{"id":88662,"date":"2026-01-21T12:05:11","date_gmt":"2026-01-21T11:05:11","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=88662"},"modified":"2026-01-21T12:05:15","modified_gmt":"2026-01-21T11:05:15","slug":"construir-algo-mejor-el-discurso-completo-de-mark-carney-en-davos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/01\/21\/construir-algo-mejor-el-discurso-completo-de-mark-carney-en-davos\/","title":{"rendered":"\u00abConstruir algo mejor\u00bb: el discurso completo de Mark Carney en Davos"},"content":{"rendered":"\n
El 20 de enero, en el escenario central del Foro Econ\u00f3mico Mundial de Davos, el primer ministro canadiense, Mark Carney, pronunci\u00f3 un discurso dirigido al mundo, a Donald Trump \u2014pero sobre todo a los aliados de Canad\u00e1\u2014.<\/p>\n\n\n\n
Tomando nota de una \u00abruptura\u00bb y del fin de un orden liberal presentado como una \u00abficci\u00f3n\u00bb, hace un llamamiento a salir de la \u00abmentira\u00bb tomando la direcci\u00f3n de un cambio radical, contra la vasallizaci\u00f3n y el esp\u00edritu de derrota.<\/p>\n\n\n\n
Al articular una diplomacia de \u00abpotencias medias\u00bb, se hace eco de la pol\u00edtica de \u00abgrandeza\u00bb del general De Gaulle, tal y como este la expres\u00f3 al final de su vida en la famosa cita ap\u00f3crifa: \u00abEs precisamente porque ya no somos una gran potencia por lo que necesitamos una gran pol\u00edtica, porque, si no tenemos una gran pol\u00edtica, al no ser ya una gran potencia, no seremos nada\u00bb.<\/p>\n\n\n\n
En lugar de lamentarse por el regreso de los imperios depredadores, Canad\u00e1 propone \u00abconstruir algo mejor, m\u00e1s fuerte y m\u00e1s justo. Esa es la tarea de las potencias medias, que son las que m\u00e1s tienen que perder en un mundo de fortalezas y las que m\u00e1s tienen que ganar en un mundo de verdadera cooperaci\u00f3n. Los poderosos tienen su poder. Pero nosotros tambi\u00e9n tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de llamar a las cosas por su nombre, de reforzar nuestra posici\u00f3n en casa y de actuar juntos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n
R\u00e1pidamente viral en las redes sociales y elogiado por su car\u00e1cter claro y constructivo, este discurso sit\u00faa a Carney al frente de la resistencia al trumpismo.<\/p>\n\n\n\n
Canad\u00e1, cuyos medios de comunicaci\u00f3n han filtrado recientemente informaci\u00f3n sobre la preparaci\u00f3n operativa de las tropas en caso de una invasi\u00f3n estadounidense, ya se ha negado<\/a> a pagar el tributo de mil millones de d\u00f3lares exigido por Trump para unirse a su \u00abConsejo de Paz<\/a>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n Es un placer, y un deber, estar entre ustedes en este momento decisivo para Canad\u00e1 y para el mundo.<\/p>\n\n\n\n Cabe destacar que el primer ministro canadiense comenz\u00f3 su discurso en franc\u00e9s en un foro en el que se utiliza el ingl\u00e9s como lengua de trabajo; el presidente franc\u00e9s Emmanuel Macron, que habl\u00f3 el mismo d\u00eda, lo hizo en ingl\u00e9s. Canad\u00e1 es un pa\u00eds biling\u00fce, pero podr\u00eda tratarse de una puesta en abismo del discurso de resistencia al imperialismo estadounidense pronunciado aqu\u00ed por Mark Carney.<\/p>\n\n\n\n Hoy hablar\u00e9 de la ruptura del orden mundial, del fin de una ficci\u00f3n agradable y del comienzo de una realidad brutal en la que la geopol\u00edtica de las grandes potencias no est\u00e1 sujeta a ninguna restricci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Pero tambi\u00e9n les dir\u00e9 que los dem\u00e1s pa\u00edses, en particular las potencias medias como Canad\u00e1, no son impotentes. Tienen la capacidad de construir un nuevo orden que integre nuestros valores, como el respeto de los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberan\u00eda y la integridad territorial de los Estados.<\/p>\n\n\n\n El poder de los menos poderosos comienza con la honestidad.<\/p>\n\n\n\n Cada d\u00eda se nos recuerda que vivimos en una \u00e9poca de rivalidad entre grandes potencias. Que el orden basado en normas tiende a desaparecer. Que los fuertes act\u00faan seg\u00fan su voluntad y los d\u00e9biles sufren las consecuencias.<\/p>\n\n\n\n Aqu\u00ed, el primer ministro canadiense retoma en ingl\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n Este aforismo de Tuc\u00eddides se presenta como inevitable, como una l\u00f3gica natural de las relaciones internacionales que se reafirma.<\/p>\n\n\n\n Ante esta constataci\u00f3n, los pa\u00edses tienden en gran medida a seguir la corriente para mantener buenas relaciones. Se adaptan. Evitan los conflictos. Esperan que este conformismo les garantice la seguridad.<\/p>\n\n\n\n No es as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n \u00bfCu\u00e1les son entonces nuestras opciones?<\/p>\n\n\n\n En 1978, el disidente checo V\u00e1clav Havel escribi\u00f3 un ensayo titulado El poder de los sin poder<\/em>. En \u00e9l planteaba una pregunta sencilla: \u00bfc\u00f3mo ha podido mantenerse el sistema comunista?<\/p>\n\n\n\n Su respuesta comienza con la historia de un frutero. Cada ma\u00f1ana, coloca un cartel en su escaparate: \u00ab\u00a1Trabajadores de todos los pa\u00edses, \u00fananse!\u00bb. \u00c9l no cree en ello. Nadie cree en ello. Pero lo coloca de todos modos, para evitar problemas, mostrar su cooperaci\u00f3n, pasar desapercibido. Y como todos los comerciantes de todas las calles hacen lo mismo, el sistema sigue funcionando.<\/p>\n\n\n\n No s\u00f3lo por la violencia, sino por la participaci\u00f3n de los ciudadanos de a pie en rituales que saben perfectamente que son falsos.<\/p>\n\n\n\n Havel lo llamaba \u00abvivir en la mentira\u00bb. El poder del sistema no proviene de su veracidad, sino de la voluntad de cada uno de actuar como si fuera verdad. Y su fragilidad proviene de la misma fuente: en cuanto una sola persona deja de actuar as\u00ed, en cuanto el frutero retira su letrero, la ilusi\u00f3n comienza a desmoronarse.<\/p>\n\n\n\n Ha llegado el momento de que las empresas y los pa\u00edses retiren sus carteles.<\/p>\n\n\n\n Durante d\u00e9cadas, pa\u00edses como Canad\u00e1 han prosperado gracias a lo que llam\u00e1bamos el orden internacional basado en normas.<\/p>\n\n\n\n Nos hemos adherido a sus instituciones, hemos alabado sus principios y nos hemos beneficiado de su previsibilidad. Gracias a su protecci\u00f3n, hemos podido aplicar pol\u00edticas exteriores basadas en valores.<\/p>\n\n\n\n Sab\u00edamos que la historia del orden internacional basado en normas era en parte falsa. Que los m\u00e1s poderosos se saltar\u00edan las normas cuando les conviniera. Que las normas que regulan el comercio se aplicaban de forma asim\u00e9trica. Y que el derecho internacional se aplicaba con mayor o menor rigor seg\u00fan la identidad del acusado o la v\u00edctima.<\/p>\n\n\n\n Esta ficci\u00f3n era \u00fatil y la hegemon\u00eda estadounidense, en particular, contribu\u00eda a garantizar beneficios p\u00fablicos: v\u00edas mar\u00edtimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y apoyo a los mecanismos de resoluci\u00f3n de controversias.<\/p>\n\n\n\n As\u00ed que colocamos el letrero en el escaparate. Participamos en los rituales. Y, por lo general, evitamos se\u00f1alar las discrepancias entre la ret\u00f3rica y la realidad.<\/p>\n\n\n\n Este compromiso ya no funciona.<\/p>\n\n\n\n Perm\u00edtanme ser directo: estamos en plena ruptura, no en plena transici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Durante las dos \u00faltimas d\u00e9cadas, una serie de crisis \u2014financiera, sanitaria, energ\u00e9tica y geopol\u00edtica\u2014 ha puesto de manifiesto los riesgos de una integraci\u00f3n mundial extrema.<\/p>\n\n\n\n M\u00e1s recientemente, las grandes potencias han comenzado a utilizar la integraci\u00f3n econ\u00f3mica como medio de presi\u00f3n. Los aranceles como palanca. La infraestructura financiera como medio de coacci\u00f3n. Las cadenas de suministro como vulnerabilidades que explotar.<\/p>\n\n\n\n Es imposible \u00abvivir en la mentira\u00bb de un beneficio mutuo gracias a la integraci\u00f3n cuando esta se convierte en la fuente de tu subordinaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Las instituciones multilaterales en las que se apoyaban las potencias medias, entre otras la OMC, las Naciones Unidas y la COP, que constituyen la arquitectura de la resoluci\u00f3n colectiva de los problemas, se han debilitado considerablemente.<\/p>\n\n\n\n Muchos pa\u00edses llegan a las mismas conclusiones. Deben reforzar su autonom\u00eda estrat\u00e9gica en los \u00e1mbitos de la energ\u00eda, la alimentaci\u00f3n, los minerales cr\u00edticos, las finanzas y las cadenas de suministro.<\/p>\n\n\n\n Esta reacci\u00f3n es comprensible. Un pa\u00eds que no puede garantizar su suministro alimentario, energ\u00e9tico o su defensa tiene pocas opciones. Cuando las normas ya no te protegen, debes protegerte t\u00fa mismo.<\/p>\n\n\n\n Sin embargo, seamos realistas sobre las consecuencias de esta situaci\u00f3n. Un mundo compartimentado ser\u00e1 m\u00e1s pobre, m\u00e1s fr\u00e1gil y menos sostenible.<\/p>\n\n\n\n Hay otra verdad: si las grandes potencias renuncian incluso a fingir que respetan las normas y los valores para ejercer su poder sin trabas y defender sus intereses, las ventajas del \u00abtransaccionalismo\u00bb se vuelven dif\u00edciles de reproducir. Las potencias hegem\u00f3nicas no pueden sacar provecho indefinidamente de sus relaciones.<\/p>\n\n\n\n Los aliados buscar\u00e1n diversificarse para hacer frente a la incertidumbre. Recurrir\u00e1n a mecanismos de protecci\u00f3n. Multiplicar\u00e1n sus opciones. Y eso les permitir\u00e1 reafirmar su soberan\u00eda, antes basada en normas, pero que cada vez se basar\u00e1 m\u00e1s en su capacidad para resistir a las influencias externas.<\/p>\n\n\n\n Como he mencionado, esta gesti\u00f3n cl\u00e1sica de los riesgos tiene un coste, pero es posible compartir las inversiones relacionadas con la autonom\u00eda estrat\u00e9gica y la protecci\u00f3n de la soberan\u00eda. Es m\u00e1s ventajoso invertir colectivamente en la resiliencia que construir cada uno su propia fortaleza. La adopci\u00f3n de normas comunes reduce la fragmentaci\u00f3n. Las complementariedades benefician a todos.<\/p>\n\n\n\n La cuesti\u00f3n para las potencias medias, como Canad\u00e1, no es si debemos adaptarnos a esta nueva realidad. Debemos hacerlo. Se trata m\u00e1s bien de determinar si nos adaptamos simplemente construyendo muros m\u00e1s altos o si podemos mostrar m\u00e1s ambici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n Canad\u00e1 fue uno de los primeros pa\u00edses en tomar conciencia de la situaci\u00f3n, lo que nos llev\u00f3 a modificar fundamentalmente nuestra orientaci\u00f3n estrat\u00e9gica.<\/p>\n\n\n\n Las y los canadienses comprenden que nuestra concepci\u00f3n tradicional y tranquilizadora de que nuestra situaci\u00f3n geogr\u00e1fica y nuestras alianzas nos garantizaban autom\u00e1ticamente la prosperidad y la seguridad ya no es v\u00e1lida.<\/p>\n\n\n\n