{"id":87736,"date":"2026-01-12T23:03:48","date_gmt":"2026-01-12T22:03:48","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=87736"},"modified":"2026-01-12T23:04:44","modified_gmt":"2026-01-12T22:04:44","slug":"la-iglesia-frente-a-los-depredadores-leon-xiv-y-el-momento-agustiniano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/01\/12\/la-iglesia-frente-a-los-depredadores-leon-xiv-y-el-momento-agustiniano\/","title":{"rendered":"La Iglesia frente a los depredadores: Le\u00f3n XIV y el momento agustiniano"},"content":{"rendered":"\n

El pasado viernes 9 de enero, Le\u00f3n XIV se someti\u00f3 al tradicional ejercicio de los deseos de A\u00f1o Nuevo al cuerpo diplom\u00e1tico, es decir, al conjunto de embajadores acreditados ante la Santa Sede.<\/p>\n\n\n\n

Lejos de ser una mera formalidad protocolaria, esta ceremonia, la primera de Robert F. Prevost como papa, le permiti\u00f3 precisar su visi\u00f3n del papel de la Iglesia como potencia de paz en la era de los depredadores. Con un estilo menos iconoclasta y m\u00e1s guionizado que el de su predecesor, el papa Francisco, a quien sin embargo rindi\u00f3 un emotivo homenaje, el primer papa estadounidense pudo exponer las grandes l\u00edneas de su concepci\u00f3n del orden internacional.<\/p>\n\n\n\n

A lo largo de su extenso discurso, una obra fundamental de la tradici\u00f3n occidental le sirvi\u00f3 de hilo conductor: La ciudad de Dios<\/em>, de San Agust\u00edn, que se impone una vez m\u00e1s como la principal referencia intelectual del pontificado. En el siglo V, cuando ocurri\u00f3 lo impensable \u2014la toma de Roma por los b\u00e1rbaros\u2014, el obispo de Hipona quiso responder a los espectadores at\u00f3nitos de un mundo que se derrumbaba ante sus ojos: Roma hab\u00eda podido caer, porque no era m\u00e1s que una de las figuras transitorias de la Ciudad terrenal; a aquellos que contemplaban sus ruinas, paralizados, Agust\u00edn los exhortaba a levantar la vista hacia la Ciudad celestial, invisible pero imperecedera, porque se basaba en los principios de la justicia y la paz, valores en s\u00ed mismos m\u00e1s duraderos que la sucesi\u00f3n de imperios que se proclamaban sus depositarios.<\/p>\n\n\n\n

1.600 a\u00f1os despu\u00e9s de que Agust\u00edn terminara La ciudad de Dios, el papa Prevost parece indicar que el mundo vive momentos similares a la ca\u00edda de Roma: ante el retorno del caos y la fuerza bruta, aboga incansablemente \u2014quiz\u00e1s de forma ingenua, pero siguiendo la gran tradici\u00f3n de equilibrio diplom\u00e1tico de la Santa Sede\u2014 por el respeto del multilateralismo y del orden internacional derivado de la Carta de las Naciones Unidas, encarnaciones contempor\u00e1neas de los mismos principios de justicia y paz, y garantes de las libertades fundamentales de conciencia y religi\u00f3n. Articulando s\u00edntesis y prudencia, mantiene un discurso con acentos tanto bergoglianos \u2014sobre la defensa de la dignidad humana de las personas migrantes, el papel prof\u00e9tico de la Iglesia\u2014 como wojtylo-ratzinguerianos \u2014con una clara dimensi\u00f3n de conservadurismo social y familiar\u2014.<\/p>\n\n\n\n

Despu\u00e9s de haber desconfiado durante mucho tiempo de los derechos humanos, una innovaci\u00f3n surgida de la Revoluci\u00f3n Francesa, la Santa Sede, desde el Concilio Vaticano II, parece decidida a hablar el lenguaje de su defensa, como \u00ablengua com\u00fan\u00bb sobre la que se pueda llegar a un acuerdo m\u00ednimo; sin embargo, en la pr\u00e1ctica, el papa est\u00e1 tan desarmado como el derecho internacional humanitario del que se hace defensor: su Ciudad no tiene ej\u00e9rcito terrestre ni autonom\u00eda estrat\u00e9gica.<\/p>\n\n\n\n

Excelencias,<\/p>\n\n\n\n

Distinguidos miembros del Cuerpo Diplom\u00e1tico,<\/p>\n\n\n\n

Se\u00f1oras y se\u00f1ores,<\/p>\n\n\n\n

En primer lugar, deseo dar las gracias a Su Excelencia el Embajador George Poulides, Decano del Cuerpo Diplom\u00e1tico, por las amables y respetuosas palabras que me ha dirigido en nombre de todos ustedes, y les doy la bienvenida a este encuentro organizado para intercambiar nuestros deseos al comienzo del nuevo a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n

El papa agradece aqu\u00ed al embajador de la Rep\u00fablica de Chipre ante la Santa Sede, George Poulides, quien, como decano del cuerpo diplom\u00e1tico, seg\u00fan la tradici\u00f3n, ha presentado los deseos de todos los embajadores al papa. De hecho, es embajador de Chipre desde hace casi 23 a\u00f1os, acreditado en 2003 bajo el pontificado de Juan Pablo II. Cabe se\u00f1alar que en muchos pa\u00edses, incluida Francia, el decano del cuerpo diplom\u00e1tico es siempre ex officio<\/em> el nuncio apost\u00f3lico, embajador de la Santa Sede.<\/p>\n\n\n\n

Se trata de un acontecimiento tradicional en la vida del cuerpo diplom\u00e1tico acreditado ante la Santa Sede, pero que constituye una novedad para m\u00ed, que fui llamado hace unos meses para pastorear el reba\u00f1o de Cristo. Por lo tanto, me complace darles la bienvenida esta ma\u00f1ana y les agradezco su nutrida participaci\u00f3n, enriquecida este a\u00f1o por la presencia de los nuevos Jefes de Misi\u00f3n residentes de Kazajist\u00e1n, Burundi y Bielorrusia. Agradezco a las respectivas autoridades gubernamentales su decisi\u00f3n de abrir representaciones diplom\u00e1ticas ante la Santa Sede en Roma, se\u00f1al tangible de las buenas y fruct\u00edferas relaciones bilaterales. A trav\u00e9s de todos ustedes, queridos embajadores, deseo expresar mis mejores deseos de felicidad a sus pa\u00edses y compartir una reflexi\u00f3n sobre nuestra \u00e9poca, tan perturbada por un n\u00famero creciente de tensiones y conflictos.<\/p>\n\n\n\n

La Santa Sede mantiene relaciones bilaterales con 185 de los aproximadamente 200 Estados, lo que la dota de una de las redes diplom\u00e1ticas m\u00e1s amplias del mundo. Le\u00f3n XIV da la bienvenida a los nuevos representantes de tres Estados que han decidido abrir o ampliar sus oficinas de misi\u00f3n en Roma: Kazajist\u00e1n, Burundi y Bielorrusia. Sin embargo, no todas las representaciones diplom\u00e1ticas tienen necesariamente rango de embajada.<\/p>\n\n\n\n

El a\u00f1o que acaba de terminar ha sido rico en acontecimientos, empezando por los que han afectado directamente a la vida de la Iglesia, que ha vivido un intenso Jubileo y ha visto el regreso a la Casa del Padre de mi venerado predecesor, el papa Francisco. El mundo entero se reuni\u00f3 alrededor de su f\u00e9retro el d\u00eda del funeral, percibiendo la desaparici\u00f3n de un padre que gui\u00f3 al pueblo de Dios con profunda caridad pastoral.<\/p>\n\n\n\n

Hace unos d\u00edas cerramos la \u00faltima Puerta Santa, la de la bas\u00edlica de San Pedro, que el papa Francisco hab\u00eda abierto \u00e9l mismo la noche de Navidad de 2024. Durante el A\u00f1o Santo, millones de peregrinos acudieron a Roma para realizar la peregrinaci\u00f3n jubilar. Cada uno vino cargado de su experiencia, sus preguntas y sus alegr\u00edas, pero tambi\u00e9n de sus dolores y heridas, para atravesar las Puertas Santas, s\u00edmbolo del mismo Cristo, nuestro m\u00e9dico celestial que, al venir en carne, tom\u00f3 sobre s\u00ed nuestra humanidad para hacernos part\u00edcipes de su vida divina, como hemos contemplado en el misterio de la Navidad recientemente celebrado. Estoy convencido de que, al cruzarla, muchas personas han podido profundizar o redescubrir su relaci\u00f3n con el Se\u00f1or Jes\u00fas, encontrando as\u00ed consuelo y una esperanza renovada para afrontar los retos de la vida.<\/p>\n\n\n\n

El papa sit\u00faa primero el a\u00f1o transcurrido en el tiempo lit\u00fargico: seg\u00fan la tradici\u00f3n de los a\u00f1os jubilares, que se remonta al siglo XIV, 2025 ha sido, como cada 25 a\u00f1os, un A\u00f1o Santo durante el cual se fomentan especialmente las peregrinaciones a Roma para dar testimonio de la misericordia divina: los peregrinos, al atravesar una Puerta Santa instalada en el umbral de las siete bas\u00edlicas romanas, pod\u00edan beneficiarse, en las condiciones requeridas, de una indulgencia, es decir, de una remisi\u00f3n de la pena temporal debida al pecado.<\/p>\n\n\n\n

El Jubileo de 2025, inaugurado el 24 de diciembre de 2024 por Francisco, fue clausurado solemnemente por Le\u00f3n XIV el pasado 6 de enero en la bas\u00edlica de San Pedro, con motivo de la fiesta de la Epifan\u00eda. Tambi\u00e9n es una ocasi\u00f3n para evocar la muerte del papa Francisco el 21 de abril de 2025<\/a>. A continuaci\u00f3n, retoma la figura, tomada del Evangelio de Lucas, del Cristo m\u00e9dico al lado de la humanidad sufriente, figura ampliamente comentada por San Agust\u00edn, y luego parafrasea una f\u00f3rmula del ofertorio de la misa.<\/p>\n\n\n\n

Quiero expresar aqu\u00ed mi especial gratitud a los romanos que, con mucha paciencia y sentido de la hospitalidad, han acogido a los numerosos peregrinos y turistas venidos de todo el mundo a la Ciudad Eterna.<\/p>\n\n\n\n

Quiero expresar mi especial agradecimiento al gobierno italiano, a la administraci\u00f3n capitolina y a las fuerzas del orden, que han trabajado con celo y precisi\u00f3n para que Roma pudiera acoger a todos los visitantes y para que los acontecimientos del Jubileo, como los que siguieron al fallecimiento del papa Francisco, pudieran desarrollarse con serenidad y seguridad.<\/p>\n\n\n\n

La Santa Sede e Italia comparten no solo una proximidad geogr\u00e1fica, sino sobre todo una larga historia de fe y cultura que une a la Iglesia con esta magn\u00edfica pen\u00ednsula y su pueblo. Prueba de ello son tambi\u00e9n las excelentes relaciones bilaterales selladas este a\u00f1o con la entrada en vigor de las modificaciones introducidas en el Acuerdo sobre la asistencia espiritual de las Fuerzas Armadas<\/em>, que permitir\u00e1 un acompa\u00f1amiento espiritual m\u00e1s eficaz de las mujeres y los hombres que prestan servicio en las Fuerzas Armadas en Italia y en sus numerosas misiones en el extranjero, pero tambi\u00e9n con la firma del Acuerdo para una instalaci\u00f3n agrivoltaica en Santa Maria di Galeria<\/em>, que permitir\u00e1 abastecer de electricidad a la Ciudad del Vaticano gracias a fuentes renovables, confirmando as\u00ed el compromiso com\u00fan en favor de la creaci\u00f3n. Tambi\u00e9n estoy agradecido por las visitas que me han hecho las altas autoridades del Estado al comienzo de mi pontificado y por la exquisita hospitalidad que me ha brindado en el Palacio del Quirinal el presidente de la Rep\u00fablica, a quien deseo expresar mi cordial y agradecido recuerdo.<\/p>\n\n\n\n

El papa evoca en primer lugar las estrechas relaciones que unen al Estado del Vaticano con Italia desde los acuerdos de Letr\u00e1n de 1929, revisados en 1984 con los \u00abacuerdos de Villa Madama\u00bb: en virtud de estos acuerdos, corresponde a la Rep\u00fablica Italiana garantizar la seguridad del Vaticano.<\/p>\n\n\n\n

Como muestra de estas buenas relaciones, menciona en primer lugar la entrada en vigor en 2025 de un acuerdo firmado en 2018 que integra en mayor medida a los capellanes militares cat\u00f3licos en el ej\u00e9rcito italiano, y a continuaci\u00f3n las audiencias que concedi\u00f3 r\u00e1pidamente en el Vaticano al presidente de la Rep\u00fablica Italiana, Sergio Mattarella, ferviente cat\u00f3lico, y a la presidenta del Consejo, Giorgia Meloni, que se defini\u00f3 a s\u00ed misma en primer lugar como una madre de familia cristiana.<\/p>\n\n\n\n

El presidente Mattarella lo recibi\u00f3 a su vez con gran pompa en octubre de 2025, en su residencia del Quirinal, el antiguo palacio de verano de los papas confiscado por el reino de Italia durante la toma de Roma en 1870.<\/p>\n\n\n\n

Por \u00faltimo, la menci\u00f3n de una instalaci\u00f3n agrivoltaica en el Vaticano \u2014como la de una \u00abgranja sostenible\u00bb en su residencia privada de Castelgandolfo\u2014 permite a Le\u00f3n XIV retomar sutilmente la preocupaci\u00f3n medioambiental tan querida por el papa Francisco.<\/p>\n\n\n\n

A lo largo del a\u00f1o, respondiendo a la invitaci\u00f3n que se le hab\u00eda hecho al papa Francisco, tuve la alegr\u00eda de poder visitar Turqu\u00eda y L\u00edbano<\/a>. Agradezco a las autoridades de ambos pa\u00edses su acogida. En \u0130znik, Turqu\u00eda, tuve la oportunidad de conmemorar, junto con el patriarca ecum\u00e9nico de Constantinopla y los representantes de otras confesiones cristianas, los 1.700 a\u00f1os del Concilio de Nicea, el primer concilio ecum\u00e9nico. Fue una ocasi\u00f3n importante para renovar nuestro compromiso en el camino hacia la plena unidad visible de todos los cristianos. En L\u00edbano, conoc\u00ed a un pueblo que, a pesar de las dificultades, est\u00e1 lleno de fe y entusiasmo, y percib\u00ed la esperanza que emana de los j\u00f3venes que aspiran a construir una sociedad m\u00e1s justa y unida, reforzando el entrelazamiento entre las culturas y las confesiones religiosas que hace que el pa\u00eds del Cedro sea \u00fanico en el mundo.<\/p>\n\n\n\n

Le\u00f3n XIV recuerda a continuaci\u00f3n sus dos primeros viajes apost\u00f3licos el pasado mes de noviembre, a Turqu\u00eda, para conmemorar el 1.700 aniversario del Concilio de Nicea, el primer concilio ecum\u00e9nico del mundo cristiano, y a L\u00edbano, en se\u00f1al de cercan\u00eda a su pueblo, afectado por la crisis econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n

Estimados embajadores,<\/p>\n\n\n\n

Inspirado por los tr\u00e1gicos acontecimientos del saqueo de Roma en el a\u00f1o 410 d. C., San Agust\u00edn escribi\u00f3 una de las obras m\u00e1s poderosas de su producci\u00f3n teol\u00f3gica, filos\u00f3fica y literaria: De Civitate Dei, La ciudad de Dios<\/em>. Como observ\u00f3 el papa Benedicto XVI, se trata de una \u00abobra imponente y decisiva para el desarrollo del pensamiento pol\u00edtico occidental y para la teolog\u00eda cristiana de la historia\u00bb. <\/span>1<\/sup><\/a><\/span><\/span> Se inspira en un \u00abrelato\u00bb \u2014dir\u00edamos en t\u00e9rminos contempor\u00e1neos\u2014 que se estaba difundiendo: \u00abLos paganos, a\u00fan numerosos en aquella \u00e9poca, e incluso muchos cristianos, pensaban que el Dios de la nueva religi\u00f3n y los propios ap\u00f3stoles hab\u00edan demostrado ser incapaces de proteger la ciudad. En la \u00e9poca de las divinidades paganas, Roma era caput mundi<\/em>, la gran capital, y nadie pod\u00eda imaginar que cayera en manos de sus enemigos. Entonces, con el Dios de los cristianos, esta gran ciudad ya no parec\u00eda segura\u00bb. <\/span>2<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Es cierto que nuestra \u00e9poca est\u00e1 muy lejos de esos acontecimientos.<\/p>\n\n\n\n

No se trata solo de una distancia temporal, sino tambi\u00e9n de una sensibilidad cultural diferente y de un desarrollo de las categor\u00edas de pensamiento. Sin embargo, no se puede ignorar el hecho de que nuestra sensibilidad cultural se ha inspirado en esta obra que, como todos los cl\u00e1sicos, habla a los hombres de todos los tiempos.<\/p>\n\n\n\n

Le\u00f3n XIV, antiguo religioso de la orden de San Agust\u00edn, se refiere aqu\u00ed a la obra maestra de Agust\u00edn de Hipona, escrita entre 413 y 426: La Ciudad de Dios<\/em>, obra en la que Agust\u00edn despliega una teolog\u00eda cristiana de la historia para responder a las inquietudes de sus contempor\u00e1neos tras el saqueo de Roma por los visigodos de Alarico, en 410.<\/p>\n\n\n\n

Ante un acontecimiento sin precedentes en la historia del mundo, que parec\u00eda poner en tela de juicio la protecci\u00f3n divina concedida a la Ciudad Eterna, los cristianos se enfrentaban a un problema existencial: \u00bfno hab\u00eda sido la conversi\u00f3n del Imperio romano al cristianismo, casi un siglo antes, la causa de las desgracias que acababan de abatirse sobre la capital del mundo conocido?<\/p>\n\n\n\n

Contra tales conjeturas, el obispo de Hipona escribe y expone su teolog\u00eda de la ca\u00edda y la sucesi\u00f3n de los imperios.<\/p>\n\n\n\n

Con gran habilidad, Le\u00f3n XIV cita a este respecto las catequesis p\u00fablicas de Benedicto XVI, lo que le permite inscribirse en la continuidad del papa alem\u00e1n tras haber rendido homenaje a la memoria de Francisco.<\/p>\n\n\n\n

Agust\u00edn interpreta los acontecimientos y la realidad hist\u00f3rica seg\u00fan el modelo de las dos ciudades: la ciudad de Dios, que es eterna y se caracteriza por el amor incondicional de Dios (amor Dei<\/em>), al que est\u00e1 ligado el amor al pr\u00f3jimo, en particular a los pobres; y la ciudad terrenal, que es un lugar de estancia temporal donde los seres humanos viven hasta su muerte. Hoy en d\u00eda, comprende todas las instituciones sociales y pol\u00edticas, desde la familia hasta el Estado nacional y las organizaciones internacionales. Para Agust\u00edn, esta ciudad estaba encarnada por el Imperio Romano. La ciudad terrenal se centra en el amor orgulloso de s\u00ed mismo (amor sui<\/em>), en la sed de poder y gloria mundanos que conducen a la destrucci\u00f3n. Sin embargo, no se trata de una lectura de la historia que pretenda oponer el m\u00e1s all\u00e1 al m\u00e1s ac\u00e1, la Iglesia al Estado, ni de una dial\u00e9ctica sobre el papel de la religi\u00f3n en la sociedad civil.<\/p>\n\n\n\n

Desde la perspectiva agustiniana, las dos ciudades coexisten hasta el fin de los tiempos y poseen una dimensi\u00f3n tanto exterior como interior, ya que no solo se miden por las actitudes externas con las que se construyen en la historia, sino tambi\u00e9n por la actitud interior de cada ser humano frente a las realidades de la vida y los acontecimientos hist\u00f3ricos. Desde esta perspectiva, cada uno de nosotros es protagonista y, por tanto, responsable de la historia. Agust\u00edn subraya en particular que los cristianos est\u00e1n llamados por Dios a permanecer en la ciudad terrenal con el coraz\u00f3n y la mente puestos en la ciudad celestial, su verdadera patria. Sin embargo, el cristiano, que vive en la ciudad terrenal, no es ajeno al mundo pol\u00edtico y busca aplicar la \u00e9tica cristiana, inspirada en las Escrituras, al gobierno civil.<\/p>\n\n\n\n

Aqu\u00ed, el papa resume y parafrasea uno de los pasajes m\u00e1s famosos de La ciudad de Dios<\/em>, en el libro XIV: \u00abDos amores han construido dos ciudades: el amor a s\u00ed mismo hasta el desprecio de Dios, la ciudad terrenal; el amor a Dios hasta el desprecio de s\u00ed mismo, la ciudad de Dios. […] . Una busca su gloria en los hombres, la otra pone su gloria m\u00e1s preciada en Dios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

Ontol\u00f3gicamente opuestas, estas dos ciudades est\u00e1n sin embargo mezcladas de manera indiscernible en el curso de la historia, hasta el fin de los tiempos. A efectos de su demostraci\u00f3n \u2014y para no parecer que menosprecia la necesaria autonom\u00eda de las ciudades temporales \u2014, Le\u00f3n XIV minimiza aqu\u00ed un poco la oposici\u00f3n entre las dos ciudades, mientras que Agust\u00edn se muestra a veces m\u00e1s tajante en el transcurso de su tratado: la ciudad terrenal ser\u00eda obra del diablo, la ciudad celestial, de Dios.<\/p>\n\n\n\n

La Ciudad de Dios <\/em>no propone un programa pol\u00edtico, pero ofrece valiosas reflexiones sobre cuestiones fundamentales de la vida social y pol\u00edtica, como la b\u00fasqueda de una coexistencia m\u00e1s justa y pac\u00edfica entre los pueblos. Agust\u00edn tambi\u00e9n advierte de los graves peligros para la vida pol\u00edtica que se derivan de las falsas representaciones de la historia, el nacionalismo excesivo y la distorsi\u00f3n del ideal del hombre de Estado.<\/p>\n\n\n\n

Aunque el contexto en el que vivimos hoy en d\u00eda es diferente al del siglo V, algunas analog\u00edas siguen siendo muy actuales. Al igual que entonces, vivimos una \u00e9poca de profundos movimientos migratorios; al igual que entonces, vivimos un per\u00edodo de profunda reorganizaci\u00f3n de los equilibrios geopol\u00edticos y los paradigmas culturales; al igual que entonces, no estamos, seg\u00fan la conocida expresi\u00f3n del papa Francisco, en una \u00e9poca de cambio, sino en un cambio de \u00e9poca. <\/span>3<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Le\u00f3n XIV evoca la actualidad del tratado agustiniano: esta no solo proviene de la atemporalidad de todo cl\u00e1sico, aunque esta obra haya tenido indudablemente una gran influencia en el Occidente cristiano, sino del hecho de que los contempor\u00e1neos del siglo V, al igual que los del XXI, tienen la sensaci\u00f3n de estar asistiendo al derrumbe de un mundo y al retorno del caos.<\/p>\n\n\n\n

El siglo V romano estuvo marcado por grandes movimientos migratorios tanto fuera como dentro del Imperio Romano, que la historiograf\u00eda antigua asimilaba de manera simplista a \u00abinvasiones b\u00e1rbaras\u00bb y a reacciones defensivas a veces muy vivaces. As\u00ed, al final de la vida de Agust\u00edn, el norte de \u00c1frica romano fue conquistado por los v\u00e1ndalos, que se apoderar\u00edan de Roma (455).<\/p>\n\n\n\n

El papa asimila el apego excesivo a las formas transitorias de la ciudad terrenal, como el Imperio Romano, al \u00abnacionalismo excesivo\u00bb, expresi\u00f3n evidentemente anacr\u00f3nica pero significativa. A este respecto, cita una famosa expresi\u00f3n del papa Francisco que invita a tomar nota del cambio de \u00e9poca, y que puede relacionarse con sus otras advertencias sobre la \u00abTercera Guerra Mundial por partes\u00bb en la que la humanidad ya estar\u00eda inmersa.<\/p>\n\n\n\n

En estos tiempos, la debilidad del multilateralismo en el plano internacional es especialmente preocupante. La diplomacia que promueve el di\u00e1logo y busca el consenso de todos est\u00e1 siendo sustituida por una diplomacia de la fuerza, de individuos o de grupos de aliados. La guerra ha vuelto a estar de moda y se extiende un fervor b\u00e9lico. Se ha infringido el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohib\u00eda a los pa\u00edses utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas. Ya no se busca la paz como un don y un bien deseable en s\u00ed mismo \u00aben la b\u00fasqueda de un orden querido por Dios, que implica una justicia m\u00e1s perfecta entre los hombres\u00bb, <\/span>4<\/sup><\/a><\/span><\/span> sino que se busca mediante las armas, como condici\u00f3n para afirmar el propio dominio. Esto amenaza gravemente el Estado de derecho, que es la base de toda convivencia civil pac\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n

Por otra parte, como se\u00f1ala San Agust\u00edn, \u00abno hay nadie que no quiera la paz. Incluso aquellos que quieren la guerra no quieren otra cosa que ganar, por lo que desean alcanzar una paz gloriosa mediante la guerra. La victoria, en efecto, no es m\u00e1s que la sumisi\u00f3n de quienes oponen resistencia y, cuando esto ocurra, habr\u00e1 paz. […] Incluso aquellos que quieren que se rompa la paz en la que viven no odian la paz, sino que desean que se transmita a su libre poder. Por lo tanto, no quieren que no haya paz, sino que haya la paz que ellos quieren\u00bb. <\/span>5<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

En l\u00ednea con la tradici\u00f3n diplom\u00e1tica de la Santa Sede desde hace 60 a\u00f1os, Le\u00f3n XIV se erige aqu\u00ed en ferviente defensor del multilateralismo y del derecho internacional.<\/p>\n\n\n\n

Detr\u00e1s de las afirmaciones generales, toda la audiencia habr\u00e1 comprendido que aqu\u00ed condena dos graves violaciones de ese mismo orden internacional: la invasi\u00f3n a gran escala de Ucrania por parte de Vladimir Putin (2022) y el reciente secuestro de Nicol\u00e1s Maduro en Venezuela por parte de los Estados Unidos de Donald Trump<\/a>.<\/p>\n\n\n\n

En el p\u00e1rrafo siguiente, retoma la sutil argumentaci\u00f3n filos\u00f3fica de Agust\u00edn en el libro XIX de La ciudad de Dios<\/em> a favor de la paz: esta es un orden superior a la guerra, ya que incluso aquellos que violan la paz la desean a su manera. Por lo tanto, no tendr\u00eda sentido, ni siquiera para las potencias que violan el orden internacional, desear para s\u00ed mismas la perpetuaci\u00f3n del caos.<\/p>\n\n\n\n

Es precisamente esta actitud la que condujo a la humanidad al drama de la Segunda Guerra Mundial, cuyas cenizas dieron origen a las Naciones Unidas, cuyo 80\u00ba aniversario se ha celebrado recientemente. Fueron creadas por la determinaci\u00f3n de 51 naciones como eje central de la cooperaci\u00f3n multilateral con el fin de prevenir futuras cat\u00e1strofes mundiales, preservar la paz, defender los derechos humanos fundamentales y promover el desarrollo sostenible.<\/p>\n\n\n\n

Quiero recordar en particular la importancia del derecho internacional humanitario, cuyo respeto no puede depender de las circunstancias y los intereses militares y estrat\u00e9gicos. El derecho humanitario, adem\u00e1s de garantizar un m\u00ednimo de humanidad en los estragos de la guerra, es un compromiso que han contra\u00eddo los Estados. Siempre debe prevalecer sobre las veleidades de los beligerantes, a fin de mitigar los efectos devastadores de la guerra, incluso con vistas a la reconstrucci\u00f3n. No se puede pasar por alto el hecho de que la destrucci\u00f3n de hospitales, infraestructuras energ\u00e9ticas, viviendas y lugares esenciales para la vida cotidiana constituye una grave violaci\u00f3n del derecho internacional humanitario. La Santa Sede reafirma firmemente su condena de cualquier forma de implicaci\u00f3n de civiles en operaciones militares y desea que la comunidad internacional recuerde que la protecci\u00f3n del principio de la inviolabilidad de la dignidad humana y del car\u00e1cter sagrado de la vida siempre est\u00e1 por encima de cualquier inter\u00e9s nacional.<\/p>\n\n\n\n

\n \n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n <\/picture>\r\n \n
El papa Le\u00f3n XIV durante la audiencia de A\u00f1o Nuevo a los representantes del Cuerpo Diplom\u00e1tico acreditados ante el Vaticano. \u00a9 Vatican Media<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

En esta perspectiva, las Naciones Unidas han desempe\u00f1ado un papel mediador en los conflictos, han fomentado el desarrollo y han ayudado a los Estados a proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales. En un mundo que se enfrenta a retos complejos, como las tensiones geopol\u00edticas, las desigualdades y las crisis clim\u00e1ticas, la organizaci\u00f3n deber\u00eda desempe\u00f1ar un papel fundamental para promover el di\u00e1logo y la ayuda humanitaria, contribuyendo as\u00ed a construir un futuro m\u00e1s justo. Por lo tanto, es necesario realizar esfuerzos para que las Naciones Unidas reflejen no solo la situaci\u00f3n del mundo actual y no la de la posguerra, sino tambi\u00e9n para que est\u00e9n m\u00e1s orientadas y sean m\u00e1s eficaces en la b\u00fasqueda, no de ideolog\u00edas, sino de pol\u00edticas encaminadas a la unidad de la familia de los pueblos.<\/p>\n\n\n\n

Le\u00f3n XIV se sit\u00faa una vez m\u00e1s en un frente en el que el compromiso internacional de la Santa Sede es m\u00e1s activo: el derecho internacional humanitario.<\/p>\n\n\n\n

Su papel en este \u00e1mbito en la escena internacional es evidente desde la Primera Guerra Mundial: el Vaticano se erige en mediador entre las naciones en conflicto y, si bien su mediaci\u00f3n oficial no es reconocida, al menos siempre tiene la facultad de ofrecer sus \u00abbuenos oficios\u00bb, un marco en el que la presencia del negociador es m\u00e1s discreta, pero no menos eficaz para resolver cuestiones relacionadas con la protecci\u00f3n de la poblaci\u00f3n civil.<\/p>\n\n\n\n

Desde el inicio de la guerra en Ucrania, el compromiso del Vaticano ha sido notable a favor del regreso de los ni\u00f1os ucranianos deportados por la fuerza a Rusia. En cuanto al conflicto ruso-ucraniano, Le\u00f3n XIV, aunque utiliza f\u00f3rmulas diplom\u00e1ticas, denuncia la invasi\u00f3n rusa con mayor claridad que su predecesor. Para promover el derecho humanitario, la Santa Sede, que sin embargo no es miembro de pleno derecho de la ONU, sino un simple Estado observador, asume plenamente la Carta de las Naciones Unidas de 1945.<\/p>\n\n\n\n

El objetivo del multilateralismo es, por tanto, ofrecer un lugar donde las personas puedan reunirse y hablar, siguiendo el modelo del antiguo foro romano o de la plaza medieval. Sin embargo, para dialogar es necesario ponerse de acuerdo sobre las palabras y los conceptos que representan. Redescubrir el significado de las palabras es quiz\u00e1s uno de los primeros retos de nuestra \u00e9poca. Cuando las palabras pierden su relaci\u00f3n con la realidad y la realidad misma se convierte en objeto de opini\u00f3n y, en \u00faltima instancia, incomprensible, nos convertimos en esas dos personas de las que habla San Agust\u00edn, que se ven obligadas a permanecer juntas sin que ninguna de las dos conozca la lengua de la otra. Observa que \u00ablos animales mudos, aunque sean de especies diferentes, se entienden m\u00e1s f\u00e1cilmente que ellas, aunque ambas sean seres humanos. En efecto, dado que por la sola diversidad del idioma no pueden comunicarse sus pensamientos, una gran afinidad de naturaleza no sirve para establecer relaciones, hasta el punto de que un hombre prefiere quedarse con su perro que con un extra\u00f1o\u00bb. <\/span>6<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

Hoy en d\u00eda, el significado de las palabras es cada vez m\u00e1s difuso y los conceptos que representan cada vez m\u00e1s ambiguos. El lenguaje ya no es el medio privilegiado de la naturaleza humana para conocer y encontrarse, sino que, en los recovecos de la ambig\u00fcedad sem\u00e1ntica, se convierte cada vez m\u00e1s en un arma para enga\u00f1ar o golpear y ofender a sus adversarios. Necesitamos que las palabras vuelvan a expresar sin ambig\u00fcedad de realidades ciertas. Solo as\u00ed podr\u00e1 reanudarse un di\u00e1logo aut\u00e9ntico y sin malentendidos. Esto debe ocurrir en nuestros hogares y en nuestras plazas, en la pol\u00edtica, en los medios de comunicaci\u00f3n y en las redes sociales, as\u00ed como en el contexto de las relaciones internacionales y el multilateralismo, para que este \u00faltimo pueda recuperar la fuerza necesaria para desempe\u00f1ar su papel de encuentro y mediaci\u00f3n, indispensable para prevenir los conflictos, y para que nadie se vea tentado a dominar al otro mediante la l\u00f3gica de la fuerza, ya sea verbal, f\u00edsica o militar.<\/p>\n\n\n\n

Cabe se\u00f1alar tambi\u00e9n que la paradoja de este debilitamiento de la palabra se reivindica a menudo en nombre de la propia libertad de expresi\u00f3n. Pero, si lo miramos m\u00e1s de cerca, ocurre lo contrario: la libertad de palabra y de expresi\u00f3n est\u00e1 garantizada precisamente por la certeza del lenguaje y por el hecho de que cada t\u00e9rmino est\u00e1 anclado en la verdad. Por el contrario, es doloroso constatar que, sobre todo en Occidente, los espacios de verdadera libertad de expresi\u00f3n se reducen cada vez m\u00e1s, mientras se desarrolla un nuevo lenguaje de sabor orwelliano que, en su intento de ser cada vez m\u00e1s inclusivo, acaba excluyendo a quienes no se ajustan a las ideolog\u00edas que lo animan.<\/p>\n\n\n\n

Ayud\u00e1ndose siempre del libro XIX de La ciudad de Dios<\/em>, Le\u00f3n XIV denuncia aqu\u00ed la instrumentalizaci\u00f3n del lenguaje con fines propagand\u00edsticos, especialmente en las redes sociales: se refiere aqu\u00ed a las noticias falsas y a la manipulaci\u00f3n de algoritmos tanto por parte de los se\u00f1ores libertarios de la tecnolog\u00eda en Estados Unidos como de las potencias antiliberales, incluso totalitarias, como la Rusia de Putin y China.<\/p>\n\n\n\n

La Santa Sede tambi\u00e9n se muestra consciente de la manipulaci\u00f3n del tema de la \u00ablibertad de expresi\u00f3n\u00bb al servicio de agendas antiliberales. Sin embargo, fiel a la tradici\u00f3n de equilibrio de la Santa Sede entre la derecha y la izquierda, el papa tambi\u00e9n se permite una pulla a las formas de \u00abcorrecci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb asociadas a la izquierda occidental, donde la preocupaci\u00f3n por la inclusividad acabar\u00eda invisibilizando a la mayor\u00eda ordinaria.<\/p>\n\n\n\n

Lamentablemente, esta deriva conlleva otras que terminan restringiendo los derechos fundamentales de la persona, empezando por la libertad de conciencia. En este contexto, la objeci\u00f3n de conciencia autoriza al individuo a rechazar obligaciones legales o profesionales que contradicen principios morales, \u00e9ticos o religiosos profundamente arraigados en su esfera personal: ya sea la negativa al servicio militar en nombre de la no violencia o el rechazo de pr\u00e1cticas como el aborto o la eutanasia por parte de m\u00e9dicos y profesionales de la salud. La objeci\u00f3n de conciencia no es una rebeli\u00f3n, sino un acto de fidelidad a uno mismo. En este momento particular de la historia, la libertad de conciencia parece ser objeto de un creciente cuestionamiento por parte de los Estados, incluidos aquellos que se declaran basados en la democracia y los derechos humanos. Por el contrario, esta libertad establece un equilibrio entre el inter\u00e9s colectivo y la dignidad individual, subrayando que una sociedad aut\u00e9nticamente libre no impone la uniformidad, sino que protege la diversidad de conciencias, previniendo los excesos autoritarios y favoreciendo un di\u00e1logo \u00e9tico que enriquece el tejido social.<\/p>\n\n\n\n

Del mismo modo, la libertad religiosa corre el riesgo de verse restringida, cuando es, como recordaba Benedicto XVI, el primero de los derechos humanos, ya que expresa la realidad m\u00e1s fundamental de la persona. <\/span>7<\/sup><\/a><\/span><\/span> Los datos m\u00e1s recientes indican que las violaciones de la libertad religiosa est\u00e1n aumentando y que el 64 % de la poblaci\u00f3n mundial sufre graves violaciones de este derecho.<\/p>\n\n\n\n

Al pedir el pleno respeto de la libertad religiosa y de culto para los cristianos, la Santa Sede lo pide tambi\u00e9n para todas las dem\u00e1s comunidades religiosas. Con motivo del 60\u00ba aniversario de la promulgaci\u00f3n de la Declaraci\u00f3n Nostra Aetate, uno de los frutos del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, que concluy\u00f3 el 8 de diciembre de 1965, tuve la oportunidad de recordar el rechazo categ\u00f3rico de toda forma de antisemitismo, que lamentablemente sigue sembrando odio y muerte, y la importancia de cultivar el di\u00e1logo judeocristiano, profundizando en las ra\u00edces b\u00edblicas comunes.<\/p>\n\n\n\n

En el mismo contexto conmemorativo, el encuentro con los representantes de otras religiones me permiti\u00f3 renovar mi aprecio por el camino recorrido en las \u00faltimas d\u00e9cadas en la v\u00eda del di\u00e1logo interreligioso, ya que en toda b\u00fasqueda religiosa sincera hay \u00abun reflejo del \u00fanico Misterio divino que abarca toda la creaci\u00f3n\u00bb. <\/span>8<\/sup><\/a><\/span><\/span> En este sentido, pido a la comunidad de Estados que garanticen la plena libertad de religi\u00f3n y de culto a todos sus ciudadanos.<\/p>\n\n\n\n

En este importante pasaje, Le\u00f3n XIV defiende la libertad de conciencia y asume plenamente el giro hist\u00f3rico en el pensamiento de la Iglesia cat\u00f3lica representado por el Concilio Vaticano II (1962-1965), en particular dos de sus textos m\u00e1s innovadores: la declaraci\u00f3n Dignitatis Humanae<\/em> sobre la libertad de conciencia, as\u00ed como la declaraci\u00f3n Nostra Aetate<\/em> sobre las religiones no cristianas, cuyo 60\u00ba aniversario se conmemor\u00f3 en 2025.<\/p>\n\n\n\n

Con Dignitatis Humanae<\/em>, la Santa Sede respald\u00f3 plenamente la defensa de la libertad religiosa como derecho positivo, incluso para los no cat\u00f3licos, afirmando que solo pod\u00eda ser beneficiosa para todos los hombres de buena voluntad, mientras que hasta entonces se hab\u00eda limitado en su doctrina oficial a conceder una tolerancia religiosa restrictiva, considerada como un mal menor frente a las \u00abreligiones falsas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n

Del mismo modo, la declaraci\u00f3n Nostrae Aetate<\/em>, al romper en cierto modo con la teolog\u00eda de la sustituci\u00f3n de la Iglesia al pueblo de Israel, hab\u00eda descartado definitivamente cualquier pretexto para el antijuda\u00edsmo cristiano<\/a> y hab\u00eda hecho un llamado a la fraternidad universal entre los hombres de todas las religiones.<\/p>\n\n\n\n

El rechazo de todo antisemitismo por parte de Le\u00f3n XIV cobra, evidentemente, un relieve especial en el contexto de la exacerbaci\u00f3n de las tensiones en torno al conflicto israelo-palestino. Pero en Nostra Aetate<\/em> tambi\u00e9n se reservan t\u00e9rminos positivos para la religi\u00f3n musulmana.<\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, no se puede ignorar que la persecuci\u00f3n de los cristianos sigue siendo una de las crisis de derechos humanos m\u00e1s extendidas en la actualidad, que afecta a m\u00e1s de 380 millones de creyentes en todo el mundo, quienes sufren niveles elevados o extremos de discriminaci\u00f3n, violencia y opresi\u00f3n debido a su fe. Este fen\u00f3meno afecta a aproximadamente uno de cada siete cristianos en el mundo y se agrav\u00f3 en 2025 debido a los conflictos en curso, los reg\u00edmenes autoritarios y el extremismo religioso. Lamentablemente, todos estos datos muestran que, en muchos contextos, la libertad religiosa se considera m\u00e1s un \u00abprivilegio\u00bb o una concesi\u00f3n que un derecho humano fundamental.<\/p>\n\n\n\n

Quisiera dedicar un pensamiento especial a las numerosas v\u00edctimas de la violencia de car\u00e1cter religioso en Bangladesh, en la regi\u00f3n del Sahel y en Nigeria, as\u00ed como a las del grave atentado terrorista perpetrado el pasado mes de junio contra la parroquia de San El\u00edas de Damasco, sin olvidar a las v\u00edctimas de la violencia yihadista en Cabo Delgado, Mozambique.<\/p>\n\n\n\n

Le\u00f3n XIV denuncia en primer lugar la persecuci\u00f3n de los cristianos en el mundo, que, seg\u00fan la ONG \u00abAyuda a la Iglesia Necesitada\u00bb , se agrav\u00f3 significativamente en 2025 en los pa\u00edses citados. La menci\u00f3n de Nigeria, presa de la violencia y la persecuci\u00f3n religiosa en un contexto de miseria social, puede interpretarse como un deseo de no dejar la defensa de los cristianos nigerianos en manos de la administraci\u00f3n de Trump, que a finales del a\u00f1o pasado bombarde\u00f3 objetivos islamistas.<\/p>\n\n\n\n

El papa menciona en particular el atentado yihadista del 22 de junio de 2025 en una iglesia ortodoxa griega de Damasco, que caus\u00f3 25 muertos, y la insurrecci\u00f3n yihadista en el estado de Cabo Delgado, en Mozambique, de la que apenas se ha informado en el mundo occidental.<\/p>\n\n\n\n

Sin embargo, no hay que olvidar una forma sutil de discriminaci\u00f3n religiosa hacia los cristianos que tambi\u00e9n se extiende en pa\u00edses donde son mayor\u00eda, como en Europa o Am\u00e9rica, donde a veces ven limitada su posibilidad de anunciar las verdades evang\u00e9licas por razones pol\u00edticas o ideol\u00f3gicas, especialmente cuando defienden la dignidad de los m\u00e1s d\u00e9biles, los ni\u00f1os por nacer, los refugiados y los migrantes, o cuando promueven la familia.<\/p>\n\n\n\n

En el marco de sus relaciones y acciones a nivel internacional, la Santa Sede defiende constantemente una posici\u00f3n a favor de la dignidad inalienable de toda persona. Por lo tanto, no se puede ignorar, por ejemplo, que todo migrante es una persona y que, como tal, tiene derechos inalienables que deben respetarse en todos los contextos. No todos los migrantes se desplazan por elecci\u00f3n propia, sino que muchos se ven obligados a huir debido a la violencia, la persecuci\u00f3n, los conflictos e incluso los efectos del cambio clim\u00e1tico, como ocurre en diferentes regiones de \u00c1frica y Asia. En este a\u00f1o en que se celebra el 75\u00ba aniversario de la Organizaci\u00f3n Mundial para las Migraciones, renuevo el deseo de la Santa Sede de que las medidas adoptadas por los Estados contra la ilegalidad y la trata de personas no se conviertan en un pretexto para atentar contra la dignidad de los migrantes y los refugiados.<\/p>\n\n\n\n

Le\u00f3n XIV contin\u00faa con su ejercicio de equilibrio de la diplomacia vaticana.<\/p>\n\n\n\n

Se inscribe aqu\u00ed decididamente en la denuncia del derecho al aborto, retomando el tema de la defensa de los ni\u00f1os por nacer, y en una visi\u00f3n conservadora de las relaciones familiares, a trav\u00e9s del tema de la \u00abdefensa de la familia\u00bb , sobre todo cuando la absolutizaci\u00f3n de estos derechos obstaculizar\u00eda la libertad de conciencia de los m\u00e9dicos y el personal sanitario (m\u00e1s arriba, su defensa de la objeci\u00f3n de conciencia tambi\u00e9n se inscribe en la misma l\u00ednea).<\/p>\n\n\n\n

Al mismo tiempo que la lucha contra el aborto, la defensa de la dignidad humana inalienable pasa tambi\u00e9n para \u00e9l por la de los refugiados y migrantes de todas las regiones del mundo. De hecho, aunque no se mencione expl\u00edcitamente, es imposible no ver una alusi\u00f3n a la muy controvertida pol\u00edtica de expulsiones forzadas masivas aplicada por el ICE en Estados Unidos<\/a>, que ha sido duramente denunciada por las autoridades diocesanas estadounidenses, consideradas mucho m\u00e1s conservadoras que la Santa Sede, por atentar contra la dignidad humana.<\/p>\n\n\n\n

Las mismas consideraciones se aplican a los presos, que nunca pueden ser reducidos al rango de los delitos que han cometido. En esta ocasi\u00f3n, deseo expresar mi profunda gratitud a los gobiernos que han respondido positivamente al llamado de mi venerado predecesor en favor de gestos de clemencia durante el A\u00f1o Jubilar, expresando el deseo de que el esp\u00edritu del Jubileo inspire de manera permanente y estructural la administraci\u00f3n de la justicia, para que las penas sean proporcionales a los delitos cometidos, se garanticen condiciones dignas a los reclusos y, sobre todo, se trabaje por la abolici\u00f3n de la pena de muerte, medida que anula toda esperanza de perd\u00f3n y renovaci\u00f3n. <\/span>9<\/sup><\/a><\/span><\/span> Tampoco podemos olvidar el sufrimiento de muchos reclusos por motivos pol\u00edticos presentes en numerosos Estados.<\/p>\n\n\n\n

La asistencia a los reclusos \u2014la visita a los presos es una de las siete obras de misericordia corporales que se deben practicar en la tradici\u00f3n de la Iglesia\u2014 permite a Le\u00f3n XIV reivindicar su continuidad con Francisco, quien cada Jueves Santo lavaba los pies a los reclusos de las prisiones romanas.<\/p>\n\n\n\n

De manera m\u00e1s sutil, Le\u00f3n XIV tambi\u00e9n retoma una de las principales inflexiones de la doctrina cat\u00f3lica sobre la pena de muerte del pontificado de Francisco: mientras que en el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica publicado por Juan Pablo II en 1992, la pena de muerte, moralmente condenada, segu\u00eda estando admitida en algunos casos excepcionales, el papa Francisco ense\u00f1\u00f3 expl\u00edcitamente que a partir de ahora estaba prohibida en todos los casos, por principio, no por razones de prudencia.<\/p>\n\n\n\n

Por otra parte, desde la perspectiva cristiana, el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, quien, \u00abal llamarlo a la existencia por amor, lo ha llamado al mismo tiempo al amor\u00bb. <\/span>10<\/sup><\/a><\/span><\/span> Esta vocaci\u00f3n se manifiesta de manera privilegiada y \u00fanica en el seno de la familia. Es en este contexto donde se aprende a amar y se desarrolla la capacidad de ponerse al servicio de la vida, contribuyendo as\u00ed al desarrollo de la sociedad y a la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n

A pesar de su car\u00e1cter central, la instituci\u00f3n familiar se enfrenta hoy en d\u00eda a dos retos cruciales. Por un lado, se observa una tendencia preocupante en el sistema internacional a descuidar y subestimar su papel social fundamental, lo que conduce a su progresiva marginaci\u00f3n institucional. Por otro lado, no se puede ignorar la realidad creciente y dolorosa de las familias fr\u00e1giles, desintegradas y sufrientes, afligidas por dificultades internas y fen\u00f3menos preocupantes, incluida la violencia dom\u00e9stica.<\/p>\n\n\n\n

La vocaci\u00f3n al amor y a la vida, que se manifiesta de manera eminente en la uni\u00f3n exclusiva e indisoluble entre la mujer y el hombre, impone un imperativo \u00e9tico fundamental: poner a las familias en condiciones de acoger y cuidar plenamente la vida naciente. Esto es m\u00e1s prioritario que nunca, especialmente en los pa\u00edses que est\u00e1n experimentando un dr\u00e1stico descenso de la natalidad. La vida es, en efecto, un don inestimable que se desarrolla en el marco de un proyecto relacional basado en la reciprocidad y el servicio.<\/p>\n\n\n\n

A la luz de esta profunda visi\u00f3n de la vida como un don que hay que proteger y de la familia como su guardiana responsable, hay que rechazar categ\u00f3ricamente las pr\u00e1cticas que niegan o instrumentalizan el origen de la vida y su desarrollo. Entre ellas se encuentra el aborto, que interrumpe una vida naciente y rechaza acoger el don de la vida. En este sentido, la Santa Sede expresa su profunda preocupaci\u00f3n por los proyectos destinados a financiar la movilidad transfronteriza con el fin de acceder al llamado \u00abderecho al aborto seguro\u00bb y considera lamentable que se dediquen recursos p\u00fablicos a la supresi\u00f3n de la vida, en lugar de invertirlos en el apoyo a las madres y las familias. El objetivo principal debe seguir siendo la protecci\u00f3n de cada ni\u00f1o por nacer y el apoyo efectivo y concreto a cada mujer para que pueda acoger la vida.<\/p>\n\n\n\n

Del mismo modo, la maternidad subrogada, que convierte la gestaci\u00f3n en un servicio negociable, viola la dignidad tanto del ni\u00f1o, reducido a un \u00abproducto\u00bb, como de la madre, al instrumentalizar su cuerpo y el proceso de generaci\u00f3n y alterar el proyecto relacional original de la familia.<\/p>\n\n\n\n

Consideraciones similares pueden extenderse a los enfermos y a las personas mayores y solas, que a veces tienen dificultades para encontrar una raz\u00f3n para seguir viviendo. Corresponde tambi\u00e9n a la sociedad civil y a los Estados responder concretamente a las situaciones de fragilidad, proponiendo soluciones al sufrimiento humano, como los cuidados paliativos, y promoviendo pol\u00edticas de aut\u00e9ntica solidaridad, en lugar de fomentar formas ilusorias de compasi\u00f3n como la eutanasia.<\/p>\n\n\n\n

En el pasaje anterior, Le\u00f3n XIV retoma el tono conservador de muchos documentos pontificios bajo Juan Pablo II y Benedicto XVI: la defensa de la concepci\u00f3n cat\u00f3lica de la familia y, a trav\u00e9s de ella, del \u00abderecho natural\u00bb y de lo que Benedicto XVI hab\u00eda denominado en 2007 los \u00abprincipios no negociables\u00bb de la bio\u00e9tica cat\u00f3lica. Entre ellos se encuentra una clara condena del aborto \u2014un punto en el que el papa Francisco tambi\u00e9n se hab\u00eda mostrado inflexible\u2014, la gestaci\u00f3n subrogada y la eutanasia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n

Le\u00f3n XIV alude aqu\u00ed, para condenarlos, a la iniciativa ciudadana \u00abMi voz, mi elecci\u00f3n\u00bb, cuyo objetivo es garantizar el acceso al aborto en todas las regiones de Europa, y a las legislaciones aprobadas o en tr\u00e1mite que autorizan la eutanasia y\/o el suicidio asistido, como la que se debate actualmente en el Parlamento franc\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n

Conservadora y familiarista, esta exhortaci\u00f3n no deja de tener un tono social, con el \u00e9nfasis puesto en el acompa\u00f1amiento de las mujeres que dudan en continuar con su embarazo, en los remedios para la soledad de las personas mayores o en los cuidados paliativos.<\/p>\n\n\n\n

Se puede hacer una reflexi\u00f3n similar sobre muchos j\u00f3venes que se enfrentan a numerosas dificultades, entre ellas la adicci\u00f3n a las drogas. Es necesario un esfuerzo conjunto de todos para erradicar esta lacra de la humanidad y el tr\u00e1fico de drogas que la alimenta, a fin de evitar que millones de j\u00f3venes de todo el mundo acaben siendo v\u00edctimas del consumo de drogas. Junto a este esfuerzo, deber\u00e1n existir pol\u00edticas adecuadas de desintoxicaci\u00f3n y mayores inversiones en la promoci\u00f3n humana, la educaci\u00f3n y la creaci\u00f3n de empleo.<\/p>\n\n\n\n

A la luz de estos retos, hay que reafirmar con fuerza que la protecci\u00f3n del derecho a la vida constituye el fundamento ineludible de cualquier otro derecho humano. Una sociedad solo es sana y avanzada cuando protege el car\u00e1cter sagrado de la vida humana y se esfuerza activamente por promoverla.<\/p>\n\n\n\n

Las consideraciones que he expuesto llevan a pensar que, en el contexto actual, estamos asistiendo a un verdadero \u00abcortocircuito\u00bb de los derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n

El derecho a la libertad de expresi\u00f3n, a la libertad de conciencia, a la libertad religiosa e incluso a la vida est\u00e1n siendo restringidos en nombre de otros derechos llamados nuevos, con la consecuencia de que todo el sistema de derechos humanos pierde su vigor, dejando paso a la fuerza y la opresi\u00f3n. Esto ocurre cuando cada derecho se vuelve autorreferencial y, sobre todo, cuando pierde su v\u00ednculo con la realidad de las cosas, su naturaleza y la verdad.<\/p>\n\n\n\n

Una vez m\u00e1s, Le\u00f3n XIV combina h\u00e1bilmente la recuperaci\u00f3n de ciertas expresiones bergoglianas \u2014como la denuncia de la \u00abautorreferencialidad\u00bb\u2014 con un realismo filos\u00f3fico m\u00e1s tradicional que pasa por la defensa de los \u00abderechos naturales\u00bb. Siguiendo la estela del Concilio Vaticano II y del pontificado de Juan Pablo II, inscribe el \u00abderecho a la vida\u00bb en un sistema en el que la Iglesia tambi\u00e9n defiende otros derechos humanos en nombre de la dignidad humana bajo la mirada de Dios.<\/p>\n\n\n\n

Se\u00f1oras y se\u00f1ores embajadores,<\/p>\n\n\n\n

Si san Agust\u00edn subraya la coexistencia de la ciudad celestial y la ciudad terrenal hasta el fin de los tiempos, nuestra \u00e9poca parece m\u00e1s bien inclinada a negar el \u00abderecho de ciudadan\u00eda\u00bb a la ciudad de Dios. Solo parece existir la ciudad terrenal, encerrada exclusivamente dentro de sus fronteras. La b\u00fasqueda de los \u00fanicos bienes inmanentes socava esa \u00abtranquilidad del orden\u00bb <\/span>11<\/sup><\/a><\/span><\/span> que, para Agust\u00edn, constituye la esencia misma de la paz, que concierne tanto a la sociedad y a las naciones como al alma humana, y que es esencial para toda convivencia civil. En ausencia de un fundamento trascendente y objetivo, solo prevalece el amor propio, hasta la indiferencia hacia Dios que gobierna la ciudad terrenal. <\/span>12<\/sup><\/a><\/span><\/span> Sin embargo, como se\u00f1ala Agust\u00edn, \u00abtal es la estupidez del orgullo de estos hombres que pretenden encontrar el bien supremo aqu\u00ed abajo y el principio de su felicidad en s\u00ed mismos\u00bb. <\/span>13<\/sup><\/a><\/span><\/span><\/p>\n\n\n\n

El orgullo oscurece la realidad misma y la empat\u00eda hacia el pr\u00f3jimo. No es casualidad que en el origen de todo conflicto se encuentre siempre una ra\u00edz de orgullo. Como tuve ocasi\u00f3n de recordar en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz<\/em>, \u00abse pierde entonces todo realismo, cediendo a una representaci\u00f3n parcial y deformada del mundo, bajo el signo de las tinieblas y el miedo\u00bb, <\/span>14<\/sup><\/a><\/span><\/span> abriendo as\u00ed el camino a la l\u00f3gica del enfrentamiento, preludio de toda guerra.<\/p>\n\n\n\n

A trav\u00e9s del motivo agustiniano de la denuncia del orgullo (\u00abamor sui<\/em>\u00bb), resorte oculto de la Ciudad terrenal y principio de la falsa gloria, Le\u00f3n XIV condena aqu\u00ed el unilateralismo de los nuevos depredadores, para quienes solo la fuerza hace el derecho. Como recuerda Agust\u00edn, los Estados sin justicia no se diferencian de una banda de ladrones (La Ciudad de Dios<\/em>, libro IV).<\/p>\n\n\n\n

Lo vemos en muchos contextos, empezando por la continuaci\u00f3n de la guerra en Ucrania, con la carga del sufrimiento infligido a la poblaci\u00f3n civil. Ante esta dram\u00e1tica situaci\u00f3n, la Santa Sede reafirma con determinaci\u00f3n la urgencia de un alto al fuego inmediato y de un di\u00e1logo animado por una b\u00fasqueda sincera de v\u00edas que puedan conducir a la paz. Hago un llamado urgente a la comunidad internacional para que no ceje en sus esfuerzos por encontrar soluciones justas y duraderas que protejan a los m\u00e1s vulnerables y devuelvan la esperanza a las poblaciones afectadas, renovando la plena disponibilidad de la Santa Sede para acompa\u00f1ar cualquier iniciativa que favorezca la paz y la concordia.<\/p>\n\n\n\n

\n \n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n \r\n <\/picture>\r\n \n
El papa Le\u00f3n XIV posa junto a los representantes del cuerpo diplom\u00e1tico acreditados ante la Santa Sede con motivo de los saludos de A\u00f1o Nuevo, en la Capilla Sixtina del Vaticano. \u00a9 Vatican Media<\/figcaption>\n <\/a>\n<\/figure>\n\n\n

Del mismo modo, lo vemos en Tierra Santa, donde, a pesar de la tregua anunciada en octubre, la poblaci\u00f3n civil sigue sufriendo una grave crisis humanitaria que se suma a los sufrimientos ya padecidos. La Santa Sede presta especial atenci\u00f3n a toda iniciativa diplom\u00e1tica destinada a garantizar a los palestinos de la Franja de Gaza un futuro de paz y justicia duraderas en su propia tierra, as\u00ed como a todo el pueblo palestino y a todo el pueblo israel\u00ed. En particular, la soluci\u00f3n de dos Estados sigue siendo la perspectiva institucional que responde a las leg\u00edtimas aspiraciones de ambos pueblos, mientras que, lamentablemente, se observa un aumento de la violencia en Cisjordania contra la poblaci\u00f3n civil palestina, que tiene derecho a vivir en paz en su propia tierra.<\/p>\n\n\n\n

Tanto en lo que respecta a Ucrania como al conflicto israelo-palestino, Le\u00f3n XIV reafirma aqu\u00ed las posiciones de la Santa Sede: alto al fuego como requisito previo para una \u00abpaz justa y duradera\u00bb en Ucrania \u2014en lo que el Vaticano est\u00e1 de acuerdo en principio con Europa y en desacuerdo con el Kremlin\u2014, apoyo a la soluci\u00f3n de dos Estados en Palestina \u2014la Santa Sede aborda el conflicto desde el punto de vista humanitario y alerta en particular sobre el deterioro de las condiciones de vida de los \u00e1rabes cristianos palestinos frente a los colonos israel\u00edes extremistas, al tiempo que condena todo recurso a la violencia\u2014.<\/p>\n\n\n\n

El agravamiento de las tensiones en el mar Caribe y a lo largo de las costas estadounidenses del Pac\u00edfico tambi\u00e9n suscita una gran preocupaci\u00f3n. Deseo renovar mi urgente llamado a la b\u00fasqueda de soluciones pol\u00edticas pac\u00edficas a la situaci\u00f3n actual, preocup\u00e1ndonos por el bien com\u00fan de las poblaciones y no por la defensa de intereses partidistas.<\/p>\n\n\n\n

Esto es especialmente v\u00e1lido para Venezuela, habida cuenta de los recientes acontecimientos. En este sentido, renuevo mi llamamiento a respetar la voluntad del pueblo venezolano y a comprometerse con la protecci\u00f3n de los derechos humanos y civiles de todos y con la construcci\u00f3n de un futuro estable y armonioso. Podr\u00e1 inspirarse en el ejemplo de sus dos hijos, a quienes tuve la alegr\u00eda de canonizar el pasado mes de octubre<\/a>, Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez y la hermana Carmen Rendiles, para construir una sociedad basada en la justicia, la verdad, la libertad y la fraternidad, y salir as\u00ed de la grave crisis que azota al pa\u00eds desde hace muchos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n

La crisis venezolana es una de aquellas en las que el Vaticano ha ofrecido sus buenos oficios. En Venezuela, la Iglesia cat\u00f3lica se ha enfrentado a la represi\u00f3n del r\u00e9gimen de Maduro \u2014que se proclamaba de un vago socialismo cristiano\u2014 sin alcanzar, sin embargo, el nivel de persecuci\u00f3n de su aliado ideol\u00f3gico, la Nicaragua de Daniel Ortega. Como revel\u00f3 recientemente el Washington Pos<\/em>t, unos d\u00edas antes del secuestro de Nicol\u00e1s Maduro, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede y antiguo nuncio en Caracas, hab\u00eda propuesto una soluci\u00f3n negociada que habr\u00eda dado lugar a la exfiltraci\u00f3n del presidente Maduro hacia Rusia.<\/p>\n\n\n\n

Otras crisis salpican el panorama mundial. Me refiero, en primer lugar, a la dram\u00e1tica situaci\u00f3n de Hait\u00ed, marcada por todo tipo de violencia, desde el tr\u00e1fico de personas hasta los exilios forzados y los secuestros. A este respecto, expreso el deseo de que, con el apoyo necesario y concreto de la comunidad internacional, el pa\u00eds pueda dar lo antes posible los pasos necesarios para restablecer el orden democr\u00e1tico, poner fin a la violencia y alcanzar la reconciliaci\u00f3n y la paz. <\/p>\n\n\n\n

Tampoco podemos olvidar la situaci\u00f3n que afecta desde hace d\u00e9cadas a la regi\u00f3n africana de los Grandes Lagos, presa de una violencia que ha causado numerosas v\u00edctimas. Animo a las partes implicadas a que busquen una soluci\u00f3n definitiva, justa y duradera que ponga fin a un conflicto que se prolonga desde hace demasiado tiempo. Del mismo modo, pienso en la situaci\u00f3n de Sud\u00e1n, convertido en un vasto campo de batalla, y en la inestabilidad pol\u00edtica que persiste en Sud\u00e1n del Sur, el pa\u00eds m\u00e1s joven de la familia de naciones, nacido tras el refer\u00e9ndum celebrado hace 15 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n

Tampoco podemos pasar por alto la intensificaci\u00f3n de los signos de tensi\u00f3n en Asia Oriental, y expresamos el deseo de que todas las partes implicadas adopten un enfoque pac\u00edfico y de di\u00e1logo ante las cuestiones controvertidas que son fuente de posibles conflictos.<\/p>\n\n\n\n

Pienso en particular en la grave crisis humanitaria y de seguridad que afecta a Myanmar, agravada por el devastador terremoto del pasado mes de marzo. Con renovado vigor, hago un llamado para que se elijan con valent\u00eda las v\u00edas de la paz y el di\u00e1logo inclusivo, garantizando a todos un acceso justo y r\u00e1pido a la ayuda humanitaria. Para ser aut\u00e9nticos, los procesos democr\u00e1ticos deben ir acompa\u00f1ados de la voluntad pol\u00edtica de perseguir el bien com\u00fan, reforzar la cohesi\u00f3n social y promover el desarrollo integral de toda persona.<\/p>\n\n\n\n

Le\u00f3n XIV expresa su preocupaci\u00f3n por otras graves crisis humanitarias, en Hait\u00ed, en la regi\u00f3n de los Grandes Lagos de \u00c1frica y en Myanmar, que en este momento pasan m\u00e1s desapercibidas para la actualidad occidental. Esta es tambi\u00e9n la tarea de la diplomacia de la Santa Sede, a trav\u00e9s de su red de informadores \u2014que se considera una de las mejores del mundo gracias a la informaci\u00f3n que recibe de las parroquias\u2014, desempe\u00f1ar el papel de vigilante de las crisis persistentes o en gestaci\u00f3n, como es tambi\u00e9n el caso de las tensiones entre la China comunista y Taiw\u00e1n en Asia oriental, que Le\u00f3n XIV no puede pasar por alto, dada su explosividad en la actualidad internacional.<\/p>\n\n\n\n

En muchos de estos escenarios, observamos, como subraya Agust\u00edn, que la idea central es siempre que la paz solo es posible mediante la fuerza y bajo el efecto de la disuasi\u00f3n. Sin embargo, la guerra se limita a destruir, mientras que la paz exige un esfuerzo continuo y paciente de construcci\u00f3n y una vigilancia constante.<\/p>\n\n\n\n

Este esfuerzo interpela a todo el mundo, empezando por los pa\u00edses que poseen arsenales nucleares. Pienso en particular en la importancia de dar continuidad al tratado New START<\/em>, que expira el pr\u00f3ximo mes de febrero. El peligro es que, por el contrario, nos dejemos arrastrar por una carrera por la producci\u00f3n de armas cada vez m\u00e1s sofisticadas, en particular gracias a la inteligencia artificial. Esta \u00faltima es una herramienta que requiere una gesti\u00f3n adecuada y \u00e9tica, as\u00ed como marcos normativos centrados en la protecci\u00f3n de la libertad y la responsabilidad humana.<\/p>\n\n\n\n

Una vez m\u00e1s, la Santa Sede asume el papel de garante del multilateralismo y del orden internacional heredado de la Guerra Fr\u00eda y de la Carta de las Naciones Unidas, en este caso en materia de no proliferaci\u00f3n nuclear. Desde la conferencia de Helsinki, el Vaticano ha sido un actor destacado de la cooperaci\u00f3n internacional, ofreciendo en particular sus buenos oficios entre Oriente y Occidente. Con este llamado a la cooperaci\u00f3n y al control de armamento, Le\u00f3n XIV se sit\u00faa en la continuidad de los esfuerzos diplom\u00e1ticos de la Santa Sede en las \u00faltimas d\u00e9cadas de la Guerra Fr\u00eda, esfuerzos marcados por la Ostpolitik del primer cardenal secretario de Estado de Juan Pablo II, Agostino Casaroli; a riesgo, quiz\u00e1s, de parecer anticuado en un mundo que se ha vuelto a\u00fan m\u00e1s brutal e incierto que el de la Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n

Estimados embajadores,<\/p>\n\n\n\n

A pesar del dram\u00e1tico panorama que tenemos ante nuestros ojos, la paz sigue siendo un bien dif\u00edcil, pero posible. Como recuerda Agust\u00edn, \u00abes el fin de nuestro bien\u00bb, <\/span>15<\/sup><\/a><\/span><\/span> porque es el fin mismo de la ciudad de Dios, a la que aspiramos, incluso inconscientemente, y cuya anticipaci\u00f3n podemos saborear en la ciudad terrenal. Durante nuestra peregrinaci\u00f3n en esta tierra, exige humildad y valent\u00eda. La humildad de la verdad y la valent\u00eda del perd\u00f3n. En la vida cristiana, estas se representan en la Navidad, cuando la Verdad, el Verbo eterno de Dios, se hace humilde carne, y en la Pascua, cuando el Justo condenado perdona a sus perseguidores, d\u00e1ndoles su vida resucitada.<\/p>\n\n\n\n

Si lo miramos m\u00e1s de cerca, tampoco hoy faltan signos de una esperanza valiente, y deben ser constantemente apoyados. Pienso, por ejemplo, en los acuerdos de Dayton que, hace treinta a\u00f1os, pusieron fin a la sangrienta guerra en Bosnia-Herzegovina y que, a pesar de las dificultades y tensiones, han abierto el camino a un futuro m\u00e1s pr\u00f3spero y armonioso. Pienso tambi\u00e9n en la Declaraci\u00f3n conjunta de paz entre Armenia y Azerbaiy\u00e1n, firmada el pasado mes de agosto, que, esperemos, permita abrir el camino a una paz justa y duradera en el C\u00e1ucaso meridional, resolviendo los problemas a\u00fan pendientes de manera satisfactoria para ambas partes. Por analog\u00eda, pienso en el compromiso demostrado en los \u00faltimos a\u00f1os por las autoridades vietnamitas para mejorar las relaciones con la Santa Sede y las condiciones en las que opera la Iglesia en el pa\u00eds. Todos ellos son g\u00e9rmenes de paz que deben cultivarse.<\/p>\n\n\n\n

La menci\u00f3n de los acuerdos de Dayton de 1995, que pusieron fin a la guerra en Bosnia-Herzegovina, sigue inscribi\u00e9ndose en la defensa del multilateralismo y la acci\u00f3n concertada bajo los auspicios de la ONU, una referencia que puede sorprender cuando se observa que el alto al fuego se logr\u00f3 a costa del inmovilismo, y que, por el contrario, el a\u00f1o 2025 se ha caracterizado por un recrudecimiento de las tensiones en la Rep\u00fablica Serbia de Bosnia. M\u00e1s reciente, el acuerdo de paz de mayo de 2025 entre Armenia y Azerbaiy\u00e1n tambi\u00e9n representa una victoria a medias del unilateralismo trumpista. Por eso, sin duda, el papa lo menciona a prop\u00f3sito. Por \u00faltimo, la alusi\u00f3n al progresivo deshielo de las relaciones entre el Vietnam comunista y el Vaticano \u2014aunque a\u00fan queda mucho camino por recorrer\u2014 sirve para subrayar de forma impl\u00edcita el endurecimiento infinitamente m\u00e1s problem\u00e1tico de otro Estado comunista de Asia Oriental, la China de Xi Jinping, que no deja de intensificar su represi\u00f3n contra todas las Iglesias y contra la que la diplomacia vaticana se ha estrellado hasta ahora.<\/p>\n\n\n\n

El pr\u00f3ximo mes de octubre se cumplir\u00e1 el octavo centenario de la muerte de San Francisco de As\u00eds, un hombre de paz y di\u00e1logo, universalmente reconocido incluso por quienes no pertenecen a la Iglesia cat\u00f3lica. Su vida es luminosa porque estuvo animada por el valor de la verdad y la conciencia de que un mundo pac\u00edfico se construye a partir de un coraz\u00f3n humilde, vuelto hacia la ciudad celestial. Deseo a cada uno de nosotros un coraz\u00f3n humilde y constructor de paz, as\u00ed como a todos los habitantes de nuestros pa\u00edses en este comienzo de a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n

A trav\u00e9s de la alusi\u00f3n al poverello <\/em>de As\u00eds (1181-1226), uno de los santos m\u00e1s populares en todo el mundo cristiano, objeto de una veneraci\u00f3n muy especial en Italia y considerado precursor de la preocupaci\u00f3n medioambiental, Le\u00f3n XIV se sit\u00faa por \u00faltima vez en la continuidad de Francisco: al igual que el fundador de los franciscanos, la paz que propone Le\u00f3n XIV es desarmada. Pero, a diferencia del lobo de Gubbio \u2014al que el santo habr\u00eda domesticado\u2014, los depredadores internacionales de 2026 no se dejar\u00e1n domesticar f\u00e1cilmente por el multilateralismo pontificio.<\/p>\n\n\n\n

Gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"

Para el Vaticano, el mundo vive momentos similares a los de la ca\u00edda de Roma.<\/p>\n

Ante los representantes del cuerpo diplom\u00e1tico, el papa Le\u00f3n XIV expuso extensamente su visi\u00f3n del papel de la Iglesia frente a los nuevos imperios depredadores, bas\u00e1ndose en La ciudad de Dios<\/em>.<\/p>\n

Lo traducimos con las anotaciones l\u00ednea por l\u00ednea del vaticanista Jean-Beno\u00eet Poulle.<\/p>\n","protected":false},"author":17959,"featured_media":87710,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-speeches.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[292],"tags":[],"geo":[177],"class_list":["post-87736","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-religion","staff-jean-benoit-poulle","geo-europa"],"acf":[],"yoast_head":"\nLa doctrina del papa Le\u00f3n XIV frente a los depredadores<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2026\/01\/12\/la-iglesia-frente-a-los-depredadores-leon-xiv-y-el-momento-agustiniano\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La doctrina del papa Le\u00f3n XIV frente a los depredadores\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Para el Vaticano, el mundo vive momentos similares a los de la ca\u00edda de Roma. 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