{"id":86287,"date":"2025-12-26T16:35:20","date_gmt":"2025-12-26T15:35:20","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=86287"},"modified":"2025-12-26T16:35:24","modified_gmt":"2025-12-26T15:35:24","slug":"paul-valery-sobre-la-crisis-y-el-futuro-de-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/12\/26\/paul-valery-sobre-la-crisis-y-el-futuro-de-europa\/","title":{"rendered":"Paul Val\u00e9ry sobre la crisis y el futuro de Europa"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"intro\">Publicado en el n\u00famero de la&nbsp;<em>NRF<\/em>&nbsp;del 1 de agosto de 1919, el&nbsp;<em>Discurso sobre la crisis del esp\u00edritu<\/em>&nbsp;de Paul Val\u00e9ry suscit\u00f3 una densa tradici\u00f3n cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">\u00bfC\u00f3mo leer este texto que oscila entre la profec\u00eda, el diagn\u00f3stico civilizacional y el ejercicio de lucidez met\u00f3dica?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">Escrito entre dos guerras, es decir, tras la inmensa carnicer\u00eda de la Primera Guerra Mundial y el colapso europeo que provoc\u00f3, en \u00e9l se cristalizan las interrogantes del escritor franc\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">Tambi\u00e9n se aprecia en \u00e9l una marca de optimismo parad\u00f3jico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">El peligro es la condici\u00f3n de la lucidez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"intro\">Este texto, que cristaliza como ning\u00fan otro el desencanto europeo, \u00bfno nos sugiere hoy partir de los l\u00edmites de la racionalidad para comprender la vocaci\u00f3n mesi\u00e1nica que se atribuye a la inteligencia artificial? \u00bfO a considerar que los excesos de la ciencia y el poder, cuando se desprenden de toda responsabilidad moral, apuntan a las orillas de un r\u00edo que a\u00fan podemos construir con calma y entusiasmo?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">La crisis del esp\u00edritu <\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">Primera carta<\/h3>\n\n\n\n<p>Nosotras, las civilizaciones, sabemos ahora que somos mortales. <\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00edamos o\u00eddo hablar de mundos completamente desaparecidos, de imperios idos a pique con todos sus hom bres y todos sus artilugios; ca\u00eddos hacia el fondo inexplorable de los siglos con sus dioses y sus leyes, sus academias y sus ciencias puras y aplicadas, con sus gram\u00e1ticas, sus diccionarios, sus cl\u00e1sicos, sus rom\u00e1nticos y sus simbolistas, sus cr\u00edticos y los cr\u00edticos de sus cr\u00edticos. Bien sab\u00edamos que toda la tierra visible est\u00e1 hecha de cenizas, que la ceniza significa algo. Percib\u00edamos, a trav\u00e9s del espesor de la historia, los fantasmas de inmensos navios que estuvieron cargados de riqueza y de ingenio. No pod\u00edam os contarlos. Esos naufragios, despu\u00e9s de todo, no eran asunto nuestro. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Elam<\/em>, <em>N\u00ednive<\/em>, <em>Babilonia<\/em> eran hermosos nombres vagos, y la ruina total de esos mundos ten\u00eda tan poca significaci\u00f3n para nosotros como sus existencias mismas. Pero Francia, Inglaterra, Rusia. . . ser\u00edan tambi\u00e9n hermosos nombres. Tambi\u00e9n Lusi- tania es un hermoso nombre. Y vemos ahora que el abismo de la historia es suficiente para el mundo entero. Sentimos que una civilizaci\u00f3n tiene la misma fragilidad que una vida. Las circunstancias que podr\u00edan mandar las obras de Keats y las de Baudelaire a unirse con las de Menandro no son ya totalm ente inconcebibles: est\u00e1n en los peri\u00f3dicos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2042<\/p>\n\n\n\n<p>Eso no es todo. La candente lecci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s completa. A nuestra generaci\u00f3n no le ha bastado aprender por experiencia propia c\u00f3mo las cosas m\u00e1s bellas y las m\u00e1s antiguas, y las m\u00e1s formidables y las mejor ordenadas, son perecederas <em>por accidente<\/em>; ha visto, en el orden del pensamiento, del sentido com \u00fan, y del sentimiento, producirse fen\u00f3menos extraordinarios, bruscas realizaciones de paradojas, brutales decepciones de la evidencia. <\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo citar\u00e9 un ejemplo: las grandes virtudes de los pueblos alemanes han engendrado m\u00e1s males qiie cuantos vicios haya podido crear la ociosidad. Hemos visto, visto con nuestros propios ojos, el trabajo escrupuloso, la instrucci\u00f3n m\u00e1s s\u00f3lida, la disciplina y la aplicaci\u00f3n m\u00e1s serias, adaptadas a espantosos designios. <\/p>\n\n\n\n<p>Tantos horrores no hubieran sido posibles sin tantas virtudes. Ha sido necesaria, sin duda, mucha ciencia para matar tantos hombres, disipar tantos bienes, aniquilar tantas ciudades en tan poco tiempo; pero han sido necesarias no menos <em>cualidades morales<\/em>. Saber y Deber, \u00bfsois, pues, sospechosos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2042 <\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la Pers\u00e9polis espiritual no est\u00e1 menos estragada que la Susa material. No se ha perdido todo. Pero se ha sentido perecer todo. <\/p>\n\n\n\n<p>Un escalofr\u00edo extraordinario ha recorrido la medula de Europa. Ha sentido, en todos sus n\u00facleos pensantes, que ya no se reconoc\u00eda, que dejaba de parecerse a s\u00ed misma, que iba a perder la conciencia, conciencia adquirida mediante siglos de desdichas soportables, millares de hombres de primer orden, ventajas geogr\u00e1ficas, \u00e9tnicas e hist\u00f3ricas innumerables. <\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, como en una desesperada defensa de su ser y de su haber fisiol\u00f3gicos, ha recobrado confusamente toda su memoria. Sus grandes hombres y sus grandes libros han subido de nuevo hasta ella en mezcolanza profusa. Nunca se ha le\u00eddo tanto, ni tan apasionadamente, como durante la guerra: preguntad a los libreros. Nunca se ha rezado tanto, ni tan profundamente: preguntad a los sacerdotes. Se ha evocado a todos los salvadores, fundadores, protectores, m\u00e1rtires, h\u00e9roes, padres de patrias, las hero\u00ednas santas, los poetas nacionales\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Y en el mismo desorden mental, al llamamiento de la misma angustia, la Europa culta ha experimentado la r\u00e1pida reviviscencia de sus innumerables pensamientos: dogmas, filosof\u00edas, ideales heterog\u00e9neos; las trescientas maneras de explicar el mundo, los mil y un matices del cristianismo, las docenas de positivismos; todo el espectro de la luz intelectual ha ostentado sus colores incompatibles, iluminando con una extra\u00f1a lumbre contradictoria la agon\u00eda del alma europea. Mientras los inventores buscaban febrilmente en sus dise\u00f1os, en los anales de las guerras de anta\u00f1o, los medios de desembarazarse de los alambres de p\u00faas, de burlar a los submarinos o de paralizar el vuelo de los aviones, el alma invocada a la vez todos los conjuros que le eran conocidos, sopesaba seriamente las m\u00e1s estrafalarias profec\u00edas;buscaba refugios, indicios, consuelos en el registro \u00edntegro de los recuerdos, de los actos anteriores, de las actitudes ancestrales. Y ah\u00ed est\u00e1n los conocidos productos de la ansiedad, las desordenadas empresas del cerebro que corre de lo real a la pesadilla y vuelve de la pesadilla a lo real, enloquecido como el rat\u00f3n que acaba de caer en la trampa. <\/p>\n\n\n\n<p>La crisis militar tal vez ha terminado. La crisis econ\u00f3mica es visible en toda su fuerza; pero la crisis intelectual, m\u00e1s sutil, que por su propia naturaleza toma las apariencias m\u00e1s enga\u00f1adoras (puesto que se cumple en el reino mismo de la disimulaci\u00f3n), esa crisis dif\u00edcilmente deja captar su verdadero centro, su fase. Nadie podr\u00e1 decir lo que ma\u00f1ana estar\u00e1 muerto o vivo en literatura, en filosof\u00eda, en est\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie sabe a\u00fan qu\u00e9 ideas y qu\u00e9 modos de expresi\u00f3n quedar\u00e1n inscritos en la lista de las p\u00e9rdidas, qu\u00e9 novedades ser\u00e1n proclamadas. <\/p>\n\n\n\n<p>La esperanza, ciertamente, persiste, y canta a media voz:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Et cum vorandi vicerit libidinem <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Late triumphet imperator spiritus<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Pero la esperanza no es m\u00e1s que la desconfianza del ser frente a las previsiones precisas de su esp\u00edritu. Insin\u00faa que toda conclusi\u00f3n desfavorable al ser <em>debe ser<\/em> un error de su esp\u00edritu. Los hechos, sin embargo, son claros y despiadados: hay millares de j\u00f3venes escritores y de j\u00f3venes artistas que han muerto. Existe la ilusi\u00f3n perdida de una cultura europea y la demostraci\u00f3n de la impotencia del conocim iento cuando se trata de salvar cualquier cosa: la ciencia, da\u00f1ada mortalmente en sus ambiciones morales y como deshonrada por la crueldad de sus aplicaciones; el idealismo, dif\u00edcilmente vencedor, profundamente zaherido, responsable de sus sue\u00f1os; el realismo desenga\u00f1ado, descalabrado, agobiado de cr\u00edmenes y de faltas: la codicia y el renunciamiento igualmente escarnecido; las creencias confundidas en los campamentos, cruz contra cruz, media luna contra media luna; los esc\u00e9pticos mismos malparados por acontecimientos tan bruscos, tan violentos, tan conmovedores, que juegan con nuestros pensamientos como el gato con el rat\u00f3n, los esc\u00e9pticos pierden sus dudas, las recuperan, tornan a perderlas, y no aciertan a seguir sirvi\u00e9ndose de la actividad de su esp\u00edritu. <\/p>\n\n\n\n<p>La oscilaci\u00f3n del nav\u00edo ha sido tan fuerte que al fin hasta las l\u00e1mparas mejor sostenidas se han volcado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2042 <\/p>\n\n\n\n<p>Lo que da a la crisis del esp\u00edritu su profundidad y su gravedad es el estado en que ha encontrado al paciente. <\/p>\n\n\n\n<p>No tengo tiempo ni capacidad para definir el estado intelectual de Europa en 1914. \u00bfY qui\u00e9n se atrever\u00eda a trazar un cuadro de ese estado? El asunto es inmenso; exige conocimientos de todos los \u00f3rdenes, una inform aci\u00f3n infinita. Cuando se trata, por otra parte, de conjunto tan complejo, la dificultad de reconstituir el pasado, aun el m\u00e1s reciente, es en todo comparable a la dificultad de construir el porvenir, as\u00ed sea el m\u00e1s pr\u00f3ximo; o, mejor dicho, es la misma dificultad. El profeta y el historiador yacen en el mismo saco. Dej\u00e9moslos en \u00e9l. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero ahora debo s\u00f3lo recurrir al recuerdo vago y general de lo que se pensaba en v\u00edsperas de la guerra, de las investigaciones que se prosegu\u00edan, de las obras que s\u00e9 publicaban. <\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, pues, si hago abstracci\u00f3n de todo detalle y me limito a la impresi\u00f3n r\u00e1pida y a ese <em>total natural<\/em> que da una percepci\u00f3n instant\u00e1nea, no veo \u00a1<em>nada<\/em>! Nada, aunque haya sido una nada infinitamente rica. <\/p>\n\n\n\n<p>Los f\u00edsicos nos ense\u00f1an que en un horno calentado hasta la incandescencia, si nuestros ojos pudieran subsistir, no ver\u00edan nada. Ninguna desigualdad luminosa subsiste ni distingue los puntos del espacio. Esa formidable energ\u00eda encerrada acaba en la invisibilidad, en la igualdad insensible. As\u00ed, pues, una igualdad de esta especie no es m\u00e1s que el <em>desorden<\/em> en estado perfecto. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY de qu\u00e9 estaba constituido el desorden de nuestra Europa mental? De la libre coexistencia, en todos los esp\u00edritus cultos, de las ideas m\u00e1s desemejantes, de los m\u00e1s opuestos principios de vida y de conocimiento. Es eso lo que caracteriza una \u00e9poca <em>moderna<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>No me desagrada generalizar la noci\u00f3n de moderno y dar ese nombre a cierto modo de existencia, en lugar de hacer de \u00e9l un mero sin\u00f3nimo de <em>contempor\u00e1neo<\/em>. Hay en la historia momentos y lugares en que podr\u00edamos introducirnos, <em>nosotros los modernos<\/em>, sin turbar excesivamente su armon\u00eda y sin parecer all\u00ed objetos infinitamente curiosos, infinitamente visibles, seres chocantes, disonantes, inasimilables. Donde nuestra entrada sorprendiese menos, ah\u00ed estar\u00edamos como entre nosotros. Es evidente que la Roma de Trajano y que la Alejandr\u00eda de los Ptolomeos nos absorber\u00edan m\u00e1s f\u00e1cilmente que muchas localidades menos alejadas en el tiempo, pero m\u00e1s especializadas en un solo tipo de costumbres y consagradas por entero a una sola raza, a una sola cultura y a un solo sistema de vida. <\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, la Europa de 1914 hab\u00eda llegado tal vez al l\u00edmite de ese modernismo. Cada cerebro de cierta categor\u00eda era una encrucijada para todo linaje de opiniones; todo pensador, una exposici\u00f3n universal de pensamientos. Hab\u00eda creaciones del esp\u00edritu cuya riqueza en contrastes y en impulsiones contradictorias hac\u00eda pensar en los efectos del alumbrado insensato de las capitales de aquel tiempo: los ojos arden y se hast\u00edan&#8230; \u00bfCu\u00e1ntos materiales, cu\u00e1ntos trabajos, c\u00e1lculos, siglos saqueados, cu\u00e1ntas vidas heterog\u00e9neas sumadas han sido necesarios para que fuese posible ese carnaval y se le entronizara como forma de la suprema sabidur\u00eda y triunfo de la humanidad? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2042 <\/p>\n\n\n\n<p>En tal o cual libro de aquella \u00e9poca -y no de los m\u00e1s mediocres\u2014 se encuentra sin ning\u00fan esfuerzo una influencia de los \u00abballets\u00bb rusos, un poco de estilo adusto de Pascal, muchas impresiones tipo Goncourt, algo de Nietzsche, algo de Rimbaud, ciertos efectos debidos a la frecuentaci\u00f3n de los pintores, y a veces el tono de las publicaciones cient\u00edficas, todo ello perfumado con no s\u00e9 qu\u00e9 de brit\u00e1nico, dif\u00edcil de dosificar. . . Observemos, de paso, que en cada uno de los componentes de esta mixtura podr\u00edan encontrarse muchos otros <em>cuerpos<\/em>. In\u00fatil buscarlos: ser\u00eda reiterar lo que acabo de decir sobre el modernismo y hacer toda la historia mental de Europa. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2042 <\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, sobre una inmensa explanada de Elsinor, que va desde Basilea hasta Colonia, que toca las arenas de Nicuport, los pantanos del Somme, el gres de la Champagne, los granitos de Alsacia, el Hamlet europeo mira millones de espectros. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero es un Hamlet intelectual. Medita sobre la vida y la muerte de las verdades. Tiene por fantasmas todos los objetos de nuestras controversias; tiene por remordimientos todos los t\u00edtulos de nuestra gloria; est\u00e1 agobiado bajo el peso de los descubrimientos, de los conocimientos, incapaz de desentenderse de esa actividad ilimitada. Piensa en el hast\u00edo de reanudar el pasado, en la locura de querer innovar de continuo. Se tambalea entre los abismos, porque dos peligros no cesan de amenazar al mundo: el orden y el desorden. <\/p>\n\n\n\n<p>Si toma un cr\u00e1neo, es un cr\u00e1neo ilustre. \u2014<em>Whose was it?<\/em>\u2014 \u00c9ste fue <em>Lionardo<\/em>. Invent\u00f3 el hombre volador, pero el hombre volador no ha servido precisamente las intenciones del inventor: sabemos que el hombre volador, montado sobre su gran cisne (<em>il grande uccello sopra del dosso del suo magnio cecero<\/em>) tiene, en nuestros d\u00edas, un empleo que no es el de ir a recoger nieve en la cima de los montes para arrojarla, durante los d\u00edas calurosos, sobre el pavimento de las ciudades. . . Y este otro cr\u00e1neo es el de <em>Leibniz<\/em>, que so\u00f1\u00f3 con la paz universal. Y \u00e9ste fue Kant, <em>Kant qui genuit Hegel, quit genuit Marx, qui genuit<\/em>&#8230; <\/p>\n\n\n\n<p>Hamlet no sabe bien qu\u00e9 hacer con todos esos cr\u00e1neos. \u00a1Pero si los abandona!. . . \u00bfVa a dejar de ser \u00e9l mismo? Su esp\u00edritu atrozmente l\u00facido contempla el tr\u00e1nsito de la guerra a la paz. Este tr\u00e1nsito es m\u00e1s oscuro que el tr\u00e1nsito de la paz a la guerra; todos los pueblos se sienten turbados. \u00ab\u00bfY yo, se dice, yo, el intelectual europeo, en qu\u00e9 voy o convertirme?&#8230; \u00bfY qu\u00e9 es la paz? <em>La paz es, acaso, el estado de cosas en que la hostilidad natural de los hombres se manifiesta en creaciones, en lugar de traducirse por destrucciones como ocurre en la guerra<\/em>. Es el momento de 140 una concurrencia creadora, y de la lucha de las producciones. Pero yo \u00bfno estoy fatigado de producir? \u00bfNo he agotado el deseo de las tentativas extremas y no he abusado de las mezclas sapientes? \u00bfEs preciso dejar a un lado mis deberes dif\u00edciles y mis ambiciones trascendentes? \u00bfDebo seguir el impulso y proceder como Polonio, que dirige ahora un gran peri\u00f3dico? \u00bfC\u00f3mo Laertes, que trabaja en la aviaci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo Rosenerantz, que se ocupa en no s\u00e9 qu\u00e9 cosas bajo nombre ruso? <\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00a1Adi\u00f3s fantasmas! El mundo no tiene ya necesidad de ti. Ni de m\u00ed. El mundo, que bautiza con el nombre de progreso su tendencia a una precisi\u00f3n fatal, trata de unir los beneficios de la vida las ventajas de la muerte. Cierta confusi\u00f3n reina todav\u00eda, pero esperemos un poco y todo se aclarar\u00e1; veremos por fin aparecer el milagro de una sociedad animal, un perfecto y definitivo hormiguero.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">Segunda carta<\/h3>\n\n\n\n<p>El otro d\u00eda les dec\u00eda que la paz es esa guerra que admite actos de amor y de creaci\u00f3n en su proceso: por lo tanto, es algo m\u00e1s complejo y oscuro que la guerra propiamente dicha, al igual que la vida es m\u00e1s oscura y profunda que la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el comienzo y la puesta en marcha de la paz son m\u00e1s oscuros que la paz misma, al igual que la fecundaci\u00f3n y el origen de la vida son m\u00e1s misteriosos que el funcionamiento del ser una vez creado y adaptado.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, todo el mundo percibe este misterio como una sensaci\u00f3n actual; sin duda, algunas personas deben percibir su propio yo como parte positiva de este misterio; y tal vez haya alguien cuya sensibilidad sea lo suficientemente clara, fina y rica como para leer en s\u00ed misma estados m\u00e1s avanzados de nuestro destino que el propio destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo no tengo esa ambici\u00f3n. Las cosas del mundo s\u00f3lo me interesan en relaci\u00f3n con el intelecto; todo en relaci\u00f3n con el intelecto. Bacon dir\u00eda que este intelecto es un <em>\u00eddolo<\/em>. Estoy de acuerdo, pero no he encontrado otra mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso, pues, en el establecimiento de la paz en la medida en que interesa al intelecto y a las cosas del intelecto. Este punto de vista es falso, ya que separa el esp\u00edritu de todas las dem\u00e1s actividades; pero esta operaci\u00f3n abstracta y esta falsificaci\u00f3n son inevitables: todo punto de vista es falso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2042<\/p>\n\n\n\n<p>Surge un primer pensamiento. La idea de cultura, de inteligencia, de obras magistrales tiene para nosotros una relaci\u00f3n muy antigua \u2014tan antigua que rara vez se remonta a ella\u2014, con la idea de Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Otras partes del mundo han tenido civilizaciones admirables, poetas de primer orden, constructores e incluso sabios. Pero ninguna parte del mundo ha pose\u00eddo esta singular propiedad <em>f\u00edsica<\/em>: el poder <em>emisor<\/em> m\u00e1s intenso unido al poder <em>absorbente<\/em> m\u00e1s intenso.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo ha llegado a Europa y todo ha salido de ella. O casi todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2042<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, el momento actual plantea esta cuesti\u00f3n capital: \u00bfmantendr\u00e1 Europa su preeminencia en todos los \u00e1mbitos?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSe convertir\u00e1 Europa en <em>lo que es en realidad<\/em>, es decir, un peque\u00f1o cabo del continente asi\u00e1tico?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfO seguir\u00e1 siendo Europa <em>lo que parece<\/em>, es decir, la parte m\u00e1s preciada del universo terrestre, la perla de la esfera, el cerebro de un vasto cuerpo?<\/p>\n\n\n\n<p>Para que se comprenda toda la rigurosidad de esta alternativa, perm\u00edtanme desarrollar aqu\u00ed una especie de teorema fundamental.<\/p>\n\n\n\n<p>Consideremos un planisferio. En este planisferio, el conjunto de las tierras habitables. Este conjunto se divide en regiones, y en cada una de estas regiones, una cierta densidad de poblaci\u00f3n, una cierta calidad de los hombres. A cada una de estas regiones le corresponde tambi\u00e9n una riqueza natural: un suelo m\u00e1s o menos f\u00e9rtil, un subsuelo m\u00e1s o menos valioso, un territorio m\u00e1s o menos irrigado, m\u00e1s o menos f\u00e1cil de equipar para el transporte, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas estas caracter\u00edsticas permiten clasificar en cualquier \u00e9poca las regiones de las que hablamos, de tal manera que, en cualquier \u00e9poca, <em>el estado de la tierra viva puede definirse mediante un sistema de desigualdades entre las regiones habitadas de su superficie<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En cada momento, <em>la historia<\/em> del momento siguiente depende de esa desigualdad dada.<\/p>\n\n\n\n<p>Examinemos ahora, no esta clasificaci\u00f3n te\u00f3rica, sino la clasificaci\u00f3n que exist\u00eda ayer todav\u00eda en la realidad. Observamos un hecho muy notable y que nos resulta extremadamente familiar:<\/p>\n\n\n\n<p>La peque\u00f1a regi\u00f3n europea figura a la cabeza de la clasificaci\u00f3n desde hace siglos. A pesar de su escasa extensi\u00f3n, y aunque la riqueza del suelo no sea extraordinaria, domina la tabla. \u00bfPor qu\u00e9 milagro? Sin duda, el milagro debe residir en la calidad de su poblaci\u00f3n. Esta calidad debe compensar el menor n\u00famero de habitantes, el menor n\u00famero de kil\u00f3metros cuadrados, el menor n\u00famero de toneladas de mineral que se asignan a Europa. Ponga en uno de los platillos de una balanza el Imperio de la India y en el otro, el Reino Unido. Observen: \u00a1el plato con el peso m\u00e1s peque\u00f1o se inclina!<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed un desequilibrio realmente extraordinario. Pero sus consecuencias son a\u00fan m\u00e1s extraordinarias: <em>nos hacen prever un cambio progresivo en sentido contrario.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hemos sugerido anteriormente que la calidad del hombre deb\u00eda ser el factor determinante de la preeminencia de Europa. No puedo analizar en detalle esta cualidad, pero tras un examen somero, encuentro que la avidez activa, la curiosidad ardiente y desinteresada, una feliz mezcla de imaginaci\u00f3n y rigor l\u00f3gico, un cierto escepticismo no pesimista, un misticismo no resignado\u2026 son los rasgos m\u00e1s espec\u00edficamente activos de la psique europea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2042<\/p>\n\n\n\n<p>Un solo ejemplo de este esp\u00edritu, pero un ejemplo de primera clase, y de suma importancia: Grecia, ya que hay que situar en Europa todo el litoral del Mediterr\u00e1neo: Esmirna y Alejandr\u00eda son de Europa, al igual que Atenas y Marsella. Grecia fund\u00f3 la geometr\u00eda. Era una empresa descabellada: <em>todav\u00eda discutimos<\/em> sobre la <em>posibilidad<\/em> de esta locura.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hubo que hacer para llevar a cabo esta fant\u00e1stica creaci\u00f3n? Pensemos que ni los egipcios, ni los chinos, ni los caldeos, ni los indios lo consiguieron. Pensemos que se trata de una aventura apasionante, de una conquista mil veces m\u00e1s valiosa y positivamente m\u00e1s po\u00e9tica que la del Vellocino de Oro. No hay piel de oveja que valga el muslo de oro de Pit\u00e1goras.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de una empresa que ha requerido los dones m\u00e1s incompatibles. Ha requerido argonautas del esp\u00edritu, pilotos duros que no se dejan perder en sus pensamientos ni distraer por sus impresiones. Ni la fragilidad de las premisas que los impulsaban, ni la sutileza o la infinidad de las inferencias que exploraban pudieron perturbarlos. Eran como equidistantes de los negros variables y los faquires indefinidos. Llevaron a cabo el delicado e improbable ajuste del lenguaje com\u00fan al razonamiento preciso; el an\u00e1lisis de operaciones motoras y visuales muy compuestas; la correspondencia de estas operaciones con propiedades ling\u00fc\u00edsticas y gramaticales; confiaron en la palabra para guiarlos en el espacio como ciegos clarividentes\u2026 Y ese espacio mismo se fue convirtiendo, siglo tras siglo, en una creaci\u00f3n m\u00e1s rica y sorprendente, a medida que el pensamiento se iba dominando mejor a s\u00ed mismo y ganaba confianza en la maravillosa raz\u00f3n y en la sutileza inicial que lo hab\u00edan dotado de instrumentos incomparables: definiciones, axiomas, lemas, teoremas, problemas, porismos, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Necesitar\u00eda todo un libro para hablar de ello como es debido. S\u00f3lo he querido precisar en pocas palabras uno de los actos caracter\u00edsticos del genio europeo. Este mismo ejemplo me lleva sin esfuerzo a mi tesis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2042<\/p>\n\n\n\n<p>Afirmaba que la desigualdad observada durante tanto tiempo en beneficio de Europa deb\u00eda <em>por sus propios efectos <\/em>transformarse progresivamente en una desigualdad de sentido contrario. Esto es lo que designaba con el ambicioso nombre de teorema fundamental.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo establecer esta proposici\u00f3n? Tomo el mismo ejemplo: el de la geometr\u00eda de los griegos, y ruego al lector que considere a lo largo de los siglos los efectos de esta disciplina. Vemos c\u00f3mo, poco a poco, muy lentamente, pero con paso firme, adquiere tal autoridad que todas las investigaciones, todos los experimentos adquiridos tienden inevitablemente a tomar prestado su rigor, su escrupulosa econom\u00eda de \u00abmateria\u00bb, su generalidad autom\u00e1tica, sus m\u00e9todos sutiles y esa prudencia infinita que le permite las m\u00e1s locas audacias\u2026 La ciencia moderna naci\u00f3 de esta educaci\u00f3n de gran estilo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero una vez nacida, una vez probada y recompensada por sus aplicaciones materiales, nuestra ciencia, convertida en medio de poder, medio de dominaci\u00f3n concreta que estimula la riqueza, aparato de explotaci\u00f3n del capital planetario, deja de ser un \u00abfin en s\u00ed mismo\u00bb y una actividad art\u00edstica. El conocimiento, que era un valor de consumo, se convierte en un valor de intercambio. La utilidad del conocimiento convierte al conocimiento en una <em>mercanc\u00eda<\/em>, que ya no es deseable s\u00f3lo por unos pocos aficionados muy distinguidos, sino por todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta mercanc\u00eda, por lo tanto, se preparar\u00e1 en formas cada vez m\u00e1s manejables o comestibles; se distribuir\u00e1 a una clientela cada vez m\u00e1s numerosa; se convertir\u00e1 en un objeto de comercio, <em>un objeto que se exporta<\/em>, un objeto que, en definitiva, se imita y se produce en todas partes.<\/p>\n\n\n\n<p>Resultado: la desigualdad que exist\u00eda entre las regiones del mundo en cuanto a las artes mec\u00e1nicas, las ciencias aplicadas, los medios cient\u00edficos de la guerra o la paz, desigualdad en la que se basaba el predominio europeo, tiende a desaparecer gradualmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, <em>la clasificaci\u00f3n de las regiones habitables del mundo tiende a ser tal que la grandeza material, bruta, los elementos estad\u00edsticos, los n\u00fameros \u2014poblaci\u00f3n, superficie,<\/em> <em>materias primas\u2014 determinan finalmente de forma exclusiva esta clasificaci\u00f3n de los compartimentos del globo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, la balanza que se inclinaba a nuestro favor, aunque parec\u00edamos m\u00e1s ligeros, comienza a hacernos remontar suavemente, como si hubi\u00e9ramos pasado tontamente al otro plato el misterioso apoyo que ten\u00edamos con nosotros. \u00a1Hemos devuelto imprudentemente las fuerzas proporcionales a las masas!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2042<\/p>\n\n\n\n<p>Este fen\u00f3meno incipiente puede, por otra parte, compararse con el que se observa en el seno de cada naci\u00f3n y que consiste en la difusi\u00f3n de la cultura y en el acceso a la cultura de categor\u00edas cada vez m\u00e1s amplias de individuos.<\/p>\n\n\n\n<p>Intentar prever las consecuencias de esta difusi\u00f3n, investigar si debe o no conducir necesariamente a una <em>degradaci\u00f3n<\/em>, ser\u00eda abordar un problema deliciosamente complicado de f\u00edsica intelectual.<\/p>\n\n\n\n<p>El encanto de este problema, para la mente especulativa, proviene en primer lugar de su parecido con el hecho f\u00edsico de la difusi\u00f3n, y en segundo lugar del cambio brusco de este parecido en una diferencia profunda, tan pronto como el pensador vuelve a su objeto inicial, que son <em>los hombres<\/em> y no <em>las mol\u00e9culas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Una gota de vino que cae en el agua apenas la colorea y tiende a desaparecer, como una rosa humeante. Ese es el hecho f\u00edsico. Pero supongamos ahora que, alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de ese desvanecimiento y ese retorno a la claridad, vemos, aqu\u00ed y all\u00e1, en ese vaso que parec\u00eda haber vuelto a ser agua <em>pura<\/em>, formarse gotas de vino oscuro y <em>puro<\/em>: qu\u00e9 sorpresa.<\/p>\n\n\n\n<p>Este fen\u00f3meno de Can\u00e1 no es imposible en la f\u00edsica intelectual y social. Entonces se habla del genio y se le opone a la difusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2042<\/p>\n\n\n\n<p>Hace un momento, contempl\u00e1bamos una curiosa balanza que se mov\u00eda en sentido contrario a la gravedad. Ahora vemos un sistema l\u00edquido pasar, como espont\u00e1neamente, de homog\u00e9neo a heterog\u00e9neo, de mezcla \u00edntima a separaci\u00f3n neta\u2026 Son estas im\u00e1genes parad\u00f3jicas las que dan la representaci\u00f3n m\u00e1s simple y pr\u00e1ctica del papel en el mundo de lo que se llama, desde hace cinco o diez mil a\u00f1os, \u2014<em>Esp\u00edritu<\/em>\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2042<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfes totalmente difusible el Esp\u00edritu europeo \u2014o al menos lo m\u00e1s valioso que contiene\u2014? \u00bfDeben considerarse como decisiones absolutas del destino el fen\u00f3meno de la explotaci\u00f3n del globo, el fen\u00f3meno de la igualaci\u00f3n de las t\u00e9cnicas y el fen\u00f3meno democr\u00e1tico, que hacen prever una <em>deminutio capitis<\/em> de Europa? \u00bfO tenemos alguna libertad frente a esta amenazadora conjura de las cosas?<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s sea buscando esa libertad como la creamos. Pero para tal b\u00fasqueda, hay que abandonar por un tiempo la consideraci\u00f3n de los conjuntos y estudiar en el individuo pensante la lucha de la vida personal con la vida social.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sabemos que somos mortales \u2014precisamente por eso debemos creer que somos capaces de construir un futuro mejor\u2014.<\/p>\n<p>Esta ma\u00f1ana, en un a\u00f1o incierto, a veces monstruoso, publicamos la lecci\u00f3n radical y parad\u00f3jicamente estimulante de Paul Val\u00e9ry sobre Europa.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":86093,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"templates\/post-speeches.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":true,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[1359],"tags":[],"staff":[7],"editorial_format":[],"serie":[],"audience":[],"geo":[177],"class_list":["post-86287","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-los-intelectuales-frente-a-la-crisis-politica","staff-el-grand-continent","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Paul Val\u00e9ry sobre la crisis y el futuro de Europa - El Grand Continent<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2025\/12\/26\/paul-valery-sobre-la-crisis-y-el-futuro-de-europa\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Paul Val\u00e9ry sobre la crisis y el futuro de Europa - El Grand Continent\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Sabemos que somos mortales \u2014precisamente por eso debemos creer que somos capaces de construir un futuro mejor\u2014.  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