{"id":8173,"date":"2022-09-23T19:49:00","date_gmt":"2022-09-23T18:49:00","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=8173"},"modified":"2022-09-24T11:50:59","modified_gmt":"2022-09-24T10:50:59","slug":"la-derecha-italiana-y-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/09\/23\/la-derecha-italiana-y-europa\/","title":{"rendered":"La derecha italiana y Europa"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap\">Este domingo, 25 de septiembre, se celebran elecciones pol\u00edticas en Italia. <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/09\/22\/como-esta-estructurado-el-electorado-italiano-16-mapas-34-graficos\/\">Seg\u00fan las encuestas<\/a>, es muy probable que la coalici\u00f3n de centro-derecha gane las elecciones. Los tres principales partidos implicados son Forza Italia, liderado por Silvio Berlusconi (quien, en el Parlamento Europeo, pertenece al Partido Popular [PPE]), la Lega, cuyo secretario federal es Matteo Salvini y que, en Estrasburgo, est\u00e1 inscrita en el grupo \u00abpopulista\u00bb Identidad y Democracia, y Fratelli d&#8217;Italia, partido liderado por Giorgia Meloni, que se ha unido a los Conservadores y Reformistas. Tambi\u00e9n seg\u00fan las encuestas, Fratelli d&#8217;Italia podr\u00eda tener m\u00e1s peso que sus dos aliados juntos. Mientras <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/25\/el-contexto-de-meloni\/\">Meloni insiste en el perfil ideol\u00f3gico conservador de su propio partido<\/a>, si las elecciones se desarrollan como muchos observadores esperan, uno de los pa\u00edses m\u00e1s poblados de la Uni\u00f3n Europea, protagonista desde el inicio del proceso de integraci\u00f3n continental, se topar\u00eda con un gobierno de tracci\u00f3n conservadora.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este texto, se entrelazan tres reflexiones; se explorar\u00e1 cada una de ellas en una secci\u00f3n separada: \u00bfqu\u00e9 significado puede tener el conservadurismo en nuestro tiempo?; \u00bfc\u00f3mo han cambiado las fuerzas pol\u00edticas de derecha en los \u00faltimos treinta a\u00f1os?; \u00bfc\u00f3mo ha cambiado el sistema pol\u00edtico italiano y la relaci\u00f3n entre Italia y Europa a partir de 1989? Una vez reunidos los tres argumentos, la cuarta y \u00faltima parte se pregunta sobre las consecuencias que podr\u00eda tener, para Italia y la Uni\u00f3n Europea, la aparici\u00f3n de un gobierno de derecha en la pen\u00ednsula tras las elecciones.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>No hay conservadurismo sin una aguda sensibilidad a la continuidad temporal: la convicci\u00f3n de que recibimos del pasado una tradici\u00f3n que puede ser alterada, pero que ha demostrado su valor al resistir la prueba del tiempo y que, por lo tanto, debe tratarse con el mayor respeto y precauci\u00f3n y transmitirse a las generaciones futuras.<\/p><cite>GIOVANNI ORSINA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El conservadurismo hoy: imposible e indispensable<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En 2022, es dif\u00edcil no pensar que el esfuerzo secular del conservadurismo por detener, o al menos frenar, el avance de la modernidad finalmente fracas\u00f3 y cuesta no concluir que, hoy, el conservadurismo es simplemente imposible. No pretendo entrar aqu\u00ed en el rico debate te\u00f3rico sobre la naturaleza del conservadurismo. Sin embargo, me parece claro que una ideolog\u00eda no puede llamarse conservadora si no muestra una fuerte actitud esc\u00e9ptica sobre la capacidad de la raz\u00f3n humana para comprender y mejorar el mundo y, por lo tanto, sobre la posibilidad de alcanzar la perfecci\u00f3n en esta Tierra. Si no cree, por lo tanto, que el orden pol\u00edtico y social deba estar anclado a un \u00abdogma m\u00ednimo\u00bb: principios aceptados <em>a priori<\/em> y sustra\u00eddos, al menos en parte, a la cr\u00edtica de la raz\u00f3n, ya sean religiosos (Dios), hist\u00f3ricos (patria) o naturales (familia). Por \u00faltimo, no hay conservadurismo sin una aguda sensibilidad a la continuidad temporal: la convicci\u00f3n de que recibimos del pasado una tradici\u00f3n que puede ser alterada, pero que ha demostrado su valor al resistir la prueba del tiempo y que, por lo tanto, debe tratarse con el mayor respeto y precauci\u00f3n y transmitirse a las generaciones futuras.<\/p>\n\n\n\n<p>En Occidente, los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os de historia han barrido las condiciones que hac\u00edan posible, aunque con gran esfuerzo, esta forma de ver el mundo. Desde los a\u00f1os 60, lo que hab\u00eda sobrevivido de las estructuras sociales tradicionales ha sido deslegitimado y desmantelado. Los conceptos en los que se basaba la \u00abdureza\u00bb del pensamiento conservador se sometieron a una despiadada cr\u00edtica l\u00f3gica e hist\u00f3rica; por supuesto, no sobrevivieron: se descubri\u00f3 que las naciones eran comunidades imaginarias y que las tradiciones eran invenciones, que las identidades individuales y colectivas eran m\u00faltiples y artefactuales, que no hab\u00eda nada tan artificial como la naturaleza. Que Dios no sea un reto\u00f1o de la imaginaci\u00f3n humana no es una convicci\u00f3n de los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os (Friedrich Nietzsche, como todos sabemos, anunci\u00f3 su muerte en 1882), pero, a finales del siglo XX, los procesos de secularizaci\u00f3n sufrieron una impresionante aceleraci\u00f3n. Mientras tanto, la aspiraci\u00f3n ut\u00f3pica que caracteriza a la modernidad no ha disminuido en absoluto, incluso, se ha reforzado en algunos aspectos: s\u00f3lo ha reaccionado a la crisis del comunismo y confi\u00f3 su destino a la econom\u00eda, la tecnolog\u00eda y al derecho en lugar de dejarlo en manos de la pol\u00edtica. Finalmente, la continuidad temporal se disolvi\u00f3: el pasado no ten\u00eda nada que decirle al presente y, en consecuencia, el presente no tiene nada que transmitirle al futuro. Todo esto ha hecho que el conservadurismo sea insostenible. De ah\u00ed viene la actitud casi burlona que los progresistas, quienes, no por casualidad, se han vuelto hegem\u00f3nicos en el mundo de la cultura, reservan a los conservadores, a quienes acusan esencialmente de querer retener el agua de un c\u00e1ntaro agujereado. Y, de ah\u00ed, la sensaci\u00f3n de verse definitivamente superados por la historia, de so\u00f1ar con un impensable e indeseable retorno a la Edad Media.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La aspiraci\u00f3n ut\u00f3pica que caracteriza a la modernidad no ha disminuido en absoluto, incluso, se ha reforzado en algunos aspectos: s\u00f3lo ha reaccionado a la crisis del comunismo y confi\u00f3 su destino a la econom\u00eda, la tecnolog\u00eda y al derecho en lugar de dejarlo en manos de la pol\u00edtica.<\/p><cite>GIOVANNI ORSINA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>El discurso tambi\u00e9n podr\u00eda terminar ah\u00ed, si no fuera porque, a la vez, la misma modernidad que hizo imposible el conservadurismo ha demostrado ser bastante dif\u00edcil de vivir para una parte importante de los ciudadanos de democracias occidentales. A partir de 1989, durante una larga d\u00e9cada marcada por un cierto optimismo panglossiano, se pudo desarrollar la ilusi\u00f3n de que era posible construir un orden pol\u00edtico y social perfectamente estructurado de forma reflexiva, es decir, plegado sobre s\u00ed mismo y apoyado en s\u00ed mismo: capaz de prescindir de valores absolutos, de conceptos \u00abduros\u00bb o de identidades prefabricadas, atravesado lo menos posible por relaciones de poder, centrado en una racionalidad formal y procedimental. Las dos primeras d\u00e9cadas del siglo XX demostraron que esto era una ilusi\u00f3n. Y este orden, legitimado de hecho sobre todo por su credibilidad como promesa de un futuro de progreso, de paz, de estabilidad y de bienestar, recibi\u00f3 los duros golpes de una serie de graves desmentidos hist\u00f3ricos, desde el 11 de septiembre de 2001 hasta el 24 de febrero de 2022, pasando por la Gran Recesi\u00f3n y la pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p>En este embotellamiento, el conservadurismo, imposible en principio, se ha vuelto indispensable en la pr\u00e1ctica: un momento en el que los habitantes de democracias avanzadas, alarmados por la ilegibilidad del futuro y cada vez menos convencidos de la \u00ab<em>magnifiche sorti e progressive<\/em>\u00ab, empezaron a exigir que se frene un poco el ritmo fren\u00e9tico del cambio hist\u00f3rico y que se restablezca un m\u00ednimo de puntos de referencia, aunque sea precario y temporal. Atrapados con mucha frecuencia tanto en sus esquemas abstractos como en sus hermosos pisos en el coraz\u00f3n de las grandes ciudades, los intelectuales progresistas siguen pregunt\u00e1ndose con asombro c\u00f3mo los votantes pueden ser tan inconscientes como para votar por quienes despotrican de la familia natural, que, por supuesto, no es natural, o de una patria artificial. Mientras est\u00e1n ocupados ri\u00e9ndose de la paja de la inconsciencia de los dem\u00e1s, no se dan cuenta de la viga que tienen en el ojo. Sin embargo, s\u00f3lo tendr\u00edan que releer a Simone Weil con un m\u00ednimo de atenci\u00f3n: \u00abEl arraigo es, quiz\u00e1s, la necesidad m\u00e1s importante y m\u00e1s incomprendida del alma humana\u00bb. Es una necesidad que (por definici\u00f3n, una modernidad tard\u00eda comprometida con la destrucci\u00f3n sistem\u00e1tica de las ra\u00edces) nunca podr\u00e1 satisfacer.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174976_000001-scaled-e1663948233495.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2329\"\n        data-pswp-height=\"1555\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174976_000001-scaled-e1663948233495-330x220.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174976_000001-scaled-e1663948233495-690x461.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174976_000001-scaled-e1663948233495-1340x895.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174976_000001-scaled-e1663948233495-125x83.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">\u00a9 Hufton + Crow\/View Pictures\/Rex Features <\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Popularistas y populistas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La crisis de optimismo progresista que hab\u00eda marcado los \u00ablargos\u00bb a\u00f1os 90 pill\u00f3 desprevenidos a los partidos de la derecha del centro. Se trata de fuerzas pol\u00edticas que deber\u00edan haber respondido a la demanda de los niveles inferiores de democracias desarrolladas sobre controlar de nuevo los procesos de transformaci\u00f3n hist\u00f3rica. La raz\u00f3n por la que estos partidos fueron sorprendidos es otra cuesti\u00f3n crucial que requerir\u00eda un an\u00e1lisis mucho m\u00e1s profundo de lo que podemos ofrecer aqu\u00ed. Muy brevemente, podr\u00eda estructurarse de la siguiente manera. El problema de la inadaptaci\u00f3n del conservadurismo a la modernidad crece de forma desproporcionada en el \u00faltimo medio siglo, pero se origina mucho antes. Se puede argumentar que el \u00e9xito de partidos dem\u00f3crata-cristianos despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial no se debi\u00f3 tanto a su fuerza intr\u00ednseca, sino a la necesidad generalizada de estabilidad y seguridad, al importante papel de las iglesias, acrecentado por la crisis de posguerra de instituciones estatales y nacionales, y a la ausencia de corrientes cre\u00edbles en la derecha del espectro pol\u00edtico, ya que el conservadurismo tradicional estaba herido de muerte por su contig\u00fcidad con el nazismo y el fascismo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Finalmente, la continuidad temporal se disolvi\u00f3: el pasado no ten\u00eda nada que decirle al presente y, en consecuencia, el presente no tiene nada que transmitirle al futuro. Todo esto ha hecho que el conservadurismo sea insostenible.<\/p><cite>GIOVANNI ORSINA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>A partir de los a\u00f1os 60, el proceso de secularizaci\u00f3n, el declive de las estructuras sociales tradicionales y la crisis del comunismo aumentaron la presi\u00f3n sobre las fr\u00e1giles estructuras pol\u00edticas y culturales de los partidos de derecha, lo que los oblig\u00f3 a reconsiderar y a adaptarse a la nueva situaci\u00f3n hist\u00f3rica. De forma pragm\u00e1tica, se adaptaron y lo repensaron: aceptaron, en gran medida, la modernidad tard\u00eda y se apoyaron lo mejor posible en los restos de la tradici\u00f3n para dar un peque\u00f1o freno de vez en cuando, sobre todo, tratando de encontrar un nuevo principio de orden interno en la propia modernidad tard\u00eda. El mercado es donde han encontrado este principio, ya abrazado con entusiasmo por la derecha anglosajona, seguido (de forma mucho menos directa e ideol\u00f3gica, ya que se engloba en el proceso de integraci\u00f3n europea) por la derecha continental. Una vez que se reconciliaron con la modernidad tard\u00eda y que confiaron en el mercado, las fuerzas pol\u00edticas a la derecha del centro acabaron por compartir o, incluso, por contribuir a generar el clima de optimismo despolitizado que caracteriz\u00f3 los \u00ablargos\u00bb a\u00f1os 90. En consecuencia, ya no pudieron cumplir la funci\u00f3n de controlar el cambio hist\u00f3rico y de defender los fr\u00e1giles y residuales puntos de referencia que consideramos indispensables.<\/p>\n\n\n\n<p>Si una funci\u00f3n es indispensable, alguien tendr\u00e1 que asumirla. En el espacio que han dejado parcialmente vac\u00edo los partidos populares o conservadores \u00abtradicionales\u00bb, se han ido colando fuerzas pol\u00edticas nuevas o renovadas como resultado de los \u00faltimos cambios. A falta de mejores definiciones, se les ha llamado \u00abpopulistas\u00bb. El populismo, en la interpretaci\u00f3n que propongo aqu\u00ed, es el fruto pol\u00edtico de la rebeli\u00f3n difusa contra la modernidad tard\u00eda, la disoluci\u00f3n de todos los puntos de referencia, la aceleraci\u00f3n implacable de la temporalidad hist\u00f3rica. Dado que la modernidad tard\u00eda ha demolido todos los <em>a priori<\/em> y deconstruido todas las narrativas, el populismo no puede proponer un proyecto pol\u00edtico coherente que se base en s\u00f3lidos fundamentos te\u00f3ricos. Puesto que la gran mayor\u00eda de la clase intelectual ha aceptado la modernidad tard\u00eda y pierde gran parte de su tiempo en la ilusi\u00f3n de que podr\u00e1 corregirse y producir finalmente los milagros que ha prometido, el populismo no atrae a los intelectuales, sino que s\u00f3lo puede adoptar la forma de un perfil antiintelectual. Y, mientras sea una expresi\u00f3n de rebeld\u00eda y protesta, se pueden adaptar a ella muchas formas pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas: de derecha, de izquierda, ni de derecha ni de izquierda, libertarias y estatistas, cosmopolitas y nacionalistas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El populismo, en la interpretaci\u00f3n que propongo aqu\u00ed, es el fruto pol\u00edtico de la rebeli\u00f3n difusa contra la modernidad tard\u00eda, la disoluci\u00f3n de todos los puntos de referencia, la aceleraci\u00f3n implacable de la temporalidad hist\u00f3rica.<\/p><cite>GIOVANNI ORSINA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed, viene tambi\u00e9n una cierta volatilidad del voto populista, su capacidad de pasar r\u00e1pidamente de un partido a otro a pesar de que estos partidos puedan parecer muy distantes entre s\u00ed. Con la desconcertante clarividencia de un poeta, Eugenio Montale ya hab\u00eda descrito el fen\u00f3meno con precisi\u00f3n quir\u00fargica hace sesenta a\u00f1os: \u00abCuando la protesta se convierte en una carrera rentable, la chispa se apaga, nuestro delegado, nuestro representante elegido, el hombre al que hab\u00edamos confiado el valor que nos faltaba queda r\u00e1pidamente sustituido por otro. Es innegable, en todo caso, el hecho de una protesta universal que no afecta a tal o cual r\u00e9gimen pol\u00edtico o social, sino al car\u00e1cter antinatural (<em>innaturalit\u00e0<\/em>) de nuestro estilo de vida\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, al dirigirse contra los procesos de licuefacci\u00f3n de los puntos de referencia que marcan la modernidad tard\u00eda, es dif\u00edcil que, <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2021\/11\/18\/la-era-de-los-revolucionarios-sin-revoluciones\/\">en sus circunvalaciones, la protesta<\/a> no se encuentre tarde o temprano con la naci\u00f3n. Puede que se trate de una comunidad imaginaria y puede que haya quedado muy debilitada por la cat\u00e1strofe de 1945, pero a\u00fan es una presencia hist\u00f3rica milenaria, profundamente arraigada en la psique colectiva y muy dif\u00edcil de sustituir. Tambi\u00e9n se mantiene como el principio legitimador de entidades estatales en las que se sigue desarrollando la mayor\u00eda de los procesos pol\u00edticos, en general,&nbsp; y los democr\u00e1ticos, en particular. En resumen, la naci\u00f3n ya no es tan \u00abdura\u00bb como en la primera mitad del siglo XX, pero a\u00fan es m\u00e1s dura que cualquier otro punto de referencia posible. As\u00ed es como el populismo nacionalista de derecha, o soberanismo, ha tomado forma.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Al dirigirse contra los procesos de licuefacci\u00f3n de los puntos de referencia que marcan la modernidad tard\u00eda, es dif\u00edcil que, en sus circunvalaciones, la protesta no se encuentre tarde o temprano con la naci\u00f3n.<\/p><cite>GIOVANNI ORSINA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El laboratorio italiano<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La reflexi\u00f3n realizada hasta ahora tiene la audacia de querer ser v\u00e1lida para todas las democracias avanzadas, obviamente, en formas que pueden ser muy diferentes seg\u00fan las especificidades de cada caso nacional. Esto es particularmente cierto en el caso de Italia: un pa\u00eds fr\u00e1gil, y, por lo tanto, <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/09\/21\/un-gobierno-de-meloni-frente-a-limitaciones-externas\/\">m\u00e1s expuesto que otros a los condicionamientos internacionales<\/a>, en el que algunos de los fen\u00f3menos que he descrito en p\u00e1rrafos anteriores han ocurrido antes y de forma m\u00e1s macrosc\u00f3pica que en otros lugares. Es un pa\u00eds que, en algunos aspectos, puede considerarse un laboratorio de la democracia liberal de la modernidad tard\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Cualquier razonamiento sobre la Italia contempor\u00e1nea debe partir de los acontecimientos de la secuencia 1989-1994: la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn (1998), la firma del Tratado de Maastricht (1992), la crisis del sistema pol\u00edtico italiano (1992-1993) y la entrada en pol\u00edtica, seguida de la victoria electoral, de Silvio Berlusconi (1994). Una vez m\u00e1s, no es posible repasar aqu\u00ed treinta a\u00f1os de historia italiana a detalle. Sin embargo, tratemos de decirlo brevemente: por un lado, la Guerra Fr\u00eda le evitaba a Italia el problema de cuestionar su identidad nacional y su proyecci\u00f3n exterior, al encajarla en Occidente (la Bulgaria de la OTAN) y garantizarle una posici\u00f3n f\u00e1cil en la escena internacional; por otro lado, proporcion\u00f3 una estructura al sistema pol\u00edtico, lo que confin\u00f3 a los dem\u00f3crata-cristianos al gobierno y al Partido Comunista a la oposici\u00f3n. En 1989, todo esto lleg\u00f3 repentinamente a su fin y la pen\u00ednsula se enfrent\u00f3 a la fragilidad de su identidad y a la necesidad de repensar tanto sus acuerdos internos como su acci\u00f3n exterior.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-large\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174727_000001-scaled-e1663948285398.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2553\"\n        data-pswp-height=\"1299\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174727_000001-scaled-e1663948285398-330x168.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174727_000001-scaled-e1663948285398-690x351.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174727_000001-scaled-e1663948285398-1340x682.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 990px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174727_000001-scaled-e1663948285398-125x64.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">\u00a9 Hufton + Crow\/View Pictures\/Rex Features <\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>La <em>Urkat\u00e1strofe<\/em> de la Italia del siglo XXI, su cataclismo original, es que la metamorfosis del sistema pol\u00edtico italiano se produjo mediante un terremoto judicial entre 1992 y 1993. Arrasaron con los partidos hist\u00f3ricos, a excepci\u00f3n del peque\u00f1o partido postfascista y de los partidos postcomunistas m\u00e1s importantes. La democracia cristiana se derrumb\u00f3 y abri\u00f3 un abismo en el centro y centro-derecha del espacio p\u00fablico. As\u00ed, en Italia, la crisis del <em>popularismo<\/em> lleg\u00f3 muy pronto. Depende, por supuesto, en gran medida, de las circunstancias nacionales particulares, pero tambi\u00e9n puede interpretarse, de manera m\u00e1s general, como una consecuencia de la incapacidad de la democracia cristiana para lograr un equilibrio nuevo y funcional entre la identidad y los intereses nacionales, por un lado, y del nuevo contexto europeo e internacional, por otro.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La <em>Urkat\u00e1strofe<\/em> de la Italia del siglo XXI, su cataclismo original, es que la metamorfosis del sistema pol\u00edtico italiano se produjo mediante un terremoto judicial entre 1992 y 1993.<\/p><cite>GIOVANNI ORSINA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La brecha que el hundimiento de los dem\u00f3crata-cristianos abri\u00f3 en la derecha del sistema pol\u00edtico est\u00e1, al menos en parte, poblada por la Lega, formada en los a\u00f1os 80 y por los postfascistas del Movimento sociale italiano, fundado en 1946. Sin embargo, las soluciones que propon\u00edan eran f\u00e1ciles y residuales: tanto el autonomismo (si no el secesionismo) de la Lega, que ni en el norte de Italia pudo convencer m\u00e1s que a una minor\u00eda de la opini\u00f3n p\u00fablica, como el postfascismo, que no pudo apoyarse en sus ra\u00edces hist\u00f3ricas ni en la debilidad de la cultura pol\u00edtica que fue capaz de producir, despu\u00e9s de 1945, m\u00e1s all\u00e1 de esas ra\u00edces. A partir de 1994, por lo tanto, el protagonista de la reconstrucci\u00f3n de la derecha fue Silvio Berlusconi.<\/p>\n\n\n\n<p>El berlusconismo pretende reconstruir la identidad p\u00fablica de Italia a trav\u00e9s de la valorizaci\u00f3n de su identidad privada: el pa\u00eds de las mil ciudades, de la creatividad, de las invenciones y el esp\u00edritu emprendedor, del arte y la belleza, de la inconcebible variedad de paisajes, de la enolog\u00eda y de la gastronom\u00eda. Es una emulsi\u00f3n de populismo y liberalismo: populista porque subraya la unidad \u00abnatural\u00bb del pueblo italiano; liberal porque dicha unidad es abierta, diversa y acogedora; populista y liberal porque, al mismo tiempo, otorga a las \u00e9lites pol\u00edticas un papel marginal. Es una operaci\u00f3n brillante e imposible que s\u00f3lo pod\u00eda imaginarse en el clima optimista y antipol\u00edtico de los \u00ablargos\u00bb a\u00f1os 90. Sin embargo, Berlusconi s\u00f3lo consigui\u00f3 mantenerse en el poder durante mucho tiempo en 2001, cuando su proyecto ya hab\u00eda caducado. Entretanto, en consonancia con el oscurecimiento del clima hist\u00f3rico del cambio de milenio, ha atenuado su liberalismo y ha acentuado su conservadurismo. En 1999, su partido, Forza Italia, se uni\u00f3 al Partido Popular Europeo: el popularismo comenz\u00f3, as\u00ed, a colaborar con el populismo, aunque hablemos de un populismo particular: el de Silvio Berlusconi.<\/p>\n\n\n\n<p>En la izquierda, donde los poscomunistas ocupan una posici\u00f3n hegem\u00f3nica y los dem\u00f3crata-cristianos progresistas act\u00faan como <em>sparring partners<\/em>, las cosas no son mejores. Las dos tradiciones pol\u00edtico-culturales del comunismo y del progresismo cat\u00f3lico no s\u00f3lo refutan <em>in abstracto<\/em> la idea de naci\u00f3n en relaci\u00f3n con las referencias supranacionales, sino que, en concreto, formulan un juicio muy negativo de la historia de Italia, considerada como un error que requiere una reorientaci\u00f3n urgente, al estilo de la palingenesia. As\u00ed, despu\u00e9s de 1994, sin los puntos de referencia de la Guerra Fr\u00eda, la izquierda italiana no pudo repensar la naci\u00f3n y no tuvo m\u00e1s remedio que adoptar una posici\u00f3n completamente proeuropea: Europa se convirti\u00f3 en el \u00fanico horizonte identitario posible para Italia y, al mismo tiempo, en el \u00fanico instrumento capaz de desarraigarla de su pasado y proyectarla, totalmente renovada moralmente antes de ser renovada pol\u00edticamente, hacia el futuro. El inter\u00e9s nacional de Italia se hizo coincidir con la integraci\u00f3n cada vez m\u00e1s profunda del continente.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta l\u00ednea program\u00e1tica (que el centro-derecha berlusconiano refuta en teor\u00eda, pero que dicha postura no puede contrarrestar en la pr\u00e1ctica, en parte, porque est\u00e1 muy presente en el Estado profundo italiano) tiene consecuencias concretas: en la mesa de p\u00f3quer europea, donde se juegan las cartas francesas, Italia se encuentra con una baraja napolitana, convencida de que se juega <em>briscola<\/em>. M\u00e1s all\u00e1 de la met\u00e1fora, las negociaciones en la Europa de Maastricht exigen presentarse con una identidad fuerte, con una idea clara del inter\u00e9s nacional y de c\u00f3mo promoverlo de forma compatible con el contexto continental y, luego, una vez alcanzado el acuerdo colectivo, el sistema nacional de toma de decisiones se modifica en armon\u00eda con este acuerdo para adaptarse a los l\u00edmites que impone y poder sacar lo mejor de \u00e9l. Los dos bloques pol\u00edtico-culturales que se disputan Italia desde 1994, la derecha hegemonizada por el populismo liberal de Berlusconi y la izquierda proeuropea, no son competentes para afrontar estos dos momentos. El bloque de izquierda es el menos capaz de manejar el primero porque, como ya se dijo, su objetivo en las negociaciones continentales no es promover el inter\u00e9s nacional, sino el \u00e9xito de las propias negociaciones. El bloque de derecha no est\u00e1 capacitado para gestionar el segundo momento porque se resiste a domar el entusiasmo instintivo, en el sentido keynesiano de <em>animal spirits<\/em>, del pueblo italiano. La grave ineficacia del aparato p\u00fablico de toma de decisiones y la incapacidad de los dos bloques opuestos para llegar a un acuerdo sobre su reforma completan el cuadro de la profunda incapacidad de Italia en Europa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>La grave ineficacia del aparato p\u00fablico de toma de decisiones y la incapacidad de los dos bloques opuestos para llegar a un acuerdo sobre su reforma completan el cuadro de la profunda incapacidad de Italia en Europa.<\/p><cite>GIOVANNI ORSINA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os transcurridos entre el final de la primera y el comienzo de la segunda d\u00e9cada del siglo XXI, bajo el impacto de la Gran Recesi\u00f3n y la crisis de la deuda, <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/08\/25\/el-contexto-de-meloni\/\">esta ineptitud conduce al colapso del sistema pol\u00edtico que se hab\u00eda configurado a partir de 1994<\/a>. Es el momento en el que el optimismo de los \u00ablargos\u00bb a\u00f1os 90 llega a su fin. El mundo proteico, tumultuoso e ingobernable de la modernidad tard\u00eda empez\u00f3 a mostrar su lado menos agradable y los italianos, en busca de alguna protecci\u00f3n, ya no saben qu\u00e9 hacer. La propuesta de Berlusconi sobre reconstruir una identidad nacional ecum\u00e9nica y liberal podr\u00eda haber tenido sentido en el Zeitgeist de 1989, pero la historia la super\u00f3. Europa a\u00fan era la \u00fanica opci\u00f3n viable, hasta el punto en el que, a finales de 2011, con el gobierno de Monti, Italia se encontr\u00f3, de hecho, bajo tutela. Es muy probable que no hubiera alternativa en ese momento. En cualquier caso, las consecuencias de este acontecimiento, sin precedentes en ning\u00fan otro pa\u00eds de la Uni\u00f3n Europea, se resienten hasta la fecha. Las pol\u00edticas de austeridad del gobierno de Monti, proc\u00edclicas en una fase de recesi\u00f3n, est\u00e1n convenciendo a una parte importante de la opini\u00f3n p\u00fablica, con raz\u00f3n o sin ella, de que la coincidencia de los intereses italianos y europeos no es necesaria ni autom\u00e1tica y de que Europa no es el recurso al cual los italianos pueden acudir para protegerlos de tormentas globales.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed comienza el ciclo populista italiano, con las caracter\u00edsticas descritas al final de la segunda parte: el extraordinario \u00e9xito del Movimiento 5 Estrellas, ni de derecha ni de izquierda, en las elecciones de 2013; luego, la metamorfosis de la Liga federalista y nortista en el \u00absalvinismo\u00bb, populista y nacionalista; el auge del consenso leghista-salvinista a partir de 2014, que coincidi\u00f3 con la crisis migratoria; el \u00e9xito combinado de la Liga y el Movimiento 5 Estrellas en las elecciones de 2018 y la aparici\u00f3n del llamado gobierno \u00abamarillo-verde\u00bb. Los populismos se solaparon, soslayaron y devoraron mutuamente hasta que, m\u00e1s recientemente, se impuso un discurso nacional-conservador en ellos. <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/09\/07\/que-escenarios-tras-las-elecciones-politicas-italianas\/\">Esto nos lleva al presente y al probable \u00e9xito electoral de Fratelli d&#8217;Italia<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>[Si le resulta \u00fatil nuestro trabajo y quiere contribuir a que&nbsp;el GC&nbsp;siga siendo una publicaci\u00f3n abierta, puede descubrir nuestras ofertas de suscripci\u00f3n&nbsp;<\/em><a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/registrar\/\"><em>aqu\u00ed<\/em><\/a><em>.]<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La derecha italiana y Europa<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Ha llegado el momento de volver a tejer los hilos que hemos desenrollado en las partes anteriores y de tratar de entender c\u00f3mo pueden iluminar nuestro presente sobre la pol\u00edtica italiana, sobre la pol\u00edtica europea y sobre el impacto que \u00e9sta podr\u00eda tener en ella.<\/p>\n\n\n\n<p>El conservadurismo nacional de Giorgia Meloni es una criatura muy fr\u00e1gil por tres razones. La primera es la general de la que habl\u00e1bamos en la primera parte: la modernidad tard\u00eda ha deconstruido todos los valores en los que pod\u00eda basarse el pensamiento conservador, lo que lo hace te\u00f3ricamente imposible y pone en contra a la gran mayor\u00eda de las \u00e9lites intelectuales. Ya dijimos algo sobre la segunda raz\u00f3n: no hay una fuerte tradici\u00f3n nacional-conservadora en Italia a la que Meloni pueda referirse. Por eso, no es casualidad que, tras el fin de la Guerra Fr\u00eda, cuando la pen\u00ednsula se enfrent\u00f3 al problema de repensar su identidad, las respuestas fueran, por un lado, Europa y, por otro, la absurda idea, casi prepol\u00edtica, de un pueblo formado por individuos. En la historia pol\u00edtica italiana del siglo XX, el fascismo y la democracia cristiana han pesado mucho en la derecha. Sin embargo, la tradici\u00f3n fascista es completamente in\u00fatil y el esfuerzo de Meloni es mostrar que su partido se ha desprendido completamente de ella. La tradici\u00f3n dem\u00f3crata-cristiana podr\u00eda tal vez recuperar la ventaja, pero no ser\u00eda de mucha ayuda para los Fratelli d&#8217;Italia: es una tradici\u00f3n parcialmente conservadora y casi no nacional y es una tradici\u00f3n que, en Italia, ha prosperado gracias a su relaci\u00f3n simbi\u00f3tica con una Iglesia cat\u00f3lica con una presencia fuerte y asertiva (mientras que, hoy, la Iglesia, aunque ha conservado su relevancia, est\u00e1 mucho m\u00e1s d\u00e9bil, distra\u00edda y pol\u00edticamente dividida).<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, Meloni parece buscar refugio en la tradici\u00f3n conservadora anglosajona, hasta cierto punto, por desesperaci\u00f3n. Esta tradici\u00f3n es extraordinariamente rica y profunda, sin duda, pero fue concebida en historias muy diferentes a la de Italia. Intentar importarla a la pen\u00ednsula s\u00f3lo puede crear dificultades. La compatibilidad entre las dimensiones nacional y occidental no es evidente, ni siquiera en el mundo anglosaj\u00f3n, por ejemplo, pero es ciertamente mucho m\u00e1s natural que en Italia: un pa\u00eds que hist\u00f3ricamente pertenece a Occidente, pero que est\u00e1 en una posici\u00f3n exc\u00e9ntrica y no ha dejado de poner esta excentricidad al servicio de su identidad nacional. Por el momento, tambi\u00e9n bajo la influencia del conflicto ucraniano, Meloni intenta mantener unidos el patriotismo italiano y el atlantismo, pero la relaci\u00f3n y el peso relativo de estos dos t\u00e9rminos no est\u00e1n nada claros en su pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Meloni parece buscar refugio en la tradici\u00f3n conservadora anglosajona, hasta cierto punto, por desesperaci\u00f3n.<\/p><cite>GIOVANNI ORSINA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>La tercera raz\u00f3n por la que el conservadurismo nacional de Meloni es fr\u00e1gil tiene que ver con la historia de su partido: una peque\u00f1a fuerza pol\u00edtica que, <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/09\/07\/que-escenarios-tras-las-elecciones-politicas-italianas\/\">apenas en los \u00faltimos a\u00f1os, ha crecido en las encuestas hasta el punto de poder competir por el liderazgo del pa\u00eds<\/a>. Es una fuerza pol\u00edtica que, en definitiva, ha lanzado algunas iniciativas culturales limitadas y ha producido algunas reflexiones, pero a peque\u00f1a escala y con resultados modestos. Detr\u00e1s de Meloni, no hay una reflexi\u00f3n ambiciosa sobre lo que podr\u00eda ser un conservadurismo apropiado para el siglo XXI ni sobre la contribuci\u00f3n que la tradici\u00f3n italiana podr\u00eda hacer a este proyecto. S\u00f3lo hay un esbozo de razonamiento sobre la relaci\u00f3n entre la libertad econ\u00f3mica y la protecci\u00f3n de los productores nacionales; creo que \u00e9sa es la pregunta crucial que los conservadores deben responder hoy. La Italia de Meloni no tiene un referente intelectual ni un libro de cabecera. Por eso, las ra\u00edces posfascistas de Fratelli d&#8217;Italia pesan de manera negativa: no es porque el partido tenga el deseo, y menos a\u00fan la posibilidad, de recrear un r\u00e9gimen fascista en Italia (una hip\u00f3tesis cuanto menos rid\u00edcula), sino porque no puede apoyarse en su tradici\u00f3n y no tiene otra para sustituirla.<\/p>\n\n\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image wp-block-image-medium\"\n    data-shadow=\"false\"\n    data-use-original-file=\"false\">\n    <a\n        data-pswp-src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174728_000001-scaled-e1663948342171.jpg\"\n        class=\"inline-block gallery-item no-underline \"\n        data-pswp-width=\"2188\"\n        data-pswp-height=\"2291\">\n                                        <picture>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174728_000001-scaled-e1663948342171-330x346.jpg\"\r\n                media=\"(max-width:  374px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174728_000001-scaled-e1663948342171-690x722.jpg\"\r\n                media=\"(max-width:  989px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174728_000001-scaled-e1663948342171-990x1037.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 1319px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174728_000001-scaled-e1663948342171-690x722.jpg\"\r\n                media=\"(max-width: 1599px)\" \/>\r\n                    <source\r\n                srcset=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174728_000001-scaled-e1663948342171-990x1037.jpg\"\r\n                media=\"(min-width: 1600px)\" \/>\r\n                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2022\/09\/SIPA_REX40174728_000001-scaled-e1663948342171-125x131.jpg\" \/>\r\n        <\/picture>\r\n                            \n                    <figcaption class=\"pswp-caption-content \">\u00a9 Hufton + Crow\/View Pictures\/Rex Features <\/figcaption>\n            <\/a>\n<\/figure>\n\n\n<p>A pesar de esta fragilidad, seg\u00fan las encuestas, los Fratelli d&#8217;Italia obtendr\u00e1n una cuarta parte de los votos y la coalici\u00f3n de centro-derecha casi la mitad: el conservadurismo imposible, como se ha dicho en el primer p\u00e1rrafo, es indispensable porque hacia all\u00ed se dirige una parte importante de la opini\u00f3n p\u00fablica. Se trata de votantes a menudo irritados, turbios, volubles, perif\u00e9ricos geogr\u00e1fica, cultural o socialmente, que, con raz\u00f3n o sin ella, se sienten devaluados y algunos de los cuales, entre 2013 y 2018, se decantaron por el populismo ni de izquierda ni de derecha del Movimiento 5 Estrellas. La mayor\u00eda de ellos son indudablemente de derecha, pero uno dudar\u00eda en definirlos ideol\u00f3gicamente como conservadores o, menos a\u00fan, como nacionalistas: el nacional-conservadurismo viene de arriba, aunque con las fr\u00e1giles caracter\u00edsticas que he ilustrado m\u00e1s arriba, y re\u00fane un electorado magm\u00e1tico que busca comprensi\u00f3n y un poco de protecci\u00f3n en lugar de verdaderas batallas ideol\u00f3gicas. Sin embargo, el hecho de que se haya formado una coalici\u00f3n de derecha que pueda reunir casi la mitad de los votos, ganar las elecciones y formar un gobierno y el hecho de que los tres principales partidos de la alianza pertenezcan a tres grupos diferentes del Parlamento Europeo a\u00fan son un hecho hist\u00f3rico destinado a tener consecuencias importantes seguramente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>Detr\u00e1s de Meloni, no hay una reflexi\u00f3n ambiciosa sobre lo que podr\u00eda ser un conservadurismo apropiado para el siglo XXI ni sobre la contribuci\u00f3n que la tradici\u00f3n italiana podr\u00eda hacer a este proyecto<\/p><cite>GIOVANNI ORSINA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Italia, como ya se dijo, es un pa\u00eds fr\u00e1gil, <a href=\"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/09\/21\/un-gobierno-de-meloni-frente-a-limitaciones-externas\/\">m\u00e1s expuesto que otros a los condicionamientos internacionales<\/a>. Si sumamos este hecho estructural a la debilidad (desajuste cultural, competencia interna, desacuerdos program\u00e1ticos, ausencia de una clase dirigente) de los distintos partidos de derecha y su coalici\u00f3n y si lo situamos todo en un contexto hist\u00f3rico como aquel en el que estamos viviendo, marcado por el plan de recuperaci\u00f3n y el conflicto ucraniano, el resultado es que el margen de maniobra de cualquier futuro gobierno de derecha sea muy modesto. Algunos ya vaticinan que, suponiendo que tenga \u00e9xito, ser\u00e1 un gobierno ef\u00edmero, destinado a tener la vida \u00fatil de \u00abun gato en la autopista\u00bb y que Italia volver\u00e1 pronto a un gobierno fiduciario, como los de Mario Monti y Mario Draghi, respaldado por el Partido Democr\u00e1tico, referente del Estado profundo italiano y guardi\u00e1n de la lealtad europea. Es posible que esto ocurra, aunque, por supuesto, no es seguro. Ser\u00e1, sin duda, un gobierno que no podr\u00e1 ir en busca de tensiones con Washington, los grandes inversores internacionales, Bruselas, Berl\u00edn, Par\u00eds. En definitiva, la coalici\u00f3n de derecha y de centro, con un tir\u00f3n nacional-conservador, tendr\u00e1 que ajustar sus aspiraciones ideol\u00f3gicas a la dura realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, si se estableciera un gobierno italiano de centro-derecha a largo plazo, podr\u00eda abrirse, entonces, un juego europeo m\u00e1s general, aunque muy complicado. Hasta ahora, las fuerzas pol\u00edticas pertenecientes al grupo de conservadores y reformistas y las que se adhieren a Identidad y Democracia se han mantenido al margen del juego pol\u00edtico continental, aisladas por una especie de \u00abcord\u00f3n sanitario\u00bb. Se legitima, por un lado, por la duda nada despreciable sobre la compatibilidad de una perspectiva expl\u00edcita y duramente nacionalista con las instituciones europeas y, por otro, por la esperanza de que la rebeli\u00f3n populista de la derecha resultara ef\u00edmera y c\u00edclica y se reabsorbiera r\u00e1pidamente. La posici\u00f3n adoptada por Polonia en el conflicto ucraniano, por ejemplo, o el giro derechista de la opini\u00f3n p\u00fablica europea ya est\u00e1 debilitando este cord\u00f3n sanitario frente a los nacional-populistas, si no a los conservadores. Un posible gobierno de derecha y de centro en Italia, uno de los pa\u00edses m\u00e1s poblados de la Uni\u00f3n y actor clave del proceso de integraci\u00f3n desde sus inicios, un gobierno centrado en una fuerza pol\u00edtica conservadora aliada a una fuerza nacional-populista y popular podr\u00eda cortar definitivamente este cord\u00f3n y abrir nuevos espacios de di\u00e1logo de derecha. El laboratorio italiano, en definitiva, podr\u00eda anticipar un proceso m\u00e1s general de reestructuraci\u00f3n de la pol\u00edtica continental.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>El laboratorio italiano, en definitiva, podr\u00eda anticipar un proceso m\u00e1s general de reestructuraci\u00f3n de la pol\u00edtica continental.<\/p><cite>GIOVANNI ORSINA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>O quiz\u00e1s no. Tal vez el cord\u00f3n sanitario podr\u00eda permanecer intacto y esperar pacientemente a que el gato de la derecha italiana deambule imprudentemente por la autopista y acabe bajo las ruedas de un todoterreno. Esta opci\u00f3n, que es menos costosa pol\u00edticamente a corto plazo que la anterior, tiene, sin embargo, al menos dos inconvenientes. En primer lugar, el fracaso de un gobierno de derecha con una s\u00f3lida legitimidad electoral (el primero desde 2011) y su sustituci\u00f3n, una vez m\u00e1s, por un gabinete de garant\u00eda europeo supondr\u00eda otro grave golpe al ya peligroso edificio de la democracia italiana. En segundo lugar, en una democracia en riesgo, la rebeli\u00f3n del electorado podr\u00eda tomar caminos a\u00fan m\u00e1s perturbadores en relaci\u00f3n con el equilibrio continental, sobre todo si esta rebeli\u00f3n no resulta ser ni ef\u00edmera ni coyuntural, como hemos argumentado desde la primera l\u00ednea de este texto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras parece abrirse una era Meloni en Italia, uno de los intelectuales conservadores m\u00e1s escuchados en Roma articula una doctrina para intentar captar una forma pol\u00edtica emergente -que podr\u00eda alterar el orden continental-.<\/p>\n","protected":false},"author":1366,"featured_media":8177,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"templates\/post-editorials.php","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_trash_the_other_posts":false,"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"staff":[282],"editorial_format":[],"serie":[],"audience":[],"geo":[177],"class_list":["post-8173","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica","staff-giovanni-orsina","geo-europa"],"acf":{"open_in_webview":false,"accent":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.1.1 - 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