se refiere con la palabra colonialismo a la voluntad de Donald Trump de tomar el control de Groenlandia, sus palabras tambi\u00e9n hacen referencia a la de Xi Jinping de invadir la isla de Taiw\u00e1n<\/a> y, por supuesto, a la guerra en Ucrania que Vladimir Putin lleva librando desde 2022.<\/p>\n\n\n\n Rusia, atrapada en paradigmas nacionales y culturales distintos a los de Estados Unidos, lleva m\u00e1s de un siglo escribiendo su historia y la de sus fronteras a trav\u00e9s de guerras sucesivas<\/a>, libradas gracias al apoyo de una sociedad militarizada. Para justificar el conflicto, el Kremlin complementa sus intereses m\u00e1s inmediatos con una lectura hist\u00f3rica, convirtiendo el territorio ucraniano en parte de la Rusia eterna, cuya independencia, adquirida tras la desintegraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, no habr\u00eda sido m\u00e1s que un accidente, o un malentendido.<\/p>\n\n\n\n Al proyectar la invasi\u00f3n de Taiw\u00e1n, China explota estas continuidades; para los dirigentes del Partido Comunista, Taiw\u00e1n siempre ha formado parte del pa\u00eds, por lo que una operaci\u00f3n militar no constituir\u00eda una invasi\u00f3n, sino que llevar\u00eda a cabo la \u00abreunificaci\u00f3n\u00bb<\/a>.<\/p>\n\n\n\n Por su parte, Trump impulsa una nueva forma de conquista, alimentada por un imaginario colonial, ya sea en Canad\u00e1, Groenlandia o Venezuela. El secuestro del dictador Nicol\u00e1s Maduro<\/a>, por ejemplo, evoca las operaciones mediante las cuales los monarcas coloniales y los rebeldes de los imperios fueron secuestrados, juzgados o apartados, en la mayor\u00eda de los casos tras una \u00abrevuelta\u00bb o \u00abinsurrecci\u00f3n salvaje\u00bb.<\/p>\n\n\n\n En la larga historia de injerencias estadounidenses, Venezuela no es m\u00e1s que el \u00faltimo ejemplo de una \u00abrecuperaci\u00f3n del control\u00bb acompa\u00f1ada de presiones y amenazas contra la poblaci\u00f3n. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span> Para comprender el regreso con fuerza de las potencias y las pr\u00e1cticas imperiales en marcha en este comienzo del siglo XXI, es importante volver, a la luz de las fracturas actuales, a la historia determinante y constitutiva del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n Para Donald Trump, los esfuerzos defensivos de Dinamarca no representan nada; se limitar\u00edan, como mucho, a \u00abdos perros de trineo\u00bb frente al drag\u00f3n chino y al oso ruso. <\/p>Farid Abdelouahab, Pascal Blanchard y Pierre Haski<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n La lectura que Donald Trump hace del mundo es sencilla: los grandes presidentes estadounidenses son aquellos que, como Theodore Roosevelt o Franklin Delano Roosevelt, ganaron guerras o conquistaron territorios.<\/p>\n\n\n\n Hoy en d\u00eda, apropiarse de nuevas tierras es m\u00e1s complejo, habida cuenta de las normas del derecho internacional y de la organizaci\u00f3n de un orden mundial gobernado, como se puede, por las Naciones Unidas desde 1945. Para lograrlo, es necesario dar la vuelta a la mesa<\/a> de los principios estructurantes y volver a los que reg\u00edan la l\u00f3gica de las potencias coloniales: abolir la diplomacia, mercantilizar las relaciones, despreciar los derechos de los pueblos criminaliz\u00e1ndolos, proyectar jerarqu\u00edas raciales, demonizar a las minor\u00edas, recurrir a la ley marcial<\/a>, apropiarse de las riquezas y controlar los flujos de poblaci\u00f3n<\/a>; en resumen, restablecer el derecho ciego del m\u00e1s fuerte.<\/p>\n\n\n\n El \u00e9xito de las operaciones estadounidenses constituir\u00eda un visto bueno para las grandes dictaduras imperiales de hoy y de ma\u00f1ana, en particular para China y Rusia, que desprecian los valores de Europa, los derechos humanos<\/a>, el di\u00e1logo diplom\u00e1tico y las fronteras establecidas. Washington comparte con Pek\u00edn y Mosc\u00fa veleidades imperiales, considerando los territorios como \u00ab\u00e1reas geogr\u00e1ficas\u00bb que se pueden robar si sus recursos son prometedores.<\/p>\n\n\n\n Si bien Trump desprecia las normas del derecho internacional, su enfoque debe poder convencer a los votantes de MAGA; para justificarlo, y desde una concepci\u00f3n racista de la sociedad, repite constantemente que Estados Unidos, al que solo \u00e9l podr\u00eda enderezar, est\u00e1 al borde del abismo, sumido en un declive precipitado por la invasi\u00f3n de delincuentes extranjeros.<\/p>\n\n\n\n Las muestras de este racismo son innumerables, tanto en el presidente como en el movimiento MAGA. Entre tantos ejemplos, cabe citar el de un animador que, en un mitin al final de la campa\u00f1a de 2024, calific\u00f3 a Puerto Rico de \u00abisla de basura en medio del oc\u00e9ano\u00bb. M\u00e1s recientemente, el presidente Trump no dud\u00f3 en calificar de \u00abbasura\u00bb a los somal\u00edes que viven en Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n Para Trump, no hay lugar a dudas: la \u00abAm\u00e9rica blanca\u00bb est\u00e1 en peligro. En este contexto, la doctrina Monroe es una palanca natural, un instrumento id\u00f3neo y desenfrenado para repensar un nuevo orden mundial.<\/p>\n\n\n\n En nuestro documental L\u2019Am\u00e9rique en Guerre<\/em> en Arte<\/a>, <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> volvimos sobre el discurso de investidura de Donald Trump al inicio de su segundo mandato y sobre la sorprendente referencia que hizo a uno de los presidentes estadounidenses menos conocidos en Europa: William McKinley.<\/p>\n\n\n\n Tal referencia no es fortuita: McKinley fue el impulsor de la construcci\u00f3n de un imperio colonial estadounidense. Al t\u00e9rmino de la guerra hispano-estadounidense de 1898, que se sald\u00f3 con una aplastante victoria de Estados Unidos, este pa\u00eds obtuvo el control de Filipinas y Puerto Rico; en 1901, una enmienda al tratado de paz estableci\u00f3 igualmente un protectorado sobre Cuba.<\/p>\n\n\n\n Cuando McKinley fue asesinado en septiembre de 1901, su sucesor y disc\u00edpulo, Theodore Roosevelt, continu\u00f3 con la pol\u00edtica de su predecesor. Tras destacar en la guerra hispano-estadounidense durante las operaciones en Cuba, el presidente Roosevelt ya era, a los 40 a\u00f1os, un h\u00e9roe militar, despu\u00e9s de haber sido vaquero y cazador. Retomando la antorcha de las conquistas, formula este nuevo expansionismo a la luz de una posici\u00f3n esencial de la pol\u00edtica exterior de Estados Unidos: la doctrina Monroe.<\/p>\n\n\n\n Para Trump, los grandes presidentes estadounidenses son aquellos que, como Theodore Roosevelt o Franklin Delano Roosevelt, ganaron guerras o conquistaron territorios. <\/p>Farid Abdelouahab, Pascal Blanchard y Pierre Haski<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n James Monroe, presidente de 1817 a 1825, en su discurso anual ante el Congreso de 1823, elev\u00f3 a principio la no injerencia en el continente americano: a partir de entonces, era importante que este quedara fuera del alcance de las intrigas europeas; Estados Unidos no tolerar\u00eda \u00abninguna colonizaci\u00f3n futura por parte de una potencia europea\u00bb y cualquier intervenci\u00f3n se considerar\u00eda \u00abpeligrosa para [su] paz y [su] seguridad\u00bb; a cambio, Washington no se inmiscuir\u00eda en los \u00abasuntos internos\u00bb europeos y se mantendr\u00eda neutral en caso de conflicto en el Viejo Continente.<\/p>\n\n\n\n Modificada y reformulada \u2014hasta el punto de perder su significado original\u2014, esta doctrina no ha dejado de ponerse a prueba desde entonces.<\/p>\n\n\n\n En 1904, en un discurso pronunciado ante el Congreso, Theodore Roosevelt legitima el intervencionismo de Estados Unidos apart\u00e1ndose de la neutralidad inherente al principio de no injerencia: \u00abEn el hemisferio occidental, la adhesi\u00f3n de Estados Unidos a la doctrina Monroe puede obligar a este pa\u00eds […] a ejercer un poder policial internacional\u00bb. A principios del siglo XX, bajo su mandato, Estados Unidos controlaba el canal de Panam\u00e1 mediante el tratado Hay-Bunau-Varilla (1903), que lo convert\u00eda en un protectorado dirigido por un gobernador, una polic\u00eda local y un sistema judicial controlados por Washington.<\/p>\n\n\n\n Un siglo m\u00e1s tarde, el presidente Trump desarrolla de nuevo<\/a> la doctrina Monroe, aport\u00e1ndole su propio \u00abcorolario\u00bb. La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos<\/a>, publicada en diciembre de 2025, que respalda la retirada de Estados Unidos del escenario europeo y limita su intervenci\u00f3n en el Sudeste Asi\u00e1tico, convierte m\u00e1s que nunca a Am\u00e9rica en su feudo.<\/p>\n\n\n\n Hoy, Donald Trump sue\u00f1a con igualar a Obama, Wilson, McKinley y Theodore Roosevelt a la vez. Al retomar la pol\u00edtica exterior de unos, envidia el Premio Nobel de otros<\/a>, <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> ya que el premio a medida que le ha otorgado la FIFA no parece saciarlo.<\/p>\n\n\n\n El presidente de Estados Unidos persigue un doble objetivo para el a\u00f1o 2026: ver renacer el imperio y obtener el Premio Nobel.<\/p>\n\n\n\n Mientras que el 40 % del territorio de los Estados Unidos fue \u00abcomprado\u00bb a potencias extranjeras, <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span> en 2019, el inquilino de la Casa Blanca ya anunciaba su voluntad de hacer lo mismo con Groenlandia. Su deseo de conquistar territorios, ampliar la esfera de influencia de Estados Unidos y llevar a cabo posibles operaciones militares recuerda as\u00ed al de Ronald Reagan durante la Guerra Fr\u00eda, al de Dwight David Eisenhower durante la Guerra de Corea, al de James Knox Polk con M\u00e9xico, al de Woodrow Wilson durante la Gran Guerra o al de Franklin Delano Roosevelt, que domin\u00f3 el Pac\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n Desde su regreso a la Casa Blanca, se presenta como el \u00abpresidente de la paz\u00bb. Sus intentos y bravuconadas para instaurar la paz en Gaza<\/a>, Ucrania y la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, y para silenciar las armas entre Pakist\u00e1n y la India \u2014sin un calendario ni una perspectiva reales\u2014 confirman sus fantas\u00edas geopol\u00edticas polivalentes.<\/p>\n\n\n\n En la supuesta era pacificadora que est\u00e1 iniciando, Trump reivindica su filiaci\u00f3n con Theodore Roosevelt. Ya sea con el secuestro del presidente Maduro en Venezuela, la apropiaci\u00f3n de instalaciones petroleras, los bombardeos mort\u00edferos en aguas soberanas<\/a> o las amenazas a Cuba, Panam\u00e1 y Colombia, el presidente pretende dar al continente estadounidense la direcci\u00f3n que \u00e9l desea.<\/p>\n\n\n\n A la injerencia en un pa\u00eds soberano se suma la conquista de nuevos territorios. El proyecto m\u00e1s ambicioso de Estados Unidos es el de Groenlandia, cuya superficie es cuatro veces mayor que la de la Francia metropolitana. Esto le permitir\u00eda, en particular, controlar mejor Canad\u00e1, otro espacio n\u00f3rdico llamado, seg\u00fan los deseos de Trump, a unirse al imperio.<\/p>\n\n\n\n El presidente de Estados Unidos persigue un doble objetivo para el a\u00f1o 2026: ver renacer el imperio y obtener el Premio Nobel. <\/p>Farid Abdelouahab, Pascal Blanchard y Pierre Haski<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Si bien la integraci\u00f3n de Groenlandia al territorio de Estados Unidos se contempla desde hace m\u00e1s de un siglo, la de Canad\u00e1 se proyecta desde la independencia de su vecino.<\/p>\n\n\n\n Durante la Revoluci\u00f3n Americana de 1775, George Washington env\u00eda dos ej\u00e9rcitos para ocupar la ciudad de Quebec y conquistar el pa\u00eds, con el fin de expulsar a los ingleses del continente. A finales de a\u00f1o, los generales Richard Montgomery y Benedict Arnold lanzaron un ataque contra las tropas regulares brit\u00e1nicas y las milicias de habla francesa e inglesa, que termin\u00f3 en fracaso; el primero muri\u00f3 y el segundo result\u00f3 herido.<\/p>\n\n\n\n En 1812, la guerra entre Estados Unidos y Gran Breta\u00f1a se desarroll\u00f3 principalmente en territorio canadiense; lo que supuso una oportunidad para que varios generales estadounidenses afirmaran su voluntad de \u00abemancipar\u00bb a Canad\u00e1 de la colonia brit\u00e1nica. La adhesi\u00f3n de Canad\u00e1 al estatus de dominio en 1867 fue, en este sentido, una forma de que el Reino Unido respondiera estrat\u00e9gicamente a las amenazas externas que pesaban sobre este territorio: el discurso de Estados Unidos perdi\u00f3 fuerza frente a un Canad\u00e1 ahora aut\u00f3nomo.<\/p>\n\n\n\n Tras su victoria en las elecciones presidenciales de 2024, Donald Trump declara p\u00fablicamente su voluntad de que Canad\u00e1 se convierta en el 51\u00ba estado de los Estados Unidos. A continuaci\u00f3n, difunde una imagen generada por inteligencia artificial en la que aparece sentado en un trono sobre una cadena monta\u00f1osa junto a la bandera canadiense, acompa\u00f1ada de la leyenda \u00abOh Canada\u00bb<\/em>.<\/p>\n\n\n\n Poco antes de su toma de posesi\u00f3n en enero de 2025, reitera sus amenazas: para incorporar a Canad\u00e1, Trump utilizar\u00e1 la \u00abfuerza econ\u00f3mica\u00bb si es necesario.<\/p>\n\n\n\n Durante las semanas siguientes, y antes de que Mark Carney<\/a> sucediera a Justin Trudeau como primer ministro de Canad\u00e1 en marzo de 2025, Trump adquiri\u00f3 la costumbre de referirse al primero como \u00abgobernador del 51\u00ba estado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n En mayo de 2025, la discreci\u00f3n diplom\u00e1tica desaparece: al recibir a Mark Carney en la Casa Blanca, el presidente estadounidense le vuelve a expresar su deseo de anexionar Canad\u00e1.<\/p>\n\n\n\n Tanto en Venezuela como en Groenlandia, el objetivo de la administraci\u00f3n de Trump es poseer y gestionar los recursos mineros y energ\u00e9ticos para transformar un territorio extranjero en un basti\u00f3n econ\u00f3mico, estrat\u00e9gico y militar.<\/p>\n\n\n\n Al intentar apoderarse de la isla danesa, apuesta por un nuevo Eldorado, como lo fueron Alaska, Haw\u00e1i o Puerto Rico. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> Por la fuerza, la negociaci\u00f3n, la compra o la astucia, y en nombre de la \u00abseguridad de Estados Unidos\u00bb, el presidente estadounidense har\u00e1 todo lo posible para convertir Groenlandia en un nuevo feudo estrat\u00e9gico y apropiarse de sus reservas de hidrocarburos y otros recursos mineros.<\/p>\n\n\n\n Estados Unidos entra as\u00ed con fuerza en una tercera etapa imperial. Esta secuencia hist\u00f3rica se caracteriza por una combinaci\u00f3n agresiva que mezcla la reconquista interna con la aplicaci\u00f3n del programa de expulsi\u00f3n masiva de inmigrantes ilegales, la marginaci\u00f3n y el debilitamiento de Europa y todos los intentos de anexi\u00f3n territorial a los que asistimos desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.<\/p>\n\n\n\n En cuanto a Groenlandia, Trump tiene una convicci\u00f3n: \u00abSi no la tomamos nosotros, lo har\u00e1n Rusia o China\u00bb. Por lo tanto, ser\u00eda importante que Estados Unidos hiciera todo lo posible para competir con China y sus importantes avances en la extracci\u00f3n y refinaci\u00f3n de tierras raras, al tiempo que vigila o mantiene a raya a Rusia.<\/p>\n\n\n\n El imperialismo tal y como lo formula Trump no es una idea nueva. Se inscribe en una larga tradici\u00f3n y una cronolog\u00eda sin omisiones. Como recuerda Henry William Brands, \u00abla idea de adquirir Groenlandia se remonta al siglo XIX\u00bb. Por lo tanto, esta idea est\u00e1 muy arraigada en el imaginario de las \u00e9lites estadounidenses.<\/p>\n\n\n\n Tras la negociaci\u00f3n de Alaska en 1867 y su compra a Rusia \u2014en continuidad con la adquisici\u00f3n de Luisiana en 1803 y Florida en 1819\u2014, Estados Unidos inicia una expansi\u00f3n hacia el oeste. El objetivo es tambi\u00e9n incorporar a Canad\u00e1 a la Uni\u00f3n, mediante la negociaci\u00f3n, la presi\u00f3n econ\u00f3mica o la fuerza.<\/p>\n\n\n\n En v\u00edsperas de la Gran Guerra, Estados Unidos propuso un trueque entre Filipinas y Groenlandia. Al no prosperar, Dinamarca procedi\u00f3 a otro intercambio: en 1916, el Tratado de las Antillas Danesas formaliz\u00f3 la compra de las Islas V\u00edrgenes a Copenhague.<\/p>\n\n\n\n En 1941, Estados Unidos se convierte en la naci\u00f3n protectora de Groenlandia, mientras Dinamarca est\u00e1 ocupada por la Alemania nazi: el embajador de Dinamarca en Estados Unidos, Henrik Kauffmann, firma, en contra de la opini\u00f3n del gobierno dan\u00e9s en el exilio, un acuerdo que otorga a Estados Unidos el derecho a construir bases militares en la isla. En el contexto de la Guerra Fr\u00eda, este acuerdo se renov\u00f3 diez a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1951; <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span> dos a\u00f1os despu\u00e9s, Groenlandia dej\u00f3 de ser una colonia de Dinamarca y adquiri\u00f3 el estatus de condado de ultramar, enviando a sus propios diputados al Parlamento.<\/p>\n\n\n\n Durante la Guerra Fr\u00eda, la base de Thule, ampliada, se convierte en la mayor base de Washington en el \u00c1rtico y en la primera barrera de detecci\u00f3n y defensa contra misiles bal\u00edsticos intercontinentales. Miles de soldados estadounidenses se despliegan entonces en Groenlandia, junto con misiles nucleares y una base secreta. <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Hoy en d\u00eda, tanto para el Pent\u00e1gono como para Donald Trump, Groenlandia se ha convertido en una cuesti\u00f3n nacional. Se ha iniciado una carrera colonial.<\/p>\n\n\n\n En el marco del acuerdo firmado con Dinamarca en 1951, Estados Unidos posee actualmente en la isla la base de Pituffik. <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span> En junio de 2025, el Departamento de Defensa de Estados Unidos traslad\u00f3 el mando de Groenlandia del EUCOM (Europa y \u00c1frica) al NORTHCOM (Am\u00e9rica del Norte) .<\/p>\n\n\n\n Por su parte, los pa\u00edses europeos operan a trav\u00e9s de la misi\u00f3n \u00abBaltic Sentry\u00bb, una operaci\u00f3n de vigilancia de la OTAN puesta en marcha a principios de 2025 para contrarrestar los \u00absabotajes rusos\u00bb en el mar B\u00e1ltico. A finales de 2025, Copenhague anunci\u00f3 una inversi\u00f3n de 5.500 millones de euros en la defensa de la zona y en material \u00abcertificado por Estados Unidos\u00bb. <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n Sin embargo, para Donald Trump, los esfuerzos de Dinamarca no significan nada. Como mucho, se limitar\u00edan a \u00abdos perros de trineo\u00bb frente al drag\u00f3n chino y al oso ruso.<\/p>\n\n\n\n Al igual que en el siglo de los imperios, un \u00abterritorio fortaleza\u00bb se encuentra en el centro de las rivalidades coloniales: Washington incluye Groenlandia en su estrategia, mientras se enfrenta a una nueva guerra fr\u00eda con Rusia y China, a pesar de la escasa presencia de esta \u00faltima en la regi\u00f3n. <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span> Evocando el final del siglo XIX, cuando la competencia entre las naciones europeas por \u00c1frica condujo al reparto del continente, varias naciones est\u00e1n hoy moviendo sus fichas<\/a> en el \u00c1rtico; mucho antes de que Trump contemplara la anexi\u00f3n de Groenlandia, Rusia plant\u00f3 en agosto de 2007 su bandera en el fondo del oc\u00e9ano \u00c1rtico, en vertical sobre el Polo Norte.<\/p>\n\n\n\n Mientras el secretario de Estado Marco Rubio y el vicepresidente J. D. Vance presionan hoy al ministro de Asuntos Exteriores dan\u00e9s, Lars Lokke Rasmussen, este \u00faltimo afirma al salir de su \u00abreuni\u00f3n\u00bb que sigue habiendo \u00abun desacuerdo fundamental\u00bb y que las conversaciones deben continuar \u00abpara responder a las preocupaciones de seguridad estadounidenses\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Donald Trump, por su parte, se expresa de forma mucho m\u00e1s clara: quiere la gran isla del \u00c1rtico y, \u00abde una forma u otra\u00bb, esta tierra \u00abdebe ser estadounidense\u00bb. Ser\u00eda un eje esencial para el destino de su imperio.<\/p>\n\n\n\n Para reafirmar esta estrategia y su voluntad frente a los pa\u00edses que se han atrevido a enviar tropas a Groenlandia<\/a>, el presidente anuncia una nueva guerra comercial a trav\u00e9s de los aranceles, reactivando una forma de chantaje.<\/p>\n\n\n\n Mette Frederiksen<\/a>, primera ministra danesa, anuncia la llegada de un mundo en crisis: \u00abLo que est\u00e1 en juego va m\u00e1s all\u00e1 de lo que se ve a simple vista\u00bb, porque \u00abtodo puede detenerse\u00bb. Ante las maniobras estadounidenses, los pa\u00edses europeos le brindan su apoyo, en particular Alemania, Espa\u00f1a, Francia, el Reino Unido, Italia y Polonia.<\/p>\n\n\n\n El momento es realmente cr\u00edtico. Dado que siete pa\u00edses de la Alianza limitan con el c\u00edrculo polar \u00e1rtico, la invasi\u00f3n de Dinamarca podr\u00eda significar, 80 a\u00f1os despu\u00e9s del final de la Segunda Guerra Mundial, el fin de la OTAN<\/a>.<\/p>\n\n\n\n Es cierto que en Davos el presidente estadounidense pareci\u00f3 dar marcha atr\u00e1s, pero no hay que enga\u00f1arse: la posesi\u00f3n de la isla sigue siendo un objetivo oficial de Washington.<\/p>\n\n\n\n El plan de Trump para la gesti\u00f3n de Groenlandia una vez llevada a cabo la invasi\u00f3n<\/a> ya est\u00e1 trazado; para dar a esta toma de territorio una apariencia de legitimidad, el presidente sabr\u00e1 recurrir al registro imperial.<\/p>\n\n\n\n Con Groenlandia, como en el siglo de los imperios, un \u00abterritorio-fortaleza\u00bb se encuentra en el centro de las rivalidades coloniales. <\/p>Farid Abdelouahab, Pascal Blanchard y Pierre Haski<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n El ejemplo de Manchuria, ocupada por Jap\u00f3n en la d\u00e9cada de 1930, es sin duda el que m\u00e1s se asemeja, en t\u00e9rminos geogr\u00e1ficos y estrat\u00e9gicos, al intento expansionista de Donald Trump en Groenlandia.<\/p>\n\n\n\n A principios de la d\u00e9cada de 1930, la conquista de Manchuria fue uno de los hitos en la realizaci\u00f3n, por parte del imperio japon\u00e9s, de una \u00abEsfera de Coprosperidad de la Gran Asia Oriental\u00bb, un bloque aut\u00f3nomo, en el plano econ\u00f3mico, de naciones ocupadas por Jap\u00f3n. Esta invasi\u00f3n constituy\u00f3 el primer conflicto de una larga serie que condujo a la Segunda Guerra Mundial, marcada por las guerras de Etiop\u00eda, Albania, Espa\u00f1a y la guerra sino-japonesa.<\/p>\n\n\n\n Una vez conquistada Manchuria, Jap\u00f3n establece all\u00ed el Manchukuo, un Estado independiente de jure dirigido por el \u00faltimo emperador de la dinast\u00eda Qing, Pu Yi, pero gobernado de facto desde Tokio. <\/span>16<\/sup><\/a><\/span><\/span> La anexi\u00f3n del territorio a Jap\u00f3n, que pretend\u00eda afianzar su supremac\u00eda frente a las pretensiones rusas, provoc\u00f3 la hostilidad de los occidentales, con la excepci\u00f3n del Vaticano y de los Estados aliados de Hitler, como Espa\u00f1a e Italia.<\/p>\n\n\n\n Al igual que los estadounidenses en Groenlandia, los japoneses llevaban d\u00e9cadas presentes en la regi\u00f3n, en la parte meridional de la provincia de Liaoning y en el trazado de las v\u00edas f\u00e9rreas del sur; en 1915, Jap\u00f3n obtiene una pr\u00f3rroga de su arrendamiento a 99 a\u00f1os y el derecho de sus ciudadanos a establecerse y comerciar. Para hacer frente a los sovi\u00e9ticos, el pa\u00eds tambi\u00e9n instal\u00f3 tropas all\u00ed: en 1919, hab\u00eda 60.000 hombres estacionados.<\/p>\n\n\n\n Al igual que en Groenlandia, los intereses econ\u00f3micos tambi\u00e9n presid\u00edan las acciones japonesas; los recursos agr\u00edcolas y mineros de Manchuria eran de inter\u00e9s estrat\u00e9gico. En 1924, la producci\u00f3n japonesa de hierro era de solo 324.000 toneladas, mientras que las necesidades de la industria rondaban las 1.300.000 toneladas; Manchuria cubr\u00eda un tercio de las necesidades niponas. <\/span>17<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n El Jap\u00f3n de los a\u00f1os treinta comparte con Estados Unidos de los a\u00f1os veinte una estrategia militar y una mirada puesta en otros dos imperios: la URSS y China entonces, Rusia y China hoy; sus dirigentes alimentan el mismo deseo de expansi\u00f3n gobernado por un ultranacionalismo, el mismo sentimiento de superioridad racial <\/span>18<\/sup><\/a><\/span><\/span> y el mismo rechazo de las normas internacionales y del derecho. Mientras que Jap\u00f3n abandon\u00f3 la Sociedad de Naciones tras la ocupaci\u00f3n de Manchuria, Donald Trump quiere hoy romper las alianzas de la OTAN y poner fin al apoyo de Estados Unidos a Europa.<\/p>\n\n\n\n Para Trump y su clan, Groenlandia podr\u00eda convertirse alg\u00fan d\u00eda en un inmenso campo de trabajo al aire libre para los migrantes expulsados, e incluso en una tierra \u00abvirgen\u00bb dedicada a futuros ensayos nucleares, que ha insinuado de forma ambigua que podr\u00eda querer reanudar. A la poblaci\u00f3n no se le consultar\u00e1 m\u00e1s de lo que se consult\u00f3 a los habitantes de Manchuria, Haw\u00e1i, el norte de M\u00e9xico, Alaska, Filipinas u otras islas del Pac\u00edfico.<\/p>\n\n\n\nUn imaginario colonial<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Los \u00eddolos del presidente<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Del no intervencionismo a la expansi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
El legado de Theodore Roosevelt<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
Dos siglos de injerencia en Canad\u00e1<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Groenlandia como nuevo Eldorado<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
Negociaciones a largo plazo<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
\u00abTodo puede acabar\u00bb<\/strong><\/h3>\n\n\n\n
El paralelismo sino-japon\u00e9s<\/strong><\/h3>\n\n\n\n