{"id":8115,"date":"2022-09-23T14:29:32","date_gmt":"2022-09-23T13:29:32","guid":{"rendered":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/?p=8115"},"modified":"2022-09-23T19:14:44","modified_gmt":"2022-09-23T18:14:44","slug":"el-crepusculo-de-la-tecnocracia-en-italia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/legrandcontinent.eu\/es\/2022\/09\/23\/el-crepusculo-de-la-tecnocracia-en-italia\/","title":{"rendered":"El crep\u00fasculo de la tecnocracia en Italia"},"content":{"rendered":"\n
El 21 de julio, la secuencia fue r\u00e1pida. En el espacio de unas horas, en Roma, el jefe de gobierno Mario Draghi dimite, en Frankfurt, el Banco Central Europeo (BCE) anuncia un nuevo programa de compra de bonos del Estado y, todav\u00eda en Roma, el presidente de la Rep\u00fablica disuelve el Parlamento. Las elecciones est\u00e1n previstas para el 25 de septiembre.<\/p>\n\n\n\n
El v\u00ednculo entre el primer y el tercer acontecimiento es inmediato. Con la ruptura de la coalici\u00f3n de unidad nacional que apoyaba al gobierno, la reconstrucci\u00f3n de una mayor\u00eda parlamentaria para los meses restantes de la legislatura parec\u00eda imposible. El v\u00ednculo entre el segundo acontecimiento y los otros dos no se hizo expl\u00edcito en las declaraciones del BCE, pero tambi\u00e9n es muy estrecho. Porque la ca\u00edda del Gobierno, y la ventaja que -incluso en ese momento- las encuestas daban a la coalici\u00f3n de derechas, despertaron las preocupaciones sobre la estabilidad financiera y el rumbo pol\u00edtico de Italia que la persona de Mario Draghi hab\u00eda, durante m\u00e1s de un a\u00f1o, puesto a dormir.<\/p>\n\n\n\n
Este art\u00edculo se centra en una secuencia temporal: la de otro intervalo tecnocr\u00e1tico en la pol\u00edtica italiana, que amenaza con ser seguido por el gobierno de una nacionalista de derechas, autoritaria, corrupta y hostil a las esperanzas de una mayor integraci\u00f3n pol\u00edtica en Europa que la pandemia y la guerra de Ucrania han suscitado. Esta dolorosa perspectiva se debe a razones que ninguna soluci\u00f3n tecnocr\u00e1tica podr\u00e1 eliminar.<\/p>\n\n\n\n La dolorosa perspectiva de que Meloni llegue al poder se debe a razones que ninguna soluci\u00f3n tecnocr\u00e1tica podr\u00e1 eliminar.<\/p>ANDREA CAPUSSELA<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n Este episodio es la continuaci\u00f3n de otros notables, como los gobiernos de Carlo Azeglio Ciampi (1993-1994) y Mario Monti (2011-2012). Con una d\u00e9cada de diferencia, cuatro caracter\u00edsticas los unen. Cada una de ellas es consecuencia de una grave crisis: la crisis monetaria de septiembre de 1992, en el primer caso, que estall\u00f3 a medida que avanzaba la mayor investigaci\u00f3n de corrupci\u00f3n pol\u00edtica de la posguerra en el mundo occidental, decapitando a la clase dirigente; la crisis de la deuda europea, en el segundo; la pandemia, en el tercero, combinada con la urgencia de responder al paquete de est\u00edmulo. En cada caso, Italia se apoya en economistas con apellidos bis\u00edlabos plurales y de reconocida competencia y credibilidad: dos banqueros centrales (Ciampi y Draghi), y un ex comisario europeo de Competencia y Mercado Interior (Monti). En todos los casos, el gobierno, cuyas principales figuras son ajenas a la pol\u00edtica de partidos, se apoya en amplias mayor\u00edas parlamentarias basadas en el acuerdo entre fuerzas habitualmente opuestas, que se reconocen impl\u00edcitamente como insuficientes para afrontar la crisis. En cada caso, al intervalo tecnocr\u00e1tico le sigue la afirmaci\u00f3n de pol\u00edticas demag\u00f3gicas o populistas, y de fuerzas que no formaban parte de es as coaliciones: las elecciones de 1994 las gan\u00f3 la coalici\u00f3n de centro-derecha, liderada por el nuevo partido Forza Italia (que obtuvo el 21%); en 2013, en su debut, el Movimiento 5 Estrellas tuvo un \u00e9xito a\u00fan mayor (25%), sin precedentes en la Europa occidental de posguerra; y la coalici\u00f3n de derechas, dominada por el \u00fanico opositor al gobierno de Draghi, es probable que gane las elecciones del 25 de septiembre.<\/p>\n\n\n\n Pero mientras que los gobiernos de Ciampi y Monti tuvieron que trabajar en primer lugar en la sostenibilidad de las cuentas p\u00fablicas, con maniobras cuya dureza ayuda a explicar la posterior afirmaci\u00f3n de las fuerzas que se hab\u00edan opuesto a ellas, el gobierno de Draghi tuvo en cambio que distribuir enormes transferencias para contrarrestar los efectos recesivos de la pandemia, y planificar para los pr\u00f3ximos cinco a\u00f1os un enorme flujo de gasto p\u00fablico adicional, que asciende a m\u00e1s del 9% del producto interior bruto (PIB) para 2021. El programa ha sido aprobado por Bruselas; ya han llegado a Roma importantes fondos europeos; la recuperaci\u00f3n desde el punto \u00e1lgido de la pandemia ha sido s\u00f3lida; e incluso desde el punto de vista de la salud p\u00fablica, la emergencia ha sido bien gestionada. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, ha ca\u00eddo el gobierno? La cuesti\u00f3n es importante, si consideramos las causas inmediatas; es secundaria, si consideramos las causas profundas.<\/p>\n\n\n\n Al igual que en una sonata el violinista y el pianista deben responder en sinton\u00eda a la m\u00fasica que crean y que el p\u00fablico espera, en una sociedad el modelo de crecimiento y el sistema pol\u00edtico deben apoyar en concordancia el ritmo de desarrollo material y civil que la comunidad demanda. En Italia, ambos instrumentos han perdido algunas cuerdas, llevan un ritmo cada vez m\u00e1s vacilante y se han atornillado en una espiral de r\u00e9plicas que producen una m\u00fasica cada vez m\u00e1s fea, pero miserablemente arm\u00f3nica. Por eso Italia ha dejado de crecer.<\/p>\n\n\n\n Dos indicadores son suficientes. El PIB per c\u00e1pita, que es un mejor indicador de la salud de una econom\u00eda que el agregado. Y la renta media disponible, que mide cu\u00e1nto puede gastar o ahorrar una familia media al a\u00f1o, y que es igual a la suma de los ingresos que recibe del mercado y el saldo entre los impuestos y cotizaciones que paga al Estado, por un lado, y las pensiones y prestaciones que recibe de \u00e9l, por otro. Citar\u00e9 ambos en t\u00e9rminos reales, ajustados a la inflaci\u00f3n, y me situar\u00e9 en v\u00edsperas de la pandemia, para excluir los efectos de un traumatismo ex\u00f3geno y, ojal\u00e1, aislado.<\/p>\n\n\n\n En 2019, el PIB per c\u00e1pita segu\u00eda siete puntos porcentuales por debajo de su m\u00e1ximo de 2007, y se estanc\u00f3 en un nivel igual al alcanzado y superado dos d\u00e9cadas antes. En las mismas dos d\u00e9cadas, en Alemania, Francia y Gran Breta\u00f1a, el PIB per c\u00e1pita pas\u00f3 del 22% al 35%, abriendo un abismo con Italia. Pero la evoluci\u00f3n de la renta media disponible, sobre la que pesa m\u00e1s directamente el esfuerzo de control del d\u00e9ficit p\u00fablico, es a\u00fan peor: en 2019 se sit\u00faa en el nivel de finales de los a\u00f1os ochenta. Para mantener el consumo, los hogares han reducido dr\u00e1sticamente su ahorro, cuya tasa se desplom\u00f3 a partir de mediados de los a\u00f1os noventa. Y los que no ten\u00edan m\u00e1rgenes a menudo ca\u00edan en la pobreza.<\/p>\n\n\n\nTres crisis y tres intervalos tecnocr\u00e1ticos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n
El problema de fondo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n